17 nov. 2009

La poesía de Pedro Salinas

La poesía de Pedro Salinas
Ricardo Gullón
El mundo desde el poeta
Los libros de poesía de Pedro Salinas llevan títulos que conviene recordar: Presagios, Seguro Azar, Fábula y Signo, La voz a ti debida, Razón de amor, El contemplado y Todo más claro. Un buen título -y éstos lo son- debe ser significativo y sintetizar la idea del autor sobre su libro, sobre el contenido de su libro. Veamos si esa expresiva serie de rótulos sugiere alguna pista por la cual penetrar, siquiera de soslayo, en el mundo del poeta.
Notaremos enseguida un elemento común: aluden todos a una interpretación de los fenómenos y no a los fenómenos mismos. Están puestos subjetiva y no objetivamente, en atención a los reflejos suscitados por la realidad en el poeta y no a las realidades en su esencia. Son títulos con raíz en la existencia y en la imaginación. Los Presagios son representaciones de los acontecimientos que no pueden ni nacer siquiera sin intervención del alma intérprete. La corneja vuela y basta, pero sólo la presencia del agorero dará sentido de presagio al vuelo cuando, según la atisbe a diestra o a siniestra, atribuya a su paso significación.
Seguro Azar es también alusión a determinado giro de los sucesos, pero de los sucesos partiendo del contemplador que en el caprichoso caos universal descubre líneas de seguridad y orden. La ambigüedad del título, la buscada anfibología de la locución, que no sabemos si se refiere a la inexorabilidad del azar o a la inmutable estructura en que rigen sus leyes, está proclamando la vigencia de una actitud que reduce la complejidad del mundo a la fórmula sintetizadora de una impresión. Y lo mismo Fábula y Signo: radiador, Escorial o teléfono, los objetos viven como partes de un mito forjado por el hombre, como elementos estimulantes de su imaginación, leña para su capacidad de encender fantásticas iluminaciones. La fábula y el signo existen en el poeta, y no tienen otra esencia que la obtenida a través de la poesía y en la poesía.
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¿Y La voz a ti debida? El amante está pensando en el canto y a él se refiere. Cierto que en el poema, el sentimiento amoroso, exaltando las gracias del ser querido, le confiere plenitud de existencia, pero el acento del título está puesto una vez más partiendo de la visión refleja del tema Razón de amor dice con claridad que tanto como al amor se refiere a su porqué, y aun insinúa un análisis abstracto, por fortuna no realizado en el poema, pues el intelectualismo del gran pesquisidor que fue Salinas resultó venturosamente temperado por su sensualidad.
En El contemplado tenemos el mejor ejemplo. Para cantar la hermosura del Mar Caribe, visto desde la costa, Salinas escribe un poema que otro poeta quizá hubiera titulado señalando alguna cualidad esencial del mar; mas para él toda esa belleza sólo empieza a existir cuando un espectador se complace y goza en ella. Así, destaca la condición en que menos se podía pensar, la más inerte y ajena al ser de lo cantado; la condición, y no cualidad, de «contemplado». La traductora norteamericana no acertó o no quiso conservar este título al realizar la versión inglesa del poema y lo llama, simplemente, Mar de San Juan. No es lo mismo: se habla del mar de San Juan, pero incluyendo de sutil manera la persona del contemplador; es el mar, vivo y verdadero, pero sus olas y sus espumas rompen en el alma del poeta tanto como en las costas de Puerto Rico.
Todo más claro es, por sus varias acepciones, marbete iluminador. Cosas y sucesos van mostrando sus límites exactos; sobre presente y futuro cae un chorro de luz que los revela y esa iluminación surge precisamente en el poeta y por el poeta. Los acontecimientos y los objetos son y están inmutables, pero la perspectiva cambia cuando el espectador intuye relaciones, posibilidades o significaciones antes inadvertidas. Pensando en esa intuición, y desde ella, todo está más claro, todo muestra al fin un perfil expresivo y definido.
Estas consideraciones quizá pequen de aventuradas. Me doy cuenta de ello y no las atribuyo otro valor que el de una hipótesis de trabajo sobre la cual comenzar indagaciones más estrictas en torno a la poesía de Salinas. En un artículo recién publicado llamé al gran poeta muerto «el intelectual», por antonomasia. Si no estoy equivocado sus poemas deben ser estudiados como respuestas profundas de un alma receptiva. Salinas se planteaba incesantemente preguntas y la respuesta venía implícita en la cuestión, en el hecho mismo de plantearla, porque surgía -creo yo- de una circunstancia vital en la que la curiosidad brotaba ya asistida de intuiciones algo borrosas que al precisarse y adquirir forma daban como resultado el poema.
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El primero de los coleccionados en Poesía junta, el volumen que reúne los cinco primeros libros poéticos de Salinas, es una declaración de cómo esa sucesión de intuiciones -digamos, también sucesión de curiosidades- cristalizan líricamente. Los sentidos traen incesantes mensajes del mundo en torno, despiertan inquietudes y sugieren interrogantes; tales inquietudes y preguntas van a constituir los elementos generadores del poema como constituyen su razón de ser.
Pensar y sentir
Ángel del Río, en su excelente estudio Vida y Obra de P. S. considera que «el afán de interioridad nace (en Salinas) no de un sentimiento estético, sino de la atracción que para él presenta el problema intelectual de crear su propio horizonte sin recoger del mundo externo más que, a lo sumo, reflejos vagos». Y añade: «la preocupación central de la poesía de Salinas arranca del pensar y del vivir antes que del sentir». No estoy seguro de que tal cosa resulte exacta en todos los casos; considero que en sus poemas se registra un equilibrio entre el sentir y el pensar, un punto de armonía existente desde el origen, desde el momento en que la intuición alumbra en el espíritu del creador. Conviene no poner excesivo énfasis al hablar del intelectualismo salinesco, pues a su vera, sino ensamblada con él, vigila, siempre operante y alerta, una percepción sensual que, con tantos títulos como el pensamiento, contribuye a forjar su concepción del mundo.
Tomemos un poema de su primer libro, poema que por el tono y la intención recuerda la poesía clara y melancólica de Antonio Machado:
«Este hijo mío siempre ha sido díscolo...
Se fue a América en un barco de vela,
no creía en Dios, anduvo
con mujeres malas y con anarquistas,
recorrió todo el mundo sin sentar la cabeza...
Y ahora que ha vuelto a mí, Señor,
ahora que parecía...».
Por la puerta entreabierta
entra un olor a flores y a cera.
Sobre el humilde pino del ataúd el hijo
ya tiene bien sentada la cabeza.
Estos versos fueron compuestos partiendo de sentimientos transparentes. Empleando un lenguaje concreto y cotidiano Salinas utiliza los elementos implícitos en cada uno de los periodos constitutivos del poema para suscitar representaciones imaginativas capaces de desencadenar emociones correlativas a la experimentada por él. Cada verso —35→ tiende a provocar una representación, y el escalonado conjunto nos enfrenta con una síntesis, con una biografía comprimida y suficiente a los fines evocativos. Esta relación escueta revela a un hombre y sirve para explicar -comunicar- los sentimientos de frustración contenidos en la queja materna, anticipando el desenlace plasmado en los cuatro últimos versos, especialmente en la sentenciosa línea final.
Destaco este poema porque aquí la imagen de un Salinas en quien lo intelectual predomina resulta contrastada, matizada y más cercana a su verdadera complejidad espiritual. Si en él opta por la expresión directa es simplemente porque los sentimientos que se propuso comunicar respondían a impresiones inequívocas y firmes, susceptibles de movilizar los afectos sin necesidad de recurrir a símbolos, útiles en cambio cuando se pretende expresar el mundo de la vaguedad y la tiniebla.
El hombre Salinas, de simpatía abierta y radiante ingenio, no puede ocultarnos la realidad del poeta Salinas, atenazado por la angustia del tiempo y -no se ponga al leerlo un énfasis que él detestaba- de la historia. Viviente en compañía, fervoroso de la amistad, Salinas era también el cantor de la soledad:
¡Soledad, soledad, tú me acompañas
y de tu propia pena me libertas!
Su voluntad de comunicación y amor entró en conflicto con este consuelo de la soledad que en la contradicción le completa. No vacilaré en llamar esencial a ese conflicto porque en él se forja el genuino ser poético de Salinas, infundiendo a su poesía la vibración de una intimidad en donde sin cesar se ventila un debate, una querella entre emociones, pensamientos y tendencias opuestas. Que la poesía resultante de ese choque no sea tan evidente como desearían los partidarios de «la exigua mayoría» -según dijo con frase feliz Enrique Díez Canedo, parodiando graciosamente a Juan Ramón Jiménez- es cosa explicable sin esfuerzo. La lírica de Salinas, conforme vimos anunciado en los títulos de sus libros, está compuesta desde el poeta y no es ni pretende ser sino revelación de un mundo interior, en el cual los impulsos responden a incitaciones mezcladas.
El sentimiento y la idea se funden en una corriente poética; y conviene abandonar el lugar común de que la idea es siempre clara y el sentimiento generalmente oscuro. Más bien ocurrirá lo contrario: el sentimiento suele ser claro, mientras la idea emerge a menudo de una connatural vacilación, en indeciso germinar de luminosidades deslumbrantes. Y el deslumbramiento causa la inseguridad, la incertidumbre. La poesía de Salinas no brota de una dualidad entre sentimiento —36→ e idea sino de su integración, de un ajuste que autoriza variaciones en el tono y en el acento porque, si compensado y armónico, no es tan rígido como para impedir que, según las ocasiones y las intuiciones, predomine una u otra, impregnando al poema de determinada inflexión sentimental o -en otros casos- intelectual. El tono general acusa predominio de las intelectuales, pero el acento, por la fluidez y cotidianidad del lenguaje, tiende a reducir la tensión intelectual, acercando el poema a nuestra sensibilidad.
Ejemplo de claridad
Salinas, como los demás poetas de su generación, fue reputado minoritario. ¿Minoritario, Salinas? ¡Bueno! Como cualquier poeta lírico, como Lope de Vega o Antonio Machado. Digamos que mayoritarios (los de «la exigua mayoría») son Zorrilla y Núñez de Arce. Pero Salinas ha sido uno de los escritores españoles de este siglo mejor dotados para la popularidad. No pienso únicamente en el poeta. Pienso en su actividad literaria total. Sus novelas, sus ensayos y su teatro -obviamente- están escritos para los muchos y yo no creo al público lector tan desprovisto de finura como para no entender los ingeniosos rasgos de imaginación y talento de El desnudo impecable, las agudas y penetrantes observaciones desparramadas en los ensayos de El defensor. En cuanto a sus textos de crítica literaria es evidente que los libros sobre Rubén Darío y Jorge Manrique son perfectas y claras exégesis no dedicadas al especialista sino al «lector común» (así lo llamaba Virginia Woolf).
La poesía -se dirá- es otra cosa. Incontrovertible máxima del maestro Pero Grullo. Mas en la poesía Salinas sigue pareciéndome capaz de encender vastas admiraciones. Reléase el poema antes transcrito y se advertirá que está compuesto al nivel del corazón, sobre un sentimiento no diré vulgar, pues la palabra entraña un matiz despectivo no sólo ajeno sino contrario a mi intención, pero extendido, común y llamado a abrirse camino fácilmente en la sensibilidad de los lectores. No hay en Salinas oscuridad ni dificultad (discrepo en este punto del sagaz Ventura Doreste): es una transparencia que invita al conocimiento y su lenguaje mismo, coloquial en muchos casos, intimista y gentil, atrae. Ved, por ejemplo, la bomba atómica cayendo en su poema Cero (de Todo más claro):
Cayó ciega. La soltó,
la soltaron, a seis mil
metros de altura, a las cuatro.
—37→
¿Hay ojos que le distingan
a la tierra sus primores
desde tan alto?
Precisiones, datos exactos, números... lo más opuesto a la poesía, y sin embargo el resultado es poesía; las palabras trepan, suben, pierden peso, vuelan. ¿Por qué? ¿Gracias a qué secreto, a qué magia trascendente? ¡Son tan sencillas y prosaicas! No, no están ocultando secretos, no hay en ellas otra magia que la derivada de su encadenamiento preciso, de la enumeración sin adjetivos, con la impasibilidad de una diligencia de inspección ocular donde el actuario refleja objetivamente los hechos. Pero tal impasibilidad es aparente, tal sequedad es medio, técnica apropiada para fomentar la eclosión de un espontáneo movimiento de repulsa, un sentimiento de indignación o de angustia no sugerido directamente sino provocado por el choque con el acontecimiento mismo en su mecánica brutalidad. No hacen falta adjetivos ni ademanes grandilocuentes; si hay retórica, si hay elocuencia, es la del silencio, la del que sin decir palabra señala el acontecimiento tremendo, la brutal realidad de la bomba caída «ciega» objeto destructor que soltó -«la soltó - la soltaron»- alguien no definido, usted y yo y cuantos se permiten vivir con la conciencia tranquila porque no hicieron nada.
Y ya vamos descubriendo porqué estos versos tan simples, tan elementales, nos impresionan. A la precisión respecto a lo accesorio -altura, hora- va unida la inseguridad respecto a lo esencial. ¿Quién soltó el artefacto de muerte? ¿Quién ciegamente lo arrojó sobre la tierra? «La soltó» se dice ambiguamente y enseguida no tanto se amplía como se rectifica la referencia: «la soltaron». Fue una mano, una sola mano movió la palanca, pero en realidad esa mano forma parte del mecanismo, parte de la palanca: brazo de carne y sangre prolongando el brazo metálico, y tan dócil como este. Pero tras la mano estaba el impulso, la resolución de quienes en verdad «la soltaron», y tal dramático plural nos envuelve a todos, nos culpa a todos y por eso debe afectar e impresionar a quienquiera lea el poema.
Todo él confirma mi opinión acerca de la intensidad expresiva del lenguaje empleado. Veamos descritos más adelante los efectos de la explosión:
Nada.
Al principio
no vio casi nada. Una
mancha, creciendo despacio,
blanca, más blanca, ya cándida.
¿Arrebañados corderos?
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¿Vedijas, copos de lana?
Eso sería...
¡Qué peso se le quitaba!
El brazo no tiembla, pero notad cómo se insinúa el corazón que lo mueve, como, escapando por un momento a la mecánica y a la ordenanza, consciente que la ilusión se agolpe en su corazón Técnicamente el poema progresa con perfecto equilibrio: la notación sigue siendo objetiva, con plasticidad que a los estupefactos espectadores de los noticiarios cinematográficos dedicados al episodio de Hiroshima o a otros análogos les pasma por su prodigiosa exactitud. Y con idéntica objetividad reseña el cómo y el porqué de la fugaz, cándida y absurda ilusión del piloto: un instante de alucinamiento, de espejismo, de querer ver lo que se desea, plausible absurdo después de todo, con evocación de imágenes lejanas, recobradas en el fondo de la todavía inocente y variamente interpretable visión.
Una sola palabra: «nada», y seguido, también aquí la rectificación inmediata: «casi nada», «una mancha» y la mancha aumentando, tomando formas vagas, contornos indecisos: «¿arrebañados corderos?». El bulto de blanca sombra, nube ascendente que no revela, antes oculta, el desastre. La elección de esa palabra: «nada» y su disposición en el poema, aislada en el verso, comenzando la estrofa, propicia el inminente contraste y da pie por las sutiles gradaciones expresadas a que pueda desarrollarse la alucinación del aviador. A la sugerencia de las posibles realidades reveladas por la mancha que lenta crece y blanquea, sigue en otro verso el «Eso sería...» cuyos puntos suspensivos dejan traslucir algo así como el suspiro de alivio escapado a quien ve disiparse un terrible peligro. Y el verso siguiente es una frase coloquial, llana y expresiva, que refleja con exactitud el estado de ánimo del personaje y sugiere indirectamente el del poeta y -acaso- el del lector. Pues todos querrían quitarse de encima el peso de su culpa y el sentimiento de culpabilidad.
La aportación de Salinas a la poesía contemporánea es, en lo referente al lenguaje, sobremanera importante. Gracias a estos poemas fluidos, densos, de lengua familiar y sobria, el mito del lenguaje poético ha recibido nuevo y considerable golpe. La gran poesía gusta disimularse en la sencillez antes que ostentosamente exhibirse en lo llamado «lirismo»; la poesía solicita un abandono, un olvido del lector en el poema, más difícil de conseguir cuanto más artificiosa y complicada sea la estructura en que se le invita a perderse para encontrarse, a olvidar al poeta para encontrar emociones propias y complementarias de las por éste experimentadas.
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La sencillez verbal responde en el caso de Salinas a una necesidad real de comunicación, a una conmoción íntima; los temas vienen determinados por la presión interior y tal es la razón de que la lectura de sus versos más que el deleite del objeto perfecto, bello gratuitamente, establezca un puente, una vía, en donde confluyen el sentimiento del lector y la intuición del artista. Los poemas están perfectamente organizados, mediante cuidadosa selección de los materiales disponibles, operando con cautela al escoger los elementos del mundo que el poeta se siente capaz de trasladar a la poesía, y al estudiar las posibilidades de concentrarlos y adensarlos sin que pierdan su característica fluidez.
Hay en poesía dos estilos netamente diferenciados. Melchor Fernández Almagro, en su estudio Granada en la literatura romántica española, los distingue así: «opulento el uno en palabras y metáforas, para halagar el sentido; sobrio y medido el otro, para impresionar la sensibilidad y promover toda suerte de afectos». La poesía de Salinas deberá ser incluida en el segundo grupo, pues su estilo ni es brillante, ni busca en la expresión efectos deslumbradores, ni aspira a desbordamientos verbales. Todo en él es contenido, calculado, y, en su grácil irregularidad, tenso. Su deseo es decirse, comunicarse, convertir el poema en revelación para que la claridad intuida refulja en él y lo traspase de luz.
El gran tema: el Amor
El gran tema poético de Salinas es el amor. Dos de sus obras, sus dos obras de poesía más importantes, son libros de amor. La voz a ti debida y Razón de amor son cantos dictados por el sentimiento amoroso: dos libros extensos, de apariencia más continuada y orgánica el primero; el segundo prolonga sus resonancias y constituye nueva toma de contacto, desde otros ángulos, con las intuiciones determinantes del buen poema inicial. El amor cantado por Salinas es amor completo, amor en cuerpo y alma, en el que los sentidos y el corazón intervienen con pareja violencia. Amor soñado y amor vivido, sin determinar cual nació primero: si el sueño encarnó o la existencia fue transfigurada por la imaginación.
El ritmo fluido de estos versos, el desdén por la rima, la forma voluntariamente relajada, responden a la voluntad de reflejar en el estilo las vacilaciones e inseguridades del pensamiento y el sentimiento. El poeta está creando la amada al mismo tiempo que el poema; está reconociéndola e identificándola según cristaliza la intuición en el verso. La creación registra las sucesivas identificaciones del objeto poético, en este caso de la amada, y si no la inventa literalmente, pues fuera del poeta —40→ existe una persona, una figura a la que denomina «amada», y, como tal la designa en su interior, por lo menos la transforma, la infunde distinto ser y la convierte en un concepto que desde entonces se impondrá a través de un repertorio de signos y cualidades seguramente imperceptibles en su realidad primera.
La seductora facilidad de los poemas salinescos envuelve un engaño, una trampa dispuesta para los poco atentos, para cuantos se dejen deslumbrar por la sencillez de la construcción y no reparen que el juego estilístico esconde sutileza y complicaciones. El amante canta su temor y su pasión. Creemos entenderle. Pero no le entenderemos sino viendo la refinada gama de aprensiones que constituye la trama del canto: lo espontáneo y lo arduamente revelado a la mente tejen un tapiz de colores finísimos en donde el amor resalta con múltiple destello.
En La voz a ti debida el tema amoroso es abordado con plenitud de conciencia, lucidamente y sintiendo que hay en el amor, como en la vida, un secreto indescifrable, un misterio que mantendrá en sombra zonas del existir y del ser en donde nos esforzamos en penetrar. No se busque contradicción entre este sentimiento y el agudo análisis lírico intentado por Salinas. El hecho responde a una realidad, a la realidad de sensaciones conocidas, no ya por el poeta sino por quienquiera intuyó alguna vez sus propios límites, la imposibilidad de traspasarlos y la convicción de que al otro lado se dan presencias con las que anhela comunicar.
Toda poesía es en algún sentido misteriosa, y por fortuna la de Salinas no escapa a esta regla. Fácil es hallar en sus versos alusiones al reconocimiento de la recóndita realidad impenetrable, del ámbito tras el cual ciegamente busca a la amada, al amor quizá. Una vez y otra las palabras «detrás» y «tras» aparecen en sus versos:
Si, por detrás de las gentes
(en el sentido de más allá de las gentes, en otro espacio del habitado por ellas)
Ahí, detrás de la risa
(la risa es una máscara y bajo su chisporroteo se oculta la realidad del ser)
Y que estaba detrás
(madurándose detrás del «no» la gran delicia del sí)
Costaría poco trabajo acumular ejemplos, y si ciertamente cada uno tiene peculiar significación y desempeña distinta función comunicativa, al repetirse tienden a crear impresión de conjunto, impresión que hace pensar en que Salinas quería, no del todo conscientemente, demostrar —41→ la existencia de esa zona de sombra (la verdad trasvisible, dice en otro poema) impenetrable, pero cuyos habitantes, no espectros sino realísimos, pueden súbitamente emerger y zambullirse en nuestras vidas, participar y entrar en ellas, haciéndose parte del sueño que vivimos.
«Yo» y «Tu», cifras del amor, pronombres. El verso salinesco precisa:
Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!
Para tan puro amor, sustancia de amor, están de más aderezos, galas, compañías. Bastan «los pronombres» para vivir «en vilo», para vivir un amor en que la amada sigue pareciendo sombra y sueño. Nombres, no; porque los nombres al precisar queman ensueños, sueños, talan irrealidades: concretando delicias ya las amenguan, aniquilan, esfuman.
Amor, amor, catástrofe.
¡Qué hundimiento del mundo!
El universo se deshace para renacer, pues el amor necesita partir de cero, empezar a vivir y a ser vivido (vivir - sintiéndose vivido). Salinas encuentra deliciosas imágenes para expresar la dulzura de saberse amado, de saberse huésped del corazón ajeno. Amor es para el poeta enajenamiento en el ser, en el espacio y en el tiempo. Amar es vivir en otro, es ser vivido. Pero el acento recae insistente y dulce sobre las formas activas del vivir porque el sino -destino, condición- es hacerse, vivirse y desvivirse.
Ese es tu sino: vivirte.
¿Existencialismo? La acción de existir potenciada en el acto de amar, le importa tanto como el ser. Sin ese existir, en el amor o en otro sentimiento el ser resultaría extrañamente inerte, desvaído, incoloro. El sueño es también vida y amor, pues al fin es diálogo con la amada, posesión de la amada, complemento de la entrega.
No puedo dedicar mucho espacio a las implicaciones insitas en el desarrollo del tema amoroso según resplandece en La voz a ti debida, pero conviene precisar que los elementos sensuales de esta obra pasarán inadvertidos para quienes no acierten a descubrirlos tras la refinada sencillez de las abstracciones en que se recatan. Abstracción que llega a reducir el amor a una rara contemplación:
Y no quiero ya otra cosa
más que verte a ti querer.
—42→
Esta flexión del poeta para, sobre sí, alcanzar el amor, explica cómo el beso, sin perder su calidad de contacto físico delicioso, sea «redención», liberación y puesta en claro de sentimientos turbios, y que como última magia se busque en el amor no la realidad de la amada sino su invención, la invención de una sombra
tu solo cuerpo posible
tu dulce cuerpo pensado.
Las abstracciones quieren ser compensadas con datos concretos: medidas - de tus zapatos, nombre - de las esquinas del mundo - donde me esperarías, pero aún así esta poesía crea una cierta niebla en donde se esfuman las figuras, los objetos. Se vive recordando, evocando, entre figuraciones y la amada es también fantasma, espectro.
La ternura alienta levemente en estos versos, como sangre latiendo bajo la piel, en sus canales necesarios. Alguna vez anega el poema, lo llena y desborda, como cuando describe la salida sigilosa de la amante para no despertar al amado. (Imposible llamarla).
La voz a ti debida es libro ascendente, vital, esperanzado. Razón de amor el contrapunto, más sensual acaso, pero alejándose de la pura invención amorosa; los conceptos parecen más alambicados y quizá tienen mayor oscuridad porque Salinas se acerca al tema por vías zigzagueantes e indirectas. De modo tosco y algo exagerado podría decirse que si el primero es un canto y una reflexión hacia el amor, el segundo lo es desde el amor. Entre uno y otro el amor se realizó en su natural totalidad, y, paradójicamente, parece más complicado y arduo de expresar. El amor completo, el amor en cuerpo y alma, no elimina las complicaciones, ni -conforme suele creerse- presenta aspectos menos problemáticos y oscuros, pues a las complejidades intelectuales o espirituales les añade las del mundo de los sentidos.
La sensualización del amor es evidente, y el recreo de la evocación se detiene en instantes, en imágenes que en La voz a ti debida habrían parecido desplazadas. El poeta contempla a la amante desde la orilla del lecho donde duerme. No sólo mira, sino respira, bebe los vientos sintiendo la dulce tibieza del cuerpo amado. Todos los sentidos en tensión, todos contribuyendo a esta contemplación, a esta absorción que se resuelve en un sueño, en soñar la amada tan dulcemente aprendida. Sin ese lento aprendizaje, conseguido gracias a los sentidos, el poema no habría tenido su presente vibración. La voz a ti debida tiene unidad de tono: el de Razón de amor varía conforme aumenta la presión de los elementos sensuales. Esta variación no es muy sensible porque sólo se registra en el tono y no en la estructura y en el ritmo, iguales en ambos libros. Idéntica estructura fluida, de inconsistencia aparente porque no se ve la tensión —43→ íntima que la sostiene, y parejo ritmo: versos que van expresando sin prisa la intuición a que se refieren, pero que por eliminación de accesorios y por reducción a lo esencial logran una expresiva rapidez.
En la segunda parte de Razón de amor los poemas tienen otra inflexión, nuevo cambio de tono y también de ritmo (dentro de la unidad radical en que inciden estos y los restantes libros de Salinas, poeta en quien la llamada evolución se reduce al mínimo). En esta parte los elementos sensuales instálanse en línea adelantada y son por eso más visibles; simultáneamente el verso se alarga y predomina el endecasílabo, sustituido por metros de otro tipo cada vez que el poeta lo considera conveniente. Tales irregularidades constituyen una de las constantes de esta poesía, que acepta la forma reflejada para, según ya dije, amoldarse como un guante (esta tópica expresión resulta aquí muy exacta) a la ondulante reflexión lírica. Al identificarse con ella encontrará el lector justificada la falta de límites de una poesía que, como en cierto fragmento dice del amor, ofrece puertas tan anchas que no lo son: todo él es entrada al mundo interior en donde resplandece la emoción del hallazgo sorprendente, la emoción de captar el sentimiento en sus aspectos más puros y verdaderos.
Salinas se apropia del tema del amor; desdeña los viejos materiales, los ingredientes mostrencos, y lo reinventa desde la autenticidad de su fervor, adaptándole al tipo de construcción laxa en que gusta fijar sus intuiciones. Con precisión feliz van siendo comunicadas en lenguaje al que diafanidad no quita temblor. He ahí a los amantes, «tu» y «yo», juntos en el amor y no soñándose sino viviéndose, salvándose en la gracia del querer total, de la plenitud en que la vida cobra otro sentido y se hace remota, vasta y rumorosa. Rumores y sueños crúzanse en la oscura canción y lo que pudo ser clave es simplemente razón de amor que ensancha el gran misterio.
Para explicar la diferencia de tono entre La voz a ti debida y Razón de amor quizá baste la consideración de que el «tu» del primer libro es «la amada» mientras el del segundo deberá ser llamado «la amante». Noto en éste un panteísmo amoroso (Tan convencido estoy - de tu gran transparesencia en lo que vivo) que sitúa a la amante en todo, luz, lluvia, cielo, viento, presencia difusa en el apremio del universo pleno. Los poemas Salvación por el cuerpo, y La felicidad inminente, seguramente los más ricos en elementos sensuales, producen una impresión singular de presencia física, de contacto y comunicación total en el gran arrebato erótico.
Estas composiciones de la segunda parte de Razón de amor marcan el punto cenital de una tendencia y también el extremo más alejado de las integrantes de La voz a ti debida. Bastantes poemas de aquel, parte considerable del volumen, pudieran haber figurado en el precedente sin —44→ chocar la atención del lector, y hasta ser incluidos en libros anteriores. ¿Porqué no? Un ejemplo concreto:
Di, ¿no te acuerdas nunca
de esa forma perdida,
vaga, de tu pasado:
del color de tus trajes?
Este poema parece corresponder al ciclo de los primeros libros, aunque por su temática pertenezca a los de motivación amorosa. Tal ejemplo, no excepcional sino escogido entre muchos posibles, corrobora la unidad formal de la obra salinesca, regida desde el comienzo por iguales reglas de finura, flexibilidad y humor.
Realidad y poesía
La unidad de esa obra me parece innegable y sólo superada por la de Jorge Guillén. Pero como en Guillén, y más notoria, evolución hay, siquiera no en la técnica del verso, desde el principio hasta el fin exigente de la mayor libertad formal. Bajo la graciosa soltura de la forma y entre el humor, alguna vez grave y triste, otras ingenioso y leve, se deja ver un penetrante sentimiento del mundo y el hombre, hombre y mundo desamparados, que no dejó de acentuarse desde los amargos presagios del comienzo (Un viejo chulo la dijo) hasta la angustia ya puesta en claro de El viento y la guerra o de Cero.
Una línea de trazo grueso atraviesa la poesía de Salinas y marca su sincronización con la angustia del presente. Al margen del gran tema amoroso, fluye una corriente de lírica preocupación ligada al dolor de los hombres. Pero si en Un viejo chulo la dijo el caso -los casos- son o pueden al menos aceptarse como individuales, casi extravagantes (la chiquilla es inclusera, la víctima no forzada: un torerillo), en los poemas de la última época la catástrofe es colectiva y surge con la violencia incontenible de una convulsión geológica. El impulso provocado por estos poemas, tan objetivos, si así cabe decirlo, es un movimiento desesperado, coincidente con las preocupaciones del autor y de todos los artistas contemporáneos capaces de aprehender el torvo significado de la realidad.
Los seis primeros libros poéticos de Salinas dan una idea parcial de su lírica. Hasta Todo más claro pudo creerse que su visión del mundo era siempre sonriente, pero con el transcurso del tiempo es obvio que caló y siguió otras vetas hasta parar en la desolación de Cero o -con asunto menos aparatoso y más cotidiano - de Hombre en la orilla, en la orilla del río de la vida, temblando porque se dan cuenta:
de que es raudal que corre
de las prisas camineras,
lleva muertes y más muertes
—45→
El Salinas ingenioso y sutil que proyecta sobre los objetos poéticos resplandores de humanidad sonriente, trae a nuestra poesía una irónica animación, una alegría de ver y descubrir en el mundo, entre las cosas, conexiones ocultas, vínculos inesperados que al enlazarlas y acercarlas extraen de ellas una luz distinta, una verdad. Tal vez la gran fuerza de la poesía consiste en esta posibilidad de revelación, en esta instrucción de verdades últimas, de significaciones veladas que nos entrega al expresar el mundo en su viviente verdad. Llamamos magia poética al don de plasmar en palabras el resplandor de los seres, la lumbre interior de las cosas. Y Salinas hizo reverberar con vario y vistoso colorido los objetos de su universo, creando imágenes antes no visibles en lo profundo del espejo oscuro, sobre cuya luna nada descubrimos.
Sus poemas hacen pensar en esas músicas escuchadas por radio, en las cuales se ingiere, emitida por una estación con la que no se contaba, una melodía distinta, una frase imprecisa, pero, en su indecisión, muy bella. Mientras el gran concierto despliega su hermosura a toda orquesta, de pronto, sin cortar la emisión ni dañarla, surte tenue e insistente una canción remota, una palabra, quizá en lengua extranjera, que desearíamos captar, aprehender, como si formara parte de la música en cuya delicia queremos mantenernos.
Salinas creó poesía desde la realidad, mas la realidad estaba en él estrechamente ligada a la imaginación. Recordemos su libro crítico sobre la poesía española, recordemos simplemente aquella declaración en carta al poeta mejicano Barreda: «El mundo de hoy es una llamada tremenda, alucinante a la realidad, en sus formas más duras. Pero el mundo de mañana sólo se podrá fundar en la obra de la imaginación. Por mucho que las máquinas fabriquen, urdan y maten, sólo la invención del hombre, nacida por milagro en lo recóndito de su alma, dará sentido a la máquina. O se la quitará acaso». En esta carta, fechada a 18 de mayo de 1943 alienta ya la idea que años después iba a realizar artísticamente en La bomba increíble, narración clarividente y apasionada que por su lirismo podría ser incluida sin abuso entre las obras poéticas de Pedro Salinas.

La razón de amor

Pedro Salinas o la razón del amor/Manuel Díaz Martínez |
http://www.revistadeletras.net/ 6.02.09
En uno de sus ensayos de juventud, el titulado El signo de la literatura española del Siglo XX, Pedro Salinas dice: “¿Cuál es el signo del Siglo XX en la literatura española? [...] Con un signo se aspira a darnos la significación de algo. Y la significación de una cosa es lo que quiere decir, su querer decir precisamente esto y no aquello. De modo que podemos equiparar el signo espiritual de una época histórica con un especial querer decir, con la voluntad de expresar adecuadamente su ser peculiar e íntimo. Pues bien; para mí el signo del Siglo XX es el signo lírico; los autores más importantes de este período adoptan una actitud de lirismo radical al tratar los temas literarios. Ese lirismo básico, esencial (lirismo no de la letra, sino del espíritu), se manifiesta en variadas formas, a veces en las menos esperadas, y él es el que vierte sobre novela, ensayo, teatro, esa ardiente tonalidad poética que percibimos en la mayoría de las obras importantes de nuestros días”.
Con estas palabras, y con la argumentación que esgrime en el resto del ensayo, Salinas vierte luz sobre la voluntad lírica de su momento, a mi entender marcada por esa ráfaga de romanticismo alemán que entró en España a través de Bécquer y por la revolución simbolista y parnasiana francesa.
En España hubo una revolución lírica en las postrimerías del Romanticismo con los maestros del 98, que interiorizaron el paisaje y la historia e impregnaron de alma su visión de lo circundante. En ellos alentó una voluntad lírica que se irguió sobre la inmediatez y fue a la búsqueda del Yo colectivo, del alma nacional. Pero los del 27 —y esto es lo que Salinas representa y define— buscaron el Yo individual, lo humano ecuménico. Es éste el lirismo que marca el instante de la literatura española al que Salinas se refiere en su ensayo. Es éste el nuevo signo lírico que entonces se imponía en las letras españolas y al que Salinas responderá cada vez con mayor entusiasmo y entrega, por lo cual hará del amor el ámbito de su poesía. El amor: nada más individual, nada más universal. Recuérdese que, en su ensayo, Salinas habla de un “lirismo básico, esencial”, y subraya: “lirismo no de la letra, sino del espíritu”, con lo cual nos previene de que toda sospecha en el sentido de que ese signo lírico a que se refiere es resultado de meras maniobras literarias es un error. Quiere Salinas que entendamos que esta nueva voluntad lírica que dominaba la literatura española de aquellos momentos obedecía a una profunda necesidad del espíritu de su tiempo. Esta concepción está implícita en el hecho, apuntado por él, de que tal signo lírico se manifiesta “a veces en las formas menos esperadas”; esto es: no se trata de un impulso o interés reducido sólo a un género —no es un fenómeno de retórica—, sino que abarca todos los modos, todos los géneros, porque es un fenómeno que afecta a la expresión misma, a la necesidad de expresión.
La trayectoria poética de Salinas evidencia el creciente arraigo en él de esa apetencia de interiorización. Desde Presagios, publicado en 1923, hasta Confianza, publicado en 1955, nuestro poeta se adentra más y más en sus laberintos interiores, exhibiendo los resortes que en su espíritu acciona la experiencia vital. Se me ocurre pensar su poesía como un guante que, de inicio, se nos presenta al derecho y que se va replegando en sí mismo hasta mostrarnos completamente el envés.
Para Cernuda, que vio en el lírico madrileño defectos que podían frustrar sus posibilidades poéticas, Presagios es el mejor de los nueve libros de poemas publicados por Salinas. Cernuda señala en Presagios cualidades (“en ese libro primero Salinas parecía más bien un poeta sencillo y directo, en ocasiones deliberadamente prosaico”) que elige como las legítimas del autor, las que constituían “su verdadero camino”, del cual, según Cernuda, se desvía en los libros siguientes “acaso por influencia de Guillén (Salinas fue el admirador más incondicional que tuvo la poesía de Jorge Guillén), para convertirse en un poeta ingenioso de tendencias cosmopolitas [...]”. Cernuda cree que Salinas, al cambiar de rumbo, casi llega a malograr sus más auténticas cualidades, y le reprocha el ingenio y la concepción de la poesía como juego. Es cierto que Salinas, como casi todos los del 27, unos en mayor medida que otros y quizás inconscientemente en algunos casos, había contraído una deuda con la aventura ultraísta. Del Ultraísmo y de Góngora —quien por su imaginería y chisporroteo metafórico saltó de su Siglo de Oro a la Vanguardia del XX— lo sedujo el gusto por el juego verbal, por la sorpresa lúdrica, que lo acompañó toda la vida. Pero es el caso que Salinas supo incorporar esa agilidad ganada en el gimnasio del Culteranismo y la Vanguardia a su propia creatividad tropológica, al modo de sus apoderamientos temáticos, a la transparencia emocional y a la expresión de sus sentimientos. Creo, con perdón de Cernuda, que no fue equivocado el camino que Salinas escogió para su poesía: por ese camino llegó a ocupar, “frente a la indiferencia de unos” y “la admiración algo convencional de otros” (éstas son observaciones cernudianas), una de las cimas de su generación.
Pero Cernuda dice otras cosas muy atinadas. Por ejemplo, señala que Salinas “nunca cayó en el formalismo poético de Guillén”, y agrega: “Es más bien de los poetas que crean su forma propia, según las exigencias de sus temas y de su expresión”. Esto, que es cierto, es señal inequívoca de su autonomía artística —hasta donde es posible la autonomía de un artista respecto de su cultura—, y es, por tanto, también síntoma de que la elección que Salinas hizo del camino que había de seguir como poeta obedeció —que es lo que suele ocurrir en todo verdadero poeta— a un imperativo de su espíritu, a una necesidad de su expresión. Claro está que Salinas estaba condicionado por su contexto cultural, y claro está asimismo que, como cualquiera, experimentó afinidades y devociones respecto de clásicos y románticos. En la poesía de Salinas hay huellas de algunas de esas afinidades y devociones, que van de Garcilaso, San Juan de la Cruz, Góngora y Quevedo hasta Bécquer, Darío, Unamuno, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Huidobro, Mallarmé, Valery… En estos autores está el sustrato estético de Salinas, en cuya obra subyacen en calidad de asimilaciones originadas por afinidades y exigencias profundas y no de rendidas dependencias. Es imposible ser dependiente, al mismo tiempo, de San Juan y de Valéry, de Bécquer y de Mallarmé. Este intrincado proceso de vinculaciones de elementos disímiles, de ósmosis y catalizaciones en el seno de la actividad estética, es decir, en el proceso de transformación del sentimiento, la emoción y la imaginación en lenguaje, es parte de lo que hace a un poeta.
Es de notar, como advirtió Cernuda, que Salinas se fabricó sus propias herramientas. Sólo tres sonetos encontramos en su obra, cosa bien rara si tomamos en cuenta su apego a clásicos y modernos que hicieron del soneto uno de sus moldes preferidos. En cuanto al romance, el asunto es aún más curioso. Desde su primer libro y a través de toda su obra —acaso con más nitidez en ese largo y hermosísimo poema que es el libro La voz a ti debida (“a mí debida”, decía Juan Ramón con su habitual humor pendenciero)—, el romance sufre un proceso de desdibujamiento y concentración en manos de Salinas. Bécquer y Juan Ramón se disputan el título de renovadores del romance en la poesía española moderna. Creo que ambos lo merecen. A Salinas podría dársele el de “liberador del romance”. Usando el heptasílabo y el octosílabo y combinando estos metros con el tetrasílabo y el pentasílabo, encabalgándolos a veces y anarquizando la rima en el sentido de no sistematizar la asonantación, Salinas busca y halla una libertad formal para su discurso poético sin privar al romance de su ligero fluir y sosegada cadencia —flujo y cadencia que convienen a los temas de este poeta, sobre todo al que es central en su obra: el amor—. Gracias a este ingenio formal —predominante en la producción de Salinas—, al cerrar sus libros nos queda la impresión de que ninguno de sus contemporáneos, salvo Juan Ramón, ni ninguno de sus compañeros del 27, salvo Aleixandre, alcanzó en su expresión esa luminosa paz de agua virgen que hay en el idioma de Salinas, y que es, en el orden estilístico, el mejor aporte de nuestro poeta a la magia colectiva de la Generación del 27.
Salinas pertenece al bando de los poetas optimistas. Su poesía es una incesante afirmación, no carente de dramatismo, de las hechicerías fascinantes de la vida. Este optimismo frente al mundo se manifiesta en Salinas a través de un sostenido y animado contrapunto entre el arcano de la existencia y las incontables y omnipresentes apariencias de ese arcano. En su libro Todo más claro, de 1949, el poema titulado “Las cosas” es prueba de ello. Como se ve al final de este texto, el poeta —“galán de lo que se esconde”, cuyo trabajo es coger su flor al mundo mediante una cierta alquimia que se alía con el juego (birlibirloque)— no quiere permanecer inerte en medio del misterio que invade sus sentidos y provoca su apetencia de descubrimiento y posesión. Porque él es una “apariencia” consciente. En otro poema del mismo libro dirá: “Quisiera más que nada, más que sueño, / ver lo que no veo”.
El amor está en el cenit de la obra poética de Pedro Salinas. Pocos en nuestra época —Aleixandre, Neruda, Cernuda, Ballagas— han cantado a este sentimiento, en lengua castellana, como Salinas, con la limpidez y el fervor con que él lo ha hecho. Dos libros espléndidos dedicó enteramente al amor: La voz a ti debida, de 1933, y Razón de amor, de 1936. Sin duda, La voz a ti debida es su libro más exitoso. Es, en realidad, un solo poema dividido en cantos donde una amada ideal se posesiona del poeta y lo hace vivir una aventura de exultación erótica. En esa mujer-símbolo, Salinas vuelca todos los recursos de su fantasía a la caza de una “definición” sensorial y emocional del amor, que en su intensidad impregna de sentido al hecho mismo de vivir. Razón de amor es como una continuación del libro anterior en la que se vislumbran ciertos conatos de reflexión que hacen menos vibrante el lenguaje del poeta.
Antes hicimos referencia a la trayectoria de Salinas desde Presagios, su primer libro, hasta Confianza, publicado cuatro años después de su muerte, y apuntamos que de uno a otro el poeta fue volviéndose sobre sí. Fue adentrándose en él mismo. En Presagios, como señaló Cernuda, Salinas se nos presenta como “un poeta sencillo y directo, en ocasiones deliberadamente prosaico”, con vetas realistas. Seguro azar, el libro que sigue, publicado en 1929, continúa esa línea, en la que se ve cierto gusto por la metáfora ingeniosa —que será una constante de su poetizar— y todavía un apego a los donaires de la copla popular española, que tanto gustaba a Salinas (“No te veo la mirada / si te miro aquí a mi lado. / Si miro el agua la veo”). Pero esa mirada de Salinas a lo exterior, muy acusada en Presagios en comparación con su poesía última, va interiorizándose, que no ensimismándose. No es que su mirada cambie de dirección —que el poeta deje de mirar el mundo para mirarse a sí mismo—, sino que cambia de ángulo, partiendo de niveles cada vez más hondos del espíritu para darnos versiones cada vez más íntimas de lo observado. Vibra en Salinas —para mí esto constituye la divisa que identifica su escritura— un ansia de pureza que lo empuja hacia dos ideales que se vuelven uno: la intemporalidad y lo absoluto.
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Manuel Díaz Martínez
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Instalación de la Comisión de Justicia

El pasado 6 de octubre quedó formalmente instalada la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados que preside el Dip Humberto Benitez Treviño.
Rescato algunos de la intervenciones de los C legisladores, a saber:
1 Humberto Benítez Treviño, dijo: "Esta comisión representa en estos momentos complejos que vive el país una enorme relevancia(...) Lo decíamos en la comparecencia del secretario de Gobernación, no en una crítica destructiva, en un análisis crítico de las responsabilidades que tiene el gobierno de la república; tenemos que revertir este círculo vicioso para armar un círculo armónico y yo espero la voluntad y el talento de todos y cada uno de ustedes en esta comisión.
Es necesario que dejemos a un lado nuestras banderas partidistas y que con imaginación, con inteligencia, con patriotismo, vayamos elaborando el nuevo andamiaje de lo que debe ser un sistema armónico de justicia en México, empezando por la prevención del delito, que poco se ha hecho en este país desde hace mucho tiempo. No es, como lo dice el III Informe de Gobierno, recuperando espacios públicos para convertirlos en campos deportivos; es mucho más que eso.
Hay que fomentar una cultura de valores desde el hogar, que se consoliden en la escuela y que se practiquen en la vida; una instrucción pública que tenga como columna vertebral a la educación cívica, a volver a respetar a nuestros maestros, a nuestros semejantes, a los símbolos patrios, a la ley.
Tenemos que fomentar con el talento y el arrojo de todos y cada uno de ustedes, una nueva cultura de la legalidad y después redimensionar el papel de la investigación de los delitos. ¿Cómo queremos que sea el ministerio público? ¿Queremos que siga siendo un ministerio público de horca y cuchillo? ¿Queremos que se siga en México deteniendo para investigar, en lugar de investigar para detener?
¿Tenemos que meditar muy bien en estas nuevas figuras del arraigo de los testigos protegidos, para no caer en actos de injusticia en los arraigos para no utilizar a delincuentes? Porque esos son los testigos protegidos, son delincuentes y son capaces de acusar a quien se les ponga enfrente con tal de obtener prebendas para disminuir su libertad.
Y después ¿un sistema penal que afortunadamente está dejando de ser inquisitorio, para ser garantista, acusatorio, oral, con la presencia de juez en las audiencias?, y si no está el juez, carecen de validez las audiencias, para llegar ahora sí a una justicia pronta y expedita.
Y después, un sistema judicial que se dedique al control de la legalidad. Esta función que hemos vivido del segundo párrafo del artículo 97 constitucional, convierte a la Corte en un tribunal político para andar pesquisando en cualquier parte en el territorio nacional, en dónde se viola una garantía individual.
Esa no es función de la Corte, ya hemos hablado de una propuesta para establecer el tribunal constitucional autónomo, que someteré en su momento a consideración de todos ustedes, para que sea el que interprete el orden constitucional.
Y después, la ejecución de las penas, que hoy compete afortunadamente ya nuevamente al Poder Judicial, como fue hace muchos años, porque tenemos que partir de una premisa, de que la readaptación social hoy por hoy en México es un fracaso. Las universidades son los centros, son universidades de crimen organizado.
El artículo 18 constitucional antes de su reforma establecía dos vertientes en la readaptación social: la educación, la capacitación para el trabajo y el trabajo, y le agregamos la salud y el deporte.
¿Y cómo vamos a tener talleres? ¿Y cómo vamos a tener aulas, si tenemos un 100 por ciento de sobrepoblación en los Centros de Readaptación Social? ¿Cómo vamos a hacer centros de salud, si están hacinados los internos, pero además con una total fractura del propio orden constitucional?
El artículo 18 constitucional establece que las mujeres y los hombres deben estar separados y los tenemos juntos. Que deben estar separados los procesados y los sentenciados y no hay penales especializados para procesados y para sentenciados, porque su estatus es diferente, porque se supone que estamos aplicando el principio de inocencia, salvo prueba en contrario.
Los estamos tratando a todos como si ya fuesen reos. Y lo que es más grave, a los adolescentes, a quienes están en el umbral de los 12 a los 18 años, porque eso significa la palabra adolescente en latín, "el que está creciendo", y los tenemos mezclados con los adultos. Y van a salir con doctorado en delincuencia organizada.
Entonces, quiero poner esto en la mesa, quiero compartirlo con todos ustedes, para que en un análisis crítico todos aportemos nuestra experiencia, nuestra imaginación, nuestro talento, nuestra vocación de legisladores, para que diseñemos el nuevo orden jurídico que debe prevalecer en México en materia de justicia en el siglo XXI.
Tenemos una responsabilidad histórica todos nosotros y creo que la vamos a cumplir. Yo los invito a que participemos, insisto, como compañeros diputados, sin mayor objetivo que no sea el que el gobierno de la república tenga mejores herramientas para combatir a la delincuencia, a la impunidad y a la corrupción. Yo creo que ese debe de ser el fondo del asunto que nos convoque a todos nosotros. Y espero que lo hagamos bien, por beneficio de la república.
2. Carlos Alberto Pérez Cuevas (PAN) Por parte de la bancada de Acción Nacional, quiero expresar que para nosotros el tema de la justicia es un tema central. Este país adolece de un tema que la ciudadanía ha sufrido y que se llama impunidad. Prácticamente menos del 2 por ciento de los delitos que son denunciados y que en su caso algunos son juzgados terminan realmente en un proceso que a todas luces no es claro, que a todas luces no es transparente y que a todas luces a veces determina que dentro del hacinamiento de cárceles –como bien lo dice– se encuentren inocentes.
Creo que el reto que tiene esta Comisión de Justicia tendrá que ver con los temas de procuración, en el caso concreto que lo tiene que ver con el procurador general de la República; y en el caso de la administración de justicia con los tribunales. A nosotros nos ha sido encomendado un reto enorme: la implementación del nuevo sistema de justicia, de cuya reforma, en junio del 2008, ya a un año prácticamente de haber iniciado y a siete de poderlo concluir, tanto en una reforma a leyes secundarias a nivel federal, como el andamiaje institucional para poderlo lograr en las propias entidades federativas.
Coincidimos y celebramos también que es sólo con el respeto y el cumplimiento de la ley como vamos a eliminar estos contextos de impunidad. Acción Nacional expresa también que por lo menos en temas de justicia y de seguridad pública ahí no hay colores ni distingos de partido, que ahí tenemos que unir esfuerzos y con ayuda de herramientas técnicas, con salvaguarda de derechos humanos, buscar que el cumplimiento de la justicia se lo que los ciudadanos mexicanos quieren: que sea una justicia pronta y expedita.
Y yo me atrevería a decirlo, aunque parezca un pleonasmo, una justicia justa, de acuerdo con las necesidades. ¿Y qué quiere decir esto? Que un sistema de justicia que sancione responsables, más allá de padrinazgos o apoyos políticos, que sancione responsables cuando lo son más allá de poder obtener dinero o para poder comprar la justicia y que en el caso inverso, un sistema de justicia que permita que cuando alguien demuestre que es inocente, pueda estar inmediatamente en libertad.
Para Acción Nacional es importante decir que necesitamos reconstruir el tejido social. El sistema de readaptación social no da para más, no readapta, no reintegra, no funciona como tal y yo creo que en esta comisión tendremos ese gran reto también. Felicitar a mis compañeros diputados, exhortarnos todos para el gran reto que tenemos y que ojala y esta comisión hoy que la imagen de los diputados no es muy buena ante la ciudadanía, rompa ese paradigma y demostrar con trabajo, con acciones, con hechos concretos, que los diputados en esta Comisión de Justicia y en las otras más, venimos a trabajar por el bien de México.
3. Víctor Hugo Círigo Vásquez (PRD): Quiero decirles que no tengo la menor duda, al escuchar las intervenciones de ustedes, que rápidamente entre todos construiremos el diagnóstico que se requiere sobre la actual situación que guarda la impartición de justicia en nuestro país. Me parece que esto va a ayudar para que ubiquemos los problemas centrales que ya fueron, de alguna manera, planteados algunos de éstos, que tenemos en el país sobre la cuestión o en materia de justicia y también las propuestas que necesitamos construir entre todos para atender estos problemas centrales de la impartición de justicia en nuestro país.
Por supuesto, yo solamente agregaría que no se nos olvide que este diagnóstico debería de tener un enfoque de estricto respeto a los derechos humanos y por supuesto de equidad de género. Aquí se han dicho cosas en ese sentido y me parece que es fundamental que se reflejen en un diagnóstico con ese enfoque, que podamos atender problemas que hoy, por ejemplo, se reseñan en algunos medios de circulación nacional, en donde todavía existen en algunos códigos locales, cosas terribles en relación a cómo se aplica la justicia, si se le puede llamar de esta manera, a las mujeres, en el término de que se les puede asesinar y la atenuante para que los asesinos salgan en libertad es que fueron infieles en su relación conyugal, lo cual es terrible, porque este asunto sigue tipificado así, como atenuante la infidelidad en el homicidio, incluso de una mujer en cinco estados del interior del país.
Es una cuestión muy delicada, lo pongo sólo como un ejemplo, de lo que tenemos que atender en la normatividad federal. De tal suerte pues, que vamos con el compromiso, venimos con el compromiso de trabajar y por otro lado, también ubicar con toda claridad que tenemos menos de tres años para atender estas problemáticas.
4. Gregorio Hurtado Leija (PAN), propuso "que a la brevedad podamos tener reuniones a través del presidente con los ministros de la Corte para tener un intercambio de ideas y de opiniones, y con quien sea necesario. Considero importante escucharlos. Ellos que aplican la ley, tenemos que escucharlos para poder adecuarla de una manera correcta, y que también las reformas que vayamos a hacer puedan ser discutidas con los integrantes de las Cámaras, de las barras jurídicas de abogados, porque también es importante escucharlos a ellos.
Ellos que a diario aplican, practican, los litigantes que también tendrán, seguramente, una opinión muy importante que hacernos saber a todos nosotros. Que esto sea sumamente enriquecido para que las reformas que llevemos a cabo o la creación de las leyes sean lo mejor posible.
5. Óscar Martín Arce Paniagua (PAN), pidio al presidente "que nos haga llegar, lo más rápido posible, todos los asuntos en trámite que dejo la pasada legislatura, concedentes en los temas para ponernos a trabajar y que la próxima sesión sea una sesión de entrar de lleno al trabajo de la comisión, la ciudadanía está esperando eso, está esperando lo que comentaba usted al inicio que es una aplicación de justicia pronta y expedita como lo marcan todos los cánones de la justicia que se fincó en este país.
6. Enoé Uranga Muñoz (PRD): "No se trata de empezar de cero, pero tampoco creo que la ruta que debamos seguir sea una interminable agenda de reuniones y foros. Creo que uno de los grandes retos de la comisión es el dinamismo con el que deberá responder al gran paquete que tiene encima con una nueva visión, con una visión que además parta del reconocimiento de la diversidad social como valor ciudadano, que esta comisión debe tener presente.
"Tenemos un buen compromiso en términos de tratados internacionales que revisar, la trata de personas es un asunto muy serio.
En ese terreno, debemos felicitarnos por el equipo que estará al frente de la mesa directiva y aquí el exhorto sería entrar en un esquema dinámico en el que si se revise lo que ha sido dejado como pendiente y que se revise lo que habría que tener de intercambio con otras instancia, pero siempre con una visión dinámica, con una visión que ponga por delante la productividad y el compromiso que como primera responsabilidad tiene esta comisión.
7. Arturo Zamora Jiménez (PRI), dijo: "Hoy se da la posibilidad de coincidir (...) en el sentido de las reformas que tenemos pendientes. Hay un trabajo muy importante que no podemos postergar a la siguiente legislatura, en donde ya en la anterior legislatura tocó 10 reformas al mismo número de artículos constitucionales con 17 modificaciones a principios del derecho penal, y que en algunos de estos me parece que es necesario hacer rectificación para cumplir los principios de los derechos humanos.
Por otro lado, también me parece muy importante que en el ámbito del derecho de amparo demos el gran paso de eliminar la posibilidad de los amparos concedidos para efecto. El reenvío en el ámbito del amparo se ha convertido en una postergación de la justicia. Se ha convertido en un "no conceder", definitivamente cuando hay violaciones a garantías o derechos de personas en sus bienes o en sus interese, esos amparos que se conceden y que en ocasiones tardan años para obtener una resolución definitiva.
8. Alfonso Navarrete Prida (PRI), dijo: "De verdad que es de celebrarse que veamos este tema de la justicia como un asunto de Estado en donde el propósito común que nos une más allá de partido político es mejorar las condiciones de justicia, y es un concepto bastante amplio de la población.
No es meramente un tema que se refiera a la seguridad; para eso hay una comisión específica del Congreso que trabaja en ello. No es un tema que se refiera específicamente a velar por las garantías individuales; para eso hay una Comisión de Derechos Humanos.
La verdad es que el tema de la justicia es un ámbito que tiene que ver con el desarrollo social, con el desarrollo personal, con los valores, con el respeto a un conjunto de normas; vamos, va más allá de lo estrictamente enfocado que parecería el tema, y que para que este propósito se pueda cumplir debemos tener todos una misma visión de Estado, que evidentemente la tenemos.
Por otro lado, los integrantes de la comisión ni he podido revisar perfiles, nos permite ponernos de acuerdo rápido, porque también se requiere un nivel mínimo de especialidad para poder platicar de cuáles son las reformas o hacia dónde podemos introducir cambios efectivamente benéficos en todo lo que es un proceso amplio de los temas de justicia. No porque no pueda cualquier compañero de nosotros venir y hacernos una reflexión que desde luego compartimos, sino porque para que las reflexiones y los agravios de la sociedad se materialicen en propuestas que cambien un sentido general se requiere haber pasado por el vía crucis de lo que es un sistema como el que nos mueve y vivimos en él: atrofiado, caduco, con múltiples problemas, y donde la regla es que el caos tiene lógica en estos temas.
Yo creo que hay dos grandes rubros donde podemos trabajar: primero, es una segunda legislatura de una administración federal, y esto hace que haya trabajo andado, y que tenemos que aterrizar muchas leyes en una gran reforma que se hizo en la legislatura pasada. Algunas tendrán que ser ajustadas, y que la realidad nos muestra que hay que introducirles cambios para lograr ese propósito común, que es mejorar las condiciones de justicia de la población. Inclusive algunas quizá tengamos que darles un sentido diverso a lo que la legislatura pasada aprobó, si es que en el propósito superior de que las condiciones de seguridad y justicia prevalezcan en el país lo tengamos que discutir, si tenemos óptica de Estado.
Y a la par que trabajemos en eso, en este propósito que yo sugeriría que conserváramos este espíritu autocrítico con propósitos superiores y sin mayor interés que mejorar esas condiciones de justicia y seguridad abierto, pudiésemos trabajar en propósitos superiores; en cómo ubicamos en este nuevo marco a los Poderes Judiciales y al Poder Judicial de la Federación; dónde ubicamos a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y si tendría que haber tribunales de constitucionalidad o no; dónde ubicamos el sistema de protección de garantías, que el juicio de amparo; dónde ubicamos a los órganos de conciencia, que también son uno de los instrumentos protectores de la Constitución, que son los derechos humanos y las comisiones; dónde ubicamos a los Consejos de la Judicatura, y si deben tener el mismo peso específico, ser presididos por los titulares presidentes, ya sea de la Corte o de los Tribunales Superiores de Justicia, si eso ayudara al propósito superior.
En fin, creo que el espacio es tan amplio como nosotros lo queramos ver; hacia dónde tenemos que introducir las modificaciones a un sistema que sabemos que está atrofiado, desde la prevención. Si solamente se tiene que basar en medida de carácter policiaco esta comisión sí lo puede ver.
El término "justicia" es mucho más amplio. Si entra a los temas de salud, de desarrollo social, de espacios recreativos, de deporte, de juventud, de empleo, hasta lo que es estrictamente al combate al crimen, con la revisión o no de tipos penales; la homologación o no de códigos, o de la creación de un código penal único, con lo que implicaría el esfuerzo hacia las entidades federativas.
En fin, a lo que yo me referiría como conclusión es que conservemos este espíritu y este propósito superior en perfiles que conocen del tema, y que podemos hacer grandes cosas en beneficio de México si tenemos esta alta mira.
Me congratulo mucho de estar entre ustedes, entre nosotros, y de tener de presidente al doctor Víctor Humberto Benítez Treviño, y a todos los ilustres secretarios. Mucho tendremos que hacer y tendrán que hacer en beneficio de los mexicanos.
Diputada Mercedes del Carmen Guillén Vicente (PRI): Abundando en lo que decía el compañero Navarrete Prida, la tarea tan importante que yo creo que nos reúne a todos nosotros, y que de hecho peleamos al interior de nuestras bancadas la posibilidad de estar aquí y ahora.
En ese sentido, sí creo que lo importante de esta comisión es el rediseño del orden jurídico que necesita México en este momento, como bien lo decía el presidente. Y que tendríamos que estar trabajando, como lo dice el compañero Navarrete, en toda la implantación de esa reforma penal, en ese proyecto ambicioso que muchos de los que estamos aquí hemos impulsado desde diferentes trincheras.
Creo que trabajar sobre un complemento o un proceso completo, que va desde la prevención hasta la readaptación, hablando de justicia penal, mucho nos ocupará a todos los integrantes de esta mesa.
Yo me sumo al llamado de los demás compañeros, a fin de poner mi talento y mi disposición, señor presidente, y a los demás compañeros, a fin de que sobre todo México gane con la composición de esta comisión, y que el Congreso pueda tener pronto un resultado concreto de los trabajos que saldrán de ésta misma.
Integrantes de la Comisión de Justicia

PRI
Humberto Benítez Treviño (PRI), estado de México;
Alfonso Navarrete Prida (PRI) el estado de México.
Noé Martín Vázquez Pérez (PRI) estado de México;
José Alfredo Torres Huitrón (PRI) estado de México;
Josué Cirino Valdés Huezo (PRI) estado de México;
Alma Carolina Viggiano Austria; Hidalgo;
Mercedes del Carmen Guillén Vicente PRI) Tamaulipas;
José Tomás Carrillo Sánchez (PRI) Veracruz;
Sergio Lobato García, (PRI) Chiapas;
Arturo Zamora Jiménez (PRI) Jalisco;
Ardelio Vargas Fosado (PRI) Puebla;
Luis Campos Villegas, Chihuahua
Felipe Amadeo Florez Espinoza; Veracruz;
Silvio Lagos Galindo, Veracruz
Cuauhtémoc Salgado Romero, Guerrero
PAN
Carlos Alberto Pérez Cuevas (PAN), estado de México;
Norma Leticia Salazar Vázquez,(PAN) Tamaulipas;
Nancy González Ulloa (PAN), Aguascalientes;
Óscar Martín Arce Paniagua, (PAN) Baja California;
Camilo Ramírez Puente (PAN) Nuevo León;
Ezequiel Rétiz Gutiérrez (PAN) DF;
Gregorio Hurtado Leija (PAN) Nuevo León;
Sonia Mendoza Díaz (PAN) SLP;
Arturo Guillén Medina, Sonora;
PRD
Víctor Hugo Círigo Vásquez, PRD, Distrito Federal;
Enoé Margarita Uranga Muñoz (PRD) Distrito Federal;
Juanita Arcelia Cruz Cruz (PRD) Oaxaca;
Dolores de los Ángeles Nazares Jerónimo (PRD) Michoacán;
PT
Pedro Vázquez González (PT) Nuevo León;
PVEM
Rodrigo Pérez-Alonso González, PVEM, segunda circunscripción;
Laura Elena Ledesma Romo, PVEM, BC;
No ha nadie de Convergencia
El ACTA DE LA COMISIÓN DE JUSTICIA,
A las 12:00 horas del 6 de octubre de 2009, en el salón D, situado en el primer piso del edificio G, el presidente de la comisión, diputado Víctor Humberto Benítez Treviño, dio inicio a la reunión, de conformidad con la convocatoria publicada en la Gaceta Parlamentaria del lunes 5 de octubre de 2009, con el siguiente
Orden del Día
1. Lista de asistencia y presentación de los integrantes.
2. Declaratoria de quórum.
3. Lectura del orden del día.
4. Declaratoria formal de instalación.
5. Intervenciones de integrantes.
6. Asuntos generales.
7. Clausura y cita.
Cada uno de los diputados integrantes de la comisión, intervino diciendo su nombre y grupo parlamentario.
Humberto Benítez Treviño, plurinominal por la quinta circunscripción del estado de México.
Carlos Alberto Pérez Cuevas, del estado de México, del Grupo Parlamentario de Acción Nacional.
Norma Leticia Salazar Vázquez, de Acción Nacional, de Tamaulipas.
Nancy González Ulloa, plurinominal de la segunda circunscripción del estado de Aguascalientes, de Acción Nacional.
Óscar Martín Arce Paniagua, por el octavo distrito de Baja California, que comprende la ciudad de Playa de Rosarito y Tijuana, de Acción Nacional.
José Tomás Carrillo Sánchez, por el decimoséptimo distrito con cabecera en Cosamaloapan, Veracruz, del Partido Revolucionario Institucional.
Rodrigo Pérez-Alonso González, del Partido Verde Ecologista, de la segunda circunscripción.
Sergio Lobato García, por el quinto distrito, mayoría relativa de Chiapas, del Revolucionario Institucional.
Noé Martín Vázquez Pérez, del estado de México, del Grupo Parlamentario del PRI.
Camilo Ramírez Puente, del Grupo Parlamentario del PAN, del cuarto distrito federal en Nuevo León.
José Alfredo Torres Huitrón, Ecatepec, por el distrito 13, estado de México, del Partido Revolucionario Institucional.
Ezequiel Rétiz Gutiérrez, por el distrito 24 federal, del Partido Acción Nacional.
Arturo Zamora Jiménez, por el distrito IV con cabecera en Zapopan Jalisco, del Grupo Parlamentario del PRI.
Jesús Alfonso Navarrete Prida, del Grupo Parlamentario del PRI, por el estado de México.
Mercedes del Carmen Guillén Vicente, por la segunda circunscripción Partido Revolucionario Institucional.
Ardelio Vargas Fosado, del Grupo Parlamentario del PRI, de la sierra norte del Puebla.
Enoé Margarita Uranga Muñoz, del Distrito Federal del Grupo Parlamentario del PRD.
Juanita Arcelia Cruz Cruz, del Partido de la Revolución Democrática de la tercera circunscripción del estado de Oaxaca.
Sonia Mendoza Díaz.
Pedro Vázquez González, de Nuevo León.
Gregorio Hurtado Leija, del Grupo Parlamentario del PAN, del VI distrito de Nuevo León.
Josué Cirino Valdés Huezo, por el distrito XVII Ecatepec, estado de México.
Dolores de los Ángeles Nazares Jerónimo, por el estado de Michoacán, PRD.
Víctor Hugo Círigo Vásquez, del Partido de la Revolución Democrática en el Distrito Federal.
El presidente solicitó al secretario que verificara el cómputo del registro previo de asistencia, en lo que se señaló el registro de 24 firmas, en virtud de lo cual se declaró el quórum legal.
A continuación se dio lectura al orden del día, el cual fue aprobado por unanimidad.
El diputado Víctor Humberto Benítez Treviño, en su carácter de presidente de la comisión, manifestó
"En la Ciudad de México, Distrito Federal, hoy 6 de octubre del año 2009, declaro formalmente instalada la Comisión de Justicia, que funcionará durante la LXI Legislatura de la Cámara de Diputados, con fundamento en lo dispuesto en los artículos 39 y 43 de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos; el artículo 93 del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General, así como de conformidad con el acuerdo aprobado por el pleno el día 29 del mes de septiembre del año 2009."
A continuación, procedieron a dirigir un mensaje los siguientes diputados y diputadas:
El presidente, Humberto Benítez Treviño: Compañeros diputados, amigos de los medios de comunicación. Hoy cumplimos con la disposición legal de constituir formalmente la Comisión de Justicia, una de las 44 comisiones, como bien lo refirió el señor secretario hace unos momentos. Pero esta comisión representa en estos momentos complejos que vive el país una enorme relevancia.
El problema número uno que padecen los mexicanos es el problema de la justicia o de la injusticia. Hemos vivido desde hace tiempo los pilares fundamentales de la justicia. Y este no es un problema que le compete no solamente al gobierno de la república, lo quiero subrayar, nos compete a todos; subrayadamente también al Congreso de los Estados Unidos Mexicanos, a la sociedad civil, a los padres de familia y en un sistema federal como el nuestro, a las autoridades de los tres ámbitos de gobierno.
Lo decíamos en la comparecencia del secretario de Gobernación, no en una crítica destructiva, en un análisis crítico de las responsabilidades que tiene el gobierno de la república; tenemos que revertir este círculo vicioso para armar un círculo armónico y yo espero la voluntad y el talento de todos y cada uno de ustedes en esta comisión.
Es necesario que dejemos a un lado nuestras banderas partidistas y que con imaginación, con inteligencia, con patriotismo, vayamos elaborando el nuevo andamiaje de lo que debe ser un sistema armónico de justicia en México, empezando por la prevención del delito, que poco se ha hecho en este país desde hace mucho tiempo. No es, como lo dice el III Informe de Gobierno, recuperando espacios públicos para convertirlos en campos deportivos; es mucho más que eso.
Hay que fomentar una cultura de valores desde el hogar, que se consoliden en la escuela y que se practiquen en la vida; una instrucción pública que tenga como columna vertebral a la educación cívica, a volver a respetar a nuestros maestros, a nuestros semejantes, a los símbolos patrios, a la ley.
Tenemos que fomentar con el talento y el arrojo de todos y cada uno de ustedes, una nueva cultura de la legalidad y después redimensionar el papel de la investigación de los delitos. ¿Cómo queremos que sea el ministerio público? ¿Queremos que siga siendo un ministerio público de horca y cuchillo? ¿Queremos que se siga en México deteniendo para investigar, en lugar de investigar para detener?
¿Tenemos que meditar muy bien en estas nuevas figuras del arraigo de los testigos protegidos, para no caer en actos de injusticia en los arraigos para no utilizar a delincuentes? Porque esos son los testigos protegidos, son delincuentes y son capaces de acusar a quien se les ponga enfrente con tal de obtener prebendas para disminuir su libertad.
Y después ¿un sistema penal que afortunadamente está dejando de ser inquisitorio, para ser garantista, acusatorio, oral, con la presencia de juez en las audiencias?, y si no está el juez, carecen de validez las audiencias, para llegar ahora sí a una justicia pronta y expedita.
Y después, un sistema judicial que se dedique al control de la legalidad. Esta función que hemos vivido del segundo párrafo del artículo 97 constitucional, convierte a la Corte en un tribunal político para andar pesquisando en cualquier parte en el territorio nacional, en dónde se viola una garantía individual.
Esa no es función de la Corte, ya hemos hablado de una propuesta para establecer el tribunal constitucional autónomo, que someteré en su momento a consideración de todos ustedes, para que sea el que interprete el orden constitucional.
Y después, la ejecución de las penas, que hoy compete afortunadamente ya nuevamente al Poder Judicial, como fue hace muchos años, porque tenemos que partir de una premisa, de que la readaptación social hoy por hoy en México es un fracaso. Las universidades son los centros, son universidades de crimen organizado.
El artículo 18 constitucional antes de su reforma establecía dos vertientes en la readaptación social: la educación, la capacitación para el trabajo y el trabajo, y le agregamos la salud y el deporte.
¿Y cómo vamos a tener talleres? ¿Y cómo vamos a tener aulas, si tenemos un 100 por ciento de sobrepoblación en los Centros de Readaptación Social? ¿Cómo vamos a hacer centros de salud, si están hacinados los internos, pero además con una total fractura del propio orden constitucional?
El artículo 18 constitucional establece que las mujeres y los hombres deben estar separados y los tenemos juntos. Que deben estar separados los procesados y los sentenciados y no hay penales especializados para procesados y para sentenciados, porque su estatus es diferente, porque se supone que estamos aplicando el principio de inocencia, salvo prueba en contrario.
Los estamos tratando a todos como si ya fuesen reos. Y lo que es más grave, a los adolescentes, a quienes están en el umbral de los 12 a los 18 años, porque eso significa la palabra adolescente en latín, "el que está creciendo", y los tenemos mezclados con los adultos. Y van a salir con doctorado en delincuencia organizada.
Entonces, quiero poner esto en la mesa, quiero compartirlo con todos ustedes, para que en un análisis crítico todos aportemos nuestra experiencia, nuestra imaginación, nuestro talento, nuestra vocación de legisladores, para que diseñemos el nuevo orden jurídico que debe prevalecer en México en materia de justicia en el siglo XXI.
Tenemos una responsabilidad histórica todos nosotros y creo que la vamos a cumplir. Yo los invito a que participemos, insisto, como compañeros diputados, sin mayor objetivo que no sea el que el gobierno de la república tenga mejores herramientas para combatir a la delincuencia, a la impunidad y a la corrupción. Yo creo que ese debe de ser el fondo del asunto que nos convoque a todos nosotros. Y espero que lo hagamos bien, por beneficio de la república.
Acto seguido tomó la palabra el diputado Carlos Alberto Pérez Cuevas: Celebro las palabras del doctor Humberto Benítez Treviño. Y por parte de la bancada de Acción Nacional, quiero expresar que para nosotros el tema de la justicia es un tema central.
Este país adolece de un tema que la ciudadanía ha sufrido y que se llama impunidad. Prácticamente menos del 2 por ciento de los delitos que son denunciados y que en su caso algunos son juzgados terminan realmente en un proceso que a todas luces no es claro, que a todas luces no es transparente y que a todas luces a veces determina que dentro del hacinamiento de cárceles –como bien lo dice– se encuentren inocentes.
Creo que el reto que tiene esta Comisión de Justicia tendrá que ver con los temas de procuración, en el caso concreto que lo tiene que ver con el procurador general de la República; y en el caso de la administración de justicia con los tribunales. A nosotros nos ha sido encomendado un reto enorme: la implementación del nuevo sistema de justicia, de cuya reforma, en junio del 2008, ya a un año prácticamente de haber iniciado y a siete de poderlo concluir, tanto en una reforma a leyes secundarias a nivel federal, como el andamiaje institucional para poderlo lograr en las propias entidades federativas.
Coincidimos y celebramos también que es sólo con el respeto y el cumplimiento de la ley como vamos a eliminar estos contextos de impunidad. Acción Nacional expresa también que por lo menos en temas de justicia y de seguridad pública ahí no hay colores ni distingos de partido, que ahí tenemos que unir esfuerzos y con ayuda de herramientas técnicas, con salvaguarda de derechos humanos, buscar que el cumplimiento de la justicia se lo que los ciudadanos mexicanos quieren: que sea una justicia pronta y expedita.
Y yo me atrevería a decirlo, aunque parezca un pleonasmo, una justicia justa, de acuerdo con las necesidades. ¿Y qué quiere decir esto? Que un sistema de justicia que sancione responsables, más allá de padrinazgos o apoyos políticos, que sancione responsables cuando lo son más allá de poder obtener dinero o para poder comprar la justicia y que en el caso inverso, un sistema de justicia que permita que cuando alguien demuestre que es inocente, pueda estar inmediatamente en libertad.
Para Acción Nacional es importante decir que necesitamos reconstruir el tejido social. El sistema de readaptación social no da para más, no readapta, no reintegra, no funciona como tal y yo creo que en esta comisión tendremos ese gran reto también. Felicitar a mis compañeros diputados, exhortarnos todos para el gran reto que tenemos y que ojala y esta comisión hoy que la imagen de los diputados no es muy buena ante la ciudadanía, rompa ese paradigma y demostrar con trabajo, con acciones, con hechos concretos, que los diputados en esta Comisión de Justicia y en las otras más, venimos a trabajar por el bien de México.
Acto seguido, tomó la palabra el diputado Víctor Hugo Círigo Vásquez: En primer lugar, me da mucho gusto participar de esta comisión, donde ubico con mucha facilidad a compañeros diputados y diputadas con una gran experiencia en esta materia de justicia.
Quiero decirles que no tengo la menor duda, al escuchar las intervenciones de ustedes, que rápidamente entre todos construiremos el diagnóstico que se requiere sobre la actual situación que guarda la impartición de justicia en nuestro país. Me parece que esto va a ayudar para que ubiquemos los problemas centrales que ya fueron, de alguna manera, planteados algunos de éstos, que tenemos en el país sobre la cuestión o en materia de justicia y también las propuestas que necesitamos construir entre todos para atender estos problemas centrales de la impartición de justicia en nuestro país.
Por supuesto, yo solamente agregaría que no se nos olvide que este diagnóstico debería de tener un enfoque de estricto respeto a los derechos humanos y por supuesto de equidad de género. Aquí se han dicho cosas en ese sentido y me parece que es fundamental que se reflejen en un diagnóstico con ese enfoque, que podamos atender problemas que hoy, por ejemplo, se reseñan en algunos medios de circulación nacional, en donde todavía existen en algunos códigos locales, cosas terribles en relación a cómo se aplica la justicia, si se le puede llamar de esta manera, a las mujeres, en el término de que se les puede asesinar y la atenuante para que los asesinos salgan en libertad es que fueron infieles en su relación conyugal, lo cual es terrible, porque este asunto sigue tipificado así, como atenuante la infidelidad en el homicidio, incluso de una mujer en cinco estados del interior del país.
Es una cuestión muy delicada, lo pongo sólo como un ejemplo, de lo que tenemos que atender en la normatividad federal. De tal suerte pues, que vamos con el compromiso, venimos con el compromiso de trabajar y por otro lado, también ubicar con toda claridad que tenemos menos de tres años para atender estas problemáticas.
El diputado Camilo Ramírez Puente externo que en esta ocasión no va a haber un pretexto. No va a haber un pretexto para que no saquemos mejores leyes en materia de justicia. Está aquí la experiencia en muchos de los compañeros que vemos aquí presentes, está la voluntad, no tan sólo personal, sino de partidos de grupos parlamentarios. Yo creo que está aquí reunido justamente lo que quiere la sociedad. Toca ahora a nosotros la responsabilidad de responderle con resultados a la sociedad.
Creo que es mucho muy importante que no sólo nuestra Cámara haga las leyes y lleve a cabo las leyes. Creo que necesitamos involucrarnos más allá en el campo, donde se aplican las leyes para ver que a través de las distintas comisiones de esta Cámara de Diputados; vayamos a los estados y vayamos a los municipios a ver dónde se están violando las leyes para que nuestras mismas leyes prevean sanciones, pero ejemplares, contra aquellos servidores públicos que no las aplican o las aplican de manera injusta. ¿Por qué? Porque existe ahorita una conciencia en nuestro país en el sentido de que la impunidad empieza con nosotros, los altos funcionarios de los gobiernos federales, estatales, municipales y los representantes públicos.
Creo que ésta es una tarea que si la hacemos a un lado ahorita, estamos dejando de lado, estamos dejando soslayando completamente la eficacia de ese trabajo que estoy cierto podemos llevar a cabo. Creo que debemos tan sólo la ley se aplica en aquellos que son los desposeídos. Creo que hablando de justicia tenemos que ser justos, pero de una manera pareja.
El diputado Gregorio Hurtado Leija: Primero que nada quiero hacer solamente una adición; efectivamente, coincido con quienes han hecho uso de la palabra que tenemos una tarea sumamente importante para la sociedad: que es restituir, nuevamente, el respeto a la ley y el respeto a la autoridad y el respeto a la autoridad a través de la aplicación de la justicia.
Coincido también con lo expresado por mi compañero diputado Camilo, en el sentido de que esta comisión se encuentra sumamente enriquecida por los perfiles de cada uno de nosotros los integrantes de esta Comisión de Justicia. Pero deseo agregar que, adicional a ello, debemos también saber escuchar, saber escuchar a quienes participan en esa aplicación de la justicia, en la aplicación de las leyes y quienes participan en ella.
Quiero proponer que a la brevedad podamos tener reuniones a través del presidente con los ministros de la Corte para tener un intercambio de ideas y de opiniones, y con quien sea necesario. Considero importante escucharlos. Ellos que aplican la ley, tenemos que escucharlos para poder adecuarla de una manera correcta, y que también las reformas que vayamos a hacer puedan ser discutidas con los integrantes de las Cámaras, de las barras jurídicas de abogados, porque también es importante escucharlos a ellos.
Ellos que a diario aplican, practican, los litigantes que también tendrán, seguramente, una opinión muy importante que hacernos saber a todos nosotros. Que esto sea sumamente enriquecido para que las reformas que llevemos a cabo o la creación de las leyes sean lo mejor posible.
El diputado Óscar Martín Arce Paniagua: Como decían los compañeros de Acción Nacional, hoy tenemos una gran responsabilidad, no solamente por lo que espera la ciudadanía de nosotros, sino por trascender en cosas innovadoras en no dejar concentrado en los Ejecutivos locales, estatales, inclusive federales, también la responsabilidad de justicia.
La gente nos demanda ahora fiscaliza totalmente independientes, pareciera que en el gobierno normalmente no se comenten delitos, que todo pasa muy bien y que los funcionarios gozan de una honestidad… por eso nos hemos alejado mucho de la ciudadanía. Hoy tenemos que avanzar en esos temas… con las propuestas que hacemos simple y sencillamente porque pertenecemos o no a una bancada.
Nos esperan, también, cuestiones que el ciudadano tenía como armas y que se ha alejado de él como es el revisar el juicio de amparo… en esa medida vamos a poder atender… una colaboración y que sea inmediata.
Por eso pido al señor presidente que nos haga llegar, lo más rápido posible, todos los asuntos en trámite que dejo la pasada legislatura, concedentes en los temas para ponernos a trabajar y que la próxima sesión sea una sesión de entrar de lleno al trabajo de la comisión, la ciudadanía está esperando eso, está esperando lo que comentaba usted al inicio que es una aplicación de justicia pronta y expedita como lo marcan todos los cánones de la justicia que se fincó en este país.
A continuación tomó la palabra la diputada Enoé Uranga Muñoz: Creo que coincidimos con que el gran reto en materia de justicia es crear herramientas efectivas para revertir la impunidad y que usted contará con el apoyo compromiso de todos nosotros.
Quienes no sean capaces de poner encima de intereses particulares, de la ciudad serán sin duda alguna cómplices de la corrupción y en esa medida creo que debe quedar establecido.
Esto es un asunto de todos y el plantearnos éste nuevo orden jurídico, desde luego pasa por tener la inteligencia de rescatar la experiencia y el conocimiento de expertos.
No se trata de empezar de cero, pero tampoco creo que la ruta que debamos seguir sea una interminable agenda de reuniones y foros.
Creo que uno de los grandes retos de la comisión es el dinamismo con el que deberá responder al gran paquete que tiene encima con una nueva visión, con una visión que además parta del reconocimiento de la diversidad social como valor ciudadano, que esta comisión debe tener presente.
Creo que toca que hagamos justicia sin hipocresía, sin dobles morales sin pretender que la sociedad se comporta, se conduzca a partir de una norma establecida, sino a partir de esta amplia gama de diversidades que somos, atendiendo también a estos grandes retos que ya planteaba, por ejemplo, el diputado Círigo.
Tenemos un buen compromiso en términos de tratados internacionales que revisar, la trata de personas es un asunto muy serio.
Tenemos el problema de ejecución de penas que supere la discriminación hacia los distintos, las mujeres siguen siendo juzgadas con mucho más rudeza que los hombres.
Eso es algo que está probado en datos duros. La pobreza sigue siendo juzgada con mucho más rudeza, el asunto de imaginar penas alternativas efectivas.
En ese terreno, debemos felicitarnos por el equipo que estará al frente de la mesa directiva y aquí el exhorto sería entrar en un esquema dinámico en el que si se revise lo que ha sido dejado como pendiente y que se revise lo que habría que tener de intercambio con otras instancia, pero siempre con una visión dinámica, con una visión que ponga por delante la productividad y el compromiso que como primera responsabilidad tiene esta comisión.
A continuación el diputado Arturo Zamora Jiménez: en este asunto de la justicia coincido plenamente con quienes me han antecedido en la palabra, son diferentes los temas que se han tratado quisiera, solamente, hacer la referencia de los marcos de competencia tanto de los distintos tribunales como de los marcos de competencia en las distintas esferas de gobierno que nos parece importante que lo tengamos presente.
Hace un momento el diputado Gregorio planteaba el tema de la discriminación en algunos penales locales, lo cual me parece muy oportuno su planteamiento.
En este sentido quisiera proponer que el remedio o la solución a estas dicotomías legales que existen en diferentes legislaciones, en diferentes esferas locales o federales, se puede resolver a través del cumplimiento de un anhelo muy querido de bastantes juristas de este país, que sería la definición de un código penal tipo o un código penal único que defina claramente los criterios a seguir. Tratándose de delitos contra la vida, la integridad de las personas, el patrimonio, la libertad, etcétera. Me parece que es una herramienta que puede definir políticas públicas sin que tengamos que ingerir en la esfera de competencias de las entidades federativas, respecto de las políticas que tiene que plantear en el ámbito de la justicia penal.
También me parece que el tema de la justicia es un poco más allá; hoy nos hemos concretado en el ámbito de la seguridad pública, la prevención del delito y la justicia penal.
Sin embargo entiendo que esta Comisión de Justicia tiene el deber de velar por la justicia de todos los mexicanos en todos los ámbitos, tanto en el civil como mercantil, constitucional, administrativo, etcétera, porque es la responsabilidad de nosotros la que debe llevar adelante la posibilidad de actualizar las normas jurídicas que este país necesita; las herramientas de interpretación de los jueces, de los magistrados, de los ministerios públicos.
A los abogados postulantes en todas las materias me parece que tenemos que darles herramientas certeras, oportunas y eficaces. Hoy se ven entre nosotros una feliz coincidencia de personas con gran experiencia, todos.
Hoy se da la posibilidad de coincidir con lo que decía el diputado Carlos Alfredo Pérez, en el sentido de las reformas que tenemos pendientes.
Hay un trabajo muy importante que no podemos postergar a la siguiente legislatura, en donde ya en la anterior legislatura tocó 10 reformas al mismo número de artículos constitucionales con 17 modificaciones a principios del derecho penal, y que en algunos de estos me parece que es necesario hacer rectificación para cumplir los principios de los derechos humanos.
Por otro lado, también me parece muy importante que en el ámbito del derecho de amparo demos el gran paso de eliminar la posibilidad de los amparos concedidos para efecto. El reenvío en el ámbito del amparo se ha convertido en una postergación de la justicia. Se ha convertido en un "no conceder", definitivamente cuando hay violaciones a garantías o derechos de personas en sus bienes o en sus interese, esos amparos que se conceden y que en ocasiones tardan años para obtener una resolución definitiva.
Aquí encontramos en diferentes materias del andamiaje jurídico de este país una serie de reformas que necesitamos realizar con el trabajo de todos nosotros.
Diputado Jesús Alfonso Navarrete Prida: De verdad que es de celebrarse que veamos este tema de la justicia como un asunto de Estado en donde el propósito común que nos une más allá de partido político es mejorar las condiciones de justicia, y es un concepto bastante amplio de la población.
No es meramente un tema que se refiera a la seguridad; para eso hay una comisión específica del Congreso que trabaja en ello. No es un tema que se refiera específicamente a velar por las garantías individuales; para eso hay una Comisión de Derechos Humanos.
La verdad es que el tema de la justicia es un ámbito que tiene que ver con el desarrollo social, con el desarrollo personal, con los valores, con el respeto a un conjunto de normas; vamos, va más allá de lo estrictamente enfocado que parecería el tema, y que para que este propósito se pueda cumplir debemos tener todos una misma visión de Estado, que evidentemente la tenemos.
Por otro lado, los integrantes de la comisión ni he podido revisar perfiles, nos permite ponernos de acuerdo rápido, porque también se requiere un nivel mínimo de especialidad para poder platicar de cuáles son las reformas o hacia dónde podemos introducir cambios efectivamente benéficos en todo lo que es un proceso amplio de los temas de justicia. No porque no pueda cualquier compañero de nosotros venir y hacernos una reflexión que desde luego compartimos, sino porque para que las reflexiones y los agravios de la sociedad se materialicen en propuestas que cambien un sentido general se requiere haber pasado por el vía crucis de lo que es un sistema como el que nos mueve y vivimos en él: atrofiado, caduco, con múltiples problemas, y donde la regla es que el caos tiene lógica en estos temas.
Yo creo que hay dos grandes rubros donde podemos trabajar: primero, es una segunda legislatura de una administración federal, y esto hace que haya trabajo andado, y que tenemos que aterrizar muchas leyes en una gran reforma que se hizo en la legislatura pasada. Algunas tendrán que ser ajustadas, y que la realidad nos muestra que hay que introducirles cambios para lograr ese propósito común, que es mejorar las condiciones de justicia de la población. Inclusive algunas quizá tengamos que darles un sentido diverso a lo que la legislatura pasada aprobó, si es que en el propósito superior de que las condiciones de seguridad y justicia prevalezcan en el país lo tengamos que discutir, si tenemos óptica de Estado.
Y a la par que trabajemos en eso, en este propósito que yo sugeriría que conserváramos este espíritu autocrítico con propósitos superiores y sin mayor interés que mejorar esas condiciones de justicia y seguridad abierto, pudiésemos trabajar en propósitos superiores; en cómo ubicamos en este nuevo marco a los Poderes Judiciales y al Poder Judicial de la Federación; dónde ubicamos a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y si tendría que haber tribunales de constitucionalidad o no; dónde ubicamos el sistema de protección de garantías, que el juicio de amparo; dónde ubicamos a los órganos de conciencia, que también son uno de los instrumentos protectores de la Constitución, que son los derechos humanos y las comisiones; dónde ubicamos a los Consejos de la Judicatura, y si deben tener el mismo peso específico, ser presididos por los titulares presidentes, ya sea de la Corte o de los Tribunales Superiores de Justicia, si eso ayudara al propósito superior.
En fin, creo que el espacio es tan amplio como nosotros lo queramos ver; hacia dónde tenemos que introducir las modificaciones a un sistema que sabemos que está atrofiado, desde la prevención. Si solamente se tiene que basar en medida de carácter policiaco esta comisión sí lo puede ver.
El término "justicia" es mucho más amplio. Si entra a los temas de salud, de desarrollo social, de espacios recreativos, de deporte, de juventud, de empleo, hasta lo que es estrictamente al combate al crimen, con la revisión o no de tipos penales; la homologación o no de códigos, o de la creación de un código penal único, con lo que implicaría el esfuerzo hacia las entidades federativas.
En fin, a lo que yo me referiría como conclusión es que conservemos este espíritu y este propósito superior en perfiles que conocen del tema, y que podemos hacer grandes cosas en beneficio de México si tenemos esta alta mira.
Me congratulo mucho de estar entre ustedes, entre nosotros, y de tener de presidente al doctor Víctor Humberto Benítez Treviño, y a todos los ilustres secretarios técnicos. Mucho tendremos que hacer y tendrán que hacer en beneficio de los mexicanos.
Diputada Mercedes del Carmen Guillén Vicente: Abundando en lo que decía el compañero Navarrete Prida, la tarea tan importante que yo creo que nos reúne a todos nosotros, y que de hecho peleamos al interior de nuestras bancadas la posibilidad de estar aquí y ahora.
En ese sentido, sí creo que lo importante de esta comisión es el rediseño del orden jurídico que necesita México en este momento, como bien lo decía el presidente. Y que tendríamos que estar trabajando, como lo dice el compañero Navarrete, en toda la implantación de esa reforma penal, en ese proyecto ambicioso que muchos de los que estamos aquí hemos impulsado desde diferentes trincheras.
Creo que trabajar sobre un complemento o un proceso completo, que va desde la prevención hasta la readaptación, hablando de justicia penal, mucho nos ocupará a todos los integrantes de esta mesa.
Yo me sumo al llamado de los demás compañeros, a fin de poner mi talento y mi disposición, señor presidente, y a los demás compañeros, a fin de que sobre todo México gane con la composición de esta comisión, y que el Congreso pueda tener pronto un resultado concreto de los trabajos que saldrán de ésta misma.
El presidente de la comisión manifestó que, de acuerdo con el orden del día, está fijado un punto de asuntos generales.
Exhortó a los integrantes a que se apuntaran para hacer uso de la palabra, Acto seguido, no hubo diputados que se anotaran. No se cito a próxima reunión.
Se clausuró la reunión a las 13 horas del día 6 de octubre de 2009.
La Comisión de Justicia
Diputados: Humberto Benítez Treviño (rúbrica), presidente; Camilo Ramírez Puente, Óscar Martín Arce Paniagua (rúbrica), Ezequiel Rétiz Gutiérrez, Víctor Hugo Círigo Vásquez, Laura Ledesma Romo, secretarios; Luis Carlos Campos Villegas, José Tomás Carrillo Sánchez (rúbrica), Felipe Amadeo Flores Espinosa (rúbrica), Arturo Zamora Jiménez (rúbrica), Mercedes del Carmen Guillén Vicente, Silvio Lagos Galindo (rúbrica), Sergio Lobato García (rúbrica), Jesús Alfonso Navarrete Prida, Cuauhtémoc Salgado Romero (rúbrica), José Alfredo Torres Huitrón, Josué Cirino Valdés Huezo (rúbrica), Ardelio Vargas Fosado, Alma Carolina Viggiano Austria, Carlos Alberto Pérez Cuevas, Leonardo Arturo Guillén Medina (rúbrica), Gregorio Hurtado Leija (rúbrica), Nancy González Ulloa (rúbrica), Norma Leticia Salazar Vázquez, Sonia Mendoza Díaz, Juanita Arcelia Cruz Cruz, (rúbrica), Dolores de los Ángeles Nazares Jerónimo, Enoé Margarita Uranga Muñoz (rúbrica), Rodrigo Pérez-Alonso González, Pedro Vázquez González.