11 feb. 2012

Supervisados por Moscú y Pekín?


Supervisados por Moscú y Pekín?/ Graham E. Fuller, ex vicepresidente del Consejo Nacional de Inteligencia de la CIA. Su último libro es ‘Un mundo sin islam’, Little Brown, 2011
Traducción: José María Puig de la Bellacasa
Publicado en LA VANGUARDIA, 11/02/12:
¿Hasta tal punto hemos llegado? ¿Hacen ahora Moscú y Pekín labores de vigilancia –como hacen los adultos sobre los niños– sobre las crisis de Oriente Medio suscitadas por Occidente?
Quienes hemos sobrepasado la cuarentena nos hicimos hace tiempo a la idea de ver a Moscú y Pekín como un “dúo letal” en nuestra lucha geopolítica global contra el comunismo. Pero en la actualidad nos enfrentamos al espectáculo de Rusia y China andando con pies de plomo para impedir que Occidente se precipite a otra guerra desastrosa en Oriente Medio. Últimamente tanto Pekín como Moscú han dejado clara su falta de respaldo a las crecientemente draconianas sanciones occidentales e incluso de la ONU contra Irán o Siria. Además, se muestran más firmemente opuestos a una intervención militar.

Un aspecto desatendido de la historia del siglo XX



Un aspecto desatendido de la historia del siglo XX/ Gabriel Jackson es historiador norteamericano.
Traducción de Jesús Cuéllar Menezo
Publicado en EL PAÍS, 11/02/12:
El importante semanario progresista estadounidense The Nation publicó en su número del 28 de noviembre un artículo de lo más interesante de Ariel Dorfman, famoso escritor chileno, exiliado durante mucho tiempo y opositor a la dictadura de Pinochet. El artículo, titulado “Confesiones de un exiliado impenitente” aborda su gradual cambio de actitud hacia el Partido Comunista y la Unión Soviética. El autor se sentía igual de atraído hacia las posturas de su padre, que por necesidades prácticas solía aceptar los aspectos opresivos del estalinismo, y de su madre, “que nunca había perdido de vista las deficiencias del comunismo”. De manera que, para el joven Ariel, “en Salvador Allende confluían perfectamente mis progenitores: admirador de Cuba y ardiente marxista, insistía al mismo tiempo en que se podía construir un orden social más justo sin tener que reprimir a nuestros adversarios”.