28 feb. 2017

Jesuitas y dominicos opinan sobre la veracidad de los Evangelios

En entrevista, superior de los jesuitas parece cuestionar veracidad de los Evangelios
Experto dominico responde a Superior General de jesuitas sobre veracidad de Evangelios

Biblia / Foto: Flickr de Chris Yarzab (CC-BY-2.0)
ROMA, 27 Feb. 17 / 06:51 pm (ACI).- En unas declaraciones con las que parece cuestionar la veracidad de los Evangelios, el Superior General de la Compañía de Jesús, P. Arturo Sosa, dijo recientemente que como en la época de Cristo “nadie tenía una grabadora”, sería bueno hacer una reflexión “sobre lo que verdaderamente dijo Jesús”.
El Superior General de origen venezolano dio estas declaraciones al medio italiano Rossoporpora.org el pasado 18 de febrero, luego que se le preguntara sobre el clericalismo y los fundamentalismos.
Durante la conversación, el P. Sosa señaló que se suele hablar “de fundamentalismo musulmán, islámico, pero no miramos el nuestro”, en referencia a quienes “dicen ser más fieles” al Evangelio.
Ante esto, la publicación preguntó si sería también fundamentalista el Cardenal Gerhard Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, por decir que en lo que se refiere al matrimonio las palabras de Jesús son muy claras y que "ningún poder en el cielo y en la tierra, ni un ángel ni el Papa, ni un concilio ni una ley de los obispos, tiene la facultad de modificarlas".

“Antes que nada –respondió el P. Sosa–, sería necesario comenzar una buena reflexión sobre lo que verdaderamente dijo Jesús. En esa época nadie tenía una grabadora para registrar sus palabras. Lo que se sabe es que las palabras de Jesús hay que ponerlas en contexto, están expresadas con un lenguaje, en un ambiente concreto, están dirigidas a alguien determinado”.
Sin embargo, el entrevistador advirtió que “examinar todas las palabras de Jesús y reconducirlas a su contexto histórico significa que no tienen un valor absoluto”.
“En el último siglo –dijo el Superior General–, han surgido en la Iglesia muchos estudios que intentan entender exactamente qué quería decir Jesús... Esto no es relativismo, pero certifica que la palabra es relativa, el Evangelio está escrito por seres humanos, está aceptado por la Iglesia que, a su vez, está formada por seres humanos… ¡Por lo tanto, es verdad que nadie puede cambiar la palabra de Jesús, pero es necesario saber cuál ha sido (esa palabra)!”.
El P. Sosa dijo que se debía hacer un discernimiento de las palabras del Evangelio. “No (pongo en duda) la palabra de Jesús, sino la palabra de Jesús tal como nosotros la hemos interpretado. El discernimiento no elige entre distintas hipótesis, pero se pone a la escucha del Espíritu Santo que, como Jesús prometió, nos ayuda a entender los signos de la presencia de Dios en la historia humana”, afirmó.
Durante la entrevista, el sacerdote venezolano también se refirió a la Iglesia en América Latina y dijo que para comprender el crecimiento de las sectas protestantes se debe partir de la época de la conquista.
“La Iglesia de América Latina nace del sistema colonial: los colonizadores eran católicos y la conquista también se hizo en nombre de la religión”, afirmó. El P. Sosa invitó a preguntarse “cuán verdaderamente católica era la América Latina conquistada, cuán profundas fueron las raíces católicas en esta tierra”.
La independencia fue guiada “por personalidades liberales, también a menudo anticlericales; y el positivismo en el siglo XIX era la filosofía más extendida entre las élites del continente. Por otro lado en el catolicismo popular era frecuente la fuerte influencia de elementos religiosos indígenas, casi como si los dioses originales fueran en el fondo solo enmascarados con nombres católicos para poder sobrevivir en una sociedad que había impuesto el catolicismo como ideología”, afirmó.
Para el Superior General, las reducciones que se desarrollaron durante el Virreinato eran misiones y no proselitismo.
“El contexto histórico de las reducciones era la colonia, caracterizado por una sociedad en la cual el proselitismo respondía a la necesidad de someterse al poder convirtiéndose en católicos”.
“Los jesuitas de las reducciones han apuntado en cambio a la conservación de la cultura indígena reforzándola del punto de vista socio-económico. No era obligatorio ser católicos en las reducciones: se hacía la propuesta del Evangelio, no era una imposición. No era por tanto proselitismo, instrumento de propaganda utilizado por el poder para acrecentar sus números”.
“La misión no pretende ajustar la diversidad cultural existente: ¡no necesita renunciar a la propia cultura para hacerse cristiano! Esta es también la sustancia de la gran batalla de San Pablo contra la imposición de la ley judía: no nos dejemos esclavizar, fuimos liberados por la Cruz de Cristo. Por tanto la ley, que es imposición cultural, es superada”, resaltó.
Finalmente, sobre Venezuela, el P. Sosa señaló que cuando en 2013 Nicolás Maduro tomó el puesto del fallecido Presidente Hugo Chávez, “la deriva autoritaria era ya bien clara”, con “los espacios democráticos muy restringidos” con el fin de perseguir el socialismo del siglo XXI.
Indicó que la población está desesperada y por tanto no se sabe qué podrá suceder y que se necesita “un gobierno de unidad nacional” fruto del diálogo entre el gobierno y la oposición, con presión de la comunidad internacional. “El pedido de elecciones es de gran importancia”, subrayó.
“La única posibilidad de debilitar” al gobierno de Maduro “es el diálogo”, señaló.
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Experto dominico responde a Superior General de jesuitas sobre veracidad de Evangelios
ROMA, 27 Feb. 17 / 07:07 pm (ACI).- Las polémicas ideas del Superior General de los jesuitas, P. Arturo Sosa, sobre la veracidad del Evangelio no son nuevas y ya fueron descartadas en su momento por la Iglesia y por Benedicto XVI, afirmó el P. Thomas Petri, prestigioso sacerdote dominico en un artículo publicado este lunes 27 de febrero.
El pasado 18 de febrero el medio italiano Rossoporpora.org publicó una entrevista al Superior General de la Compañía de Jesús, donde –al hablar sobre la indisolubilidad del matrimonio– afirmó que si bien nadie puede cambiar la palabra de Cristo, se debe reflexionar “sobre lo que verdaderamente dijo Jesús” y ponerlas en contexto, pues “en esa época nadie tenía una grabadora para registrar sus palabras”.
Además, el P. Sosa sostuvo sus declaraciones en “muchos estudios” que surgieron en la Iglesia en el último siglo para “entender exactamente qué quería decir Jesús... Esto no es relativismo, pero certifica que la palabra es relativa, el Evangelio está escrito por seres humanos, está aceptado por la Iglesia que, a su vez, está formada por seres humanos”.
En un artículo publicado en el Catholic Herald, el P. Petri, Decano de la Pontificia Facultad de la Inmaculada Concepción de la Casa Dominica de Estudios en Washington D.C. en Estados Unidos, advirtió que las ideas del Superior General de los jesuitas “no solo generan dudas y desesperanza sobre los Evangelios y la Iglesia, sino también sobre las promesas de Dios”.
“Si el P. Sosa tiene razón, entonces parece que las Escrituras no son una fuente confiable para conocer a Jesucristo”, señaló el sacerdote dominico en su artículo, en el que advirtió también la contradicción en que cae el P. Sosa al decir que el verdadero discernimiento –para interpretar el Evangelio– no puede reemplazar a la doctrina, pero cree que este puede llegar a conclusiones que son diferentes de la doctrina.
En su texto, el experto dominico abordó los estudios a los que se refiere el sacerdote jesuita y señaló que pertenecen a una corriente “de la erudición histórico-crítica de las Escrituras” que comenzó durante la Ilustración y alcanzó su pico a mediados del siglo XX.
Estos círculos someten a la Biblia “a una interpretación puramente histórica” y a un método “casi científico” para intentar “identificar un Jesús histórico que existió antes de las creencias articuladas y trampas que la Iglesia supuestamente ideó sobre Él”.
Estos eruditos, señaló, asumieron “para sí mismos una autoridad para determinar no solo lo que Jesús dijo” sino “también lo que debe de haber significado”.
El P. Petri relató que esta corriente llegó a su punto más bajo en los Estados Unidos “a mediados de la década de 1980 con el establecimiento del 'Jesús Seminar' fundado y presidido por el biblista Robert Funk” y que hasta mediados de la siguiente década reunió a unos 150 académicos para determinar “lo que más probablemente fueron los dichos y hechos auténticos del Jesús histórico” y sobre los cuales se escribió en los Evangelios.
En 1993 “concluyeron colectivamente que solo once dichos de Jesús reportados en los Evangelios eran probablemente auténticos”. “No sorprendentemente –advirtió–, los once son esas enseñanzas que el liberalismo secular adopta sin escrúpulos (por ejemplo, preocupación por los pobres, amar a los enemigos y dar la otra mejilla)”.
Si fuese así, “las Escrituras ya no serían aptas para la enseñanza: su significado no podría ser conocido, incluso por la Iglesia, sin un análisis académico explícito. Lejos de abrir la Palabra de Dios a los fieles, tal visión manifiesta un elitismo frecuentemente asociado con el clericalismo de la Edad Media”, advirtió.
Sin embargo, el P. Petri señaló que “afortunadamente, a pesar de lo que el P. Sosa afirma y parece creer, la Iglesia no ha respaldado ni apoyado nunca este enfoque para interpretar las Escrituras”.
El dominico explicó que la influencia de este movimiento “histórico-crítico” ya estaba menguando en el advenimiento del Concilio Vaticano II, que en Constitución Dogmática Dei Verbum declaró que en Cristo “se consuma la revelación total del Dios sumo” y que los apóstoles “en la predicación oral comunicaron con ejemplos e instituciones lo que habían recibido por la palabra, por la convivencia y por las obras de Cristo, o habían aprendido por la inspiración del Espíritu Santo”.
Además, recordó que “la teología de Joseph Ratzinger se ha ocupado profundamente de cuestiones históricas” y “gran parte de su obra está en oposición a las ideas expuestas por el P. Sosa” y a los estudios en los que se apoya.
“Las Escrituras, sin embargo, surgieron dentro de la comunión de la Iglesia –la comunidad eclesial formada por Cristo y guiada por el Espíritu Santo. Es sólo dentro de la Iglesia que la Palabra de Dios está viva y es más que simplemente un texto antiguo sujeto a estudios y disputas académicas”, afirmó el sacerdote dominico.
En ese sentido, recordó que en 2005 Benedicto XVI advirtió que cuando la Sagrada Escritura está separada de la voz viva de la Iglesia, “cae presa de disputas entre expertos”, quienes no pueden ofrecer una interpretación definitiva de la Biblia.
Además, el resultado es una interpretación alegórica, fantasiosa y que resulta ser un medio de autoafirmación para el intérprete. “Si uno trata de estudiar las Escrituras aparte de la fe de la Iglesia, no debemos sorprendernos de que se alcancen conclusiones que afirman las propensiones propias más que las doctrinas del magisterio”, añadió el P. Petri.
“Este es quizás el aspecto más desafortunado de la entrevista del P. Sosa. La enseñanza perenne de la Iglesia, incluida la del Vaticano II, sostiene que Cristo no es solo fuente de salvación de la verdad moral, sino también que el Espíritu Santo inspiró y guió la predicación de los apóstoles, la escritura de las Escrituras, el canon de la Biblia, y la continua interpretación de la Palabra” por parte de la Iglesia, afirmó el experto dominico.

En ese sentido, aseguró, “podemos confiar en que los Evangelios comunican lo que Cristo dijo, y con la Iglesia sabemos lo que Él quiso decir”.

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