22 may. 2013

Política exterior en la Permanente, hoy


                 -EL C. PRESIDENTE DIPUTADO GUTIERREZ DE LA GARZA: Tiene ahora la palabra la Diputada Lisbeth Rosas Montero, del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática para presentar punto de Acuerdo, por el que se solicita información  y se hace un exhorto al titular del Ejecutivo Federal en el tema de Relaciones Exteriores.
        -LA C. DIPUTADA LISBETH ROSAS MONTERO: Con su venia, Diputado Presidente.
        Compañeras y compañeros legisladores, durante los últimos dos sexenios, la política exterior de México, se caracterizó por una proclive hacia las políticas norteamericanas y por un virtual abandono hacia América Latina, lo cual dio como resultado que nuestro país perdiera su tradicional y liderazgo en esta región.
        La presencia del exsecretario de Hacienda y Crédito Público del Gobierno anterior José Antonio  Meade, en el gabinete de la actual administración, como titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, al principio se supuso como una posición designada a propósito de aspectos económicos y de inversión extranjera. Sin embargo, con el paso de los meses, se observa dicha visión como un nulo y desarrollo que no ha rendido ningún fruto.
         Ante la inexperiencia del nuevo responsable de la diplomacia nacional, la profunda desorientación en los primeros pasos de la política exterior de México, caracteriza la disfunción en la materia.

Reforma a la Ley de Cultos

-EL C. PRESIDENTE SENADOR CORDERO ARROYO: Tiene el uso de la palabra el diputado Ricardo Monreal Ávila, a nombre propio y de los diputados Ricardo Mejía Berdeja y Alfonso Durazo Montaño, del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano, para presentar proyecto de decreto por el que se reforma el inciso c) del artículo segundo de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público.

        -EL C. DIPUTADO RICARDO MONREAL ÁVILA: Ciudadano presidente, con mi más sentido pésame a la democracia del país.
        Quiero presentar una iniciativa, voy a presentar, que modifica la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público. Como ustedes recordarán, los artículos 1°,5°, 9°,24,27 y 130 de la Constitución, establecen las bases para que en nuestro país funcione, las instituciones funcionen como un estado laico. Para fortalecer la laicidad mencionada es necesario que al interior de nuestro país convivan todas las ideologías posibles, por lo que la garantía de la libertad de culto es un asunto de suma importancia.
        La historia nos advierte y nos demuestra cómo los esfuerzos extraordinarios para lograr la laicidad en nuestro país, se establecieron fundamentalmente en el Constituyente del 57, y en las Leyes de Reforma.

Habemus Ley de Telecomunicaciones..


LA C. SECRETARIA DIPUTADA GONZÁLEZ CRUZ: Se recibieron comunicaciones de diversos congresos estatales, por la que informan su aprobación al proyecto de decreto que reforma y adiciona diversos artículos constitucionales en materia de telecomunicaciones.
        -EL C. PRESIDENTE SENADOR CORDERO ARROYO: Solicito a la Secretaría realice el escrutinio correspondiente, a efecto de dar fe de la recepción de la mayoría de votos que aprueban el proyecto de decreto.
        -LA C. SECRETARIA DIPUTADA GONZÁLEZ CRUZ: Señor presidente, informo a la Asamblea que se recibieron los votos aprobatorios de los congresos de los estados de Aguascalientes, Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Colima, Durango, Guanajuato,  Hidalgo, Jalisco, México, Morelos, Nayarit, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán y Zacatecas, al proyecto de decreto que reforma y adiciona diversas disposiciones de los artículos 6, 7, 27, 28, 73, 78, 94 y 105 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de telecomunicaciones.
        En consecuencia, esta Secretaría da fe de la emisión de 24 votos aprobatorios del proyecto de decreto de referencia.
        Es todo, señor presidente.

Un lobo solitario?/Fernando Reinares



¿Un lobo solitario?/Fernando Reinares es investigador principal de Terrorismo Internacional en el Real Instituto Elcano y catedrático de Ciencia Política en la Universidad Rey Juan Carlos.
El País | 22 de mayo de 2013'
El hecho de que un individuo ejecute atentados como único autor material no necesariamente implica que se trate de un lobo solitario. Al menos si, como se entiende comúnmente esa denominación cuando es aplicada a terroristas, hace referencia a alguien que se desenvuelve al margen de grupo u organización alguna. Si finalmente se comprueba, como han anticipado las autoridades francesas, que el autor de la serie de atentados ocurridos en Montauban y Toulouse los pasados días 11, 15 y 19 de marzo, estaba vinculado con determinadas entidades yihadistas y tenía importantes conexiones internacionales, se trataría de una serie de actos individuales de terrorismo perpetrados por una misma persona pero no un caso de lobo solitario. Lobos solitarios parece que fueron tanto el yihadista libio que intentó cometer un atentado suicida en un cuartel de Milán en octubre de 2009, aunque tuvo un par de cómplices locales, como otro de origen kosovar que abrió fuego contra militares estadounidenses en el aeropuerto de Frankfurt en marzo de 2011. La diferencia entre ambos tipos de incidentes no es irrelevante. Remite a una reflexión sobre la variada naturaleza con que la amenaza transnacional del terrorismo yihadista va a seguir manifestándose en Europa occidental.
Primero, que Mohamed Merah, presunto asesino de siete personas, se presente a sí mismo como creyente musulmán inmerso en un combate de yihad indica, desde luego, que ha completado un proceso de radicalización violenta e implicación terrorista. Segundo, que se trate de un varón de 24 años coincide con la caracterización sociodemográfica básica correspondiente a la mayoría de cuantos yihadistas han actuado y actúan en países occidentales. Tercero, que previamente hubiese estado relacionado con un grupo alineado con Al Qaeda formado en Francia, Fursan Al Izza, disuelto por el Ministerio del Interior francés a inicios de este mismo año por su proyección violenta, o con ámbitos de ideario afín, hablaría del terrorismo yihadista como problema endógeno, más aún siendo ciudadano francés aunque de ascendencia argelina. Cuarto, que el individuo en cuestión haya viajado a otros países en función de sus creencias yihadistas, incluso a Afganistán y Pakistán para recibir entrenamiento militar y estrechar relaciones con miembros de organizaciones integradas en la urdimbre del terrorismo global, advierte de la complejidad de una amenaza que, en nuestro inmediato entorno europeo, es en buena medida a la vez interna y externa.
Así pues, los actos individuales de terrorismo yihadista pueden obedecer a la actuación de extremistas aislados y hasta autorradicalizados. Pero también pueden formar parte del repertorio de violencia de un grupo o de una organización terrorista. En este supuesto, cabe interpretarlos como resultado de la dinámica generada en el seno de círculos yihadistas establecidos dentro de las comunidades musulmanas, a menudo mimetizados en congregaciones salafistas. Piénsese, por ejemplo, en el asesinato, en noviembre de 2004, del cineasta Theo Van Gogh a manos de Mohamed Bouyeri, yihadista holandés de origen marroquí. También cabe, sin embargo, que sean expresión de una decisión adoptada por líderes de Al Qaeda o de sus extensiones territoriales y organizaciones asociadas. Ocurrió con Richard Reid, el terrorista del zapato, quien en diciembre de 2001 estuvo cerca de hacer estallar una aeronave comercial en ruta de París a Miami, siguiendo órdenes de Kahlid Sheik Mohamed. De igual modo que, en diciembre de 2009, los dirigentes de Al Qaeda en la Península Arábiga encomendaron a Umar Farouk Abdulmutallab un propósito similar, que casi consigue llevar a cabo en un vuelo transatlántico sobre Detroit.
En suma, los atentados individuales se inscriben en el marco del polimorfismo propio del actual terrorismo global y de la evolución observable en la amenaza que dicho fenómeno yihadista continúa suponiendo para las sociedades occidentales.