9 oct. 2009

Objeción de conciencia

Acompañar objeción de conciencia con doctrina política católica, pide jurista
Entrevista a uno de los organizadores del congreso “Estado y conciencia”
MADRID, viernes 9 de octubre de 2009 (
ZENIT.org).- “La verdadera resistencia ante las injerencias de parte del Estado debe venir acompañada de la auténtica afirmación de la doctrina política católica”.Lo señala el profesor de Ciencia Política y Derecho Constitucional Miguel Ayuso en la siguiente entrevista concedida a ZENIT.
Ayuso forma parte del comité del congreso de la Unión Internacional de Juristas Católicos que se celebrará en Madrid el 12 y 13 de noviembre sobre el tema “Estado y Conciencia”.
Entre las diversas personalidades que participarán en el Congreso se encuentran el cardenal Jean-Louis Tauran, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, y el arzobispo Raymond L. Burke, prefecto del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica.
- ¿Actualmente están los Estados tomando terreno en el ámbito propio de la conciencia?
Miguel Ayuso: Es cierto que nuestros días puede hacerse más evidente la potencial conflictividad de la relación entre el Estado y la conciencia.
Hay que tener presente que el Estado moderno nació basado en la afirmación de la libertad de conciencia, que ha conducido finalmente a constituir al poder político como fuente única de moralidad.
- ¿Podría poner algunos ejemplos?
Miguel Ayuso: Esto se ve con claridad en la vida interna de los Estados y en la de las organizaciones internacionales.
Así, los criterios con que se pretende evitar el contagio del SIDA o regular la natalidad presuponen la exclusión de cualquier normatividad moral de origen religioso.
Al mismo tiempo, el Estado separado de la Iglesia también tiende a negar la presencia de la fe en la educación o en la vida social.
He ahí el dinamismo por el que el liberalismo descristianiza, como se hace patente en un mundo en el que los paradigmas de la modernidad fuerte se disuelven en un discurso de matriz nihilista.
- ¿Qué diferencias hay en este sentido respecto al pasado?
Miguel Ayuso: Para empezar, hay que distinguir, con la recta filosofía y la doctrina católica, entre libertad "de" conciencia y libertad "de la" conciencia.
La segunda, que la Iglesia defiende, no es sino el reflejo de la ley moral objetiva inscrita en la conciencia, en todas las conciencias.
La primera, en cambio, que es la de la cultura moderna, y la que se ha impuesto, suponela reclamación de una autonomía moral subjetiva.
Las consecuencias políticas de la distinción no son pequeñas. Porque la libertad "de" conciencia lleva al individualismo exasperado, que se resuelve en una visión del derecho positivo como pura fuerza, y que presupone el concepto de libertad negativa, esto es, la libertad sin regla.
Pero afirmar que todas las concepciones morales y religiosas tienen derecho de ciudadanía, con el único límite de que los actos que provengan de las mismas no dañen a otros, implica sostener que cada uno puede, en la esfera privada, hacer lo que le plazca.
El hecho de drogarse, rechazar transfusiones de sangre necesarias, tener varias mujeres o evadir capitales al extranjero, por poner casos de distinta densidad, se convierten en problemas insolubles.
-- ¿Cómo se pueden limitar las injerencias del Estado en los ámbitos propios de la conciencia?
Miguel Ayuso: Una primera solución conduce hacia los terrenos de la objeción de conciencia.
Conviene, sin embargo, trazar aquí una distinción paralela a la que acabamos de hacer sobre la libertad de conciencia.
Hay también una objeción "de" conciencia y una objeción "de la" conciencia. E igual y lógicamente la primera resulta ajena y contraria a la cultura católica; mientras que la segunda no es sólo aceptable sino que puede resultar incluso obligatoria en función de las circunstancias.
Por eso, en nuestros tiempos, se oye hablar mucho de objeción de conciencia. Y bien está en cuanto supone el rechazo de leyes esencialmente injustas.
Aunque con frecuencia lleva consigo una cierta ambigüedad, por el contexto de afirmaciones políticas en que se formula, y que no siempre discierne con claridad la objeción "de la "conciencia respecto de la objeción "de" conciencia.
De ahí que la verdadera resistencia ante las injerencias de parte del Estado debe venir acompañada de la auténtica afirmación de la doctrina política católica.
Ésta es la que sostiene que el Estado (o mejor, la comunidad política) es un instrumento del orden que se funda sobre una invariante moral, de modo que cuando se prescinde de ella no sólo se rechaza el que podríamos llamar "Estado católico", sino que es el propio "Estado" el que desaparece.
No es frecuente, sin embargo, escuchar este tipo de afirmaciones en el mundocatólico contemporáneo, quizá porque ha sido engullido (aun inconscientemente) por la cultura liberal.
-- ¿Por qué se ha escogido para el congreso de este año el tema "Estado yConciencia"?
Miguel Ayuso: En primer lugar, se trata de un tema central de la filosofía práctica, esto es, moral, jurídica y política.
Nunca está de más, por lo tanto, contribuir a esclarecer conceptos tan importantes, tanto en sí mismos como en su interrelación, para los profesionales católicos del derecho.
Pero no puede ocultarse que, en segundo lugar, la experiencia contemporánea hace más urgente esa reflexión, en cuanto exige el enjuiciamiento de múltiples cuestiones delicadas en las que está implicada la relación del Estado y de su ordenamiento jurídico con la conciencia.
-- ¿Cuántas personas, y de cuántos países, prevé usted que participen en el Congreso del mes de noviembre?
Miguel Ayuso: La Unión Internacional de Juristas Católicos es una asociación privada internacional de fieles de derecho pontificio, dotada de personalidad jurídica, cuya sede central se encuentra en Roma, en el Palacio de la Cancillería, que goza de extraterritorialidad por pertenecer a la Santa Sede.
Reúne profesionales o estudiosos del derecho de veinte países y tiene más de cinco mil socios.
En este Congreso, el primero mundial que se celebra desde 1994, esperamos unos trescientos participantes, procedentes de una quincena de países.
Por el momento, han anunciado su presencia colegas de Estados Unidos, Méjico, Colombia, Perú, Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Portugal, Francia, Italia, Hungría y Polonia, además de España naturalmente.
[Por Patricia Navas]

Archipiélago de sueños

Archipiélago de sueños/José Manuel Fajardo, escritor y autor de la novela El converso Publicado en EL PAÍS, 01/08/09:
Desde mucho antes de que Tomás Moro situara la sociedad perfecta en la imaginaria isla de Utopía, las islas han sido espacios en los que los hombres han proyectado sus sueños. Territorios de leyendas y quimeras. Como si sus superficies, claramente delimitadas por el mar, las convirtieran en bancos de pruebas, en laboratorios ideales para que la imaginación humana, la individual y también el imaginario colectivo campen a sus anchas.
Algunas pertenecen sólo al mundo de la literatura, otras al del mito, pero incluso las reales, las que se pueden hallar en los mapas y visitar en vacaciones, suelen estar aureoladas de misterio, como si la fantasía formara parte de los cúmulos de nubes que delatan su cercanía en el mar cuando su perfil todavía no ha aparecido en el horizonte.
La isla mítica por excelencia es la Atlántida. Fue Platón quien por primera vez habló de ella en el diálogo Critias, donde la describe como un vasto imperio cuyo centro estaba en una isla fortificada por Poseidón y situada más allá de las columnas de Hércules. Sus reyes eran los hijos del dios del mar y sus reinados se describían con la añoranza de una Edad de Oro perdida, cuyas sabiduría y mesura terminaron destruidas por unos descendientes corruptos y abusadores de su poder.
El hundimiento de la Atlántida vendría a ser el equivalente del Diluvio, el castigo a la maldad humana y a la injusticia.
En el corazón de toda leyenda suele haber un grano, por pequeño que sea, de verdad. La búsqueda de la legendaria Atlántida ha propiciado todo tipo de teorías disparatadas, pero la mayor parte de los historiadores sitúa hoy el origen del mito en un hecho ocurrido hace 3.600 años en la zona del mar Egeo y, en particular, en las islas de Creta y Santorini (Thera).
La espléndida civilización micénica, que prosperó en ellas y cuyas ruinas todavía hoy podemos admirar, desapareció efectivamente de manera súbita, coincidiendo con el momento en que, según los rastros hallados por los geólogos, una gigantesca inundación arrasó las costas del mar Egeo, causada por la explosión del volcán de la isla de Thera. Con una violencia equivalente a una bomba atómica de 700 kilotones, la catastrófica erupción hundió en el mar el centro de la isla, lanzando un tsunami monstruoso y dejando tan sólo un escarpado arco terrestre, que hoy es una de las principales atracciones turísticas del archipiélago griego de las islas Cícladas, y una leyenda.
Durante la Edad Media, otras islas míticas, como la isla itinerante de San Borondón -seguramente sugerida por avistamientos de las desconocidas tierras americanas en distintas latitudes- o la isla de las Amazonas, alimentaron la imaginación de los marinos europeos. Pero estas islas ya no evocaban tanto ecos de un trágico pasado como espejismos de un porvenir lleno de peligros, pero también de posible fortuna.
Buen ejemplo de esa mirada fue, en el año 981, el vikingo Eric el Rojo, quien lanzó la que se podría considerar primera campaña publicitaria de la Historia al bautizar la isla de Groenlandia con ese nombre -que significa Tierra Verde-, como si, en vez del territorio frío e inhóspito que era, fueran a encontrar en ella los posibles colonos fértiles praderas.
Los cuentos de islas rebosantes de riquezas han excitado a aventureros y consolado las penurias del presente. Con ese imaginario en la cabeza se hizo a la mar Cristóbal Colón en 1492, como perfecto ejemplo de la mentalidad de la época, escindida entre las nacientes ciencias renacentistas y la fantasía.
La cartografía del mundo, en la época del Descubrimiento, pintó en los mapas islas imaginarias, tomó por tierra firme lo que no eran sino islas -tal fue el caso de Cuba- y llevó a Colón a sugerir, durante su tercer viaje, que el Paraíso Terrenal debía de hallarse en las inmediaciones de la isla de Trinidad.
El mundo crecía a los ojos de los hombres, islas y continentes parecían brotar de la nada, más allá del horizonte. Eran “no lugares”, tierras nuevas que abrieron paso a la idea de que otros mundos eran posibles en este mundo. Otras formas de vivir.
Una isla vino a poner nombre a ese descubrimiento intelectual, la isla de Utopía, en la que Tomás Moro imaginó una sociedad libre de las explotaciones e infelicidades de la nuestra. No era ya el perdido jardín del Paraíso Terrenal que buscaba Colón, sino un paraíso de igualdad y justicia construido en la Tierra por los seres humanos, no por Dios. Una verdadera rebelión contra la fatalidad del destino.
La imaginaria isla de Utopía fue presentada como el hallazgo de un marinero que habría viajado con Américo Vespucio en sus viajes a tierras americanas, sellando así la alianza intelectual de la modernidad, la que hermana el conocimiento del mundo con la emancipación de los hombres. Moro publicó su libro el año 1516, tan sólo 24 años después del Descubrimiento de América, pero su referente lejano hay que buscarlo en el mito de la perdida Atlántida.
Tanto Utopía como la Atlántida usan la isla como expresión simbólica de la ciudad, es decir, del espacio político de la civilización humana. Platón se sirvió de la leyenda de un reino perdido por la ambición de sus gobernantes para criticar el imperialismo de la Atenas de su época. Y Tomás Moro planteó en su sociedad utópica el núcleo de la pugna política de los tiempos modernos: el que enfrenta a libertad e igualdad, a propiedad privada y social, a individuo y comunidad.

No es extraño, pues, que las islas hayan jugado también un papel simbólico fundamental en la literatura. Desde la Ítaca de Ulises a la isla de Robinson Crusoe (inspirada por la muy real isla de Juan Fernández), pasando por La isla del tesoro, de Stevenson; la terrible isla de El señor de las moscas, donde los niños náufragos de William Golding redescubren el ceremonial de la crueldad, o las islas que son escenarios de experimentos científicos o de catástrofes ecológicas, como La isla del doctor Moreau, de H. G. Wells; la isla de La invención de Morel, de Bioy Casares, o la imaginada por Cristina Fernández Cubas en El año de Gracia.
Alimentado por leyendas y por ficciones literarias, queda también el recuerdo de las numerosas islas que durante los siglos XVI, XVII y XVIII se convirtieron en guaridas de piratas, como la isla de la Tortuga, descubierta por Cristóbal Colón y en la que los bucaneros construyeron su fortaleza, o la república de Barataria, un conjunto de islas y marismas situado cerca de la ciudad de Nueva Orleans, donde los corsarios de los hermanos Jean y Pierre Laffite rindieron un sangriento homenaje a Cervantes. Individuos enfrentados al orden social, como islas a la deriva, los piratas reflejaron brutalmente las contradicciones del moderno pensamiento utópico, pues en las sociedades que levantaron en sus islas, como la Cofradía de Hermanos de la Costa, el ansia de libertad y la fraternidad coexistían con la violencia, la esclavitud y la codicia.
No tiene nada de raro tampoco que haya sido en dos islas donde se produjeran, con todas sus contradicciones, dos de las revoluciones sociales más significativas de los últimos 200 años: la revolución antiesclavista de los negros haitianos y la revolución socialista cubana. Pero ya en el mismo libro de Utopía, Moro trazaba el retrato en claroscuro del esfuerzo humano por hallar un orden social igualitario (sus virtudes y también sus riesgos).
Y en la búsqueda de conocimiento y de justicia emprendida por nuestra civilización hace ya más de cinco siglos, de alguna manera las islas han terminado por convertirse en la metáfora de la condición humana: individuos que vivimos en sociedad, como islas en un archipiélago. Un curioso archipiélago que tiene la prodigiosa capacidad de soñarse a sí mismo.

La autoridad del maestro

La autoridad del maestro/Fernando Savater
Publicado en EL CORREO DIGITAL, 26/09/09;
Frecuento mucho las convenciones y seminarios de los maestros de primera y segunda enseñanza, porque tengo la suerte de que suelan querer recibirme entre ellos. Estoy acostumbrado a que me cuenten sus problemas y dificultades, junto a sus nobles ilusiones. Quizá no haga falta decirlo, pero me satisface proclamarlo una vez más: forman el gremio que más admiro y al que tengo por más imprescindible para el mantenimiento de la vida civilizada. Aplaudo a los artistas, necesito a los científicos, respeto a jueces y policías… pero mi mayor admiración y gratitud van para los maestros. Sin ellos, serían imposibles los demás. Ya sé que, bien mirado, no hay nada de original en este tributo: pero conviene repetirlo una vez más en voz alta.
Cuando llega la hora de oír sus quejas, la más frecuente de ellas suele ser la falta de la más elemental disciplina entre buena parte de los alumnos. No es que los profesores pidan sumisión ni vasallaje, claro que no. Tampoco pretenden que sea imposible cualquier tipo de sana familiaridad entre docentes y discentes: la época en que poco faltaba para que los niños tuviesen que marcar el paso de la oca en el patio (o sea, más o menos la mía), así como levantarse cuando cualquier adulto entraba en clase y hacer a coro diversas zalemas, pertenece a un pasado irrevocablemente preterido. Pues nada, adiós muy buenas a tales usos. Pero lo cierto es que el aula -para rendir frutos- exige atención y cierta jerarquía. Todos somos iguales en dignidad, pero no en gobierno. Como bien dice Aristóteles en su ‘Política’, «antes de llegar a gobernar, todos debemos haber sido gobernados». Es decir: ya que en democracia todos mandaremos, es necesario que durante un tiempo obedezcamos para aprender a mandar con razón y conocimiento. No hay humillación ni servilismo en aceptar la eventual autoridad de quien nos está enseñando a crecer como es debido.El aprendizaje siempre tiene -al menos en sus inicios- un componente de coacción: casi todos nos hemos educado a regañadientes. Es raro el caso del niño que renuncia voluntariamente a sus juegos o del adolescente que prescinde con gusto de sus diversiones para llegar a saber gramática o geografía. No es el profesor quien aburre, ni siquiera la materia misma, sino el hecho mismo de tener que concentrarse para aprender. Saber es una forma de felicidad y de liberación, pero llegar a saber exige trabajos forzados. Quien conoce la importancia del conocimiento y los beneficios que aporta -el adulto, el maestro, los padres- no tiene más remedio que contrariar temporalmente el capricho momentáneo de sus alumnos, que ignoran la magnitud e importancia de lo que están recibiendo a veces con pocas ganas. Que yo sepa, sólo Tarzán aprendió a leer por sí mismo, pero ya mayorcito y no sin pasar por un largo calvario de autodisciplina… en una novela.
Antes o después, todos los enseñantes son vistos por sus discípulos como aguafiestas de su joven vida. Nunca he entendido bien eso de que «hay chicos y chicas a los que no les gusta estudiar». A nadie le gusta estudiar salvo a los masoquistas, que no suelen abundar por debajo de los dieciséis años. Pero enterarnos poco a poco de que en muchas ocasiones lo que necesitamos debe prevalecer sobre lo que nos gusta es parte y nada menor de la maduración personal. Y de la educación, en el más amplio sentido de la palabra. Desde luego, hay maestros que tienen una habilidad especial -un arte, digamos- para conseguir aplicación de sus educandos sin hacérsela gravosa ni demasiado ordenancista: felices ellos. Pero en cualquier caso esa aplicación es imprescindible en la dialéctica entre enseñanza y aprendizaje: y resulta evidente que a veces se rehúsa y hasta se convierte en hostilidad y agresividad contra quien la exige para poder cumplir con su función. Si el maestro no puede mandar o si sus órdenes razonables
son sistemáticamente desatendidas o burladas, la educación se hace imposible: aún peor, se convierte en un fatigoso deporte de riesgo para quien pretende ejercerla.
Reconocer el rango de autoridad pública a los maestros (una iniciativa propuesta por UPD que ahora será puesta en práctica por Esperanza Aguirre en la comunidad de Madrid y luego quizá en todas partes, como ya ha pasado con otras ideas de UPD) no es la solución de todos los problemas de la enseñanza, evidentemente. Sin una financiación adecuada y un pacto educativo transversal a los partidos políticos, entre otras cosas, seguiremos debatiéndonos con una escuela ineficiente y peor que la de la mayoría de los países europeos. Por otra parte, es cierto que junto a la autoridad institucionalmente conferida está la otra, la autoridad que se ganan los profesores por medio de su práctica diaria y que no es menos importante. Pero también el amor conyugal es la mejor garantía de paz familiar y, sin embargo, por si acaso el marido se pone bruto, ya hay instancias que protegen al miembro más débil de la casa. En el aula, qué le vamos a hacer, el más desvalido suele ser el maestro: es uno frente a muchos o frente a unos pocos pero sin encontrar apoyo explícito en los demás.
Esta medida puede reforzar la confianza en sí mismos de los maestros y asegurarles que la sociedad no les abandona ni les ignora. Porque cuando se lleve a la práctica, los enseñantes no sólo serán autoridades públicas frente a sus alumnos sino también frente a sus papás, que a veces son más díscolos y maleducados que ellos. Es nada más que una parte del largo camino de regeneración educativa en el que toda la sociedad consciente debe implicarse, pero es un paso que sin duda hay que dar: y cuanto antes, mejor

Consejos de administración leninistas

Consejos de administración leninistas/Joan Coscubiela, abogado y profesor de Derecho del Trabajo
Publicado en EL PERIÓDICO, 09/10/09;
Vayan por delante mis disculpas a Lenin por una manipulación tan burda. Utilizo a Lenin porque me siento emocionalmente cercano al personaje y así no caigo en la fea costumbre de servirme de la imagen del otro para identificar aquello que quiero criticar. ¿Se han fijado en el mal gusto que supone que en Catalunya algunos periodistas-humoristas hagan hablar en castellano a quien quieren representar como cutre o que lo mismo se haga con el catalán en las Españas?Hace tiempo descubrí que las perversiones que se imputan a todos los personajes de la historia son anteriores a ellos. Nos lo acaba de recordar un reportaje sobre el 60° aniversario de la República Popular China, al analizar las conductas de Mao y sus antecedentes en los emperadores chinos.
En el fondo, estos comportamientos que denunciamos –por ejemplo, en la política institucional– suelen ser expresiones bastante generalizadas de la grandeza y mezquindad del ser humano. Aunque, cuando se trata de alguien que ostenta algún tipo de poder, también nos reflejan cómo entiende la sociedad el personaje en cuestión. La mayoría de estos comportamientos tienen orígenes remotos, suelen expresarse de manera muy nítida en las formas religiosas, que es tanto como decir en uno de los elementos que mejor identifican al ser humano.Basta comprobar cómo Zoroastro y su división entre el bien y el mal aún guía una buena parte de los análisis contemporáneos. Y si no caen en la cuenta, recuerden a George Bush o a José María Aznar, o la reciente campaña electoral socialista al Parlamento Europeo.Todo esto viene a cuento por el revuelo generado por la jubilación anticipada que va a recibir el consejero delegado del BBVA, José Ignacio Goirigolzarri. Estos días se han levantado todo tipo de críticas, argumentando la escandalosa cantidad que va a recibir –tres millones de euros anuales– o la inoportunidad del momento. He leído cosas tan curiosas como las que exculpan la actuación del beneficiario –¿quién no lo aceptaría?, se dice– o incluso la de la propia entidad financiera argumentando que, como empresa privada, tiene libertad para ello y ya responderá ante los accionistas. La más curiosa de todas es la que solo lo reprueba en función del momento, como si se tratara de una simple cuestión de oportunidad estética.Me temo que una vez más la superficialidad nos impide ir al fondo de las cosas. ¿Está sometida la empresa privada a límites en su comportamiento? ¿O por el hecho de ser privada su libertad es total y solo debe dar cuentas ante Dios, o sea, el mercado?
Un texto tan poco revolucionario como la Constitución española nos recuerda en su artículo 33 que el derecho a la propiedad privada y a la herencia está limitado en su contenido por su función social. ¿Función social de la propiedad privada? ¿Se acuerda alguien de ello?¿Cómo es posible que el presidente del BBVA pueda decidir una prórroga en su mandato de presidente hasta los 70 años, mientras el banco que preside y otros se deshacen de personas a partir de los 50? ¿O que, para hacerlo, acuerde una indemnización multimillonaria a su consejero delegado? ¿Y que antes lo haya hecho con otros miembros de su consejo de administración?
La respuesta la encontramos en las curiosas ideas que nos dominan y también en Lenin. Entre las ideas que se han consolidado sin discusión está la que da por hecho que los comportamientos exigibles al sector público no lo son al privado. Los medios de comunicación públicos tienen unos deberes cívicos en relación a los valores compartidos por la sociedad que parecen no obligar a los medios privados. Las prácticas que en el sector público son consideradas corrupción, en el privado pueden calificarse de estrategias agresivas de competitividad.Francisco González puede ejercer en la entidad que preside este poder absoluto del que ha hecho gala en los últimos años, porque ha utilizado para su consejo de administración la técnica de cooptación leninista de los miembros del Politburó. Y no es el único. De hecho, es la técnica más generalizada en las grandes corporaciones.Los presidentes de los consejos de administración o de algunas fundaciones actúan como un Lenin de nuestros días. Una vez elegidos, van amoldando a su medida el organismo que debe controlarlos. Primero, seleccionan a las personas; después, las cooptan y les ofrecen buenos ingresos, presentes y futuros, en salarios o en dietas, y a mandar que son dos días.
No creo que la responsabilidad de lo del BBVA sea de Lenin. No fue él quien inventó esta manera de ejercer el poder. Simplemente, la copió. La historia se repite, en este caso en forma de ejercicio del poder sin contrapoderes de ningún tipo. En la religión solo se responde ante Dios; en algunas maneras de entender la política, ante la Historia, la Revolución o la Nación, y en las grandes corporaciones, ante el mercado.Para evitar estas cosas, desde hace más de 2.000 años los humanos construimos algunas ideas que nos han sido útiles. Por ejemplo, las que relacionan fines y medios, las que apuestan por los equilibrios de poder. ¿Por qué no tiramos mano de los clásicos, empezando por Platón, Voltaire o Marx, para afrontar la crisis, la económica y la de la legitimidad social de todo lo que nos rodea?

¿Qué hacer con la prostitución?

Qué hacer con la prostitución/Lidia Falcón
Publicado en EL PERIÓDICO, 09/10/09;
Mi abuela, Regina de Lamo, era música y escritora y anarquista. Nació en 1870, de familia liberal, y abrazó la causa de la defensa de los oprimidos con la pasión que caracterizaba a aquella generación de luchadores idealistas. Desde su juventud luchó por organizar a los trabajadores en defensa de sus intereses y contra las explotaciones del capital a través del cooperativismo y el sindicalismo. Defendió en tiempos del más reaccionario oscurantismo el amor libre, el aborto, la eutanasia, la eugenesia y la abolición de la prostitución. Coincidió en su sacrificado y duro camino con los líderes sindicales y políticos de la izquierda, luchando por una educación laica con la Institución Libre de Enseñanza, organizando el cooperativismo y el sindicalismo con Companys, batallando contra la prostitución con Mujeres Libres, y sintió que se había alcanzado uno de los más necesarios objetivos cuando Federica Montseny, la que fue primera ministra de Sanidad, anarquista y catalana, abolió legalmente esa infame esclavitud y creó los liberatorios de prostitución. Después llegó el horror fascista. Setenta años más tarde, esa infame actividad se considera un trabajo que debe ser legalizado, como una profesión «igual a cualquier otra» para las mujeres.
La brutalidad de las imágenes de las prostitutas de La Boqueria que nos proporcionó un periódico molestó a la población bienpensante y provocó, nuevamente, durante unos días, declaraciones de vecinos y tertulianos, protestas en los medios de comunicación y hasta una moción en el Parlamento para legalizarla. La defiende el diputado Joan Tardà, que afirma preferir que desaparezca, pero que, mientras tanto, hay que aceptarla. Y el señor Tardà es un hombre honrado.Al parecer, como no hay más remedio que asumir que en España 300.000 mujeres –número que aumenta cada día– se prostituyen en todas nuestras ciudades, es mejor que lo hagan al amparo de una legislación que las redima de la calle y las recluya en burdeles. Santo Tomás argumentaba de igual manera. Los prostíbulos, decía, eran necesarios para desahogar las necesidades de los hombres, evitando con ello las violaciones de las mujeres honradas, del mismo modo que las alcantarillas servían a las ciudades para expulsar los excrementos. Y Santo Tomás también se trataba de un hombre honrado.
Según esta visión del problema, mientras los hombres sigan necesitando mujeres para liberar a todas horas sus irreprimibles instintos sexuales, será bueno que haya prostitutas. Y como los vecinos de los barrios afectados están hartos de que los clientes se sirvan de aquellas en plena calle, habrá que estabularlas en burdeles y prostíbulos, fuera de la visión de niños y gentes de orden. Lo que el señor Tardà defiende es lo que explicaba también Santo Tomás, que organizaba la ciudad con barrios específicos donde se confinaba a las rameras, porque mientras no se proceda a su desaparición la prostitución presta un servicio social. Y los dos, tanto el señor Tardà como Santo Tomás, son hombres honrados.Por eso, mientras tanto, es bueno que sigan existiendo mujeres que estén disponibles para los hombres que las requieran a la vez que el Estado se beneficia de sus impuestos y de sus cuotas de la Seguridad Social. Y, mientras tanto, damos por supuesto que las africanas, las latinoamericanas, las europeas del Este, se pasean por nuestras calles y se ofrecen en los clubs libremente porque eligieron esta opción, contentas de tener un puesto de trabajo. Y también, mientras tanto, aceptamos que hay unas mujeres que sirven para eso –que, por supuesto, no somos ni nosotras ni nuestras madres ni nuestras hijas–, porque los hombres necesitan carne femenina para sus desahogos sexuales y nadie debe inmiscuirse en las transacciones consentidas entre las personas en un país de libre comercio.Como, de momento, la prostitución no se va a abolir, sin que por lo menos yo entienda por qué, mientras tanto, podemos habilitar enormes edificios donde encerrar a las prostitutas para que su presencia no sea visible, hacerles pasar controles sanitarios semanales, cobrarles impuestos y cuotas de la Seguridad Social y dejarlas inermes a la disposición de proxenetas, chulos y clientes, allí donde nadie sabrá qué les sucede. Buena solución para la mala imagen de la ciudad, que ya el Ayuntamiento de Barcelona está habilitando, y que colmará los mejores deseos de las mafias de la prostitución.
Y ya que, según el Gobierno, es imposible aprobar la abolición que el feminismo exige en España desde hace 150 años (en tal reclamación llevamos mucha anticipación a Suecia –aunque nuestro esfuerzo haya obtenido menos resultado–, cuando desde Concepción Arenal hasta mi abuela esa era la única opción posible para los defensores de la libertad de todos los seres humanos), es mejor que, mientras tanto, las mujeres prostituidas entren en el censo de los trabajadores y quizá hasta se creen cursillos de formación profesional como para otros oficios. Así lo defiende el señor Tardà, y el señor Tardà es un hombre honrado.Me alegro de que mi abuela haya muerto únicamente porque así no puede oír semejante propuesta de quien se cree de izquierdas.

Martha Sahagún, retrospectiva

Milenio, Semanal, 29 de abril del 2001
Fallas en la comunicación foxista
"Vamos a hacer las cosas mejor"
Textos de Ciro Gómez Leyva/ Anabel Hernández
Cinco meses en el cargo de vocera presidencial, 25 conferencias de prensa, algunas palabras de más y muchas críticas por debajo de la mesa han convertido a Martha Sahagún en uno de los personajes más polémicos del gabinete. ¿Está haciendo bien su trabajo?
La respuesta era la misma, una y otra vez: "Déjame preguntarle, pero yo creo que sí". Horas más tarde sonaba el teléfono, ella en la línea para confirmar: "Ya hablé con Vicente, dice que no hay ningún problema, que con ustedes claro que sí va, dalo como un hecho, yo te busco mañana para confirmar y fijamos la fecha; pero me lo van a cuidar, ¿verdad?"
Nada más sencillo que hacer contacto con Vicente Fox. Ya fuera con el incipiente gobernador de Guanajuato o con el encumbrado gobernador de Guanajuato, con el bisoño precandidato del PAN o con el candidato que cada semana ponía más nervioso a Francisco Labastida, con el político desesperado por comenzar un road show o con el político que le estaba sacando la vuelta a un tema puntilloso. Martha Sahagún, el personaje de la comunicación de Fox desde hace ocho años, estaba siempre al alcance de una llamada telefónica. Siempre comprometiéndose a establecer el enlace, o bien para dar la noticia de que "Vicente" aceptaba la entrevista para el diario, o la polémica que planeaba armar el semanario, o el debate en el programa de televisión, o la comida para tocar algún asunto incómodo, o el café para discutir frente a frente el reportaje de las deudas de las empresas de los hermanos Fox que habían ido a parar a Fobaproa y que, según el propio Fox, le estaban costando carísimos puntos en las encuestas. O, simplemente, como dice ella, para invitar a "una reunión con Vicente, que tiene ganas de platicar con ustedes".
Y así ha sido durante ocho años. En un café a las siete de la mañana o en un programa de televisión a las diez de la noche, Martha Sahagún aparece flanqueando, inexorablemente, a Fox. Martha para entregarle una tarjeta, Martha para cuidarle el pelo y la solapa del blazer, Martha para avisar que está inundado el Perifércio y vienen "unos minutitos tarde", Martha en la cabina para estudiar las tomas, Martha en el feed back, Martha aduanera, Martha pasaporte, Martha antesala, Martha sala de recepción, Martha anfitriona, Martha asesora, Martha edecán. Martha, ocho años Martha. ¿A quién le puede tener más confianza el presidente de la República?
"¿De qué se trata?", pregunta siempre. No pide demasiadas explicaciones ni asume funciones que no le corresponden. Entiende, y ha entendido, el papel que le toca jugar en la orquesta foxista. De entrada, no pelea con el hombre de la batuta ni pierde el tiempo con las percusiones. Es la traductora del discurso de Fox, no de sus ideas. Es la agenda más confiable, no la libreta de proyectos especiales. Pregunta, toma nota, propone. Y espera la respuesta. Por eso cuando Fox llega a la cita o a la entrevista no hay sobreentendidos ni malos entendidos. La cita está perfectamente registrada. Fox sabe a donde va, a lo que va, en qué silla estará sentado, qué esperan de él y qué espera él del encuentro.
Durante ocho años ha sido clave en la vida de Vicente Fox.
Para eso tiene a Martha, para eso le ha servido Martha. Ella prepara y Fox ejecuta en su espacio predilecto y natural: los medios de comunicación. Martha hace la talacha, Fox se puede dar entonces el lujo de jugar, improvisar, arriesgar. Martha en la esquina, Fox en el ring.
De ahí la primera parte del mito de Martha Sahagún (la segunda, desde luego, se nutre de la larga historia de rumores y medias verdades en torno de la relación personal entre el Presidente y su coordinadora de Comunicación Social): ella es mucho más que una asistente o una vocera, es la secretaria particular, la caja de seguridad, la primera voz a escuchar en el momento del ruido. Y eso, desde luego, inquieta y molesta a quienes quisieran estar, o quisieron haber estado, más cerca de Vicente Fox. En mayo de 1999, en los primeros metros de la carrera presidencial, los roces internos obligaron a Fox a optar entre Martha y el amigo y asesor de toda la vida, José Luis El Bigotón González. El Bigotón sigue siendo un exitoso empresario. Martha despacha en Los Pinos.
Cualquiera que haya estado razonablemente cerca del gobierno de Guanajuato o de la campaña del 2000 habrá oído a más de un amigo de Fox refunfuñar por esa cercanía: ¿qué le puede decir Martha a Fox que ellos no sepan, conozcan mejor o hayan estudiado más? Martha es uno de esos personajes por quienes los adversarios sienten especial desagrado. Creen que es fácilmente subordinable, o francamente eliminable. Eso han pensado reporteros, editores, rivales políticos e integrantes del nuevo equipo gubernamental. Martha parece frágil, a punto de caer. Pero pasan las tempestades y ahí sigue.
"Lo mejor de ella es que hace muy bien su trabajo, sin que los otros se den plena cuenta de ello", comentó alguna vez Liébano Sáenz, ex secretario particular de Ernesto Zedillo. Tenía razón. Martha Sahagún es un personaje a subestimar. Quizá porque encaja a las maravillas en el cliché de señora de un pueblo de Guanajuato, medio persignada. Quizá porque no encaja con ninguno de los estereotipos del jefe de prensa tradicional: no juega dominó con los reporteros, como Amado Treviño; no les da consejos ni palmadas en la espalda, como Francisco Galindo Ochoa; no tiene la erudición de Carlos Almada, ni el desparpajo de José Carreño Carlón, ni los billetes de lotería de Carlos Salomón, ni los modos de Manuel Alonso. No parece haber leído a Sun Tzu ni a Robespierre, aunque pocos saben que revisó con cuidado Primary Colors, la célebre novela que prefiguró el escándalo de excesos de Bill Clinton y su corte en la Casa Blanca. "¿Quieren que volvamos al pasado?", pregunta en las amontonadas oficinas provisionales de Los Pinos. "¿Quieren que nos cerremos, que dejemos vacíos de información, que dejemos de atender a los medios de manera permanente y cercana?"
Cuatro de la mañana. Los analistas comienzan otro día. Leer los diarios, sintetizar, checar los noticieros nocturnos, subrayar las frases del gabinete. Antes de las ocho, Martha Sahagún les indica cuáles son las líneas de comunicación que se deben transmitir, qué es lo que el Presidente quiere que se comunique en las próximas horas. El equipo de Martha hace contacto con la gente de comunicación de las secretarías de Relaciones Exteriores, Hacienda y Desarrollo Social y, dependiendo el día, con las de la PGR, Defensa Nacional o Seguridad Pública: éste es el mensaje del Presidente, éstas son las líneas de comunicación que se deben destacar en foros y entrevistas.
La información se envía por correo electrónico. Coordina la directora de comunicación intersecretarial de la Presidencia, Ana García. A las ocho de la mañana, el correo electrónico debe estar en las computadoras de los secretarios de Estado. "Y así se hace diariamente", dice Martha Sahagún. "Pero yo no puedo estar detrás de cada uno de los comunicadores checando si abrieron su mail, ni detrás de cada uno de los secretarios preguntándoles si ya tienen la información. Entiendo que son procesos y que cuesta lograr el hábito. Pienso que debemos seguir empujando, pero un poco más rápido".
¿Funciona este esquema? A juzgar por los resultados obtenidos en el caso del proyecto de la Nueva Hacienda Pública, podría pensarse que no. Josefina Vázquez Mota, por ejemplo. Tiene que salir de inmediato a explicar en los medios el complicado asunto de los 108 pesos de compensación para los pobres que amortizarán el impacto de gravar el IVA a medicinas y alimentos. No es la secretaria segura de otras entrevistas. Le pusieron un guión en la cabeza. Parece que no lo ha acabado de comprender. Repite un mensaje frío. Ella misma se confunde y confunde. No convence. Falló el modelo de las líneas de comunicación este día. El rechazo al aumento del IVA sigue siendo alto en las encuestas.
Algo no está funcionando. Los hombres del Presidente no están comunicando bien.
Parecería que Francisco Gil, otro ejemplo, quisiera estar más suelto, pero el guión lo amarra. Se le ve muy inseguro a la hora de improvisar. Algo no está funcionando. Los hombres del Presidente no están comunicando bien. Las encuestas lo confirman. El gobierno de Fox, acostumbrado a marchar del lado de la opinión pública, tiene que ir por primera vez en contra de la gente. Focos rojos.
El equipo de Martha Sahagún llama a los medios. Tratan de persuadir: que el secretario de Agricultura tiene cosas importantes que decir sobre la reforma hacendaria en el campo, que también los de Salud, Educación, Economía. Pero los medios quieren al procurador sobre el caso June, al secretario de Gobernación sobre "mi amigo Marcos", a Carlos Abascal para exprimirle la última gota del caso "Aura". Focos rojos, otra vez.
La estrategia decide echar mano de la mejor carta: Vicente Fox sale a hacer la chamba. Pero a diferencia de otros momentos, tampoco parece tener a la fortuna persuasiva de su lado. En eso están cuando el canciller cubano agrede diplomáticamente al mexicano. Jorge Castañeda no puede, no sabe quedarse callado. Replica. Dice que los cubanos están un poquito ardidos por la decisión mexicana de no apuntalarlos en el caso de los derechos humanos en la isla.
La línea de comunicación marcada en las computadoras el lunes 23 de abril tiene que ver con la reforma fiscal. Martha ofrece su conferencia de prensa número 25 en lo que va del gobierno. Lee su texto sin problemas. Pero los periodistas quieren Cuba, no IVA. Martha no ha sido educada para la polémica, el debate, la improvisación. No ha litigado ni ha sido diputada. Salva la primera pregunta. Otra reportera le dice que la palabra ardido es una falta de respeto a Cuba y un insulto a la tradición diplomática mexicana. Martha tropieza, está fuera de su terreno: "El gobierno mexicano ha manifestado y ha hecho evidente en su política exterior su amplio respeto por todas las naciones, y no tenemos por qué llevar este tema de alguna alusión o alguna palabra innecesaria al ámbito de la política exterior de México, porque el presidente Fox ha sido claro en su postura de respeto absoluto a todas las naciones".
Ese "alguna palabra innecesaria" basta y sobra para que los medios se vayan encima de la vocera. Primero en los programas de radio, luego en los noticieros de televisión y a la mañana siguiente en los diarios. La Jornada lleva el asunto al extremo. Titula el martes 24: "Reprimenda a Castañeda". Ahí parece terminar el capítulo. Pero los reporteros quieren más y Fox trae ganas, como casi todos los días, de declarar. "¿Le llamará la atención a Castañeda?", le preguntan. "Por supuesto que no le voy a llamar la atención al señor Castañeda, él dijo lo que tenía que decir, además ¡muy bien dicho!", responde el Presidente. Y la maquinaria corre de nuevo: la radio, la televisión, los diarios. La Jornada cabecea el miércoles 25: "Espaldarazo de Fox a Castañeda".
El problema es cuando improvisas, Martha.
Tengo que entender que cuando se termina la conferencia de prensa, se termina -acepta la vocera presidencial-. Tengo que ser mucho más disciplinada. Quizás ésta vaya a ser la primera adecuación que hagamos en los próximos días. Y es que muchas veces me ha ganado el afán del "me está preguntando, por qué no voy a contestarle". Lo reconozco como error. Una de las adecuaciones que vamos a hacer es decir: "Se acabó, y se acabó". Me voy a limitar a dar la información de manera clara y concreta. Si hay algo más que quieran conocer los medios, remitiremos sus preguntas a la secretaría que corresponda, o nos comprometeremos a darles a la brevedad la respuesta por escrito.
Ése es el saldo del affaire Castañeda. Tal vez a partir de este lunes, Martha Sahagún no volverá a contestar una pregunta fuera del script. Se presentará con su guión y sus tarjetas de apoyo para responder a las preguntas sobre el tema que acaba de leer. Pero nunca más, al menos ésa es la intención, deberá quedar atrapada en el tira-tira con un reportero deseoso de llevarse la nota.
¿Está haciendo bien su nuevo trabajo esta mujer? ¿La exitosa vocera de la campaña es una exitosa vocera presidencial? En el equipo de gobierno las opiniones parecen estar divididas. Existen los fans de Martha Sahagún, ciertamente. Pero no hay que olvidar que ella es un personaje a subestimar y que mucha gente quisiera estar más cerca de Fox.
Pocos, sin embargo, pueden señalarle falta de rigor o de cumplimiento con los proyectos y programas acordados. Los canales de televisión celebran la cobertura que desde diciembre hace Cepropie de las actividades presidenciales. Ahora los principales actos llegan en vivo a los canales. Los camarógrafos de las televisoras, además, han podido grabar prácticamente todos los eventos públicos del mandatario. Los dolores de cabeza ocasionados por el programa radiofónico de los sábados no caen en el campo de Martha Sahagún, sino en el de su par, el coordinador de Opinión Pública e Imagen, Francisco Ortiz. Las caóticas giras presidenciales poco a poco se han ido normalizando.
Fox sigue teniendo buenos números en las encuestas de imagen y reconocimiento y, hasta donde se sabe, luego de cinco meses no ha tenido ningún choque frontal con un medio de comunicación. Martha, pues, estaría aprendiendo rápido y haciendo razonablemente bien el trabajo.
El problema surge cuando tiene que salir a aclarar los excesos de algún funcionario, en especial los del quinteto parlante: Fox, Castañeda, Abascal y, en un principio, Gil y Aguilar Zinser. No es fácil armar un argumento al vuelo sobre los ardidos, la masculinización, los aviadores o quién es el más importante en el gabinete. Martha improvisa, se confunde y deja una imagen de desazón en el equipo, de señales mal transmitidas y peor recibidas, de defensas no pedidas, de golpeo innecesario. Una imagen que se está convirtiendo en estereotipo: la vocera que corrige al gabinete, para luego ser corregida por el Presidente. De ahí la idea de limitarse a fijar el mensaje presidencial, apoyar la comunicación del gobierno federal y responder de manera estructurada en las coyunturas. Cero improvisación, cero respuestas banqueteras.
"Reconozco que en algunas cosas nos hemos equivocado", acepta. "Pero si nos equivocamos, rectificamos. Equivocarse y rectificar no es caer necesariamente en la contradicción. Apostamos en contra de la cultura tradicional en la relación Los Pinos-medios. La figura presidencial tenía que dejar de ser distante, intocable, y lo estamos logrando. La información tenía que pasar de ser reservada a estar al alcance de todas las cámaras, grabadoras y libretas, y lo estamos haciendo. Teníamos que pasar del silencio al debate, y lo estamos consiguiendo".
Es suicida dar tantas conferencias de prensa.
Sé que es riesgoso. Pero queremos comunicar adecuadamente, despejar dudas, posicionar bien el mensaje de la Presidencia de la República. Y hacerlo como algo habitual. Antes, cuando los directores de comunicación salían a hablar con los medios era sólo porque se trataba de un asunto de extrema urgencia. Nosotros salimos con esta frecuencia porque queremos que los periodistas y los comunicadores tengan los datos. Y ya después que cada quien los interprete a partir de su criterio o de su razón.
¿Satisfecha?
Hemos avanzado. El nuevo modelo ha sido bueno. Pero como todo en esta vida es mejorable, perfectible. Vamos a hacer las cosas mejor. Disfruto mucho mi trabajo. No quiero estar satisfecha, siempre quiero ir por más.
El kínder de Martha
Dos factores influyen en la tarea diaria de Martha Sahagún como vocera del Presidente. Uno es la influencia de Carlos Rojas, el encargado administrativo de Los Pinos, parte del "grupo Guanajuato" y junto con Sahagún la otra persona más cercana a Vicente Fox. Él es el principal consejero de la vocera en todos los temas.
El segundo factor es su equipo de
trabajo: los chicos Totalmente Palacio, como se les bautizó en la residencia oficial (con algunas excepciones). La mayor parte de ellos son jóvenes, algunos sin preparación en comunicación, otros con ella pero sin experiencia, y los que la tienen no son muy escuchados.
En Los Pinos se coincide que el principal problema de la vocera es que algunos de sus colaboradores, los más cercanos, disimulan los errores de Martha e incluso los aplauden.
Tras opinar públicamente sobre algo que no debería, da un dato erróneo o habla sin claridad, Sahagún consulta a sus colaboradores. Las respuestas son: "Nadie se va a dar cuenta", "No importa", "Estuvo muy bien".
Quienes llegan a ser más francos, no son bien vistos por el resto del equipo y muchas veces ignorados por la vocera. Por ejemplo, en el caso del secretario de Trabajo, Carlos Abascal, hubo quienes dijeron a la vocera que ella no debía defenderlo tras la polémica por la novela Aura de Carlos Fuentes, "pero se fue por la libre", dice una de las fuentes.
Otro problema es que la portavoz está más en las reuniones de gabinete y menos en su área de Comunicación Social. Aunque desde temprano sabe qué temas tratará en su conferencia de prensa, dicen que es "hasta el cuarto para las doce" cuando echa una leída a lo que dirá y sale así a informar a los medios.
Gina Morris.- Es la subcoordinadora de Comunicación de la Presidencia de la República. Su oficina está a un lado de la de Martha Sahagún e incluso una puerta las comunica. Es la persona de mayor confianza y de mayor influencia en la vocera del presidente, después de Carlos Rojas. Trabajó con ella desde el gobierno de Guanajuato. Su vínculo afectivo con la vocera es fuerte, por lo que es frecuente oírle decir: "Todo anda bien".
Es hija de la directora del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Sari Bermúdez y José Morris, quien fue encargado de producir el material audiovisual para el gobierno de Guanajuato. Si alguien quiere saber qué está haciendo o dónde está la vocera, sólo basta preguntárselo a ella.
Cuando un reportero requiere de información sobre algún asunto de la Presidencia o Secretaría de Estado, el canal que se tiene que seguir es pedírselo a ella. Hay quienes se quejan de que nunca da ninguna información; otros, de que siempre tiene respuestas.
Ana García. Es la encargada del enlace entre la oficina de Comunicación Social de la Presidencia con las Secretarías de Estado y es la que elabora a Sahagún las tarjetas informativas a los medios en las conferencias de prensa.
Conoció a Sahagún en España y se ofreció para ser su colaboradora en la campaña; recién egresada de la Universidad Iberoamericana, fue su primer trabajo formal. Al principio hizo de todo. Cuando se acercaba la fecha en que Vicente Fox tomaría protesta como Presidente, Martha le ofreció ser la portavoz, "porque tienes presencia"; pero ella lo rechazó, pues -afirma- no le gusta tratar con reporteros.
Aunque su oficina no está dentro del círculo de los más cercanos a la vocera, su opinión siempre tiene peso.
Ernesto Vidal. Fue vicepresidente de Relaciones Institucionales en Televisión Azteca durante la campaña, amigo del dueño de la televisora, Ricardo Salinas Pliego, y quien ayudó a que el Canal 7 abriera un espacio para el debate que Fox quería tener con Francisco Labastida y Cuauhtémoc Cárdenas aquel "martes negro".
De buen vestir, gusta de las amistades en la política y el sector empresarial. Es el encargado de relaciones públicas con los diarios nacionales y columnistas, y de hacer a éstos algunas recomendaciones. Cuenta con experiencia y criterio; es tomado en cuenta por Sahagún, pero es rebasado por "las chicas". Tiene su oficina en el mismo espacio que la vocera, justo al lado de la secretaria particular, Verónica Lanz.
Carlos Salomón Cámara. Oficialmente es el enlace entre la Presidencia y la Secretaría de la Defensa, y tiene la concesión de que su oficina, aunque minúscula, está en la misma área de la vocera, al lado de la de Ernesto Vidal. Su relación con Sahagún inició en campaña, cuando él era el enlace de un periódico con la oficina de comunicación social de Fox durante su campaña, aún siendo director de la Lotería Nacional. Sólo acude a Los Pinos un rato por la mañana, y es el que recomienda a la vocera con quién le conviene estrechar lazos.
Darío Mendoza. Es el segundo de a bordo del área de Ana García. En tiempos electorales fue uno de los speech writers de Fox. En la Presidencia lo ven como una de las personas mejor preparadas, con madurez profesional. Su problema es la distancia física entre su oficina y la de Martha, pues está a unas cuadras de la residencia oficial, en Constituyentes, por lo que no puede estar cerca de la vocera para revertir los consejos que le dan quienes sí lo están.
Guillermo Velasco. En Los Pinos lo califican como un hombre discreto, inteligente, sin poses, que espera su oportunidad. Hijo del presidente de México Unido contra la Delincuencia, es el encargado del enlace con empresarios de los medios electrónicos, los cuales desde campaña son prioritarios en la estrategia de comunicación de Sahagún.
Víctor Manuel Suberza. Es de los integrantes maduros, con experiencia y el único que tiene años de práctica como reportero. Es director general de Medios y tiene el trato directo con los periodistas. Su relación con Sahagún inició en la campaña, cuando él cubría la información como reportero de Radio Red. Es otra de las voces que le llega a señalar a Sahagún sus fallas, quizá por eso está en un área aparte de la de la vocera.

Israel Madrigal Ceja

ACUERDO DE LA MESA DIRECTIVA DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS, POR EL QUE SE DETERMINA LLAMAR A TOMAR PROTESTA CONSTITUCIONAL AL CIUDADANO ISRAEL MADRIGAL CEJA, SUPLENTE DEL CIUDADANO JULIO CÉSAR GODOY TOSCANO
Antecedentes
1. Que el 5 de julio de 2009 se llevó a cabo la elección para diputados federales, en la que, por lo que hace al distrito electoral federal 01, con cabecera en Lázaro Cárdenas, Michoacán, resultó ganadora la fórmula integrada por Julio César Godoy Toscano, como diputado propietario, e Israel Madrigal Ceja, como suplente.
2. Que el 24 de julio de 2009, en las mesas de recepción instaladas por la Secretaría General de la Cámara de Diputados se recibió la constancia de mayoría y validez expedida por el Consejo del Distrito Electoral 01 antes referido.
3. Que el 10 de agosto de 2009 se recibió el oficio PGR/SJAI/858/2009 de la Subprocuraduría Jurídica y de Asuntos Internacionales de la Procuraduría General de la República, mediante el cual hizo del conocimiento de la Cámara de Diputados circunstancias de hecho y de derecho respecto a la situación jurídica del ciudadano Julio César Godoy Toscano.
4. Que el 19 de agosto de 2009 la Secretaría General de la Cámara de Diputados, previos dictámenes del Comité del Centro de Estudios de Derecho e Investigaciones Parlamentarias y de la Dirección General de Asuntos Jurídicos, determinó suspender el registro a que se refiere el artículo 14 de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, hasta en tanto se resolviera la situación jurídica del diputado federal electo.
5. Que el 27 de agosto de 2009 el ciudadano Julio César Godoy Toscano solicitó al Secretario General de la Cámara de Diputados que se le informaran las causas por las que no se le permitió el registro correspondiente como diputado federal electo, a fin de llevar a cabo la credencialización que lo acreditara como tal, así como la negativa de acceso al recinto oficial para la toma de protesta.
6. Que el 1 de septiembre de 2009 el subdirector de Asuntos Jurídicos de la Cámara de Diputados dio contestación a la solicitud plasmada en el punto que precede, en el sentido de que la Secretaría General suspendió el trámite de registro a que se refiere el artículo 14 de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos hasta en tanto se definiera por las autoridades competentes la situación jurídica del ciudadano Julio César Godoy Toscano.
7. Que el 7 de septiembre de 2009 el ciudadano Julio César Godoy Toscano promovió juicio para la protección de los derechos político-electorales, en el que señaló como actos reclamados la negativa de registrarlo como Diputado Federal, la negativa de tomar protesta como diputado federal y la omisión de llamarlo a rendir protesta.
8. Que el 11 de septiembre de 2009 la Cámara de Diputados, por conducto del director general de Asuntos Jurídicos, rindió informe circunstanciado y remitió la demanda de protección de derechos político-electorales a la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
9. Que el 1 de octubre de 2009, en sesión plenaria, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, resolvió el juicio para la protección SUP-JDC-0670/2009 en el sentido de confirmar la determinación de negar el registro del actor en su carácter de diputado federal.
10. Que el 7 de octubre de 2009 el diputado suplente Israel Madrigal Ceja solicitó al Presidente de la Mesa Directiva que se le tome protesta como diputado federal de la LXI Legislatura.Considerando
1. Que de conformidad con el artículo 77, fracción I, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la Cámara de Diputados tiene la facultad de dictar resoluciones relativas a su régimen interior.
II. Que en términos del artículo 20, numerales 1 y 2, inciso b), de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, la Mesa Directiva cuenta con facultades expresas para garantizar que los trabajos legislativos se desarrollen conforme a las disposiciones de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como para interpretar las normas en materia parlamentaria que involucren a la Cámara de Diputados.
III. Que con fecha 1 de octubre de 2009, la Cámara de Diputados recibió la notificación del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación respecto a la resolución emitida en el juicio para la protección de los derechos político-electorales del ciudadano promovido por el ciudadano Julio César Godoy Toscano, expediente número SUP-JDC-0670/2009, por medio de la cual en su resolutivo determina lo siguiente:
Único. Se confirma la determinación de negar el registro del actor en su carácter de diputado federal y la expedición de su credencial por parte del secretario general, subdirector general de Asuntos Jurídicos, presidente e integrantes de la Mesa de Decanos y presidente de la Mesa Directiva, todos de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, en los términos precisados en el considerando último de esta sentencia.
IV. Que, de conformidad con el artículo 16, numeral 5, de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, en relación con el artículo 63 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la Cámara de Diputados tiene la obligación de llamar a los diputados suplentes para rendir la protesta correspondiente.
V. Que, en observancia de lo resuelto por la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, y en virtud de la suspensión de los derechos políticos del ciudadano Julio César Godoy Toscano según la resolución citada en el considerando I, es menester que la Cámara de Diputados requiera la presencia del diputado electo suplente por el distrito electoral federal 01, con cabecera el Lázaro Cárdenas, Michoacán, a efecto de rendir la protesta constitucional.
VI. Que a fin de dar debido cauce a la determinación anterior, es preciso solicitar al presidente de la Mesa Directiva que, en ejercicio de la facultad que le confiere los artículos 22, numeral 1, y 23,
numeral 1, inciso f), de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, llame al ciudadano Israel Madrigal Ceja a rendir la protesta constitucional en su carácter de diputado electo suplente por el distrito electoral federal 01, con cabecera el Lázaro Cárdenas, Michoacán.Lo anterior, sin menoscabo de que, en caso de que se resuelva la situación jurídica del ciudadano Julio César Godoy Toscano durante esta legislatura y le sean restituidos sus derechos político-electorales, la Cámara de Diputados estaría en aptitud de proceder a tomar la protesta de ley que corresponde.
Por las razones expuestas, la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados
Acuerda
Primero. Se solicita al presidente de la Mesa Directiva que se sirva llamar al ciudadano Israel Madrigal Ceja a rendir la protesta constitucional correspondiente, en su calidad de diputado electo suplente por el distrito electoral federal 01, en Michoacán.
Segundo. Comuníquese el presente acuerdo al pleno de la Cámara de Diputados.
Palacio Legislativo de San Lázaro, a 8 de octubre de 2009.
(Aprobado en votación económica; comuníquese. Octubre 8 de 2009.)