4 dic. 2014

Morir en paz y casi en plenilunio: Vicente Leñero, In memoriam

Morir en paz y casi en plenilunio: Vicente Leñero, In memoriam /FA
Publicado en La Silla Rota, 4 de diciembre de 2014
“,.Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!...Nervo.
Fue lo que quiso ser, ingeniero, ajedrecista, guionista, novelista, y sobretodo el gran periodista de México, uno de los grandes..

El maestro de maestros del periodismo mexicano Vicente Leñero, formador de varias generaciones de periodistas en el país, falleció como dijo su hija  Mariana “tranquilo y en paz“ poco antes de las 9  horas de este miércoles 3  de diciembre de cáncer pulmonar en su casa de San Pedro de los Pinos en la Ciudad de México. Tenía 81 años de edad, nació en Guadalajara, Jalisco, el 9 de junio de 1933.
Don Vicente fue uno de los autores más importantes de la segunda mitad del siglo XX, y principios del siglo XXI; un autor completo, abarco casi todos los géneros de la literatura: novela, teatro, cuento, crónica, guionista cinematográfico (le falto ser poeta, creo), pero sobretodo fue un  gran periodista. Su libro “Manual de Periodismo”, es libro de cabecera en la mayoría de escuelas de periodismo y comunicación del país.
Decía que “un reportero no debería ejercer jamás la función de comentarista. Trabajar y proporcionar noticias, y comentarlas luego en el mismo medio en el que trabaja, constituye una acción reprobable, al menos dislocada en relación con la auténtica búsqueda de la realidad. Ser analista no vale más que ser reportero. El reportero es siempre el eje, la clave del periodismo.“

¿Te acuerdas, Vicente?/Gerardo Galarza

¿Te acuerdas, Vicente?/Gerardo Galarza
 Constancia de los afanes que se viven en una redacción, pero sobre todo manifiesto de una amistad labrada en la labor periodística; eso es este texto de homenaje
Publicado en Excelsior, 04/12/2014

CIUDAD DE MÉXICO, 4 de diciembre.- ¿Te acuerdas que la primera vez que hablamos, digamos, en serio, fue sobre Jesucristo Gómez? Eras tan tímido que parecías áspero. Pero se te acabaron los cigarros y yo sí tenía. Suerte de reportero principiante. Habías escrito El Evangelio de Lucas Gavilán y a Armando Ponce se le ocurrió la idea de que te entrevistara para el suplemento de la agencia de noticias. ¿A quién carajos se le ocurriría la existencia de Jesucristo en México? ¿Y además que se apellidara Gómez? Le hubieras buscado un apellido con más abolengo. ¿Era 1979? ¿Te acuerdas?
Algo hice bien para caerte bien. Desde entonces tú, yo y otros más nos acordamos de muchas cosas, un montón de cosas. Bueno, tú las llevaste al papel y otros las leyeron sin imaginar lo que nosotros sabíamos.