19 sep. 2009

El miedo a amar

El terrible miedo al compromiso/XAVIER GUIX
Publicado en El País Semanal, 20/09/2009;
Queremos estar enamorados y luego nos entra el pánico. Es básico conocer nuestro estilo afectivo para ser capaces de vivir acorde con él con integridad y sin hacer daño a los demás. Por Xavier Guix. Fotografía de Alberto Vázquez
Si corren malos tiempos para la pareja, aún anda peor la capacidad de emparejarnos. Vivimos una especie de epidemia que consiste en desear de una manera loca estar enamorados para después sufrir como una condena ese lazo por el que tanto suspiramos. El compromiso afectivo da un miedo terrible.
Debe de ser verdad que, a pesar de lo mucho que hoy sabemos de la vida, seguimos cometiendo el error de vivir entre la felicidad y el sufrimiento. Un ejemplo lo podemos observar en los emparejamientos actuales. Nadie quiere renunciar a la pasión abrasadora del enamoramiento, pero a la vez se quieren evitar los quehaceres del compromiso. Ya ni tan siquiera sirve aquello de “ni contigo ni sin ti”. Ahora sólo funciona el “contigo, pero sin ti”.
El ascenso de eso que venimos llamando miedo al compromiso afectivo está alcanzando tal magnitud, que cabe pensar si realmente es un problema sólo de miedo o si estamos ante un cambio de modelo afectivo que también está en pleno proceso de transformación. Incluso hay quien se cuestiona si no habremos sobrevalorado la pareja como forma de transitar por este mundo.
Cuestión de estilos afectivos
Puede uno amar sin ser feliz; puede uno ser feliz sin amar; pero amar y ser feliz es algo prodigioso (Honoré de Balzac)
Cuando dos personas se gustan e inician ese periodo de cortejo, que hoy dura lo que dura un telediario, se ponen en juego dos estilos afectivos. Es decir, dos maneras de amar. Nadie ama igual, aunque la psicología reconoce algunos estilos en los que todos podemos más o menos identificarnos.
El estilo afectivo tiene mucho que ver con cómo hemos sido amados en nuestra más temprana infancia y en cuál ha sido nuestra respuesta, es decir, con cómo hemos gestionado el apego. De eso se ocuparon hace ya unos años el psicólogo John Bowlby, además de Harry Harlow y posteriormente Mary Ainsworth. Dicha teoría del apego enfatiza la importancia del vínculo emocional que desarrolla el niño con sus padres o sus cuidadores de referencia.
Distinguieron tres tipos de apego: el seguro, el inseguro y el ambivalente. Eso lo observaron al realizar una serie de actividades, que voy a simplificar, en las que las madres dejaban al niño solo, jugando, para volver más tarde, o bien la madre permanecía en compañía de otra persona adulta.
Al irse mamá, todos los niños solían llorar para luego entretenerse en sus juegos. Lo interesante llegaba al volver la madre. Los niños de apego seguro se alegraban de su vuelta y se echaban a sus brazos. Los niños de apego inseguro, en cambio, se hacían los remolones, ignorando el contacto con la madre. Como una especie de “me has hecho sufrir, pues ahora paso de ti” (¿les suena eso aún hoy como adultos?). Los ambivalentes eran los más ansiosos, reaccionando ahora de una manera, ahora de otra. Esa huella la mantenemos casi de por vida.
El apego hoy
Nunca amamos a nadie: amamos sólo la idea que tenemos de alguien.
Lo que amamos es un concepto nuestro, es decir, a nosotros mismos (Fernando Pessoa)
Estudios más recientes han actualizado esta teoría y han adecuado los estilos de tal manera que llega a entenderse por qué tanta gente teme el compromiso. Así se puede hablar de cuatro estilos en los que todos andamos más o menos metidos: el seguro, el preocupado, el huidizo y el temeroso.
A grandes rasgos, y para no andar con demasiados tecnicismos psicológicos, el estilo seguro se reconoce porque mantiene un adecuado equilibrio entre las necesidades afectivas y la autonomía personal. Suelen ser personas que tienen un modelo mental positivo tanto de sí mismas como de los demás, es decir, que confían en sí mismas, con una elevada autoestima y comodidad en las relaciones interpersonales y en la intimidad.
El estilo preocupado se caracteriza por un modelo mental negativo de sí mismo y positivo de los demás, con una elevada necesidad de apego. Son personas con baja autoestima, conductas de dependencia, con una necesidad constante de aprobación y una preocupación excesiva por las relaciones. En los casos extremos puede caer en conductas hostiles, como los malditos celos.
El miedo a amar
La señal de que no amamos a alguien es que no le damos todo lo mejor que hay en nosotros (Paul Claudel)
Al estilo huidizo se le puede añadir la coletilla “alejado”, puesto que viven las relaciones en un estado continuo de acercamiento-alejamiento. Son los que más dicen quererse enamorar para después sentirse con la soga al cuello. Por eso huyen. Suelen ser personas con una elevada autosuficiencia emocional, una baja activación de los deseos de apego, muy orientados al logro de sus objetivos y una elevada incomodidad con la intimidad. Por desgracia, los que sufren este tipo de apego confunden su necesidad de alejamiento con la falta de amor y por eso rompen relaciones una detrás de otra. Son los más proclives a huir del compromiso, y cuando lo logran hay que procurar no atarlos en corto.
Finalmente está el estilo temeroso, con un modelo mental que podríamos caricaturizar como “yo estoy mal, pero tú estás peor”. Se caracterizan por sentirse incómodos en situaciones de intimidad, por una elevada necesidad de aprobación, por considerar las relaciones como algo secundario y por una baja confianza en sí mismos y en los demás. El estilo temeroso tiene necesidades de apego frustradas, puesto que, al mismo tiempo que necesitan el contacto social y la intimidad, el temor al rechazo que les caracteriza les hace evitar activamente situaciones sociales y relaciones íntimas.
A todo ello hay que sumar las experiencias vividas que modelan sin duda nuestros estilos afectivos. Aunque podríamos discutir qué fue primero, si el huevo o la gallina, o el nido, es cierto que el miedo a amar también se reconoce ante los sufrimientos causados por amores mal entendidos. Por engaños y autoengaños. Por corazones rotos y desgarrados por el dolor del desamor. Nadie quiere volver a sufrir así. No es necesario. Por eso podemos aprender a amar desde la plenitud. Y eso empieza por aprender a amarse a uno mismo.
Amar con conciencia
Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección (Antoine de Saint-Exupéry)
Conocer el estilo afectivo propio es fundamental. Primero para poder identificar las dificultades que tenemos en el marco de las relaciones y que no dependen sólo de con quién nos juntamos, para tomar responsabilidad sobre ello. Pero también significa aprender a vivir de acuerdo con el estilo afectivo que queramos desarrollar en la vida. No todo el mundo tiene que pasar por la vicaría, ni tiene que tener una familia, ni es un discapacitado emocional por no convivir en pareja. Lo importante es responsabilizarse de las elecciones que hacemos en cada momento, con integridad y sin dañar a los demás.
Arrastramos aún la necesidad de crear marcos en los que encajar nuestra existencia. Son útiles, ya que así sabemos cómo actuar y dónde están los límites. Pero también nos quitan flexibilidad, no nos permiten, como la vida misma, fluir con el presente y con los acontecimientos, sino que nos etiquetan, normativizan y crean expectativas y obligaciones que nos quitan autenticidad. Eso es lo que ocurre con el amor a veces. Se dan por hecho tantas cosas que es inevitable vivir en el autoengaño. Por eso, cuando Cupido se quita la venda de los ojos, no nos podemos creer en lo que nos hemos convertido.
Prefiero pensar que hoy disponemos de una conciencia diferente, la cual nos permita elaborar las relaciones día a día, sabiendo que andamos continuamente sobre la fina cuerda de la incertidumbre y que todo se debe ir resolviendo si hay capacidad de amarse. Y eso empieza por asumir cómo amamos y cómo queremos ser amados.
Aprender a querer
Libros
‘Los estilos afectivos en la población española: un cuestionario de evaluación del apego adulto’, de Remedios Melero y María José Cantero. Revista ‘Clínica y Salud’, volumen 19, número 1. 2008.
‘El arte de amar’, de Erich Froom. Editorial Paidós.
‘El verdadero amor’, de Thich Nhat Hanh. Ediciones Oniro.
Música
Todo Mozart.

Irving Kristol

Irving Kristol, padrino del neoconservadurismo
DAVID ALANDETE
Publiccado en El País, 20/09/2009;
Irving Kristol, el llamado "padrino del neoconservadurismo", el hombre que ayudó a popularizar las bajadas de impuestos y dotó de ideas fiscales y políticas a la llamada revolución conservadora de los años ochenta en Estados Unidos, falleció el viernes 18 de septiembre, en la zona metropolitana de Washington, a los 89 años y a causa de un cáncer de pulmón.
Irving Kristol, el llamado "padrino del neoconservadurismo", el hombre que ayudó a popularizar las bajadas de impuestos y dotó de ideas fiscales y políticas a la llamada revolución conservadora de los años ochenta en Estados Unidos, falleció el viernes 18 de septiembre, en la zona metropolitana de Washington, a los 89 años y a causa de un cáncer de pulmón. Kristol fue ensayista y profesor de universidad; una voz de indudable influencia ideológica en presidentes como Ronald Reagan y George W. Bush; el hombre al que se le atribuye la modernización de la derecha estadounidense en los últimos 30 años.
En una ocasión, Kristol, nacido en Nueva York en 1920, definió a los neoconservadores como "progresistas que han sido golpeados por la realidad". Fue a finales de los setenta cuando se comenzó a utilizar aquel término, que vivió una vigorosa primavera durante la presidencia de Reagan y un decidido apogeo en los años del segundo Bush. Kristol y otros prohombres de la política norteamericana, como el sociólogo Nathan Glazer o el senador Daniel Patrick Moynihan, se criaron en Nueva York y se formaron en el marco del radicalismo izquierdista universitario de los sesenta. Crecieron como progresistas y maduraron como sólidos conservadores.
Valores tradicionales
En su consolidación en la intelligentsia política del país, estos neocon se vieron defendiendo los valores tradicionales y las instituciones preexistentes, alineándose con los intereses de la empresa y enfrentándose a cualquier ampliación de poder gubernamental. El neoconservadurismo nació en la prensa, en diversas revistas que defendían sus ideas y ejercían una decidida influencia en Washington. William F. Buckley sirvió a ese interés desde su National Review, que había fundado en 1955. Kristol, junto con Glazer, fundó The Public Interest 10 años después. Posteriormente crearía la revista Encounter, lograría una plaza de profesor en la Universidad de Nueva York y difundiría su opinión desde una tribuna mensual en el Wall Street Journal.
En 1968 publicó un verdadero ideario neocon en el diario The New York Times, titulado 'Memorias de un luchador de la guerra fría'. "Creo en la libertad individual y la democracia representativa; prefiero una versión modificada del capitalismo a cualquier otro sistema económico propuesto; creo que Castro no es un buen modelo para el progreso económico en Latinoamérica; considero el maoísmo tan detestable como el fascismo y no distinguible de éste; no creo que los países subdesarrollados del Tercer Mundo representen ningún tipo de futuro y Che Guevara no es mi idea de Robin Hood".
El punto de inflexión que le hizo abandonar las posiciones de izquierda fue la gestión de la guerra de Vietnam por parte del presidente demócrata Lyndon B. Johnson. Kristol se convirtió en un sólido apoyo del entonces candidato republicano Richard Nixon, y le asesoró en numerosas ocasiones a su paso por la Casa Blanca. Pero su verdadera influencia en el Partido Republicano la ejerció sobre el congresista Jack Kemp y sobre Ronald Reagan, los líderes conservadores que protagonizaron la revolución fiscal de los años ochenta y popularizaron las bajadas de impuestos como método para dinamizar la economía.
Durante el mandato del segundo Bush, el neoconservadurismo experimentó un rejuvenecimiento inesperado, mientras muchos medios escribían sus obituarios. En 2002, Bush le concedió a Kristol la medalla de la Libertad, la más alta distinción civil del país, por "labrar el campo intelectual para el renacimiento de las ideas conservadoras en la segunda mitad del siglo XX", según dijo. En el ya anciano profesor, Bush tenía un apoyo intelectual constante a su "guerra contra el terrorismo".
En una columna en la revista The Weekly Standard, publicada en diciembre del año pasado, Kristol le pedía al ex presidente que explicara con más pasión "a los americanos cómo sus políticas de detención, interrogatorios, vigilancia y otras medidas antiterroristas han mantenido al país a salvo". Además, le recomendaba perdonar de forma preventiva a todos aquellos agentes de la CIA y soldados del Ejército que hubieran cometido excesos con sospechosos de terrorismo por "servir de buena fe en la guerra contra el terrorismo". Fue demasiado tarde. Un mes después, Barack Obama tomó posesión de su cargo y desestimó aquella última voluntad neocon.

19 de septiembre

El presidente Calderón en el Día Nacional de Protección Civil
Sábado, 19 de Septiembre de 2009 Discurso en El Palacio Nacional
Muy buenos días, señoras y señores.
Muy estimados colaboradores del Gabinete del Poder Ejecutivo.
General Guillermo Galván Galván, Secretario de la Defensa Nacional.
Almirante Mariano Francisco Saynez Mendonza, Secretario de Marina.
Licenciado Fernando Gómez Mont, Secretario de Gobernación.
Licenciada Laura Gurza, Directora del Sistema de Protección Civil.
Muy estimados amigos galardonados.
Muy estimados grupos de la sociedad civil, de Rescate Alpino, de los cuerpos de rescate del país, de Topos, de Protección Civil de distintas entidades.
Estimados ganadores del Premio Nacional de Protección Civil.
Señor Director del Instituto Politécnico Nacional, doctor Enrique Villa.
Señores representantes de la academia.
Señoras y señores:
Hoy, a 24 años de los sismos de 1985, rendimos homenaje a los miles de mexicanas y mexicanos que perdieron la vida en una de las mayores tragedias de la vida nacional.
Los terremotos del 19, principalmente, y también del 20 de septiembre de aquel año, dejaron una profunda huella de dolor que sacudió la conciencia nacional. Sin embargo, la memoria de este acontecimiento no es sólo de tristeza, es también una memoria de valentía, de dignidad ciudadana y de orgullo.
Porque frente a la magnitud del desastre, al caos inicial y al desorden, el pueblo se organizó, se organizó de manera voluntaria, valiente, espontánea, para rescatar a muchos damnificados.
En medio de la emergencia surgieron innumerables muestras de afecto, de generosidad y de entrega de los mexicanos. Y de ahí surgió este Día Nacional de Protección Civil, donde recordamos la heroica respuesta de vecinos, voluntarios, médicos, enfermeras, bomberos, policías, rescatistas, soldados, marinos, en torno a los cuales se ha integrado una sólida columna vertebral que ha permitido superar la Protección Civil día con día en nuestro país.
Ha sido ya casi un cuarto de siglo de aprendizaje, casi un cuarto de siglo en el que una y otra vez México se esfuerza para enfrentar, y cada día más, para prevenir los desastres naturales que acompañan a cualquier sociedad.
En los sismos de 1985 despertó un México especial, el México de la solidaridad, de la fraternidad, del humanismo; el México de la unidad y el trabajo colectivo para superar los retos que nos toca vivir; el México que no se arredra ante la adversidad y que siempre encuentra el camino para salir adelante.
Más allá de ese despertar ciudadano, la mayor lección que dejó a los mexicanos esta tragedia fue, quizá, la importancia de contar con un eficaz Sistema Nacional de Protección Civil. Desde entonces nuestro país se viene preparando para proteger mejor a la población ante cualquier emergencia o desastre.
México se ha preparado con la elaboración de un Atlas Nacional de Riesgos, con la instalación de una Red Sísmica Nacional, con el monitoreo permanente de volcanes en activo, con la puesta en marcha de sistemas de alerta de huracanes y tormentas tropicales, con planes de acción ante enfermedades con potencial pandémico, con el Plan de Emergencia DN-III del Ejército Mexicano y las Fuerzas Armadas. En especial se ha preparado con programas para evitar, disminuir o mitigar los efectos destructivos de las contingencias y los desastres, así como la consolidación de una nueva cultura de la prevención y de la autoprotección.
Como parte de este esfuerzo, me alegra mucho hoy el que hayamos entregado a nombre de los mexicanos el Premio Nacional de Protección Civil 2009, a compatriotas que se han destacado por sus contribuciones al fortalecimiento de una cultura preventiva y por sus acciones sobresalientes en auxilio a la población civil.
Felicito muy sinceramente al doctor Roberto Arroyo Matus por haber ganado este reconocimiento en la modalidad de Prevención, porque sus investigaciones han permitido mejorar la seguridad estructural de las edificaciones. Sus actividades de divulgación a través de historietas, por ejemplo, han hecho posible que muchos niños y jóvenes ahora sepan qué hacer antes, durante y después de un sismo.
Además, el doctor Roberto Arroyo ha tenido la valiosa virtud de jugársela por la ciencia y la tecnología en México. A pesar de haber recibido propuestas laborales de prestigiosas universidades extranjeras, ha preferido continuar sus investigaciones en la Universidad de Guerrero, su alma máter, y seguir aplicando sus conocimientos en beneficio de los guerrerenses y de los mexicanos.
Por todo ello, ha sido un honor entregar al doctor Arroyo tan merecido reconocimiento.
Asimismo, felicito sinceramente a los integrantes de la Brigada de Rescate del Socorro Alpino de México, en especial a su Presidente, Jesús Domínguez Navarro, por haber ganado este Premio en la modalidad de Ayuda, porque desde hace más de seis décadas este equipo ha destacado por localizar, salvar la vida o rescatar a montañistas perdidos o accidentados en las zonas más agrestes y de difícil acceso del país.
Reconozco el desempeño profesional, el altruismo y la vocación de servicio de los miembros de esta organización y de todos aquellos que se han avocado, precisamente, al rescate de víctimas en condiciones agrestes de la naturaleza, sea en las montañas, en las grutas o en cualquier sitio donde poner la propia vida en riesgo es indispensable para rescatar la de otros.
La distinción que hoy reciben se suma a las medallas de agradecimiento pero, sobre todo, a la admiración y el respeto de quienes han auxiliado y de todos los mexicanos.
Sé que mientras existan personas como ustedes, dispuestas a ayudar a la gente cuando más lo necesita, podremos confiar en el futuro promisorio del país.
Aprovecho esta ocasión, señoras y señores, para reafirmar el compromiso del Gobierno Federal con la protección y la seguridad de los mexicanos. Para nosotros, la integridad de las personas es el asunto prioritario. Por eso, seguiremos actuando con responsabilidad, trabajando en equipo y con visión de futuro en materia de prevención civil, porque sólo así evitaremos que las tragedias nos rebasen.
En esta temporada de lluvias y huracanes, por ejemplo, el Sistema Nacional de Protección Civil está en alerta para proteger la vida y el patrimonio de los mexicanos; en particular, las dependencias federales participantes están listas para alertar, organizar y en su caso evacuar a la población en peligro y auxiliarla, a la población civil, como ha hecho y lo seguirá haciendo ejemplarmente el Plan DN-III del Ejército Mexicano y el Plan Marina.
Pese a los avances obtenidos, existen aún muchos espacios para la mejora, en especial debemos fortalecer la coordinación entre los distintos órdenes de Gobierno en el marco de nuestro esquema de Protección Civil y responder de manera más eficaz a las emergencias que se presenten, como una muy reciente, sea, por ejemplo, en el paso del huracán, recientemente en la Península de Baja California, o bien muy cerca de la Ciudad de México, en la zona de Tlalnepantla y de Atizapán.
Señoras y señores:
Frente a las contingencias y desastres, los mexicanos siempre hemos salido adelante gracias a la unidad, la solidaridad, la fraternidad y la generosidad. Con la fuerza de nuestros valores y de nuestros ideales; con la fuerza de lo mucho que nos une, estoy seguro de que seguiremos enfrentando y superando estos y otros desafíos de nuestro tiempo.
Convoco a los mexicanos a seguir fortaleciendo nuestra capacidad de respuesta ante cualquier emergencia y a avanzar juntos en la construcción de un México distinto y mejor para todos.
Muchísimas felicidades y muchísimas gracias.
***
SECRETARIO FERNANDO GÓMEZ MONT
Señor don Felipe Calderón Hinojosa, Presidente Constitucional de los Estados Unidos; señor General Guillermo Galván Galván, Secretario de la Defensa; Almirante Francisco Saynez, Secretario de la Marina.
Señores premiados, señoras y señores.
Hoy hace 24 años una tragedia cimbró a la Ciudad de México. De esa adversidad obtuvimos diversas lecciones. En un momento en que el sistema político empezaba a dar signos de agotamiento por las insuficiencias a las que se había sometido por condiciones internas y externas de su economía, y por el carácter rígido de su legitimidad política, surgió una sociedad sensible y responsable, que ocupó los espacios de la compasión y de la solidaridad ante las insuficiencias que en ese momento mostraba el Gobierno.
Azoradas las instituciones burocráticas, sin tener la preparación suficiente, buscando liderazgos y procedimientos para responder a una sociedad en paz, reaccionó e hizo épica de la tragedias y dio un paso significativo en la consolidación de una cultura democrática en México.
Una cultura democrática que se construyó y se construye a partir de la responsabilidad, a partir de la empatía, a partir de la honradez y de la honestidad de cada uno de nosotros.
En donde, quienes contamos con el privilegio, directa o indirectamente; directamente, cuando son electos, indirectamente cuando los electos convocan a la responsabilidad en el equipo, para servir y proteger a la ciudadanía.
Cuando esa ciudadanía trabaja y comparte el valor de su trabajo, aporta en la construcción de los recursos públicos a mecanismos para fortalecer las capacidades de defensa, promoción y protección a que está obligado el Gobierno frente a su comunidad.
El Sistema Nacional de Protección Civil, que surge y se consolida a partir de esa tragedia, es una política profundamente democrática y en ello radica buena parte de su belleza.
En ella el Gobierno asume la responsabilidad de ejercer el liderazgo con honradez, con honestidad y con diligencia. En ella la sociedad multiplica las acciones a realizar de manera organizada, ordenada, confiable y visible.
El Sistema Nacional de Protección Civil, Gobierno y comunidad reaccionan frente a una tragedia que les viene impuesta por la naturaleza.
Este año, señor Presidente, ha sido un año difícil. Ha sido un año difícil en el que con su liderazgo, con un liderazgo humano, sereno, responsable, honesto, honrado. Usted ha dirigido a la sociedad para superar adversidades que no han sido provocadas, ni por el Gobierno ni por la sociedad.
Una crisis mundial, en el cual se cayó la demanda que alimentaba buena parte de nuestra economía, una crisis sanitaria, una reacción frente al embate de las organizaciones criminales.
Señor Presidente:
Su liderazgo ha podido sumar las fortalezas de la sociedad al Gobierno. Porque la gente le cree, porque ha sabido traducir honradez en ese ejercicio.
Y ese es un atributo que México
exige y requiere de sus líderes, porque el liderazgo es responsabilidad, no es ni privilegio ni pedestal. Es responsabilidad.
Y, en ese sentido, es que hoy tenemos que celebrar nuestra capacidad sociedad y Gobierno de seguir construyendo fortalezas para superar las adversidades.
Estamos en un momento decisivo de nuestra historia, señoras y señores. Estamos iniciando los festejos del Bicentenario y que es un ciclo de retrospección, de reflexión para reconocer nuestras fortalezas, las que se han esculpido de nuestro dolor, de nuestras tragedias; pero también de nuestras victorias, de nuestros aciertos.
Estamos en un tiempo en donde el Presidente de la República nos ha convocado a hacer de esta reflexión espacio fecundo para construir futuro; donde estamos obligados a modificar nuestras maneras de pensar, donde estamos obligados a reconocer nuestras fortalezas para hacerlas herramienta de presente y de futuro, donde estamos convocados a trascender nuestros errores.
Porque México es un país fuerte y muchas veces los mexicanos nos maltratamos demasiado y no sabemos reconocer serenamente todas las fortalezas que nos ha dado la vida y que hemos construido con nuestro destino.
Hoy son tiempos de aprendizaje y de consolidación institucional. Son tiempos en donde podemos y debemos superar prejuicios que nos han atado a no superar rezagos todavía pendientes. Son tiempos de construir puentes de solidaridad, de compasión, de multiplicación de libertades y oportunidades. Tiempo de madurar más y mejor como país.
En nuestros premiados hoy, señor Presidente, se reconocen dos virtudes que son fundamentales en estos tiempos. El doctor Arroyo Matus, a partir de la tragedia generó innovación y tecnología para construir o realizar construcciones más resistentes a los terremotos, que nuestra vulnerabilidad hizo fuerza, hizo resistencia, hizo aprendizaje.
La Brigada Alpina, en su amor por las alturas, supo construir de ese amor, solidaridad, compasión y sin renunciar a las alturas, generó solidaridad, tradición y esfuerzo.
Hoy en México estamos urgidos de innovación, de tradición y de mira de alturas. Sea esta la ocasión para refrendar nuestro compromiso con nosotros mismos y con México, para asumir nuestras responsabilidades, asumirlas en la alegría, en el conocimiento de que siempre perseveramos, que siempre podemos hacer las cosas mejor, que las puertas de México a su futuro están abiertas y que a nosotros nos toca ensancharlas, a nosotros nos toca transitarlas.
Señor Presidente:
Usted y yo somos de una generación que, desde jóvenes, tuvo el privilegio de contribuir con eficacia al quehacer patrio, y que hoy miramos con absoluta seriedad poderles garantizar ese privilegio a nuestros jóvenes, y pasar la estafeta a nuevas generaciones que, con más brío y mejor tino que la nuestra, sigan construyendo este país.
Que este Día de la Protección Civil sea un día de fortaleza cívica, de amor al país, de construcción de futuro, de compromiso con el presente.
Gracias, señor.

Los Beatles

Nadie después de los Beatles/
IÑIGO LÓPEZ PALACIOS
El País, 20/09/2009;
"Esa hipócrita beatlemanía ha mordido el polvo", cantaban The Clash en London calling, un tema de 1979. No podían estar más equivocados: ni antes ni después ha habido una banda tan grande. Nadie ha conseguido igualar su importancia en ningún aspecto ¿Son una cumbre creativa o un producto de marketing tan logrado que resulta imbatible? Desaparecidos los de Liverpool, ¿no hay nada que merezca la pena?
"Hay gente que ha hecho discos mejores que ellos, pero en conjunto, ponderando todos los elementos, musicales y sociológicos, creo que es el grupo que mejor ha definido lo que hoy por hoy entendemos como pop: la popularización absoluta de un producto combinada con un continuo misterio acerca de su éxito; como JFK, el Fairy o Danone. El buen pop siempre tiene algo de juguete religioso", aventura el escritor Agustín Fernández Mayo.
En 2009, The Beatles está a punto de convertirse en la banda más vendedora de esta década. En Estados Unidos, el único lugar del mundo donde se contabilizan realmente las copias vendidas, manda Eminem, con 32 millones. Pero le siguen los Beatles, con más de 28. Y suyo es el disco más exitoso de esta década, 1, antología que lleva casi doce millones sólo en ese país. Si sumamos los cuatro millones de copias fabricadas, 52.000 de ellas para España, de los remasters (complementado por el marketing del videojuego The Beatles: Rock band), "los británicos habrán superado al rapero de Detroit antes de que acabe 2009", aseguraba en estas páginas recientemente el crítico musical Diego A. Manrique.
Es otra de esas cifras impresionantes vinculadas a los de Liverpool. La banda de los "mil millones de discos" vendidos "hasta ayer" según su compañía. "Ayer" es el 9 de septiembre de 2009, día en que se lanzó la anunciada y, según muchos, esperadísima edición remasterizada de sus álbumes. "Es increíble", dice un veterano disquero que prefiere no dar su identidad. "¿Versión remasterizada? Mira, yo me dedico a esto y ni sé muy bien qué es. Y si pregunto en mi oficina, dudo que alguien sea capaz de darme una definición correcta. Así que el público mucho menos". Esto por no hablar de que resulta dudoso que la generación que escucha la música en MP3 y móviles tenga mucho interés en la calidad de sonido.
Tampoco hay que tomarse los números al pie de la letra. Los mil millones esconden que en realidad hace tiempo que se perdió la cuenta. Lo que sí es cierto es que 15 de los nuevos lanzamientos -todos menos Yellow submarine-, están hoy entre los cien más vendidos en España. Hay ya 6.107 unidades despachadas. The Beatles stereo box set ocupa el tercer puesto de la clasificación, con 1.430 ejemplares, 900 menos que el número uno, Aviones, de Pereza. La diferencia es que la caja de los de Liverpool cuesta alrededor de 240 euros. Entre las reediciones de los álbumes originales, Abbey Road es el que más ha vendido. Está en el puesto 13 con 695 copias.
Cifras escuálidas. Y son siempre así. Por eso es una gran semana para la muy dañada multinacional EMI. Más teniendo en cuenta que los discos de los Beatles se siguen vendiendo como si fueran una novedad, a 16 euros los sencillos y 24 los dobles, algo que no es ni mucho menos habitual. "Actualmente el núcleo duro de los compradores de discos está compuesto por mayores de 40 años. Y la marca Beatles es muy atractiva para ese sector. Los grandes fenómenos de ventas se explican bien dentro de ese contexto. No es tan distinto a lo que ha pasado con Miguel Bosé en España. ¿A quién va dirigido Papito, hasta en el título, si no es a ese tramo? Es un público que no descarga, ni usa Internet para la música", razona Ricardo Urias, director de estrategia e innovación de la consultora Havas Media.
"Y a esto hay que unir otra cuestión, los Beatles como marca son producto de una época. Nacen en los sesenta, la era en la que se crean las grandes marcas, Coca-Cola, Marlboro, McDonald's... En aquel momento reinaban los mass media, unos pocos se dirigían a todo el mundo. Con una campaña en una cadena de televisión, dos periódicos y cuatro emisoras de radio estabas en condiciones de crear una marca. Eso ahora es imposible. Es el momento de los social media, muchos se dirigen a muchos. La paradoja es que ahora, si usas los mass media, lejos de crear una marca, lo más seguro es que pongas al producto bajo sospecha de ser algo prefabricado", concluye.
Daniel Hunt miembro del grupo de pop electrónico Ladytron y productor (su último trabajo ha sido grabar tres canciones para el que será el nuevo disco de Cristina Aguilera) insiste en esta idea. "Yo no pertenezco a esa generación, pero he nacido y me he criado en Liverpool y allí se considera a los Beatles más en términos religiosos que musicales. Pero si me preguntas porque esto no volverá a pasar, la explicación natural es que los medios de comunicación están mucho más fragmentados. Incluso en comparación con hace 20 años, es difícil tener ese tipo de impacto. Creo que ya es imposible, al menos que algún cataclismo inesperado sacuda a los medios".
Un ejemplo: la noche en que dio comienzo la beatlemanía en Estados Unidos, el 9 de febrero de 1964, con la aparición del cuarteto en el programa de Ed Sullivan, un 75% de los americanos que veían la televisión sintonizaban aquella cadena. Ahora, el gran momento televisivo del año en ese país es la retransmisión de la Superbowl, que en su última edición consiguió una audiencia del 42,5%. "Y eso que las grandes marcas actuales son básicamente las deportivas. Digamos que gracias a las competiciones, -la Champions, los mundiales de atletismo-, es fácil saber quién es el mejor. En música no hay un Gran slam, como en tenis", explica Urias.
Es un mundo nuevo, distinto a aquel que conocieron generaciones anteriores y que sigue en movimiento. "Los grandes festivales de música tienen problemas para conseguir llenar sus escenarios principales. Cada vez es más difícil encontrar músicos capaces de atraer 50.000 personas. Y, al mismo tiempo, sus carpas menores, aquellas pensadas para 6.000 0 7.000, se les quedan pequeñas. Es uno de los debates más importantes que se están produciendo hoy en día en este negocio. Quizás el modelo del cabeza de cartel y los grupos para completar sea obsoleto y haya que tender a certámenes más horizontales", cuenta Christian Hald Buhl, director de estrategia del festival danés Spot.
Es la teoría de la clase media. En el pop, mientras las multinacionales imponían sus criterios con ayuda de la publicidad era más cómodo y rentable fijar los recursos en unos pocos músicos y convertirlos en estrellas, en aristocracia, condenando al resto a la semiindigencia, al proletariado pop. Pero con la aparición de Internet como herramienta fundamental para la distribución de la música, los pequeños ya no lo son tanto y los grandes lo son menos. "La democratización de la música vía internet y la eclosión de los medios de comunicación alternativos, de los blogs a las webs nicho, han provocado dos cosas: que la gente tenga una oferta ilimitada donde elegir y que uno mismo acaba convirtiéndose en su propio prescriptor", dice Borja Prieto, de la web MySpace. "Los medios tradicionales tienen una audiencia más dispersa y la gente atiende cada vez más a recomendaciones de amigos y a focos de información nicho. Ya nadie te dice qué escuchar y eso afecta directamente a las superestrellas. Hay menos superestrellas con un superéxito y muchas pequeñas con un éxito más medido. Desde luego es mucho más apasionante".
En la actualidad, salvo contadas excepciones motivadas por una avalancha informativa, como la muerte de Michael Jackson, los grandes fenómenos de ventas se reducen a los discos para adolescentes, casi niños, como Jonas Brothers o Hanna Montana. Y en este caso se trata de productos globales fundamentados en series de televisión, películas o merchadising. "Pero, si te fijas, tampoco es tan distinto a lo que hacían entonces The Beatles. Fueron un fenómeno de fans para jovencitas. Lo que pasa es que fueron evolucionando como hicieron pocos. Yo creo que a nivel comercial los productos de la factoría Disney son los que están más cerca de reproducirlo", dice Javier Liñan, director de la discográfica El Volcán.
Todo lo cual no quita un ápice de importancia a The Beatles en ningún plano. "Estos tíos lo inventaron todo. Y además todo lo que inventaron era muy bonito", dice Javier Pintor, jefe de marketing de EMI y encargado de este lanzamiento en España. Una explicación, la de su calidad muy superior a todo lo que hubo antes y todo lo que ha habido después, en la que muchos creen. La música no es en realidad más que matemáticas intuitivas. Todo sería reducible a formulas numéricas. El oyente no tiene que conocerlas pero están ahí. Si nos fiamos de los científicos beatlemaniacos (francamente, sus explicaciones técnicas resultan demasiado complicadas como para incluirlas aquí) las ecuaciones de las canciones de los Beatles son muy especiales.
Pero de esta explicación se desprende un problema. Si todo es reducible a una fórmula, debería ser imitable. Visto entonces que, de momento, ni humanos ni androides han conseguido igualar a los de Liverpool, quizás haya que buscar la respuesta en lo sentimental. En fans como Guillermo Sánchez Vega, periodista canario de 36 años. Con 14, llegó a la final de un concurso televisivo. Su tema, los Beatles. "Perdí, vale, pero al menos me di el gusto de discutir con el rancio del presentador en antena". Su pasión no ha disminuido con el tiempo. "Me emociono cada vez que veo el documental Anthology, la cara b de Abbey Road me parece la cúspide artística del ser humano y preferiría mil veces irme de cañas con Paul McCartney antes que con Megan Fox", dice. Tiene previsto hacerse en cuanto pueda con todos los discos, y si se le pregunta la razón de su amor, se explaya. "Ya se sabe, el primer amor es el primer amor. Sí, te casarás con otra persona y tendrás hijos con ella, pero nunca olvidarás a aquella por quien tanto sufriste. Los Beatles no sólo fueron el primer amor de muchos, sino de casi toda la industria musical. Son aquel instante irrepetible de absoluta felicidad que ha quedado idealizado: los Beatles, la vez que perdiste la virginidad, aquella gran borrachera con los amigos, los Tours de Induráin, el gol de Iniesta ante el Chelsea o el de Zidane ante el Bayer o, la boda de Rocío Jurado y Ortega Cano... Bueno quizás eso ya sería exagerar".

El Ministerio de la Verdad

Rusia y el Ministerio de la Verdad/Monika Zgustova, escritora
Publicado en EL PAÍS, 18/09/09;
“Los actuales intentos, asquerosos e hipócritas, de los europeos para dar otro sentido a la II Guerra Mundial, para rebajar el papel heroico de nuestra nación en la destrucción del nazismo, y la monstruosa mentira de los europeos a la hora de comparar Alemania y la Unión Soviética en su responsabilidad por la guerra demuestran que a los europeos el nazismo les resulta más próximo que el comunismo”. Con estas palabras, llenas de intención aunque algo faltas de lógica, concluyó el moderador Viktor Kozhemyako, redactor de Pravda, el coloquio de historiadores sobre el papel de Stalin y el Partido Comunista de la URSS en las vísperas de la II Guerra Mundial.
Según Pravda, el objetivo del coloquio fue responder “a los falsificadores de la historia: tanto extranjeros como rusos”. Y es que, según el periódico ruso, “últimamente existe en Europa una tendencia a igualar a Stalin con Hitler, el comunismo y el nazismo, y a intentar quitarnos a los rusos el derecho de enorgullecernos de nuestra incomparable Victoria de la Patria Soviética en la Gran Guerra Patriótica”. (Las mayúsculas son de Pravda).
El coloquio de historiadores, convocado por Pravda, se celebró en las vísperas de la conmemoración, en la ciudad polaca de Gdansk, de los 70 años del comienzo de la II Guerra Mundial. El 1 de septiembre de 1939, la Alemania nazi encendió la guerra al invadir Polonia, sólo unos días después de que su ministro de Asuntos Exteriores, Joachim von Ribbentropp, firmara un pacto de no agresión mutua con su colega ruso, Viacheslav Molotov. De acuerdo con su pacto con Hitler para dividir Europa, dos semanas más tarde las tropas soviéticas también invadieron Polonia.
Mientras los dirigentes alemanes han pedido perdón reiteradamente por los crímenes del nazismo, ningún mandatario ruso se ha atrevido a condenar los crímenes soviéticos durante la II Guerra Mundial. Los polacos, por ejemplo, esperaban que Putin pidiera disculpas por la masacre de los bosques de Katyn, donde en 1940 más de 20.000 oficiales polacos, prisioneros de guerra, fueron ejecutados por la KGB. Sin embargo, Putin no ha admitido ninguna culpa de su país; al contrario, ha disculpado a Stalin. En cuanto a la masacre, se ha limitado a afirmar que el pueblo ruso “comprende bien la sensibilidad de los polacos sobre lo ocurrido en Katyn”.
Siguiendo la actual tendencia oficial rusa, Putin rechaza cualquier responsabilidad de la Unión Soviética en la II Guerra Mundial, enfatizando el papel de los soviéticos como víctimas del conflicto bélico y echando la culpa de la invasión soviética de Polonia al Reino Unido.
¿Cuál es esa tendencia oficial de acuerdo con la cual actúa Putin? Es la que establece una comisión, fundada y liderada por el actual presidente ruso Dmitri Medvedev y su gabinete, y llamada Comisión para prevenir la falsificación de la historia en detrimento de los intereses de Rusia. El enunciado lo dice todo: la comisión quiere velar por los “intereses” de Rusia, no está destinada a esclarecer los hechos. La comisión se dedica, pues, a fijar “la verdad histórica” de acuerdo con esos “intereses” y a procesar a todos aquellos que intentan “reescribir la historia”. La propuesta de la ley, que ha presentado el Gobierno ruso, pretende que la “falsificación de la historia” se considere una ofensa criminal y que se pueda penalizar con entre 3 y 5 años de cárcel, aplicables indiscriminadamente a rusos y extranjeros. La oposición rusa ha apuntado que el intento de monopolizar la verdad histórica por parte de dicha comisión se parece al comportamiento
de las instituciones soviéticas que monopolizaban la verdad ideológica y la situaban por encima de la científica y la académica.
Según esta ley, podría llegar a ser condenada cualquier persona que cuestione el hecho de que en 1945, tras los acuerdos de Yalta, los Aliados entregaron a Rusia dos millones de “víctimas de Yalta”, básicamente prisioneros de guerra y exiliados, que a su llegada a Rusia fueron ejecutados o enviados al gulag. O cualquiera que critique los libros de texto vigentes en Rusia que describen a Stalin como un “gestor eficaz” y retratan las represiones masivas en los años treinta, cuarenta y cincuenta como la única manera que tuvo Stalin para salir de las grandes dificultades económicas y de seguridad. O, sin ir tan lejos en el pasado, a cualquiera que desapruebe la afirmación de Putin según la cual el colapso de la Unión Soviética fue “la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX”.
Los críticos echan en cara a Moscú que quiera ocultar el impulso que Stalin, junto a Hitler, dio a la II Guerra Mundial y que, en vez de admitir haber ayudado, a través del pacto Ribbentropp-Molotov, a perpetrar la destrucción de Europa, siga con la retórica estalinista de considerarse víctima y posterior vencedor.
Rusia sigue valorando su historia en función de su propia grandeza y no de los valores compartidos con el resto de las naciones. Es por ello que, mientras el mundo condena el estalinismo como un régimen abyecto, Rusia lo ensalza como el sistema que la consagró como una de las dos grandes potencias.

Apología del terror

Libertad de expresión o apología del terror/Reyes Mate, filósofo e investigador del CSIC
Publicado en EL PERIÓDICO, 19/09/09;
El anuncio, aparecido en un periódico madrileño, de una entrevista con David Irving, presentado como «gran experto e investigador» del Holocausto judío, ha vuelto a poner sobre la mesa qué hacer con el negacionismo, es decir, con quienes niegan la existencia del genocidio del pueblo hebreo perpetrado por los nazis. Aquel horror estuvo precedido por ideas que trivializaban la muerte del judío, estimado de raza inferior, y seguido por ideas que negaban que aquello hubiera ocurrido. Sin esas ideas y sin la indiferencia de la opinión pública europea respecto de ellas, el crimen contra la humanidad, ejecutado en los campos de exterminio, no hubiera tenido lugar. Por eso suena la alarma cada vez que alguien las repite, sobre todo en lugares con gran resonancia pública.
David Irving es un historiador británico en libertad condicional, tras haber cumplido dos tercios de la condena impuesta por un tribunal austriaco. ¿Delito? Afirmar, por ejemplo, que las cámaras de gas de Auschwitz-Birkenau fueron instaladas después del final de la guerra como atracción turística, es decir, niega el Holocausto.
Irving será historiador de profesión, pero «gran» historiador o «experto» en estos asuntos no lo es. Que el Consejo de la Unión Europea aconseje a los estados miembros que consideren delito la opinión negacionista indica que estamos ante un tipo de opinión muy especial. La misma Europa que conquistó con sangre la libertad de opinión pide ahora que se persigan determinadas opiniones. ¿De qué opiniones estamos hablando? No de las relativas a hechos históricos porque estos son sencillamente innegables. Imaginemos que alguien negara la segunda guerra mundial o la guerra civil española. Nadie le tomaría en serio y, si se presenta como historiador, diríamos que es un farsante. No habría institución respetable que incluyera entre sus ponentes o articulistas a alguien que defendiera la tesis de que esas guerras solo han existido en las mentes de algunos novelistas o en las pantallas de cine.Lo cierto es que gente como David Irving son invitados a congresos o solicitadas sus opiniones en calidad de «expertos». Lo que interesa de ellos, en esos casos, no es el absurdo de la negación de los hechos, sino su interpretación, a saber, que el nazismo no fue genocida y que lo (poco) que les ocurrió a los judíos se lo tenían merecido. Nada como banalizar los hechos para concluir exculpando a los asesinos y privando de significación a las víctimas. Esa estrategia interpretativa acarreará, es verdad, el descrédito entre los historiadores, pero tendrá a su favor el crédito de los antisemitas. El delito no es la opinión, sino el efecto político que se persigue con una opinión absurda y que solo es tomada en serio por esa connotación política y moral, a saber, justificar el crimen.
Por estas razones el negacionismo no es un asunto que se tenga que resolver en el negociado de la libertad de opinión, sino en el de la exaltación del crimen como arma política. Ese es el convencimiento que subyace a la recomendación de la Unión Europea, desoída ciertamente por el Tribunal Constitucional de España que no lo considera delito.
Cuando se habla de hechos, en relación al Holocausto judío, hay que tener presente una dificultad específica que no se da en otros genocidios. El proyecto nazi de destrucción de los judíos se proponía no solo acabar físicamente con los judíos, sino también no dejar rastro, ni huella, para que en el futuro no hubiera memoria de los hechos. Aunque el proyecto se llevó a cabo –por eso el Tribunal de Nürenberg sentenció que se había producido un crimen contra la humanidad–, lo cierto es que
Hitler fue vencido y no pudo consumar el proyecto. No pudo borrar todas las huellas ni eliminar a todos los testigos. Por eso sabemos tanto. No todo, desde luego, porque, como decía Primo Levi, los que apuraron el cáliz del horror no volvieron para contarlo, o enmudecieron en vida como los famosos «musulmanes» de los campos de exterminio.¿Podemos negar la angustia de los que murieron en las cámaras de gas porque no hay testigos que lo puedan contar? La derrota de Hitler nos ha permitido conocer mucho, porque en su delirio triunfalista tomaron nota de todo, pensando administrar ellos solos en el futuro el secreto de la barbarie. Pero hay un silencio de hechos que tuvieron lugar y de los que no hay memoria. Eso no puede llevar al negacionismo, sino a valorar aún más los hechos narrados por los supervivientes.
Así, los negacionistas son los únicos que viven como si el proyecto de olvido hubiera triunfado, como si Hitler no hubiera sido vencido. Son víctimas de sus propias ilusiones. Si lo que nos preocupa es la información histórica, no deberíamos perder ni un minuto con estos estafadores intelectuales. Lo preocupante es el juego que se les da y el eco que encuentran. David Irving ya vino a España, invitado por Fuerza Nueva y la librería Europa de Barcelona, conocido centro de propaganda neonazi. El eco de resonancia del neonazismo es la ultraderecha y quienes se empeñan en darles juego o son claramente antisemitas o ingenuos que no han descubierto que el problema no es la libertad de expresión, sino la apología del terror.

Apócrifa la carta de Nava Gomar

Carta a la revista Proceso # 1715, 13 de septiembre de 2009;
Sobre una presunta suplantación Del magistrado Nava Gomar
Señor director:
Hoy domingo 6 de septiembre, en la página 80 de la revista que usted dignamente dirige, se publicó una carta de mi supuesta autoría (Palabra de Lector de Proceso 1714). La carta es falsa. Le informo que ese texto no fue escrito ni enviado por mí. Ignoro quién la hizo llegar a la revista, cómo pudo burlar los controles internos de la misma, y quién o quiénes permitieron la publicación de un texto apócrifo de esas características sin previo cotejo de su autenticidad.
Esta acción me daña como funcionario público, como mexicano respetuoso de la libertad de expresión y como ciudadano con el derecho a no ser usurpado en su personalidad y convicciones.
Presentaré denuncia contra quien resulte responsable por los delitos que puedan derivar de la elaboración de la carta publicada. Invito a Proceso a hacer lo mismo.
En aras del profesionalismo periodístico y por respeto a sus lectores, le solicito se publique a la brevedad esta carta en la página electrónica de Proceso, y que en el próximo número del semanario se publique tanto la presente como una aclaración de ustedes al respecto.
A la vez, le solicito la carta original con la firma autógrafa que se me atribuye, ya que es mi derecho el proceder legalmente por la usurpación de mi identidad.
Con respeto al periodismo, a la libertad de expresión y al derecho a la información, quedo de usted.
Atentamente
Salvador Olimpo Nava Gomar

Magistrado de la Sala Superior
del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación
Nota de la Redacción
La carta que el magistrado Salvador Olimpo Nava Gomar señala como apócrifa, fechada el 27 de agosto, llegó por fax a la Redacción de este semanario el viernes 28. Se trata de tres hojas. En la parte superior de las dos primeras figuran el Escudo Nacional, la leyenda "Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación" y un membrete con el nombre del magistrado. Al final de la segunda página aparece una rúbrica, y en la tercera se anexa –como pretendida prueba de identidad– la copia de una CURP con la clave NAGS681017HDFVML04, el nombre del magistrado, la fecha de inscripción (06/12/1999) y el folio 044761451 (contenidos en las imágenes adjuntas).
Al magistrado Nava Gomar y a los lectores de Proceso se piden disculpas por lo que, al parecer, fue una suplantación documentada.

En la lucha por la CNDH

Rebatiña por la onerosa CNDH
JENARO VILLAMIL, reportero.
Proceso # 1715, 13 de septiembre de 2009;
Dispendio, burocratismo y corrupción son parte de la herencia que deja José Luis Soberanes luego de una década al frente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Para la designación de quien lo sucederá, en el Senado se libra una lucha sorda. Por lo pronto, la presidenta de la Comisión de los Derechos Humanos de este cuerpo legislativo, Rosario Ibarra de Piedra, asegura que dará la pelea para impedir que se imponga el continuismo en esa comisión.
Ante el relevo del ombudsman nacional José Luis Soberanes luego de 10 años de gestión, en el Senado se desató una intensa disputa para designar al nuevo titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), proceso que culminará en noviembre próximo.
En contrapartida, informes de una auditoría interna revelan gastos onerosos dentro de ese organismo, cuyo presupuesto para 2009 fue de 912 millones de pesos –el mayor destinado a una institución de ese tipo en el mundo–, de los cuales la mayor parte no se destinó a sus actividades sustantivas.
Por ejemplo, 71.5% de ese monto se canalizó al pago de personal; 92 millones de pesos se emplearon para la compra y remodelación de edificios y 49 millones de pesos se usaron para la adquisición de terrenos.
Entre 2003 y 2007, 11 millones 127 mil pesos en “gastos de asesoría” en materia de administración fueron pagados a empresas como Aregional, creada por el senador Manlio Fabio Beltrones (Proceso 1475). De 2004 a 2009 se liquidaron 5 millones de pesos al despacho Vázquez Nava y Asociados, creado por la excontralora en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, María Elena Vázquez Nava.
En el bienio 2003-2004, la comisión firmó con Aregional convenios por 1 millón 20 mil pesos (contrato 80), una ampliación de 170 mil pesos (contrato 5), otra por 1 millón 875 mil pesos (contrato 76) y una más por 312 mil 500 pesos (contrato 27).
Sin embargo, esas cifras se incrementaron a raíz de la designación en 2005 de Pablo Escudero Morales, yerno del senador Beltrones y actual diputado federal del Partido Verde, como Oficial Mayor de la CNDH.
Ese mismo año, el funcionario firmó con Ricardo Carrillo Arronte, director actual de Aregional, el contrato 071 por 2 millones 70 mil pesos; en 2006, el contrato 03 por 2 millones 880 mil pesos, y en 2007, el contrato 025 por 2 millones 592 mil pesos. Hasta ahora no se conocen los resultados de la “evaluación administrativa” por la que se le pagó a esa consultora.
Durante la gestión de Soberanes, los recursos para demoliciones, mantenimiento y remodelación de los inmuebles crecieron de manera significativa. En 2003 se destinaron a este rubro un total de 7 millones 319 mil pesos. A Grupo Constructor Cosmos por adjudicación directa se le otorgó un contrato por 5 millones 211 mil pesos.
Para 2007, los recursos para este renglón fueron de 21 millones 874 millones de pesos; de éstos, 12 millones se pagaron a GPE Grupo Constructor por “la supervisión de los trabajos de construcción de un centro de cómputo y telecomunicaciones” para la comisión. Al año siguiente se erogaron 5 millones 13 mil pesos para la edificación de otro centro de cómputo y telecomunicaciones, pero ahora la empresa beneficiada fue Grupo Constructor EJA, S.A. de C.V.
Un resumen del área contable de la CNDH, cuya copia obtuvo Proceso, revela que entre 2002 y 2009 se destinaron en total 57 millones 397 mil pesos a la compra y adaptación de bienes inmuebles.
En octubre de 2006, un comunicado oficial de la CNDH dio a conocer que ante el grave déficit de espacios para sus empleados, adquirió un inmueble de 5 mil 115 metros cuadrados ubicado en Bulevar Adolfo López Mateos número 1922. La operación fue por 92 millones de pesos. Como ese edificio no fue construido con el propósito de albergar oficinas, se gastaron cuantiosos recursos para adaptarlo.
Otros ejemplos del dispendio de la CNDH son los millonarios contratos para la edición de libros como Juárez, su obra y su tiempo, por la cual en el segundo trimestre de 2006 pagó 1 millón 527 mil pesos al Grupo Editorial Miguel Ángel Porrúa. También auspició, con la misma empresa, la publicación de las obras Liberales ilustres y Apuntes para el estudio de derecho constitucional, cuyos costos fueron de 1 millón 420 mil pesos y 1 millón 654 mil pesos, respectivamente. Incluso, la comisión destinó 100 mil pesos a la reimpresión del libro Las pasiones de Cuba, sin ninguna relación con la defensa de los derechos humanos.
Un caso documentado por la organización Fundar, dedicada a la transparencia y la información pública, reveló que, entre 2002 y 2005, al exdirector de la Facultad de Derecho de la UNAM, Máximo Carvajal Contreras, se le pagaron 1 millón 304 mil 347 pesos para que realizara una investigación sobre la banda centroamericana conocida como Mara Salvatrucha. El encargo fue suspendido después de tres años, pero Carvajal cobró más de 700 mil pesos por un trabajo que no concluyó. En enero de 2005, sin tener experiencia en el área de derechos humanos, Carvajal fue nombrado cuarto visitador de la CNDH.
Entre los organismos académicos más beneficiados por la comisión al otorgarles contratos para elaborar tratados y talleres se encuentra el Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM, de donde salió el propio Soberanes. En el primer trimestre de 2003 se le pagaron 650 mil pesos para elaborar “un tratado de derechos humanos”, y 280 mil pesos para impartir el taller Tendencias de los Derechos Humanos. En 2004, la CNDH le pagó 1 millón 985 mil pesos por el estudio Los derechos humanos en México, análisis y evaluación.
En viajes, la comisión no reparó en gastos. En 2004 firmó un contrato anual por 9 millones 565 mil pesos con la agencia Yeshua. Un año después, la cifra había crecido a 17 millones 391 mil pesos. En el primer trimestre de 2008, la CNDH “ahorró” y pagó directamente a Aeroméxico, por expedición de boletos para todo el año, 20 millones 500 mil pesos.
La batalla de Rosario
La legisladora del Partido del Trabajo Rosario Ibarra de Piedra, que preside la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Senadores, señala que la CNDH es un organismo “que dilapida, que tiene un negocio redondo para mucha gente que ni siquiera es de la comisión. No se vale”.
En entrevistada con Proceso efectuada el miércoles 9, la legisladora afirma que, a 18 años de su creación, en la CNDH no existe “ni un visitador ni una mísera sección de la comisión que busque a los desaparecidos. Y no hablo de los del pasado, sino de los de ahora”.
Ibarra libra una batalla dentro del Senado contra la intención de la Junta de Coordinación Política de colocar otras dos comisiones dictaminadoras (Estudios Legislativos y Justicia) en el proceso para seleccionar al próximo presidente de la CNDH. La luchadora social advierte que pugnará para que en la CNDH no vaya a darse el continuismo por parte del grupo encabezado por Soberanes.
“Me opongo tajantemente a que me quieran poner otras dos comisiones, porque ni en la Constitución ni en el reglamento de la CNDH está escrito que dictaminen más de dos comisiones. La de Estudios Legislativos me la quiso imponer Manlio Fabio, y la otra, la Comisión de Justicia, es la que pidieron los panistas.
“A Soberanes lo nombró la Comisión de Derechos Humanos del Senado y lo ratificó esa misma comisión. Entonces, por qué a mí me quieren colocar candados como si fuera yo una delincuente”, precisa la senadora.
–¿Por qué la insistencia en imponerle otras dos comisiones? –se le pregunta.
–Porque me quieren tener agarrada, pero yo no me dejé. Por eso dije: ‘esto es ilegal e inconstitucional’.
El miércoles 2, Rosario Ibarra publicó un desplegado en la prensa con el título ¿Qué hay detrás de la sucesión en la CNDH? En el texto, la defensora de los desaparecidos políticos sugiere que puede existir un proceso con “dados cargados” hacia un “arreglo político externo” y advierte que si se viola la legalidad en la designación del sucesor de Soberanes “con justa razón cualquier candidato, precandidato o candidato perdedor podría impugnar un proceso que estaría viciado de origen”.
Ese desplegado generó una airada rea­cción en el seno de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), la instancia donde se procesan los acuerdos políticos en el Senado, integrada por los coordinadores de las bancadas.
Una semana después, el jueves 10, tras un intenso debate en el pleno se modificó el acuerdo original que le otorgaba a la Jucopo la aprobación de la convocatoria para el relevo en la CNDH, a más tardar el próximo lunes 28. Ahora las tres comisiones someterán al pleno la terna de candidatos, pero el dictamen final quedará a cargo de la comisión presidida por Ibarra.
–¿Qué intereses están en juego en torno a la CNDH? –se le pregunta a la senadora.
–Yo quiero que sea realmente un proceso abierto, sin componendas, nada en lo oscurito, pero sospecho que mucha de la gente que me quiere vigilar tiene en mente algunos personajes para la terna que se presentará en el Senado.
“Ellos tienen todas las oportunidades del mundo para proponer a quien quieran, pero la comisión que presido puede vetar. Así que si yo veo continuismo, irregularidades, complicidades de alguna especie, así como falta de vocación, de mística en el sucesor de Soberanes, pondré mi voto como un veto, aunque no tenga mayoría”, adelanta.
–¿Qué tanto pesa la herencia de Soberanes en este proceso?
–Yo creo que tiene a su candidato y que a todo trance lo quiere imponer. Por eso saqué un desplegado que dice ¿Qué hay detrás de la sucesión en la CNDH? Pusieron el grito en el cielo porque me dijeron que eso no se hacía. Yo les contesté: “Le mandé una carta a cada uno de los integrantes de la Junta de Coordinación Política y ninguno me peló. Ni siquiera me enviaron un mensaje, un recadito, un guiño, nada”. Por eso lo publiqué, para que lo vean.
–¿No teme que esta sucesión ya se haya negociado y usted sea incómoda?
–Pueden hacer muchas negociaciones. A mí me han dicho que no sé negociar. Un senador del PRD, cuyo nombre no diré, me advirtió al principio de la Legislatura: “Doña Rosario, usted no sabe negociar, déjeme a mí la comisión”. Y le respondí: “chiquito, no sabré negociar, pero sí sé pelear”. Por lo pronto, si los razonamientos que uno tiene te los golpean, no se vale. Hay que defenderse. Yo digo que hay que negociar en buenos términos, sin ventajas excesivas.
¿Usted no tiene candidato?
No tengo ninguno. No me pueden acusar de eso. Han venido a verme muchos. Por ejemplo, Patricia Olamendi y Mauricio Farah (quinto visitador de la CNDH). Luego vino Alfonso Durazo (excolaborador de Luis Donaldo Colosio y exsecretario privado de Vicente Fox). Sólo quiso platicar conmigo y explicarme lo que para él son los derechos humanos.
“Mi único interés es que la CNDH, aun con su origen nebuloso porque fue un engendro de Salinas de Gortari, funcione con todo lo que pueda ayudar al pueblo de México en contra de las arbitrariedades que se cometen.”
–Al parecer, la correlación de fuerzas no le es favorable. Su posición puede perder en una votación en el pleno. ¿Usted utilizaría su fuerza moral?
–Es lo único que tengo. Es lo que dije en la Junta de Coordinación Política. Yo nunca he sido rica, pero tampoco pobre. Tengo 34 años de vivir en la Ciudad de México en un departamento y pago renta; entonces, no tengo cola que me pisen, no soy corrupta, soy ecuánime en mis juicios, tengo la mejor voluntad del mundo para ayudar a la gente que sufre en este país. Entonces, exijo que en la CNDH hagan lo mismo, y si yo con sólo mis uñas he estado 34 años trabajando en esto, ¿por qué con todos los elementos y recursos que tiene la CNDH no lo hace?
–¿Quisiera que la CNDH tuviera una visitaduría de desaparecidos?
–Claro, y no sólo una visitaduría. Desearía que la CNDH contara con un departamento especial para este crimen de lesa humanidad que es la desaparición forzada. Ahora el mal gobierno quiere hablar de levantones, perpetrados por el crimen organizado.
“Para mí los levantones son desapariciones forzadas hechas por los cuerpos policiacos. Puede haber algunos que se los lleven los narcos, pero la metodología del crimen organizado es muy distinta a la de los cuerpos policiacos.”
Gigantismo
A 10 años de haber llegado a la CNDH, Soberanes deja una institución que creció más de 50% en su estructura y con salarios para los mandos superiores que se incrementaron hasta 80%.
Con mil 90 servidores públicos en su nómina, la CNDH es la más grande comparada con otros organismos similares de los países integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Por ejemplo, la fiscalía general de Estados Unidos para esta materia tiene 300 empleados y la Comisión de Derechos Humanos de Canadá cuenta con 250. En Francia, el Mediador de la República tiene 300 empleados y la oficina del Defensor del Pueblo Nacional, de España, tiene sólo 35. En los países nórdicos de Noruega y Suecia, creadores de la figura del ombudsman, el personal encargado de la defensa de los derechos humanos es de 30 y 50 personas respectivamente.
En contraste, un análisis del Programa Atalaya, del ITAM, donde participan organismos como la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y Fundar, revela que en 2008 la comisión trabajó 7 mil 546 expedientes, de los cuales concluyó 5 mil 926. En 3 mil 947, más de 60%, no encontró violaciones a los derechos humanos y en 3 mil 112 concluyó su labor con una “orientación al quejoso”.
Su condición autónoma le ha permitido a la CNDH realizar adquisiciones de bienes inmobiliarios de manera discrecional. El 90% de las inversiones en compras de casas, terrenos y edificios se realiza con la norma creada por la propia CNDH para tener avalúos.
A diferencia de otras instituciones públicas, la comisión no tiene que pedir el visto bueno del Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (Indaabin), entidad creada durante el gobierno foxista para evaluar la compra de bienes inmuebles.
Los 912 millones de pesos de presupuesto que la comisión ejerció durante 2009 no son fiscalizados por ningún contralor externo o autónomo. En el seno de la Comisión de Derechos Humanos del Senado están pendientes varias iniciativas impulsadas por la propia Rosario Ibarra, para designar un contralor autónomo, a semejanza de lo que ha ocurrido en el Instituto Federal Electoral, así como reformar el mecanismo para designar a los integrantes del Consejo Consultivo de la CNDH
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Arturo Chávez

El estigma del repudio
PATRICIA DáVILA, reportera
Revista Proceso # 1715, 13 de septiembre de 2009;
La propuesta del presidente Felipe Calderón de poner al frente de la Procuraduría General de la República a Arturo Chávez reactivó las protestas de organizaciones sociales de Chihuahua que se oponen a su nombramiento. Entrevistadas por Proceso, madres de jóvenes asesinadas en Ciudad Juárez reiteran que cuando Chávez fue procurador estatal en la década pasada, nunca resolvió los feminicidios. También le recuerdan a Calderón que sobre su prospecto pesan dos recomendaciones de organismos internacionales de derechos humanos por bloquear las investigaciones de esos casos.
CIUDAD JUÁREZ, CHIH.- “Entré a la fuerza a la oficina del procurador Arturo Chávez Chávez. Me hinqué frente a él, llorando. Le pregunté si tenía hijas. Me contestó que sí, que dos. ‘Entonces le imploro que me regrese a la mía con vida’.
“Mi esposo Jesús se enojó: ‘¡Levántate, no te arrodilles!’ –me decía, mientras de un brazo intentaba levantarme. Le respondí que no, que por mi hija yo me hincaba ante quien fuera con tal de encontrarla. La gente de Chávez Chávez me hizo salir. Él, insensible, no se inmutaba; sólo me veía. Ya no dijo nada…”
Los ojos de Paula Flores la traicionan. Habituados al llanto por más de 11 años, se niegan a contener las lágrimas. El falso sosiego que pretende mostrar, desaparece al evocar esa mañana del 20 de abril de 1998, en que estuvo frente al procurador de Justicia de Chihuahua.
Paula es madre de María Sagrario, una joven de 16 años desaparecida cuatro días antes. Fue encontrada muerta 13 días después, pero su madre, como tantas otras, nunca vio el cadáver. Hasta hoy, Paula revela que no está segura de que los restos que descansan en la tumba a la que acude a rezar sean realmente los de su María Sagrario.
En Chihuahua, Chávez Chávez fue el responsable de la seguridad pública en momentos en que las torturas, violaciones, desaparición y muertes alcanzaron su punto máximo en la ciudad fronteriza: de 1992 a 1994, se desempeñó como subprocurador de Justicia; de 1994 a 1996, fue delegado de la Procuraduría General de la República (PGR), y de 1996 a 1998, procurador del estado, durante el gobierno del panista Francisco Barrio Terrazas.
El lunes 7, un anuncio presidencial sorprendió y exacerbó a los juarences: Felipe Calderón lo propuso como procurador general de la República, en sustitución de Eduardo Medina Mora. Falta que el Senado ratifique el nombramiento.
Con esa decisión de Calderón se inició otro capítulo de la historia de impunidad y negligencia de Chávez Chávez, quien se mostró incapaz de esclarecer las muertes de mujeres en Juárez mientras fue funcionario de seguridad en esta entidad, afirma Esther Chávez Cano, presidenta de Casa Amiga, una de las primeras activistas en denunciar los feminicidios.
En Chihuahua, dice, se conoce otro expediente que contiene 190 casos de denuncias de hombres desaparecidos durante la gestión de Chávez Chávez. Fue promovido por Jaime Herwella, quien a sus 80 años afirma que el cártel de Juárez pretende imponer a Felipe Calderón a uno de sus hombres.
Durante la gestión de Barrio Terrazas, el testigo protegido Tomás Colsa McGregor involucró al gobernador panista con Amado Carrillo, El Señor de los Cielos, entonces líder del cártel de Juárez y hermano de Vicente, quien hoy dirige esa organización. Chávez Chávez era el procurador estatal.
La propuesta de Calderón revivió dos recomendaciones, una de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y data de 1998: la otra proviene de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en la que se señala a Chávez Chávez de bloquear las investigaciones sobre personas desaparecidas en Juárez y fue emitida en 1999.
En 2007, la Corte Interamericana de Derechos Humanos determinó juzgar al Estado mexicano ante un tribunal por los feminicidios de Ciudad Juárez. Tres mujeres de condición muy humilde: Irma Monreal, Josefina González y Benita Monárrez, mamás de Esmeralda, Laura Berenice y Claudia Ivette, lograron llevar al Estado mexicano a juicio.
La Corte interamericana resolvió que sí hubo violación de los derechos a la vida, a la integridad personal y a las garantías judiciales; de los derechos de los niños y las niñas, a la protección judicial y al derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia (Proceso 1695).
¿Acaso el presidente desconoce esas recomendaciones?, se pregunta Paula Flores, después de narrar, entre lágrimas, el día en que en se arrodilló a los pies de Arturo Chávez.
“Nosotros hicimos las investigaciones, siempre señalamos a José Luis Hernández Flores, pero nunca quedó asentado en el expediente. No sé por qué, pero fue hasta en 2002 cuando se retomó el caso de mi hija, lo volvemos a señalar.”
Dice que tiene la esperanza de encontrarla con vida. Y expone: “Si encuentran un cuerpo, ahora se lo atribuyen al narcotráfico. Los crímenes como el de nuestra niña los minimizó la violencia que se vive en Ciudad Juárez, pero yo sigo estando de luto. Para mí, sigue estando el hueco vació en mi casa. Yo sigo sintiendo la misma impotencia, el mismo coraje y la misma sed de justicia…”.
Desapariciones
El 24 de mayo de 1994, Saúl Sánchez, ahijado de confirmación de Jaime Herwella, desapareció en Ciudad Juárez junto con su esposa Abigail Martínez. Era hijo de Saúl Sánchez, el mejor amigo de Herwella. Después de tres años de solicitar ayuda a Arturo Chávez Chávez para dar con el paradero de Saúl y Abigail, Herwella leyó una nota en el periódico de El Paso de otro caso similar al de su ahijado.
“Entonces, hablé con Saúl (su compadre). Le dije: ‘¡No estamos solos, vamos a poner un anuncio clasificado en el periódico!’ Así lo hicimos, decía: ‘Estamos formando una asociación de familias que han perdido a un ser querido, que se lo han desaparecido. Si usted pertenece a este grupo, esta es la dirección…’ Y se armó la remolina. Hubo que ocupar rápidamente a dos personas extras para tomar nombres y números, porque era un gentío que no cabía en mi oficina, ¡Nunca lo imaginábamos! Reunimos 196 casos de hombres desparecidos, 34 de ellos de estadunidenses”, relata Herwella, quien hoy atribuye a la ineptitud de Chávez Chávez el no haber localizado a la pareja, quien dejó dos hijos: uno de 15 y otro de 11 años.
Herwella relata que también conoció el caso de los hermanos Armando y Francisco Rayos Jáquez, desparecidos la noche del 11 de noviembre de 1995 en una de las calles de esta ciudad. Hoy, si viven, deben tener 43 y 38 años, respectivamente.
Los dos fueron implicados en el secuestro de un par de afroamericanas que fueron trasladadas de California a Juárez por un ajuste de cuentas del crimen organizado.
Lourdes Rayos y su marido Jorge García Zepeda están seguros de que los desaparecidos viven en algún lugar de Estados Unidos con una identidad distinta y protegidos por el gobierno estadunidense. Afirman incluso que el gobierno mexicano los “entregó” y que la pieza clave de esa operación fue el ahora candidato a ocupar la PGR.
“Arturo Chávez Chávez los entregó al FBI. Tenemos un expediente de unas 12 mil hojas, que señala que fueron entregados a un programa de protección a testigos. Él está enterado de lo que sucedió y no nada más a mis hermanos, puedo asegurar que sabe qué pasó con la mayoría de los cerca de 200 desaparecidos. Si alguien puede desenredar la madeja, es él. Es un traidor a la patria”, afirma Lourdes.
Y agrega que, de manera oficial, ni el gobierno de México ni el de Estados Unidos han querido aceptar tal versión. Sin embargo, asegura que organismos de inteligencia del vecino país le ofrecieron a ella y a su marido ver a Francisco y Armando en un estado “neutral” de Estados Unidos.
“Lo único que nos han dicho los investigadores es que saben que están vivos. A mí me lo confirmaron el sheriff de El Paso y el agente del FBI de El Paso, Héctor Camarillo”, revela el cuñado de los desaparecidos.
Otro error de Calderón
Alberto Ponce de León, corresponsal de Proceso en El Paso, entrevistó vía telefónica a la pareja, que radica en Mazatlán, Sinaloa, desde hace tres años. A partir de entonces enviaron una carta a Felipe Calderón para informarle del caso; incluso le anexaron copias de los documentos.
Hace mes y medio, agentes de la PGR visitó al matrimonio García Rayos para pedirles copias del expediente: “Vinieron y tomaron declaraciones. Supuestamente se pusieron a trabajar”, dice García Zepeda.
Él y su esposa no quitan el dedo del renglón. Cuando Barack Obama llegó a la Casa Blanca, el pasado 20 de enero, le escribieron una carta con los pormenores del caso: “Queremos que los regresen. Si ellos son los que mataron a mujeres en Juárez, si son secuestradores o violadores, que los juzguen en México”, asientan.
–¿Qué opina de la designación de Arturo Chávez como titular de la PGR? –se le pregunta a Jaime Herwella.
–Un fracaso completo. Él es del bando de Francisco Barrio, actual embajador ante el gobierno de Canadá. Ese hombre dijo que muchas de las jovencitas asesinadas, se lo ganaron por su manera de vestir. De eso hizo eco Chávez Chávez. Con un descaro tremendo, Calderón designó un embajador sin ninguna base moral, y ahora intenta hacer lo mismo en la PGR.
“El presidente está cometiendo un error tremendo. Está raspando el fondo y lo único que va lograr es empeorar las cosas. Considero que el cártel de Juárez le impuso el nombramiento, de lo contrario no me explico esa decisión. Él (Chávez) estuvo en la procuraduría (de Chihuahua) durante los años de esplendor de ese grupo.”
En entrevista con Proceso, Herwella señala que en múltiples ocasiones solicitó la comparecencia del exprocurador de Justicia Chávez Chávez, ya que ese funcionario tuvo conocimiento de las detenciones de Armando Gutiérrez Domínguez, Marco Antonio Ramírez, Julio Aguirre y Alfredo Kihara en el Aeropuerto Internacional de Juárez en 1995, por órdenes del jefe antidrogas mexicano Francisco Molina Ruiz.
“Desde que fueron detenidos, nunca se les volvió a ver”. Pese a ello, Arturo Chávez nunca fue llamado a declarar, lamenta Herwella.
Protesta unánime
El anuncio hecho por Calderón el lunes 7 removió la inconformidad y el encono de las familias de las desaparecidas en Juárez. Al día siguiente, representantes de organizaciones sociales, como Voces sin Eco, que durante la gestión de Chávez Chávez en Chihuahua estuvo integrada por Paula Flores, Irma Pérez, Ramona Morales, Bertha Márquez, Federico Ponce y Soledad Aguilar, padres de seis desaparecidas.
Además, volvieron a salir a las calles mujeres como Evangelina Arce, quien en 1988 promovió el primer plantón permanente frente a la procuraduría estatal en protesta por la negligencia de Chávez Chávez para encontrar a su hija. Hoy, junto con medio centenar de padres de desaparecidas, doña Eva se instaló nuevamente en la calle, sólo que ahora frente a la delegación de la PGR.
Vestida de blusa blanca, que contrasta con el negro que la enluta, doña Eva, mamá de Silvia Arce, narra sus 11 años de angustia y dolor: “Mi hija vendía burritos y café afuera de el salón bar El Pachangas, Arturo Chávez se metía mucho ahí, junto con muchos judiciales. Él siempre le compraba a mi hija y se ponía a platicar con ella. En una ocasión le dio su tarjeta, ‘para lo que se le ofreciera’” –dice.
–¿Usted platicó con él?
–Nunca quiso recibirnos. Por eso pusimos el plantón permanente. Jamás dijo: “Voy a ver qué quieren”. De las que estábamos en ahí muchas siguen sin encontrar a sus hijas.
–¿Qué justificación le daba la procuraduría, por qué Silvia no aparecía?
–Me decían que andaba drogándose y emborrachándose y que ella iba a regresar sola a mi casa. Yo les contestaba. “Si ustedes saben dónde está, entréguenmela”.
“Cuando oí que el presidente Calderón nombró a Chávez como titular de la PGR me dije: ¿Cómo es posible? Si aquí, cuando debió de ayudarnos a encontrar a nuestras hijas, nunca hizo nada.”
Irasema Mendoza, mamá de Arlén Vázquez Mendoza, desaparecida el 17 de febrero de 1995, cuenta que encontró a su hija en una zanja frente a la maquiladora en que trabajaba. Había sido golpeada y violada. Su cuerpo tenía cinco puñaladas. A 13 años de la muerte de su hija aún hoy levanta la voz: “Como procurador (de Chihuahua Arturo Chávez), no hizo nada. Hasta la fecha no se quién le quitó la vida a mi hija”, dice.
Otras de las madres Soledad Aguilar vive aún angustiada. Su hija Cecilia Covarrubias desapareció el 14 de noviembre de 1995 con su hijita de apenas 24 días de nacida. Ella se opone a que el Senado ratifique al exprocurador chihuahuense:
“Si él hubiera querido, habría detenido a los asesinos de mi hija, me habría regresado a mi nieta. Pero nunca investigó. Mi nieta ya tiene 14 años y aún no la conozco. Espero verla un día, antes de que me alcance la muerte. ¿Acaso Arturo Chávez me la va a entregar ahora?

La deuda del PAN con la cultura

La deuda del PAN con la cultura/CARLOS LARA
Revista Proceso # 1715, 13 de septimbre de 2009;
El Partido Acción Nacional llega a sus 70 años de vida con la propuesta legislativa más pobre de su historia en materia de cultura: En tan sólo cinco líneas expresa una deshilvanada iniciativa sin diagnóstico ni análisis. Y es que la deuda que el partido fundado por Manuel Gómez Morín y otros intelectuales tiene con la cultura se debe en parte al desánimo de sus militantes por desarrollar esta actividad, por el desinterés de la propia institución por fomentarla y, como tercer factor, al abandono del partido de sus mejores talentos a lo largo de su historia, por motivos de carácter ideológico. Las mentes más brillantes terminaron realizando una labor intelectual destacada –generalmente en el campo de las letras– fuera del PAN. Fue el caso de la generación incómoda expulsada en los años sesenta, integrada por Hugo Gutiérrez Vega, Manuel Rodríguez Lapuente, los hermanos Ignacio y Carlos Arriola y Alejandro Avilés. Otros optaron por renunciar, como el artífice de la reproyección de principios de doctrina de 1965, Efraín González Morfín; el historiador del PAN y padre del actual presidente de México, Luis Calderón Vega; y quien redimensionara e internacionalizara al partido –además de dotarlo de sus actuales fundaciones de estudio y análisis–, Carlos Castillo Peraza. Y recientemente, el destacado parlamentario y sociólogo José Francisco Paoli Bolio, quien el pasado 20 de agosto envió su renuncia al Comité Ejecutivo Nacional del PAN. La propuesta legislativa del PAN (2009-2012) en materia de cultura, titulada “Promovemos la cultura y el arte”, plantea en tan sólo cinco líneas favorecer, apoyar e incentivar a los creadores artísticos a través de una “Ley de Fomento al Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural para que mediante mecanismos fiscales y mecenazgos se apoye con recursos públicos y privados a los artistas, creadores e investigadores”. Una propuesta así debería incluirse en una ley general de cultura, o bien en la actual Ley del ISR. Más aún: Olvida el PAN que ya en otras legislaturas ha propuesto el tema del mecenazgo por separado (véase la plataforma legislativa 1994-1997), en la que propuso un proyecto de ley de mecenazgo y fundaciones, a fin de que la sociedad civil impulse la creación cultural a través de bonificaciones fiscales. Un proyecto que finalmente fue dese­chado antes de ser presentado al pleno del Congreso. Su propuesta de “Ley de Fomento al Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural con mecanismos fiscales y mecenazgo” no precisa su característica de ley federal; no dice qué pasaría con la actual Ley sobre Monumentos, y evade el tema relativo a los “mecanismos fiscales” (hay que recordar que el IETU, promovido y aprobado por el mismo partido, desaparece los regímenes especiales y exenciones fiscales). Si este impuesto se queda como único, el apoyo a la creación que se pretende será imposible. Todo lo anterior resulta lamentable, teniendo en cuenta que el PAN lleva 30 años presentado plataformas legislativas. La intención de Castillo Peraza en 1979, al elaborar la primera de ellas, era precisamente mostrar un diagnóstico, un análisis y una propuesta al electorado.
La gestión cultural de Gómez Morín
Existe la creencia de que el PAN no estableció desde su fundación iniciativas de carácter cultural, pero Gómez Morín fundó y colaboró estrechamente en proyectos que siguen teniendo vigencia. Una de las gestiones culturales más importantes y menos conocida es el impulso de las primeras giras de la Orquesta Sinfónica de México (OSM) de Carlos Chávez. Lo hizo como parte de su anhelada descentralización cultural en 1937, esto es, antes incluso que la organización del PAN (1939). La red de promotores que conformó en el país para impulsar la OSM se integró con destacados miembros fundadores de la naciente estructura del PAN. En Guadalajara, por ejemplo, se apoyó en los abogados Efraín y Víctor González Luna; en Monterrey, en José G. Martínez y Bernardo Elosúa Frías; en Querétaro, con Luis Álvarez y Carlos Septién García; en Michoacán, con Miguel Estrada Iturbide y Miguel Bernal Jiménez; en San Luis Potosí, con Isaac Guzmán Valdivia; en Tampico, con Samuel Melo Ostos, y en Torreón, con Salvador de Lara y Domingo Valdez Villarreal. Resulta lamentable que ni los propios panistas ahora sepan que antes de fundar el partido, Gómez Morín había echado a andar la primera organización musical del país. Un desconocimiento sobre la labor cultural del PAN comparable a otro en la actualidad: muchos panistas desconocen que el recientemente legislado derecho de acceso a la cultura en México fue planteado ya por Adolfo Christlieb Ibarrola en los años setenta y retomado por Castillo Peraza –cuyo noveno aniversario de muerte se cumplió el pasado miércoles 9– en la primera plataforma legislativa del PAN en 1979.
La “generación Mexicanto”
Existe una generación denominada por Castillo Peraza la generación tardía, la que no llegó en su tiempo, al mando de Manuel Clou­thier y con Francisco Barrio y Vicente Fox. Esa generación cubrió en cierta forma el enorme hueco que dejó la generación incómoda. Esta generación fue duramente atacada bajo el mote de “neopanistas” por sus ideas pragmáticas, aunque pese a todo siguió adelante hasta conquistar el poder. La salida del PAN de la generación incómoda abrió una profunda grieta que vinieron a revestir grupos ajenos a la doctrina del partido.
La salida de esta brillante cantera hizo al PAN presa fácil de diversos grupos empresariales con intereses ajenos a su doctrina, pues se fueron quienes pudieron apuntalar un proyecto cultural dentro del partido. Esto tiene un antecedente memorable: el de José Vasconcelos, el único hombre que ha sido capaz de desarrollar una política cultural en el país. De esto da cuenta Emmanuel Carballo en Protagonistas de la literatura mexicana (1994); al preguntar a Vasconcelos sobre su distanciamiento con el PAN, éste respondió: “los fifís de la política nunca me quisieron, es más, me echaron de la oposición”.
La cultura está tan mal concebida en el PAN, que en una de las entregas del periodista Álvaro Delgado a este semanario, el entonces presidente del PAN, Manuel Espino, manifestó que existe un “consejo nacional de intelectuales”, refiriéndose a lo que en realidad es el Consejo de Cultura, integrado en su mayoría por personajes del espectáculo y de la farándula, como Maribel Fernández La Pelangocha, Isabel Martínez La Tarabilla, Pompín Iglesias, Evita Muñoz Chachita, Irma Lozano y el mago Ednovi.
Llama la atención el caso del compositor David Filio –compañero de bohemia del actual presidente de la nación–, pues ha sido el inspirador de la que podríamos llamar la generación Mexicanto, puesto que la música de este virtuoso dueto amenizaba los encuentros de la Secretaría Juvenil del partido, cuando Felipe Calderón era su jefe juvenil nacional. Pertenecerían a ella el actual presidente del partido, César Nava; su antecesor, Germán Martínez; el subsecretario de Energía, Jordi Herrera; la exdiputada federal Karla Rochín; el exsecretario general José Espina; los exdiputados Cristian Castaño y Tarsicio Rodríguez; y por supuesto, Margarita Zavala.
Pero el presente y el futuro de la cultura en el PAN deben construirse más allá de una generación inspirada en Mexicanto y en el elenco de su Consejo de Cultura. Se deberían recuperar de la memoria histórica los mejores referentes. Nadie puede desarrollar lo que no ha concebido. En esa condición llega el PAN a sus 70 años en materia de cultura. De continuar así después de este aniversario reflexivo, esta vez, como dijera Castillo Peraza, “recordar no será volver a vivir, sino comenzar a morir de nuevo”. l
* Militante del PAN y asesor cultural en la Cámara de Diputados.

El PAN a 70 años

Acción Nacional es un equívoco”/CARLOS ARRIOLA
Revista Proceso # 1715, a 13 de septiembre de 2009;
Tal es el título que el católico ultraortodoxo Jesús Guiza y Acevedo utilizó para su libro (Ed. Polis, 1966), cuando renunció a 25 años de militancia en el PAN, a pesar de haber sido un distinguido miembro fundador. Guiza y Acevedo fue, además, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y autor de numerosos libros y artículos.
El texto citado es una de las diatribas más violentas escritas contra el PAN. A pesar de las descalificaciones y denuestos, Guiza identifica, temprana y acertadamente, algunos problemas congénitos al partido. Cabe mencionar dos: “Acción Nacional declara no ser de izquierda, ni de derecha, quiere ser sólo de hoy, y rechaza cualquier continuidad histórica”. Y en efecto, el PAN, al igual que muchos otros partidos de derecha en el mundo, intenta negar su filiación histórica con los conservadores del siglo XIX. El rechazo oficial nunca impidió que varios de sus líderes, como Efraín González Luna, candidato presidencial en 1952, defendiera en la revista del partido el pasado colonial y a Lucas Alamán. Felipe Calderón, a la sazón presidente del PAN, vitoreó a Agustín de Iturbide un 15 de septiembre en el Ángel de la Independencia.
A pesar de estas manifestaciones, la línea oficial fue la señalada por Guiza y Acevedo: ser sólo de hoy. El esfuerzo por ignorar un pasado rico en enseñanzas trajo aparejado un desconocimiento de la naturaleza de los problemas actuales del país que resumieron y simplificaron en la falta de democracia. Esta actitud se tradujo en sus plataformas electorales, durante seis décadas, caracterizadas más por posiciones éticas que políticas. La tónica cambió con Fox, ya que las plataformas, incluyendo la última, parecen haber sido redactadas por agencias de publicidad abocadas al hoy, hoy, hoy.
La segunda crítica importante de Guiza y Acevedo también fue pertinente: “Acción Nacional no es sólo un equívoco. Es, también, un retraimiento, una vacilación en cuanto a las formas o formalidades de su actividad política y una vituperable, execrable traición en cuanto al fondo. Es rémora y pala (en su acepción de engaño), pero pala de ‘palero’”.
El motivo inmediato del enojo del autor fue la participación del PAN, con Adolfo Christlieb, en la reforma electoral de 1963 que estableció los diputados de partido (el PAN obtuvo 18 de un total de 183) y el reconocimiento, por vez primera, del triunfo en las urnas del presidente Díaz Ordaz. Ello implicaba el reconocimiento de facto de la legitimidad del régimen revolucionario. Este fue el motivo de fondo que resultó inaceptable para el ultramontano escritor que, al igual que muchos otros panistas de la primera hora, concebían al PAN más como un movimiento antisistema que como un partido político de oposición, tal y como lo pensó Gómez Morín. Resabios de esta actitud antisistema se manifestaron cuando Luis H. Álvarez luchó arduamente en el Consejo Nacional, durante 18 meses, para que después de una década se aceptara recibir el financiamiento público que la reforma de Reyes Heroles otorgó a los partidos.
Desde la otra acera, la liberal, don Daniel Cosío Villegas también denunció el equívoco que significaba el PAN, desde una perspectiva política. En su famoso ensayo La crisis de México, publicado casi 20 años antes que el de Guiza y Acevedo, escribió: Para combatir la corrupción “que ha rajado el tronco de la Revolución Mexicana”, hay que considerar la posibilidad de la alternancia política y de que Acción Nacional llegara al poder. Esta eventualidad lo aterra, ya que estima que la Iglesia, “con su incurable oscurantismo”, perseguiría a los liberales e impediría resolver los problemas del país. Pero más le preocupaba la incapacidad del PAN para gobernar: “Acción Nacional se desplomaría al hacerse gobierno… no cuenta ni con principios ni hombres… se ha gastado en una labor de denuncia, pero poco o nada ha dicho sobre cómo organizaría las instituciones del país”.
El PAN nada decía porque el poderoso núcleo católico, que había expulsado de Acción Nacional a uno de sus primeros diputados, el liberal Aquiles Elorduy, por defender el laicismo educativo, aún se concebía como movimiento antisistema y soñaba con sustituir al régimen de la Revolución. Por supuesto que Gómez Morín mantuvo a raya a los ultras, aunque les concedió la cabeza de Elorduy y un buen número de puestos dirigentes a los militantes provenientes de la Acción Católica, como Alfonso Ituarte Servín y José González Torres, que sucedieron a Gómez Morín después del período de Gutiérrez Lascuráin.
El libro de Guiza y Acevedo fue el epitafio de los que aún pensaban en el PAN como movimiento antisistema. La Iglesia y los empresarios se habían acomodado cabalmente en el nuevo régimen (el reinado de Ortiz Mena) y el PAN se había consolidado como partido de “leal” oposición sin que el adjetivo se emplee con connotaciones peyorativas. Las reformas electorales de 1963 y 1978 le permitieron aumentar sustancialmente el número de diputados federales y locales, y el avance democrático, tanto del gobierno como de los gobernados, le facilitaron que ganara numerosas presidencias municipales importantes. Sin embargo, subsistió un equívoco fundamental: ¿el partido realmente se proponía y se preparaba para conquistar el poder?
Nada indica que haya sido el caso, ya que en los actos iniciales para conmemorar los 50 años del partido, en febrero de 1989, su presidente Luis H. Álvarez se vio obligado a sostener: no tenemos por qué “tener miedo” de luchar por el poder… “Acción Nacional tiene que asumir el riesgo de ejercer responsablemente la cuota de poder que sus electores le dieron”. Esta actitud condicionó el triunfo del PAN en el año 2000 y ha sido fuente de ambigüedades e indecisiones.
El poder ha revelado la estatura del PAN. En tan sólo nueve años mostraron que desconocían la naturaleza del poder, sus exigencias y servidumbres, así como la condición humana. Más aún, su ignorancia acerca de los problemas del país, de los intereses en juego y de las fuerzas políticas les hizo pensar, en un primer momento, que tenían carta blanca para proceder, a falta de programas, de acuerdo a sus ocurrencias. Pasada la euforia inicial, llegó el segundo tiempo y toparon con pared. Desde entonces se encuentran en un callejón sin salida, pasmados y en ocasiones aterrorizados. No se equivocó Cosío Villegas en 1947 al profetizar que el PAN se “desplomaría al llegar al poder”, lo que no implica su desaparición. Tampoco erró Guiza y Acevedo al sostener que el PAN es un “equívoco”. Cuando César Nava habla de “reinventar” al PAN les otorga la razón.


* Investigador de El Colegio de México y autor del libro El miedo a gobernar. La verdadera historia del PAN (Océano, 2009).

Plaza Melchor Ocampo de Morelia, a un año

Un año después: confesos por tortura
JORGE CARRASCO ARAIZAGA
Revispta Proceso # 1715, 13 de septiembre de 2009;

Hace un año, el estallido de granadas ensangrentó el Zócalo de Morelia en plena celebración de la Independencia. La organización delictiva La Familia culpó a sus rivales, Los Zetas, de ese acto terrorista en sus dominios, y prometió entregar a los culpables. Días después una llamada anónima llevó a los agentes de la PGR a una casa donde había tres hombres atados y con signos de tortura. Aunque han insistido en que fueron obligados a confesar, hasta hoy son oficialmente los únicos responsables del crimen.
En su tercer informe de gobierno, Felipe Calderón no deja dudas sobre quiénes realizaron los atentados en la noche del Grito de Independencia del año pasado en Morelia: fueron Los Zetas.
Esa es la versión oficial desde el 26 de septiembre de 2008, cuando la titular de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), Marisela Morales Ibáñez, presentó a los tres presuntos autores materiales del doble ataque con granadas que dejó ocho muertos y más de 100 heridos en el centro histórico de Morelia.
Aunque el informe presidencial vincula con la agresión a Heriberto Lazcano, El Lazca, y a Jorge Eduardo Costilla, El Coss, cabezas del cártel del Golfo, la Procuraduría General de la República (PGR) sólo tiene en el penal de Puente Grande, en Jalisco, a las tres personas que le entregó un comando armado.
Secuestrados y aleccionados bajo tortura para inculparse, Alfredo Rosas Elicea, Juan Carlos Castro Galeana y Julio César Mondragón Mendoza fueron entregados a la PGR 10 días después de los atentados. Desde entonces, la dependencia ha sostenido el caso con testigos protegidos.
De acuerdo con el testimonio escrito de Rosas Elicea, al que este medio tuvo acceso, la SIEDO consintió la presencia de los torturadores durante su declaración ante el Ministerio Público federal. La tortura fue reconocida por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, pero se deslindó del caso al exculpar a la PGR de cualquier responsabilidad (Proceso 1712).
El “entrenamiento”
Aún no pasaba la conmoción por el primer acto terrorista relacionado con el narcotráfico en México y La Familia había hecho pública su advertencia de que daría con los responsables para entregarlos al gobierno de Calderón, cuando Rosas Elicea fue levantado por hombres armados en el puerto de Lázaro Cárdenas, a casi 400 kilómetros de Morelia.
Fue el 23 de septiembre de 2008. Como era su costumbre, ese día Alfredo llegó como a las 10 de la mañana a la casa a medio construir que tiene en el andador Heriberto Jara número 7, colonia Vista Industrial, la cual utiliza como bodega para materiales y herramientas de construcción, actividad a la que se dedica desde hace 20 años.
Ya lo esperaban unos tipos. No le extrañó porque supuso que era por trabajo, pero cuando bajó de su Tsuru rojo, dos de los desconocidos lo amagaron con armas, se metieron con él al coche y lo amarraron de manos y pies. Le taparon la cara con su propia camiseta y lo empezaron a golpear.
En el mismo coche lo llevaron a su casa, donde los desconocidos tomaron chalecos y cascos de seguridad industrial, así como taladros, sierra para madera y otras herramientas. Ahí lo metieron a una camioneta dorada. “Vámonos por otro”, dijeron los secuestradores.
Al parecer iban con ellos dos o tres coches más. Llegaron a un domicilio, y a los pocos minutos Alfredo escuchó que no habían encontrado a quien buscaban. Cuando salieron de ahí, uno de los secuestradores, que iba hablando por celular, dijo: “Ya vamos para allá; cualquier cosa me avisas”.
Volvieron a golpear a Alfredo, quien al cabo de un rato, siempre con la cara cubierta, sintió que la camioneta se detuvo y que pasó por una caseta de cobro. Otra vez oyó la voz que hablaba por teléfono: “Ya estamos aquí”.
Calculó como medio kilómetro recorrido antes de entrar a un camino de terracería. Después de un rato, lo volvieron a cambiar de auto. Ahí lo siguieron golpeando y lo amenazaron con hacerle daño a su familia.
Cuando llegaron a un sitio que Rosas Elicea no ubica en su relato, le destaparon parcialmente la cara y le preguntaron: “¿Los conoces?”. Vio a dos personas amarradas. Una de ellas era César Mondragón. Cuando le preguntaron por qué lo conocía, dijo: “También se dedica a la construcción. Tiene maquinaria pesada y equipo para construcción. Se la hemos rentado a él y a un ingeniero, con el que es socio”.
En ese momento empezó la tortura. Lo sumergieron en agua, le pegaron en el estómago, el pecho y las costillas. Luego lo llevaron ante los otros dos detenidos. Julio César y Juan Carlos Castro habían sido levantados y torturados entre el 18 y el 21 de septiembre.
Los secuestradores ordenaron: “Digan lo que tienen que decir: ‘Nosotros tres fuimos responsables de los atentados de Morelia’”.
Al escuchar eso, dice Rosas Elicea, “sentí algo como un estremecimiento y, entre mi dolor y miedo, les pedí que dijeran la verdad. Yo no sé por qué dicen esto”.
–Tenemos que decir lo que nos dicen, o nos van a matar y a nuestra familia le harán daño –dijo uno de los secuestrados.
–Yo no me voy a echar la culpa de algo que no cometí ni cometería jamás –se resistió Alfredo.
Le metieron en la cabeza una bolsa con agua y jabón. “Tomaba agua en vez de aire. Sentía morirme”, afirma. Cuando le quitaron la bolsa, ya sus costillas “habían crujido dos o tres veces”. En realidad, acabó con cinco costillas rotas. Seguían las amenazas:
–Vas a cooperar, hijo de tu puta madre, o le seguimos y de paso van a traer a tu vieja y nos la vamos a coger.
–Sí, voy a cooperar. No le hagan daño a mi familia –tuvo que responder.
Machacados
Cuando se suspendía la tortura, los otros secuestrados se acercaban y le decían: “ya di que sí porque te van a matar”. Rosas Elicea se resistía a inculparse y la tortura recomenzaba. Fue colgado de manos y golpeado. Luego le pusieron una bolsa de plástico en la cabeza y se desmayó.
Al volver en sí, estaba con los otros dos secuestrados. Por Juan Carlos y Julio César supo que, como estuvo unas tres horas sin sentido, los torturadores dijeron: “Este ya se fue”, y lo dejaron tirado entre piedras. Pero se dieron cuenta de su error y lo arrastraron adonde estaban Castro Galeana y Mondragón Mendoza.
Ellos le insistían en que aceptara la culpa y dijera exactamente lo que sus captores ordenaban.
En una pausa, los encerraron en un cuarto con piso de tierra. Ahí Alfredo, que “apenas podía hablar”, le preguntó por qué pretendían que confesaran “algo tan feo”. Julio César le explicó que no les quedaba de otra; que a él lo habían torturado para que diera nombres y había dado el suyo y el de otras personas, pues temía por su vida y la de su familia.
Alfredo calcula que fue al día siguiente cuando los subieron a una camioneta. “Ahí me di cuenta que había tres o cuatro personas más, amarradas”, anota. Oyó decir que “venían los guachos” (soldados) y el vehículo arrancó. Después de un rato se detuvo y él oyó por radio que se habían ponchado o algo así y se regresaron a donde habían pasado la noche.
“Estuvimos poco tiempo y luego cargaron todo (por lo que se podía oír, nos cambiaríamos de lugar) y salimos”. Todo esto bajo amenazas y con golpes. A pesar de que iban tapados con cobijas, se percató de que avanzaban por un camino de terracería.
“Por fin llegamos a un lugar donde estaban trabajando con motosierras y martillos –continúa–, como construyendo algún campamento. Nos mantuvieron en el monte algunas horas hasta que, según yo, terminaron de trabajar o hasta que cayó la noche.
“Después me apartaron... y otra golpiza. Me golpearon los oídos con ambas manos. Mientras me sostenían en pie, me advirtieron que todo lo que me dijeron tenía que decirlo. En esos momentos deseaba morir ante tanto dolor y sufrimiento.”
Pero no fue todo: “Me pusieron algo en la boca con una botella de vidrio, la cual me causó heridas en la boca y garganta, así como varios dientes y muelas despostillados. En seguida, no recuerdo en qué posición estaba porque ya me sentía muy lastimado. De repente sentí un ardor en el interior de la nariz y los ojos. Me estaban echando vinagre. Fue algo muy intenso que me hizo volver en mí. Yo gritaba de dolor y, arrastrando, me llevaron adonde estaban las demás personas”.
Los tres secuestrados siempre estuvieron bajo vigilancia. Después de algún tiempo los reunieron a los tres. “Por el frío –recuerda Rosas Elicea– sentí que era de noche o de madrugada. Yo andaba en puro calzón tipo bóxer. Sentía como lluvia”.
Al cabo de unos minutos los llevaron a otra casa. “Nos metieron y nos dejaron con otras personas, cuatro o cinco. Se oían transmisiones de radios portátiles. Ahí siguieron las amenazas, los golpes, el cuestionario y las respuestas: ‘Cada que alguien pregunte, tienen que contestar lo que les estamos diciendo, si no ya saben lo que les pasará’”. También les daban nombres de personas a las cuales tenían que mencionar en todo momento.
Después de ese “entrenamiento”, los bañaron. Alfredo fue el primero. “Yo andaba en puro calzón, con todo el cuerpo enlodado y ensangrentado. “Ya bañados, nos pusieron ropa limpia de talla grande y zapatos, también grandes. Después me dieron algunas patadas. Yo sentía estallar mi cuerpo del dolor causado por los golpes y la tortura”.
Dos o tres horas más tarde, según las cuentas de Rosas Elicea, los sacaron de la casa.
La segunda fase
Según informó la subprocuradora Marisela Morales, a partir de “una llamada anónima”, los supuestos responsables de los atentados de Morelia fueron encontrados por agentes judiciales en una construcción abandonada del poblado de Antúnez, en el municipio de Apatzingán. Según confirmó Proceso (1670), de ahí fueron trasladados en un avión de la PGR a la Ciudad de México.
El testimonio de Alfredo Rosas Elicea da detalles sobre la manera en que fueron entregados a la SIEDO:
“Nos subieron a una camioneta y circulamos por un corto tiempo. Nos bajaron y nos entregaron con otras personas. Se oía ruido de motor. Nos subieron a una nave, avioneta o helicóptero; no pude precisar. Siempre estuvimos amarrados y vendados. Siguieron los golpes. Yo apenas me daba cuenta, por el estado en que me encontraba.
“Después de varias amenazas llegamos a algún lugar. Ahí nos subieron a una camioneta y condujeron por un rato. Luego nos bajaron y me pegaron a lo que me pareció una camioneta, y por la espalda se me acercó alguien y me dijo: ‘Ya sabes lo que tienes que decir, hijo de tu pinche madre. Aquí vamos a estar’. Enseguida me agarró por los cabellos, me jaló y caí.”
Aún vendados, “subimos uno o dos pisos. Me sentaron en una silla, siempre amarrado de manos y vendado. Sentía desmayarme del dolor del cuerpo, de cabeza, de oídos, del ardor de ojos.
“Me empezaron a preguntar acerca de los atentados. El que me preguntaba, me guiaba. Yo le respondía que sí. Oí como que escribían a máquina porque él dictaba, y pregunté si era doctor o licenciado”. Su interlocutor contestó: “Da lo mismo”.
Con todo su miedo y dolor, Alfredo le dijo: “Señor, esto que estoy diciendo es porque me torturaron. Tengo miedo, pero quiero declarar lo que pasó. Yo fui secuestrado y quieren que me eche la culpa”.
La respuesta del agente del Ministerio Público federal fue contundente: “Mira, eso no importa. Tú tienes que decir lo que te dijeron que dijeras y ya mañana puedes declarar lo demás”. Y siguió con el interrogatorio.
De acuerdo con Rosas Elicea, en un momento en que aparentemente se quedó solo, alguien se le acercó y le dijo: “Aquí estamos todavía, hijo de tu pinche madre. Nada más fallas y ya sabes”.
A pesar del miedo, Alfredo insistió en que había sido torturado física y psicológicamente. Solicitó ayuda médica. “Primero hay que terminar aquí y ya luego te atenderán”, le respondió su interlocutor inicial. Casi al terminar su declaración, dijo que ya no aguantaba la venda sobre sus ojos y las heridas de la cara. Le quitaron la venda y le soltaron las manos, pero enseguida lo esposaron.
Apareció entonces “un señor gordito, mediano de estatura, por lo que pude distinguir, porque veía muy poco; mi vista estaba empañada, muy opaca”. Su interlocutor le dijo: “Este va a ser tu licenciado de oficio”.
Escribe Alfredo Rosas Elicea: “Ya mi resistencia era muy poca. Me sentía morir. Lloré por la injusticia”. El interlocutor le pidió que aguantara un poco más: “Ya está listo. Firma, para que te atienda un doctor”.
“Licenciado, yo soy inocente. Yo quiero dar mi declaración”, insistió. Dice que “para esos momentos ya estaba entendiendo que estaba declarando ante el gobierno. Cuando estaba siendo torturado deseaba ser llevado ante el gobierno para, según yo, estar a salvo”. Pero el agente del MP insistía en que firmara su confesión.
“Me negué una o dos veces. Le dije otra vez: ‘Licenciado, esto no está bien’. Refiere que éste le comentó “a otro licenciado (Ministerio Público, ahora sé, pero en ese momento no): ‘Licenciado, hay que anexarle algo ahí para que ya firme’”. Enseguida su interlocutor dictó: “Juro que no pertenezco a ningún grupo de delincuencia organizada ni delictivo”. Eso o algo muy parecido. E insistió: “Ya firma. No hay problema, mañana declaras lo demás”.
El agente del MP le pidió a Alfredo que leyera su declaración. No pudo. Por los golpes, había perdido parte de la visión. El agente terminó de leer la declaración. Alfredo “no sabía qué hacer entre el miedo, el dolor y la decepción de lo que estaba pasando”.
El licenciado le insistió en que firmara para que lo atendiera un médico y le dieran de comer. No había probado alimento desde que salió de su casa, el martes 23 de septiembre, cuando almorzó como a las nueve de la mañana. “Al parecer (ya) era viernes. Tenía mucha hambre”, escribe Alfredo.
Fue una de las razones por las que, dice, “me dieron el lapicero y firmé. Luego, el licenciado de oficio me dio un cigarro, mentolado por cierto, y la muchacha, actuaria, licenciada o secretaria, me dio un café y un sándwich. Me lo comí pese al dolor al tragar”.
Fue la última vez que vio al licenciado de oficio. Hubo más preguntas, huellas, firmas, fotos. “Les pregunté si podía hacer una llamada y me dijeron que luego. No era la primera vez que pedía la llamada. No oí que el licenciado de oficio haya estado en mi supuesta declaración”.
Después de un largo tiempo, lo sacaron de esa oficina. Bajó unas escaleras y lo encerraron en una celda. Ahí se quedó dormido, exhausto. Al rato, alguien lo despertó con el pie. Lo subieron a una camioneta o ambulancia y lo llevaron al hospital. Allí, alguien le habló por su nombre. Era Julio César Mondragón. Ambos estaban esposados a sus camillas y asegurados con un cinturón. Poco después, Alfredo tuvo que recibir ayuda para ponerse unos zapatos. Los llevaban a la presentación ante la prensa.
Cumplida la tarea de la subprocuradora ante los medios, los regresaron a la camilla. Sólo entonces le permitieron a Alfredo hablar con su familia. Una semana después lo dieron de alta, lo regresaron a la SIEDO y después lo enviaron al Centro Nacional de Arraigo.
El 4 de noviembre fue enviado a Puente Grande, acusado de delincuencia organizada, terrorismo, homicidio agravado, posesión de armamento de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas (las granadas) y lesiones calificadas
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