28 feb. 2017

El Canciller Luis Videgaray Caso, en el Senado...

"...La Secretaría de Relaciones Exteriores y el canciller de la República se ponen a las órdenes del Senado..."
SESIÓN ORDINARIA DE LA H. CÁMARA DE SENADORES
CELEBRADA EL MARTES 28 DE FEBRERO DE 2017

El Presidente Senador Pablo Escudero Morales:
Honorable Asamblea:
Procedemos a recibir la comparecencia del titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, conforme al acuerdo aprobado en la sesión del 23 de febrero pasado.
Hago de su conocimiento que esta comparecencia se desarrolla siguiendo el formato prescrito en el acuerdo que aprobamos, por lo que sólo tendrán lugar las intervenciones que ahí están señaladas y no se permitirá ninguna otra intervención.
En el salón contiguo a este recinto se encuentra el doctor Luis Videgaray Caso, Secretario de Relaciones Exteriores, por lo que solicito a las Senadoras y a los Senadores Marcela Guerra, Mariana Gómez del Campo, Luz María Beristain, Gerardo Flores, Teófilo Torres, Lisbeth Hernández Lecona, Lucero Saldaña, lo acompañen a entrar a este salón de sesiones.
Abrimos un receso de cuatro minutos.
(Receso)
El Presidente Senador Pablo Escudero Morales: Se reanuda la sesión.
Doctor Luis Videgaray Caso, sea usted bienvenido a esta comparecencia a la que se le ha convocado para analizar la política exterior de nuestro país.
Asiste usted en cumplimiento a una obligación constitucional derivada del segundo párrafo del artículo 93 de nuestra Carta Magna, por lo que este acto se realiza bajo los principios constitucionales que establece la relación corresponsable entre los poderes Ejecutivo y Legislativo de la Unión.
Doctor Luis Videgaray Caso, como es de su conocimiento, el artículo 93 constitucional compromete a los servidores públicos que asisten en comparecencia a informar bajo protesta de decir verdad.
En consecuencia, procederé a tomarle la protesta correspondiente.

Les solicito a todos ponerse de pie.
(Todos de pie)
Doctor Luis Videgaray Caso, en los términos de lo dispuesto por el artículo 93 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos:
“¿Protesta usted decir verdad en la información que exponga a esta Asamblea y ante las preguntas y, en su caso, las réplicas que le formulen los señores Senadores?”
El Secretario de Relaciones Exteriores,  Luis Videgaray Caso: ¡Sí, protesto!
El Presidente Senador Pablo Escudero Morales: De no cumplir con el compromiso que asume ante esta Asamblea, la Cámara de Senadores estará en posibilidades de iniciar los procedimientos a que haga lugar.
Favor de tomar asiento.
El formato para el desarrollo de esta comparecencia se preparó con el propósito de procurar una mayor interacción entre el compareciente y los Senadores y así asegurar la participación de todas las fuerzas políticas que concurren a esta Asamblea.
En cumplimiento del punto segundo del acuerdo aprobado para normar esta comparecencia, tenemos una intervención inicial del doctor Luis Videgaray Caso, Secretario de Relaciones Exteriores, hasta por un tiempo de quince minutos.
Tiene usted el uso de la palabra.
El Secretario de Relaciones Exteriores,  Luis Videgaray Caso:
Con su permiso, señor Presidente.
Muchas gracias.
Muy buenas tardes a las y los Senadores de la República.
Quiero agradecer al Senado de la República el que desde los primeros días, en cumplimiento del encargo que el Presidente de la República me ha conferido como Secretario de Relaciones Exteriores, me han permitido tener un contacto inmediato, cercano y fluido con el Senado de la República.
En cumplimiento al mandato constitucional, el Senado de la República debe contar con todos los elementos para el análisis de la política exterior, coadyuvar en su formación y participar de forma activa en ella.
De esta manera, el día 24 de enero tuve el honor de ser recibido por la Junta de Coordinación Política en este Senado de la República y ante la cual propuse, solicité el que se me concediera esta oportunidad de diálogo con el Pleno del Senado de la República.
Agradezco a la Mesa Directiva el que se haya, la realización de esta sesión.
Asimismo, hemos tenido reuniones de trabajo con los integrantes de la Junta de Coordinación Política, posteriormente el 15 de febrero.
Quiero agradecer la colaboración institucional del Senado de la República en todos los aspectos que constituyen la política exterior, y me refiero particularmente a la reciente ratificación de los embajadores de México ante los Estados Unidos de América y ante la República Popular China.
Asimismo, quiero felicitar al Senado por la aprobación, este mismo día de hoy, por la iniciativa preferente del Presidente de la República en materia de revalidaciones, que sin duda fortalecerá la posición de los mexicanos, particularmente a los estudiantes que quieran continuar o darle validez a sus estudios en México.
Como canciller de la República estoy convencido que el reto que enfrenta nuestro país desde el exterior, particularmente a partir de la toma de posesión del nuevo Presidente de los Estados Unidos, requiere no solamente una respuesta del Ejecutivo, sino una política exterior de Estado.
Con esa lógica, con esa convicción es que hemos venido trabajando con el Senado de la República desde el principio de mi encargo como canciller.
La política exterior de Estado es algo que debe de construirse, construirse a partir del consenso, y es mi convicción que corresponde al Senado de la República participar activamente, ser protagonista en la definición de esta política.
Si bien la fracción X del artículo 89 constitucional establece, dar la responsabilidad al Ejecutivo, es sin duda la relevancia del momento político internacional que exige la participación de todos.
Más allá de una unidad que nace de un sentimiento, debemos de articular política pública, posturas frente al exterior que nazcan del consenso de la estrategia de las distintas fuerzas políticas articuladas particularmente en el Congreso de la Unión.
Por lo tanto, celebro yo y aliento  las propuestas, las iniciativas de distintos grupos parlamentarios expresadas a través de la Junta de Coordinación Política para la construcción de instrumentos legislativos en los términos que defina el propio Senado que permitan articular precisamente una política exterior de Estado frente a los riesgos que hoy como país enfrentamos.
La Secretaría de Relaciones Exteriores y el canciller de la República se ponen a las órdenes del Senado para trabajar como un solo equipo en la formulación de estos instrumentos de carácter legislativos que fortalezca a nuestro país, nuestra posición como país ante el mundo y particularmente ante nuestros vecinos del norte.
El día 23 de enero el Presidente de la República realizó un pronunciamiento con respecto a cuáles deben de ser los lineamientos de política exterior ante la circunstancia que hoy en día encaramos.
El Presidente estableció dos lineamientos fundamentales, dos líneas de acción para la conducción de la política exterior.

En primer lugar, la necesidad imperiosa, hoy más que nunca de diversificar nuestras relaciones en el exterior particularmente nuestras relaciones económicas de comercio y de inversión hacia otras regiones del mundo más allá de América del Norte.

Y, en segundo lugar, estableció objetivos precisos y principios de política exterior para la conducción de la relación con los Estados Unidos.

Permítanme referirme, brevemente, en primer lugar, a los esfuerzos de diversificación de nuestra relación económica con el mundo para después destinar la mayor parte de mi intervención a nuestra relación con los Estados Unidos de América.

Con respecto a la diversificación de nuestra relación con el mundo, lo primero que debemos decir, es que México es, siempre ha sido y siempre seguirá siendo un país latinoamericano.

Como tal, debemos acercarnos no solamente en el discurso, no solamente en el diálogo político, sino estrechar nuestros lazos de cooperación económica de comercio y de inversión con América Latina.

Durante la presente administración sin duda el esfuerzo más exitoso de integración con América Latina ha sido la Alianza del Pacífico, una alianza que debemos promover, fortalecer como un instrumento no solamente de diálogo político y de cooperación, sino de genuina integración entre cuatro países latinoamericanos, México,  Colombia, Perú y Chile.

Seguiremos trabajando muy de cerca con los países que integran la Alianza del Pacífico para buscar nuevos horizontes que permitan fortalecer nuestra integración.

Con respecto a las dos principales economías del Cono Sur, Brasil y Argentina, hay que reconocer que la relación económica ha estado por debajo de su potencial, en parte debido a la falta de encuentro, a la falta de voluntad recíproca para establecer acuerdos comerciales.

Esta circunstancia ha cambiado y hoy es prioridad de la política comercial mexicana, el establecer en el corto plazo acuerdos comerciales con éstas las dos principales economías del Cono Sur, Brasil y Argentina, para eso estamos trabajando y este esfuerzo que es encabezado por la Secretaría de Economía, avanza de manera alentadora.

Finalmente, permítanme referirme a Centroamérica. Centroamérica una región en la que compartimos retos y en la que compartimos oportunidades. Debemos estrechar de manera profunda, real y concreta nuestros vínculos de cooperación, nuestros vínculos económicos y de inversión con los países centroamericanos.

En particular, reconocer que los retos de Centroamérica son de desarrollo, no son retos de control migratorio y, por lo tanto, México debe de tener un compromiso efectivo, particularmente con las tres naciones que constituyen el llamado Triángulo Norte, Guatemala, Honduras y El Salvador, para tener una presencia más activa, una presencia más solidaria en esta región.

Con respecto a Europa, nuestra prioridad indudablemente en este 2017 es concretar la modernización de nuestro acuerdo integral, que consiste en acuerdo en materia comercial, en  materia de libre comercio, acuerdos de carácter político y acuerdos de cooperación.

La modernización, particularmente los aspectos comerciales del acuerdo con Europa representan una de las oportunidades más grandes que tenemos para la diversificación de nuestros mercados de exportación. Las negociaciones se han acelerado y avanzan por buen camino, conducidas por la Secretaría de Economía en materia comercial, y por la Secretaría de Relaciones Exteriores, en materia de diálogo político y de cooperación.

Esperamos, éste es el objetivo que hemos expresado a nuestros socios en Europa, poder concretar la modernización del acuerdo dentro de este mismo 2017.

Con respecto a Asia-Pacífico, debemos de reconocer que ahí están algunos de los principales socios comerciales y  origen de inversión que llega a México.

Con Japón, un país que durante décadas ha confiado en México, donde tenemos presencia palpable de empresas japonesas, generando empleos y oportunidades de crecimiento en todo el territorio nacional, debemos estrechar nuestros vínculos de cooperación. Ya tenemos un acuerdo de libre comercio con Japón, sin embargo tenemos enormes oportunidades de darle mayor vitalidad a este importante vínculo con una nación líder del Continente Asiático

Corea es una nación que ha crecido cada vez como un origen más importante de inversiones que llegan a México, particularmente inversiones de carácter manufacturero, que hoy representan la creación sustancial de empleos en distintas regiones del país, es un país con el que todavía no tenemos un acuerdo de libre comercio, pero la Secretaría de Economía ha iniciado el proceso para llegar a este objetivo. Indudablemente una de nuestras prioridades en la relación con Asia-Pacífico es estrechar nuestros vínculos con Corea del Sur.

Con China, que es ya hoy la economía más grande del mundo, una economía con la que tenemos una relación comercial ya muy importante, particularmente por el lado de las importaciones que México hace de China, son casi 70 mil millones de dólares los que importamos cada año de China, y sin embargo las exportaciones de México a este gran país asiático siguen estando por debajo de su potencial, aunque están creciendo desde una base pequeña, siguen teniendo un nivel que implica un desequilibrio importante en nuestra balanza comercial con China.

Así pues, uno de nuestros objetivos es lograr un mayor equilibro en el comercio con China, a partir de un incremento en nuestras exportaciones a ese país amigo, con quien tenemos una alianza estratégica, una asociación estratégica integral, formada en el año 2013 a partir de la visita de Estado del Presidente Xi Jinping a nuestro país.

Por otro lado, China constituye una oportunidad importante de atracción de inversiones, inversión en infraestructura, inversión manufacturera, inversión en sectores financieros, como ha venido ocurriendo a partir de haberse estrechado nuestras relaciones diplomáticas con este país amigo seguiremos por ese camino, seguiremos acercándonos a China, seguiremos buscando inversiones y seguiremos buscando ampliar oportunidades para que los exportadores mexicanos tengan un mayor éxito en el acceso a este gran mercado asiático.

Finalmente, en Asia-Pacífico debe de destacar la importancia estratégica que tiene reiniciar conversaciones de carácter comercial con alguno de los países que integraron el TPP.

El TPP que fue un esfuerzo muy importante en el que participó el gobierno mexicano con lealtad y convicción, sin duda ante el retiro de Estados Unidos es de muy baja probabilidad que el TPP tenga un futuro; sin embargo, lo que seguirá teniendo un enorme futuro, que hay que hacer realidad, es la relación comercial con los países que integraban el TPP, particularmente me refiero a países como Australia, Nueva Zelandia, Malasia o Singapur, con quienes hemos iniciado conversaciones para a partir de los avances que se lograron en la negociación del TPP establecer negociaciones que pueden ser bilaterales o que pueden ser a través de un subgrupo de países de los que integraban el TPP, sin duda es un mercado importante para México, es un mercado de mucho potencial para las exportaciones mexicanas y queremos seguir avanzando por este camino.

Quiero destacar los esfuerzos de atracción de inversiones del Medio Oriente a partir de la visita de Estado del Presidente de la República a un conjunto de países del Medio Oriente, donde hemos empezado a traer con mayor intensidad inversiones de países que conocen poco a México y que, sin embargo, cuando lo conocen encuentran un socio confiable, un país atractivo para generar inversiones productivas, creadores de empleo.

Vamos a seguir por este camino capitalizando los esfuerzos que hemos hecho en materia de atracción de inversiones con estos países con lo que, insisto, el potencial no ha sido aprovechado debidamente.

Es decir, cuando después de este breve recorrido por la geografía internacional observamos que el mundo presenta oportunidades muy importantes para México, oportunidades que se han venido capitalizando a lo largo de los últimos años, pero que hoy nos corresponde con mayor ímpetu, con mayor vigor, desarrollarlas a plenitud.

Quiero antes de referirme a los aspectos de la relación bilateral con Estados Unidos, establecer que uno de los objetivos más importantes de la política exterior mexicana es nuestra participación multilateral.

México es un país que cree que el mundo es mejor cuando existen instituciones multilaterales que garantizan la paz, promueven el desarrollo, protegen el medio ambiente o protegen los derechos humanos.

Creemos y reiteramos nuestra convicción en el sistema de las Naciones Unidas y en las otras arquitecturas multilaterales, en un contexto en el cual los nacionalismos exacerbados que empiezan a brotar en algunas geografías ponen en duda y ponen bajo riesgo la arquitectura multilateral.

México, desde 1945, ha sido promotor de las instituciones multilaterales y la diplomacia mexicana ha tenido momentos estelares en la construcción de este andamiaje, hoy más que nunca reiteramos nuestra convicción de participar abiertamente de manera activa en los foros y organismos multilaterales.

Con respecto a la relación con Estados Unidos, es innegable que México y el mundo enfrentan un reto inédito, un país que durante muchos años fue el principal promotor de las instituciones globales de libre comercio y de la integración de las naciones a través de las relaciones económicas, hoy es un país que tiene un gobierno que las cuestione.

Indudablemente este cuestionamiento surge a partir de la frustración de muchos ciudadanos  norteamericanos, como ocurre también en otras latitudes ante los resultados de esta experiencia de globalización.

Esta realidad, es una realidad innegable, que  ahí está, es una realidad que le da un mandato  electoral, robusto, claro, al nuevo Presidente de los Estados Unidos.

Sin embargo, y dejo claramente, respetamos el mandato  que el electorado norteamericano le ha dado a su Presidente.

Esta posición no debe de reflejarse y no debe de traducirse en agresiones hacia países amigos y mucho menos, hacia una nación vecina que durante muchos años ha trabajado con lealtad, con transparencia y con convicción para construir un futuro juntos en América del Norte.

Ante el reto que enfrentamos, proveniente de Estados Unidos y su nueva administración, el Presidente de la República ha definido, ha propuesto  principios y objetivos muy claros. Estos principios y objetivos parten, en primer lugar, del absoluto respeto a nuestra soberanía, México siempre ha sido, es y seguirá siendo un país soberano y actuaremos como tal.

Esto no significa aislar lo segundo, por el contrario, significa actuar con convicción, con seguridad en nuestra relación con otros países, y así será, como nación soberana que habremos de conducir nuestra relación con los Estados Unidos.

En segundo lugar, un respeto irrestricto al Estado de derecho, a la Constitución y a las leyes que de ella emanen en México, al derecho internacional y también a las leyes de los Estados Unidos.

Tercero, tener siempre, habrán de encontrar nuestras interlocutores, como principio, una postura constructiva.

Entendemos la importancia que tiene la relación con Estados Unidos para millones de familias mexicanas, sabemos que la relación con Estados Unidos depende de millones de empleos, exportaciones, el flujo de turistas,  el flujo de remesas.

Entendemos la importancia que tiene esta relación  y por lo tanto, México habrá de insistir en tener una postura que nos permita construir y acercarnos sobre la base del respeto mutuo, insisto, respeto a nuestra soberanía y al Estado de derecho.

Un principio adicional es, entendemos a Norteamérica  como la coexistencia de tres naciones, no solamente como una relación bilateral, cualquier conversación, particularmente en materia comercial, debe de ser una conversación entre los tres socios norteamericanos, México, Estados Unidos y, por supuesto, Canadá.

En reuniones la semana pasada con la canciller canadiense, así ha quedado únicamente expresado en la comisión, el acuerdo de ambas naciones, que las conversaciones, el diálogo y posibles  modificaciones al tratado comercial, sean siempre entre tres, es decir, de manera trilateral.

Y, finalmente, me refiero al principio rector de cualquier diálogo y negociación con los Estados Unidos, que hemos reiterado ampliamente a nuestros interlocutores que es el principio de integralidad.

Entendemos que hay muchos temas para los cuales México es importante para los Estados Unidos, por supuesto en materia comercial, México representa un gran mercado en las exportaciones mexicanas.

Hay estados, como el estado de Texas que tiene una balanza comercial notablemente superavitaria con México, otros estados, por ejemplo Wisconsin  es donde las exportaciones sus productos hacia el mundo, encuentran en México el mercado más importante.

Sabemos que México es un país importante para ellos en materia comercial.

Sabemos también que para Estados Unidos México es un país importante en materia de seguridad,  en materia de combate al crimen organizado, de prevención del terrorismo y, por supuesto, de cooperación migratoria.

Todos estos temas son importantes para ambas partes.

Es una realidad que ocurre a partir de la convivencia que la geografía nos  ha regalado por la vecindad.

Sin embargo, en este momento de definición, ante el reto que representa la nueva postura en los Estados Unidos, la postura de nuestro país ha sido clara, expresada en privado y en público reiteradamente acerca del principio e integralidad, es decir, todos los temas están en la mesa, de manera simultánea.

Asimismo, tener principios nos lleva a definir objetivos precisos. No  hay una negociación exitosa si no sabemos cuáles son los objetivos que queremos lograr.

El Presidente de la República ha expuesto diez objetivos puntuales:

El primero de ellos es el respeto al derecho de los derechos humanos y a los derechos civiles, al debido proceso de los mexicanos en los Estados Unidos.

En segundo lugar es que la coordinación migratoria debe de prevalecer, las decisiones migratorias si bien son un ejercicio soberano de las naciones cuando afectan a terceros, en este caso a países vecinos como es México, no pueden establecerse de manera unilateral, tienen que haber, como ha habido hasta ahora, convenios, acuerdos, mecanismos para la gestión del fenómeno migratorio.

En tercer lugar, Estados Unidos y México deben de involucrarse en Centroamérica con un enfoque de desarrollo, no basta con establecer controles migratorios para administrar los flujos de ciudadanos de esos países que intentan llegar a Estados Unidos atravesando México.

Es necesario que Estados Unidos y también México inviertan, nos involucremos, reconozcamos que solamente a través del desarrollo y de la estabilidad de los pueblos centroamericanos podremos lograr avances en el enfrentar este problema que es parte hoy de la realidad cotidiana en la convivencia en la región.

En cuarto lugar, la protección como un principio indeclinable a las remesas que envían los mexicanos y mexicanas desde Estados Unidos a México.

Las remesas que hoy representan un volumen muy importante de divisas para nuestro país tienen, más allá de su carácter económico, un profundo contenido social; las remesas son un acto de solidaridad, de quienes fueron a aportar su esfuerzo a una economía extrajera que todas las semanas, cada mes envían recursos a los familiares que dejaron atrás.

Una prioridad desde la política exterior en nuestra relación bilateral será, por lo tanto, la protección de las remesas, que éstas continúen, y no solamente que continúen, sino que no se entorpezcan o no se encarezcan.

En quinto lugar, respecto al fenómeno del crimen organizado, particularmente al tráfico ilegal de estupefacientes, Estados Unidos debe de asumir una responsabilidad que históricamente no ha asumido.

En primer lugar, reconociendo que uno de los determinantes desde este mercado criminal es el consumo y debe de tomar acciones mucho más decididas y eficaces para prevenir el consumo de estupefacientes; pero también atender el flujo ilegal, de norte a sur, de armas que llegan a manos de las organizaciones criminales en México; y también de dinero muchas veces en efectivo que permite el financiamiento de las operaciones criminales.

En sexto lugar, en materia comercial, el Acuerdo de Libre Comercio debe de ser un Acuerdo de Libre Comercio, México no habrá de aceptar aranceles, cuotas o restricciones al comercio, el Acuerdo de Libre Comercio lo que permite es precisamente generar una región donde el libre movimiento de mercancías contribuye a la competitividad, al crecimiento y a la inversión en las tres naciones.

México no rehúye la posibilidad de mejorar un acuerdo comercial que tiene ya más de 20 años en vigor y que, sin duda, puede y debe actualizarse; sin embargo, su naturaleza fundamental de regir el comercio entre México, Estados Unidos y Canadá, bajo el principio fundamental de libertad económica, debe de mantenerse.

También en materia comercial, un séptimo principio, es el incluir en el Tratado de Libre Comercio nuevos sectores, sectores que no existían cuando se firmó el Tratado de Libre Comercio como, por ejemplo, el comercio electrónico o sectores que han sido liberalizados en nuestro país, como son las telecomunicaciones o el sector energético.

En octavo lugar, con respecto al libre comercio, cualquier modificación que se haga al tratado debe de contribuir a la elevación de los salarios en México.

No es correcto promover un modelo de integración comercial en el cual las inversiones llegan a México, porque en México los trabajadores ganan poco.

Debemos de incorporar a los trabajadores mexicanos a la prosperidad que implica, que debe de implicar la globalización, y acabar con modelos, establecer incentivos y reglas que permitan acabar con modelos productivos cuya rentabilidad depende exclusivamente de los bajos salarios en México.

Noveno. Cualquier acuerdo con los Estados Unidos debe reconocer un principio de protección a inversiones.

México ha sido un destino confiable para inversiones  no solamente de origen norteamericano, sino de todo el mundo, que han llegado a nuestro país confiando en las condiciones económicas que encuentran en México.

Esto debe de prevalecer, esto debe de continuar, cualquier acuerdo con Estados Unidos debe de tener como premisa que se protejan las inversiones mexicanas, estadounidenses o de cualquier otro lugar del  mundo y, por supuesto  un décimo principio, es que México cree en los puentes, México no cree en los muros, México aspira a tener una frontera funcional donde se facilite el tránsito de personas y de mercancías, una frontera moderna con más tecnología, con más inversión, pero una inversión que facilite y promueva la convivencia entre las naciones; una frontera que nos una, no una frontera que nos divida.

Por supuesto, al tener este diálogo con los Estados Unidos un elemento fundamental de la negociación es establecer límites, límites claros y precisos, por ejemplo, la no aplicación extraterritorialidad de decisiones del Ejecutivo, y aquí me estoy refiriendo a las reglas que conocimos a través de memoranda del Departamento de Seguridad Interior sobre el posible envío a México de deportados de otras nacionalidades, si bien, México es un país solidario con todas las naciones del mundo, México no tiene por qué y no recibirá deportaciones que vengan de Estados Unidos, es decir, de personas que no sean  mexicanas y mexicanos, y así se los hemos hecho saber a nuestros interlocutores.

Insisto, estos principios, estos  límites, estos objetivos específicos deben de ser materia de debate, deben de ser materia de debate particularmente en el Congreso de la Unión y en el Senado de la República y deben de, en opinión de un servidor, ser el  eje fundamental para la construcción de algún instrumento legislativo como el que se discute ya en el Senado para definir una política exterior de Estado.

Señor Presidente, creo que me estoy excediendo por mucho el tiempo que me ha sido concedido, apelo a su comprensión para continuar con la exposición o si no, lo puedo hacer más adelante en  las respuestas.

El Presidente Senador Pablo Escudero Morales: Continúe, señor Secretario.

El Secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray Caso: Gracias, gracias, Presidente.

Quiero referirme a las reuniones de trabajo que hemos tenido con nuestros interlocutores del gobierno de los Estados Unidos.

La semana pasada recibimos en México y siempre será como país hospitalario que somos, siempre será un honor para el gobierno mexicano recibir a representantes distinguidos de otras naciones, incluyendo a nuestro vecino del norte, a los secretarios de Estado y al secretario de Estado y de seguridad interna de los Estados Unidos.

El primer tema que tratamos con ellos fueron precisamente los decretos que emitió el Presidente de los Estados Unidos, el 25 de enero, y los memoranda de implementación que fueron publicados la semana pasada.

Respecto a esto, quiero decir que hemos expresado claramente algunos puntos  que para nosotros no son negociables.

En primer lugar, el que debe de existir un absoluto respeto a los derechos humanos de los mexicanos en los Estados Unidos, y hemos expresado, y lo hicimos públicamente que en caso de que Estados Unidos no respete  los derechos humanos de los mexicanos y las mexicanas, no habremos de titubear ni dudar en acudir a la justicia en Estados Unidos y también a los organismos internacionales incluyendo la oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, con quien hemos tenido ya reuniones de trabajo en este sentido.

En segundo lugar hemos establecido nuestro absoluto rechazo a la aplicación extraterritorial de decretos del Ejecutivo en Estados Unidos, en la materia que ya me he referido.

Hemos también expresado la importancia de que la coordinación en materia migratoria prevalezca, incluyendo los acuerdos locales de repatriación y los distintos mecanismos que ya existen con el gobierno de los Estados Unidos. Por supuesto nuestra actitud siempre será de apertura para revisarlos y hacerlos mejores, pero éste es un hecho que debe de continuar.

Por supuesto rechazamos cualquier intento de militarización de las operaciones migratorias, y debo decirlo también, un tema que tratamos a los Secretarios de Estado y de Seguridad Interior de los Estados Unidos, es el tema del acuerdo de totalización.

El Acuerdo de Totalización es un acuerdo ya firmado por México y Estados Unidos en 2004, en el cual se establece la coordinación entre el Instituto Mexicano de Seguridad Social y la Administración de Seguridad Social de los Estados Unidos ¿para qué? Para permitir que los trabajadores mexicanos que sean repatriados de manera voluntaria por deportación, puedan acceder a sus ahorros, a sus depósitos de seguridad social hechos en los Estados Unidos.

Estados Unidos ha firmado acuerdos de totalización en materia de seguridad social con diversos países, casi todos ellos han entrado en vigor, sin embargo, uno de los pocos que no ha entrado en vigor es este acuerdo con México.

Hemos expresado a los Secretarios de Estado y Seguridad, que un elemento fundamental de las prioridades del gobierno mexicano, es que se le dé vigencia a este Acuerdo de  Totalización que permitiría generar una red de protección económica muy importante a los migrantes mexicanos que regresan, insisto, de manera voluntaria o por ser deportados.

Un elemento muy importante de la conversación fue sobre Centroamérica, donde tenemos una coincidencia de que el enfoque estrictamente de control migratorio es insuficiente y atiende los síntomas y no los problemas de origen, y por lo tanto hemos acordado el que en los próximos meses México y Estados Unidos habremos de ser anfitriones de una reunión de alto nivel en la que convocaremos a los países del Triángulo Norte, Guatemala, Honduras y El Salvador, convocaremos también a los países que tienen un interés en el fenómeno migratorio centroamericano, como es por ejemplo Colombia, como es también Canadá, para participar en un diálogo de alto nivel sobre el desarrollo, sobre la estabilidad de la región.

De antemano, señor Presidente, me permito desde ahora invitar al Senado de la República a que sea parte, conforme el propio Senado así lo determine, sea parte de este foro de discusión.

Finalmente, el último tema que se trató en las reuniones con los Secretarios, fue el tema de la seguridad. Y aquí el gobierno mexicano por conducto del Secretario de Gobernación, y también por conducto del Secretario de Hacienda en materia aduanera y de combate al lavado de dinero, hicieron una exposición de las diferentes formas en las que colabora el gobierno mexicano con el gobierno de los Estados Unidos, expresando con claridad que México quiere seguir en una relación de amplia colaboración, de estrecha comunicación, pero que para ello es necesario que la relación en su integralidad sea una relación genuina de asociación y de diálogo constructivo en la que dejemos atrás las amenazas y los agravios.

Finalmente, los Secretarios de Estado y de Seguridad de Estados Unidos hicieron una visita de cortesía al Presidente de la República, fue una visita breve en la cual el Presidente les expresó su preocupación por el estado de la relación bilateral y les enfatizó la importancia de velar por los derechos de los migrantes en los Estados Unidos, de los mexicanos y mexicanas que todos los días aportan a esa nación.

¿Qué hemos logrado en estas primeras cinco semanas de diálogo con la nueva administración? En primer lugar hemos abierto todos los canales de comunicación, las contrapartes, en los casos donde ya están nombradas en Estados Unidos, ya están trabajando, y este diálogo habrá de continuar.

Seguimos teniendo muchas diferencias, diferencias que son públicas y notorias, pero solamente a través de un diálogo respetuoso y activo habremos de encontrar un camino para soluciones comunes.

El siguiente encuentro de trabajo con el Secretario de Estado ocurrirá en Washington, en reciprocidad a la reciente visita que realizaron, y otras contrapartes del gobierno mexicano también estarán ya trabajando.

Por ejemplo la semana que entra, el Secretario de Hacienda y  Crédito Público habrá de tener su primera reunión de trabajo con el Secretario del Tesoro de los Estados Unidos.

Hemos logrado en estas reuniones, no solamente abrir los canales de comunicación, sino comunicar de manera clara, sin duda alguna, algunas de las posiciones importantes del gobierno mexicano.

En primer lugar, comunicar al gobierno de los Estados Unidos de manera formal el sentimiento de agravio e indignación que existe en México por las actitudes y las posturas expresadas en la reciente elección presidencial y lamentablemente algunas de ellas que continúan ya en esta etapa de gobierno.

Hemos establecido con claridad algunos de nuestros límites en la relación con Estados Unidos.

Hemos expresado el principio de integralidad que habrá de regir cualquier proceso de diálogo y negociación.

Y, finalmente, hemos reiterado siempre nuestra voluntad de dialogar, de construir desde una manera respetuosa.

En materia comercial quiero precisar que no ha iniciado ningún tipo de conversación, el gobierno mexicano ha tomado la decisión a través de la Secretaría de Economía de establecer un período de consulta en un período de 90 días.

Quiero aquí también, señor Presidente, reiterar la invitación que por conducto de la Secretaría de Economía el Ejecutivo Federal extiende al Senado de la República para que como órgano de Estado preponderante en la política exterior participe en este proceso de consulta en las modalidades y formatos que el propio Senado de la República determine.

Me quiero referir, lo haré brevemente, porque seguramente habrá preguntas al respecto en materia de protección.

Perdón, antes de pasar a la protección consular, señor Presidente, quiero entregar a usted por escrito un reporte que estará hecho público, que hacemos un reporte con respecto a las reuniones de trabajo que hemos sostenido la semana pasada con los Secretarios del gobierno americano que nos visitaron, le entrego a usted formalmente este Informe por escrito.

Con respecto a la protección consular quiero decir, y sé que esto ha sido preocupación, una preocupación ampliamente justificada de Senadoras y Senadores, hemos anunciado el día de hoy una serie de nombramientos tanto en la titularidad del Instituto de los Mexicanos en el Exterior, el IME, como en algunos consulados que permanecían vacantes, tanto consulados generales que necesitarán la aprobación del Senado, como consulados de carrera, los perfiles son todos predominantemente perfiles del Servicio Exterior, todos con experiencia en la representación consular.

Agradezco de antemano la consideración que tenga el Senado de la República a estos nombramientos que habrán de llegar al Senado esta misma semana y que hemos hecho ya públicos.

Quiero agradecer la solidaridad del Senado con los mexicanos en el exterior, particularmente la gestión de Senadoras y Senadores de distintos grupos parlamentarios para ampliar el presupuesto de la red consular, específicamente dedicado a la protección jurídica de los mexicanos en Estados Unidos.

El día 17 de febrero la Secretaría de Hacienda realizó la ampliación presupuestal, el 23 de febrero recibimos la ampliación líquida, esta ha sido ya calendarizada para el período de febrero a diciembre, ya se definieron de manera detallada los programas a los cuales habrá de dedicarse y se realizó ya la primera dispersión.

Señor Presidente, le entrego a usted también un reporte detallado sobre el destino de estos recursos que estará disponible a partir del día de hoy en la página Internet de la Secretaría de Relaciones Exteriores, y que habremos de actualizar semana a semana, particularmente de manera georeferencial.

Gracias, Presidente.

¿Qué estamos haciendo en materia de protección consular? Algunas de las prioridades son.

Primero. Una amplia difusión de los derechos de los mexicanos en el exterior frente a las autoridades migratorias y recomendaciones específicas y puntuales de cómo enfrentar los procesos migratorios, tanto para la defensa del acto-migratorio como para la protección de su patrimonio, incluyendo bienes, muebles e inmuebles y activos financieros.

En segundo lugar. La Secretaría de Relaciones Exteriores, a través de los consulados, está ofreciendo a todos los connacionales que así lo busquen diagnósticos migratorios, esto quiere decir, que los connacionales pueden acercarse a su consulado, exponer su situación y tener por parte de la autoridad mexicana un diagnóstico de cuál es su situación real de carácter migratorio, por lo tanto tener recomendaciones específicas al respecto.

Un tercer elemento importante es la asistencia legal, el grueso de los recursos que ha transferido la Secretaría de Hacienda por gestiones del Poder Legislativo, habrán de dedicarse específicamente a la defensoría legal, a la asistencia de casos individuales, ya sea con despachos externos o con despachos, con abogado que sean parte del equipo consular.

Asimismo estamos trabajando en la detección de casos de alto impacto que puedan contribuir a generar procedentes de aplicación general.

Finalmente, señor Presidente, quiero felicitar, agradecer a las Senadoras y Senadores que han tenido una participación activa y solidaria con los mexicanos en el exterior.

Muchas y muchos de ustedes han acudido a los Estados Unidos, han acudido a dialogar con las organizaciones de migrantes y, con su trabajo, están contribuyendo a enfrentar de mejor manera este enorme reto.

Destaco por ejemplo a las y los Senadores que se han integrado a esto que se ha llamado la operación monarca y que, sin duda, es un esfuerzo que vemos con muy buenos ojos desde el Ejecutivo Federal.

Propongo al Senado de la República a sumar esfuerzos, con pleno respeto a la soberanía del Senado de la República, estamos listos para trabajar en equipo, si así lo requiere el Senado, si así lo solicita, tenemos ya propuestas de próximas giras, de próximos viajes, interlocutores con quiénes trabajar, aquí hay que hacer un esfuerzo de Estado, un esfuerzo no solamente del Ejecutivo para tener una presencia activa, coordinada, estratégica, del Estado mexicano, en los distintos  órganos de decisión  del Complejo Makban Político de los Estados Unidos de América, en Washington y en todas las regiones.

Insisto, señor Presidente, felicito a las y los Senadores por este esfuerzo generoso que están haciendo en favor de los mexicanos en el exterior, y nos ponemos a sus órdenes para contribuir, para asistirles, para apoyarles y trabajar en equipo en este esfuerzo que hoy se necesita más que nunca.

Gracias por su tolerancia, señor Presidente, y gracias por su atención.

(Aplausos)

El Presidente Senador Pablo Escudero Morales: Muchas gracias, doctor Luis Videgaray Caso.

Y tiene el uso de la palabra, don Manuel Bartlett.

El Senador Manuel Bartlett Díaz: Desde luego, agradecemos la presencia, señor Secretario de Relaciones Exteriores, de hoy.

Esperamos lo que nos prometió, pero ya dice que va a ser después, lo que quedamos en la reunión en la reunión que se tuvo en la Junta de Coordinación Política, para poder entrar en mayor detalle.

Voy a tratar de tocar algunos temas que considera importantes,  como una posición en relación con México-Estados Unidos.

El modelo económico neoliberal se transforma en el mundo, menos en México,  aquí somos los campeones en la firma de Tratados de Libre Comercio, los que han producido, sobre todo el TLC, las siguientes consecuencias.

El incremento de las asimetrías entre las colonias de Estados Unidos, Canadá y México, han incrementado.

El crecimiento mediocre de la economía nacional,  en promedio de 2 % en las últimas décadas.

La pérdida de millones de empleos y el empobrecimiento de millones y millones de mexicanos.

El incremento a los beneficios y utilidades a favor de la oligarquía nacional y extranjera.

El fin de la planta industrial y productiva con la que contábamos antes en la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio.

El incremento de la desigualdad en México.

La reducción del mercado interno.

La privatización de las empresas estatales y paraestatales.

La reducción de los derechos laborales y de las prestaciones de los trabajadores a la seguridad social.

El freno al desarrollo científico, tecnológico e industrial en México.

La legalización de mercados oligopólicos controlados por extranjeros.

La privatización de recursos naturales.

La reducción de la rectoría económica del Estado.

La limitación de las competencias del Estado en materia de planeación del desarrollo económico.

La dependencia externa en la inversión y el ahorro.

La colonización económica del país.

El control foráneo de la banca, del sistema financiero  y de pagos.

La destrucción de la capacidad fiscal del Estado.

La cancelación del fomento a la inversión y gasto público.

El aumento de la migración ilegal hacia los Estados Unidos.

La reducción de la soberanía nacional.

La pérdida de control sobre los puertos y aeropuertos.

El incremento del poder de Estados Unidos sobre nuestro destino.

El establecimiento de una hegemonía ideológica y cultural importada desde Estados Unidos.

La terquedad en la defensa, en el mantenimiento del TLC que sólo favorece a una oligarquía nacional y transnacional.

¿Qué hace Trump y qué hace México?

¿Cuál es el planteamiento claro, absolutamente transparente?

Proteccionismo para defender la industria de los Estados Unidos.

Establecer estímulos fiscales a la industria de Estados Unidos.

Fortalecer la planta productiva e industrial de Estados Unidos.

Sustituir importaciones para evitar sectores económicos, hoy desatendidos.

Incrementar inversiones públicas para aumentar las compras gubernamentales.

Aumentar el porcentaje nacional en las compras gubernamentales.

Repatriar inversiones privadas, reducir impuestos, deportar a trabajadores migratorios para incrementar el porcentaje de contratación de estadounidenses y dar por terminado el NAFTA o negociado, no seamos ingenuos, sólo en su beneficio.

¿El gobierno qué hace?, ¿qué hace el gobierno mexicano?

Sostener el pobre crecimiento del 2 % hacia afuera, cuando en el mundo entero, incluyendo China, se busca la solución del mercado interno.

Negarse a establecer políticas proteccionistas, nosotros, cuando nos están señalando allá.

No promover mediante estímulos fiscales a la industria nacional.

No sustituir importaciones para promover a la industria.

No aumentar el gasto público en infraestructura y en inversión pública.

No aumentar el porcentaje, contenido nacional, ni en las compras gubernamentales.

No establecer una política de repatriación de capitales.

No reducir impuestos.

Aceptar a los trabajadores migrantes expulsados de Estados Unidos e insistir, insistir en mantener el NAFTA.

¿Por qué el gobierno mexicano se empeña en el TLC?

No es por ignorancia, esas cifras las conoce perfectamente usted, la Secretaría de Hacienda y resto del país.

No es por ignorancia, es un gobierno subordinado al poder geopolítico de los Estados Unidos que tiene como cometido fundamental favorecer a la oligarquía nacional y transnacional, de otra manera no se entendería cuando el resultado del Tratado de Libre Comercio ha sido el que acabo de describir, y no se puede negar.

Trump no quiere el TLC y va a romper con él. Si el tratado se mantiene será para México en condiciones más gravosas que las actuales, es elemental, no hay que negociar en esta línea, lo que requerimos es un cambio de paradigma que defienda la soberanía nacional.

Recupere el control de los recursos naturales hoy privatizados, que establezca una política propia de desarrollo industrial, que fortalezca el mercado interno, que sustituya importaciones, que aliente el empleo y la inversión, es lo que necesitamos y es lo que no se hace.

Es obvio, señor Secretario, con todo respeto se lo digo, que la opinión pública nacional, ya de por sí muy controladita en los medios, no está de acuerdo en la posición que ha tomado el gobierno mexicano.

Inclusive usted se ha visto forzado a explicar por qué su lentitud y su decisión de seguir abriendo diálogos, lo ha tenido que hacer porque existe en México una indignación en contra de los Estados Unidos, la soberbia de su Presidente y la realidad, que es ésta que estamos escribiendo.

¿Qué puede usted esperar en una negociación en donde no tenemos con qué responder?

¿Qué podemos esperar de los Estados Unidos que ha tomado la decisión  de cerrarse y establecer un proteccionismo? Y no es una posición que no se entienda, Trump ganó con los votos de quienes se sintieron relegados, y lo ha reconocido todo mundo. Entonces esa es la línea.

Entonces, ¿usted cree que van a convencer a los Estados Unidos y al par de personajes que vinieron aquí, Tillerson, y el otro, Kelly, para que mantengan un tratado de libre comercio, que sería de un resultado diferente a esto?

Pues es un sueño, eso es absurdo y lo que se le exige al gobierno mexicano es actuar. Lo que se le exige al gobierno mexicano es que se presente con firmeza frente a los Estados Unidos. Lo que se exige es que tome políticas ya, y no seguir esperando que a ver qué nos conceden.

Eso es lo que exige el pueblo de México.  Eso es lo que requiere el pueblo de México, que vayan ya tomando, ya se los advirtieron, está usted seguro y lo sabe que el proteccionismo norteamericano no se va a detener, que va a generar relaciones aquí laborales muy complicadas; que no tenemos ninguna capacidad de negociar nada más en nuestro favor con Estados Unidos y el TLC.

Entonces, lo que necesitamos es que actúen, que cambien el modelo, que dejen de mantener la necedad, de mantenerse en la política ésta, antigua, que ha dejado al país en la peor de las ruinas, sin la industria.

Eso de que el campo, lo recordamos todos, iba a florecer con el TLC, fue  lo peor que ocurrió, inmediatamente el campo está perdido, por eso están los millones allá, ¿por qué se fueron?, el campo básicamente está abandonado, la industria desmantelada, no tenemos ninguna posibilidad, y usted lo sabe, fue secretario de Hacienda, ninguna posibilidad de enfrentar estos retos si no cambiamos.

No va a venir capital extranjero para salvarnos una y otra vez, y se van cuando quieren, ¿no?

No vamos a tener ninguna posibilidad de manejar, como tantos años el petróleo, porque ya lo entregaron, ya no lo tienen, ya ni las gasolinas tienen.

¿Qué es lo que tiene que hacer?, pues quitarse esas telarañas y actuar en favor de México.

Tomar decisiones en favor de México, cuidar que este país tenga lo suficiente para recibir a los mexicanos que vienen, no esperar a que los tratemos bien, y les demos un consejo y una carta de felicitación. No, no van a poderlos sostener, no van a poder ni siquiera atender a los que ya están en la desocupación, el 60 % del país en situación de informalidad, las empresas ya desaparecidas; si no cambian el rumbo, si no dejan de estar quedando bien ahí  con los señores en esa actitud que ellos no tienen,  majadera, violenta, y si no paramos eso, si no empezamos a trabajar hoy, va a ser peor, mucho peor.

No vamos a poderles dar empleo a los que vengan, si no hay recursos.

No les vamos a poder dar empleo a los mexicanos si no suben  los salarios, no podemos seguir en ese esquema, señor Secretario, y lo que ustedes están haciendo es seguir mansamente, con un gran cuidado diplomático, con unos barbajanes que se han burlado de ustedes y han agredido al Presidente, que nos han amenazado  con una invasión, una intervención del ejército americano y vamos a llevarlo todo con un gran cuidado.

Ese no es el camino. Tienen que cambiar el modelo educativo, el modelo éste, económico que nos ha arruinado, y no esperar a que se nos planten enfrente y ya no tengamos nada qué hacer.

Ese es, señor Secretario la opinión de la nación, es la opinión de los mexicanos, no están contentos con esta actitud, para nada, para nada.

Empiecen a trabajar, empiecen a cambiar, empiecen a trabajar para la mayoría de los mexicanos que no lo han hecho en décadas, es lo que necesitamos, no discursos, no viajes aquí.

Hay que ir a China, dicen, en China tenemos un déficit de 70 mil millones de dólares con China, porque triangulan y es  lo que está haciendo Trump, acabar.

Nos vamos a Asia, en Asia tenemos el peor desfalco y la  peor situación de  descontrol y desequilibrio. La propia China está ya viendo a su mercado interior.

Cambien el modelo, está fracasado, no sigan arrastrando los pies, México exige acción ya, y pronto.

Muchas gracias, señor Presidente.

(Aplausos)

El Presidente Senador Pablo Escudero Morales: Gracias, don Manuel Bartlett.

Tiene el uso de la palabra, el Senador Gerardo Flores.

El Senador Juan Gerardo Flores Ramírez: Muchas gracias, señor Presidente, con su venia.

A nombre del grupo parlamentario del Partido Verde, expreso a usted señor canciller, una cordial bienvenida a este recinto legislativo, sede de la Cámara Alta de nuestra nación.

Su presencia hoy en el Senado de la República es quizá la más significativa en muchos años, si no es que en décadas, de todas las asistencias de cancilleres, a exponer ante el Senado aspectos de la política exterior de nuestro país.

No puedo dejar de reconocer que su presencia hoy aquí parte de una propuesta de usted, para reunirse con las Senadoras y Senadores de esta LXIII Legislatura, que ha mostrado total disposición y apertura para reunirse con los miembros de la Junta de Coordinación Política, siempre con un enfoque constructivo con este Senado de la  República.

Ya hemos escuchado y leído ampliamente la postura de la nueva administración en los Estados Unidos en materia de migración, del papel de los migrantes en ese país, y la muy reprobable idea de que los problemas de inseguridad que padece la sociedad de ese país son provocados por los migrantes y que eso sólo se solucionará de manera definitiva con la construcción de un muro que separe a ambas naciones, con la construcción de un muro que nos aleje como pueblos, como si las malas actitudes se importaran o se contagiaran por contacto físico.

La semana pasada todos los grupos parlamentarios expresamos en esta tribuna nuestra preocupación y rechazo al nuevo enfoque adoptado por la Casa Blanca en materia de deportaciones.  Ya lo he dicho aquí, y todos lo hemos expresado en distintas oportunidades, está claro que todos estamos en contra de la construcción del muro, de esa obra que representa un homenaje a la ignorancia, de esa obra que alude a las peores formas de convivencia entre pueblos o naciones.

Desde luego que también hemos expresado que estamos en contra de que se pretenda cobrar un sólo peso a México, o a los mexicanos por esa estupidez.

En materia de comercio exterior, la postura de la administración Trump es muy clara, en su estrechez de miras, en su miopía, la vía de solución a los problemas de empleo que aquejan a ciertas regiones de esa nación, es el proteccionismo, es encarece las importaciones, es castigar a las empresas que han elegido hacer más eficientes las cadenas productivas.

La administración  Trump ha elegido identificar al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, como una fuente central de los males que los aquejan, y más reciente hemos conocido que ya analizan la forma de evitar o dar la vuelta a los mecanismo de solución de disputas en el marco de la Organización Mundial de Comercio, la OMC.

Se trata de una visión carente de rigor, oportunista, que parte de un análisis superfluo de lo que representa el libre comercio para el bienestar de una población.

Otro rubro en el que la Casa Blanca ha hecho menciones preocupantes es la cuestión del tráfico de drogas hacia el mercado de los Estados Unidos. Parten del supuesto de que el consumo de drogas ocurre sólo porque la droga cruza de México a Estados Unidos, es un enfoque que ignora deliberadamente el fracaso expreso de los gobiernos de ese país para controlar el problema del consumo y las adicciones, que ignora que para que ese comercio ocurra en Estados Unidos, es porque en esa nación también hay corrupción, es un enfoque que ignora deliberadamente el pernicioso efecto del régimen tan laxo para la venta de armas en Estados Unidos, que pretende ignorar el daño que el tráfico de armas provenientes de ese país provoca en nuestro querido México.

Se trata de posiciones unilaterales que ni siquiera tienen el consenso de todos los sectores o segmentos de la sociedad en Estados Unidos, ahí está el bochornoso episodio cuando anunciaron que pretendían financiar la construcción del muro con la fijación de un arancel a las importaciones provenientes de México, anuncio que de inmediato provocó reacciones negativas en aquél país y que provocó de inmediato un  desmentido sobre esa pretensión.

En fin, ejemplos de la falta de rigor para plantear las políticas, las distintas cuestiones, hay ya varios, hay una clara actitud para no querer reconocer que la tasa de migración neta de mexicanos a Estados Unidos se encuentra en su nivel más bajo en los últimos 40 años.

En no querer reconocer lo que representan las exportaciones de México a Estados Unidos en términos de integración de producción proveniente del propio Estados Unidos.

En no reconocer lo que México representa para la producción y empleo de muchos estados de la Unión Americana.

Por ello, señor canciller, el desafío que usted y todo el equipo de funcionarios del gobierno de México enfrentan en aras de sostener un diálogo serio, documentado y sin la presión del tiempo con los diversos actores del gobierno de los Estados Unidos es de enorme proporción.

Esta prospectiva exige de usted y de todo el equipo de funcionarios que participan ya en esta dinámica que enfrenta la relación bilateral determinación, temple, información y cabeza fría.

Desde el Partido Verde le hacemos una atenta invitación para que no permita que México, los mexicanos y lo que representamos siga siendo objeto de desplantes frívolos por parte de la Casa Blanca, para que no ceda ni un centímetro en todos los espacios que México y los mexicanos hemos ganado con enorme esfuerzo y sacrificios en el concierto mundial de naciones.

Que no permita que se destruyan o se den pasos atrás en los distintos andamiajes legales o institucionales que México ha contribuido a construir a nivel internacional.

Estoy seguro que todas las fuerzas políticas representadas en el este Senado de la República coincidimos en pedirle que en el diálogo con Estados Unidos se exija respeto a México y los mexicanos, en pedirle que se exija un trato digno a nuestros connacionales, que se exija sean tratados con pleno respeto a sus derechos humanos.

Igualmente estoy convencido de que todos coincidimos en que se debe exigir un reconocimiento sobre lo que verdaderamente representan los mexicanos para la sociedad americana en términos de contribuciones a los ingresos de los distintos niveles de gobierno y a la producción.

No puedo dejar de concluir que en este desafío que hoy enfrenta la relación bilateral México-Estados Unidos, el Senado de la República jugará un papel fundamental.

Por ello, celebro la propuesta para trabajar en equipo que hizo hace un momento en esta tribuna, señor canciller.

Le pido que mantengamos este nivel de diálogo que lo ha caracterizado.

Termino diciendo que no comparto esas recetas que retoman políticas setenteras que tanto daño hicieron a México y a los mexicanos, que tanto daño provocaron, que nos costó muchos años salir de ese problema.

Tampoco acepto que se diga que la Cancillería ha actuado mansamente frente a los funcionarios de Estados Unidos, porque lo expresado por el canciller, en esta tribuna, lo acredita de manera puntual en distintos aspectos.

Desde el grupo parlamentario del Partido Verde le expresamos al Presidente Enrique Peña Nieto, a usted señor canciller y a todos los funcionarios que intervienen en este esfuerzo, nuestro absoluto respaldo.

Es cuanto, señor Presidente.

(Aplausos)

El Presidente Senador Pablo Escudero Morales: Muchas gracias, Senador Gerardo Flores.

Tiene el uso de la palabra la Senadora Dolores Padierna.

La Senadora Dolores Padierna Luna: Con su venia, Presidente.

Señor Secretario; compañeras y compañeros:

Carlos Salinas de Gortari, ideólogo de los últimos gobiernos que hemos tenido, aceptó en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio un modelo de libre tránsito para las mercancías, pero no para las personas, y en esa rendición histórica está una de las claves de la debilidad actual de nuestro país en la negociación con un gobierno, el de Estados Unidos, que oscila entre el racismo y el proteccionismo.

El gobierno de Enrique Peña Nieto ha puesto lo suyo al ir de tumbo en tumbo, de silencio en silencio, de omisión en omisión frente a la administración de Donald Trump.

El Presidente habla de fortalecer el papel de México en el mundo y multiplicar nuestras buenas relaciones con otros  países, pero en los hechos, sin embargo, caminan en sentido contario.

En uno de los momentos más difíciles del conflicto, Peña Nieto decidió cancelar su asistencia a la CELAC, como si temiera que el respaldo de países hermanos fuera a enojar al poderoso del norte, no ha acudido a ningún organismo internacional para hacer valer los intereses de México.

No ha acudido  a ninguno de los arbitrajes internacionales, no hay una política exterior estratégica ante las órdenes ejecutivas unilaterales, antimexicanas, y observamos una constante declaración, pero inacción ante una auténtica catástrofe humanitaria.

Desde el Tratado de Libre Comercio hasta ahora, la clave del fracaso es la sumisión, la manera en que los gobiernos de Salinas a la fecha, decidieron que México podría lograr su desarrollo si se sometía de manera absoluta a la agenda y los intereses de Estados Unidos.

Toda la estrategia de seguridad, por ejemplo, se subordinó a la agenda de la guerra contra el narcotráfico, lo mismo que las políticas en materia de energía que nos han llevado a una peligrosa dependencia con Estados Unidos de las gasolinas o el gas que nos vende, aunque sigamos siendo un país productor de petróleo.

México pone la mano de obra barata y Estados Unidos los deportados. México pone los muertos y los desaparecidos y Estados Unidos, los ejércitos de consumidores de drogas y las armas.

Esa relación debe cambiar.

En el tránsito que puede ser traumático por la llegada de un fascista  a la Presidencia de Estados Unidos. nuestro país debe de estar preparado para todos los escenarios, los malos, los peores y los de Trump, confiar en un súbito pragmatismo que de pronto iluminará  al empoderado es iluso, y resulta también arriesgado, como proponen algunos, apostar a eventuales divisiones en el gabinete estadounidense, la beligerancia del gobierno de Donald Trump contra México ha ido en ascenso, las directivas de la Secretaría de Seguridad Interior de Estados Unidos propone la deportación masiva de migrantes sin papeles, no importa su nacionalidad y si están en la frontera o en el interior del vecino país.

En pocas palabras, Trump ha borrado de un plumazo, incluso, la propia legislación de su país, al negar a las personas que busca deportar, la posibilidad de defensa legal  al borrar las regulaciones que permitían a los migrantes defender sus casos.

Ahora, no importará cuanto tiempo lleven en el país, ni si tienen hijos nacidos allá, el universo  de los reportables se ha ampliado y los agentes encargados de destruir futuros y familias, cuentan ahora con un inmenso poder discrecional  para decidir a quién echan de los Estados Unidos.

Podemos creer, señor Secretario, cualquiera de las promesas o posturas que vinieron a plantear aquí, Rex Tillerson, Secretario de Estado, o John Kelly, el Secretario de Seguridad interior, podemos creerles si unas horas antes de reunirse con sus contrapartes mexicanas, dinamitaron toda posibilidad de acuerdo en materia migratoria.

Kelly, el mismo que firma las órdenes que se pararán a millones de familias, que abrirán la puerta a las deportaciones masivas, viene acá a hablar de cooperación, de buena vecindad, pero  mientras eso ocurría en México, Trump hablaba de que las deportaciones serán una operación militar.

Se ha percatado de la táctica de la zanahoria y el garrote, que está empleando el gobierno  contra el gobierno mexicano, como el Presidente de Estados Unidos dice una cosa o dice otra, como se contradice a cada momento, es hora de mejor ver los hechos, los hechos, señor Secretario nos dicen que no es posible que Donald Trump sea amigo de México.

Y  espero que usted nos responda si sus esfuerzos, como responsable de la política exterior de nuestro país, parten de esa premisa o no.

Sin esperar las acciones de este gobierno la sociedad se organiza a lo largo y ancho de ambos países para resistir las que se prevén continuas embestidas cargas de racismo y xenofobia de odio a los migrantes y al vecino del sur. Se trata de la defensa de millones de personas de origen mexicano que viven en Estados Unidos, más de la mitad de los estadounidenses reconocen que su nación fue forjada por inmigrantes y que sus aportaciones son vitales para la riqueza material y cultural, la mayoría, y ahí es donde nosotros como país debemos construir nuestras alianzas, se inclina por los valores de respeto, tolerancia e inclusión.

Este día, hoy, Donald Trump comparece en el Capitolio ante el Congreso de su país, se espera que entre los anuncios haya algunos que afectan directamente a México, es el caso de su plan fiscal que podría contener un impuesto fronterizo que dañaría de inmediato las exportaciones mexicanas; es también el caso de su promesa de reducir impuestos a las empresas lo que podría inhibir las inversiones estadunidenses en nuestro país.

Es de reconocerse que, en respuesta al gobierno mexicano, haya dejado claro en nuestro país que sólo se recibiría a los deportados mexicanos, es un paso claro, pero inicial, falta mucho.

Las deportaciones y otros actos inamistosos del vecino deben tener una respuesta que vaya mucho más allá de las meras declaraciones.

Donald Trump pretende aplicarnos el apartheid con su ominoso muro. Nosotros decimos no al muro porque es un acto hostil contra México y porque viola el derecho internacional.

Si comienza la construcción del muro o incluso antes debemos suspender la colaboración con Estados Unidos en materia migratoria en nuestra frontera sur y a lo largo de nuestro territorio, una colaboración que, por cierto, le ha ganado a México el vergonzoso título de “deportador en jefe” porque ahora sacamos del país a más ciudadanos centroamericanos que los que Estados Unidos deporta, incluyendo a los menores de edad no acompañados.

Dadas las continuas agresiones del gobierno de Estados Unidos, no podemos sostener la presencia de agentes migratorios del vecino del norte en nuestra frontera sur.

Con ese trato que hemos recibido, Secretario, le pregunto: ¿Debemos seguir permitiendo la presencia de agentes aduanales o de emisarios de la DEA en nuestras estaciones migratorias?, ¿debemos permitir que sigan aquí y estén armados?

Respeto mutuo y buena voluntad, se dice con una retórica quizá útil en situaciones de normalidad que resulta incluso ridícula en el escenario de las agresiones permanentes que estamos viviendo.

Mientras el gobierno de Estados Unidos aprieta tuercas, mientras se multiplican los terribles dramas humanos que implican las deportaciones, el gobierno responde con frases hechas, no con un lenguaje de la diplomacia, sino con el de la renuncia a la defensa de los más elementales principios de una nación que se pretende soberana.

La llegada de Trump implica un nuevo tablero en la relación bilateral, no se puede seguir diciendo, como señaladamente hicieron el gobierno de Felipe Calderón y el actual, que la reforma migratoria de Estados Unidos es un asunto doméstico de ese país, en este tema, como en la relación comercial y la seguridad, los gobiernos de los últimos sexenios, incluyendo al actual, han optado por subordinarse a la agenda de intereses de Estados Unidos.

Trump alimenta el miedo de su población con la engañifa de que la migración está indisolublemente ligada al terrorismo y otras formas de crimen internacional.

Mentiroso contumaz enfoca sus baterías contra México y presenta al muro como la solución final. Olvida convenientemente que desde los atentados en Nueva York en 2001, no ha ocurrido ni un solo incidente terrorista de importancia en la frontera con México.

Las nuevas directrices estadounidenses suponen el inicio de una verdadera guerra contra los migrantes, la persecución, si nos atenemos a esos documentos, será masiva, absolutamente discrecional, sin leyes ni reglas, en los memorandos referidos se ordena la ampliación del llamado programa comunidades seguras que durante la administración de Obama se convirtió en el principal instrumento de las deportaciones, la colaboración con México ha permitido a Estados Unidos fortalecer su seguridad nacional, desde aquí se han desarticulado planes de atentados e infiltraciones de enemigos de Estados Unidos, esa colaboración es una carta fuerte en la negociación, en esencia porque ha resultado indispensable para Estados Unidos, y porque el apoyo que ese país entregaba a México para la absurda guerra contra el narcotráfico en el marco de la Iniciativa Mérida, ha sido francamente marginal.

Es en la seguridad donde tenemos un nicho de oportunidad para negociar con el beligerante vecino, la negociación en este rubro debe ser ocasión para diseñar la colaboración poniendo por delante el respeto pleno a nuestra soberanía y rechazando, por supuesto, la presencia militar estadounidense en  nuestro país.

En ese sentido las labores de inteligencia, el flujo de información bilateral para combatir redes delincuenciales y lavado de dinero, son una fuerte carta de negociación, termino.

Señor Secretario, Senadoras, Senadores:

En el debate público de estos días hay un argumento que se usa con insistencia, el gobierno de México, se dice, debe dar prioridad al uso de las mejores herramientas y la búsqueda de las mejores vías para tener una buena relación con Donald Trump.

Tantos años de subordinación han nublado muchas mentes.

No, Senadoras y Senadores; no, señor Secretario.

El gobierno de México debe tener una sola prioridad: defender a los mexicanos aquí en México, y en el territorio de Estados Unidos, lo demás, son frases para ganar un pleito pequeño en twitter.

Muchas gracias.

El Presidente Senador Pablo Escudero Morales: Muchas gracias a usted, Senadora Dolores Padierna Luna.

Tiene el uso de la palabra la Senadora Gabriela Cuevas Barron.

La Senadora Gabriela Cuevas Barron: Con su venia, Presidente.

Compañeras y compañeros Senadores.

Señor Secretario de Relaciones Exteriores, bienvenido al Senado de la República.

Nuestro país ha sido utilizado como piñata electoral; nuestra gente ha sido etiquetada como criminales o violadores; el respeto indispensable a sus derechos humanos hoy es cuestionado en decretos presidenciales.

El salario de nuestros connacionales y con el que subsisten 1.6 millones de hogares mexicanos se ve amenazado.

Nuestra frontera empezará a verse como aquella de la Alemania comunista.

A nuestros productos y empleos se le responsabiliza de la falta de competitividad, sin embargo, cada minuto México y Estados Unidos intercambiamos un millón de dólares.

Todo esto en el mismo lugar,  nuestro vecino en el norte, aquél con el que presumíamos llevar una relación ejemplar.

Nos sentimos indignados, señor Secretario. Entendemos las voces que exigen dar la espalda a los Estados Unidos, pero no podemos hacer nuestras esas voces, por el contrario, ahora con mayor fuerza que en cualquier otro momento en las últimas décadas exigiremos resultados a la diplomacia mexicana.

Mientras  35 millones de personas de origen mexicano viven de aquél lado de la frontera, mientras 2.7 millones de empleos en nuestro país dependan del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, mientras 5.8 millones de mexicanos dependan del envío de remesas, cada una de esas historias nos demanda una solución.

Sabemos que la relación entre México y Estados Unidos es profundamente asimétrica, para nosotros el 28 % del Producto Interno Bruto depende de la relación que llevemos con los Estados Unidos, para ellos es apenas del 1.3 %.

Sabemos también que la negociación no será fácil y la coyuntura dista de ser la idónea para subir todos los temas a la misma mesa de negociación. Sin embargo, señor Secretario, haré algunas precisiones porque no ha sido únicamente Donald Trump  lo que ahora tiene a México y a los mexicanos en esta crítica circunstancia.

La actual administración carece de una política exterior de Estado, durante cuatro años analizamos una política exterior de la que el Senado de la República nunca formó parte. Esta administración se conformó con una política exterior del gobierno federal, nada más, perdieron la oportunidad de sumar voces, talentos, esfuerzos.

En cuatro años de gobierno en este mismo recinto han rendido protesta cuatro embajadores de México ante los Estados Unidos, siete meses llegó a estar acéfala nuestra Embajada, claramente la relación política y comercial bilateral más relevante no fue una prioridad.

Hace apenas cuatro años se discutía en el Congreso estadounidense una reforma  migratoria integral que podría haber regularizado la situación de alrededor de 6 millones de connacionales. El gobierno de México, lejos de cabildear o impulsar esta reforma, directa o indirectamente a través de aliados, tanto republicanos, como demócratas, se  limitó a responder que se trataba de un asunto de política interna y a nuestro país no le tocaba intervenir.  La última vez que se aprobó una reforma migratoria en los Estados Unidos fue en 1986, aun así este gobierno dejó pasar la oportunidad.

Señor Secretario:

Durante el período comprendido entre 2008 y el 19 de enero de este año, el Instituto Nacional de Migración contabilizó cerca de 2.8 millones de deportaciones de Estados Unidos a México. El gobierno de la  República no alzó la voz, tampoco fue a recibir a nuestros repatriados al aeropuerto, ni siquiera aprendimos la lección para instrumentar políticas de retorno a las comunidades.

Nos enteramos también de tareas de espionaje al más alto nivel, y sólo se escuchó silencio. Ahora, y con toda razón, nos alarman las violaciones al debido proceso en Estados Unidos, pero no hemos vuelto a saber noticia alguna sobre los casos correspondientes al fallo Avena.

Tampoco ha habido seguimiento a los casos de las 75 víctimas que perdieron la vida en incidentes en los que participaron oficiales de Estados Unidos de 2006 a 2015, de los cuales 26 perdieron la vida a manos de la patrulla fronteriza.  No hubo consecuencias legales en 51 de estos casos, y 16 aún están por resolver.

Durante los últimos dos años hemos escuchado insulto tras insulto contra nuestro país y contra nuestros hermanos, y el gobierno de México prefirió de nuevo, la fácil salida, argumentando que eran asuntos de política interna estadounidense.

Tristemente hoy podemos decir que sufrimos las consecuencias de un presidente en los Estados Unidos lleno de odio y de rabia contra México y contra los mexicanos, pero también pedimos un análisis serio al gobierno de la República, para que entonces no seamos víctimas una vez más de sus omisiones. El gobierno no hizo las tareas que debió hacer.

El tiempo apremia, Secretario, es urgente enderezar la relación con Estados Unidos, al menos en lo que algún día deja de ser un sueño la multicitada diversificación comercial, y también por si algún día logramos ofrecer mejores condiciones de vida a nuestros connacionales para que regresen por voluntad propia.

Desde la bancada de Acción Nacional presentamos 10 propuestas:

Uno. Una verdadera política exterior de Estado, el Presidente de la República y usted han mencionado esta intención, pero poco ha cambiado.
¿Cómo podemos elaborar una política exterior de Estado si conocemos más información y con mayor dinamismo por medio de filtraciones, que por un elemental diálogo entre poderes?

¿Qué esperamos? Comunicación constante, rendición de cuentas frecuente y sustantiva, construcción conjunta de decisiones.

En síntesis, republicanismo básico, cumplimiento al mandato constitucional, respeto a las atribuciones de este Senado de la República.

Dos. Una diplomacia pública audaz, estratégica, coordinada y evaluada, debemos ampliar los canales de la diplomacia tradicional.  La Secretaría de Relaciones Exteriores por supuesto debe conducir esa estrategia, pero no son suficientes las voces gubernamentales.

Necesitamos que se escuchen las historias exitosas de millones de mexicanos al otro lado de la frontera: estudiantes, investigadores, artistas, médicos, campesinos, financieros, obreros, políticos, empresarios, todos ellos con un profundo amor a México.

Aquí estamos las y los Senadores preparados para seguir trabajando por nuestro país.

Están también los gobernadores y alcaldes, los Diputados federales y locales, que no se quede solamente en redes sociales o en las calles el llamado a la unidad nacional, que nos una el propósito, que nos una la acción.

Tercero. Protección a nuestros connacionales.

Es urgente la aplicación de los mil millones de pesos gestionados por el Senado para reforzar la protección consular, la protección de las remesas, del patrimonio de los mexicanos en el exterior y más importante de la unidad familiar, para evitar que una frontera siga separando a los padres de sus hijos.

Cuatro. Desde Acción Nacional decimos no al muro en la frontera, no a la cicatriz que divide el corazón de millones de familias.

Cinco. En cuanto al Tratado de Libre Comercio de América del Norte pedimos un proceso transparente, acompañado de información sobre el proceso.

Desde el Senado esperamos acompañamiento, rendición de cuentas, representación y visión de presente y futuro.

Y precisamente, Secretario, la construcción de una política exterior de Estado encuentra un ejemplo elocuente en la negociación de tratados.

El Senado de la República debe acompañar las negociaciones, no únicamente estar esperando los informes.

Sexto. Revisemos la cooperación migratoria con los Estados Unidos, México no puede mantener el doble discurso migratorio, mientras reclamamos derechos humanos al norte aumentamos deportaciones al sur, tan sólo en el año 2015 deportamos 131 % más centroamericanos que los Estados Unidos.

Séptimo. Revisemos la cooperación en seguridad con Estados Unidos y nuestra política de drogas.

Estados Unidos nos necesita para cuidar su seguridad, México paga las consecuencias del consumo, de la disposición de armas, de los flujos de dinero sin control.

Ocho. Hagamos la tarea pendiente en casa, si bien debemos continuar abriendo puertas a nuestras exportaciones e inversiones con el mundo debemos reconocer que la diversificación real es una tarea de política exterior e interior, apostemos por la planeación y el desarrollo de México, de sus industrias y de sus empleos.

Nueve. Defendamos nuestra soberanía, México no debe aceptar o consentir de forma alguna la aplicación extraterritorial que pretende Donald Trump en sus decretos, las decisiones de México pertenecen únicamente a las mexicanas y los mexicanos.

Décimo. Defendamos los derechos humanos en todas las instancias.

Secretario, cuenta con nuestro apoyo y respaldo para acudir a la Organización de las Naciones Unidas y a toda instancia multilateral para llevar todos y cada uno de los casos de violaciones a los derechos humanos.

Señor Secretario:

Para Acción Nacional no caben los cálculos mezquinos en la definición de la política exterior mexicana, queremos que su gestión sea exitosa.

México necesita que su gestión sea exitosa y rinda buenos resultados.

Estamos listos para trabajar unidos.

Estamos listos para defender a México y a los mexicanos.

Es cuanto.

(Aplausos)

El Presidente Senador Pablo Escudero Morales: Muchas gracias, Senadora Gabriela Cuevas Barron.

Tiene el uso de la palabra la Senadora Marcela Guerra Castillo, para terminar con los posicionamientos de los grupos parlamentarios.

La Senadora Marcela Guerra Castillo: Con el permiso de la Presidencia.

Compañeras y compañeros Senadores:

A nombre de mis compañeras y compañeros le damos la más cordial bienvenida al Secretario, doctor Luis Videgaray Caso, sea usted siempre bienvenido a este Senado de la República.

En el grupo parlamentario del PRI respaldamos la confianza que el Presidente de la República ha puesto en su persona al encomendarle la ejecución de nuestra  política exterior en esta coyuntura tan compleja para nuestro país y para el mundo.

Hoy, el sistema internacional vive, en efecto, un momento de transformaciones aceleradas y sin precedentes, hay retos y rigores, sobre todo a la estabilidad económico, al desarrollo, al medio ambiente, a la paz, a la seguridad, e incluso a la democracia.

Para México el panorama es especialmente complicado  por la llegada del nuevo gobierno a Estados Unidos, nuestro vecino, y bueno, quiero creer que todavía nuestro principal socio.

No sobra recordar la magnitud de nuestros desafíos ante la elección de Donald Trump al estar México tan estrechamente vinculado en la economía y en la sociedad estadounidense.

Cualquier cambio en el vecino del norte, tiene repercusiones importantes en México.

Conocemos bien las implicaciones más evidentes que podrían tener las posiciones abiertamente hostiles a México y los mexicanos, que se expresaron durante toda la campaña presidencial y que no han desaparecido del discurso público de Estados Unidos.

Hay amenaza de deportaciones masivas, de violaciones a los derechos fundamentales de nuestros migrantes.

Dificultades  al libre comercio y al flujo de remesas, por no hablar de la  ofensiva propuesta de hacer que nuestro gobierno pague por un muro fronterizo, el cual, contundentemente rechazamos.

Al lado de estas también nos enfrentamos a otras posibles consecuencias menos visibles y menos inmediatas, pero igualmente peligrosas, como el aumento de la incertidumbre financiera, la disminución del turismo,  la inversión extranjera directa y el entorpecimiento  de los flujos comerciales fronterizos y posiblemente un menor crecimiento económico con todas las consecuencias que pueden derivar de ello.

Ante este panorama, México necesita una política exterior clara, firme y decidida, debemos de negociar con una estrategia bien definida que  vele siempre por el interés superior de  los mexicanos, sin otorgar concesión alguna en nuestra dignidad y en nuestros valores.

Por lo anterior, el grupo parlamentario del PRI, está de acuerdo en que el gobierno de la República esté dispuesto a emprender una negociación integral con los Estados Unidos.

Señor canciller, reconocemos el despliegue  de una oposición de diálogo firme de nuestro gobierno, con Estados Unidos, al manifestar con claridad que tenemos límites en las negociaciones.

No obstante, lo anterior, los mexicanos necesitamos saber a dónde habremos de llegar en esta negociación y cómo se va a abordar el proceso de la misma.

La relación bilateral con Estados Unidos es tan  compleja, tan multifacética que necesitamos que necesitamos que el gobierno explique con detenimiento y con claridad qué temas pondrá sobre la mesa, cuáles no serán abordados y por qué México, cuáles le convienen a México y cuáles no le convienen a México, pero por supuesto cuáles serán los límites que pondremos los mexicanos y México en la negociación.

Por lo anterior, es necesario contar con un diagnóstico claro  de las fortalezas y debilidades de nuestro país en la negociación.

Le hago saber, señor canciller, que en breve, el Senado de la República estará convocando a un amplio e incluyente diálogo nacional  para conocer desde todas las perspectivas posibles, las implicaciones  políticas, sociales, ambientales, culturales, económicas de la construcción del muro en la frontera.

Estarán contemplados de manera particular en esta conversación nacional los actores más relevantes en la frontera norte.

De este ejercicio, habrán de salir conclusiones, propuestas, recomendaciones y estrategias, por qué no, que estaremos compartiendo en todo momento con usted y con todo el cuerpo de la Cancillería.

En el mismo sentido, señor Secretario, desde el Senado de la República, lo exhortamos a mantenernos informados e informadas sobre los ejes de avances y formatos de las negociaciones a emprender.

Apoyaremos todas las negociaciones  que se realicen de manera abierta y transparente con la participación activa del Senado, de manera institucional.

México tiene un compromiso irrenunciable con sus ciudadanos, dentro y fuera de nuestro territorio.

En la negociación con Estados  Unidos, la prioridad absoluta debe de ser  en todo momento, proteger a los mexicanos en el exterior, defender sus derechos, su buen nombre, su dignidad, sus contribuciones, su patrimonio y su potencial.

Cada abuso, cada ofensa o vejación a nuestros paisanos es un golpe a todo el país y un fallo al Estado mexicano.

Lo conminamos a que en cualquier conversación con el gobierno estadounidense les haga ver que no vamos a tolerar ningún agravio, ni ninguna imposición.

Por lo anterior, necesitamos que los consulados ejerzan los recursos extraordinarios que les han sido asignados para la defensoría de los mexicanos y que en las campañas informativas sobre los derechos de los mexicanos sean reforzadas y tengan mayor difusión.

Necesitamos mantenernos cerca de nuestras comunidades, no podemos fallarles.

Hoy, más que nunca, las y los mexicanos en Estados Unidos tienen que saber que nuestro gobierno los protege, los acompaña, los defiende, y eso sólo será posible con la red consular más fuerte, mejor preparada y con más capacidad de acción.

Coincidimos que México tiene los organismos y mecanismos multilaterales, como usted bien dijo, un espacio natural para tener presencia internacional y para alzar la voz por las mejores causas de la humanidad.

No dudemos, señor Secretario, en utilizarlos, vayamos a éstas instancias cuando detectemos violaciones a los derechos de los mexicanos, porque en el Senado de la República usted será acompañado y también va a acompañar cualquier decisión de esta índole.

América del Norte es la región prioritaria en la política exterior mexicana, pero la experiencia nos demuestra que no podemos apuntar a solamente Estados Unidos.

Como alternativa frente a nuestra realidad geopolítica tenemos la posibilidad de diversificar nuestras relaciones económicas, concentrémonos especialmente en el terreno comercial para reducir nuestra dependencia del vecino del norte y así obtener más fuerza de negociación y mejor protección de nuestros intereses.

Por supuesto que no será a corto plazo, pero desde ahora tenemos que sentar las bases y dar los primeros pasos.

Ha habido señales muy alentadoras de este gobierno al fomentar el diálogo político, aumentar las relaciones comerciales, las inversiones y el turismo con otras naciones del mundo.

El reordenamiento global nos empuja a buscar nuevos mercados para nuestros productos y atraer inversiones de nuevos socios en el mundo.

Desde siempre por afinidades históricas, pero sobre todo por tener una visión común en temas que nos preocupan, como el crecimiento económico, el desarrollo, la prosperidad compartida y nuestra vocación, es una vocación latinoamericana.

América Latina y el Caribe se encuentran en un momento de transformación ahora que el mundo le da la espalda al libre comercio.

La puesta por la Alianza del Pacífico ha sido acertada, como ya se dijo aquí, y este bloque que fomenta la movilidad de personas, de ideas, de bienes y de servicios prospera, y prospera bien y está siendo paradigma de la integración regional.

Con respecto a la Unión Europea y a los países de Asia-Pacífico coincidimos en definir prioridades que vuelvan tangible el acercamiento con estas partes del mundo.

En Europa reiteramos nuestro compromiso para que el gobierno de México trabaje de manera decidida en la modernización del Acuerdo Global México-Unión Europea.

En Asia compartimos la importancia de continuar con las negociaciones para contar con nuevos acuerdos comerciales, bilaterales, todos con un enfoque de beneficio mutuo.

En estos momentos de gran incertidumbre, en estos momentos de cambio mundial, es necesario preservar la unidad nacional y que los tres poderes actuemos de manera concertada.

La diplomacia parlamentaria entonces reforzará la consecución de esta estrategia, el Senado de la República, con base en sus facultades constitucionales, apoyará estos esfuerzos de concertación y como parte también de la pluralidad democrática.

En esta institución prevalece la democracia, permanece también la diferencia, pero estamos con México, para México y trabajaremos siempre con México.

Concluyo reiterándole, señor canciller, que en esta tarea que tiene usted, una tarea difícil, no está usted solo, estamos con usted.

Es cuanto.

(Aplausos)

El Presidente Senador Pablo Escudero Morales: Muchas gracias, Senadora Marcela Guerra Castillo.

Con esta intervención damos por terminados los posicionamientos de los grupos parlamentarios.

Entramos a la primera ronda de intervenciones.

Tiene el uso de la palabra la Senadora Layda Sansores San Román.

La Senadora Layda Sansores San Román: Presidente, Senadoras, Senadores, señor Secretario, usted sabe bien que se tiene la percepción generalizada que el actuar del gobierno es tibio y medroso.

¿Qué esconden? ¿Por qué mienten?

Con el Senador Bartlett presentamos un punto de acuerdo para que se dé a conocer la conversación telefónica de Peña con Trump que se filtró por la prensa y la cual causó tanta polémica, exigimos sea publicitada, dicen que no fue cierto, que no hubo tal conversación y ya anda Trump desesperado buscando a ver quién la filtró.

¿Qué quieren ocultar?

¿La falta de carácter de un Presidente que acepta la humillación?

¿Qué acuerda cosas inaceptables?

Aquí en el Senado son exquisitos, le prepararon un formato para que no se despeine, no sufra sobresaltos, conteste lo que quiera, y a quien quiera.

Pero yo espero que no eluda darme una respuesta, es muy  breve, ¿sí o no la grabaron?

¿O acaso va a ser capaz de sostener ante esta soberanía que fueron tan estúpidos para no grabar una conversación tan delicada?, que además tenía intérprete.

Ustedes piden unidad, nosotros trasparencia.

Después del cafecito que le invitaron allá en la Cámara de Diputados, ahí no fue a una comparecencia como ésta, declaró que no puede perderse el libre comercio, fundamental para usted.

Mire, con tratado o sin tratado, con Trump o sin Trump, con muro o sin muro seguirá creciendo la interconexión de nuestras economías entre México y Estados Unidos, y lo que sí esperamos es que entiendan que en el centro de las negociaciones deben estar los seres humanos por encima de las mercancías, como lo dijo mi compañera Dolores.

La esencia de nuestra posición debe ser un categórico no al muro, no a las deportaciones de los indocumentados. Peña todavía hace unos días volvió a declarar que no quiere pagar el muro.

Por favor, no se da cuenta que no es asunto de billetes, es cuestión de dignidad, es, no al  muro.

Los hermanos que están allá no esperan que Peña los reciba en un reality show, aquí con mariachis; lo que piden, mientras les sacude el miedo y la incertidumbre es que el gobierno haga uso de todos los recursos posibles para impedir su deportación.

Hay que acudir a las instancias internacionales, eso es fundamental, sí está bien, usted lo decían, lo leí en la cámara, que se les orienta sobre sus derechos, que se les defiende con abogados, hay una iniciativa del Senador Rabindranath desde 2013 que hablaba sobre la protección de las migrantes y compañeros migrantes, compañeros, y ahí, ni caso se le hacía.

Ahora ya es tema pero dígame, con qué dinero, solo he oído hablar, no sé si hay más, de los mil millones famosos de pesos que el INE prácticamente donó, les avienta morralla, eso es una burla, se olvida que los migrantes aportan más de 27 mil millones de dólares, y el gobierno les confisca, y usted que fue Secretario de Hacienda lo sabe bien, cuántas, y una enorme de ISR y de IVA  que tan solo se calcula en unos 100 mil millones de pesos, y ahí van a ofrecerles como caridad mil millones de pesos.

Por favor esos se los gastan aquí en un banquetazo.

¿Dígame cuál es la ruta del gobierno de México para recurrir ante organismos internacionales? Se están tardando en acudir a ellos para denunciar las agresiones de Trump.

Dice Muñoz Ledo, que la sola firma de la construcción del muro es una agresión, que se viola el Tratado de Paz firmado en 1948 cuando la guerra con los Estados Unidos, en que se quedaron con la mitad de nuestro territorio, y ese tratado, por cierto, no lo hicimos nosotros, lo redactaron ellos, pues que ahora se cumpla. Tendríamos que ir a todos los foros internacionales, acudir a todos los organismos que sean necesarios, no duden que el fallo será a nuestro favor, contaríamos con el apoyo del concierto de las naciones.

López Obrador el 14 y el 15 presentará denuncias ante los organismos internacionales en Nueva York y en Washington, coincido que ésta no es una cuestión bilateral, es multilateral, es una guerra contra la dignidad humana, y que hay que involucrar a las voces internacionales, hay que pedir en primer lugar, la ayuda de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, no sé qué le pasó a Peña, que ni siquiera asistió, qué bueno que usted ya dio la cara, hay que salir a buscar la solidaridad de los académicos, organizaciones, artistas, en diversas partes del mundo y dentro de los Estados Unidos, porque creo también, al monstruo hay que combatirlo desde dentro.

Preocupa, y mucho, la opacidad con que se manejan las visitas del Secretario de Estado y de Seguridad Nacional de Estados Unidos, y ésa que se efectuó en Tapachula, que no dijeron nada, con jefes del comando sur y norte, para discutir asuntos de nuestra frontera sur.

El señor Chong, que por cierto si lo ve, dígale que todavía lo estamos esperando, que iba venir a comparecer, pero de repente se hizo humo y ésta es la hora que no se presenta. Bueno eso nada más por si lo ve.

Usted dijo que no hablaron del muro, ni de deportaciones masivas. ¿Y entonces a qué vinieron estos señores? Me parecen muy sospechosas las amables recomendaciones de los Secretarios que mandó Trump: “A los hermanos centroamericanos, no arriesguen sus maravillosas vidas, no expongan a sus preciosos hijos”. Ay, ¿desde cuándo son tan cariñosos?

Alarma que usted en su declaración, y esto me parece todavía más grave, haya dicho al final de la reunión, que habrá una responsabilidad compartida, así textual ¿qué quiere decir eso? Nos están pateando, y nos otros insistimos en seguirles haciendo el trabajo sucio, cuidando el traspatio en que han convertido a México, y en esta responsabilidad compartida, dígame, vamos a ser paladines o vamos a seguir siendo peones y seguir limpiando la “caca”.

Dígame, le pido que esta pregunta tampoco la evada, ya que está repartiendo soberanía, qué responsabilidad le toca a Estados Unidos y cuál le toca a México, ¿a cambio de qué se cede la responsabilidad  en la frontera sur?

México no debe ser policía de los Estados Unidos, ni permitir que operen en nuestro país agentes de seguridad y además armados. La política migratoria en la frontera sur es una política de exterminio, y se calcula que uno de cada tres desaparecidos es un migrante centroamericano, ése es un atentado contra nuestra soberanía, en esta coyuntura proponemos la salida de los agentes armados, más pronto que tarde, y más pronto que temprano, y que se ponga punto final a la Iniciativa Mérida.

Ellos pretenden que mientras Trump levanta el muro, nosotros sigamos cavando fosas para que a ellos no los salpique la sangre, es deleznable, México debe de ser santuario para los centroamericanos, y no un enorme cementerio sin cruces.

Y por cierto señor Secretario, ¿cuál es el plan para los hermanos haitianos, cubanos y africanos que se quedaron varados?

Trump expresó frases humillantes que lastiman nuestra dignidad, y advertencias que atentan contra la soberanía de México. Pero usted dice: “No, pues que no ha habido ninguna falta de respeto a la diplomacia mexicana”.

No, aquí han habido amenazas, agresiones, insultos a México, violaciones a los derechos humanos, no es suficiente.

Trump los tiene avasallados y no se dan cuenta que los ataca con el arma más letal que hay en la política que es el ridículo.

¿Qué debe?

¿Qué le saben?

¿A que le teme Peña que ha perdido hasta la hombría de indignarse cuando hieren a su pueblo?

Señor Secretario, no es nada fácil lo que le tocó vivir y lo entendemos, estos son otros tiempos, el paisaje político es otro, a Trump no le interesa la política de buena vecindad, en este caso lo que dice la diplomacia es anacrónico ya que no tiene experiencia, pues búsquese otros libros, se tiene que encontrar otras estrategias para defender los intereses de México, pero jamás una política de sumisión.

México seguirá existiendo después de la paranoia de un Trump enloquecido y de un Peña envuelto en el miedo y la frivolidad.

México seguirá existiendo aunque el día 24 de febrero, frente a Los Pinos, ondeara una Bandera rasgada como símbolo trágico de un pueblo herido.

México sobrevivirá a esta pesadilla, porque México ya despierta.

Gracias.

(Aplausos)

El Presidente Senador Pablo Escudero Morales: Gracias, Senadora Sansores.

Tiene el uso de la palabra el Senador Carlos Alberto Puente.

El Senador Carlos Alberto Puente Salas: Muy buenas tardes, compañeras y compañeros.

Ni tibio ni medroso el gobierno de la República, sino todo lo contrario, decidido, firme y estratégico, un gobierno a la altura de los restos que nos presenta la actualidad.

Aquí la única estupidez sería adelantar y anunciar la estrategia, ahí nos quedaríamos sin estrategia.

Distinguido canciller, don Luis Videgaray Caso, a nombre del grupo parlamentario del Partido Verde quiero darle la más cordial bienvenida a este Senado de la República, su presencia en este recinto, en el momento de la redefinición de nuestra relación bilateral más importante es ciertamente necesaria.

La relación de México con los Estados Unidos ha sido siempre una relación compleja y la ha caracterizado una gran interdependencia, hay grandes temas en juego.

El comercio bilateral supera los 500 mil millones de dólares, el país del norte es nuestro primer socio comercial al que van el 80 % de nuestras exportaciones y el número de personas de origen mexicano en los Estados Unidos es de más de 33 millones.

En el grupo parlamentario del Partido Verde nos congratulamos por la ratificación del Embajador Gerónimo Gutiérrez para ocupar esa encomienda de nuestro país en el vecino país del norte, quien rindió protesta la semana pasada ante este Pleno.

También confiamos en el papel que habrá de tener el ex Embajador ante aquel país, el Embajador Carlos Manuel Sada Solana, ahora en su nueva responsabilidad en Cancillería al frente de la subsecretaría para América del Norte.

Refrendamos nuestro apoyo incondicional y permanente, ambos son funcionarios con experiencia aprobada, que conocen el funcionamiento de las instituciones y de los procesos en los Estados Unidos y cuyos contactos servirán en las áreas prioritarias que deberemos atender en las negociaciones entre ambas naciones.

El Senado de la República, conforme a lo que dicta el artículo 76 de nuestra Constitución Política, tiene la facultad de analizar la política exterior que desarrolla el Ejecutivo Federal, así como aprobar los tratados internacionales que éste suscriba.

De aquí la importancia  de mantener un contacto estrecho.

Por ello, señor canciller, reconocemos el papel que ha jugado el Presidente Enrique Peña Nieto y usted, y la Cancillería de una manera proactiva, para conducir una estrategia de negociación con los Estados Unidos, particularmente de la posible renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que ha sido el pilar de nuestra relación bilateral.

El gobierno de México debe entender el escenario interno de la nueva administración para sentar las bases que permiten que haya una negociación integral, que represente ventajas tangibles para nuestros ciudadanos.

Al iniciar estas negociaciones, usted mismo ha reconocido que el proceso de negociación será largo y que no será sencillo, porque ambos países  tenemos diferencias públicas y serias en el momento actual.

Entendemos que el Presidente Enrique Peña Nieto, le dio instrucciones al equipo negociador el pasado  23 de enero a unos días de que asumiera la Presidencia de Estados Unidos el señor Donald Trump, le pediría si pudiera ser más puntual con lo que podemos esperar los mexicanos de este proceso de negociación.

En estos casi dos meses en que ha estado al frente de la Cancillería, reconocemos su trabajo,  reconocemos su empeño para sostener numerosos encuentros con miembros de la administración  federal.

Señor Secretario, requerimos que la Secretaría a su cargo, la Secretaría de Relaciones Exteriores, mantenga informado a este Senado de la República de esa estrategia que pretende seguir con la administración del Presidente Trump, y que haga de nuestro conocimiento todo aquello que se vaya logrando conforme  al avance de dicho proceso y de dicha estrategia.

La secrecía y la confidencialidad, se asocian tradicionalmente  a usos diplomáticos, pero no consentiremos en que en estos  contactos, en los que se juega el interés de México y la dignidad de todas y todos los mexicanos, se hagan a espaldas del Poder Legislativo y mucho menos del interés público.

Por lo anterior, quisiera hacerle dos preguntas muy puntuales:

Primera, ¿en cuánto tiempo podremos llegar a acuerdos aceptables con Estados Unidos en los temas que nos interesan en comercio, pero también en materia  de migración, de seguridad y en la frontera?

Asimismo, es necesario tener claro un plazo para darles certezas y garantías a nuestros compatriotas en los  Estados Unidos que se sienten vulnerables por las medidas del gobierno de ese país y a los sectores productivo y explotador.

Mi segunda pregunta complementa la anterior, ¿cuáles son los límites de México  en esta negociación, señor Secretario? Es decir qué temas  o qué cuestiones no está dispuesto a aceptar  el Ejecutivo Federal en dicho proceso.

El tema del muro, como se ha enfatizado, y lo ha hecho de manera clara y contundente nuestro Presidente de la República, no es negociable, la dignidad de los mexicanos dentro y fuera  de nuestro territorio no es negociable, los intereses nacionales no son negociables.

Antes de concluir, quisiera terminar mencionando que para el grupo parlamentario del Partido Verde, hacemos un llamado  para que en este proceso negociador se conserve y aún más se amplíen los alcances del Acuerdo de Cooperación Ambiental Trilateral que acompaña  al Tratado de Libre Comercio.

Al respecto, nuestro país tiene numerosos compromisos  internacionales en la materia, al haber adoptado los objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030 y al haber suscrito los Acuerdos de París.

Señor canciller, compañeras y compañeros:

Las y los Senadores desempeñamos el encargo que nos han dado nuestros compatriotas, para que México sea un actor activo, propositivo en las mejores causas  de la humanidad y también para conseguir los principios y los objetivos que traza el gobierno de la República en las negociaciones con su contraparte en Estados Unidos, en esta coyuntura, especialmente crítica, sabremos sumar esfuerzos.

De cara al mundo México presentará un frente unido, un frente común, la voz de nuestra nación debe escucharse con fuerza y debe escucharse unida.

Por su atención y respuesta a las preguntas, muchas gracias, señor Secretario.

(Aplausos)

El Presidente Senador Pablo Escudero Morales: Gracias, Senador Carlos Alberto Puente.

Tiene el uso de la palabra el Senador Fidel Demédicis Hidalgo.

El Senador Fidel Demédicis Hidalgo: Con su venia, compañero Presidente.

Ciudadano Secretario de Relaciones Exteriores, bienvenido al Senado de la República.

Con todo respeto, compañeros Senadores, compañeras Senadoras, no estamos para aplausos, la situación del país tenemos que reconocer que es una situación crítica, y sí se requiere la unidad nacional al margen de la forma en que pensemos.

Las ideologías no pueden ser el pretexto para que no logremos la unidad de nuestro país en torno a un ataque sistemático que estamos recibiendo de Estados Unidos; pero también no podemos caer en la ingenuidad política de pensar que Estados Unidos y su Presidente son nuestros amigos, eso sería un error craso, ciudadano Secretario.

Las relaciones con este país y con todos los demás deben verse a partir del interés nacional, la seguridad nacional y el respeto a los derechos humanos.

Trump y su gobierno tienen que tender que no somos una Colonia de Estados Unidos, que, efectivamente, somos un país soberano y actuaremos como tal.

Que haremos respetar el marco de derecho, que haremos respetar los derechos humanos y civiles de nuestros compatriotas, que las decisiones migratorias, efectivamente, no pueden establecerse de manera unilateral, y que a Trump le debe quedar claro que hay mexicanas y mexicanos dispuestos a defender este país con lo que se pueda y con lo que sea necesario.

Sin duda que se requiere carácter, amor patrio, disposición plena para atender los problemas de los connacionales, y eso creo que usted los posee ciudadanos Secretario.

No nos decepciones, no nos decepcione, es importante, muy importante que Estados Unidos vea en usted a un hombre bien nacido, con inteligencia, el valor suficiente para hacer que el postulado juarista de “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno no es necesariamente la paz”.

No nos decepciones, cuenta con nuestro apoyo para defender a México y a nuestros connacionales.

Por último tres preguntas, ciudadano Secretario.

La primera, ¿Cómo se harán respetar los derechos humanos de los mexicanos en el extranjero?

Sí quisiera que fuera muy concreto a la hora de responder para que al país le quede claro que, efectivamente, sí hay estrategia ante esta violación tumultuaria de nuestros compatriotas.

¿Cómo impediremos que Donald Trump construya el muro que prometió a sus electores en campaña si Estados Unidos es un país soberano?

Y, por último, ¿qué plan de acción concreto se implementará para que los consulados hagan bien la tarea, si se tiene queja de prepotencia y maltrato a nuestros connacionales en un número importante de ellos?

Por las respuestas que le dé al pueblo de México, muchísimas gracias, Secretario.

El Presidente Senador Pablo Escudero Morales: Gracias, Senador Fidel Demédicis Hidalgo.

Tiene el uso de la palabra el Senador Héctor Larios Córdova.

El Senador Héctor Larios Córdova: Gracias Presidente.

Buenas tardes señor Secretario, bienvenido a este ejercicio e intercambio entre el Senado y el Secretario de Relaciones Exteriores.

En torno a uno de los temas, voy a hablar del aspecto comercial que pueden afectar el bienestar de los mexicanos si no encontramos la mejor forma de abordarlo y resolverlo.

Desde su campaña electoral el presidente Trump, y más como presidente electo, y ya cuando entró en funciones, ha manifestado de manera reiterada que quiere modificar el TLC.

Ante este planteamiento en México el gobierno y diversos actores hemos tenido una enorme diversidad de posiciones. Pero la verdad, es que nadie sabe con precisión qué modificaciones pretende el gobierno de Estados Unidos.

Trump ha manifestado algunos resultados que espera. Primero ha dicho que quiere reducir el déficit comercial de su país, pero solamente se está enfocando a un país, a México, que representa el 7 % del déficit que tiene Estados Unidos, muy por debajo del de China, Japón, la Unión Europea, varios países en lo individual de Europa.

Si realmente su objetivo es reducir o revertir el déficit comercial, el TLC no es el camino de solución, por el contrario, si no existiera el TLC incrementaría su déficit, dado que el comercio que se da en la región del tratado, tiene un porcentaje de integración regional, que no lo tiene necesariamente el comercio que realiza con otras naciones.

También ha manifestado que su objetivo es impedir que los puestos de trabajo salgan de la Unión Americana, y que en lo posible estos empleos regresen a Estados Unidos, pero en este tema, otra vez, solamente se refiere a un solo país, a México, y además, casi con exclusividad a una industria, a la industria automotriz.

Y, aquí tampoco no  hay una sola evidencia que nos pueda indicar que es el verdadero objetivo, el mercado americano de automóviles es poco  menos de 18 millones de carros al año.

Ahí ellos producen 12 millones, pero exportan dos; de los ocho que les falta, dos se los vende México, México le vende dos millones de automóviles a Estados Unidos e importa de otros países, de Alemania, Japón, Corea y otros países, importa seis millones de automóviles; si lo que quiere es llevarse los puestos de trabajo de la industria automotriz, pues creo que no lo van a conseguir con México, máxime que los automóviles que México le vende, esos dos millones, tienen un porcentaje alto de integración de productos que se elaboraron en Estados Unidos.

De tal manera que es absurdo que se enfoque en México, porque precisamente esa situación no resuelve el tema que se plantea de regresar los empleos, y que están en la industria automotriz fuera de México. Debía enfocarse a Japón, a Corea.

Si el común denominador es que se enfoca a México y el común denominador es que no resuelve  los problemas que se plantea, pues me parece que a la mejor el Presidente Trump no está buscando seguramente el tema comercial.

A lo mejor en su esquema de negociación solamente está amenazando en la materia comercial, y en el fondo busca negociar otros temas, como podría ser el tema de la seguridad o qué se yo.

No quiero con esto minimizar el problema, ya estamos metidos en broncas, él mismo se ha acotado los márgenes de maniobra, y algo tenemos que hacer con respecto a los tratados comerciales.

Pero, a mí lo que me parece de elemental lógica es que antes de abrir consultas, antes de generar una gran incertidumbre en el país, lo primero que tendríamos que hacer es conocer con precisión qué cambios quiere hacerle el Presidente Trump al NAFTA.

Qué capitulo quiere modificar, el de herreros de origen, el capítulo agropecuario, qué tema quiere abordar, no lo sabemos, nadie lo sabe, y estamos nosotros abonando a la incertidumbre, que por cierto es el tema que más daño nos hace, no solamente por la especulación, sino sobre todo porque las inversiones en este país se están difiriendo y hoy ya tenemos signos inequívocos de que van a la baja.

El Presidente Trump ni siquiera ha informado al Congreso de su país, que quiere iniciar negociaciones para modificar el NAFTA. Y no puede iniciar esas negociaciones, hasta 90 días, cuando menos después, de que haga esa notificación, y en esa notificación tiene que pedirle o comunicarle, porque no pide autorización al Congreso, en qué temas quiere abordar la negociación.

A mí me parece que si ni México, ni Canadá tenían ningún interés de abrir la negociación del Tratado de Libre Comercio. Si ya incorporamos al TPP para complementarlo con los capítulos que no existían, como ya bien usted había mencionado el tema del comercio electrónico y otros muchos, creo que ahora tenemos que tener una posición muy firme y contundente para exigir que los norteamericanos nos digan exactamente qué cambios quieren hacer. Eso ahuyentaría o ayudaría a aminorar las especulaciones, que insisto, están afectando.

Yo le pido, señor Secretario, que en una forma clara y pública, solicite al gobierno norteamericano qué temas quiere revisar, y las propuestas específicas de modificación, de otra manera, simple y sencillamente nos estamos preparando para lo que no sabemos.

A partir de estas propuestas podemos construir alternativas de solución, de negociación, los mismos límites de negociación. En mi opinión, el gobierno también tiene que contribuir a reducir la incertidumbre de tanta variedad de propuestas, dando a conocer información que es verdaderamente natural.

Hoy vemos muchísimas propuestas, poner aranceles a los productos que son insumos en México, se habla de poner aranceles, por ejemplo al maíz, el maíz es un elemento esencial y es competitivo en el precio, no hay otro país en que lo podamos comprar más barato, para la industria de almidones, para la engorda de ganado, para la porcicultura, para la avicultura, para muchas industrias, de tal manera que no podemos pensar en ponerles aranceles, ni estar amenazando con el petate del muerto porque no nos la creen. Podemos ponerles aranceles a productos de consumo, como a las manzanas de Washington, o podemos hacer otras cosas.

He oído expresiones que dicen: “Texas es el estado más republicano y que más le vende a México”. Pues sí, nada más que si le ponemos arancel al gas o a la gasolina, pues nos estamos pegando un tiro en el pie. Claro que podemos hacer represalias, pero ¿represalias a qué? No sabemos, insisto, en qué temas queremos negociar.

Yo he criticado públicamente la decisión del gobierno de abrir consultas, ¿qué quieren modificar del TLC? Pues nadie en México querría modificar el TLC. Queremos perfeccionarlo, abrir nuevos capítulos. Yo creo que tenemos que abandonar esa política y plantarnos con firmeza frente a Estados Unidos, y decirle: “No hablemos del tema hasta que pongas sobre la mesa qué propuestas tienes de modificación”. Y entonces sí estaré dispuesto a presentar alternativas de solución, o incluso a decir: “No me interesa entrar a ese tema”. Nos retiramos del TLC y afrontamos las consecuencias.

No tengo duda que el Senado no aprobará ninguna modificación que sea perjudicial para  los intereses generales de México, pero para ello también, como ya lo decía mi compañera Gaby Cuevas, queremos acompañar cuando inicie la negociación, que seguramente cuando muy temprano empezará en julio.

Pero sí quisiéramos conocer en el camino, ¿cómo se va a ganar la batalla de la negociación?, porque la batalla de la negociación no se va a ganar en la negociación, se van a ganar antes de que inicie esa negociación, con el cabildeo que haga el gobierno y los actores económicos de este país, con los actores económicos que sus intereses se verán afectados por las modificaciones del TLC, y de eso tenemos plazo, ya lo deberían estar haciendo, espero que lo estén haciendo, y tendríamos plazo cuando mucho hasta lulio, para cuando se sienten en la mesa a negociar, prácticamente esté ganada ya la negociación.

Me parece a mí que es importante que si no se puede formar un cuarto de lavado al respecto, pero sí podemos tener reuniones en las áreas que correspondan para ir conociendo el avance y la manera en que nosotros podemos contribuir, ya sea para incentivar actores económicos mexicanos o para cabildear con actores económicos de Estados Unidos, para que la negociación pueda ser verdaderamente fructífera, en caso que exista, porque a lo mejor es de otro tipo la negociación, en caso que exista que podamos ganarla antes de julio, quien puede ser propiamente la mesa.

Gracias, Secretario.

(Aplausos)

El Presidente Senador Pablo Escudero Morales: Gracias, Senador Héctor Larios Córdova.

Tiene el uso de la palabra el Senador Patricio Martínez García, para terminar esta primera ronda de intervenciones.

El Senador Patricio Martínez García: Permítanme, antes de iniciar los comentarios a nuestro distinguido visitante, hacer un comentario que me parece indispensable a todas mis colegas Senadoras y Senadores, especialmente a quienes me antecedieron en el uso de la palabra.

Reconozco, sin límites, el derecho que todos tenemos a expresarnos y a hacer los señalamientos que desde nuestra posición personal y de nuestra propia conciencia tengamos en estos asuntos de política exterior en este momento.

No hay límite en ese reconocimiento, pero también quiero hacer el señalamiento de que la patria nunca ha tenido derrotas más grandes, nunca ha tenido heridas más dolorosas, que como dijo el poeta “heridas que suelen sangrar” que cuando los mexicanos no entendimos el momento histórico que se estaba viviendo.

Cuando no entendieron las diferentes fracciones que no era el centralismo, que no era el federalismo, que no era la posición de cada uno de los diferentes actores en el siglo XIX lo que tenía que ser preminente, era la patria.

Y en este momento cuando veo los posicionamientos, insisto, reconozco el derecho, porque lo tienen y no lo niego, pero me parece que hoy debemos galvanizar nuestras posiciones con un solo objetivo que va más allá de la expresión de unidad, la absoluta necesidad de cohesión nacional si no queremos vivir la trágica historia que este país ha vivido cuando nuestros adversarios nos han tomado divididos.

Eso, en primer lugar, para ustedes compañeras y compañeros.

(Aplausos)

Doy la bienvenida al distinguido señor canciller, me da mucho gusto tener esta oportunidad de dirigirme con algunas preguntas y comentarios.

Hago el recuerdo de que fue dicho por sus propios diplomáticos en escritos que están ahí en la historia, presión del Presidente Bush y Reagan, para que México entrara al Tratado de Libre Comercio, fue una tendencia impulsada desde los Estados Unidos la de la globalización, la cual hoy es irreversible, no hay posibilidad de regresar el reloj de los tiempos a los viejos feudos nacionales y de economías cerradas.

La  migración, qué paradoja, están ahí los estudios hechos por los diplomáticos norteamericanos de lo que ha ocurrido con la migración en los últimos 30 años en los Estados Unidos, la migración siempre se da en grandes volúmenes hacia los Estados Unidos cuando hay crisis en la economía global y en los países de donde llegan los migrantes, pero además siempre es rechazada y reclamada por los sectores económicos y la sociedad norteamericana, cuando ellos entran en crisis y están en situaciones de dificultad económica.

Y actualmente la paradoja es que tienen años de progreso económico y no se ve una razón de tensión, de gran desempleo en los Estados Unidos, como para estar haciendo estos reclamos tan duros y tan agraviantes  a los migrantes.

Hubo, cuando se firmó el tratado, oposición de amplios sectores de la economía norteamericana, porque señalaban que con lo que iba a ocurrir con la economía mexicana, que iba a tener el grave descenso, especialmente en el campo,  por la inundación de que íbamos a ser víctimas de los productos producidos con alta eficiencia, especialmente en las grandes llanuras, habría un gran desempleo en México, habría una caída en la economía y se tendría, así una migración descontrolada para los Estados Unidos. Eso lo dijeron ellos.  O paradoja, hoy nuestra balanza comercial agropecuaria es positiva para México.

¿Entonces de qué se trata?

Ha dicho usted, señor Secretario, le doy la bienvenida y me da mucho gusto el poder hacer estas expresiones y algunas preguntas y comentarios.

Ha dicho usted una serie de conceptos con los cuales está  manejando desde la posición de canciller, las relaciones de México, ha hablado de multilateralidad, de integralidad, de totalidad,  ha hablado de Centroamérica, de Sudamérica, de Asia-Pacífico, de Medio Oriente  y también de Estados Unidos.

Me parece  que todo esto, señor Secretario, está bien orientado y está bien en sus manos, porque ha mostrado calidad personal, firmeza y conocimiento.

Yo creo que, compañeras y compañeros, el señor Secretario, ha hecho un comentario entre todos que no debemos soslayar ni dejar pasar, ha reconocido la preeminencia que tiene este Senado como órgano del Estado  en la relaciones exteriores, no veo de dónde estemos reclamando la participación en relaciones exteriores que es nuestra y es de oficio.

Tenga usted la seguridad, de mi parte y de parte de mi grupo parlamentario, que estaremos ejerciendo, en esta soberanía, estoy segura que toda, esa facultad que la Constitución nos otorga.

Dicho esto, hago finalmente otros comentarios, no estamos solos, tenemos el concierto de las naciones, hay más que necesidad de pólvora para ganar esta batalla, destreza y talento.

Tenemos una condición de posición estratégica innegable,  no puede ser que nuestro vecino quiera un país sumido en el caos y en las graves crisis, porque no somos nada más vecinos,  tenemos una condición especial por la cual no pueden ellos desear que caigamos en crisis  y aplicar una serie de teorías económicas y de política exterior que  desde mi punto de vista y de parte de todos los mexicanos son erróneas, basadas en conceptos equivocados o en una realidad inexistente.

Quiero finalmente  hacer el comentario de algo que me parece indispensable.

Una y otra vez se ha reiterado el interés de  fincar un muro a lo largo de la frontera, tenemos una frontera de 3 mil 214 kilómetros, mil 100 son terrestres,  2 mil 200 son fluviales. ¿Cómo se puede poner un muro por en medio del río Bravo un muro?

Eso es imposible y me temo que hay un desconocimiento de la geografía elemental de cómo está conformada la frontera de México con Estados Unidos; pero independientemente de eso deseo expresarle, señor Secretario, que el Presidente Porfirio Díaz presentó una nota diplomática, y rápidamente porque sé que tenemos poco tiempo, pero me parece indispensable en este momento hacer el recuerdo de esos escritos que están en la historia y para desempolvarlos en la Secretaría con lo siguiente:

“Porfirio Díaz, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, a todos los que en la presente vienen sabed, que considerando conveniente los intereses de la República, la rectificación de la línea divisoria entre los Estados Unidos Mexicanos y los Estados Unidos de América, al oeste del Paso del Norte, de conformidad con el tratado entre los dos países, firmado el 30 de diciembre de 1853, confiero por las presentes el pleno poder necesario al señor don Matías Romero, enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de México en Washington, para que a nombre de Estados Unidos Mexicanos puedan negociar y concluir con el plenipotenciario debidamente autorizado por el Presidente de los Estados Unidos una convención que tenga por objeto la rectificación mencionada”.

Esto, pasaron los años, no se hizo, vino la Revolución, pasó el siglo XX y me parece que en el siglo XXI es pertinente, y en momentos en donde se amenaza con separar al mundo con el viejo sistema de las fortificaciones del neolítico.

Cuando señalamos Estados Unidos, las más graves agresiones no las ha recibido por tierra porque México ha sido un escudo y ha sido un vecino leal y serio, la ha recibido por aire en Pearl Harbor y en Nueva York.

Por eso me parece absurdo que se piense que con un muro se podrán contener aspectos que justificaban los muros, aspectos militares, aspectos religiosos y raciales que no corresponde a los tiempos actuales.

Quiero decirle que había pedido a este Senado con un punto de acuerdo la verificación de esas fronteras, por razones obvias y de sobrecarga no se ha podido realizar.

He pedido a una empresa de alto nivel, con geomántica, que es la ciencia que aplica la informática a la geografía, los estudios correspondientes para verificar las tesis desde don Porfirio, sostenidas, y en el siglo XX sostenidas por algunos estudiosos, que hay diferencias.

Esto no puedo decir que es un 99 % de seguro, sostengo que es un cien por ciento la ratificación de los errores que hay en la frontera terrestre de México con Estados Unidos en donde hay más de 450 kilómetros de línea fronteriza que están fuera de lugar por los errores cometidos entonces.

Ya tengo los estudios, el peritaje y espero poderlo hacer presentar a usted, a este Senado y a los mexicanos, de tal forma que tengamos ahí un caso de especial significancia que se establece como un serio obstáculo, porque este Senado y todos los que hemos protestado cumplir y hacer cumplir la Constitución debemos exigir el cumplimiento preciso y exacto de los tratados que forman parte de la Constitución, como los que fijaron los límites de México con los Estados Unidos.

Tenía, señor Secretario, algunas preguntas que hacerle, pero creo que las evito ante la necesidad de cumplir con el tiempo y de dejarle en mi intervención implícita algunas preguntas, de las cuales espero su respuesta amablemente.

Muchísimas gracias.

(Aplausos)

El Presidente Senador Pablo Escudero Morales: Gracias, Senador Patricio Martínez García.

Con esto terminamos la primera ronda de intervenciones de los grupos parlamentarios.

Tiene el uso de la palabra el doctor Luis Videgaray.

El Secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray Caso: Gracias, con su venia, Presidente.

Trataré de referirme a las intervenciones de todas las Senadoras y Senadores que hicieron el uso de la palabra, de antemano, agradeciendo a todas y a todos sus posiciones y sus preguntas.

Antes de hacerlo, quiero dar una opinión de carácter personal, que la doy como mexicano y la doy como canciller, porque sin duda en la pluralidad del Senado, en el ejercicio de nuestras libertades democráticas todos tenemos derechos a nuestra opinión, y aquí hemos escuchado opiniones distintas.

En mi opinión, en mi convicción la postura del Presidente de los Estados Unidos Mexicano frente al nuevo gobierno de los Estados Unidos ha sido firme, ha sido clara, ha sido inteligente y ha sido oportuna.

Que no se confunda las buenas formas de la democracia y de la diplomacia con la falta de firmeza.

Que no se confunda la prudencia con falta de claridad.

Que no se confunda la falta de estridencia con la falta de estrategia.

El Presidente de México y su gobierno enfrentan el reto histórico con claridad de miras y con claridad de estrategia.

Y, quiero referirme a un tema que en varios de los cuestionamientos aparece y que comparto, que es contrario a la parte mexicana la falta de claridad que observamos en las posturas, en los dichos de nuestras contrapartes norteamericanos.

Preguntaban algunos de ustedes, cuál es la postura del gobierno norteamericano, a quién creerle de las diferentes voces que escuchamos.

Aquí es donde destaca algo que alguno de ustedes mencionaron, con lo que yo coincido, y que lo dijimos claramente a los secretarios que nos visitaron, los secretarios de Estados Unidos, la semana pasada.

Más que fijarnos en los dichos, México observa los hechos. Y habremos de responder con claridad, oportunidad, inteligencia y contundencia ante los hechos, no solamente, no a la confusión de las palabras expresadas a través de discursos o a través de las redes sociales.

De eso no debe de quedar ninguna duda, y creo que tenemos una clara coincidencia, de que enfrentamos incertidumbre.

Con respecto a otro tema recurrente en las intervenciones, es la relación entre la Cancillería y el Senado, y la participación del Senado en la política exterior.

Quiero expresar aquí un punto de diferencia y una amplia coincidencia con lo que dijo la Senadora Gabriela Cuevas.

Diferencia, Senadora. El Ejecutivo en ningún momento  de la administración del Presidente Enrique Peña Nieto ha dejado de cumplir con la Constitución.

Las facultades del Senado expresadas en el artículo 76 fracción I de la Constitución son claras. Analizar la política exterior  a partir de los informes que presenten el Presidente de la República y el Secretario del ramo.

Y en ningún momento ha dejado de respetar la atribución constitucional del Senado el Ejecutivo.

En eso, expreso una clara diferencia.

Pero déjeme expresar una coincidencia que creo que es mucho más importante, en algo que usted dijo, y que yo comparto plenamente.

Tal vez hemos desaprovechado una oportunidad. Una  oportunidad más allá del marco constitucional, una oportunidad de hacer equipo con mayor efectividad. Usted lo dijo con mucha claridad: la diplomacia de Estado puede ser más eficaz que simplemente la diplomacia del Ejecutivo.

Desde aquí, desde esta tribuna, como lo dije desde el día 26 de enero que tuve la primera reunión de trabajo con la Junta de Coordinación Política, que mucho agradezco, reitero la voluntad de la Cancillería de hacer equipo por México.

En los formatos, en los tiempos, en los procedimientos que el propio Senado  determine, no le corresponde a la Cancillería, y eso lo quiero dejar muy claro, determinar las formas de participación que elija el Senado de la República, pero nosotros estamos listos para trabajar en diversos frentes.

Por ejemplo, la presencia de los Senadores y Senadoras en los Estados Unidos, sabemos que es algo que muchos de ustedes lo hacen, y como lo dije en mi intervención inicial, lo alentamos y felicitamos. Pero creemos que seríamos más efectivos si lo hiciéramos de una manera ordenada y estratégica.

Estamos listos, tenemos una propuesta, la propuesta la habremos de presentar al Senado, si es interés del Senado, no le corresponde al Ejecutivo de manera espontánea, presentar una propuesta a esta soberanía. Pero si el Senado nos lo solicita, estamos listos para hacerlo.

Creemos que seríamos mucho más eficaces si multiplicamos las voces y nos coordinamos en la presencia frente a las autoridades del Ejecutivo en  Estados Unidos, el Ejecutivo Federal, frente a los gobiernos estatales, a los gobiernos municipales, a los legisladores, al sector privado, y por supuesto en los medios de comunicación y los formadores de opinión.

Tenemos una propuesta, será un honor para la Cancillería presentarla en el momento que así nos dé oportunidad el Senado de la República, si es algo que sea de interés de esta soberanía.

Con respecto a la formación de una política de Estado, lo reitero, celebramos la intención del Senado de la  República, de construir un instrumento legislativo en la forma que éste tenga, eso le corresponde al Senado, no a la Cancillería, donde se establezcan con claridad principios objetivos, límites a la estrategia que deba seguir la política exterior.

Si bien ésta es una facultad exclusiva del Ejecutivo Federal, claramente señalada en el artículo 89, fracción X de la Constitución, creemos que la circunstancia exige que vayamos más allá. La circunstancia, como usted bien dijo, exige que hagamos equipo, que hagamos equipo por México, y esto lo refrendo y aspiro a que la presencia de la Cancillería y del canciller frente al Senado, sea frecuente, en los términos en los que así lo decida esta soberanía.

Por lo pronto aspiro a que pronto tengamos en los próximos días la siguiente reunión  de trabajo con el grupo que ha sido determinado por la Junta de Coordinación Política, para  los efectos que ahí se han señalado.

Senador Bartlett: Me refiero simplemente a una pregunta que usted hacía. ¿Por qué México quiere mantener el Tratado de Libre  Comercio de América del Norte?

Lo vamos a mantener si le conviene a México, lo dijo  muy bien el Senador Larios, con quien coincido.

El Senado no aprobaría una modificación al Tratado que no convenga a México. Éste no es un acto de fe, esto no es una profesión dogmática. El Tratado es un instrumento para generar empleos, para atraer inversiones, y si lo que pretende el gobierno de los Estados Unidos, que como bien decía nuevamente el Senador Larios, todavía no está claro, es algo que desvirtúe la esencia, la funcionalidad, pero sobre todo los beneficios para este país, lo hemos dicho muchas veces, es preferible entonces no estar en el Tratado de Libre Comercio.

Aspiramos a que cualquier modificación al Tratado, primero preserve su naturaleza, como Tratado de Libre Comercio. Y segundo, cualquier modificación que implique daño y no beneficio a la economía nacional, no la aceptaría el Ejecutivo, por conducto de la Secretaría de Economía, que es a quien compete este ámbito, y mucho menos, estoy seguro, lo aceptaría el Senado de la República.

Y por cierto, yo creo que no debemos de darle la espalda tampoco a  China, y creo que China, si bien es una nación con la que tenemos un profundo desequilibrio comercial, es una economía grande, es una economía que está creciendo, y no tenemos porqué cerrarnos a esa posibilidad de crecer nuestra relación.

Algunos comentarios respecto a la intervención de la Senadora Padierna.

Primero, me pregunta, Senadora, ¿por qué no fue el Presidente a CELAC?

El Presidente canceló de último momento su participación en CELAC porque fue claramente una reunión que no estaba cumpliendo sus propósitos.

No asistieron los presidentes, algunos de ellos cancelando también en las últimas horas previas a la realización de la Cumbre de Jefes de Estado y gobierno.

No asistieron los presidentes de Argentina, de Chile, de Brasil, de Colombia, de Costa Rica, por una razón, la Cumbre no estaba logrando los consensos que tendría que lograr, particularmente México no estaba de acuerdo en que se incluyeran dentro del comunicado, resultado de la Cumbre, algunos pronunciamientos que hubieran sido agresiones a otras naciones latinoamericanas.

Creemos que la CELAC no debe ser nunca un instrumento para que se profundicen divisiones en la América Latina, al contrario, CELAC debe de ser un instrumento para consolidar la unidad de los pueblos latinoamericanos y del Caribe, y aspiramos a que la siguiente Cumbre de CELAC, que habrá de celebrarse hacia el final del año en El Salvador, sea una Cumbre exitosa donde se manifieste genuinamente el espíritu de unidad latinoamericano y caribeño.

Hemos acudido a los organismos internacionales.

En mi primer mes como Secretario de Relaciones Exteriores acudí a las Naciones Unidas, me entrevisté con el Secretario General de las Naciones Unidas.

Me entrevisté también con el Secretario General de la Organización de Estados Americanos.

Con la Secretaria General de la Cumbre Iberoamericana.

Y particularmente en la ONU y en la OEA lo que hemos pedido es que estos organismos tengan un estado de alerta, que haya una vigilancia cercana de lo que está ocurriendo en el trato a los mexicanos y a los migrantes de otras nacionalidades en los Estados Unidos.

Y como lo expresé hace unos días, la semana pasada con motivo del convenio en el que renovamos nuestra colaboración con la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, México no habrá de dudar de acudir a todos los organismos internacionales, incluyendo las Naciones Unidas, en caso de presentarse violaciones a los derechos humanos, esa es una posición firme, clara y creo oportuna del gobierno mexicano.

Lo mismo en el caso de los arbitrajes, a los arbitrajes acudiremos cuando haya materia para dirimir en un arbitraje, los arbitrajes funcionan en el ámbito económico, incluyendo los arbitrajes que están previstos en el propio Tratado de Libre Comercio de América del Norte, por ejemplo, el capítulo 19, donde hasta el momento no ha habido modificaciones al Tratado y no ha habido acciones su bilaterales del gobierno o incluso de empresas norteamericanas que dieran motivo a nuevos procesos arbitrales adicionales a los que están en curso.

Hace usted una pregunta muy profunda, Senadora, y es una pregunta pertinente.

¿Aspira el gobierno de México a la amistad, al afecto, del gobierno de los Estados Unidos? A lo que aspiramos es a hacer evidente que al pueblo de Estados Unidos y al gobierno de Estados Unidos le conviene tener una buena relación con México, como a nosotros nos conviene tener una buena relación con Estados Unidos, el primer paso es hacer valer las contribuciones primero de los mexicanos en Estados Unidos y, en segundo lugar, el valor estratégico de la relación con México que tiene con los Estados Unidos.

Estamos convencidos que es en el mejor interés de los Estados Unidos tener una relación constructiva con México, y eso es a lo que aspiramos a hacer valer, los afectos siempre serán bienvenidos, siempre serán gratos y apreciados, pero al final de cuentas la convivencia entre las naciones se construye a partir de una comunidad de intereses.

Otra buena pregunta, Senadora, el plan fiscal, el plan impositivo del nuevo gobierno de los Estados Unidos.

Al igual que en el tema comercial sigue siendo un tema de alta incertidumbre, sería apresurado en este momento alzar la voz o acudir, incluso, a instancias jurídicas respecto a un plan que ni siquiera conocemos, hay mucha especulación mediática, muchas veces contradictoria, pasa un poco como con el tema comercial, pero de lo que no debe de quedar duda, es que México tiene que tener la apertura, el Ejecutivo y el Poder Legislativo a reaccionar y reaccionar rápido, si el marco tributario,  si se modifica el marco tributario en los Estados Unidos, de tal manera que afecte los intereses y la competitividad de la economía mexicana, México tiene que estar preparado para reaccionar y tal vez modificar su propio marco tributario. ¿Cómo? Todavía no lo podemos saber, porque todavía no conocemos cuál será el destino específico  que tenga, primero la propuesta del Ejecutivo y segundo, cuál será el producto legislativo que finalmente emane del Congreso norteamericano.

Senadora Cuevas, la pregunta específicamente sobre el caso Avena. El caso Avena es un caso importante, siempre lo ha sido, porque estamos hablando de la protección de vidas humanas, de vidas humanas de mexicanos  que a los que se les sentenció a muerte, en parte por una falla procesal, grave del gobierno norteamericano que desatendió sus obligaciones en la Convención de Viena en materia de relaciones consulares.

Este es un caso exitoso en el que el gobierno mexicano llevó ante la Corte Internacional de Justicia al gobierno de los Estados Unidos y que en 2004 falló a favor del gobierno mexicano, de los 54 casos se le dio razón a 51 de los casos al gobierno mexicano.

Este es un precedente, insisto, más allá del altísimo valor que tiene la protección de la vida humana, este es un caso que tiene, sienta un precedente muy importante el día de hoy, porque nos habla específicamente de cómo las instancias internacionales pueden proteger a los mexicanos ante la violación al derecho internacional  por parte del gobierno de Estados Unidos en caso de que ocurriera.

En este caso, particularmente, un derecho fundamental para la protección de los mexicanos en el exterior, que es el derecho a la protección consular, a la visita consular en el debido proceso.

El fallo Avena, sin duda ha sido exitoso, diez de los 51 casos ya tuvieron una sentencia que fue conmutada a cadena perpetua, otros casos están todavía en proceso y tal vez lo más lamentable del caso Avena fue que si bien el Presidente de los Estados Unidos en ese entonces, George W. Bush, emitió una orden ejecutiva para obligar a todas las autoridades jurisdiccionales a respetar el fallo, un gobierno estatal, que fue el gobierno de Texas, se opuso y ganó un litigio.

Por lo tanto no tiene hoy en día validez  en los Estados Unidos ante el fallo de la Suprema Corte por litigio texano.

El fallo de la Corte es que para que tuviera aplicación general y en particular para estos casos,  tendría que emitirse una ley por parte del Congreso americano, cosa que lamentablemente no ha ocurrido, y es algo, por cierto que la diplomacia parlamentaria, las y los Senadores, creo que debe de ser una causa importante  el que se legisle a los Estados Unidos sobre la aplicación de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares y las obligaciones que derivan del caso  Avena.

Con mucho gusto le hago llegar las cifras particulares  de cómo han evolucionado estos 51 casos.

Senadora Sansores, gracias por sus preguntas.

Con respecto a la conversación del Presidente Peña Nieto con el Presidente de los Estados Unidos, yo no necesito una grabación porque yo estaba presente, y le puedo asegurar, primero que la postura del Presidente de los Estados Unidos Mexicanos fue de absoluta firmeza, claridad, dignidad y respeto a la soberanía.

Eso no debe de quedar ninguna duda y esas infracciones  que conocimos en los medios son absolutamente falsas, de hecho hay varias versiones de esas filtraciones, son tres  medio distintos  y cada uno presenta una filtración diferente, lo cual no es el primer caso en el que ocurre, hemos visto una proliferación de filtraciones relacionada con el gobierno mexicano que no tiene sustento. Es muy lamentable que este sea el contexto en el que está ocurriendo la política norteamericana y cómo nos afecta.

Espero que no debe quedar duda sobre la actuación del Presidente de México en ésta y en todos los contactos que ha tenido con representantes del gobierno de los Estados Unidos.

Usted dijo una frase que yo suscribo plenamente, “la esencia desde la negociación o del diálogo debe ser la gente, no las mercancías”.

Por supuesto, y así lo dije al inicio de esta comparecencia, la prioridad del gobierno de México es el respeto a los derechos humanos, a los derechos civiles, al debido proceso hacia los mexicanos en el exterior.

Los temas comerciales son de toral importancia, no los minimizo, pero antes que los temas comerciales están los temas humanos, y ahí es donde debemos, creo que todos, y nuevamente el Senado de la República puede contribuir de manera muy importante, y estamos ávidos de tener esta colaboración, pueden contribuir muy importante a la protección de los mexicanos en el exterior.

¿A qué me refería yo cuando hablé de una responsabilidad compartida?

Me refería a Centroamérica y me refería, particularmente, al Triángulo Norte, a Honduras, El Salvador y Guatemala.

No podemos pretender atender este fenómeno migratorio que se ha acelerado de manera considerable en los últimos años, en los últimos tres o cuatro años, si no asumimos también una responsabilidad con respecto al desarrollo y a la estabilidad en la región.

México tiene un fondo, un fondo de acuerdo a las capacidades presupuestales del Estado mexicano, en el cual colabora en proyectos de desarrollo en la región Centroamericana, no sólo en el Triángulo Norte.

Asumimos nuestra responsabilidad, pero el gobierno de los Estados Unidos también tiene que asumir su responsabilidad, tiene que compartir la responsabilidad con los gobiernos centroamericanos, con el gobierno de México y, por cierto, con otros gobiernos que quieren participar, el gobierno de Colombia, el gobierno de Canadá, por ejemplo, a eso me refería yo con una responsabilidad compartida y es un principio fundamental de nuestra relación con los pueblos hermanos de Centroamérica.

Me pregunta usted puntualmente por los haitianos y cubanos, son dos casos distintos desde el punto de vista jurídico.

El caso de los haitianos que han llegado, fundamentalmente, a Baja California, la mayoría de ellos en Tijuana, otros en Mexicali.

Llegaron ahí por una expectativa generada por el propio gobierno de los Estados Unidos, es una migración ilegal, no entraron a México de manera ilegal, y entraron porque iniciaron un proceso en el cual entrarían de manera legal a Estados Unidos bajo la figura del refugio “Bacilo”.

El gobierno de los Estados Unidos, desde los últimos meses de la administración Obama, ha sido particularmente lento en la resolución de cada uno de los casos.

De los aproximadamente cinco mil casos que teníamos a principios del año han sido ya resueltos poco más de mil, pero quedan todavía cuatro mil.

Este fue uno de los temas que hablamos en la reunión con los Secretarios, en los cuales les pedimos de manera enfática que necesitamos una respuesta, porque al no haber una respuesta definitiva, incluso una negativa, es natural que la persona no se quiera mover.

Si la respuesta es una negativa asistiríamos a estos ciudadanos haitianos en la medida de nuestras posibilidades a retornar a su país de origen o a donde quisieran, pero el problema es que ahorita no hay todavía una respuesta, están a la expectativa, claramente aquí es una política de los Estados Unidos y tal vez un cambio en la forma de aplicar esta política, insisto, no por parte de la actual administración, sino esto viene desde los últimos meses de la administración anterior que está generando esta problemática.

El caso de los cubanos es un caso poco diferente porque aquí resulta de un cambio de la política migratoria con respecto a Cuba.

Usted conoce muy bien esta política que tenían los Estados Unidos de los llamados “pies secos”, “pies mojados”, en los cuales los cubanos que llegaran a territorio estadounidense por tierra podían solicitar de manera inmediata el asilo político, esto generaba un flujo recurrente de hombres, mujeres, niños, familias enteras cubanas que llegaban a México muchas veces por Centroamérica, a veces por otros puntos de entrada, para llegar a los Estados Unidos.

En los últimos días de la administración Obama cambió esta política y se canceló, lo cual generó que había un número relevante de personas de origen cubana en  nuestro país, que de pronto veían frustrada su aspiración de entrar a Estados Unidos, conforme a las reglas que hasta hace unos días eran vigentes.

Aquí lo que hemos hecho es tenido una colaboración muy cercana con un gobierno amigo, que es el gobierno cubano, lo cual nos ha  permitido con el apoyo de la policía federal, del Instituto Nacional de Migración asistir el retorno de estos ciudadanos a su país de origen, que es Cuba conformo nos lo han establecido.

Senador Puente, coincido con usted, este será un proceso largo y difícil, no es un proceso que vayamos a resolver en unos cuantos días.

El gobierno mexicano enfrenta este proceso, sin pausas, pero sin prisas, porque no por apresurarnos habremos de llegar a permitir un mal resultado.

Es difícil estimar, conforme a su pregunta puntual los tiempos de la negociación, todo indica que la negociación en  materia comercial habrá de iniciar a partir de junio cuando o incluso después, y  por lo tanto, no podemos vaticinar un escenario en el cual, en unas cuantas semanas resolviéramos todos los temas, y no necesariamente, insisto, es en el interés de México llegar a un resultado apresurado.

Entendemos que hay incertidumbre, esa incertidumbre que queremos atender, particularmente en  materia económica no solamente los mercados financieros, sino también las decisiones de inversión, pero habremos de hacerlo, habremos de hacerlo con la prudencia del caso, privilegiando el resultado, y el no en apresurarnos.

Creo que un buen resultado sería que en este mismo 2017 tuviéramos claridad acerca de la, por lo menos del marco fundamental de la negociación comercial, creo que esa es una meta razonable.

Senador Demédicis, gracias por sus expresiones. Tres preguntas puntuales.

¿Cómo respetar los derechos de los ciudadanos mexicanos?

No vamos, primero, el elemento muy importante, es que los mexicanos en Estados Unidos conozcan cuáles son sus derechos, y no solamente es difundir la información, sino proveerles de un diagnóstico migratorio, que sepan realmente cuál es su estatus y qué es lo que pueden hacer, qué opciones tienen.

Y, segundo, la defensoría. La defensoría ante todas las instancias en los Estados Unidos, y ante todas las instancias internacionales, como lo hemos dicho reiteradamente.

El gobierno mexicano tiene una obligación de acudir ante todas las instancias que nos permitan la protección de los mexicanos en los Estados Unidos, y eso es lo que estamos haciendo, y eso es para lo que venimos trabajando.

En los casos individuales y en los casos de carácter emblemático que pudieran sentar precedentes, precedentes de aplicación colectiva, así lo estamos haciendo, los recursos que por iniciativa de la Comisión Permanente de muchas Senadoras y Senadores ha recibido ya, la red consular se están aplicando específicamente para eso en los términos del informe que he presentado ya al Presidente de la Mesa Directiva y que está disponible ya en nuestra página de Internet.

Hace una pregunta muy inteligente respecto al muro.

Y usted, lo dijo con mucha crudeza, es una facultad soberana de un país, proteger sus fronteras, y en estricto no le compete, no le compete a un gobierno extranjero intervenir.

No escatimamos y no regateamos  la soberanía de los Estados Unidos.

No entendemos el muro, ni lo entendimos desde 1986 cuando se emitió el auto de la primera autorización para empezar la construcción del muro, que empezó en los 90 y ha continuado en los últimos años, y que hoy tiene ya más de 600 kilómetros.

Nunca lo hemos entendido como un tema bilateral, es una decisión unilateral que entonces y ahora consideramos un gesto hostil, un gesto no amistoso, que en nada contribuye a la buena relación entre dos pueblos vecinos, socios y amigos.

Esto lo digo sin menoscabo de que existan elementos específicos dentro del derecho internacional, como aquellos a los que se ha referido el Senador don Patricio Martínez.

Por ejemplo en materia limítrofe, y es un caso que estaremos, Senador, estudiando, y agradecemos mucho la iniciativa que ha tomado usted de estudiar este caso en materia limítrofe, y estamos listos en la Secretaría, particularmente a partir del CILA, para hacer el estudio técnico del caso que usted generosamente estará presentándonos.

Pero no solamente es en materia limítrofe, puede ser en materia de aguas, puede ser en materia ambiental, puede ser en materia de derechos de los pueblos indígenas, donde pudiera haber elementos que nos dieran conforme al derecho internacional, capacidad jurídica para actuar en contra de esta decisión unilateral del gobierno de los Estados Unidos, y lo vamos a hacer, no tenga la menor duda, y lo haremos además con transparencia y con pleno conocimiento y participación en su caso del Senado de la República.

¿Cómo garantizar el buen trabajo de los consulados?  Quiero aprovechar esta pregunta, Senador, primero para hacer un gran reconocimiento a todos los trabajadores y trabajadoras mexicanos, en esta extraordinaria red consular que tenemos en los Estados Unidos, particularmente al Servicio Exterior Mexicano, que no siempre con las condiciones materiales correctas, y a veces con un apoyo insuficiente hacen la tarea apasionada, cotidiana y con un gran amor a México y a los mexicanos, en la defensa de los intereses de los mexicanos en el exterior.

Creo que nos corresponde a todos apoyarlos, la mejor manera de garantizar que hagan bien su trabajo, es precisamente apoyarlos, como los ha apoyado ya sin duda, el Poder Legislativo, al promover la referencia de estos recursos adicionales que habremos de aplicar con toda transparencia y que sí hacen una diferencia, sí son recursos que hacen una diferencia.

Por supuesto habremos también de monitorear, de vigilar, que el trato a los mexicanos por parte de los consulados y los empleados consulares siempre sea digno. Y aquí agradeceremos mucho que se nos informen los casos en los cuales no sea así. Creo que es la mayor presencia del Senado acompañando a la red consular puede ser también una manera de enterarnos de estos casos y habremos de actuar por supuesto en consecuencia.

Senador Larios: Mire, la verdad es que coincido prácticamente con todo lo que usted ha dicho. No podemos partir de la premisa falsa de que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte ha sido solamente benéfico para una de las partes, que es México, no vamos a negociar el Tratado de Libre Comercio desde el banquillo de los acusados, cualquier negociación del Tratado la vamos a hacer bajo la premisa de que ha sido un Tratado que ha generado beneficios importantes para las tres partes involucradas.

Y tiene usted razón cuando señala que el principal problema que tenemos hoy en la coyuntura, es que no está realmente clara cuál es la posición de los Estados Unidos frente a la negociación del Tratado.

Nos queda claro que el Presidente de los Estados Unidos quiere revisar el Tratado, pero en parte porque todavía hasta el día de ayer apenas se ratificó al Secretario de Comercio. No está todavía ratificado el representante comercial, quien es quien técnicamente lleva a cabo esas negociaciones. Los contactos que ha tenido el gobierno mexicano, particularmente la Secretaría de Economía con sus contrapartes, todavía no han empezado, por una razón práctica ineludible, no había contrapartes.

En las próximas semanas, y tiene usted razón con respecto a los tiempos, tengo el mismo diagnóstico, en las próximas semanas ahora que ya hay por lo menos un Secretario de Comercio, nuestro Secretario de Economía iniciará este proceso de diálogo y creo que la sugerencia que usted hace, la propuesta que usted hace, es muy pertinente, debemos de solicitar con claridad y de manera pública qué es lo que están buscando, tenemos algo de información, por ejemplo, en la comparecencia ante el Senado de Estados Unidos del recién ratificado Secretario de Comercio donde hablaba, por ejemplo, del capítulo de reglas de origen.

Yo por lo que he platicado con representantes del sector privado de muy diversas regiones del país, no necesariamente debemos estar cerrados a esa discusión.

¿Pero a qué se refieren?

¿En qué términos?

¿En qué tiempos?

¿Con qué objetivos específicos?

Esa conversación no ha empezado y creo que es una propuesta más que atinada el que se haga una solicitud pública respecto a la posición al respecto.

Coincido, no hay que darnos tiros en el pie, no queremos encarecer cosas para el consumidor mexicano, para las familias mexicanas, no debemos de entrar en una estrategia de forcejeo comercial teniendo como principal afectado la canasta básica o a las familias mexicanas, o la competitividad de nuestra economía.

Sin embargo, creo que hay espacio, como lo ha habido en el pasado, para establecer una estrategia inteligente que nos dé mejores condiciones de negociación.

Y reitero, nuestra voluntad, nuestra convicción, de que debe el Senado tener una participación destacada, una participación real de acompañamiento en la negociación de cualquier acuerdo comercial.

A mí en lo personal no me, y creo que no debe de aplicarse al Senado de la República, el concepto o el término del cuarto de al lado, ese es un concepto para el sector privado que creo que no reconozco la función constitucional que tiene el Senado, la atribución constitucional que tiene el Senado de aprobar los tratados internacionales, incluyendo los tratados de libre comercio.

Creo, desde el punto de vista del Ejecutivo, que ante la circunstancia y en general como procedimiento regular, es mejor la participación del Senado desde el principio que al final de la negociación llegar y presentarles una sorpresa que puede no necesariamente tener el mejor resultado en la ratificación del Tratado.

En esta circunstancia, en particular, creo que con más razón es esencial, es fundamental, y así lo he platicado con el Secretario de Economía, y esa es la lógica en la que el gobierno de la República quiere conducir este esfuerzo, insisto, sumando esfuerzos.

Y aquí quiero terminar refiriéndome a algo que dijo, y lo dejo para al final, porque es algo que dijo y que tiene que ver con lo que mencionaba el Senador Larios, que dijo la Senadora Guerra, y que yo suscribo plenamente, estamos en un momento de tener una diplomacia abierta, de tener una negociación abierta.

Y así es, Senadora, como lo queremos hacer, estamos listos para trabajar con el Senado conforme a los instrumentos o los formatos que lo dispongan, la Mesa Directiva, la Junta de Coordinación Política, la Comisión de Relaciones Exteriores, la Comisión de Relaciones Exteriores para América del Norte, que juega un papel naturalmente clave en este momento, en el formato, en los tiempos que esta soberanía lo determine estamos listos para tener una negociación abierta al Senado y una diplomacia abierta al Senado.

Y de antemano le agradezco sus expresiones generosas de apoyo.

Muchas gracias, Presidente.

(Aplausos)

El Presidente Senador Pablo Escudero Morales: Muchas gracias, doctor Luis Videgaray por sus respuestas a esta primera ronda de intervención, incluso, a los propios posicionamientos de los partidos, y pasamos a la segunda y última ronda de intervenciones.

Tiene el uso de la palabra la Senadora Martha Tagle.

La Senadora Martha Angélica Tagle Martínez: Bienvenido, canciller.

Antes de entrar en materia me gustaría decir algo que tiene que ver con esta comparecencia, pero más que nada centrado en el papel que juega el Senado en esta comparecencia.

México no necesita un Senado  que venga a manifestar en esta tribuna un apoyo casi incondicional al canciller, México necesita un Senado que cumpla con su papel, no solamente en razón del artículo 76 constitucional, como ya lo ha dicho aquí el canciller que nos corresponde analizar la política exterior a través del informe que presenta el Ejecutivo, sino considerando la teoría moderna del Estado, donde el Legislativo debe de jugar el papel de contrapeso del Ejecutivo y en ese sentido, y en ese sentido vigilar que el Titular del Ejecutivo y, por supuesto, su canciller cumplan con lo establecido en el artículo 89 constitucional  y que en materia de política exterior haga cumplir con los principios establecidos en ese artículo.

¿Qué son? Autodeterminación de los pueblos, no intervención, solución pacífica de las controversias y proscripción de la amenaza, entre otras.

Ese debe de ser el papel del Legislativo, insisto, debemos de jugar un papel más proactivo  y no solamente manifestar  incondicionalidad.

Pero ahora sí entrando en materia.

Señor Secretario, pese al llamado hecho por usted y el Secretario de Gobernación para fortalecer el diálogo entre México y Estados Unidos, el mensaje de los secretarios Kelly y Tillerson, nos hicieron sentir que prevalecen las diferencias y que continuarán las acciones unilaterales del gobierno de Trump.

¿Cómo construir un diálogo, pese a que una de las partes se mantiene con una visión  unilateral?

Por otra parte, no cabe duda que nos encontramos ante una crisis en la relación bilateral            México-Estados Unidos.

En la percepción de la opinión pública y en la percepción de este Senado, las acciones el gobierno mexicano no han sido suficientes para enfrentarla.

Con respuestas concretas, señor Secretario.

No vemos delineada una estrategia diplomática internacional y regional para sumar a los demás países de América Latina a favor de México.

¿Qué se ha planteado o qué se ha hecho al respecto?

No nos queda claro el paquete de medidas y acciones legales del gobierno mexicano para proteger los derechos de nuestros connacionales.

¿No considera  que no basta con reforzar el apoyo que la red de consulados ofrece?

¿Qué más  tendríamos que hacer para contrarrestar estas declaraciones que por momento son simplemente  xenofóbicas?

De acuerdo con las declaraciones del Secretario de Economía, Idelfonso Guajardo sobre tener una postura firme en la renegociación del TLCAN, necesitamos una respuesta contundente  en dos sentidos:

Primero, si está clara la  estrategia de una renegociación trilateral incluida a Canadá y se ha planteado con base en estas declaraciones que la imposición de medidas proteccionistas de Estados Unidos pondría en tela de juicio los temas de migración y seguridad, por lo  que habría una crisis en la relación bilateral.

¿Estamos preparados para una posible clausura de las relaciones bilaterales?

Ante la negociación del TLCAN, muchos sectores de la economía mexicana  se verían afectados, toda vez que sus negocios dependen de la interdependencia de la economía de México y Estados Unidos.

Frente a esto, ¿qué escenarios se han construido para que el sector nacional no pierda competitividad, empleos y no lleve a una mayor crisis económica?

Y, finalmente, señor Secretario, usted ya ha sido Secretario de Hacienda, presumimos que es uno de los miembros del gabinete mejor informado, y sabe perfectamente bien que las dos caras de la migración mexicana son: que nuestro país sea expulsado por razones económicas y falta de empleo al 10 % de la población mexicana para vivir en Estados Unidos.

En la última década la expulsión también es resultado de las condiciones de inseguridad en el país.

¿Qué hacer para retener a nuestros connacionales, al talento mexicano?, ¿cuál es la responsabilidad del gobierno en los flujos migratorios?

La administración que usted representa no nos ha dejado claro cómo se reintegraría la mano de obra expulsada de Estados Unidos al mercado mexicano.

Y, finalmente, quiero concluir con una cita del texto de nuevo curso de desarrollo, con el cual coincido plenamente: “es necesario responder a esta coyuntura crítica en función del interés nacional de largo plazo, no basta con replantear temas puntuales de la relación bilateral, sino que hay que colocar a la Nación en un nuevo curso de desarrollo menos vulnerable, independiente, más sostenible, equitativo y distributivo”.

México debe responder mediante el replanteamiento de su propio rumbo de desarrollo.

Es cuanto, muchas gracias.

(Aplausos)

El Presidente Senador Pablo Escudero Morales: Muchas gracias.

Tiene el uso de la palabra el Senador don Manuel Bartlett Díaz.

El Senador Manuel Bartlett Díaz: Con su venia, señor Presidente.

Primero, referirme a la atención que tuvo el señor Secretario de Relaciones Exteriores al referirse a mi pregunta, dice: “que por qué dije yo que está obcecado el gobierno en mantener el TLC”.

Si se lee todo lo que dije antes, los efectos que ha tenido el TLC sobre México, la gravedad de la situación en que nos encontramos, la desindustrialización, el campo, todo eso, se entiende la pregunta, máxime que el planteamiento que hace Trump y su gobierno, pues es para tocar, y ahí sí no estoy de acuerdo en que es un misterio Trump, si algo no es Trump es un misterio.

Él está despotricando permanentemente y con su twitter, y sabemos que quiere reducir los sesenta y tantos mil millones de dólares de desbalance, lo sabemos.

Sabemos también que tiene la claridad de expulsar a todos los que pueda, de manera que no es un misterio Trump, esa era mi pregunta.

Yo considero que el TLC debe ser ya hecho a un lado porque ha acabado con este país, lo tiene sacrificado, dividido en la pobreza, desindustrializado, etcétera, y más con este cambio, pues empezar a discutir qué es lo que yo decía.

Tampoco dije que hay que darle la espalda a China, lo que yo digo, en mi planteamiento inicial que hizo el señor ministro Videgaray, lo que yo dije que el planteamiento que viene haciendo frente a Europa, frente a Asia como grandes expectativas, no analiza que tenemos con China una pérdida, un desequilibrio brutal, y porque ese desequilibrio, lo traté de explicar, significa una triangulación hacia Estados Unidos.

Todo ese déficit que tenemos con los países asiáticos, enorme, es un déficit que aprovechan las propias empresas transnacionales, triangulan, compran en China y en Asia las partes o las porciones que necesitan para armar en México, por eso hay que estar muy atentos a esa triangulación, que ya no necesariamente significará lo mismo en el caso de que el TLC ya no sea aplicado en nuestro país, que es lo que nosotros consideramos que es necesario y urgente. Urgente empezar a actuar, antes de que decaiga todo encima y no haya tiempo.

Voy a tocar en esta última intervención que tenemos, temas de soberanía y seguridad.

Ha habido declaraciones en relación con la reunión que tuvieron con Kelly y con, bueno, el antiguo director de Exxon Mobil, Tillerson; comentan que estuvieron muy bien, y que hubo tal y cual.

Sin embargo, sin embargo hay declaraciones muy interesantes de Osorio Chong.

Osorio Chong, dice, la Iniciativa Mérida está en posición terminal y, qué bueno, qué bueno que así sea, porque la Iniciativa Mérida que firmó Calderón con los Estados Unidos nos convirtió en su policía para trabajar en la persecución del narco en esa brutal y trágica guerra del narco, y que además ha significado otra humillación más de los Estados Unidos, es el Congreso de los Estados Unidos que analiza si usamos bien los recursos que nos  mandan, que son una porquería, comparado con lo que nos ha costado a nosotros.

Esos recursos regresan allá, lo discutíamos aquí con la Presidenta de la Comisión de Transparencia, que hemos gastado, más dicho por los Estados Unidos, porque aquí no se dejan, aquí todo está reservado; hemos gastado tres, cuatro, cinco veces más en esa guerra absurda, hemos gastado más de lo que te dan, y sin embargo, estamos sometidos a una vigilancia.

Entonces, Osorio Chong nos da una buena noticia, está en estado terminal la Iniciativa Mérida.

Qué bueno, recuerdo que Calderón, en un programa máximo de la televisión Televisa que pusieron ahí a todas sus estrellas y algunos intelectuales afines para discutir el tema con Estados Unidos, que estaban, por cierto, bronquísimos, que había que endurecer la pierna, que  había que  hacer una marcha, que había hacer tal cosa.

Y, entonces, Calderón habla al programa, y le dice, oigan, no estén tonteando, es muy fácil, la sabiduría de Calderón, dice, nada más con que les digan que el ejército va a dejar de estar revisando cajuelas, deteniendo gente en las carreteras, con retenes por todos lados, y con eso se van a dar cuenta qué necesarios somos para ellos.

Y, lo dijo el que firmó la Iniciativa Mérida, y nos metió en una de las tragedias humanitarias más grandes que ha sufrido México.

De manera, que, bueno, que se acabe la Iniciativa Mérida, qué bueno, y es un tema que usted no toca, siendo que es importantísimo, porque es lo que nos ha traído enormes problemas, y todavía nos amenaza.

El Ejército en la calle.

Esa situación de Calderón debería llevarlos a ustedes que están negociando y trabajando a que le den por bueno, fuera la Iniciativa Mérida.

Otro tema, además del Ejército en la calle, es la Ley de Seguridad Interior.

Esa ley que es un alambique para transformar la seguridad nacional, la seguridad interior y la posibilidad de que el Ejército se mantenga en las calles, y siga actuando como está actuando ahora, ocupando enormes espacios, territorios completos, esa ley de seguridad interior, señor Secretario, tómelo usted en cuenta porque a lo mejor no se dan cuenta o no quieren darse cuenta; esa ley es una imposición de los Estados Unidos también, y siguen adelante; sigue Osorio Chong y el otro presionando para que esa ley salga rápido, esa ley es lo mismo que la Iniciativa Mérida, es la obligación que se le da al Ejército mexicano, y a la Marina para que continúen siendo la policía. La policía del servicio migratorio, la policía de los intereses norteamericanos que se van a asentar aquí en cuanto empiecen ya a aparecer las empresas trasnacionales con todos sus privilegios, hay que tener el Ejército para darles garantías, que además no es un tema mexicano, es impuesto por Estados Unidos a partir de la OEA, en toda  América Latina.

Yo diría que si se está negociando con alguien, y ya le vieron los dientes y la cara feroz al imperio, pues sería un absurdo que hagan lo que ellos quieren.

Como el Ejército, señor Secretario de Relaciones Exteriores, el  Ejército y la Marina vinculados con el Comando Norte, actuando de consuno en la defensa de los mismos valores, dice el departamento de la Defensa de los Estados Unidos.

Tampoco es conveniente que quienes nos tratan tan mal, quienes nos  enseñan los dientes y nos amenazan, tengan además el regalito del Ejército y la Marina, vinculados al Comando Norte, eso es parte de la negociación, yo creo que deberían de tenerlos en cuenta.

En México operan todas las agencias norteamericanas que antes operaban disfrazadamente, hoy están en el Paseo de la Reforma, opinan, están metidos en todo, dan línea, y cuando no se les hace caso, nos regañan desde Washington, a través de los periódicos.

¿Conviene en estas negociaciones, señor Secretario de Relaciones Exteriores, que las agencias extranjeras de los Estados Unidos operen libremente en México?  ¿Es una relación que conviene a nuestro país en estas negociaciones de altos vuelos? Piénselo bien.

El otro tema, que ya lo mencionó Layda aquí hace un momento, es la aprobación aquí en el Senado, de que los agentes norteamericanos migratorios puedan estar en nuestras estratégicas oficinas armados, no sé si ya se lo informaron en Relaciones Exteriores, armados. Los agentes migratorios, esos que matan hasta desde el otro lado, a muchachos mexicanos, esos van a estar armados y despachando en nuestras instalaciones migratorias.

¿Ésa es una buena negociación señor Secretario de Relaciones Exteriores, mantener esa vinculación? Yo se lo dejo a usted porque es una cuestión, como diría Calderón, es una cuestión que hay que analizar entre las dos partes. Pero no nada más son los agentes migratorios, esos son los agentes aduanales también, ésos también.

Cuando se les preguntaba que porqué estaban haciendo esa barbaridad, aquí en el Senado, en la Ley de Armas de Fuego, nos dieron una explicación fantástica. Una Presidenta de una de las comisiones nos dijo: “Es que la pistola va con el uniforme”. Ésa fue la explicación, cuando son organismos realmente paramilitares.

¿Van a mantener sus acuerdos, señor Secretario? ¿Van a hacer que el Ejército se convierta aquí en México, por instrucciones de ellos, en una presencia política, económica y social en todo el país? ¿Va usted a permitir, para que ellos estén tranquilos y sus empresas estén tranquilas aquí, que el Ejército mexicano militarice al país, más aún, lo van a hacer ahorita que están negociando?

Es positivo, señores, aquí están, creo que les entregaron a El Chapo antes de que llegara el otro, ahí va El Chapo, y ahora vamos a sacarles la Ley de Seguridad Interior, entelequia, le digo e inconstitucional ¿van a seguir en eso, señor Secretario? ¿Ésa es una negociación de igual a igual? ¿Un país intervenido por las policías extranjeras? ¿Un ejército vinculado al Comando Norte? ¿Que no es parte de esta negociación, no nada más la cuestión tecnocrática del TLC y todos sus fracasos internos?

¿Qué van a seguir con el Consejo de Integración? México, Estados Unidos y Canadá somos una misma entidad. Ese ha sido el argumento permanente ¿eh?

Estamos en la integración, estamos integrando la seguridad energética de América del Norte, estamos integrando la seguridad.

Este Kelly que es nuevo, está usando los zapatos de otro, está el Jeh Johnson, que es el Secretario de la Homeland Security, Kelly que vino es el Secretario de esta organización prácticamente es una Secretaría fascistoide que muerde hasta sus propios ciudadanos ¿eh?

Ese Jeh Johnson venía aquí y lo recibía el Presidente con banderas, siendo simplemente un Secretario de Homeland Sucurity.

Un poco lo que hicieron ahora que llegó el nuevo Jeh Johnson, llegó, después de todas las regañadas, y el ex director de la Exxon Mobil, que por cierto es de los que desarrollaron la técnica en Texas para el fracking, que ya está listo para lo que a él le interesa.

¿Por qué los recibió el Presidente?

Sabe usted que en la diplomacia es una vieja norma que se recibe a los funcionarios en su nivel.

No vino el Presidente de los Estados Unidos ¿eh? Vinieron dos Secretarios de Estado.

Aunque los asusten y sean muy fuertes, y lleguen con 50 camionetas, Secretarios de Estado.

Deben de recibir el tratamiento de Secretarios de Estado y no recibirlos el Presidente.

¿Dónde está la negociación y la diplomacia, señor Secretario?

¿Qué no han aprendido?

¿Qué no saben lo que es la integración?

¿A qué grado estamos sometidos y a qué grado está el territorio nacional sometido a las empresas trasnacionales, conviene seguir en esta negociación de esa manera?

¿Y la seguridad nacional?

¿Y la soberanía nacional no forma parte del mismo Tratado, no forma parte de toda esta negociación?

Muchas gracias por su atención, señor Secretario.

Señor Presidente.

(Aplausos)

El Presidente Senador Pablo Escudero Morales: Gracias, don Manuel Bartlett.

Tiene el uso de la palabra el Senador Jorge Aréchiga.

El Senador Jorge Aréchiga Ávila: Con su permiso, Senador Presidente.

Señor Secretario Luis Videgaray.
La migración ha acompañado al ser humano a lo largo de la historia, hoy en día el tema se ha politizado y las personas migrantes se han convertido en blanco de numerosos ataques de grupos racistas y xenófobos que les atribuyen de manera injusta los problemas económicos que enfrentan.

El fenómeno migratorio supone retos y desafíos que exigen una coordinación trasnacional y transversal.

En México la dinámica de los flujos migratorios han cambiado, somos hoy un país de origen, tránsito, destino y retorno.

En el caso de los menores no acompañados este grupo altamente vulnerable aumentó en más del 70 % entre el 2014 y el 2015.

En el Senado de la República ha hecho constar su compromiso de contribuir a las labores de protección de los niños, niñas y adolescentes centroamericanos no acompañados.

Reconocemos el papel de las numerosas dependencias del Ejecutivo Federal para trabajar de manera conjunta con el Poder Legislativo y con la sociedad civil para construir una visión regional que pueda servir de referente para atender los desafíos del fenómeno migratorio.

Las circunstancias de falta de empleo y de seguridad que viven millones de personas en Centroamérica ayudan a explicar el aumento de la migración proveniente de esos países.

Al mismo tiempo, las nuevas medidas migratorias anunciadas por el Presidente Trump amplían el espectro de las personas sujetas a la deportación, la mayoría serán de origen mexicano, pero también habrá de otras nacionalidades.

Ciertamente la posición de dignidad  y de respeto a los derechos humanos de las personas migrantes que exijan el Estado mexicano debe ser congruente con el que demos a las personas migrantes de  otras naciones, en la coyuntura específica, provienen de Centroamérica Central.

Por lo anterior quisiera hacerle dos preguntas.

La primera, ¿cuál será la estrategia de México, frente al fenómeno migratorio de Centroamérica?

Reconozco el compromiso que ha mostrado el gobierno de la República para hacer frente a esta situación que podrá convertirse en una crisis humanitaria al no atenderse.

Con una visión estratégica conviene pensar no sólo en resolver  este escenario inmediato, sino en medidas de largo plazo, que contribuyan a  atender las causas estructurales del fenómeno migratorio.

Dicho lo anterior, señor Secretario, le pido por favor que responda a mi segunda pregunta.

Quisiera que abundara más en el tema del desarrollo regional de Centroamérica, dicha zona, junto con el Caribe es una de las regiones prioritarias de la política de cooperación internacional para el desarrollo de México.

Como usted sabe, la prioridad de la política exterior, específicamente en materia de cooperación, se evidencia con la asignación de recursos financieros y materiales.

México tiene sus propios proyectos de cooperación, como el proyecto de Mesoamérica, sin hambre y el Fondo Yucatán.

En este año, la Amexit, la agencia dedicada a estos esfuerzos, cumplirá seis años, más que celebrar a la institución, quisiera, por favor que ahondara en el estado actual, en que se encuentran esos proyectos emblemáticos, destinados a promover esos proyectos.

A nuestros hermanos de Centroamérica.

Por sus respuestas, muchas gracias.

El Presidente Senador Pablo Escudero Morales: Muchas gracias, Senador Jorge Aréchiga Ávila.

Tengo registrado al Senador Armando Ríos Piter, después al Senador Héctor David Flores Ávalos, después a la Senadora Graciela Ortiz, y después respuestas del canciller.

El Senador Armando Ríos Piter: Gracias, señor Presidente.  Con su permiso.

Compañeras Senadoras, compañeros Senadores:

Primero que nada,  con su permiso, señor Presidente.

Señor Secretario, he escuchado las distintas intervenciones en las que usted ha dado respuesta a los planteamientos de mis compañeros y compañeras, y escuché también su posicionamiento de origen.

Yo al escucharlo, me queda una duda que es gran parte de lo que está en el debate o ha estado en el debate, no solamente  a partir   de que llegara la nueva administración de Estados Unidos al poder, sino un largo proceso en donde el tema ha tenido que ver con las percepciones que están en juego.

Sin duda alguna, hay estrategias, hay planteamientos, se pueden defender, se pueden argumentar, pero me parece que la parte de percepciones no hemos logrado generar una buena condición de presencia pública a nivel internacional.

Hablo, digamos de ejemplos como el que usted comentaba, lo escuché  decir que el modo es un acto hostil, un acto enemistoso.

Esa ha sido, digamos la posición que me ha tocado escuchar en varios discursos, no solamente el día de hoy, pero si queremos que las percepciones realmente peguen en donde tienen que pegar, es decir, no solamente frente al Foro Internacional o frente a la nueva administración estadounidense, sino especialmente frente a la población mexicana, que es donde se siente, se percibe que no se está haciendo lo suficiente.

Por qué no decir que el muro más allá del debate, y así lo hemos dicho, ridículo, “quién lo paga o no”. ¿Por qué no lo decimos en el Foro Internacional, por qué no lo decimos en la Organización de  Naciones Unidas?, ¿por qué no el Estado mexicano, con usted al frente, con el Presidente de la República al frente, va a la organización de Naciones Unidas y le llama así al muro?

Porque el muro es un ícono, el muro es una representación de muchas cosas, pero, sobre todo, de la terrible agresividad que ha tenido el gobierno de Donald Trump.

Entonces hay que calificarlo en esa dimensión porque ahí es a donde desnudamos la falta de liderazgo ético y moral en la que está cayendo la administración estadounidense, y es así donde tenemos la capacidad de generar percepciones positivas frente a un país que no puede encontrar la unidad solamente alrededor de la figura de una persona, por más que sea el Presidente de la República, sino la unidad alrededor de la defensa país, del proyecto nacional.

Mi primera pregunta es, ¿si ese planteamiento se ha examinado, si esa argumentación se ha puesto? Porque eso es precisamente lo que han hecho las naciones cuando han enfrentado este reto.

Por eso Palestina tiene la ubicación, les guste a unos o no, que tiene en el Foro Internacional, o en su contraparte Israel, porque se logran generar alianzas estratégicas a nivel internacional.

Y hoy lo que está en juego es la percepción hacia afuera, hacia Estados Unidos y especialmente hacia nuestra población.

O el tema de la visita de Kelly y Tillerson de la semana pasada, el debate tal vez ocioso de si el Presidente los recibía o no, es un tema de percepciones, es un tema de cómo se ve y cómo se siente el posicionamiento de un país que hoy tiene enfrente, al Presidente de los Estados Unidos que continuamente es el que fija la agenda, una agenda de enorme agresividad y donde pareciera ser que ya nos va tomando la medida.

Dicen en mi tierra: “Da un fregadazo y después ve cómo nos vemos con él”.

Dio el fregadazo del muro antes de que tuviéramos la visita de los Secretarios de Estado a Washington, y luego dio el fregadazo de los 15 mil integrantes del Cuerpo de Seguridad para atender la frontera.

Entonces frente a este tema de percepciones, y entendiendo o habiendo escuchado lo que usted ha planteado, en el tema, digamos, de que no se sabe cuál será la posición en materia de comercio, lo que sí ya tenemos es una bola cantada, una bola cantada a lo largo de todo el proceso electoral y cantada a lo largo de las últimas semanas de la administración de Trump.

Él va por todas las canicas en el tema del Tratado de Libre Comercio, él va por todas las canicas.

Es un tratado que a todas luces es benéfico para todos, sin duda alguna, para Estados Unidos y para México, pues hay que poner la pierna dura en una negociación como ésta.

Por qué no el gobierno mexicano, señor Secretario, en esa incertidumbre que se presenta hacia el frente, no deja claras las fichas sobre la mesa y no dice: “ni un solo centavo, ni un solo ápice de colaboración del Estado mexicano en el tema del combate al terrorismo hasta que no sepamos de qué se va a tratar la mesa de negociación integral”.

Pareciera que estamos a la expectativa de que un país de las dimensiones, del tamaño de Estados Unidos que tiene al frente al Presidente de la República estadounidense diciendo: “que México saca raja del Tratado de Libre Comercio y que ha afectado a los Estados Unidos, va a ser condescendiente en la negociación”.

Pongamos la pierna dura, señor Secretario; pongamos la pierna fuerte, y esa tendría que ser la posición del Senado de la República, porque ese dinero, esos recursos humanos, públicos, también son parte de la Ley de Ingresos que afirma anualmente este Senado de la República.

Entonces, señor Secretario, solamente un último comentario, este es, ¿qué opina usted de ese planteamiento porque si no en el tema de las percepciones seguimos a la defensiva, seguimos un paso atrás?

Hemos trabajado, como usted bien lo ha dicho, con muchos compañeros y compañeras en la Operación Monarca, se lograron gestionar los mil millones de pesos, pero es preocupante, y estuve ayer en San Diego, estuve en Arizona hace una semana y media, estuve en Los Ángeles, también, y que el dinero no está fluyendo y, sobre todo, mi preocupación, y tal vez es mi tercera pregunta en esta orden de ideas, es: ¿cómo garantizamos que la comunidad esté involucrada, que no vaya a ser un recurso que vaya a aterrizar de manera burocrática, que solamente lo vayamos a asignar para hacer las cosas de manera tradicional sin entender que estamos en una condición de emergencia, si han pasado 45 días o 40 días de esa negociación, y el dinero todavía no está aterrizando, cosa que me han confirmado en estos tres espacios, pues es un problema de que no lo estamos viendo como un tema con carácter de emergencia, se tiene que involucrar, y así me lo han dicho, aquí tengo un documento de hermandad mexicana, que es de varios de los que nos han dado.

Pero, por ejemplo, habilitar con los recursos a las organizaciones para que  permitan desdoblar las acciones.

Que se disponga del recurso económico para habilitar refugios temporales para los hijos que sean separados de sus padres en caso de deportación; que se disponga de recursos para la contratación de abogados pro-bono par la representación ante los Cortes de migración, y que éstos a su vez junto con otras organizaciones participantes elaboren proyectos de ley que promuevan una verdadera reforma migratoria.

Es decir, yo se lo voy a entregar a usted. El tema es involucrar a la comunidad, la gente no se va sentir atendida, no va a sentir que el Estado mexicano está buscando abrazar a esa población mexicana que está allá si no pensamos fuera de la caja, si no construimos mecanismos y medidas de la mano con la sociedad civil que está organizada ya y que tiene incertidumbre, que tiene miedo, que tiene preocupación.

Yo le agradezco por sus respuestas, señor Secretario.

Un último comentario, ayer estuve en Tijuana, y quisiera también saber, qué es lo que se va a hacer con los países centroamericanos, porque en Reynosa y en Tamaulipas, tenemos información de que están dejando entrar a personas con antecedentes delictivos, criminales que vienen de Centroamérica, cómo le vamos a dar atención a esto, son muchos temas, desafortunadamente.

Pero, por sus respuestas, muchas gracias, señor Secretario.

El Presidente Senador Pablo Escudero Morales: Muchas gracias, Senador Armando Ríos Piter.

Tiene el uso de la palabra el Senador Héctor David Flores Ávalos.

El Senador Héctor David Flores Ávalos: Muchas gracias, Presidente.

Primeramente sea usted bienvenido señor canciller a este Senado de la Republica, a este diálogo republicano.

Ya se han apuntado por aquí algunos de mis compañeros, algunas de las deficiencias de esta administración en materia de política exterior, y es importante, señor Secretario que se tome de ellas.

Es importante señalar los errores y las insuficiencias no como una crítica mal intencionada, sino como una forma de fortalecer la conciencia de  los temas que este gobierno no ha sabido resolver o que ha resuelto mal y, sobre todo, que enojan y preocupan a los mexicanos.

Poco o nada se puede hacer si no tenemos la capacidad de reconocer los errores y, sobre todo, de reconstruir rápidamente la solución efectiva frente a la amenaza de los intereses de México y  los mexicanos.

Le quiero compartir pues, algunas reflexiones que hemos hecho al interior del grupo parlamentario del PAN y que constituyen en  nuestra opinión los temas que deben ponerse de inmediato sobre la agenda.

Primeramente comienzo con el ya antes citado tema del muro. Aquí, permítame discrepar señor Secretario del posicionamiento que usted hizo hace un momento.

No pienso que la posición del gobierno de México haya sido ni enérgica ni empática ni clara.

La explicación de que la decisión de construir el muro corresponde a una decisión soberana, a una decisión de seguridad interior de otro país, pudiera tener cabida y ser suficiente si estuviéramos hablando de otro contexto y de otra circunstancia.

En este caso no es así, no es suficiente y no solamente no lo es para mí, sino lo es para millones de  mexicanos que están del otro  lado de la frontera, a quienes he visitado junto con algunos otros compañeros, y que demandan claridad en este tema, ese argumento no satisface.

El rechazo del gobierno de México debe ser enérgico y empático, contundente, no solo porque el muro representa un agravio para nuestra sociedad y para los mexicanos, sino porque constituye sobre todo un agravio para los valores que definen la sociedad del siglo XXI.

En segundo término, señor Secretario, el fenómeno de la migración, bueno, aquí sin lugar a dudas el tema de la migración es un fenómeno inherente a la humanidad, a lo largo de la historia los seres humanos han atravesado fronteras, han recorrido miles de kilómetros, han atravesado mares, inclusive.

Cualquier intento artificial por detener este fenómeno será derrotado tarde o temprano, de eso estamos convencidos, porque la búsqueda del bienestar que implica la migración no es un asunto coyuntural, es un tema consustancial, le decía yo, al ser humano.

México en ese sentido debe ser ejemplo en el mundo de la defensa del fenómeno migratorio, la coyuntura mundial exige una política exterior audaz que vincule a México con el respeto y la defensa de la migración, lamentablemente en este caso, tratándose del respeto a los derechos humanos, de la población migrante, no hay congruencia entre lo que se demanda del norte y lo que se ofrece al sur.

Es indispensable que el Ejecutivo actúe con responsabilidad y congruencia en el respeto a los derechos humanos.

Finalmente Secretario, otro de los temas que se han discutido adentro del grupo parlamentario del PAN, es el relacionado con esta omisión por parte del Presidente de la República, y usted lo reprodujo hace un momento, en los principios y objetivos del gobierno federal, respecto de la política exterior, particularmente con Estados Unidos.

No encuentro en esos principios y en esos objetivos, un solo punto que se refiera a retomar la agenda del acuerdo migratorio con el Congreso de Estados Unidos, y ése es un asunto fundamental, no solamente para los millones de mexicanos que viven en aquél país, sino también para las miles de familias que dependen de su trabajo de este lado de la frontera.

Yo aquí le pregunto señor Secretario, ¿por qué el gobierno de México renuncia o parece renunciar a cabildear con el Congreso americano este tema? ¿Por qué no está en la agenda del Presidente? ¿Por qué se olvida?

Por último Secretario, quiero tocar un tema que hace un momento comentaba con algunos compañeros y que me parece fundamental, y es el que tiene que ver con el combate a la corrupción en nuestro país.

Lamentablemente, después de haber dado estas vueltas por la unión americana y haber escuchado no solamente a las comunidades de migrantes, sino también a las autoridades de distintos órdenes de gobierno de ese país, me doy cuenta que el fenómeno de la corrupción lastima y denigra la imagen de México, fortalece la base de apoyo, no solamente del Presidente Trump, sino de quienes ven en México un país con poca viabilidad en el que impera la ley del más poderoso.

En ese sentido señor canciller, le pido que sea usted portavoz al gobierno de la República, para que de una vez por todas culminemos con los trabajos de las reformas necesarias en materia anticorrupción, creo que es un asunto inacabado que está en la mesa no solamente de este Senado de la República, sino también del Ejecutivo Federal.

Por su atención muchas gracias.

(Aplausos)

El Presidente Senador Pablo Escudero Morales: Gracias, Senador Héctor David Flores Ávalos.

Tiene el uso de la palabra la Senadora Graciela Ortiz González.

La Senadora Graciela Ortiz González: Es un gusto recibir en esta tarde al señor canciller, al Secretario de Relaciones Exteriores del Gobierno de la República en este Senado.

Bienvenido señor Secretario, viene usted en un momento crítico para el país.

Estoy absolutamente convencida que  éste es el momento más grave de la relación entre México y Estados Unidos, desde la Guerra de 1848 y desde el intento de invasión de 1914 entre estos dos países.

Tal vez valdría la pena recordar esos momentos, esos momentos en los que México sufrió, primero la pérdida de la mitad de su territorio a través del Tratado de Guadalupe, y después la búsqueda del gobierno americano a Francisco Villa por territorio nacional, entraron por el norte, por cierto, por mi tierra, que por fortuna no lograron el cometido.

México y Estados Unidos han tenido a lo largo de su historia conjunta momentos serios, severos de atención que han marcado indudablemente la psicología colectiva de los mexicanos.

Y hoy llega a la Presidencia de los Estados Unidos un hombre que agravia, que ofende, que insulta, que violenta la relación entre estos dos países que ha sido construida a lo largo de su historia con un enorme esfuerzo de los dos países.

En todo ese tiempo México ha sido, y aquí se ha dicho y se ha dicho bien, México ha sido un país que ha cumplido siempre con los compromisos establecidos con Estados Unidos. Desde luego estamos absolutamente seguros, en el Senado de la República, que México no merece ese trato y que, por supuesto, debe de recibir por parte del gobierno mexicano en su conjunto una respuesta firme que deje muy en claro que el respeto al derecho ajeno, que proclamó Benito Juárez, será nuestra premisa en esta etapa de la relación.

Dijo usted, y lo dijo con razón, que tenemos hoy un reto inédito.

Y yo quisiera recuperar algunas de sus expresiones, porque las escuché con mucha atención, y me parece que dan respuesta a muchas de las interrogantes que aquí en el Senado de la República nos hemos planteado.

Su convocatoria a que avancemos hacia una política exterior de Estado a través de principios, a través de límites y a través de objetivos que usted aquí señaló, me parece que es una convocatoria pertinente que nos debe de llevar a todos a construir esa definición de política exterior de Estado.

Pero mientras tanto creo que vale la pena retomar la necesidad de establecer acciones y programas de corto plazo que fortalezcan en primerísimo lugar nuestras fronteras, la frontera norte y la frontera sur con acciones que busquen fortalecer, porque estas van a ser las regiones que mayor impacto van a recibir al establecerse y al consolidarse las medidas antiinmigrantes que en el vecino más han sido planteadas.

Creo que las fronteras de México, como nunca, deben de ser consideradas estratégicas para que sean el punto que amortigüe el impacto en el corto plazo.

Y en este sentido quisiéramos hacerle el planteamiento de que sean consideradas por el gobierno de la República regiones también fundamentales para el desarrollo de sus potencialidades.

Mucho se ha hablado de la necesidad de fortalecernos internamente y en ese fortalecimiento interno es fundamental que empecemos por los espacios donde mayor potencialidad hay y que mayor presión van a recibir con el tema de la migración, la gobernabilidad en ambas zonas es fundamental, es indispensable.

Por ello, me parece que es importante, y a mí me dio mucho gusto escucharlo, ha sido parte de nuestras preocupaciones, que se haya establecido por el Presidente Enrique Peña, y usted aquí lo menciona, el concepto de integralidad en la negociación.

México no es hoy el mismo del siglo XIX, y ciertamente no es el mismo de hace 22 años en que se firmó el Tratado de Libre Comercio, México tiene fortalezas y una condición estratégica que nos debe de dar la certeza y la seguridad de que tenemos capacidades y fortalezas que debemos de aprovechar en esta nueva etapa tan difícil que se está enfrentando por el país.

Estas fortalezas no necesariamente las tuvimos en el pasado lejano y tampoco en el reciente, y creo que deben de ser parte de la certeza que debemos de llevar a la atención en esta nueva etapa.

Hoy sale un comentario en medios internacionales, en CNN, en la que dice que Trump está abierto a una ley que permita a muchos migrantes quedarse en Estados Unidos y establece así, la noticia es cierta, aspectos como el que se presentaría una iniciativa de ley que permita a algunos migrantes, sin antecedentes criminales permanecer en Estados Unidos, tener un empleo y pagar impuestos sin preocuparse por ser deportados.

Si así fuera, sería una buena noticia, pero nos hemos acostumbrado a noticias contradictorias en relación al tema de migración que ha planteado el Presidente y esa sería una pregunta de si tiene usted información en ese sentido y qué haría el gobierno mexicano para fortalecer.

Señor Secretario, señoras y señores Senadores:

Estamos concluyendo la comparecencia, tal vez una de las comparecencias más importantes de la época contemporánea, porque como nunca, México afronta riesgos, peligros y retos que tiene que enfrentar.

Y creo que vale la reflexión  que debemos de hacernos los mexicanos en estos momentos  que yo considero aciagos que estamos viviendo.

Aquí hemos escuchado la preocupación de todas y de todos por lo que está sucediendo frente a la amenaza del imperio norteamericano, frente a la amenaza de un presidente que solamente refleja lo que, lo dije aquí en la tribuna, lo que es parte de la cultura norteamericana, blanca, anglosajona y protestante, la cultura del destino manifiesto.

Ciertamente escuché con atención a todas y todos los compañeros que se expresaron, tratando de encontrar en sus palabras lo que creo que es una constante. Todos estamos  verdaderamente preocupados, todos queremos poner nuestro granito de arena para que a México le vaya bien, todos queremos, desde muy distintas visiones, desde muy distintas acepciones de lo que debe de hacer el Estado mexicano, colaborar y contribuir.

No comparto mucho de las expresiones que aquí se hicieron, pero entiendo que las anima  un espíritu de amor a México, y creo que eso nos debe de llevar a conclusiones que sean fundamentales para lo que sigue en estos meses y años por venir.

México perdió la mitad de su territorio por una razón fundamental, también se dijo aquí, por la desunión  que privó entre los distintos segmentos de la población y con ello, perdió la posibilidad de ser una gran República, como lo es ahora, pero con más de la mitad de su territorio completo.

México perdió la oportunidad, en distintas etapas de la vida nacional, de avanzar a partir de tener objetivos  comunes y de anteponer esos objetivos comunes, esos objetivos superiores a cualquier consideración de otra naturaleza.

Yo estoy absolutamente  segura que en esa visión diversa que tenemos, divergente en muchos de los casos, también debe de prevalecer algo que me parece que es oportuno.

No hay receta sencilla para gobernar un país, si las hubiera, estaríamos en condiciones distintas.

Aquí estamos diversas fuerzas políticas, algunas de las cuales ya gobernamos este país y México sigue afrontando retos que hoy más que nunca exigen de la responsabilidad de todos.

Venir a esta tribuna y hablar de lo que vamos a enfrentar, debe de ser para nosotros, debe de tener para cada una y cada uno de nosotros  la absoluta claridad, la absoluta  convicción de que en esta ocasión, esta acepción de que la patria es primero, debe de animar nuestro espíritu, como nunca, como nunca la patria debe ser primero, que todo aquello que nos divida, que nos confronte o que nos  condicione nuestra visión, como nunca.

Y en ese contexto, señor Secretario, yo quiero decirle, con toda responsabilidad, que entendemos en la postura del Presidente de la República, que sabemos que no son momentos sencillos, que ahí estuvimos con usted y con el Secretario de Economía en su visita a Washington; y que ahí estuvimos con usted y con el Secretario de Gobernación en la visita de los colegas norteamericanos a México por una razón fundamental, porque amamos a México, porque sabemos que están ustedes haciendo lo que se debe de hacer en política exterior.

Es muy fácil cuando se gobierna acudir a los radicalismos, es muy fácil decir qué se debe y qué no se debe de hacer; lo que no es sencillo, lo que no es fácil, lo que es un gobernante que va más allá de la coyuntura y atiende lo importante, es tener la firmeza y el temple para en esa condición difícil hacer lo que se debe de hacer para México en ese momento.

Salirnos del Tratado de Libre Comercio, enfrentarnos a los Estados Unidos, radicalizar nuestra postura, todas son planteamientos respetables, pero qué pasa con un país que tiene una vertebración y una articulación histórica, legendaria en materia económica, en materia política, en materia social y, sobre todo, con miles de millones de mexicanos que están habitando en Estados Unidos y que fueron desde nuestro país.

No es sencillo, y creo que en esa divergencia de opiniones debemos de reconocer todos que el gobierno de la República necesita el respaldo de todas y de todos porque la patria es primero, y este es un momento para que México esté unido.

Muchas gracias.

(Aplausos)

El Presidente Senador Pablo Escudero Morales: Muchas gracias, Senadora Graciela Ortiz.

Se ha agotado la última ronda de intervenciones.

Tiene el uso de la palabra el Secretario, el doctor Videgaray para exponer un mensaje final.

El Secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray Caso: Muchas gracias.

Gracias, señor Presidente.

Agradezco mucho la deferencia de las Senadoras y Senadores de permanecer en esta comparecencia a pesar de que se ha extendido por mucho ya el tiempo, prometo intentar ser breve en las respuestas siguientes, pero creo que es importante por la importancia del tema no escatimar en las respuestas a las preguntas individuales.

Senadora Tagle, al inicio de su intervención hizo un comentario con el que yo estoy absolutamente de acuerdo respecto al papel del Senado, y creo que sería perder una gran oportunidad como Estado mexicano limitarnos a una lectura textual de los artículos 76, fracción I; y 89, fracción X de la Constitución.

Creo que en una interpretación moderna a la Constitución debemos de fortalecer la participación del Senado y en general del Poder Legislativo, incluyendo la Cámara de Diputados, como órganos de contrapeso y rendición de cuentas, esto con un principio fundamental de coincidencia, en este momento con mayor razón.

En este momento en que la nación se ve amenazada creo que debemos de construir, como se ha dicho muchas veces en esta comparecencia, una auténtica política exterior de Estado, no simplemente la conducida por la Secretaría de Relaciones Exteriores o por el Ejecutivo, y coincido también con usted.

No aspira, y no debe de aspirar nunca el Ejecutivo a un respaldo casi incondicional o irreflexivo por parte del Senado de la República, por el contrario, lo que nos fortalece, lo que nos da vitalidad democrática, en el mejor sentido de la palabra, es precisamente la discusión de las ideas, que yo nunca voy a interpretar, nunca interpretaré la crítica o la diferencia de opinión que exprese alguna Senadora o un Senador como algo que no sea constructivo para la labor que desempeñamos.

Y aquí me refiero a algo que decía el Senador Héctor Flores en su intervención, por supuesto, Senador, hay que reconocer los errores, somos, estamos más que abiertos a la crítica, hay que estar abiertos a la crítica y a la autocrítica.

Me refería yo a un punto particular, a lo mejor es lo que motivó su intervención, yo no creo que el Ejecutivo haya violado la Constitución en la rendición de cuentas al Senado, en la participación del Senado; sin embargo, y también lo dije con motivo de la intervención de la Senadora Cuevas y de la Senadora, lo digo ahora, de la Senadora Tagle, podemos hacer mucho más juntos, más allá de las interpretaciones constitucionales.

Creo que tenemos una exigencia histórica, y hay una oportunidad, pero creo que tenemos que dar el paso que le toca a los órganos de Estado, de pasar de una unidad nacional, fundada principalmente en reacciones emotivas a cómo articulamos una política de Estado que nos dé fortaleza como nación frente a los retos que vienen del exterior.

En ese sentido, por supuesto la crítica siempre será bienvenida, aspiro también que a quienes hablamos representando al Ejecutivo también se nos tolere tener diferencias de opinión, que creo que se valen, son sanas y es lo que se espera de una democracia vigente.

Continuando, Senadora Tagle, con sus pronunciamientos,  con sus preguntas, perdón.

La participación de México en  los foros latinoamericanos ha sido siempre activa, y va a seguir siendo muy activa, debo decirle que hemos recibido con gran alegría las muestras de solidaridad de distintas naciones de América Latina, en pronunciamientos de los presidentes o presidentas, en pronunciamientos de las Cancillerías, y hemos entrado en comunicación muy directa, hemos hablado con ellos, he hablado prácticamente  con todos mis pares, con algunos me he reunido, estaré el día de pasado mañana en Costa Rica en una reunión del sistema de interacción centroamericana, el SICA donde tendré la oportunidad de platicar nuevamente con varios de ellos, y a todos les agradecemos la solidaridad, les pedimos que alcen la voz en defensa de México, pero no pensando, y que lo hagan pensando en México como una nación fuerte y soberana.

México no debe asumirse ni nos asumimos como víctimas, somos una nación soberana, así encaramos las negociaciones con el orgullo que nos da ser mexicanos, entendiendo las enormes fortalezas que tiene este país, y así se lo hemos comunicado a las naciones de América Latina, por cierto con algunos de ellas, con las que no tenemos acuerdos comerciales, les hemos señalado que la mejor manera de apoyar a México en este momento, más allá de las declaraciones solidarias, que mucho se agradece, uno de los pronunciamientos de los órganos multilaterales se acelerar nuestras negociaciones comerciales. Es el caso, por ejemplo de Brasil y de Argentina de quienes hemos tenido una respuesta francamente positiva.

Me he referido ya a las medidas específicas para proteger a los migrantes en Estados Unidos, y creo que lo más importante es que podamos dar una atención jurídica oportuna, y eso significa primero que el mexicano o mexicana conozca su situación, entienda su situación, entienda sus derechos, conozca el procedimiento y acuda a nosotros a tiempo.

Por eso, el primer paso es información, y es el diagnosticar a cada uno de los mexicanos que se acercan con nosotros, cuál es su situación migrante.

El siguiente paso es acudir a los órganos jurisdiccionales, y para eso necesitamos abogados, y para eso necesitamos recursos. Por eso son tan importantes los 1,070 millones de pesos que nos ha transferido ya la Secretaría de Hacienda, y ahí está el reporte que hemos presentado al Senado, y que hemos hecho  público,  y que seguiremos reportando de manera frecuente sobre cómo va el avance, que no se destina a otra cosa, lo estamos realmente destinando a este propósito, porque la defensa jurídica necesita más allá de voluntad.

Necesita, primero, recursos humanos, estamos contratando 320 trabajadores temporales que nos ayuden en esta tarea, pero necesitamos contratar despachos de abogados, necesitamos financiar casos, hay algunos casos que son costosos, pero que vale mucho la pena defender, no solamente por el interés propio de la persona en cuestión, sino porque pueden establecer precedentes, y algunos casos son complejos y necesitamos especialistas.

Eso es lo que estamos haciendo, hemos hecho una distribución del dinero que aparece en los anexos del informe que le presentamos, que entregamos al Presidente de la Mesa Directiva, donde viene, renglón por renglón, a qué programas lo estamos dedicando, son cuatro programas fundamentalmente, incluyendo el PALE, el Programa de Asistencial Legal en el Extranjero.

Y también la distribución que estamos haciendo por Consulado. Porque estamos tratando, a partir de la experiencia de los propios cónsules y de la Secretaría, de anticipar los volúmenes de demanda.

Lo que estamos viviendo es un crecimiento muy importante en el primer mes de la administración nueva en Estados Unidos, de la demanda por acercarse a los consulados, entonces tenemos que estar preparados. Pero en concreto ¿qué estamos haciendo? Activar la defensa jurídica, no podemos ser omisos en ello.

Y la defensa jurídica tiene además una ventaja muy importante, el involucrarnos en los casos nos permite también conocer posibles elementos de litigio internacional, donde se presenten violaciones a los derechos humanos, a los derechos, por ejemplo a la visita consular, o a la Convención de Viena, o a otros instrumentos del derecho internacional, el involucrarnos en los casos concretos nos permite generar elementos de prueba para sustanciar estas acciones a nivel internacional. Entonces, aquí no hay sustituto.

Ahora, algo que estamos haciendo es que lo estamos haciendo trabajando de manera muy cercana con las organizaciones, hay organizaciones que ya están participando en la defensa legal y queremos sumar esfuerzos con ellas.

La Secretaría conservará el liderazgo estratégico en algunos casos, que consideramos pueden sentar precedentes, pero en otros casos lo que conviene es darle el apoyo a las organizaciones que tienen capacidad jurídica de hacer defensoría y que tienen práctica exitosa en el litigio. Ésta es una, no solamente una convicción, sino una necesidad.

Con respecto a Canadá, la pregunta específica, creo que se generó una especulación sin fundamento respecto a la postura del gobierno canadiense, tal vez del gobierno mexicano, afortunadamente tuvimos la oportunidad de tener una reunión de trabajo con el gobierno canadiense, la semana pasada en Toronto, y como se pudo ver en las declaraciones de prensa que hicimos nosotros y que hizo el gobierno canadiense, es muy clara la convicción de trabajar juntos para cualquier modificación que se haga al Tratado de Libre Comercio, es un tratado trilateral y así habrá, de llevarse a cabo la negociación.

Con respecto a la protección de los empleos, en buena medida depende de la negociación comercial, y una de nuestras prioridades en la negociación comercial, que todavía no ha empezado, como lo he señalado antes, ya no quiero repetir el procedimiento, pero es precisamente la protección de los empleos, y debemos de ir más allá de simplemente la conservación del puesto de trabajo, sino generar condiciones, un entorno que favorezca el mejoramiento salarial sostenido.

Insisto, no podemos pretender que la competitividad de México en el exterior sean los bajos salarios de los mexicanos, eso beneficia a las empresas, empresas nacionales o globales, pero no beneficia a la gente. Tenemos que ir a un modelo de libre comercio en el cual el trabajador mexicano esté en el centro de la discusión y no sea un accesorio para la competitividad ajena.

Respecto a la retención de los mexicanos, hay que reconocer que los flujos migratorios han cambiado enormemente. Hoy los flujos migratorios entre México y Estados Unidos son positivos a favor de México, es decir, hay más mexicanos que regresan de manera voluntaria o por la vía de la deportación, que los que van hacia Estados Unidos, es decir, el fenómeno migratorio que en buena medida fue un fenómeno económico, hoy está siendo revertido, y no es un fenómeno de un solo año, es una cosa que ha ocurrido conforme los mexicanos encuentran mejores oportunidades en México que en Estados Unidos.

¿Es suficiente lo que estamos haciendo? Definitivamente no. Y la respuesta tiene que ser la creación de empleos, empleos bien remunerados y dignos.

Senador Bartlett: Agradezco su precisión sobre China, creo que entendí mejor en esta segunda exposición  su comentario y coincido con usted en algo fundamental que usted dice. No se puede entender nuestro superávit comercial con Estados Unidos, si no analizamos a la luz del déficit más grande que tenemos con China, es evidente que la plataforma de libre comercio en América del Norte interactúa con otras naciones, es el caso particularmente de China.

Usted se refiere a esto como un efecto de triangulación, tal vez es un buen calificativo para referirse al fenómeno. Esto pone en evidencia lo importante que es la discusión respecto a  algo que decía el Senador Larios hace un ratito, cuando hablaba de las reglas de origen, reglas de origen demasiado laxas, lo que permiten es precisamente este fenómeno  que además acentúa el uso de mano de obra mexicana en condiciones de bajos salarios, será, sin duda, uno de los temas en la discusión.

Efectivamente la Iniciativa Mérida está ya en su última etapa, independientemente de calificar si fue buena o mala, lo que le puedo asegurar, Senador, es que no será una ficha de negociación para aspectos comerciales o alguna otra naturaleza, no vamos a permitir que se utilice la Iniciativa Mérida como algo que influya en las decisiones del gobierno mexicana hacia adelante, insisto, sin emitir juicio sobre las bondades de la Iniciativa Mérida.

Con respecto a la inspección, habla usted de la modificación que se hizo a la Ley de Armas de Fuego, y me pregunta si estoy al tanto, Senador, la conozco bien, esta modificación no se hizo porque fuera parte del uniforme la aportación del arma de cargo, se hizo para permitir una mejora sustancial en la eficiencia aduanera del país, en particular gracias a esta Reforma se ha permitido instalar en algunas aduanas del país, no todas, son pocas, han sido principalmente proyectos piloto.

El primero de ellos fue en el aeropuerto de Laredo, de lado americano, donde tenemos agentes mexicanos portando un arma que están realizando la revisión aduanal de productos que van a ingresar a México y se hace la revisión aduanal al mismo tiempo entre los agentes mexicanos y los agentes americanos, esto lo que ha permitido es reducir los tiempos de espera en las aduanas en cerca de 75 %.

El segundo proyecto fue en Tijuana, en Otay, donde para la exportación de productos agrícolas a Estados Unidos se tiene una revisión en territorio mexicano, portan los agentes el marco de cargo, eso les permite llevar a cabo con legalidad su función aduanera y esto está reduciendo de manera muy importante los tiempos de espera para la exportación de productos perecederos hacia Estados Unidos, esto es un beneficio muy importante para la competitividad del país.

No hay agentes, por cierto, migratorios, no hay ninguna operación de inspección conjunta migratoria que esté funcionando, las que se  han habilitado son de carácter exclusivamente aduanales y yo creo que es una cosa que debe continuar, es una cosa que debe de continuar, no creo que el que tengamos un grupo de ocho o diez agentes migratorios cargando un arma de cargo represente una amenaza grave a la soberanía, por el contrario, lo que sí representa es una ganancia muy importante en eficiencia y en competitividad para los productos mexicanos que se exportan a los Estados Unidos.

Senador Aréchiga, con respecto a las naciones centroamericanas me pregunta usted sobre cuál es la estrategia, de alguna manera lo he esbozado ya en mis intervenciones anteriores, me permito repetir que nuestra estrategia frente a los países centroamericanos, particularmente los del triángulo norte, parte primero del absoluto respeto a los derechos humanos lo cual representa un reto importante, y creo que hemos avanzado de manera relevante, aunque todavía hay mucho qué hacer.

Segundo. Un enfoque que no sea de control migratorio, sino que sea un enfoque de desarrollo y donde estamos pidiendo a los Estados Unidos de América que  se involucren en el desarrollo de la región más de lo que hasta ahora han hecho, han hecho algunos esfuerzos en la administración anterior, pero a todas luces son incipientes o insuficientes, creo que es algo que debe de ocurrir.

Ya tuve yo una reunión de trabajo con los cancilleres de estas tres naciones, les expusimos la posición mexicana y también les dijimos algo que es importante, cualquier acuerdo que México llegue con Estados Unidos o con cualquier otro país que tenga un impacto sobre nuestra relación con estos tres países no será una sorpresa para ellos, habremos de involucrarlos como deben de hacer las naciones que son vecinos, que son amigos y que son socios como lo somos de las naciones de América central.

Senador Ríos Piter, que coincido, Senador, creo que la percepción no está a la  altura de la realidad y eso debe a todos hacernos  más activos y reconocer que es algo donde podemos contribuir todos.

Creo que la importancia de consolidar una política exterior  de Estado, con la participación del Senado, uno de los beneficios importantes que puede tener es eso, es que si hay un acuerdo amplio, no necesariamente unánime, pero sí un consenso muy amplio, nos permitiría llevar una sola voz y multiplicarnos entre todos, creo que el reto de la percepción es real.

Repito, nuestra posición con respecto al muro es la que usted ha escuchado tanto en esta comparecencia como en otras expresiones públicas anteriores, e insisto, en el momento en que exista materia, por supuesto que acudiremos a los organismos internacionales.

La materia, y aquí me adelanto a un comentario y pregunta del Senador Flores, de Acción Nacional, respecto a cuál es nuestra posición.

Nuestra posición siempre va a ser el respeto a la soberanía de México y el reconocimiento a la soberanía de las naciones, en estricta reciprocidad.

La construcción de cualquier tipo, una barrera física o de cualquier otra naturaleza que haga el gobierno norteamericano, en territorio norteamericano,  es en ejercicio de su soberanía y si no somos capaces de tener la madurez, a pesar de la intensidad del momento, de reconocer ese principio fundamental del derecho internacional, muy poco estamos haciendo para legislar la legitimidad de la defensa de nuestros derechos también en materia  internacional cuando se afecta la soberanía de México.

Esto no significa que demos nuestro beneplácito a semejante acción unilateral del gobierno de Estados Unidos, rechazamos categóricamente esta acción, lo consideramos un gesto hostil, un gesto no amistoso y, por supuesto, no habremos de colaborar en ella de ninguna forma y, por supuesto, en caso de que en su desarrollo se viole cualquier tipo de precepto internacional, de carácter jurídico, habremos de actuar en consecuencia.

Pero insisto, el reconocimiento de la soberanía de cualquier nación, incluyendo la de los Estados Unidos, es una pieza, es una parte fundamental de la exigencia de reconocimiento y respeto a la soberanía nacional.

Con respecto al dinero de los consulados, he presentado un informe, Senador, espero que sea satisfactorio, ya se realizó la primera administración a los consulados en febrero, se afinó hace apenas unos días y ya se calendarizó para el resto del año, consulado por consulado y programa por programa.

Creo que es una materia de alto interés, por supuesto si el Senado de la República quiere tener alguna reunión de trabajo o algún otro acto de rendición de cuentas específico, estamos a sus órdenes para hacerlo en los términos que determine el Senado.

Senador Flores, con respecto al tema de los derechos humanos, independientemente de cuales sean las condiciones objetivas al interior del país, eso no debe ser motivo para suavizar o renunciar a la promoción de los derechos humanos de los mexicanos en el extranjero.

Reconocemos que México es un país que tiene enormes retos  en materia de derechos humanos, reconocemos que el escrutinio internacional, somos un país abierto al mundo en la materia, es algo que fortalece esta transformación institucional necesaria e impostergable y, por supuesto, un foco en el que tenemos que poner especial atención es, como usted lo señala, al respeto a los derechos humanos de quienes transitan por México, hay casos que sin duda, alguna son  inaceptables, creo que ha mejorado, la incidencia de estos casos es menor que en el pasado, gracias a una serie de protocolos de colaboración que tenemos, e incluyendo con los países centroamericanos, pero es una asignatura pendiente.

Debemos, no eludimos la responsabilidad, debemos de reconocerla, debemos de trabajar en ello, pero eso no debe de ser en ningún momento argumento para dejar de defender con todo vigor  el respeto a los derechos humanos de los mexicanos en el exterior.

Y con respecto a su último comentario coincido, es un señalamiento recurrente en distintas comunidades y medios de opinión en el mundo, no solamente en Estados Unidos, y coincido con usted con la importancia de acaba la implementación de la reforma en toda su plenitud, creo que es una asignatura pendiente y, coincido con usted, es una asignatura urgente.

Finalmente, Senadora Ortiz, coincido sobre el principio de integralidad, es algo que debemos de insistir, ha sido la posición firme, clara desde el principio de la negociación.

Con respecto a esta nota periodística que amablemente el Presidente del Senado me la compartió mientras estábamos en la mesa, no he leído la nota, por supuesto este tipo de expresiones si son reales, si van en serio son bienvenidas, pero hasta no ver, no creer, seamos cautos y seamos pacientes en el tema, pero por supuesto es algo que de ser cierto es bienvenido.

Y me lleva a una pregunta del Senador Flores, que hablaba sobre la posición de México ante una reforma migratoria en los Estados Unidos.

Yo creo que, por supuesto, una reforma migratoria en los Estados Unidos que le dé certidumbre jurídica a los mexicanos que trabajan allá es de gran interés para México y para el gobierno mexicano.

Debemos entender que se trata de un asunto estrictamente doméstico, no, los sentimientos de solidaridad no deben de hacernos confundir la naturaleza jurídica del debate, se trata de una discusión interna en los Estados Unidos que tiene un enorme impacto hacia los mexicanos allá y a las familias que están acá.

Cuando el gobierno mexicano se ha involucrado activamente en el cabildeo desde ésta, de reformas de esta naturaleza, no necesariamente los resultados han sido los más positivos y creo que tenemos que tener una estrategia inteligente, puede ser un cabildeo directo o indirecto, según convenga, pero coincido con usted y eso es algo muy importante y es un tema que tiene que estar en la agenda con una estrategia inteligente, pero es, sin duda, algo que tiene que estar en la agenda y analizaremos cualquier anuncio, por cierto, que venga a partir de las otras que estamos conociendo apenas en estos minutos.

Finalmente para concluir, retomo un punto que mencionaba la Senadora Graciela Ortiz, creo que si algo ha quedado claro en esta comparecencia es que tenemos una coincidencia fundamental, hay distintas opiniones, podemos estar de acuerdo o no en la política pública, en la evaluación que se hace en la actuación gubernamental.

Estamos abiertos, por supuesto, a la crítica, pero hay algo en lo que creo, que hoy es más evidente que nunca, que nos une, decía Graciela, “es el amor a México”.

Me permito añadir algo, Senadora, creo que es el amor a México y es el orgullo de ser mexicanos, y no hay una posición donde uno siente un orgullo más profundo, creo yo, que el de representar a México en el exterior, como lo hace el Servicio Exterior Mexicano y como hoy tengo el privilegio de hacerlo.

Estamos, sin duda, ante un proceso complejo, un proceso difícil, no será corto, pero tenemos una enorme fortaleza, que es la fortaleza de ser mexicanos y el orgullo de pertenecer a esta gran nación.

Agradezco, señor Presidente, la paciencia del Senado de la República y me reitero a las órdenes del Senado, no solamente un servidor, sino toda la Cancillería para continuar en este ejercicio republicano de diálogo y construcción de acuerdos.

Muchas gracias.

(Aplausos)

El Presidente Senador Pablo Escudero Morales: Gracias, doctor Videgaray.

Los agradecidos somos nosotros por haber tenido este diálogo republicano el día de hoy, por haber dado respuesta puntual a todas las preguntas, y por supuesto que le tomamos la palabra para trabajar juntos con pleno respeto a nuestras facultades constitucionales.

De nueva cuenta, muchas gracias.

Le solicito a la comisión designada acompañe al doctor Luis Videgaray, cuando desee retirarse de este salón.

(La comisión cumple)

Compañeros Senador, les informo que la Mesa Directiva en su reunión de esta mañana autorizó la rectificación de turno al proyecto de decreto por el que se expide la Ley Federal de Cinematografía y el Audiovisual presentado el 4 de febrero de 2014 para quedar en las Comisiones Unidas de Radio, Televisión y Cinematografía; de Comunicaciones y Transportes; y de Estudios Legislativos.

Les informo que los textos de las intervenciones del rubro de efemérides de nuestra agenda se integrarán al Diario de los Debates.

Se cita a la siguiente sesión ordinaria el próximo jueves 2 de marzo, a las 11:00 horas.

Y se levanta la sesión.

Se levantó la sesión a las 18:10 hora

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