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Mostrando las entradas de julio 11, 2010

Angeles Maestretta, entrevista

'Soy un fracaso como escritora torturada'
JESÚS RUIZ MANTILLA
Publoicado en El País, 11/07/2010
Ha creado en sus libros un buen puñado de mujeres de raza, valientes y cabales. La mexicana Ángeles Mastretta ahonda en la raíz matriarcal de América con su voz rompedora.
De cerca, uno comprende mejor el título de uno de los libros que más fama le dieron. Mujeres de ojos grandes (Seix Barral) se llama y lo trae a la conversación mientras apunta con el objetivo de los suyos, negros, enormes, en mitad de tu cara. Ángeles Mastretta (Puebla, 1949) no es mujer que se arredre. Quizá un poco ante la amenaza de una fotografía en la que pueda salir despeinada, pero nada más. En los temas que trata, en la fiesta de la vida, en las deudas que tiene su literatura vitalista, directa y apasionada no se arruga y comenta lo que sea preciso sin complejos.
Ahora anda a vueltas con una memoria de sus padres que también pretende sea un retrato del México de hoy. Esa entelequia entre la que tantos and…

El nombre de uno

La importancia de llamarse Yeidckol/Juan Eduardo Martínez Leyva
El nombre es algo que marca a las personas más allá de lo que uno pudiese imaginar. Tuve una compañera de trabajo que se llamaba Austraberta. Cuando escuché su nombre por primera vez, la imaginé bizca, con lentes de fondo de botella, con el pelo lacio y largo, con las piernas flacas, con falda hasta los tobillos, con los dientes podridos y chuecos, de carácter tímido pero intrigoso y asexuada como una monja. Cuando la conocí físicamente era exactamente igual como la había imaginado. Entonces me asaltó la duda, que no he podido resolver hasta la fecha, de que si era así porque se llamaba Austraberta o se llamaba Austraberta por tener precisamente esa apariencia. Desafortunadamente sus padres ya no existen para poder averiguar este asunto. Cuando era niño viví en carne propia el problema del nombre. Hasta los seis años creí que mi nombre de pila verdadero era el de Bárbaro. Así me han llamado siempre en mi familia, mis amigos…

Los Legionarios, hoy

Los legionarios se confiesan/JESÚS RODRÍGUEZ Publicado en El País, 11/07/2010; Pederasta, ladrón, morfinómano, Marcial Maciel fue al tiempo el fundador de la congregación más conservadora y una de las más poderosas de la Iglesia. Tras su muerte, en 2008, se destapó su farsa. Entramos en el territorio privado de la Legión de Cristo, desde sus seminarios y universidades hasta la plaza de San Pedro. Las vibrantes notas de Tú eres Pedro envuelven el Vaticano. El sol se desploma sobre Roma. Benedicto XVI oficia con gesto desmayado ante 15.000 sacerdotes. Lucen hábitos de todas las órdenes. Se defienden del calor con gorros con los colores papales y publicaciones religiosas convertidas en improvisados abanicos. Muchos religiosos se desprenden del alzacuellos. Otros se arremangan. No todos. Un centenar de legionarios de Cristo no pierden la compostura. Son inconfundibles. Actitud recogida, sotana bien planchada, cuello almidonado, zapatos lustrados, puños con gemelos, breviario en piel, peinado…

Sinaloa

Sinaloa: harakiri priista/Jorge Carrasco Araizaga Ni la alianza PAN-PRD ni su candidato Mario López Valdez esperaban un triunfo como el que obtuvieron. De acuerdo con analistas locales, si el PRI no hubiera bloqueado la candidatura de Malova para imponer la de Jesús Vizcarra, el tricolor podría haber conseguido hasta el carro completo y hubiera mantenido su hegemonía en el estado, que ya sumaba 80 años. Entre las patas, los caballos electorales se llevaron a Enrique Peña Nieto y a sus frustrados operadores. CULIACÁN, SIN.- En las elecciones para gobernador en Sinaloa el PRI se autoinfligió una derrota y terminó por entregarle al PAN una victoria con la que éste no contaba al principio del proceso electoral. El conflicto entre el gobernador Jesús Aguilar Padilla y su antecesor, Juan S. Millán, llevó a Mario López Valdez (Malova) a renegar del PRI, a llevarse a una parte de los operadores del partido en beneficio del PAN y, al triunfar en el proceso electoral, contener las aspiraciones …