17 ago. 2010

El Presidente en SLP

El Presidente Calderón en la Reunión Plenaria, Diputados Federales LXI Legislatura
2010-08-16 | Discurso
San Luis Potosí.
Qué tal, amigas y amigos. Muy buenas tardes.
Muy estimado César Nava, Presidente Nacional del PAN.
Muy querida Josefina Vázquez Mota, Coordinadora del Grupo Parlamentario.
Muy estimado Francisco Ramírez Acuña, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.
Muy estimados Gobernadores Electos: Gabino Cué, por Oaxaca; Mario López Valdez, por Sinaloa.
Muy estimados, Xóchitl Gálvez, candidata por Hidalgo. Muchísimas gracias por tu entrega, por tu generosidad, por tu ejemplo, con toda mi admiración y cariño.
Desde luego, José Rosas Aispuro, candidato de la Coalición por Durango.
Muy estimadas y estimados diputados.
Muy queridos, también, Gobernadores. José, también estaba agradeciéndose muchísimo tu esfuerzo, tu testimonio.
Muy estimados Gobernadores: de Baja California, José Guadalupe Osuna Millán; Memo Padrés, de Sonora; Juan Manuel Oliva, de Guanajuato; Emilio González; doctor Adame, qué gusto saludarte. En fin.
A todos a ustedes, amigas y amigos, muy, muy buenas tardes.
Estaba, hace un momento, platicando con todas y con todos ustedes en la mesa, más bien en la mesa que me tocó acá, en la mesa del presídium, y comentaba yo lo emocionante que es, la verdad, tener una reunión de diputadas y diputados de Acción Nacional.
Como les he dicho, y no me canso de reiterarlo, para mí ha sido una de las experiencias más intensas de mi vida el ser Diputado del PAN, lo he sido en dos ocasiones, y particularmente, ser Coordinador del Grupo Parlamentario, del año 2000 al 2003.
Y aquí, yo quiero hacer un paréntesis. Por qué. Vaya que me ha tocado experimentar, vivir con intensidad, intensidad en todas las ocasiones, diversas funciones como servidor público. Me ha tocado ser también militante de Acción Nacional, desde soldado raso y a pie, y pintar bardas y ser representante de casilla, hasta Presidente del PAN. Y me ha tocado ser, también, legislador, local y Federal. Y me ha tocado ser servidor público, como trabajador, empleado, funcionario bancario algún tiempo. Y también Director y Secretario, y ahora Presidente.
Y, créanmelo. Ninguna, ninguna de esas labores se compara en intensidad, en dificultad, en desgaste, técnicamente se dice de otra manera, que el de ser Coordinador Parlamentario de un grupo como el de Acción Nacional o cualquier grupo. Así que, quiero expresar mi reconocimiento, mi afecto y mi gratitud, a nombre de muchos mexicanos, a Josefina Vázquez Mota, por encabezar tan dignamente esta tarea.
Así que, les agradezco enormemente el poder compartir con ustedes esta tarde y que me permitan compartirles, a la vez, algunas reflexiones y consideraciones que me parece importante compartirles, sobre todo en esta reunión preparatoria del próximo periodo de sesiones.
Yo comparto con ustedes, además, una responsabilidad enorme, no sólo la responsabilidad de servir a México, a secas, que de por sí, siempre lo vi así en mi vida, es el más alto honor que puede tener un mexicano que tiene, además, la calidad de ciudadano.
El servir a México es un honor y es un privilegio. Pero servir a México en tiempos de dificultad, en tiempos de prueba, en tipos de desafío, es un doble privilegio y un doble honor, verdaderamente inolvidable.
Y qué bueno que me haya tocado vivir al lado de ustedes, amigas y amigos, diputadas, diputados, este privilegio y este honor.
En esta época de prueba, y en este momento histórico, también, como lo es el año que vivimos, Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución, es verdaderamente extraordinario el poder estar en la trinchera que nos ha tocado estar.
Yo decía, hace unos días, que si uno pudiera escoger tiempo y época, qué me hubiera gustado ser. Me hubiera gustado estar en aquella madrugada, en Dolores, y levantarme y correr a la plaza al oír las campanas del Curato.
Me hubiera gustado, también, cabalgar con Morelos, por esas veredas de Tierra Caliente y de la Sierra Madre del Sur, organizando la rebelión.
Me hubiera gustado haber votado la Constitución de 1814; escucharle decir Los Sentimientos de la Nación, como lo citaba Josefina, que había que moderar la opulencia y la miseria, y que en América no debiera haber más diferencia entre uno y otro, más que el vicio o la virtud.
Me hubiera gustado, también, entrar a las calles de la Ciudad de México cuando nuestro país fue, finalmente, una Nación independiente; y tantas, tantas cosas.
Me hubiera gustado, también, acompañar a Francisco I. Madero, precisamente, aquí en San Luis Potosí, cuando estuvo en la cárcel por sus ideas.
Me hubiera gustado entrar con él, por ejemplo, al Zócalo, acosado y perseguido por los traidores de su tiempo, en la Marcha de la Lealtad, quizá vistiendo un uniforme de cadete.
Es muy difícil vivir en tiempo atrás, amigas y amigos. Pero sí les puedo decir una cosa: Que estando en la oposición me hubiera gustado ser un militante de Acción Nacional, haber luchado sin armas contra una violencia opresiva, como las que nos tocó vivir a muchos de nosotros durante mucho tiempo.
Me hubiera gustado estar en la primera trinchera y ver cómo caía, finalmente, la democracia, cómo se derribaba la muralla del autoritarismo a fuerza de decir y proclamar la verdad siempre, y de ser congruente.
Me hubiera gustado, y ese hubiera, éste es de los hubieras que sí existen; este hubiera sí existió. Me hubiera gustado y me gustó ser militante, y derrotar el autoritarismo a base de impulso y de peso democrático. Me hubiera gustado y me gustó derrotar la violencia sólo con la fuerza de la paz, con la fuerza de los pacíficos, sin disparar un solo tiro, como lo hicimos también.
Y puesto en esta coyuntura, también me hubiera gustado y me ha gustado, aún con los enormes momentos de dificultad que se viven en el país, y con los enormes momentos de prueba y desafío, me hubiera gustado y me siento muy agradecido con la vida, con Dios, con la Providencia, como ustedes quieran, el ser Presidente de la República en un momento de prueba y desafío para México.
Y por eso, va todo lo que soy y va todo lo que tengo. Porque sé que desde aquí, con ustedes, podemos cristalizar muchos ideales de libertad, de justicia, de igualdad y democracia, por los que hemos luchado y seguiremos luchando en favor de los mexicanos.
Hoy nos toca celebrar estos 200 años de ser orgullosamente mexicanos, libres, independientes, y ser también, herederos de esa tradición revolucionaria de libertad y de justicia, de democracia que significó la Revolución Mexicana.
También nos toca, amigas y amigos, momentos de enorme prueba y desafío, como he dicho; y me parece muy importante que diputados y Ejecutivo podamos compartir nuestras ideas y ponernos de acuerdo sobre qué debemos de hacer, qué podemos hacer, para superar los enormes retos del país.
En este punto, quiero señalar varias cosas.
Primero. Nunca olvidar lo mucho que hemos hecho; nunca abandonar lo mucho que hemos logrado y estar siempre seguros y confiados, certeros en nosotros mismos, de lo que se ha logrado por este país.
El hecho de que en los años de Gobierno del Partido Acción Nacional esta década, México haya pasado de tener menos de la mitad de su población bajo condiciones de seguro o de seguridad social, menos de la mitad de la población bajo condiciones de contar con un médico y medicinas y tratamiento a su alcance; a estar a punto de lograr la cobertura universal de salud, a punto de lograr que cada mexicana y cada mexicano, sin distingos, tenga médico, medicinas o tratamiento hospitalario a su alcance, cualquiera que sea su condición, es un mérito, es un logro no sólo indubitable, sino verdaderamente que puede motivar el orgullo de cualquiera o de cualquiera de ustedes.
Les doy un dato, o varios, tan sólo en esta parte de salud:
Hace tres años, por ejemplo, hace dos años con el esfuerzo del Seguro Popular decretamos este, Gobierno de Acción Nacional, orgullosamente de Acción Nacional, que habría cobertura gratuita para las niñas y los niños con cáncer en el país. Hace tres años, por ejemplo, de cada 10 niños que tenían cáncer en México, casi ocho morían, indefectiblemente. Y hoy, de esos 10 niños que tienen cáncer, siete de ellos y cada vez más, no sólo sobreviven, sino tienen la oportunidad de salir adelante.
Y cada niña o cada niño de ellos, sin su cabello, por el tratamiento, pero con una sonrisa enorme, como la que tienen los hijos de todos nosotros, hoy tienen no sólo una razón para vivir, sino también tienen una vida, que se le ha podido dar gracias a lo que ustedes y nosotros en el Gobierno y mucha gente ha logrado a partir del esfuerzo de poner la política justo en sitio en la que siempre la hemos querido: la política al servicio de los demás.
Tengan la seguridad, amigas y amigos, diputados de Acción Nacional, que por más de lo que señale, se achaque, se envidie a ustedes o a nuestro trabajo, aquí ha habido frutos de semillas fértiles, frutos de política orientada al bien común, que se traducen en bienestar de los ciudadanos.
Yo les puedo decir que nada, nada nos puede quitar la sonrisa de esos niños, que hoy viven y viven con esperanza, gracias a política pública orientada al bien común, como es la política de Acción Nacional.
En esa materia de salud, también, les digo que gracias a ustedes y a sus compañeros que los precedieron, hemos construido en el país o reconstruido mil 800 hospitales o clínicas en todo México. Es la mayor labor que se ha hecho en materia de infraestructura hospitalaria, es más de una diaria, es más de 10 a la semana. Aquí, en San Luis, ya perdí la cuenta, pero en fin, ha habido varios hospitales que me ha tocado inaugurar aquí, en la capital, clínicas, centros de salud.
Y lo mismo puedo decir de la infraestructura carretera. Hoy todavía fui a inaugurar una carretera vital que va a unir a San Luis Potosí con Tamaulipas de manera más directa. Le va a ahorrar al viajero de San Luis a Matamoros 180 kilómetros de distancia, por ejemplo, lo cual tiene un impulso enorme para la competitividad del país.
Y todos los días hemos hecho y seguiremos haciendo cosas buenas.
Yo quiero decirles, amigos, que esa carretera, que costó mil millones de pesos, más o menos, de esas estamos haciendo, gracias al presupuesto que ustedes nos autorizan, prácticamente una a la semana, porque invertimos 54 mil millones de pesos Federales, contra apenas 12 mil que había hace cuatro años, en materia carretera, por año; sin contar la inversión privada, que hemos impulsado de manera determinante.
Hay muchas cosas, amigas y amigos, de las cuales nos podemos sentir muy orgullosos. Y hay también desafíos adelante que tenemos que superar.
Uno de estos desafíos, precisamente, ha sido el tema de la seguridad. Se los digo sin ambages y sin rebuscamientos: México tiene un gravísimo problema que había que enfrentar y hemos enfrentado con decisión.
Ese gravísimo problema tiene que ver con una evolución, con un cambio que ha registrado la delincuencia en México, no sólo la llamada delincuencia organizada, sino la delincuencia común, y que está totalmente enfocada a amenazar a los ciudadanos.
Es un cambio difícil de explicar, pero tengo que hacerlo, porque tenemos que poner la narrativa exacta, para que los ciudadanos no sólo puedan comprendernos, sino que nos apoyen en esta lucha, que es vital para ganarla.
Qué ha pasado.
Antes, en el viejo régimen, sin decir nombres, este tipo de delincuencia se dedicaba exclusivamente al narcotráfico. Era exclusivamente, en términos gramaticales, el tráfico de narcóticos a Estados Unidos, y sanseacabó.
En ese tráfico de narcóticos, el éxito del criminal consistía en no ser visto, en meter la droga en la cajuela de un coche o en la base de un camión, y ponerla en Estados Unidos. Para ello, tenía únicamente que encargarse de un punto en la frontera y sobornar a una autoridad americana, que es un punto que, por cierto, nunca se reflexiona sobre él, para meter droga a Estados Unidos hay que sobornar a los americanos. Es otra historia, ya platicaremos de ella otro día.
Pero el punto que quiero enfatizar, amigas y amigos, es que en las últimas dos décadas hubo un cambio en el modelo de negocio de los criminales. Ya no sólo se dedicaron a traficar a Estados Unidos, digamos, el modelo exportador, sino además de eso, se dedicaron a distribuir en México.
Por qué razón.
Unos dicen que porque los colombianos empezaron a pagar en especie la cocaína. Puede ser. Pero más que eso, es por una razón lógica, amigas y amigos. En los últimos 20 años, México ha crecido como economía, y ha crecido fuerte.
Pasamos de, antes del Tratado de Libre Comercio, de un ingreso per cápita de dos mil dólares al año, a más de 10 mil dólares per cápita al año en el 2008, antes de los movimientos del tipo de cambio; un crecimiento de cinco veces en la capacidad de compra de los mexicanos.
Y eso ha sido un mercado apetecible para cualquier vendedor de productos, el que vende coches, o el que vende casas, o el que vende tratamientos hospitalarios. En fin.
Es un mercado creciente y lo seguirá siendo. Se calcula, amigas y amigos, que si no perdemos el paso y México logra ser la economía en crecimiento, competitiva, con una población joven, con inversión creciente, como lo somos, para el 2050, ésta va a ser la quinta o la sexta economía más grande del mundo, después de, en este orden, de China, de Estados Unidos, de India y disputándose del cuarto al sexto, de Brasil, Rusia y México.
Somos una economía en crecimiento. Eso generó que este mercado mexicano también comenzara a ser un mercado apetitoso para los criminales.
Pero hubo un cambio sustancial, insisto, en el modelo de negocio. Ya no fue sólo un modelo concentrado en el transporte, para pasar a Estados Unidos, sino fue un modelo totalmente distinto, concentrado en la distribución; un negocio detallista, de retailer, como se dice; y ese negocio encargado de la distribución, lo que busca es dominar territorios, no rutas.
Y aquí se provocó un cambio dramático, un verdadero cambio de dimensión, si hablamos de geometría analítica, de pasar de tan sólo una línea, a pasar a una dimensión de territorio; es decir, no sólo fue lo largo, sino ahora es lo largo y lo ancho. Es decir, no bastaba solamente pasar drogas por la carretera a Nogales, o a Tijuana, sino ahora se trataba de dominar Tijuana, Nogales o el Norte de Sonora, o el Norte de Baja California, como podría decir el de Tamaulipas y el de Chihuahua, o el de Coahuila, o el de Nuevo León.
Este cambio sustancial no fue observado con detenimiento. Al pasar a dominar territorios, los criminales, para poder controlar sus tienditas, empezaron a acosar a la autoridad, a través de la cooptación, la mordida, la corrupción, o a través de la intimidación, la amenaza. Hoy mismo, todavía hay alcaldes, por ejemplo, o que están siendo, o que fueron secuestrados por criminales.
Esta ley de plata o plomo, comenzó a crecer en el territorio nacional. Y creció por varias razones. Primero. Porque los negocios detallistas, los negocios de distribución, ya no se concentran sólo en las fronteras. Desde un refresco, hasta unas papitas fritas, o una cerveza, que son negocios de distribución, no buscan concentrarse sólo en ciudades grandes, buscan dominar hasta el último punto de distribución, en el último pueblo de la zona más alejada del país.
Y estos señores tienen un negocio similar, sólo que en lugar de llegar a ofrecer refrigeradores para la dueña de la tiendita, o publicidad gratuita, o le pintamos su tiendita si usted vende esto.
Estos señores se dedican a monopolizar su consumo; entonces, al dominar una plaza, para atemorizar y amedrentar a sus adversarios, comenzaron a ser extraordinariamente violentos y crueles. Para marcar su territorio, como ciertas especies, comenzaron a ser terriblemente crueles en sus homicidios, llevando la violencia a un grado verdaderamente exacerbado, como ustedes lo han testificado; para amedrentar y que nadie entrara a su territorio.
Pero qué pasó con esto. Que cuando se hacen dueños del territorio, entre comillas; cuando se hacen dueños de la plaza, entre comillas, hacen lo que cualquier mafia del mundo. Empiezan a cobrarle cuota a otros grupos criminales: al que vende coches robados, al que vende gasolina robada, al que vende alcohol adulterado.
Tú quieres vender partes de los coches robadas, aquí vas a tener pagar cuota; tú quieres vender piratería, discos piratas, aquí pagas cuota. Pero inmediatamente eso, dueños de la plaza y con la autoridad a su servicio, por cooptación o por intimidación, empezaron rápidamente a actuar en contra de los ciudadanos. Si le cobraban cuota al que vende gasolina robada, por qué no le cobran al de la gasolinera de enfrente. Si le cobraban al que tiene un antro, un table ahí, de mala muerte, por qué no le cobran al restaurante-bar, que está en la misma plaza comercial. Y así ocurrió que en México comenzó a extenderse el crimen organizado, y la doctrina además lo define perfectamente. Crimen organizado qué es. No me refiero a la definición del Código Penal. Es la organización que a través de la violencia o la amenaza busca apoderarse de las rentas, lícitas o ilícitas, de una comunidad.
Y eso comenzó a generar este estado de dominación que padecen muchísimos lugares en el país.
Y no es cierto, amigos, que es sólo en la frontera. Ustedes lo saben. En cualquier punto del territorio nacional les puedo preguntar, amigas y amigos, aquí, de Veracruz, por ejemplo, que lo padecen; les podemos preguntar a amigas y amigos de la zona Centro del país, qué pasa en los municipios conurbados del Estado de México.
Le podemos preguntar a quienes viven en centros de consumo o de amplia actividad turística, como es Cuernavaca o Acapulco, o en centros fronterizos donde se combina lo peor de las dos cosas.
Juárez, por ejemplo, es importante por los dos negocios, porque sigue siendo una ruta privilegiada para el viejo negocio del narcotráfico y, además, es un mercado privilegiado. Por qué. Porque durante 15 años ha tenido un crecimiento vigoroso, antes de la recesión, a través de las maquilas.
Y lo mismo diría de Reynosa o Tijuana. Pero, además, la población inmigrante a Juárez fue una población joven; madres trabajadoras que trajeron a sus hijos niños, ahora adolescentes, y en una ciudad cuyos gobiernos no fueron capaces de alcanzar el crecimiento demográfico, a través de escuelas, a través de preparatorias o a través de universidades, esos jóvenes no tienen otra opción, más que estar educados en la calle y sometidos por los distribuidores.
Porque aprenden que el modelo ideal es, precisamente, el del capo del barrio, es el que tiene los coches, es el que tiene el dinero, es el que tiene las armas. Es el que los introdujo a las adicciones, porque les regaló la droga afuera de la primaria; y ahora, adictos, no tienen otra alternativa más que servir, como verdaderos esclavos, a las redes del crimen, que uno o dos años después, o meses después, simplemente los abandonan a su suerte, muertos en un enfrentamiento violento en una de las calles donde ellos aprendieron a vivir así.
Es una tragedia lo que ocurre en México.
También les voy a decir, amigas y amigos, que esto es lo que yo encontré al llegar a la Presidencia de la República. Y para mí era absolutamente claro que había que enfrentar el problema.
De manera que es falso lo que algunos de manera, a mi juicio, desinformada o muy mal intencionada señalan, dicen que el problema es haber enfrentado a la delincuencia. Es un gran absurdo.
Por eso, en estos Diálogos por la Seguridad yo he llamado a todos los actores a refrendar una premisa fundamental. Y la premisa cuál es. Parece obvia. Que el Estado tiene como función combatir a los criminales y hacer prevalecer la ley. O alguien opina que el Estado no debe combatir a los criminales, que lo diga de una vez.
Porque cuántas veces se ha escuchado, amigas y amigos, a aquellos que, tras una intencionalidad política o no, dicen: Bueno, es que está equivocada la estrategia, está mal la estrategia. Y yo digo y pregunto: Muy bien. Cuáles son las vertientes sobre las cuales debe rectificarse la estrategia. Cuál es el cambio de fondo que me quieren proponer.
Y la verdad, amigas y amigos, yo lo que he encontrado en estos diálogos es, más bien, una coincidencia elemental sobre los temas que mencionamos. Yo diría que son cuatro grandes vertientes que me parece deben ser consideradas en su propia agenda legislativa.
Uno. Fortalecimiento institucional. Por qué razón. Porque esta criminalidad nueva se encontró con viejas estructuras institucionales, que no estaban preparadas para enfrentar este problema.
Esta criminalidad nueva, se encontró incluso con viejos moldes culturales, incluso en lo político. Por qué razón. Porque en el viejo sistema político había una de esas leyendas o premisas, o enseñanzas, entre comillas, de tradición oral, según la cual se le decía, un gobernante a otro, mira:
Tú con estos cuates no te metas. Tú no te metes con ellos, ellos no se meten contigo. Si te buscan, diles eso. Te vas a entender muy bien, hasta para la campaña te van a apoyar. Y no pasa nada.
Y no es cierto. Yo no sé si pasaba eso o no en el viejo régimen. Pero en el nuevo, en el nuevo negocio no es así. No existe tal cosa, de que no te metes con ellos y no se meten contigo. Al contrario. Tú no te metes con ellos. Se expanden, se adueñan de tu comunidad y se meten contigo, y con tus ciudadanos, y acaban con ellos. Y eso fue lo que pasó.
Alguna vez, me venía a ver cierto funcionario. Y Presidente: Ayúdeme, por favor. Mande el Ejército. Mande la policía. Tengo mi lugar totalmente copado.
Yo le decía: Mira. Es como si, en tu casa, llegas y le dices a tu señora: Mira. Ahí vas a ver tres muchachos que van a estar boleando zapatos en la cochera, pero ya me han dicho que no se van a meter con nadie, que van a estar muy tranquilitos, nos van dar ahí para la cuota del vecindario. No te preocupes.
Y llegas otro día y ves que uno de estos muchachos está. Tú llegas con mucha hambre, te vas a comer un sándwich, y de repente están abriendo el refrigerador y comiéndose tu sándwich. Tú no dices nada, como que disimulas, y que nada más pasabas por la cocina.
Y luego, te los encuentras poniéndose tus trajes, en tú clóset. Hasta que, finalmente, llegaron a tu recámara y, entonces, vienes y me dices: Presidente, ayúdame a sacarlos.
Tratamos. Pero el problema es haber, de alguna manera, asumido que esa vieja cultura, de que: Déjalos. No te metas con ellos, que no se meten contigo, iba a funcionar. Y no funcionó. Al contrario. Se expandieron con una enorme facilidad, porque no encontraron resistencia en una gran parte del país.
Ah, no. Claro, enfrentarlos, por supuesto que tiene riesgos. Por eso no se ha hecho. Por supuesto, que tiene riesgos y costos. Pero cuál es la alternativa que me quieren presentar. Haberlos simplemente dejado avanzar sobre el país, dejarles a nuestras familias a su merced. Por supuesto, que no.
Ustedes saben, amigas y amigos, que ni ustedes, ni yo nacimos para eso, que estamos hechos de otra manera y no vamos a aceptar, ni remotamente, claudicación alguna que haga que los criminales se apoderen todo o partes de nuestro querido México.
Eso lo pueden tener totalmente seguro.
A mí, a veces, me da la impresión, y me ocurre lo que cierto médico que llegó nuevo a un pueblo. De repente, le llegó un paciente nuevo, como dijera la metáfora; y el paciente le dice: Oiga, doctor, fíjese que me duele aquí, por el estómago, el abdomen. Antes me daban mis tecitos, me tomaba mis tecitos y más o menos me la llevaba, el té de yerbabuena. Buenísimo. Pero aquí como que me duele, como duele.
A mí me dijo un amigo que a lo mejor yo tenía algo del apéndice, pero. A ver, déjeme ver y abre. Sabe qué. Lo voy a tener que operar, porque usted tiene algo muy serio. Y abres, como cirujano, y te encuentras que no tiene ni una gastritis, ni una apendicitis. Lo que tienes es un tumor, un tumor canceroso y lo que tienes que hacer es extirpar ese, y otro que te encontraste en el esófago, lo que sea. Y aparte, le dices: Y venga usted, porque va a tener que tomar quimioterapia y radioterapia, y vamos a luchar porque usted viva.
Y efectivamente, cuando el médico aplica el tratamiento, el paciente se somete al tratamiento y finalmente hay una gran posibilidad de cura. Pero luego no faltan pacientes que al rato, cuando ya perdieron el pelo y están totalmente débiles dicen: Hijo, este doctor, qué gacho. Yo, antes de que él llegara al pueblo, estaba a todo dar y apenas fui con él y miren: estoy débil, perdí el cabello, etcétera, etcétera.
Señores hay un tratamiento que aplicar y quien me venga a decir que la alternativa ante la amenaza que está sufriendo México era simple y sencillamente, ignorarlo y dejarles el paso a los criminales, está muy equivocado; como equivocado está quien piense que hacerles frente y superar este desafío iba a ser sin costos.
Como lo dije el 1º de diciembre y algunos de ustedes lo recordarán en el Auditorio Nacional. Esta lucha por la seguridad en México va a costar tiempo.
Por qué.
Porque es un árbol que creció en décadas y como todo árbol grande, necesitará de muchos hachazos para derribarlo.
Segundo. Nos va a costar recursos, porque si pensamos que sin aplicarle recursos a la lucha contra la criminalidad vamos a ganar, se está equivocado. Y por desgracia, dije entonces, también nos costará vidas humanas, como ciertamente, por desgracia, nos ha costado.
Pero tenemos que enfrentarlo, amigas y amigos. Yo por eso veo, tanto en los diálogos que he tenido, como en mis propias reflexiones, cuatro vertientes sobre las cuales que tenemos que trabajar:
Primero. Fortaleza institucional.
Qué entiendo por ello.
Necesitamos policías fuertes, no sólo Federal, sino estatales, y dependiendo de lo que ustedes discutan, municipales, dependerá del modelo policial que escojamos. Necesitamos Ministerios Públicos fuertes y mejor preparados, y necesitamos mejores jueces. Y hay una gran debilidad institucional en el país.
Yo cuando llegué a la Presidencia había más o menos seis mil Policías Federales, entre los cuales estaban casi cuatro mil Policías de Caminos con muchos problemas, precisamente, de corrupción; y, además, a veces había brigadas del Ejército, más o menos, seis mil hombres, que eventualmente apoyaban la tareas de la policía, pero seis mil policías efectivos.
Qué hemos hecho. Hemos fortalecido institucionalmente a la policía. Hemos reclutado, por ejemplo, miles de jóvenes universitarios, graduados, a los que les decimos. Aquí vienes a servirle a México.
Yo tengo, por ejemplo, anécdotas muy emotivas para mí. Un Rector de equis universidad, cuya hija le habló y le dijo: papá a lo mejor no te va a gustar, pero me voy a incorporar a la Policía Federal. Una muchacha brillante, egresada con honores de su universidad, que se incorporó a la policía.
Y esos muchachos son muchachos que están en labores de inteligencia todos los días, armando redes criminales, siguiendo pistas, viendo indicios, revisando bases de datos; que son los que van a hacer la diferencia en la Policía Federal.
Estamos reclutando otros, y hemos podido llevar a la Policía Federal hasta más o menos 33 mil elementos. Todavía hay, desde luego, mucho qué depurar. Pero estamos construyendo una nueva institucionalidad, y créanme, éste va a ser un legado muy importante para el país.
Y ojalá podamos hacer lo mismo en el Ministerio Público, en la PGR, ahí creo que todavía vamos retrasados, pero tenemos que lograrlo.
Pero les voy a decir, amigas y amigos, la lucha contra el crimen esta policía la está librando con enorme riesgo de sus vidas, y cada elemento que asesinan los criminales es un factor de indignación y de cohesión en sus compañeros.
Pero pongamos las cosas en proporción. Quién está librando la batalla contra la criminalidad y cómo.
Treinta y tres mil policías federales en el país. Pero saben cuántos policías estatales o municipales hay en el país. 440 mil. Lo cual nos pone en perspectiva de que si no todos, por lo menos la mitad de esos policías estatales o municipales tuvieran elementos de confiabilidad y fortaleza, hace rato que hubiéramos, verdaderamente, finiquitado este tema.
Yo no digo que desaparecido el consumo de drogas, no es ni siquiera el objetivo. Ese es un punto bien importante. Que ésta no es la lucha de Felipe Calderón, como pretenden hacer ver algunos. No señores, esto no es sólo mi tema. Cualquiera que haya rendido juramento o protesta constitucional de servir a México, como servidor público, es su tema.
Como bien dijo el Gobernador Osuna, y le agradezco, hace unos días, en los diálogos por seguridad, lo que ocurre en Baja California por supuesto que tiene que ver con la responsabilidad del Gobernador. Pero cualquier estado de donde ustedes provienen, no permitan que se diga que la responsabilidad no es de las autoridades locales. Es también de ellas.
Yo jamás he eludido mi responsabilidad, porque no fui educado para eso. Fui educado para cumplir mi responsabilidad.
Pero también es hora, amigas y amigos, de plantearle seriamente a la Nación que cada quien asuma su responsabilidad en su ámbito de competencia. Y que nadie más se lave las manos con un problema tan grande, como es el de la inseguridad.
El día que todos los gobernantes cumplamos con los mexicanos la parte que nos toca en materia de seguridad, ese día vamos a resolver este tema de la seguridad en México.
Pero mientras se siga diciendo que es un problema del Presidente para eludir la responsabilidad propia, México seguirá corriendo un enorme peligro.
Y tampoco, amigas y amigos, es un asunto sólo contra el narcotráfico, a veces ni siquiera principalmente es eso.
A mí lo que me preocupa es la gente que está sufriendo extorsiones todos los días. A mí lo que me preocupa es la gente que está siendo secuestrada todos los días. A mí lo que me preocupa es la gente que está siendo robada todos los días. Y miren, el robo del espejo de un automóvil, eso a veces ni tiene que ver con el crimen organizado. Entonces, por qué ha crecido en todo el país.
Por qué el 84 por ciento de los delitos que se comenten son robo en el país, y por qué no hay una institucionalidad vigorosa que enfrente esos crímenes.
Entonces, primera tarea, fortalecimiento institucional, y aquí yo necesito el empuje de ustedes en sus estados, que cada autoridad se comprometa a tener una policía confiable, fuerte y eficiente en cada una de las entidades de la república y lo pongo con toda claridad, cuándo podremos declarar una victoria contra el crimen en el país. Yo respondo. Cuando tengamos 32 policías fuertes, confiables y eficaces, una por cada una de las entidades de la Federación.
Mientras tanto, amigas y amigos, sí seguiremos actuando contra ellos, sí seguiremos llegando a una plaza, algunas veces con más éxito que en otras, pero mientas no haya una institucionalidad local que responda por la seguridad de los ciudadanos en sus calles, no podrá ser.
No es pensable que el Ejército Mexicano esté, o la Policía Federal les está haciendo labores de patrulla, o de policía de crucero en una ciudad determinada. Es un absurdo. Por supuesto que si se pide la ayuda, la hemos dado con determinación y generosidad, pero necesitamos corresponsabilidad. Esa es la palabra clave, amigas y amigos.
Segundo tema. Prevención del delito.
Aquí tenemos varias generaciones de jóvenes que no tienen oportunidades, no tienen oportunidades ni de estudiar, ni de trabajar, las llamadas generaciones Ni-Ni, por ese tema.
Cuando llegué a la Presidencia de la República, sólo 23 por ciento de los jóvenes entre 18 y 25 años tenían espacio en las universidades, y hemos hecho un gran esfuerzo. Hemos abierto 75 nuevos centros de educación superior en México, y con ello hemos logrado pasar de 23 a 29 la cobertura en edad universitaria, la meta para todo el sexenio era 30, y yo creo que la vamos a alcanzar pronto.
Pero necesitamos también que en un sistema Federal, donde la educación está descentralizada, cada quien haga su labor. Nos hemos comprometido, por supuesto, a ayudarle a Ciudad Juárez, y por eso en la política Todos Somos Juárez estamos por abrir cinco nuevas prepas y tres nuevos campus universitarios.
Pero señores, también aquí se exige y se justifica que cada quien haga su labor. Porque ésta es una República Federal, donde la educación, como la salud, están descentralizadas; y la seguridad es una corresponsabilidad de tres órdenes de Gobierno.
Cuarto. La evaluación y el control. Hicimos hace dos años, ante la ignominiosa muerte del joven Martí, un Acuerdo por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad, entre todos los actores políticos y sociales.
Yo he abierto el escrutinio del Gobierno Federal, y que nos digan en qué hemos cumplido y en qué no; dónde hemos acertado y dónde hemos fallado. Pero es hora que la sociedad, y ustedes que son sus representantes, también exijan cuentas a cada uno de los actores y de los firmantes del Acuerdo. A ver dónde están los Centros de Control de Confianza que te comprometiste a tener en seis meses; dónde están las Unidades Antisecuestro verificadas, que van a estar trabajando en tu entidad; dónde está la depuración de los mandos policiacos, empezando por el Secretario de Seguridad Pública hasta los comandantes; dónde están las nuevas políticas de reclutamiento, dónde están las reformas.
Todos tenemos una cuenta que rendirle a los ciudadanos. Y mientras los ciudadanos no participen en la evaluación de lo que se hace en materia de seguridad, y esto es una tarea también, para los representantes de los ciudadanos, poco vamos a avanzar.
Y finalmente, la participación ciudadana. Qué hay en materia de legislación, que es parte de la agenda de septiembre. Hay varias leyes que están en proceso legislativo. La Ley Antisecuestros. Yo presenté una ley con reformas en materia de secuestro, que se está estudiando, aquí lo que les pido es que se pongan en contacto con la gente de la sociedad civil, con el propio, por ejemplo, Alejandro Martí, con María Elena Morera, con las organizaciones de México Unido contra la Delincuencia y otras, para avanzar y revisar esta ley de secuestro.
Pero es importantísimo que salga, pero eso sí. Yo en 2007, amigas y amigos, presenté en la Cámara de Diputados una iniciativa que hoy refrendo en cada uno de sus puntos, y que les pido que impulsen y que es, por citar un ejemplo de las cosas pendientes en materia legislativa, que es que se establezca la pena de cadena perpetua para los secuestradores que mutilen o asesinen a sus víctimas. No se ha resuelto, no se ha dictaminado.
En materia antisecuestro necesitamos legislación pronto, reformas al Código Penal. Por ejemplo, si nosotros atrapamos a una banda de delincuentes, generalmente el único cargo que se les puede imputar en el hecho in fraganti es portar armas de uso exclusivo del Ejército.
Y por algunas legislaciones, se establece que el arma, el delito sólo se le imputa al que la porta; pero, caray, si van en una camioneta, o en 10 camionetas, están todos participando en una acción delictiva.
Y necesitamos una nueva legislación que regule las nuevas formas de delincuencia organizada. Si van 10 Suburban en una carretera, y aunque dos de ellas sean las que traen las armas, están en una actividad delictiva que tiene que regularse. Hay nuevas formas criminales inéditas, en México que hay que regular, y se los voy a encargar a los diputados de Acción Nacional. La iniciativa que presentaré de policía con mando único a nivel estatal. Y aquí tomo nota de las inquietudes de muchos panistas de respetar la autonomía municipal.
Creo que tenemos tres alternativas:
Que nos refiramos únicamente al mando único, sin menoscabo de que existan varias corporaciones policíacas.
Dos. Que desaparezcan todas las municipales y se queden sólo las estatales.
O tres. Que me parece que puede ser una opción también interesante. Que se establezca mando único con policía estatal, salvo que a nivel municipal existan policías certificadas, bajo ciertos procedimientos, y en cuyo caso, se respetaría la estructura municipal, pero subordinada al mando estatal.
Pero, también, amigas y amigos, aquí es importante encargarnos de no dejar el corral en manos de las zorras.
Por qué razón.
Qué pasa si una policía estatal ya está penetrada por los criminales.
Lo que necesitamos son mecanismos que nos garanticen, al Gobierno y a los ciudadanos, que las policías son confiables, y eso tendrá que verse en la ley que ustedes discutan.
Finalmente. La Ley de Seguridad Nacional es una minuta que viene del Senado, y esto es importante. Por qué queremos darle certidumbre al marco legal en el que actúan no sólo las Fuerzas Federales, sino también los soldados y marinos que se están jugando la vida.
Aquí, por cierto, advierto de una trampa de la que no hay que caer. No es cierto que carezcan de marco legal. La Constitución claramente dice que el Ejército y la Marina, las Fuerzas Armadas, tienen una doble responsabilidad: la soberanía exterior, su defensa, y la seguridad interior, y esto es un tema de seguridad interior. O sea, no es cierto que están fuera de marco legal.
Lo que necesitamos es darle precisión, para que no le quede duda a nadie de qué se puede hacer en ese ámbito y eso es lo que está buscando la Ley de Seguridad Nacional.
Por supuesto, tomo nota y comparto la urgente e imperiosa necesidad de que esa acción sea apegadísima, no sólo apegada, apegadísima a las garantías individuales y a los derechos humanos.
Y aquí, amigas y amigos, que nadie también se equivoque, y muchos de ustedes me conocen. Peleamos, peleamos décadas, y me incluyo, porque en este país se respeten los derechos humanos.
Porque yo fui a defender a compañeros en Valladolid, en Yucatán, o en Chiapas, a los que se les golpeaba y se les violentaban sus derechos humanos. Y acompañamos, desde luego, a don Luis y a los chihuahuenses; y a Rodolfo y a los duranguenses en el 86, porque se violentaban sus derechos humanos.
Y soy un creyente de los derechos humanos en México y un pleno defensor de ellos. Y digo que no es el Gobierno mexicano la principal amenaza de los derechos humanos en México, ni tampoco de los derechos de los periodistas. La principal amenaza, hoy, es el crimen organizado, y así lo debemos de entender.
Y, por supuesto, que quiero una Ley de Seguridad Nacional apegada a los derechos humanos.
Pero también, amigas y amigos, una Ley de Seguridad Nacional que le dé certidumbre, que le dé claridad y que le dé, precisamente, un margen legal, un espacio claro de acción, a quienes hoy se están jugando la vida por defender a nuestras familias.
Y me refiero a los soldados, marinos y policías de México. Porque sí, a las familias mexicanas, más allá de lo que se diga en política, si yo le pregunto a una familia tamaulipeca, si en este momento quiere que se retire el Ejército, esa familia me está pidiendo a gritos que mande más fuerza Federal.
Hoy, en Tampico, o en Mante, y lo puedo decir de Monterrey o de China, Nuevo León; y lo puedo decir de Coahuila y de Michoacán, mi propio estado y de muchos lados.
Lo que sí, amigas y amigos, es que no podemos tampoco estar, por una parte, pensando que se puede enfrentar eficazmente a los criminales, y por la otra, mandando a los soldados, a los marinos o a los policías Federales, con una mano amarrada a la espalda, a combatir a los criminales.
Démosles certidumbre en su acción, con pleno respeto a los derechos humanos, pero con plena conciencia de la dimensión del enemigo que estamos combatiendo, un enemigo inescrupuloso y asesino, al que tenemos que derrotar.
Y los otros grandes temas tienen que ver con la competitividad del país.
Por qué razón. Y aquí quiero también refrendar la gratitud que les había externado en alguna ocasión, pero quiero hacerlo claramente. Sé el momento de terrible dificultad que pasaron ustedes a finales del año pasado con el Paquete Presupuestal. Pero, créanme, si no tomamos entonces las medidas que ustedes valientemente tomaron, México estaría hoy atrapado por una espiral, por un remolino en el que están atrapados hoy economías más grandes que México o más desarrolladas que México.
Cuál fue la gran amenaza de los mercados mundiales a finales del año pasado.
Que las economías que habían tenido una crisis severa, como fue el caso de México, no tendrían capacidad de honrar sus pagos, sea de deuda externa o sea de inversiones o de disposición de divisas. México estaba en esa categoría de países insolventes, vamos a llamarlo así, en la imaginaria de muchos tomadores de decisiones.
Y qué fue lo que hicimos.
En lugar de irnos con la inercia, que es políticamente barata y rentable, de ampliar el déficit público, de dejar que el gasto corriera y de que no se aumentaran los ingresos, cerramos el déficit público.
Miren, amigos, no hay manera de cerrar el déficit público, en ningún país, que no cueste políticamente.
Por eso los gobernantes no les gusta hacerlo, por eso no lo hacen. Y nosotros, gracias a ustedes, que actuaron patrióticamente, lo logramos, cerramos el gasto y por eso, por ejemplo, se liquidó Luz y Fuerza del Centro, con un enorme costo, con una enorme dificultad, con una decisión difícil de tomar, una decisión que se había pospuesto por décadas, porque ese proyecto, si ustedes ven los transitorios de la Ley del Servicio Eléctrico, estaba previsto desde los 60 cuando se expidió la ley, de que habría un solo prestador de servicio eléctrico que sería la Comisión Federal de Electricidad.
Por que se tomo esa decisión
Porque era difícil, porque era complicada, porque era costosa políticamente, cerramos el gasto y subimos los ingresos, sí con medidas que son difíciles de entender para la gente, porque a nadie le gusta, ciertamente, pagar más impuestos.
Pero gracias a eso, amigos, evitamos caer en la espiral donde están cayendo otros países, donde está Grecia ahora, Portugal, España misma, Irlanda, Islandia, países que se veían muy fuertes, y que por no haber cerrado sus déficits públicos, tuvieron que pagar más tarde mucho más costos que antes.
Qué pasó con España, por ejemplo. Al no reducir a tiempo su déficit, cuando se le acabó el margen, cuando ya no tuvo otra alternativa antes de que lo degradaran y desconocieran su deuda. Qué tuvo que hacer. Reducir los salarios, reducir las pensiones, no sólo reducir el gasto, sino hacer un verdadero sacrificio enorme que si nosotros no hubiéramos tomado a tiempo en noviembre del año pasado, lo hubiéramos tenido que hacer ahora.
Yo, por eso, les quiero agradecer, en nombre del país, lo que ustedes hicieron. Y, a la vez, eso ha permitido que México gane credibilidad, gane inversión y que hoy nuestra economía se esté recuperando.
En el segundo trimestre del año, México creció a tasas de casi 8 por ciento anual. Generamos, aunque hubo mucha molestia porque se dijo antes de las elecciones locales, pero ese fue el día que se cumplió nuestra meta, generamos más de medio millón de nuevos empleos en medio año, una de las mayores tasas de empleo que haya registrado el país.
Y yo pienso que si seguimos así vamos a recuperar fuertes tasas de crecimiento.
Qué nos hace falta. Reformas estructurales. Me refiero sólo a algunas que se han mencionado.
Reforma laboral. Ya ustedes han participado con otros legisladores en hacer un proyecto, yo invito seriamente a que este periodo de sesiones sea un momento en que nos concentremos para poder sacar adelante la reforma laboral que necesita el país.
Es difícil, pero sí se puede. Y aquí vamos a estar juntos diputados y Ejecutivo Federal.
Dos. Una reforma en materia educativa. Hay proyectos legislativos importantes que vienen del Senado que pueden darle al país un incremento en su calidad educativa y en su eficiencia.
Tres. Reforma política, que está pendiente de discutir y que tenemos que impulsar porque el país la necesita. Una reforma que le dé más decisión y más poder a los ciudadanos. Ya la conocen ustedes.
Cuatro. Reforma a la ley de competencia, que ya la han aprobado ustedes, pero es importante estar atentos de que se apruebe en el Senado de la República.
Y, quinto, reforma en materia de telecomunicaciones. Estamos trabajando en las tres C que he dicho al país y en las cuales creo firmemente: más competencia, en todos los sectores de comunicaciones, y cuando digo todos, es todos; mayor convergencia tecnológica, para que se pueda expresar, precisamente, el llamado triple play, que es telefonía, voz y datos, televisión e Internet, en todas las vías de competencia en telecomunicaciones. Y por eso hemos hecho un esfuerzo sin precedentes en licitar bienes que generan más competencia: la fibra óptica de CFE, nuevas frecuencias de telecomunicaciones, negociaciones y reacomodos de frecuencias disponibles.
Y, finalmente, amigas y amigos, también pienso que tenemos que revisar el marco electoral. Por qué razón. Porque así como creo que la prioridad del país es la seguridad democrática y que el objetivo que les pido nos propongamos todos es transformar la seguridad de una política de este Gobierno en este momento, a una verdadera política de Estado, también tenemos que generar condiciones de gobernabilidad democrática en materia electoral.
Porque sabemos, ustedes lo saben, lo saben nuestros gobernadores electos que tuvieron que batallar enormemente en condiciones electorales muy difíciles, lo saben nuestros candidatos aquí presentes, que más que por una decisión sólo de los ciudadanos, también hubo poderosos elementos, recursos y muchos factores que no quiero, ni puedo abundar en este momento, pero que impidieron verdaderamente un resultado como el que se hubiese querido.
Y  que necesitamos verdaderamente igualar el terreno electoral, sobre todo, transparentando y controlando el uso de recursos públicos y el gasto en las campañas electorales, estatales, y Federal también, para el 2012, y eso implica un nuevo esfuerzo de gobernabilidad democrática, y la clave, amigas y amigos, y con esto redondeo para terminar, y pidiendo que me disculpen por haberme extendido, necesitamos y pongámoslo como un objetivo acorde con los principios de Acción Nacional, necesitamos un federalismo, sí, pero un federalismo que rinda cuentas, un federalismo que transparente sus contabilidades; un federalismo que, bajo la vigilancia ciudadana y la vigilancia de congresos eficaces, evite la distorsión en el uso de recursos y la desviación de recursos públicos, especialmente para campañas políticas en las entidades de la República.
Necesitamos un federalismo que rinda cuentas hasta el último centavo, no sólo de lo que gasta el Gobierno Federal, a lo cual no sólo estamos dispuestos, sino que lo hemos hecho, sino un federalismo que rinda cuentas hasta el último centavo que se ingresa en las arcas de los estados de la República.
Hay muchos estados, reconozco, que tienen una política de transparencia y rendición de cuentas, y en consecuencia, de manejo honesto e inescrupuloso, y digo de todos los partidos.
Pero también es cierto, y ustedes lo saben, amigas y amigos, que falta mucho por hacer.
Qué pueden hacer los diputados de Acción Nacional.
Enfocarse a esta agenda legislativa: Ayudarme a divulgar esta imperiosa necesidad de que la seguridad no puede ser una política de un Gobierno ni de un Presidente, sino que es tarea compartida y corresponsable de los diversos niveles de Gobierno, y que sólo el día que tengamos fortaleza institucional, a nivel estatal, ese día superaremos definitivamente a la delincuencia.
Pero, por otra parte, generar condiciones de transparencia a nivel de entidades federativas. Tenemos que dejar atrás la enorme opacidad que todavía acompaña el ejercicio de muchos presupuestos en el país. Esa opacidad, además, que luego se traduce, a querer o no, en inequidad en las contiendas electorales.
Por esa razón, amigas y amigos de Acción Nacional, yo los invito, verdaderamente, a que hagamos este redoblado esfuerzo por terminar la enorme tarea de transformación que tenemos enfrente, de impulsar la seguridad democrática en el país, de lograr gobernabilidad democrática a partir de reglas claras y equitativas en procesos electorales, especialmente el proceso que está por venir, en el 2012.
Y finalmente. De lograr un federalismo que rinda cuentas; es decir, un federalismo donde se transparente el dinero público de las y los mexicanos hasta el último centavo y hasta el último nivel de Gobierno.
Ustedes tienen la fuerza. Los ciudadanos creen en ustedes. La gente los ve y los apoya como sus representantes. Usen el poder que significa ser diputada o diputado de Acción Nacional. La última esperanza, créanme, de la credibilidad en política. Hagan honor a su buen nombre y a su cargo; contribuyan con su testimonio personal y su congruencia personalísima, con la reivindicación indispensable de la política.
Hagan que los ciudadanos vuelvan a creer en la política, a partir de lo que ustedes hacen, de lo que ustedes dicen y por aquello por lo que ustedes trabajan.
En ello, amigas y amigos, por lo que ustedes trabajan, por los ideales que defendemos, sepan que siempre encontrarán en mí, no sólo a un Presidente de la República que comparte sus ideales, sino y sobre todo, a un amigo y a un compañero, que está dispuesto claramente a entregar todo, todo lo que soy; y ni siquiera eso, corregiría, como decía Herrera y Lazo: no lo que soy, sino lo mejor de mí para poder transformar al país.
Tengan, además, como un privilegio, vivir en tiempos de prueba y de desafío. Servir a México lo es, pero más en estos momentos en que la Patria nos exige a cada una y a cada uno de nosotros lo mejor de nosotros mismos.
Sé que ustedes están en la trinchera adecuada, en la trinchera en donde se requiere una batalla noble y generosa, como la que han dado hasta ahora, y como sé que la darán en los próximos meses, en el próximo periodo de sesiones.
Cuenten conmigo.
Y vamos adelante con las ideas, los valores y los principios de Acción Nacional.
Muchas gracias.