27 sep. 2009

Saber aceptar las criticas

Saber aceptar las críticas/FERRÁN RAMÓN-CORTÉS
El País Semanal, 27/09/2009
Todos estamos expuestos a ellas. Aumentar la seguridad en nosotros mismos ayudará a poder evaluarlas sin percibirlas como una agresión y a admitirlas para aprender.
Eres demasiado impulsivo. Has de aprender a controlarte…”. La última vez que mi antiguo jefe me dijo estas palabras, lejos de interiorizarlas o reflexionar sobre ellas, lo que hice fue fantasear sobre cómo estrangularlo allí mismo. Esto demuestra dos cosas: que, en efecto, soy impulsivo, y que aquella crítica no la estaba recibiendo nada bien. De hecho, no me estaba ayudando en absoluto. El punto álgido de mi ira fue cuando añadió la frase mágica: “Te lo digo por tu bien…”.
No todos reaccionamos igual ante la crítica, pero lo cierto es que la mayoría de nosotros la llevamos mal. Si atendemos a las estadísticas, encontramos que ante un comentario crítico, un 70% de la gente reaccionará sintiéndose herida. Un 20% la rechazará negándola. Y tan sólo un 10% reflexionará serenamente, la interiorizará y decidirá si debe o no cambiar alguna conducta.
Tampoco todas las críticas son iguales y, por tanto, producen el mismo efecto: si se trata de una observación (te comunico cómo me afecta a mí algo que tú has hecho o algo que ha sucedido), las posibilidades de que sea bien recibida aumentan considerablemente. En cambio, si la crítica implica un juicio (te digo lo que pienso de ti, colgándote una “etiqueta”), casi seguro que sentará mal.
En cualquier caso, el motivo de que nos afecte tanto no es otro que nuestra inseguridad. Cuanto menos seguros estemos internamente, más vulnerables seremos a la crítica. La prueba de ello es que somos mucho más vulnerables a la crítica en aquellas áreas vitales en las que todavía no hemos desarrollado una completa seguridad.
La pregunta que a menudo nos formulamos es: ¿ayuda la crítica? Y hay opiniones para todos los gustos. Desde sus acérrimos defensores, que la consideran la única forma posible de progreso en nuestra vidas, hasta los firmes detractores, que le niegan bondad alguna. En mi opinión, cuando la crítica implica un juicio a la persona, la respuesta es clara: no ayuda. Y el motivo es que recibimos los juicios como un ataque, y ante un ataque dejamos de actuar serenamente desde nuestra consciencia. Actuamos visceralmente, y lo único que hacemos es huir o contraatacar. Cuando la crítica se limita a una observación, sí puede ayudar. Pero hemos de ser cuidadosos para que no se nos “cuele” en nuestra observación un juicio encubierto.
Hemos inventado un término que nos permite ser críticos teniendo una buena excusa formativa: la “crítica constructiva”. He de decir que desde el punto de vista literal, el término “crítica constructiva” simplemente no existe. Las palabras “crítica” y “constructiva” son antagónicas. Las críticas, entendidas como tales, no construyen nada. Lo que ocurre es que utilizamos el término “crítica constructiva” para nombrar a las “observaciones”, o sea, a las impresiones personales respecto a un hecho que realizo sin juicio alguno a la persona. Y las observaciones sí ayudan, y mucho.
Críticos con los demás
Uno está tan expuesto a la crítica como a la gripe (Friedrich Dürrenmatt)
No soportamos que nos critiquen, pero no dejamos de criticar a los demás. Es interesante conocer que es precisamente con los que más queremos con quienes somos más críticos. Solemos decir que es porque tenemos más confianza, pero me temo que en el fondo es porque son los que más queremos que sean como nosotros pensamos que tienen que ser. En cualquier caso, es precisamente a los que sentimos más próximos a quienes no perdonamos ni una.
También es cierto que somos especialmente críticos con todo aquello de lo que secretamente nos acusamos. Si en el fondo nos sabemos impulsivos, y no nos gusta, nos faltará tiempo para criticar la impulsividad de un compañero. Quien manifieste los comportamientos que más nos molestan de nosotros mismos será quien esté permanentemente en nuestro punto de mira.
No podemos obviar en este punto la crítica derivada de nuestro pecado capital favorito: la envidia. La envidia es fuente de crítica gratuita, de crítica corrosiva y malintencionada. Pero es quizá por ser previsible e infundada por lo que a esta crítica no le prestamos especial atención, y es a la que somos menos vulnerables.
Hemos comentado que el principal motivo por el que nos afecta la crítica es nuestra inseguridad. Por tanto, el trabajo para ser inmunes a ella debería ir en la dirección de construir y desarrollar nuestra seguridad. Será la gran coraza que nos protegerá de cualquier agresión en forma de crítica. En este contexto, no cabría la crítica como agresión, porque simplemente no nos afectaría.
Pero lo cierto es que cada persona nos encontramos en una etapa distinta de nuestro crecimiento, y hemos desarrollado un nivel de seguridad interna distinto. En este contexto, ser más o menos crítico con la gente no debería ser una actitud personal, sino que deberíamos ser más o menos críticos en función de la seguridad que percibamos en la persona a quien dirigimos la crítica. Como nos recuerda John Powell, “la mejor forma de mantener la distancia entre la gente es herir”, y una crítica, para quien no está preparado para recibirla, hiere.
Abogaré de nuevo por la conveniencia de sustituir críticas por observaciones. Así y todo, si las observaciones inciden sobre aspectos en los que el otro puede mejorar, deben hacerse siempre en privado, y jamás delante de los demás. La sensación de “linchamiento público” es devastadora para la motivación y para la autoestima. La norma es bien sencilla: hacer los halagos en público, y reservar las críticas para la intimidad del despacho cerrado.
¿Tenemos que aguantar la crítica siempre?
El que dice lo que piensa, no piensa lo que dice (sabiduría popular)
La crítica en público produce, además, un efecto contraproducente para el grupo en su conjunto, y es que todos temerán que un día les toque a ellos. Es una de las formas de minar la confianza dentro de un grupo y de crear distancia con la gente. Lo cierto es que, queramos o no, siempre estaremos expuestas a ellas. Estadísticamente, en cualquier actividad que hagamos, siempre habrá un 10% de la gente a quienes no les gustaremos o no estarán de acuerdo con nosotros. Por tanto, no las podremos evitar, pero sí está en nuestras manos evitar que nos afecte. Lo lograremos si somos capaces de escucharlas serenamente, decidir si tienen o no sentido, y si de ellas podemos extraer alguna enseñanza. Son muchos los que sostienen que se aprende de la crítica (yo les diría de las observaciones), pero este aprendizaje sólo ocurre si somos capaces de situarnos entre este 10% que ni se siente agredido ni la rechaza.
Personas y relaciones
- Daniel Goleman, con su obra ‘Inteligencia social’ (Kairós, 2006), aporta una lúcida visión de conjunto de cómo funcionan las relaciones entre las personas, especialmente por lo que se refiere a la conexión con el funcionamiento cerebral.
– Toda la obra de John Powell, editada por Sal Terrae, aporta claves sobre conceptos relacionados como la seguridad personal, autoestima o la distinción entre crítica y observación.
– El libro ‘La asertividad’, de Eva Bach y Anna Forés, ofrece valiosos instrumentos para comunicarse con efectividad, pero sin herir
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Muere William Safire

Fallece William Safire, redactor de los discursos de Nixon
El columnista estadounidense fue galardonado con el Pulitzer por sus artículos para 'The New York Times'
AGENCIAS - Nueva York - 28/09/2009
El columnista William Safire, redactor de discursos para el entonces presidente Richard Nixon y columnista galardonado con el Pulitzer cuando era redactor de política en el diario The New York Times, ha fallecido este domingo a los 79 años de edad a consecuencia de un cáncer de páncreas. Safire ha muerto en una residencia para enfermos terminales en Rockville, en el Estado de Maryland, según su portavoz Diane McNulty.
En 1968, Safire se sumó a la campaña presidencial del ex presidente Richard Nixon y redactó sus discursos hasta que se destapó el escándalo Watergate. Se hizo popular por ser la voz conservadora del diario estadounidense y recibió el prestigioso premio por una columna publicada en 1978. En 1979, comenzó la serie lingüística On Language -Sobre el lenguaje- que tuvo gran acogida. En ella escribía artículos sobre el origen de las palabras y su apropiado uso.
En sus más de 3.000 columnas de opinión, Safire defendió enérgicamente las libertades civiles y a Israel, y atacó a figuras políticas como el presidente Bill Clinton, a quien calificó de "mentiroso congénito".
Nacido en la ciudad de Nueva York, Safire abandonó la Universidad Syracuse después de dos años, y retornó una generación más tarde para un discurso de graduación. Fue corresponsal del Ejército de Estados Unidos y periodista de radio, televisión y periódicos antes de dirigir una firma de relaciones públicas en Nueva York, responsable del debate que el entonces vicepresidente Nixon y el ex líder soviético Nikita Kruschev mantuvieron en Moscú en 1959.
Fue además autor de cuatro novelas: Freedom (1987), Full Disclosure (1977), Sleeper Spy (1995) y Scandalmonger (2000), y su obra incluye un diccionario, una historia, antologías y
comentarios.

Estado de sitio en Honduras

Micheletti decreta el estado de sitio en Honduras
El gobierno golpista de Honduras suspende cinco derechos fundamentales y amenaza por decreto a la prensa libre
PABLO ORDAZ (Enviado especial a Tegucigalpa) El País, 28/09/2009;
El gobierno golpista de Honduras ha dejado en suspenso cinco importantes garantías constitucionales y ha decretado el estado de sitio para todo el territorio nacional durante los próximos 45 días. Pero no sólo eso. Roberto Micheletti se reserva la potestad de cerrar los medios de comunicación que le resultan hostiles y que se reducen prácticamente a dos, Radio Globo y el Canal 36 de televisión. Los cinco derechos constitucionales que quedan anulados son tan importantes como el de libertad personal, libre emisión de pensamiento (libertad de expresión), libertad de asociación y de unión, libre circulación y los derechos de los detenidos.
Tan drástico recorte de libertades fue aprobado por un consejo de ministros celebrado el martes 22 -sólo un día después del regreso de Manuel Zelaya a Honduras- y publicado en La Gaceta (el boletín oficial del Estado) el sábado 26. Lo más curioso del caso es que el gobierno golpista mantuvo la medida en secreto hasta la tarde del domingo, y sólo se la trasladó a la población después de que los citados medios críticos y la prensa internacional informaran sobre el asunto. Tan es así, que durante una rueda de prensa celebrada en la Casa Presidencial en la tarde del domingo, una periodista extranjera le preguntó al canciller del gobierno de Micheletti, Carlos López Contreras, si era cierto el rumor que ya corría por Tegucigalpa. La respuesta del ministro fue: "No tengo conocimiento, pregúntenle al secretario (ministro) de Gobernación (Interior)". Cuando este periódico se pudo hacer con una copia de La Gaceta, allí estaba, en tercer lugar, la firma del canciller golpista López Contreras...
El decreto ejecutivo PCM-M-016-2009 ocupa sólo dos folios, pero son dos folios que dan miedo. Porque a fin de cuentas lo que vienen a señalar es que la libertad de los ciudadanos queda a partir de ahora, y por un periodo de 45 días, a discreción de militares y policías, a los que Micheletti da carta blanca. Se podrá detener, dice el texto del decreto, "a toda persona que sea encontrada fuera del horario de circulación establecido, o que de alguna manera se presuma como sospechoso por las autoridades policiales y militares de causar daños a las personas o a sus bienes..." Según el artículo 187 de la Constitución de Honduras, el Gobierno tiene la potestad de suspender los derechos citados en los casos de "invasión del territorio nacional, perturbación grave de la
paz, de epidemia o de cualquier otra calidad general". El artículo siguiente, el 188, deja muy claro que en el territorio en que fuesen suspendidas las garantías anteriores, "se regirá por la Ley de Estado de Sitio".
Desde su refugio en la Embajada de Brasil, el presidente Manuel Zelaya denunció que el decreto "es una barbaridad que indigna" y volvió a llamar a la resistencia pacífica a sus leales, que visto cómo se van desarrollando los acontecimientos, cada vez lo tendrán más difícil. Por si fuera poco, el Gobierno de Micheletti se mantuvo en sus trece de establecer un ultimátum de 10 días al gobierno de Brasil para que defina la situación de Zelaya y, lejos de amilanarse ante la presión internacional, tomó otra medida de fuerza: impedir que una delegación de la OEA que llegó a mediodía del domingo al aeropuerto de Toncontín pudiera entrar en territorio hondureño. Los delegados fueron puestos de patita en un avión de vuelta. El incidente diplomático coincidió en el tiempo con la llegada al mismo aeropuerto de una hija de Micheletti, a la que el gobierno de EE UU acaba de deportar en represalia por la fechoría cometida por su padre.
Un apunte más: los 45 días de estado de sitio coinciden con la campaña electoral en Honduras. Va a resultar muy difícil que la comunidad internacional otorgue el visto bueno a unas elecciones celebradas con la libertad amputada y con Roberto Micheletti sentado en la Casa Presidencial.

La ley 2028 de Massachussets

La mayor vacunación del mundo
EE UU emprende una gigantesca campaña para inmunizar a la población
- Massachussets concede poderes al gobernador para combatir la pandemia
BARBARA CELIS - Nueva York - EP, 28/09/2009;
La cara más dulce de la lucha estadounidense contra la gripe A la ha puesto Elmo, el personaje de Barrio Sésamo reclutado por el Gobierno para enseñarle a los niños algunas reglas básicas con las que evitar la propagación del virus. Lavarse las manos, cubrirse la boca con el codo al estornudar... La cara más oscura se libra lejos de la vista del público, en lugares como el Senado de Massachussets, donde sin apenas hacer ruido se ha aprobado la ley 2028 de respuesta contra la pandemia, que le entrega al gobernador del Estado poderes para declarar algo muy parecido a la ley marcial bajo el estado de emergencia sanitaria.
La nueva legislación contempla el arresto forzoso y sin orden judicial de cualquier sospechoso de haber contraído el virus, la vacunación obligada si las autoridades lo consideran necesario y, si ésta se rechaza, la cuarentena obligatoria. También protege al personal médico y a las fuerzas del orden contra posibles acciones legales de los ciudadanos e impone multas de hasta 1.000 dólares por día (680 euros) a quien se niegue a seguir órdenes. De momento es la legislación más agresiva que se ha aprobado a raíz del virus H1N1, aunque para llevarse a la práctica aún tiene que ratificarla el Congreso.
Según el Centro de Control de las Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) desde donde se dirige la lucha contra la nueva gripe, en Estados Unidos se han registrado más de un millón de casos. Pero al igual que en España y la mayoría de los países, las autoridades ya no llevan un recuento persona a persona, sino que trabajan con estimaciones, de manera que calculan algo más de 9.000 hospitalizaciones y 600 muertos. La gestión de una emergencia sanitaria en ese país depende de cada Estado, aunque las directrices principales se lanzan desde el mencionado organismo federal CDC.
Es ahí donde se toman las decisiones respecto a medicamentos o vacunas, algo que la Administración Obama hizo el pasado 26 de abril declarando oficialmente el estado de emergencia sanitaria. En la práctica, esa declaración, confirmada por la secretaria de Sanidad, Kathleen Sebelius, el pasado 26 de julio, daba via libre a la autorización para usos de emergencia y activaba una ley de prevención de pandemia vigente desde 2006, dos normas que autorizan al Gobierno a legalizar medicamentos experimentales y a financiar estudios en asociación con la industria farmaceútica para acelerar la llegada al mercado de vacunas con las que combatir una pandemia.
Dicho y hecho. El Gobierno federal aprobó en mayo una partida de 1.100 millones de dólares -que ahora ya llega a los 2.000 millones (unos 1.400 millones de euros)- para desarrollar vacunas con diversos laboratorios y conseguir que 195 millones de dosis estuvieran listas antes de finales de año. El resultado es que ya hay cuatro medicamentos aprobados, que empezarán a distribuirse (unas inmunizaciones serán inyectadas y otras inhaladas) a partir del 6 de octubre.
La autorización legal para el uso de medicamentos en estado de emergencia exime a las farmacéuticas de responsabilidad civil o penal frente a medicamentos que no han seguido los procedimientos de seguridad habituales, como la vacuna contra la H1N1, aunque en palabras de Howard Markel, director del Centro de Historia de la Medicina de la Universidad de Michigan y asesor del CDC, "el proceso para conseguir esta vacuna es prácticamente el mismo que se sigue anualmente para tener la vacuna contra la gripe estacional, así que no hay que preocuparse".
Nunca antes se había intentado vacunar a tanta gente -se considera que 164 millones de personas son grupos de riesgo- en tan poco tiempo -tres meses-, lo que convierte esta campaña de vacunación en la "mayor de la historia de la humanidad" en palabras de Markel. Él sostiene que como ciudadano es necesario hacerse preguntas ante el negocio que puede suponer para las farmacéuticas una pandemia pero como médico prefiere "ser acusado de demasiado precavido a tener que lamentar muertes".
Se buscan voluntarios
Los preparativos de las autoridades estadounidenses llegan hasta el punto de plantearse la posibilidad de convertir en obligatoria la vacunarse contra la nueva gripe. Howard Markel, asesor del Centro de Control de Enfermedades (CDC) asegura que la historia médica estadounidense está llena de campañas similares, aunque él duda de que "los Estados se atrevan a ponerla en práctica".
"No creo que a nadie se le ocurra hacerlo porque sería una forma errónea de luchar contra esta pandemia", opina también el epidemiólogo Mark Lipsitch, de la Universidad de Harvard. Lipsitch asegura que las medidas de prevención que se han tomado son las adecuadas y aunque no es posible hacer predicciones frente a un virus, es crucial organizarse a tiempo y al menos eso se ha conseguido.
De momento, cada Estado está reclutando desde pediatras a dentistas, pasando por voluntarios religiosos que puedan administrar la vacuna o que puedan hacer campaña entre la población. En cuanto las primeras dosis lleguen a Estados Unidos -a primeros de octubre- serán las escuelas los primeros lugares donde se aplicarán
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