14 ene 2026

La llamada #15: el choque de realidades

La llamada #15: el choque de realidades/ Fred Alvarez Palafox

La llamada entre Claudia Sheinbaum y Donald Trump apenas rozó los 15 minutos, convirtiéndose en la más breve de las quince que han sostenido, aun así, la presidente le dedicó la "mañanera" a este tema. | Fred Álvarez

La Silla Rota, OPINIÓN el 14/1/2026;

La diplomacia es el lenguaje de la paciencia en un mundo de impulsos; el arte de construir puentes mientras se vigila, con ojo clínico, el grosor de los muros. En su forma más pura, es la gestión de la fricción entre naciones, donde la palabra empeñada sirve como escudo para evitar que las diferencias escalen al terreno de la fuerza. Sin embargo, cuando la asimetría de poder dicta las reglas, la diplomacia deja de ser un diálogo de iguales para convertirse en una coreografía de resistencia: aquí el éxito ya no se mide en lo que se gana, sino en lo que se logra no entregar. ¿Y la soberanía? Queda suspendida en el hilo de un teléfono.

Bajo esta premisa, la narrativa oficial —esa que se cocina a fuego lento en las mañanas de Palacio— intentó proyectar un intercambio "amable" y una "muy buena conversación" entre Claudia Sheinbaum y Donald Trump la mañana del pasado lunes 12 de enero. Pero el reloj es un juez implacable: la llamada apenas rozó los 15 minutos, convirtiéndose en la más breve de las quince que han sostenido. Aun así, la presidenta dedicó la "mañanera" entera a diseccionar ese eco llegado desde la Casa Blanca, rompiendo el hábito de su agenda para atender lo urgente.

El cuadro y las ausencias

Sheinbaum entró al diálogo con la intención de proyectar una autonomía blindada frente a una vecindad obligada. Iba preparada para disipar la incertidumbre de los recientes amagos de Trump en Fox News, poniendo sobre la mesa los temas que quitan el sueño a ambos lados del Río Bravo: el fentanilo, el flujo de armas —ese nudo ciego que aceptaron desatar juntos— y el comercio, ese único lenguaje que no admite errores de traducción.

A su lado, como un muro de contención técnica, estaban Juan Ramón de la Fuente, Omar García Harfuch y Roberto Velasco. No obstante, en ese encuadre del poder, el vacío también comunica: las ausencias de la Secretaría de Gobernación, del Almirante y del General Secretario pesaron tanto como las palabras que sí se pronunciaron. ¿Fue una mesa de paz o una de estrategia contenida?

El "sí" seco y la sede diplomática

La llamada no ocurrió en el vacío. Sucedió apenas horas después de que Marco Rubio tensara la cuerda con su retórica de "narcoterrorismo". Ante el ruido de Washington, Sheinbaum opuso la calma del pragmatismo. "La colaboración en un marco de respeto mutuo siempre da resultados". Una respuesta elegante para una partida de ajedrez donde México busca cooperar sin entregar las llaves de la casa.

¿Se disipó la amenaza de una intervención militar? La respuesta fue un monosílabo de concreto: "Sí", respondió Sheinbaum a secas. Pero en la profundidad del interrogatorio, la narrativa se volvió una confesión de resistencia. Trump preguntó por Venezuela, ella se refugió en la Constitución. Trump ofreció "ayuda" contra los narcos, ella la declinó. El neoyorquino soltó su frase de rigor: "Se puede hacer más". Sheinbaum recogió el guante: "podemos hacer mucho más, pero vamos trabajando". Fue un "no, gracias" envuelto en seda para rechazar la ayuda que condiciona la soberanía.

https://www.youtube.com/watch?v=C3pRpIch9wA

El contraste: las sombras en el auricular

Sin embargo, cuando se rasca la superficie y se escuchan voces que no leen guiones —como la de Ramón Alberto Garza en Código Magenta— la crónica se torna oscura. Lo que nos vendieron como seda pudo ser un choque de trenes.

Según esta versión, la llamada nació herida. En el momento en que Sheinbaum invocó la "soberanía" para justificar su postura sobre Venezuela y deslizó una petición de "ayuda humanitaria" para Cuba, el aire se congeló. Para un Trump que ya saborea el colapso del eje Caracas-Habana, lo de México no fue diplomacia, sino provocación. Cuentan que la ira del neoyorquino retumbó como un portazo de realidad. ¿De dónde emana esta versión que contradice el optimismo oficial? Es la pregunta que flota en el ambiente.

La diplomacia de la extorsión

Pero hay un dardo más, disparado desde The Wall Street Journal horas después de la llamada: Trump no solo quiere fentanilo cero; ha puesto sobre la mesa la detención de políticos de Morena vinculados presuntamente con el narco. Esto cambia el juego: ya no es solo soberanía territorial, sino una presión directa al corazón del sistema político. Estamos viendo el inicio de una "diplomacia de la extorsión". Washington usa la narrativa de la "corrupción interna" para obligar a México a ceder en lo que realmente les importa: migración y control fronterizo.

https://www.youtube.com/watch?v=HJGnQUdx8ts

El vigilante y facilitador silencioso

Mientras el discurso oficial se afanaba en proyectar dignidad y distancia, una figura recorría los pasillos de Palacio con la tranquilidad de quien posee las llaves: Ronald Johnson. Llegó temprano, se instaló en el ambiente y esperó. No necesitaba invitación; su sola presencia ya era el mensaje.

Esa mañana de lunes, cuando la presidenta enumeró a los testigos de la llamada, el nombre de Johnson se quedó en el tintero. Un olvido que olió a estrategia. Pero la prensa no soltó la presa -un reportero lo vio salir a toda prisa y tomó la foto-, y ello forzó la aclaración. "Estuvo aquí... por cualquier tema, de manera muy amable", soltó ella, intentando reducir al embajador a un visitante fortuito que pasaba por ahí para "platicar un poco" tras la tormenta.

Pero en los tiempos de la diplomacia digital, la cortesía se rompe con un post. Pasadas las 19 horas mientras el gobierno intentaba controlar el relato, el embajador tomó la red X para colgarse la medalla. Se autodenominó el "facilitador" y disparó un dardo envuelto en seda: calificó la relación como la "más cooperativa de las últimas décadas". Al decir "cooperativa", Johnson no celebraba la amistad, sino que marcaba el ritmo de la entrega.

El martes, el contraste volvió al estrado. Ante la lectura de un post en X por un reportero, la presidenta tuvo que dejar atrás el decorado para abrazar el realismo político. Johnson ya no era el hombre "amable" del pasillo, sino el gestor indispensable. "Cuando hemos solicitado un apoyo del embajador, siempre lo hemos tenido... pues agradecerle", admitió.

Esa confesión desnudó el engranaje: para llegar al auricular de Trump, México tuvo que explicarle primero a Johnson qué pretendía decir. El embajador no necesitó el teléfono para mandar; su trabajo ya estaba hecho.

En este tablero de 2026, la soberanía se negocia en voz baja. Mientras Palacio intenta salvar la forma, el vigilante de los intereses norteamericanos se asegura de ser, siempre, el último en salir de la habitación. Queda para la historia inmediata: la ayuda del vecino nunca es gratuita.

https://www.youtube.com/watch?v=vupiC0j2f4E

PD. Del Vaticano a la Casa Blanca: el calvario de María Corina. Tras el abrazo del papa León XIV, la Premio Nobel María Corina Machado ya se prepara para el frío pragmatismo de Washington. Este jueves se verá cara a cara con Trump: ¿justicia o cálculo geopolítico? Ella no pide venganza, pide reconstrucción. Un momento definitorio para la libertad.

Fred Álvarez


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