20 may. 2010

Dimite Dennis Blair

Dimite el coordinador del espionaje de EE UU por los fallos en los últimos atentados
ANTONIO CAÑO | Washington 21/05/2010
Señalado como responsable de una sucesión de errores en la actuación de las diferentes agencias de espionaje, Dennis Blair, el coordinador de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, ha renunciado a su cargo. Se trata de la dimisión de más alto nivel que se produce dentro de la Administración de Barack Obama y, aunque no parece un episodio de posteriores ramificaciones, es el reconocimiento de que un órgano central en la lucha contra el terrorismo no está al nivel adecuado.
La renuncia de Blair, cuyo puesto oficial es el de Director Nacional de Inteligencia, fue confirmada por un portavoz oficial a última hora de la tarde del jueves sin que precedieran circunstancias graves que permitieran anticiparlo. El hecho no constituye, sin embargo, una completa sorpresa.
La posición de Blair se había debilitado considerablemente desde los fallos en la coordinación de los servicios secretos que fueron detectados a raíz del atentado frustrado de la pasada Navidad en un avión con destino a Detroit. En aquel momento, quedó en evidencia que el autor de aquel intento, el nigeriano Omar Faruk Abdulmutallab, abordó el avión porque su nombre no figuraba en la lista de personas a las que se prohíbe viajar a Estados Unidos pese a la información que se poseía sobre sus actividades sospechosas.
Blair, un almirante retirado, declaró entonces que los servicios de inteligencia habían actuado correctamente, y tuvo que ser el propio presidente Obama quien le desmintiese dos días después y ordenara la apertura de una investigación.
Recientemente, con ocasión del coche bomba desactivado en Nueva York, también se comprobó que el autor había podido abordar el avión en el que pretendía huir por culpa de una mala coordinación en el manejo de las listas de pasajeros prohibidos.
Los expertos habían apreciado desde hacía algún tiempo una cierta marginalización de Blair, a quien, por ejemplo, se habría excluido de la delicada labor de tratar con los servicios secretos de Pakistán, que quedó en manos del director de la CIA, Leon Panetta y del consejero nacional de Seguridad, James Jones.
Había trascendido también que la relación personal entre Blair y Panetta, que habían discrepado, entre otras cosas, sobre quién debe de ser el encargado de seleccionar al personal de inteligencia en el extranjero, no es la que se requiere para un puesto de semejante naturaleza.
No es un problema nuevo. La Dirección Nacional de Inteligencia fue creada por George Bush después de los atentados del 11-S para facilitar la coordinación de las 16 agencias dedicadas al espionaje. Con frecuencia lo que se ha conseguido, en cambio, es una mayor competencia entre agencias acostumbradas a actuar por separado, cuando no en abierta rivalidad. En esas condiciones, el Director Nacional de Inteligencia se convierte muchas veces, no en la figura a la que hay que entregar información, sino a la que hay que burlar para evitar filtraciones.
De momento, Obama parece dispuesto a mantener el puesto. Una fuente oficial dijo ayer que ya habían sido consultadas algunas personas y que hoy mismo podía anunciarse el nombre del sucesor.

El Presidente Calderón en el Congreso de EE UU

El Presidente Calderón en la en el Participación en la Sesión Conjunta del Congreso de los Estados Unidos de América
2010-05-20 | Discurso
Washington D.C., EUA
(Interpretación del Inglés al Español)
Señora Presidenta de la Cámara de Representantes.
Señor Vicepresidente.
Honorables miembros del Congreso; y como decimos en México, amigos y amigas congresistas:
Es para mí un gran honor estar el día de hoy frente a todos ustedes. Quisiera agradecer al Congreso y al pueblo americano por esta invitación. Quiero expresar mi gratitud a todos los presentes, quienes han apoyado a México durante tiempos muy retadores. Asimismo, saludo a todos los méxico-americanos y a todos los latinos que todos los días trabajan por la prosperidad de esta gran Nación.
México es un país joven, pero una Nación antigua. Nuestras raíces datan de miles de años atrás. Sin embargo, este año es especialmente significativo para nosotros.
Este año celebramos el Bicentenario de nuestra Independencia, doscientos años de ser orgullosamente libres y orgullosamente mexicanos. En aquel momento, México fue la primera Nación de la América continental en abolir la esclavitud.
Y han transcurrido exactamente 100 años de la Revolución Mexicana, una revolución en contra de la opresión, una revolución por la justicia y la democracia.
Como pueden observar, México fue fundado en los mismos valores y principios que los Estados Unidos de América.
Estamos muy orgullosos de este pasado. Sin embargo, el pueblo de México y su Gobierno, estamos enfocados en el futuro.
Ésta es la razón por la cual México es un país en un continuo proceso de transformación. Estamos resueltos a cambiar, y estamos tomando las decisiones que harán de México una democracia más próspera.
Uno de los cambios más importantes que está viviendo México es nuestro compromiso de establecer firmemente el Estado de Derecho. Es por ello que estamos desplegando toda la fuerza del Estado para hacer frente al crimen organizado con determinación y coraje.
Permítanme ser claro. Esta lucha no es sólo ni principalmente para detener el tráfico de drogas. El objetivo primordial es garantizar la seguridad de las familias mexicanas, quienes se encuentran bajo amenaza de los abusos y los actos perversos de los criminales.
Como le dije al pueblo de México en mi discurso inaugural, restablecer la seguridad pública no será una tarea sencilla y no será rápida. Costará tiempo y dinero y lamentablemente, a nuestro gran pesar, costará también vidas humanas. Esta es una batalla que tiene que ser peleada, porque lo que está en juego es el futuro de nuestras familias. Pero, les dije, pueden estar seguros de una cosa: es una batalla que, unidos nosotros, los mexicanos, vamos a ganar.
No podemos ignorar el hecho de que el desafío para la inseguridad tiene raíces en los dos lados de la frontera. Al final de cuentas, su origen está en la alta demanda de drogas aquí y en otros lugares.
La Secretaria de Estado, Clinton, ha dicho: Nosotros aceptamos nuestra parte de la responsabilidad. Nosotros sabemos que la demanda de drogas genera en gran parte este comercio ilícito.
Esta declaración es simbólica de nuestra nueva relación. Hemos transitado de una relación, en el pasado, basada en la sospecha y en culparnos mutuamente, a una relación de cooperación y mutuo entendimiento en el presente.
Permítanme aprovechar esta oportunidad para felicitar al Presidente Obama por su reciente iniciativa para reducir el consumo de drogas. Espero, por el bien de nuestras dos naciones y de todo el hemisferio, que sea exitosa.
Ahora, quiero decirles lo que México está haciendo para confrontar y superar este problema.
En primer lugar. No hemos vacilado en utilizar todo el poder del Estado, incluyendo a la Policía Federal y a las Fuerzas Armadas, a fin de apoyar a los gobiernos locales más amenazados por el crimen organizado.
Ésta es una medida temporal para restaurar el orden. El objetivo es brindar a los gobiernos locales el tiempo y la oportunidad para reconstruir y fortalecer sus instituciones de seguridad y justicia.
En segundo lugar. Estamos debilitando las capacidades financieras y operativas de las bandas criminales. Los operativos Federales han logrado decomisar a los criminales montos sin precedentes de drogas, dinero y armas.
Les estamos pegando y les estamos pegando duro.
Asimismo, las Fuerzas Federales han arrestado muchos delincuentes importantes, quienes ahora están siendo juzgados en México. Y hemos extraditado un número récord de criminales para que sean juzgados aquí, en Estados Unidos.
En tercer lugar. Estamos reconstruyendo nuestras instituciones y nuestras fuerzas de seguridad, en particular a nivel Federal. Desde el inicio de mi Administración, hemos triplicado el presupuesto destinado a la Policía Federal y hemos multiplicado el tamaño de su fuerza. Estamos reclutando mujeres y hombres jóvenes, honestos y con valores, quienes están mejor entrenados, mejor pagados y mejor equipados.
En cuarto lugar. Estamos transformando nuestro sistema judicial para hacerlo más transparente y eficiente. Estamos transitando hacia un sistema de juicios orales y abiertos, como los que son la base de su propio sistema de justicia.
Y, en quinto lugar. Hemos puesto en marcha programas sociales para prevenir que nuestros jóvenes se unan a las filas criminales, los cuales incluyen programas de prevención y tratamiento de adicciones
Como pueden observar, estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance para combatir esta amenaza y asegurar nuestro futuro común. Estamos cumpliendo nuestro deber como un buen vecino, haciendo la tarea de nuestro lado de la frontera.
Los Estados Unidos también están ayudando. El Congreso aprobó la Iniciativa Mérida, lo cual agradecemos mucho, y nuestras Administraciones están compartiendo más información que nunca para combatir al crimen.
Sin embargo, existe un tema en donde México necesita de su cooperación. Esto es: detener el flujo de armas de alto poder y otro armamento letal a través de la frontera.
Respeto totalmente. Permítanme ser muy claro en esto. Respeto totalmente y admiro la Constitución americana. Y entiendo que el propósito de la Segunda Enmienda es garantizar a todos los buenos ciudadanos americanos la capacidad de defenderse a sí mismos y a su Nación.
Pero créanme, muchas de estas armas no están terminando en manos de americanos honestos. En vez de eso, miles de estas armas están terminando en manos de criminales. Sólo para darles una idea. En México, en los últimos tres años, hemos decomisado 75 mil pistolas y armas de alto poder, y más de 80 por ciento de las que se han podido rastrear, provienen de Estados Unidos.
Y si observan detenidamente, se podrán dar cuenta de que la violencia en México empezó a crecer un par de años antes de que yo tomara posesión, en 2006. Esto coincide, por lo menos, con la derogación del Assault Weapons Ban en 2004.
En cierto momento, una vez que tuvieron acceso a este tipo de armamento, los criminales en México decidieron desafiar a las autoridades. Hoy en día, estas armas están siendo usadas por los criminales, no sólo para atacar a bandas rivales, sino también a civiles mexicanos y las autoridades. Y con todo el debido respeto, si ustedes no regulan adecuadamente la venta de estas armas, nada garantiza que los criminales aquí en Estados Unidos, con acceso a estas mismas armas poderosas, no decidirán a su vez apuntarlas a las autoridades y los ciudadanos estadounidenses.
Es cierto que el Gobierno de los Estados Unidos está llevando a cabo operaciones en contra de los traficantes de armas. Pero también es cierto que hoy en día existen más de 7 mil armerías a lo largo de la frontera con México, donde prácticamente cualquier persona puede comprar estas armas de alto poder.
Entiendo completamente la sensibilidad política de este tema. Pero quisiera pedir al Congreso que nos ayuden, con todo respeto, y que entiendan lo importante que es esto para nosotros y que ustedes apliquen la legislación para detener el abastecimiento de este tipo de armas a los criminales. Y les pediría que consideren la restitución de la Assault Weapons Ban.
Por cualquier medio legal que ustedes consideren adecuado, trabajemos unidos para poner fin a este comercio letal, que amenaza tanto a México como a su propia gente.
He hablado a detalle sobre este tema, sobre la seguridad, porque sé que es una de las grandes preocupaciones del pueblo americano. Sin embargo, como dije anteriormente, México es un país que está viviendo profundas transformaciones, y nuestra relación abarca mucho más que sólo el tema de seguridad.
Estamos transformando nuestra economía en una economía competitiva y fuerte, capaz de generar los empleos que necesitan los mexicanos. Creo en la libertad. Creo en el mercado. Creo en todos los principios que permiten fortalecer las economías y proporcionar bienestar a las personas
Estamos realizando una serie de reformas estructurales que habían sido ignoradas por décadas en México. Empezamos, por ejemplo, por reformar el sistema público de pensiones, con lo que garantizamos la jubilación de los servidores públicos, a la vez que logramos ahorrar 30 puntos del Producto Interno Bruto a valor presente neto para nuestras finanzas públicas.
Logramos la aprobación de una reforma hacendaria que redujo nuestra dependencia del petróleo y nos permitió continuar financiando nuestro desarrollo, manteniendo nuestro déficit público cerca del uno por ciento del PIB.
También hicimos cambios importantes en el sector petrolero. Estos permitirán a Pemex, la compañía paraestatal del petróleo, otorgar contratos más flexibles a compañías globales especializadas y así incrementar su eficiencia y su capacidad operativa y financiera, con el fin de poder conseguir más petróleo y gas natural.
Esto asegurará nuestra independencia energética y también fortalecerá la seguridad energética de la región.
Y finalmente. Hemos incrementado nuestra inversión en infraestructura de 3 a 5 puntos porcentuales del PIB al año, a fin de construir las carreteras, los puertos, los aeropuertos y las plantas de energía que necesitamos para modernizarnos. Ésta es la inversión en infraestructura más importante en décadas.
Estos cambios están haciendo de México un país más moderno, así como un socio más fuerte de los Estados Unidos.
La reforma energética, la reforma fiscal, la reforma al sistema de pensiones y la inversión en infraestructura, entre otras, nos están preparando para un mejor mañana, pero también nos permitieron superar la terrible crisis económica del año pasado.
Entonces, la economía mexicana experimentó la peor contracción en tiempos modernos.
Sin embargo, gracias a una regulación fuerte, ni un solo centavo de los contribuyentes fue destinado a un Banco en México el año pasado. También tuvimos la capacidad de poner rápidamente en marcha medidas contracíclicas, como un programa de obras públicas temporales y el incremento de los créditos a las pequeñas empresas.
Con estas medidas pudimos salvar cientos de miles de puestos de trabajo en México.
Fuimos capaces de superar la adversidad, aún cuando tuvimos que hacer frente a una serie de emergencias, las cuales por sí solas habrían minado los cimientos de un país débil.
El año pasado enfrentamos la tormenta perfecta. Además de la crisis, superamos la segunda sequía más grave en setenta años; la peor caída en la historia en la producción petrolera y el surgimiento del virus de la influenza humana A/H1N1.
Así, hoy puedo venir ante ustedes y decirles con plena confianza que México se erige como una Nación más fuerte y más determinada que nunca. Una Nación y un pueblo listos para hacer frente al futuro y tomar el lugar que les corresponde en el mundo.
Y el futuro comienza hoy. Hoy, que la economía mexicana se está recuperando.
A la fecha, México ha creado más de 400 mil nuevos empleos, 400 mil nuevos empleos, que es la cifra más alta para un cuatrimestre en México. En el primer trimestre del año la economía mexicana creció al 4.3 por ciento y estamos esperando que el crecimiento de todo el año sea superior al 4 por ciento en nuestra economía. Esto significa, entre otras cosas, mayor bienestar para nuestra gente y más mexicanos comprando más productos americanos.
Hemos hecho reformas estructurales para modernizar nuestra economía y vamos por más.
Hoy, nuestro Congreso está debatiendo una iniciativa para fortalecer nuestra regulación contra las drogas, así como una nueva legislación en materia laboral que brindará mayores oportunidades para las mujeres y los jóvenes. Y mi Gobierno está licitando tanto frecuencias inalámbricas como una red de fibra obscura, a fin de incrementar la competencia y cobertura en materia de telecomunicaciones.
México está en la ruta correcta hacia el desarrollo ahora.
Así como estamos promoviendo el progreso económico, también estamos mejorando la calidad de vida de todos los mexicanos, bajo el principio de igualdad de oportunidades para todos.
Gracias a Oportunidades, un programa avanzado de combate a la pobreza, México ha podido reducir el número de gente viviendo en pobreza extrema de 35 millones en 1996, a 14 millones en 2006.
Este programa beneficia a seis millones de las familias más pobres, lo que significa uno entre cuatro mexicanos.
Igualdad de oportunidades significa más y mejor educación. Hemos otorgado becas a seis millones de niños de todas las edades en situación de pobreza. Al mismo tiempo, estamos invirtiendo recursos sin precedente en universidades públicas gratuitas. Y hoy en día casi 90 mil estudiantes se gradúan como ingenieros y técnicos cada año en mi país.
Queremos que todos nuestros jóvenes tengan la oportunidad de estudiar.
Igualdad de oportunidades significa acceso a los servicios de salud para todos. En tres años, hemos triplicado el presupuesto del Seguro Popular, y reconstruido o rehabilitado más de mil 700 hospitales y clínicas públicos, más de uno al día.
Esto nos permitirá alcanzar una meta de la que cualquier nación se sentiría orgullosa: la cobertura universal de salud para 2012. Un doctor, medicina y tratamiento para todos los mexicanos que lo necesiten.
Igualdad de oportunidades significa más y mejor educación, agresivos programas de combate a la pobreza y cobertura universal de salud.
Al mejorar las oportunidades para todos, le estamos dando a la gente una razón menos para abandonar México.
Como pueden ver, México es un país en transformación. Esto nos está convirtiendo aún más en un socio estratégico para la prosperidad futura de los estadounidenses.
El mundo es cada día más global y está más interconectado. También está dividido en grandes regiones económicas. Aquellas regiones que maximicen sus ventajas comparativas serán las que tengan éxito. Y nuestros dos países deben competir con Asia y Europa.
México y Estados Unidos son más fuertes juntos que separados. Nuestros vínculos económicos han fortalecido nuestras economías y juntos podemos renovar nuestra asociación para restaurar un crecimiento económico más sólido y más rápido en ambos lados de la frontera.
Un México más fuerte significa un Estados Unidos más fuerte. No olvidemos que los mexicanos son el segundo más grande importador de bienes americanos en el mundo. Y un Estados Unidos más fuerte, por supuesto, significa un México más fuerte.
Por eso, los invito a trabajar con México y consolidar a América del Norte como la región más competitiva del mundo. Yo creo en ello.
Generemos juntos más empleos para los trabajadores estadounidenses, y más empleos para los trabajadores mexicanos.
Miembros del Congreso.
No soy un Presidente al que le dé gusto ver a los mexicanos abandonar su país en búsqueda de oportunidades en el exterior. Con la migración, nuestras comunidades pierden a su mejor gente: la más trabajadora, la más dinámica, los líderes de las comunidades. Cada migrante es un padre que nunca volverá a ver a sus hijos.
(Palabras en Español)
Quiero decirles a los migrantes, quienes están trabajando aquí por la grandeza de este gran país, que los admiramos, que los extrañamos, que estamos luchando por sus derechos y que estamos trabajando duro por México y por sus familias
(Continúa Interpretación del Inglés al Español)
Quiero decir a los migrantes, a todos aquéllos que están trabajando muy duro por este gran país, que los admiramos, que los extrañamos, que estamos trabajando arduamente por sus derechos y que estamos trabajando realmente duro por México y por sus familias.
Hoy estamos haciendo todo lo que podemos a fin de reducir la migración, para crear oportunidades y para crear empleos para los mexicanos en nuestro propio país, donde están sus hogares, donde están sus familias; tantos empleos como podamos crear. México será un día un país en el que nuestra gente encontrará ahí las oportunidades que hoy busca en otros lugares.
Mientras tanto, México está resuelto a asumir su responsabilidad. Para nosotros, la migración no es solamente un problema de ustedes. Lo vemos como nuestro problema también.
Mi Gobierno no favorece que se rompan las reglas. Respeto completamente el derecho de cualquier país de establecer y aplicar sus propias leyes, pero lo que necesitamos hoy es arreglar un sistema roto e ineficiente.
Estamos a favor del establecimiento de leyes que funcionen, y que funcionen bien para todos.
Es tiempo ya de que Estados Unidos y México trabajemos juntos en este asunto. Es tiempo ya de reducir las causas de la migración y de transformar este fenómeno en uno caracterizado por un flujo legal, ordenado y seguro de trabajadores y visitantes. Queremos proporcionarles a los mexicanos las oportunidades que están buscando. Esa es nuestra meta. Esa es nuestra misión como Gobierno: transformar a México en una tierra de oportunidades. Proporcionar a nuestra gente empleos y oportunidades para que puedan vivir en paz y ser felices.
Quiero reconocer el arduo trabajo y el liderazgo de muchos de ustedes en el Senado y en la Cámara de Representantes, y del Presidente Obama, quienes están decididos a encontrar respuestas responsables y objetivas a este tema.
Estoy convencido que una reforma migratoria integral es también crucial para lograr una frontera común segura.
Sin embargo, estoy completamente en desacuerdo con la reciente adopción de la ley en Arizona. Es una ley que no sólo ignora una realidad que no puede borrarse por decreto, sino que también introduce una terrible idea: usar los rasgos raciales como base para aplicar la ley.
Y por eso estoy de acuerdo, estoy de acuerdo con el Presidente cuando señala que esta nueva ley conlleva un gran riesgo cuando se violentan los valores básicos que a todos nos importan. No quiero hacer más profunda la brecha en los sentimientos y las emociones entre nuestros países y entre nuestros pueblos.
Creo en los puentes. Creo en la comunicación. Creo en la cooperación y debemos encontrar juntos una manera mejor de enfrentar y solucionar este problema común.
Y finalmente. El bienestar de nuestra gente depende no sólo de nuestra habilidad de enfrentar retos regionales, sino también globales. Éste es el caso del cambio climático. Éste es el caso, por ejemplo, de la no proliferación de armas nucleares en el mundo.
El cambio climático es uno de los desafíos más urgentes para la humanidad. El calentamiento global exige el compromiso de todas las naciones, desarrolladas y en vías de desarrollo. Por eso, México ha sido el primer país en desarrollo que se ha comprometido a metas y programas específicos para la reducción en la emisión de contaminantes.
Como anfitriones de la próxima COP 16, estamos trabajando fuerte para avanzar en el combate al cambio climático. Por su liderazgo global, necesitaremos de su apoyo para hacer de este encuentro, en Cancún, en noviembre de este año, un éxito.
Señora Presidenta de la Cámara de Representantes.
Señor Vicepresidente.
Honorables miembros del Congreso de Estados Unidos.
México es un país inmerso en una profunda transformación. Estamos construyendo el futuro que nuestra gente merece, un futuro de oportunidades, un futuro de libertades, de igualdad; de Estado de Derecho, un futuro de seguridad, en donde las familias y sus niños puedan salir a la calle a trabajar, estudiar y jugar sin temor. Y, sobre todo, un futuro en el que nuestros hijos y sus hijos hagan realidad sus sueños.
He venido aquí como su vecino, como su socio, como su aliado y como su amigo. Nuestras dos grandes naciones están unidas por la geografía y la historia, pero más importante aún, estamos unidos por un futuro brillante compartido. Creo en el futuro de América del Norte como la región más fuerte y más próspera en el mundo. Esto es posible.
El Presidente Franklin D. Roosevelt una vez dijo que: El único límite para hacer realidad el mañana serán nuestras dudas del hoy. Avancemos con una fuerte y activa fe. Y les digo: trabajemos juntos con una fe fuerte y activa para brindar a nuestros pueblos el futuro que merecen.
Muchas gracias por su invitación.
Dios bendiga a Estados Unidos.
Viva México.

Pedofilia en la Iglesia católica

Investigación sobre la pedofilia en la Iglesia
Entrevista a Lorenzo Bertocchi, historiador del Cristianismo
ROMA, jueves 20 de mayo de 2010 (ZENIT.org).
- ¿Cuántos casos de pedofilia se han registrado dentro de la Iglesia católica? ¿Y cuántos se han verificado en la sociedad? Para responder a estas y otras preguntas sobre un tema tan delicado y espinoso, Francesco Agnoli, Massimo Introvigne, Giuliano Guzzo, Luca Volonté y Lorenzo Bertocchi acaban de publicar un ensayo sobre el asunto.
Para profundizar sobre este tema, ZENIT ha entrevistado a uno de los autores del ensayo en italiano “Indagine sulla pedofilia nella Chiesa” (ediciones Fede & Cultura). Es Lorenzo Bertocchi, estudioso de la historia del Cristianismo.
-¿Cuántos son los casos de pedofilia en la Iglesia?
Bertocchi: Aunque hubiera un solo caso, es obvio que sería ya demasiado y dentro de la Iglesia quien ha demostrado tener ideas bien claras al respecto es justo Benedicto XVI. Dicho esto, creo que es útil comprender las dimensiones del fenómeno y, en la primera parte del libro, Massimo Introvigne nos ayuda a enmarcar el problema. En Estados Unidos, por ejemplo, según autorizadas investigaciones académicas, de 1950 a 2002, los sacerdotes acusados de efectiva pedofilia fueron 958 sobre más de 109.000 sacerdotes, pero las condenas se reducen drásticamente hasta un número un poco inferior a 100.
El padre Lombardi [portavoz vaticano], en una declaración de 10 de marzo pasado, citaba el caso de Austria donde, en el mismo arco temporal, las acusaciones verificadas y atribuibles a la Iglesia suman 17, mientras que en otros ambientes ascienden a 510. Estos números pueden decir mucho o nada, sin embargo muestran sin duda una tendencia que permite desinflar la hipótesis que respecto a la Iglesia querría hacer “de toda la hierba un haz” [expresión italiana que significa “generalizar”].
Merecería un discurso aparte el tema de las falsas acusaciones, como por ejemplo los casos del padre Giorgio Covoni, de dos religiosas bergamascas, del padre Kinsella y sor Nora Wall en Irlanda, todos acusados de abusos y luego absueltos. Estos hechos son importantes porque dan fe de las dinámicas no siempre claras en las que toma cuerpo la acusación.
-¿Y en la sociedad?
Bertocchi: Leyendo los datos parece que la plaga de la pedofilia está verdaderamente extendida y es impresionante. En un informe de la Organización Mundial de la Salud – Global Estimates of Health Consequences due to Violence Against Children (Ginebra, OMS, 2006) – se indica por ejemplo que, en 2002, en el mundo, se podían estimar cerca de 150 millones de niñas y 73 millones de niños obligados a diversas formas de abuso en el ámbito sexual.
Un informe de la ONU, presentado a la Asamblea General el 21 de julio de 2009, centra en cambio la atención sobre la situación en la web: a escala mundial, el número de sitios on-line de naturaleza pedo-pornográfica aumenta a ritmo vertiginoso; por ejemplo, si en 2001 eran 261.653, en 2004 se censaban 480.000, tendencia que se confirma también consultando los informes anuales de la Asociación Meter, del padre Di Noto.
Este dato relativo a internet me parece paradigmático, dado el papel ya asumido por la web en nuestra vida social. Toma así consistencia la idea de que el tipo de campaña mediática realizada para hacer pasar a la Iglesia católica como lugar por excelencia de la pedofilia contiene una buena dosis de prejuicio.
-¿Qué cultura promueve la pedofilia?
Bertocchi: En el centro del problema está la “cultura del sexo” que, especialmente a partir del llamado 68, promovió una verdadera revolución encaminada a “abolir los tabúes”. La difusión de la pornografía, que de algún modo representa la bandera de esta revolución, está a la vista de todos. La mentalidad dominante hoy es aquella que justifica la práctica de uniones sexuales de todo tipo, fruto de un pensamiento que encuentra sus raíces en De Sade, Freud, Fromm, Reich, Marcuse, etc, aquellos que podríamos definir como profetas de la exaltación del orgasmo.
En nuestro libro, Francesco Agnoli aporta ejemplos de cómo todavía hoy esta cultura está viva, y es representativo el caso del partido holandés pro-pedófilos, hace poco disuelto por carencia de firmas, pero no por prohibición legal. En su raíz la revolución sexual de aquellos años tenía el objetivo de atacar a todo tipo de autoridad, a partir de la de Dios y esto, lamentablemente, ha dejado una marca también dentro de la Iglesia.
-¿Cómo, cuándo y por qué la cultura favorable a la pedofilia penetró en los seminarios y en la Iglesia?
Bertocchi: La indicación la puede proporcionar la carta que Benedicto XVI escribió a los católicos de Irlanda donde, además de afrontar el problema de casos de pedofilia en el clero irlandés, el Santo Padre busca también las raíces del fenómeno. En su argumentación, hace referencia a que “el programa de renovación propuesto por el Concilio Vaticano II fue a veces malentendido”. Seguramente hay una alusión a aquél periodo de los años 60/70 del siglo pasado en el que la llamada “apertura al mundo” condujo a la Iglesia a un debilitamiento de la fe y a una progresiva secularización.
El ataque social hecho al principio de autoridad, el famoso eslogan “prohibido prohibir”, se insinuó en la Iglesia y así en los seminarios una cierta interpretación acabó por confundir la disciplina con el diálogo; el resultado fue una manga más ancha en la selección de los candidatos al sacerdocio.
El cardenal Caffarra en este sentido precisó que el hecho de que “la Iglesia se dé criterios para discernir a quién admitir y a quién no admitir al sacerdocio es un derecho que nadie puede razonablemente negarle” (La Verità chiede di essere rivelata – Rizzoli 2009). Hoy más que nunca hay que ejercer este derecho. Quien piense que el problema es el celibato de los sacerdotes debería por lo menos explicar por qué en el clero protestante, que puede casarse, haya casos de abusos no inferiores a los del clero católico.
-¿Por qué la pedofilia organizada y practicada con el turismo sexual no suscita ruido y no se logra detener?
Bertocchi: Una investigación de ECPAT [Red internacional contra la explotación social] revela que en el mundo cerca de 80 millones de turistas al año se mueven en busca de una oferta sexual. Según Intervita –organización italiana- serían diez millones los menores implicados en este mercado planetario, con una facturación estimada en doce mil millones de dólares.
La investigación de la Universidad de Parma realizada por ECPAT establece el retrato robot del “turista tipo” que no es ciertamente un monstruo: en el 90% de los casos, tiene entre 20 y 40 años, cultura media alta, buen nivel de renta, muy frecuentemente casado. Las víctimas, en cambio, tienen una edad de entre 11 y 15 años, en el caso de las niñas, y entre 13 y 18 para los varones.
Este tipo de “turismo” en muchos países es considerado un delito, pero a pesar de ello es una industria floreciente y justo por el hecho de ser “una industria” hace difícil detener el fenómeno. Pero hay también un motivo más radical que investigar en aquella “cultura del sexo” de la que hablaba hace poco; hay expresiones políticas que son estandartes de temas nacidos en aquella “cultura” y que se mueven como un verdadero lobby.
-¿Cuál es el confín entre realidad y falso moralismo?
Bertocchi: Gran parte de nuestras sociedades posmodernas ya acepta o justifica la destrucción de embriones en cuanto que no los considera seres humanos, comercia con óvulos y espermatozoides como si fueran galletas, teoriza sobre masculinidad y feminidad como simples etiquetas culturales, difunde la pornografía como una forma de diversión, y querría hacer de la muerte asistida una elección noble.
Por una especie de perversión de la verdad, hoy nos encontramos frente a una confusión ética de proporciones tales que la realidad se pierde en el subjetivismo. Así vemos que la condena del comportamiento inmoral de los religiosos proviene del mismo ambiente cultural que está dispuesto a aceptar toda arbitrariedad del individuo. Las razones son de tipo ideológico, pero también de tipo económico, como lo demuestran aquellos bufetes legales estadounidenses que han ganado miles de millones de dólares, gracias al uso despreocupado de la acusación de pedofilia.
-¿Cómo valorar la línea de tolerancia cero adoptada por el Papa Benedicto XVI?
Bertocchi: La determinación del Santo Padre en querer hacer luz me parece ejemplar, señala una vía de transparencia que no sólo es válida para la Iglesia, sino que lo debería ser para todos los sectores de la sociedad que han tenido o tienen que ver con este triste fenómeno.
En las meditaciones del Via Crucis de 2005, el entonces cardenal Ratzinger mostraba claramente la necesidad de “hacer limpieza” dentro de la Iglesia, voluntad sin embargo no justiciera, sino deseo de verdadera justicia para hacer brillar todavía más a la Esposa de Cristo “una, santa, católica y apostólica”.
Este “estilo” se puede comprobar en todo el magisterio de Benedicto XVI, su receta de purificación se mueve en todas direcciones: la hermenéutica de la continuidad, la extensión de la racionalidad, el ejemplo del Cura de Ars para el Año Sacerdotal, la atención a la liturgia, la tolerancia cero contra el escándalo de la pedofilia, etc. El problema puede ser el de leer su enseñanza tomando sólo lo que está más cerca de las propias ideas, omitiendo considerarlo integralmente.
-¿En qué modo la Iglesia católica podrá superar la consternación y la desconfianza tan extendidas entre la gente?
Bertocchi: Todos los católicos están llamados a volver a los fundamentos de la fe para ser auténticos testigos del Señor Resucitado o, como dice Luca Volontè, “clara debe ser la conciencia de la compañía de Cristo” que nos acompaña diariamente. En su reciente viaje apostólico a Fátima, el Santo Padre afirmó que la Iglesia sufre por causas “internas”.
Ciertamente se refería a las heridas provocadas por los casos de abusos sexuales, pero creo también en la necesidad de una claridad doctrinal esencial para una vuelta a los fundamentos. Hoy, lamentablemente, esta claridad no se da por descontada y también esto confunde a la gente.
Estoy de acuerdo por tanto con las conclusiones que señala Agnoli en el ensayo: oración, recuperación del sentido de lo sobrenatural, eficaz servicio del gobierno de la Iglesia y, añado, una profunda recuperación del sentido de pecado. “El verdadero enemigo a temer y a combatir es el pecado, el mal espiritual que, a veces, lamentablemente, contagia también a los miembros de la Iglesia”, dijo Benedicto XVI tras el Regina Caeli del 16 de mayo.
Desgraciadamente, en muchas catequesis, el tema “pecado” está cada vez menos de moda, desplazado por mucha psicología y mucha sociología. Reconocerse pecadores sin embargo es la vía para acoger la Misericordia de Dios. Caridad en la Verdad, no hay otro modo para dar esperanza a los hombres de nuestro tiempo.
Por Antonio Gaspari, traducido del italiano por Nieves San Martín




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Amenazas terroristas en EE UU

Las amenazas terroristas en EE UU y el fallido atentado de Times Square (ARI)
Fernando Reinares
ARI 84/2010 - 14/05/2010
Tema: ¿Qué nos dice el fallido atentado de Nueva York sobre la naturaleza actual del terrorismo global y de la amenaza que plantea para las sociedades abiertas en general y la norteamericana en particular?
Resumen: El incidente ocurrido el pasado 1 de mayo en Nueva York pone de manifiesto que EEUU continúa siendo blanco prioritario del terrorismo global. Pero se trata de una amenaza terrorista que en ese país es dual. Procede tanto de individuos aislados y células independientes establecidas en el interior del mismo como de entidades transnacionales localizadas en el exterior, pero que disponen de cierta capacidad para movilizar seguidores dentro de la propia sociedad norteamericana o enviarlos desde fuera con el propósito de cometer atentados. En principio, sería mayor cuando existen conexiones con al-Qaeda, sus extensiones territoriales o las organizaciones asociadas que disponen de estructura, liderazgo y estrategia. Tehrik e Taliban Pakistan es una de estas y, de hecho, había advertido sobre su intención de ejecutar actos de terrorismo en territorio estadounidense desde hace más de dos años. Se le atribuye con fundamento el episodio de Times Square. Ahora bien, la amenaza terrorista que plantean los talibán paquistaníes afecta también a otras naciones occidentales.
Análisis: En la ciudad de Nueva York pudo haber ocurrido de nuevo un atentado terrorista al atardecer del pasado día 1 de mayo. Afortunadamente no fue así, pero en caso contrario se habría tratado, con elevada probabilidad, de un incidente cruento, aunque en modo alguno semejante, ni en el procedimiento utilizado ni en sus potenciales consecuencias, a los catastróficos acontecimientos del 11 de septiembre de 2001. Un vehículo cuya matrícula no le correspondía, en el que se había colocado un dispositivo explosivo, relativamente complejo a la vez que no especialmente sofisticado, compuesto por bombonas de gas propano, bidones de gasolina y sustancias pirotécnicas, entre otros elementos, fue expresamente aparcado en Times Square, muy concurrido a esa hora, cerca de las 18:30, con el propósito de que estallara y produjese la muerte al mayor número posible de personas. Sin embargo, no hubo explosión, debido al mal funcionamiento del artefacto, aunque aparentemente se inició la detonación del mismo, pues el humo que salía por sus ventanas llamó la atención de dos vendedores de camisetas que se encontraban en una acera próxima, uno de los cuales alertó a la policía y el área fue evacuada antes de que se procediese a inspeccionar el coche bomba y desactivarlo.
Tras esos hechos fueron no pocas las especulaciones que se pudieron escuchar y leer en los medios de comunicación, dentro y fuera de EEUU. Primero, sobre si efectivamente se había tratado de un suceso terrorista y, luego, acerca de quién o quiénes podían ser sus responsables. Por fin, dos días después de lo ocurrido, el lunes 3 de mayo por la noche, un hombre de origen paquistaní, pero nacionalizado estadounidense en abril de 2009, 10 años después de haber llegado a Washington desde su país natal para cursar estudios universitarios, fue detenido cuando trataba de abandonar EEUU en un avión dispuesto ya para despegar del aeropuerto John Fitzgerald Kennedy con destino a Dubai. Este individuo, llamado Faisal Shahzad, fue identificado como comprador del vehículo utilizado en el fallido atentado de Times Square y acusado formalmente de dicha tentativa. Habría admitido, de acuerdo con las autoridades norteamericanas, que condujo personalmente el coche bomba hasta tan emblemático y multitudinario sitio de Manhattan, e incluso que recibió adiestramiento para la confección de artefactos explosivos en Waziristán, demarcación donde se encuentra el bastión de Tehrik e Taliban Pakistan (TTP), una entidad yihadista estrechamente asociada con al-Qaeda.
Es más, TTP se adjudicaba la comisión de atentados terroristas en EEUU, aunque de modo inespecífico, al día siguiente de la tentativa de Times Square, difundiendo tres grabaciones en vídeo que habían sido realizadas a lo largo del mes de abril, días antes de la fallida tentativa en dicho lugar. Finalmente, el propio asesor del presidente Barack Obama para asuntos de seguridad nacional y contraterrorismo, John Brennan, confirmó el 8 de mayo y reiteró el día 9 que los servicios competentes habían podido establecer vínculos entre Faisal Shahzad y aquella organización de talibán paquistaníes, de la que recibió adiestramiento y financiación, así como la orden de llevar a cabo un atentado en suelo norteamericano. En el mismo sentido, el fiscal general estadounidense, Eric Holder, sostuvo, transcurrida una semana desde que cundiera la alarma en Nueva York, que existía evidencia de que TTP estaba detrás de la tentativa de atentado en Manhattan. En suma, lo sucedido el 1 de mayo ha venido a recordar que EEUU es blanco prioritario del terrorismo global. Ahora bien, ¿cuál es el contexto de las amenazas terroristas en EEUU que permita interpretar adecuadamente la frustrada tentativa de Times Square? ¿Qué nos dice el fallido atentado de Nueva York sobre la naturaleza actual del terrorismo global y de la amenaza que plantea para las sociedades abiertas en general y la norteamericana en particular? ¿Proporciona alguna nueva indicación acerca de quienes se implican en las actividades relacionadas con dicho fenómeno y de sus motivaciones?
Una amenaza terrorista dual
Decir que EEUU es blanco prioritario del terrorismo global –esto es, del terrorismo directa o indirectamente relacionado con la urdimbre que tiene en al-Qaeda su núcleo fundacional y referencia permanente– constituye un tópico poco revelador en sí mismo del problema que dicho fenómeno de violencia transnacionalizada supone actualmente para los ciudadanos y las instituciones norteamericanas, incluso dentro de sus propias fronteras nacionales. Para ir algo más allá de ese tópico y valorar en su debido contexto el fallido atentado que tuvo lugar el sábado 1 de mayo en el centro de la ciudad de Nueva York, interesa conocer cuáles son las tendencias recientes que la amenaza del terrorismo yihadista plantea en el interior del territorio estadounidense, en el marco de la cual se inscribe ese hecho. En primer lugar, por lo que se refiere a los antecedentes inmediatos que permiten apreciar su evolución dentro del suelo norteamericano. En segundo lugar, en lo que atañe a la naturaleza de dicha amenaza y a los principales actores implicados en la misma, tal y como se observa hoy en los confines de ese ámbito.
Así, importa recordar que el número de incidentes relacionados con el terrorismo yihadista contabilizados en EEUU durante 2009, al menos 10 de ellos suficientemente significativos, no tiene precedentes. El más notorio de todos ocurrió el día de Navidad. En esa fecha, una aeronave de pasajeros que culminaba un vuelo transatlántico procedente de Ámsterdam estuvo a punto de ser destruida, cuando había iniciado ya las maniobras de aproximación al aeropuerto de Detroit, por un joven islamista radical de nacionalidad nigeriana. Pero, además, existieron planes para atentar contra sinagogas de Nueva York, una base de la Guardia Aérea Nacional en ese mismo estado, un edificio de oficinas en Dallas y la sede de unos juzgados en Springfield, Illinois. También pudieron desbaratarse a tiempo los preparativos de un atentado suicida en el metro asimismo de la ciudad de Nueva York y se produjeron dos ataques con armas de fuego por parte de individuos radicalizados en el yihadismo, los cuales ocasionaron la muerte a una persona en dependencias militares de Little Rock y a otras 13, en noviembre de 2009, en Fort Hood.
En conjunto, todos esos incidentes revelan cuáles son las dos principales fuentes de la amenaza que el terrorismo global plantea actualmente en suelo norteamericano. En relación con ellos y otras actividades terroristas afines han sido identificados y detenidos individuos autóctonos unas veces y foráneos otras, en unas ocasiones radicalizados a partir de su condición musulmana de origen familiar y otras veces al hilo de su conversión al credo islámico. En unos casos se sabe que actuaban aisladamente o que formaban parte de células independientes, es decir grupúsculos escasamente articulados y sólo inspirados por al-Qaeda. En otros, sin embargo, pudo acreditarse que seguían órdenes bien de la jerarquía de al-Qaeda, bien de los dirigentes de una de sus extensiones territoriales, en concreto la denominada al-Qaeda en la Península Arábiga, o de los mandos de alguna organización asociada con al-Qaeda, como la paquistaní Lashkar e Toiba o la somalí al-Shabab. En definitiva, la amenaza terrorista en EEUU es dual. Procede tanto de individuos aislados y células independientes establecidas en el interior del país como de entidades transnacionales localizadas en el exterior pero que disponen de cierta capacidad para movilizar seguidores dentro de la propia sociedad norteamericana o enviarlos desde fuera con el propósito de cometer atentados.
Y es que EEUU no es inmune al llamado homegrown terrorism o terrorismo de formación endógena, si es que alguna vez lo fue, como muchos analistas han sostenido al comparar la situación norteamericana con la europea, asumiendo que la estructura social y la dispersión espacial de los musulmanes en el seno de la sociedad estadounidense, entre otras variables relevantes, favorecían su integración e inhibían procesos de radicalización en la violencia. Como tampoco la amenaza del terrorismo yihadista en territorio norteamericano procede principalmente de individuos aislados y células independientes, como igualmente se ha afirmado a menudo. Al menos en teoría, el peligro sería potencialmente mayor, si nos atenemos a la magnitud y consecuencias de posibles atentados, cuando existen conexiones con al-Qaeda y otras organizaciones insertas en la actual urdimbre del terrorismo global capaces de ofrecer dirección, adiestramiento y recursos. Al escenario más inquietante de la amenaza terrorista, el verdaderamente capaz de poner a prueba la capacidad de resiliencia de la sociedad estadounidense, se refirió hace pocas semanas el presidente Barack Obama, durante la cumbre sobre seguridad nuclear celebrada en abril de este mismo año en Washington, en alusión explícita a los desafíos del terrorismo nuclear.
TTP y la conexión paquistaní
Que el supuesto autor material del fallido acto de terrorismo en Times Square haya nacido, crecido y residido la mayor parte de su vida en Pakistán, así como que viajase con relativa asiduidad a su país de origen –más aún, se trasladó al mismo por última vez en junio de 2009 y permaneció allí hasta febrero de 2010– no es una información en modo alguno irrelevante. Es más, en relación con ese mismo episodio han sido detenidas algunas personas más en ese país u originarias del mismo. Pakistán es el epicentro del terrorismo global, donde además de la propia al-Qaeda se encuentran localizados numerosos grupos y organizaciones relacionadas con dicha estructura terrorista. Es el caso, por ejemplo, de Tehrik e Taliban Pakistan (TTP), una coalición de entre 30 y 40 grupos armados de índole tribal cuya unificación bajo un mismo liderazgo se produjo a finales de 2007 y que ejerce su dominio sobre importantes zonas del noroeste del país, cercanas a la frontera afgana, en las cuales no existe una autoridad estatal efectiva. TTP desarrolla actualmente una intensa campaña terrorista en Pakistán y colabora con la insurgencia de los talibán afganos, pero desde hace más de dos años viene amenazando con perpetrar atentados en países del mundo occidental en general y, de manera expresa, en el territorio mismo de EEUU.
En este sentido, adquiere una especial relevancia no sólo que el detenido por haber intentado atentar en Manhattan haya admitido que recibió entrenamiento en Waziristán, feudo del TTP, sino también que esta organización yihadista, al día siguiente de ese incidente terrorista, difundiese hasta tres vídeos, creíbles por su formato y procedencia, todos grabados durante abril, en los cuales se alude a atentados en ciudades de EEUU. En uno de esos videos, es el propio líder de TTP, Hakimullah Mehsud, quien afirmaba: “se acerca el momento en el que nuestros fedayeen atacarán Estados Unidos en sus principales ciudades (…). Nuestros fedayeen han penetrado en la terrorista América. Vamos a infringir golpes extremadamente dolorosos a la fanática América.” Y añadía: “Las llamas de nuestro corazón sólo se encenderán cuando nuestros fedayeen lleven a cabo ataques precisos y destructivos en la América terrorista, haciendo que se arrodille (…). Muy pronto, en días o meses, la umma musulmana verá los frutos de los más exitosos ataques de nuestros fedayeen en Estados Unidos”. En otro video, la voz del máximo dirigente de TTP deja constancia de la fecha en que graba su proclama, el 19 de abril de 2010, para añadir: “De ahora en adelante, los principales blancos de nuestros fedayeen son las ciudades americanas. Se escucharán buenas noticias en días o semanas”. Estas palabras alertan sobre la posibilidad de que el incidente terrorista de Times Square no sea el único del que se tenga noticia en EEUU en los próximos meses.
En un tercer vídeo, igualmente grabado en abril pero emitido al día siguiente del incidente terrorista en Times Square, incluso se reclamaba por anticipado la ejecución de un atentado en EEUU, probablemente el que estuvo a punto de ocurrir en Nueva York el 1 de mayo. En dicha grabación se insertaron subtítulos en inglés que pueden traducirse al castellano así: “Nosotros, Tehrik e Taliban Pakistan, con todo orgullo y bravura, asumimos toda la responsabilidad por el reciente ataque en Estados Unidos”. Y, después de afirmar que dicho ataque es una revancha por los líderes de TTP y otros grupos yihadistas abatidos en Pakistán e Iraq, por lo que define como interferencia norteamericana en países musulmanes y por los misiles lanzados desde aeronaves no tripuladas contra talibán paquistaníes en las áreas tribales que dominan, concluye: “Advertimos furiosamente a los países de la OTAN, sus gobiernos y su población, que se opongan a las políticas malignas de Estados Unidos y se disculpen sinceramente por las masacres en Irak, Yemen, Afganistán y las áreas tribales de Pakistán, pues de otro modo deben prepararse, en sus regiones, para la peor destrucción y devastación jamás”. Con estas palabras, que evidencian el sentido estratégico que TTP otorga a los atentados en países occidentales, se señala agresivamente a la mayoría de los mismos occidentales y no sólo a EEUU. Y es pertinente recordar que esa misma organización yihadista se hizo ya responsable, a través de su portavoz habitual, del intento, desbaratado por el CNI y la Guardia Civil, de perpetrar una serie de atentados suicidas en Barcelona a inicios de 2008.
Respecto al susodicho Faisal Shahzad, el individuo a quien los mandos de TTP encomendaron ejecutar el atentado frustrado de Times Square, dos variables básicas de su perfil sociológico coinciden con las más habituales entre los detenidos por su implicación en actividades de terrorismo yihadista en el mundo occidental. Es un varón, cuya edad se sitúa en el tramo que va desde primeros de los 20 hasta últimos de los 30. Más allá de ello, no sería, en sentido estricto, un caso de terrorista homegrown. Nació y creció en Pakistán, trasladándose a EEUU para cursar estudios universitarios, permaneciendo luego e integrado, eso sí, hasta convertirse en ciudadano norteamericano. Casado y con hijos, proviene de una familia acomodada y ejercía como profesional cualificado que había estudiado un MBA. Especulando sobre las circunstancias que propiciaron su inmersión en el yihadismo, es revelador que, como han desvelado amigos y familiares, Faisal Shahzad cambió, haciéndose más reservado, pietista y belicoso –el año pasado pidió permiso a su padre para ir a combatir en Afganistán–, tras verse afectado hace ahora unos dos años por graves dificultades financieras e incluso perder, por problemas con la hipoteca, la casa de la cual era propietario en Connecticut. Estaríamos pues ante lo que parece un ejemplo de radicalización yihadista inducida por alguien desde círculos extremistas de Pakistán pero precedida por una experiencia en EEUU de lo que, en términos propios de la psicología política, se conoce como privación relativa.
Conclusiones: El incidente terrorista que tuvo lugar en Nueva York el pasado 1 de mayo pone de manifiesto cómo, al margen de que al-Qaeda tenga la voluntad de volver a perpetrar en EEUU atentados tan espectaculares o más que el 11 de septiembre si en algún momento llegase a disponer de capacidades suficientes para ello –cosa que quizá en la actualidad se ignora más que se duda–, la principal fuente de amenaza relacionada con el terrorismo global, aunque de magnitud y alcance aparentemente más limitados, procede sobre todo de extensiones territoriales de al-Qaeda, como al-Qaeda en la Península Arábiga desde su ubicación yemení, o de organizaciones estrechamente asociadas con al-Qaeda, como Therik e Taliban Pakistan, asentada en las zonas tribales del noroeste paquistaní, entidad a la cual se atribuye el episodio de Times Square. Pero realzar como previsiblemente más seria la amenaza terrorista que se relaciona con entidades yihadistas localizadas en el exterior, dotadas tanto de estructura, liderazgo y estrategia, no debe llevar a minimizar indebidamente otra dimensión de la misma, cual es la que emanaría de individuos aislados y células independientes, unos y otras en principio sólo inspirados por al-Qaeda, surgidos a partir de procesos de radicalización que acontecen entre musulmanes pertenecientes a la propia sociedad estadounidense.
A la hora de afrontar la amenaza dual del terrorismo global en EEUU, no cabe a sus gobernantes otra opción que mirar al mismo tiempo hacia adentro y hacia fuera. Hacia adentro, entre otras cosas, profundizando en el acervo de conocimiento sobre los procesos de radicalización en el yihadismo y de reclutamiento terrorista a que pueden abocar motivaciones individuales basadas no sólo en criterios de racionalidad e identidad sino en otros emocionales que se corresponden, además de con la interiorización del odio y los deseos de venganza, con frustraciones derivadas de experiencias de privación relativa pero ulteriormente politizadas. Como parece ser el caso de la persona detenida por el fallido intento de perpetrar un atentado terrorista en Times Square. Hacia fuera, las autoridades norteamericanas deberán tener muy en cuenta que los focos de amenaza terrorista que se cierne sobre su ámbito jurisdiccional son varios, incluyendo los de la Península Arábiga y el Sur de Asia. En el episodio del pasado día 1 de mayo en Manhattan hubo una conexión paquistaní con TTP. Actuar sobre Waziristán del Norte, donde esta organización yihadista dispone de sus principales bases, requiere una acción sustentada en acuerdos con las autoridades de Pakistán, pero sopesando siempre lo contraproducente que puedan resultar unas u otras iniciativas. En todo caso, no deberían quedar al margen de todo ello otros países occidentales explícitamente amenazados por los talibán paquistaníes.

Mi madre

Mi madre. Richard Ford, Editorial Anagrama
Traducción de Marco Aurelio Gambarini
"Mi madre se llamaba Edna Akin y nació en 1910, en el lejano rincón noroccidental del estado de Arkansas, Benton County, en un lugar de cuya localización exacta no estoy ni he estado nunca seguro."
La cita anterior marca el comienzo de Mi madre (My mother, 1988), un pequeño volumen autobiográfico, aunque esta calificación se verá corregida o aumentada con lo que sigue, sirva el adjetivo para una primera aproximación- que la Editorial Anagrama ha recuperado con honores de estreno -aunque existió otra traducción anterior al castellano- más de veinte años después de su primera publicación en inglés.
Richard Ford, el escritor del presente, el gran escritor norteamericano, con permiso de Philip Roth, del presente -es imposible escapar de la sensación, sobre todo en la espectacular trilogía protagonizada por Frank Bescombe, verdadera Pastoral Americana que nada tiene que envidiar a la del judío, compuesta por El periodista deportivo (The Sportswriter, 1986), El día de la independencia (Independence Day, 1995) y Acción de gracias, (The Lay of the Land, 2006) de esa inusual sincronía entre la narración y la realidad de lo que se está contado, como ese partido que podría retransmitir el propio Bascombe, en el que no sólo se nos cuenta aquello que está sucediendo, si no que, además, el propio relato está creando, mediante un extraño proceso de feedback, la propia realidad- realiza un viaje al pasado -su pasado, pero también el anterior a su existencia- para saldar cuentas -y no quiera verse en esta expresión otro sentido que el de la revisión, el punteo y la fijación de ciertos hechos que han condicionado, in absentia, un presente invariable- con su madre.
"Los padres nos conectan -por encerrados que estemos en nuestra vida- con algo que nosotros no somos pero ellos sí; una ajenidad, tal vez un misterio, que hace que, aun juntos, estemos solos."
Se puede tener a menudo la sensación, cuando se bucea en el pasado, de que los hechos que se conocen o se descubren son solamente paréntesis, notas al pie de un texto implícito, la parte visible de otros hechos ocultos, que son los verdaderamente importantes. Para intentar descubrirlos hace falta mucha paciencia, muchos años, y unas considerables dosis de suerte; pero a veces esas laboriosidad lleva tan solo a una absurda e inmanejable acumulación de datos cuya fiabilidad -el hecho de que el investigador sea parte interesada es difícilmente soslayable- es, cuanto menos, dudosa. Otro sistema, que es el que Ford maneja con indudable maestría, es limitarse a los hechos conocidos -contados por alguien, los anteriores a su existencia; vividos, los más recientes- para armar un rompecabezas a la fuerza incompleto, pero verdadero: es posible, en el caso que nos ocupa, que alguien pudiera investigar acerca de la madre del escritor y obtuviera muchos más datos acerca de Edna Akin, y escribiera un libro mucho más exhaustivo que Mi madre; pero nadie como su hijo para contar aquellos episodios de la vida de Edna que ligan a ambos como progenitora y descendiente.
Ford sabe, no obstante, y a pesar de su confesión de que "el acto y el ejercicio de abordar la vida de mi madre es, por supuesto, un acto de amor", o quizás precisamente por ello, que toda visista al pasado acaba, como aducen las simplificaciones interesadas de la mecánica cuántica en lo referente al hecho de la observación de la realidad, modificándolo, y sabe también que su mirada no puede presumir de objetividad. Así que lo que hace es sumergirse en esas aguas procelosas para, evitando remover los bajíos, de donde nada importante podría obtener, fijar aquellos episodios que son significativos personalmente. Como lectores de biografías, agradecemos la acumulación de datos; como lectores del tipo de narrativa de Mi madre, nos rendimos a la brevedad, la concisión, y a la sensación de que aquellos hechos que se nos cuentan son los verdaderamente significativos.
"A mi madre, algo de esa época debió de hacerle pensar que era inenarrable, no valía la pena contarla o no era necesario hacerlo [...] Y yo, que no tenía la necesidad de tener un pasado completo, sin lagunas, como les ocurre a algunos muchachos, nunca pregunté."
Un ser humano encierra a muchas personas, y cada una de esas individualidades se concreta en un conjunto determinado: es un vecino para su vecino, un cliente para su tendero, un compañero para su pareja; todo ello sin dejar de ser un solo individuo. Richard Ford huye, o lo abandona, por incongruente, del retrato holístico del ser humano Edna, para concentrarse en el aspecto que, además de ser mejor conocido, es el pertinente: el relato de Edna como madre confeccionado por su hijo. Y callando, además, aquello que no cree pertinente -compárese otra vez con una supuesta biografía, donde, a menudo, lo no pertinente es precisamente el alma del asunto-. Si en cualquier relato de ficción aceptamos la soberanía del autor sobre lo que se cuenta y lo que se nos oculta, con más razón debemos plegarnos a su voluntad cuando el tema es tan próximo.
"Ha pasado mucho tiempo desde entonces y he recordado cosas de las que no hablo hoy."
Mi madre no es ni tiene la pretensión de ser un panegírico. El estilo no es afectado, ni florido, ni artificialmente sensiblero; al contrario, casi se acerca al relato oral, y no cuesta imaginarlo en boca de un hombre acodado en la barra de un bar, contándolo a un amigo, que va respondiendo con silenciosos asentimientos con la cabeza, en ese estado difuso que es la frontera del exceso de alcohol, lo suficientemente desinhibido para hablar de cosas personales, pero también retenido como para no perder la noción de lo que se está diciendo, un navegar entre sobreentendidos: la misma situación ante la que se encuentra el narrador en la conversación que sostiene con su madre después del fallecimiento del padre,
"... entonces tratábamos de no ser demasiado claros, no queríamos que quedara todo explícito, puesto que tanto era lo que había entonces y tan poco lo que había habido antes",
es la que Ford plantea al lector: ambos sabemos que es mucho lo que se calla, pero aceptamos la convención porque entendemos que lo que nos cuenta es lo que él considera importante.
No hay heroísmo en la vida cotidiana, así que a Ford no le hace falta una incongruente grandilocuencia para contar: le basta la sencillez, aunque no obvia la precisión ni cuando confiesa lagunas de memoria: nos dice que no recuerda exactamente cuándo sucedió, pero cuando relata la ilusión de su madre por el Thunderbird de segunda mano, o su conversación acerca de la actividad sexual con su novia y la posibilidad de embarazo, como lectores tenemos la seguridad de que no falta nada para que podamos comprender el episodio hasta donde el narrador desea, ni, caso a menudo más difícil, sobra nada que pueda confundir esa comprensión: le mot juste, eso es.

Del mismo modo en que ningún alarde estilístico nos distrae de lo que le importa de verdad a Ford, la esencia de lo que cuenta, en justa correspondencia -existe ahí una extraña aunque espectacular identificación entre la levedad del estilo y la supuesta no espectacularidad de los hechos que se narran-, el material narrativo posee una engañosa cotidianeidad; la vida de esa madre, y la del narrador en casi todo lo que hace referencia a ella, se nutre de episodios que podrían considerarse banales, y aquellos a los que en principio sería fácil otorgar el calificativo de determinantes, pasan por encima de los protagonistas sin apenas afectarles. Estos hechos, sin embargo, quedan revestidos de una importancia cercana a la que sería esperable -como la muerte del desconocido padre, o el traslado a la universidad del narrador- cuando sirven a Ford para fijar otras nuevas coordenadas que facilitan al lector la comprensión de facetas del carácter de la protagonista.
"Una viuda tenía que estar alerta, tenía que prestar atención a todos los detalles. Nadie podía ayudarla. Una vida vivida con eficiencia no la salvaría, no; pero la prepararía para aquello de lo que nadie podía salvarla."
El narrador lamenta el poco tiempo que pasó con su madre, la poca relación materno-filial que sostuvieron cuando era ella la que empezaba a necesitar a su hijo más de lo que éste necesiraba a su madre, pero llega a la conclusión que la independencia, real o como simple aspiración, que ambos deseaban no les permitía otra cosa: reuniones periódicas casuales, casi de compromiso, en las que se evitan los temas personales con estudiada premeditación:
"Durante ese tiempo, nuestra vida -hablo de mi madre y de mí-se reducía a un conocimiento de cómo era su vida [...]. Es muy probable que todo el mundo crea que circunstancias particulares como éstas no corresponden exactamente a la vida de la inmensa mayoría. No es que sean mejores, ni peores. Sólo, en cierto sentido, peculiares. O posiblemente sólo parecían imperfectas."
Se hace imposible calificar a Mi madre con una sola palabra: ni biografía, ni tributo ni homenaje poseen la suficiente polisemia -además del exceso de contenidos asociados a estas variables literarias en la memoria lectora- como para abarcar lo que pueden contener apenas setenta páginas que se leen en una sesión pero que exigen horas, días, meses tal vez, para su correcta digestión.
No es la primera vez que un escritor curtido en la ficción literaria abandona la fabulación para mostrarse a los lectores mediante pudorosos desnudos que recrean a sus ancestros: lo hizo Simone de Beauvoir con su madre en la plomiza pero estupenda Una muerte muy dulce (Une mort très douce, 1964), y, posteriormente, con una anonadante maestría, Philip Roth con su padre en Patrimonio (Patrimony, A True Story, 1991).
Seme escapa la razón para esos auténticos tour de force en los que el escritor consagrado tiene, con respecto a su público, mucho que perder y, en principio, poco que ganar; sin embargo, como lector, se agradecen esas miradas íntimas que destacan des resto de producciones como paréntesis explicativos, testimonios personales de alguien cuya influencia en su obra traspasó el terreno de lo literario.
"Hay algo, cierta esencia de la vida, que no surge con claridad de estas palabras. No hay palabras suficientes. No hay acontecimientos suficientes. No hay memoria suficiente para rememorar toda una vida y ponerla en orden, darle exactitud."
Publicado por Joan Flores Constans en 07:15 0 comentarios Enlaces a esta entrada
Etiquetas: Lectiones

Benedic rewrites history

Vatican II: Benedict rewrites history/
By Diarmaid MacCulloch, professor of the history of the church at the University of Oxford
THE GUARDIAN, 20/05/10;
On 12 May Pope Benedict XVI spoke about truth, history and the church. His backdrop was the surreal and voluptuous Gothic of the Portuguese monastery of Belém, overlooking the great river-mouth of the Tagus, from which the first explorers of medieval Europe sailed to circle Africa and India and eventually to encompass the new world they called America.
It was an appropriate setting for this learned and subtle theologian to lay aside vexing stuff about sex scandals and say something about what the Catholic church is today. That turns out to be just what it always has been: no nonsense about lessons learned from the Enlightenment, still less the 16th-century Reformation. On the way, we caught a fascinating glimpse of how the pope views Iberian Europe’s bloodsoaked ventures into new continents, that global enterprise which massacred Hindus and Muslims in Goa and captured countless millions of Africans for the Catholic slave-markets of Cartagena (as well as for Protestant plantations in the Caribbean and Deep South). Apparently, what the pope styled “the adventure of the discoveries” was inspired by “the Christian ideal of universality and fraternity”. Not by a search for silk or sugar, then.
But the pope was at his most interesting when he jumped from the 15th to the 20th century at the culmination of his address, because he came out fighting for his own view of that most controversial and ambiguous of oecumenical councils, the second Vatican council of 1962-65 (Vatican II). For some Catholics, this revolutionised Roman Catholicism, pointing to new decentralisation, actively involving the whole congregation of the faithful in decisions, and jettisoning Tridentine triumphalism, opening the church to new humility in listening to alternative voices in the quest for the divine. To others, the council did some tinkering, reaffirming old certainties with a little adjustment of language (in more senses than one, since its one absolutely unignorable result was to turn most Catholic liturgy into the vernacular). The latter party would mostly have preferred the council not to have met at all, or at least to have stuck to a script written by Vatican bureaucrats if it did meet. These are two utterly irreconcilable views of an historical event. What would Pope Benedict say?
This. At Vatican II, “the church, on the basis of a renewed awareness of the Catholic tradition, took seriously and discerned, transformed and overcame the fundamental critiques that gave rise to the modern world, the Reformation and the Enlightenment. In this way the church herself accepted and refashioned the best of the requirements of modernity by transcending them on the one hand, and on the other by avoiding their errors and dead ends.” It’s difficult from this to know what the pope might count as “the best” of modernity’s requirements, but apparently even those can be transcended, and plenty of errors and dead ends just get avoided – a bit like a sacralised version of Lara Croft dodging through the nasties. You could hardly get a more defensive vision of the council than this. It sounds for all the world like that most unfortunate and embarrassing of Pope Pius IX’s public statements, the Syllabus of Errors of 1864, which famously culminated in the proposition that it was wrong to believe that the pope “can and ought to reconcile himself with progress, liberalism and modern civilisation”.
What it does mean is that the pope has put himself at the head of the small-earthquake-in-Chile-not-many-dead view of Vatican II? This is entirely to be expected. Neither he nor his predecessor John Paul II liked the direction which Vatican II took, though a veritable industry of official Catholic historiography has assiduously promoted the view that they were all for it and its results. The reality is that soon after the Council, leading Catholic theologians like Hans Küng, Edward Schillebeeckx, Karl Rahner and Yves Congar (whose now published journals do not reveal great enthusiasm for the future Pope John Paul II), complained that the Roman curia was putting brakes on reforms envisioned by Vatican II. That process much accelerated under John Paul. He worked with the curia consistently to police reforming theologians, dictated agendas for episcopal synods, and refused to allow bishops to discuss such matters as compulsory clerical celibacy. Küng was one of the theologians disciplined in his second year as pope. John Paul made it known that he did not like communion received in the hand, refused to laicise priests (as his predecessor had done) and marginalised local bishops by his actions on his frequent worldwide journeys. He also commissioned a Catholic catechism, which neither the council nor its convenor Pope John XXIII had wanted, and revised the code of canon law (likewise not wanted at the council). The theology expressed in both documents goes in a very different direction to Vatican II. One crucial principle so prominent in the council’s thinking, “collegiality” in making decisions on the future of the church, has been set aside during both John Paul II’s and Benedict’s pontificates.
All this has happened while the Vatican has consistently spoken of its faithfulness to the principles of Vatican II. There have been two ways of opposing those principles: one to express opposition openly as some ultra-conservatives have done, the other to rewrite Vatican II’s history, as curia officials and their admirers have been doing over the last quarter-century and more. This is what Our Lady of Belém was treated to last week. Well, she’s full of grace, so I expect she smiled.

Chantal Maillard

ENTREVISTA a Chantal Maillard: "Yo creo que corazón ya no tengo"
MARÍA LUISA BLANCO
El País, 16/06/2007;
La experiencia del dolor le viene a Chantal Maillard (Bruselas, 1951) de antiguo. Fue feliz, según declara, hasta los 7 años, pero a partir de ahí, los continuos cambios de internado en Bélgica y después la adaptación a España, donde se trasladó con su familia en pleno franquismo, la convirtieron en una niña desubicada y silenciosa. Nació sin embargo con el don de la escritura, en la palabra encontró cobijo y, a los 14 años, ya había escrito dos novelas y más de cien poemas. Y así hasta hoy. Poeta, filósofa y gran conocedora del pensamiento y estética orientales, es autora de una docena de títulos, entre los que destacan sus diarios, Diarios indios y Filosofía en los días críticos, un milagro de simbiosis entre filosofía y poesía. En 2004 obtuvo el Premio Nacional de Poesía por Matar a Platón, un libro seco y despojado, escrito durante su grave enfermedad, en el que la muerte y el dolor, sin concesiones literarias, palpitan en cada una de sus páginas. Su nuevo poemario, Hilos, posterior a la imprevisible muerte de su hijo, revela a una de las voces poéticas más intensas, honestas y radicales del panorama actual.
PREGUNTA. Entre su poesía y su pensamiento apenas hay ruptura. ¿Qué son una y otro para usted?
RESPUESTA. Es difícil ligarlos porque son dos modos de encarar la realidad. El modo poético es receptivo, y el filosófico requiere la indagación, y la actitud en filosofía es voluntariosa, mientras que la poesía requiere un decaimiento de la voluntad. Yo pretendo ligar una y otra porque participo de ambas. Lo que no se puede hacer es filosofía cuando se hace poesía ni poesía cuando se hace filosofía, eso descartado.
P. ¿Por fidelidad a los géneros?
R. No. Creo que es una cuestión de ritmo, de musicalidad. La musicalidad poética está reñida con la indagación filosófica que, como digo, es voluntariosa.
P. Afirma que tiene problemas con los conceptos tradicionales. ¿La historia del pensamiento occidental es tramposa?
R. Lo que es tramposo es la metafísica cuando uno piensa que lo que cuenta metafísicamente es la realidad. La filosofía, cuando no se aplica a objetos como el arte, la ciencia etcétera, es una lógica aplicada al ámbito del saber y ahí no hay problema. Pero cuando la lógica se aplica en ámbitos que rebasan el conocimiento, es un juego parecido al del ajedrez: tienes unas piezas y se juega en el tablero, pero si pretendes que ese tablero es la realidad exterior, es tramposo. Juegos metafísicos los hay en todas partes, pero la trampa es creer en los grandes conceptos, cuando creemos que las palabras dicen algo de lo concreto. Lo concreto es singular, y los conceptos son universales, la poesía trae a la pantalla lo singular, y la filosofía juega con los universales, ésa es la diferencia. Yo intento, y lo hago a partir de Husos e Hilos, tropezar continuamente con los conceptos. El lenguaje está plagado, tanto en Oriente como en Occidente, de conceptos y yo los cuestiono.
P. Husos e Hilos, ¿qué quiere significar con una y otra palabra?
R. Los husos son parte de una geografía mental, lo que visualmente corresponde a cada estado de ánimo. Los veo como un haz de fibras y cada una de ellas es un hilo mental. Podemos saltar de un huso a otro según cambien los estados de ánimo, y al cabo del día, vamos cambiando y saltamos de uno a otro.
P. ¿Habla de la vida, de nuestra vida?
R. Sí. No concibo una filosofía que hable continuamente en tercera persona. El pensamiento debe recuperar a la persona concreta, al singular que está viviendo con sus emociones. Si la teoría pierde de vista al sujeto concreto, no funciona, y yo intento recuperarlo con el material de mi propia vida.
P. ¿Qué quiere contar?
R. En general, la dificultad de saberse en el mundo y como sujeto. Toda mi vida he observado mi propia mente y mi capacidad de ver el mundo. Todo lo que he escrito ha sido desde la necesidad de observar la capacidad de conocer. A través de mi indagación en la filosofía india descubrí que cualquier cosa que observes terminará siendo observada dentro de la propia mente, por lo tanto, cualquier contenido es mental, cualquier cosa que puedas mirar es un pensamiento, y si queremos extrapolarlo a realidades que están fuera de la mente nos equivocamos. Eso el budismo lo tiene muy claro.
P. Eso es lo que cuenta en Benarés y en sus Diarios indios.
R. Sí, en ambos hay una toma de conciencia de nuestra imposibilidad para saltar sobre nuestra sombra que es nuestra mente, no podemos ir más allá de ella. Grandes palabras como Dios, verdad, mundo o realidad, no son más que pensamientos y esos son los hilos, imágenes-pensamiento que van pasando. En Hilos, hay un personaje que tropieza con los conceptos, los cuestiona, pero cada vez que lo hace, se paraliza y termina siendo el personaje "Cual", un interrogativo y un genérico, que aparece en la segunda parte del libro. "Cual" quiere decir ¿quién soy?
P. En su escritura se percibe un proceso muy doloroso. ¿Está conectado con su experiencia?
R. Sí, tanto Husos como Hilos son cuadernos de duelo, de un momento trágico que he pasado y por eso el huso principal en el que estoy en esos libros es el del dolor. Pero no quisiera entrar mucho más en lo personal.
P. Es por abordar los hechos que desencadenan su pensamiento actual, primero su enfermedad, después la muerte repentina de su hijo.
R. Husos e Hilos son libros de pérdidas. Pérdida de mi integridad física, por un lado, y por supuesto la pérdida de mi hijo. Está marcado por el suicidio de mi hijo. ¿Qué más puedo decir? Es todo.
P. Su escritura habla del sujeto, de lo que nos pasa.
R. Me cuesta hablar de ello en el lenguaje ordinario. Mi manera de contarlo es en la escritura. Es verdad que la filosofía tiene muy poco trato con el dolor, se ha escrito mucho más poéticamente sobre él, pero no tengo problemas en desnudarme, en expresarme en los detalles mínimos cuando escribo. Con el cuaderno estoy a solas conmigo y sé que, escribiendo, llego a mucha gente porque la experiencia del dolor es la experiencia de todos. El compadecer con otros está presente en mi escritura, es un grito de dolor que pertenece al momento de mi enfermedad. Lo que he escrito después pertenece a una pérdida incluso más consustancial que la pérdida física, que es la pérdida de un hijo. Esa estrategia de la geografía mental me permitió distanciarme de mí misma. Observarme en la pena, en el dolor, y construir o, simplemente, sobrevivir. Sin esa escritura, sin ese decirme desde la distancia que la escritura procura, no habría sobrevivido a tanta pérdida.
P. ¿Qué es para usted lo más importante de la vida?
R. Pequeñas, grandes cosas: el canto de un pájaro, el gesto de un búfalo, el sonido del pájaro por la mañana, el olor del monte al abrir la ventana, sonidos del bosque.
P. ¿No tiene horizonte?
R. Si alguno tengo, es la paz. Obtener un estado de paz, y sólo lo obtengo a partir de olores y sonidos que percibo y reconozco en el origen.
P. Pero tiene otro hijo, otros afectos. ¿No son importantes las relaciones?
R. Sí, pero yo creo que corazón ya no tengo. Aspiro a una neutralidad, a una ecuanimidad, que es también una palabra del budismo. Situarme en la ecuanimidad, en ese centro desde el cual puedes percibir las cosas con neutralidad. Una neutralidad que es germen de paz.
P. ¿Qué le ha dado el pensamiento oriental?
R. La idea de que todo lo que pasa por la mente tiene el mismo estrato y es de la misma naturaleza. Que los pensamientos forman sentimientos y por tanto éstos son sentimentales, y que la paz se encuentra en otro sitio. Yo no sé si el amor entendido desde nuestra tradición, quizás cristiana (aunque temo meter grandes palabras, borre, borre). No sé, que haya algún tipo de entendimiento del amor que pudiera situarse en esa neutralidad, entonces sí hablaríamos de amor. Aunque hablaría más bien de compasión en el sentido budista, desde una tranquilidad, desde una paz, no desde efusiones sentimentales de ningún tipo.
P. ¿Cuáles cree que son los pecados de Oriente y cuáles los de Occidente?
R. La tristeza es el gran pecado de Occidente y uno de los grandes pecados que deben ser evitados en Oriente. Es uno de los síntomas del deseo y si la erradicamos, la paz y el amor son posibles. Me considero una gran pecadora occidental porque la tristeza me define, y mi horizonte es el logro de su erradicación aun en los máximos dolores. Oriente es más ducho en esa erradicación, tiene tradición y sistemas en su haber para procurarlo. Nosotros a eso lo hemos llamado la sumisión del indio. Yo creo en cambio que es un camino de comprensión y la mejor manera de estar en el mundo. No tienen grandes logros tecnológicos, pero mire dónde vamos nosotros por ese lado. Y ahora estamos exportándolo a India y a Oriente en general. Ése es otro gran pecado de Occidente: la necesidad de colonizar. De Occidente y de Oriente Próximo, de todos los monoteísmos. La India no ha tenido nunca esa necesidad. Uno de sus pecados es el síndrome de Estocolmo: su admiración por el colonizador. La aceptación del otro siempre ha sido una virtud en ellos, han aceptado las creencias ajenas, pero ahora también están aceptando y emulando las formas de vida de Occidente. Se están convirtiendo en una gran potencia. ¿Para bien de ellos? Yo creo que para mal de todos.
P. ¿Cómo fue Chantal niña?
R. Ese recuerdo es muy bonito y es parte del retorno, el tema en el que estoy trabajando ahora. Escribo un nuevo diario de la memoria que se llamará Bélgica. Es una vuelta al origen, pero lo que me lleva a volver es un charquito de agua. El diario es la búsqueda del destello de la memoria, que te sitúa de pronto en un lugar o una experiencia que no acabas de ver, no tienes la imagen. En ese charquito de agua lo que había era gozo, un gozo que sólo puede tener el niño, antes del pensamiento, del juicio y del lenguaje. ¿Qué es el rojo antes de saber que el rojo se dice rojo y empieza a perder color con la palabra? Es lo que era el rojo para esa niña que se quedaba mirándolo durante yo no sé el tiempo. La experiencia en intensidad, no en tiempo. La Chantal niña tenía muchas cosas de éstas porque como hija única y a menudo sola fue desarrollando esa percepción.
P. ¿Por qué la internaban en colegios siendo hija única?
R. Mi madre vino antes que yo a España, y mi abuela trabajaba y era difícil para ella. En España me internaron porque la niña molestaba al padre, yo era un elemento molesto. Conocí a mi padre tarde y nunca hizo oficio de tal. He pasado por internados de muy distinto calado, pero esas experiencias me permitieron el descubrimiento de la escritura. En régimen carcelario belga escribí mi primera novela, tenía 12 años, era de capa y espada. Entre los 13 y 14 años escribí una novela social. Lo tiré todo, los cientos de poemas, las canciones, todo. Pero el año pasado, en Bélgica, volví a encontrar a un amigo de infancia que vino con un ejemplar de mi primera novela.
P. ¿Tiene esperanza?
R. No. Creo que hay que erradicarla, la esperanza es parte del deseo.