14 may. 2017

Las columnas políticas hoy, a 14 de mayo de 2017

Delfina Gómez, recibió este sábado el respaldo formal de Rafael Ochoa Guzmán, ex líder del SNTE, quien prometió trabajar y promover el voto en favor de la profesora. 
¡Es un verdadero orgullo estar aquí al lado de la maestra que será la próxima gobernadora del estado de México!, arengó Ochoa ante más de mil 200 maestros del SNTE, sección 36 valle de México, que abarrotaron un salón de eventos sociales en Tlalnepantla.

En compañía del yerno de Elba Esther Gordillo, Fernando González Sánchez, Ochoa Guzmán expuso que el magisterio no acepta la reforma educativa, hay enojo en el gremio y esta vez no permitirán ser utilizados y olvidados, refirió. (La Jornada)-
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En EU no rendimos culto al gobierno, sino a Dios, dijo ayer Trump en un discurso con los graduados de la universidad Liberty en Virginia; ahí , el republicano se mostró como un defensor de la fe cristiana; Trump mismo lo es.., es presbiteriano.. “En Estados Unidos no rendimos culto al gobierno, rendimos culto a Dios“, declaró Trump. 

Quizá esa declaración se deba a que quiere congraciarse con el papa Francisco; ambos se reunirán el 24 de mayo en Roma..
. Yo nunca hago un juicio sobre una persona sin escucharla, creo que no debo hacerlo. En el diálogo giran las cosas. Yo diré lo que pienso y ellos dirán lo que piensan. Pero yo nunca he querido hacer un juicio sin escuchar a la persona", dijo el papa ayer al referirse al presidente de EU
-¿Qué piensa de una persona, de un jefe de estado que piensa lo contrario de usted?-. le preguntan..
Responde. "Siempre hay puertas que no están cerradas. Buscar las puertas que al menos están un poco abiertas y entrar a hablar sobre las cosas comunes, ir adelante paso a paso. La paz es artesanal, se hace cada día. También la amistad, entre las personas, el conocimiento mutuo, la estima artesanal, se hace todos los días..."
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Las columnas políticas hoy, a 14 de mayo de 2017
Templo Mayor/reforma
MÁS DE UNO se pregunta qué tan benéfica o riesgosa será para México la ratificación de Robert Lighthizer, como el encargado de renegociar el TLC.
AL FLAMANTE representante de la Casa Blanca se le conoce como un halcón por su dureza en esas negociaciones, pero eso también puede ser una ventaja para el gobierno mexicano.
PORQUE, a diferencia de la graaan mayoría de los integrantes del gabinete de Donald Trump, Lighthizer no es un improvisado. Para nada es un petrolero que se convirtió en canciller o un congresista que se volvió procurador.
SI ALGO tiene Lighthizer es que sabe de comercio internacional. Tan es así que en algún momento fue contratado por Brasil y otros gobiernos extranjeros para que los representara en disputas contra Estados Unidos.
OJALÁ que Lighthizer contagie a Trump y a su gabinete con una visión más clara del tema... ¡y no al revés!
QUEDÓ claro que Elba Esther Gordillo está jugando con las cartas abiertas en su apoyo a la candidata de Morena en el Edomex, Delfina Gómez.
SU OPERADOR Rafael Ochoa y su yerno Fernando González organizaron una comida con maestros del SNTE para que la texcocana sintiera el apapacho de los elbistas mexiquenses.
LA DUDA es qué opina de esto Andrés Manuel López Obrador. Porque, según el líder morenista, Gordillo es parte de la "mafia del poder" y participó en el "fraude electoral" del 2006.
¿O TODO queda perdonado ahora que una alianza le resulta útil? Es pregunta sin pragmatismos.
Y, DE PRONTO, la reforma energética se topó con la ALDF. Y no para bien.
SE SUPONE que uno de los aspectos centrales del nuevo marco jurídico es permitir la l-i-b-r-e competencia en el mercado de las gasolinas y el diesel. Y eso significa, según los más elementales libros de texto, que el consumidor pueda comprarle a quien le ofrezca el mejor precio o servicio, ¡o ambos!
PERO para los diputados capitalinos eso de la libre competencia es una idea muy exótica, por lo que aprobaron una ley que prohíbe nuevas gasolinerías cerca de donde ya hay una. Es decir, en la CDMX se veta lo que es práctica común en todo el mundo y en cualquier mercado: que dos competidores ofrezcan sus productos, puerta con puerta.
EL ARGUMENTO es que al prohibir la "proliferación" -como si fueran un virus- de las estaciones de servicio, se protege ¡la movilidad! de los capitalinos.
PORQUE más bien parece que está protegiendo intereses muy establecidos a los que no les gusta la competencia, aunque se friegue al consumidor.
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Frentes Políticos/Excelsior
I. Respeto bien ganado. En días recientes y debido a su participación en la lucha contra los huachicoleros, un frente que sabemos que no les pertenece, el Ejército fue nuevamente cuestionado, después del ataque que sufrieron por parte de pobladores de Palmarito, Puebla, donde un gran número de habitantes se dedica a robar combustibles de los ductos. Y no se vale. Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno de la Ciudad de México, reiteró su llamado a no lastimar la imagen del Ejército mexicano, y a reconocer su esfuerzo. Un mensaje para quienes deben aprobar la Ley de Seguridad Interior: ¿ya?
II. Mal mensaje. El personal a cargo de Jorge Gaviño, director del Sistema de Transporte Colectivo Metro, hizo lo correcto al detener a cuatro extranjeros que pintarrajeaban los vagones. Los señalados eran dos alemanes y dos suecos, quienes tienen la afición de vulnerar sistemas de seguridad por el mundo. Y esta vez su osadía costará a la Ciudad de México 25 mil pesos. A esto súmele que, tras la captura, se invertirán diez millones de pesos en sensores de movimiento y perros policía para evitar intromisiones por alguno de los 50 “puntos débiles” que hay. Todo estaría bien, pero los europeos, gracias a un juez, están libres. No, pues sí.
III. Crecimiento. En México está en aumento la generación de energía limpia, solar y eólica. Con la tercera subasta eléctrica, de la que se presentaron las bases para la licitación la semana pasada, se triplicaría la producción de energía. Pedro Joaquín Coldwell, titular de la Secretaría de Energía, destacó que con estos proyectos “caminamos hacia un auténtico mercado eléctrico, al que se podrán incorporar tanto empresas privadas como compradores”. Para reducir el impacto del cambio climático, para 2018 y 2019, México contará con 52 nuevas centrales generadoras de energía limpia. Y hay quien todavía duda de las reformas.
IV. Todavía hay tela que cortar. Cuando los ciudadanos creemos que se esclarecen los casos de corrupción, la justicia vuelve a procesar a un nuevo implicado, pues en el caso del exmandatario panista Guillermo Padrés Elías, quien benefició a sus cómplices generando un daño al erario superior a mil 700 millones de pesos, ahora las autoridades de migración detuvieron a Valentín Castillo Garzón, cuando intentaba escapar hacia Estados Unidos. El detenido es exdirector de la Auditoría Fiscal de Sonora y está acusado de realizar auditorías “a modo” y exención de impuestos en el escándalo de corrupción conocido como los “moches fiscales”. Ahora Castillo Garzón rendirá cuentas.
V. Le llueve sobre mojado. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rompió con todas las convenciones al amenazar al exdirector del FBI, James Comey, a quien despidió el martes. “James Comey desearía que no hubiese grabaciones de nuestras conversaciones antes de empezar a filtrar contenidos a la prensa”, escribió en la red social Twitter el mandatario estadunidense, pues teme que el exfuncionario filtre información. Además, dejó claro que quiere que se ponga fin a la investigación sobre la posible coordinación de su campaña presidencial con Rusia y hasta pretende acabar con las ruedas de prensa. Trump no debería preocuparse por lo que pueda pasar, sino por lo que vaya a deci
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De naturaleza política/ENRIQUE ARANDA
Excélsior
TLC: cierran filas gobierno e IP…
El criterio fundamental a definir por las partes no sería otro sino aquel que permita mantener los beneficios que ha dejado a México el Tratado.
Antes aún de lo que muchos pudieran presumir, aunque no necesariamente de manera pública, el gobierno federal concluirá la elaboración y búsqueda de consensos en torno de la estrategia que normará su actuar, y el de los especialistas sectoriales que habrán de acompañarle, en una eventual renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte con Estados Unidos y Canadá.
Ello al menos es lo que, más allá de los reflectores, parecen entender dirigentes empresariales que, prácticamente desde el arribo a la Oficina Oval de la Casa Blanca del lenguaraz presidente norteamericano  Donald Trump, mantienen una comunicación permanente con los secretarios Luis Videgaray Caso e Ildefonso Guajardo Villarreal, de Relaciones Exteriores y Economía, respectivamente, con miras a “caminar juntos, de principio a fin”, en una negociación que, más por razones políticas —“en el mejor de los casos…”— que económico-comerciales o financieras, se anticipa altamente compleja.
Hoy incluso, en el acopio de información y/o elaboración de las líneas generales de acción y criterios que, en su momento, la representación mexicana y miembros del estratégico cuarto de junto presentarán como “innegociables” ante sus contrapartes estadunidenses o canadienses, el acuerdo y comunicación es, a decir de al menos dos de los más representativos dirigentes del sector privado, “más estrecha y ágil que en todo lo que va del (actual) gobierno…”.
Apenas el viernes, en el marco de un encuentro realizado, presumiblemente, para acercar criterios y definir —“ante los medios y la sociedad en general”— las líneas comunes de estrategia entre el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, representado por (el renacido secretario) Videgaray Caso y la representación empresarial agrupada en el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de Juan Pablo Castañón Castañón, lo anterior quedó más que evidenciado… “¡para quien quiera verlo!, aquí o más allá… al norte de nuestra frontera”.
En principio, por lo pronto, el criterio fundamental a definir por las partes no sería otro sino aquel que permita mantener en la mayor proporción posible los beneficios que entre su firma y entrada en vigor, durante el salinismo, en 1994, ha dejado a México el Tratado y, sin duda, el entorno de apertura que, de manera importantísima, ha sustentado el espectacular crecimiento que en los últimos 23 años ha mostrado el acceso de la inversión extranjera directa…
Ello, obvio, sin dejar de reconocer la necesidad de mantener criterios de orden comercial contrarios a un entorno proteccionista “en proceso de retorno a nivel mundial…” y un fluido intercambio de bienes, capitales y personas incluso, igual con Estados Unidos de Trump y los suyos que con Canadá de Justin Trudeau que, vale decir, aunque de manera indirectamente y, obvio, no con la misma regularidad e intensidad que entre los actores internos, participa de este esfuerzo…
ASTERISCOS
* ¡Vaya duro, inusual señalamiento! el que el general Salvador Cienfuegos enderezó contra el actual y anteriores gobiernos poblanos, a los que culpó del auge (ahí) del huachicoleo. De presumir intención política en sus palabras, habría que aceptar que, al menos, dejó tres heridos graves: el gobernador Antonio Gali, su antecesor Rafael Moreno Valle y la esposa de éste, aspirante al gobierno estatal en 2018, Martha Erika Alonso...
* Si bien aseguran estar trabajando “lejos de los reflectores...” para avanzar y obtener los mejores resultados posibles, lo cierto es que el escaso avance observado por la Asamblea capitalina, cuyo destino definen los manceristas Leonel Luna del PRD y el panista Jorge Romero Herrera de manera notable, en lo que a definir la legislación electoral a aplicar el próximo año, comenzó ya a quitar el sueño a no pocos…
Veámonos aquí mañana, con otro asunto De naturaleza política.
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La estación/GERARDO GALARZA
Excelsior
Otra vez
Son tres hechos noticiosos que podrían no ocurrir, pero que siempre suceden: la explosión de polvorines, las inundaciones y los casos de fraude.
Cualquier consumidor de información noticiosa, más o menos consuetudinario, sabe que en México hay tres noticias que nunca faltan en los medios de comunicación, incluidas, claro está, las declaraciones de políticos y funcionarios de cualquier nivel y pertenencia política.
Son tres hechos noticiosos que podrían no ocurrir, pero que siempre suceden: la explosión de polvorines (depósitos de pólvora para juegos pirotécnicos) con elevado número de muertos; las inundaciones y los destrozos que sus aguas causan en viviendas asentadas en los que fueron cauces de ríos, y los casos de fraude de presuntas financieras, cajas de ahorro irregulares y “pirámides” de dinero que ofrecen intereses y ganancias fáciles y muy superiores a las instituciones de ahorro y crédito formales y reguladas.
En México nunca falta ninguna de esas noticias a lo largo, digamos, de cualquier año. Y cada vez que ocurren, las autoridades federales, estatales y municipales lamentan los hechos, se dicen muy solidarias con los afectados y de inmediato anuncian medidas para que nunca más vuelvan a suceder esos “accidentes” o, en su caso, “desastres naturales”.
La noche del lunes 8 de mayo, 24 personas, entre ellas once menores, murieron y otras 22 resultaron heridas por una explosión de material pirotécnico en una casa de San Isidro, Chilchotla, Puebla, en la Sierra Madre Oriental, cuando se preparaban las fiestas patronales de mañana lunes 15 de mayo.
De inmediato, la Secretaría de Gobernación anunció que la Coordinación de Protección Civil, a cargo de Luis Felipe Puente Espinosa, giró instrucciones para emitir una Norma Oficial Mexicana para el manejo, traslado y almacenamiento de materiales explosivos en la producción de fuegos artificiales, de acuerdo con información publicada en Excélsior.
Hace poco menos de cinco meses, el 20 de diciembre pasado, en una explosión similar en el mercado San Pablito, en Tultepec, Estado de México, murieron 42 personas. El mercado, tradicional y regulado por las autoridades, había explotado en septiembre de 2016 con la destrucción de 280 de sus 300 locales; en esta ocasión no hubo víctimas. En ese mismo municipio, en marzo pasado hubo cuatro muertos.
El recuento de explosiones de polvorines en todo el país, y sus consecuentes muertos y heridos, resulta interminable. Peor: en los próximos meses, usted será informado de una nueva explosión en el polvorín con los muertos y heridos del caso.
Igual proceso “noticioso” ocurre con las inundaciones provocadas por fenómenos naturales, especialmente huracanes o lluvias torrenciales, cuyas aguas “buscan” sus cauces propios y arrasan con casas y colonias, construidas en lechos de antiguos ríos o arroyos, presuntamente secos, en los que se levantan colonias y casas irregulares, generalmente edificadas después de una invasión y toleradas por los gobernantes. Lo mismo con las denuncias de cientos de defraudados por financieras y cajas de ahorro “populares” o sistemas de ahorro “piramidales” que aparecen regularmente ofreciendo, en todos los casos, intereses y ganancias estratosféricas e inmediatas, en comparación con las que pagan la banca y las instituciones de ahorro y crédito reguladas legalmente.
Atrás de esos tres casos “noticiosos”, como en muchos otros de la vida nacional, además de la ambición y la ignorancia, están los dos grandes males —quizás los peores y quizás mortales— que padece México: la corrupción y la impunidad.
En las creencias populares, la corrupción y la impunidad están reservadas para los políticos y los gobernantes, los grandes empresarios y el crimen organizado. Aquel que se atreva a sugerir que en ellas pueden participar los ciudadanos comunes y corrientes, y mucho menos los de “pueblo bueno”, se expone al riesgo de, cuando menos, ser insultado o acusado de fechorías similares.
Sin embargo, los hechos son los hechos. Y la corrupción y la impunidad han invadido a México: gobernantes, gobernados e instituciones. Y la responsabilidad de combatirlas es también de todos. Una manera de atacarlas es no participar de ellas… aunque haya quienes lo hagan y la ambición sea mucha. No hay justificación, ni siquiera explicación.
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Cambiar para no cambiar/Luis Rubio
Reforma
Los reformadores mexicanos me recuerdan a aquella famosa predicción del basquetbolista de los NY Knicks, Micheal "Sugar" Ray Richardson, de que su equipo era "un barco que se estaba hundiendo". Cuando un periodista le preguntó ¿qué tanto se podría hundir?, la respuesta fue "el cielo es el límite". Las contradicciones son inherentes a nuestro sistema de gobierno, diseñado para que todo cambie y que, al mismo tiempo, todo siga igual.
Desde los ochenta, el país se embarcó en un proceso de reforma con un objetivo público muy claro, pero con una agenda privada al lado. Lo público era elevar la productividad con la meta de, por ese medio, incrementar las inversiones y, con ello, la generación de riqueza y empleos bien remunerados. El proyecto era técnicamente impecable porque revelaba una comprensión cabal de la naturaleza del problema, al menos en términos económicos.
El país se había estancado porque tenía una economía endogámica donde proliferaban los monopolios públicos y privados, en la que los negocios de los políticos condicionaban el desarrollo de la economía y donde los sindicatos determinaban qué avanzaba y qué se estancaba. El llamado "sistema" trabajaba para un solo objetivo: preservar y aumentar los privilegios de la clase política, descendiente de la "Familia Revolucionaria" que, por haber ganado aquella batalla épica, se sentía dueña del país, de sus recursos y de su futuro.
Aunque es evidente que mucho ha cambiado, lo que permanece de aquel mundo es esclarecedor. Ejemplos no faltan: hay mucha demanda de empleo y mucha oferta pero, gracias a los sindicatos magisteriales (en todas sus variantes), que siguen privilegiando el control sobre la educación, muchos demandantes de empleo no cuentan con las habilidades requeridas. Otro ejemplo: gracias al negocio de políticos y sindicatos que tenían el monopolio de las pipas de Pemex, el país cuenta con muchos menos gasoductos y oleoductos de los que requiere una economía que aspira a crecer con celeridad. Un último ejemplo: no sé si algún mexicano se ha percatado que tenemos un pequeño problema de seguridad, justicia, corrupción e impunidad, pero parece evidente que eso no le es obvio a quienes son responsables de la conducción de los asuntos nacionales a todos los niveles de gobierno; quienes han detentado el poder y sus candidatos ven este asunto como una mera molestia.
Es en este contexto que habría que evaluar reformas como la de energía, educación y el propio TLC, para no hablar de asuntos como la corrupción y la reforma de justicia: la condición sine qua non para que crezca la inversión es la certidumbre jurídica y patrimonial, misma que es imposible en la medida en que persista -en la práctica legal y burocrática- el viejo sistema político y los criterios que lo animaban. El reto que esto impone en materia de energía es enorme. Justicia, seguridad y crecimiento económico van todos de la mano.
México es reconocido alrededor del mundo por las reformas que, desde hace tres décadas, comenzó a emprender. Sin embargo, comparado con otros países también reformadores, nuestro progreso ha sido menor por la agenda privada que ha acompañado a las reformas: todo se vale mientras no amenace los intereses y privilegios de los beneficiarios del sistema político de antaño. Tan arraigado es el criterio que hasta las dos administraciones panistas lo preservaron. La forma en que se ha conducido el gobierno federal en la contienda electoral del Estado de México es sugerente: todo se vale para que no se amenace el statu quo.
"El fin podría justificar los medios -escribió Trotsky-, siempre y cuando haya algo que justifique el fin". El problema es que el fin implícito de las reformas es que nada cambie y, por lo tanto, las reformas acaban siendo enclenques e insuficientes, al menos en su implementación. Por supuesto que todas las reformas, en México y en el resto del mundo, de facto incorporan las realidades del poder y, en ese sentido, no se puede comparar procesos de reforma como los de Corea, Chile o China con el mexicano, pues ahí hubo gobiernos duros que impusieron su ley.
Pero nuestro caso es peculiar también en otro sentido: hemos llevado a cabo una transición política que no cambió la realidad política. Tenemos una nueva realidad electoral y de libertades pero no un nuevo régimen político. Desde esta perspectiva, el objetivo implícito de las reformas -preservar los privilegios- ha sido absolutamente exitoso.
La pregunta es a qué costo: el país lleva décadas creciendo a un magro 2% en promedio; la población reclama mejores niveles de vida pero, gracias a los privilegios, no ha tenido acceso a la educación que permitiría lograrlos; la inversión crece, pero muy por debajo del potencial; la inseguridad destruye negocios, familias, expectativas y, por encima de todo, la confianza que es clave para el progreso. Todo esto ¿a cambio de qué?
La disyuntiva es clara: damos el paso hacia adelante o seguimos en la pretensión del cambio pero en la realidad de la corrupción y la impunidad. Peor: lo poco o mucho que han avanzado las reformas está en entredicho por la amenaza externa e interna y sin una población dispuesta a defender lo que no siente suyo.
@lrubiofMayor
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Bajo la sombra de Rulfo/Alberto García Ruvalcaba
Reforma, 
La obra de Juan Rulfo se acomoda bien a los padecimientos y paroxismos actuales de nuestro país, es decir, se nutre de lo sórdido y lo brutal, pero los supera en dos aspectos: es breve y es fantástica. El martes se cumplirán cien años del nacimiento del escritor que supo escamotear la crueldad de los hechos que narró con la neblina de una atmósfera onírica en la que todo parece justo. O justificable por una especie de maquinaria de causas y efectos inexorable y amoral. La obra de Rulfo puede ser vista como una puesta en escena involuntaria del Leviatán de Thomas Hobbes, en la que sin un poder estatal que los someta, los hombres coexisten en estado de guerra, y sus vidas, llenas de miedo a morir con violencia, son "solitarias, pobres, desagradables, brutales y breves". En la anarquía, dijo el inglés y mostró con maestría Rulfo, nada es injusto.
La analogía no es gratuita. El Comala de Pedro Páramo es un pueblo sin ley. Los personajes asesinan, violan y despojan impunemente. Bajo un lenguaje económico y neutro la novela describe hechos atroces. Pedro Páramo venga el asesinato de su padre "arrasando" con casi todos los asistentes a la boda en la que don Lucas Páramo fue asesinado. A otro lo deja cojo y manco "chapoteando en su sangre". Manda matar al padre de Susana San Juan con el noble fin de hacerla huérfana y vulnerable a su amparo. Se apropia de las tierras de su vecino Toribio Aldrete haciéndolo ahorcar. Su fiero hijo Miguel mata al hermano del cura y viola a su sobrina. Dorotea se dedica a agenciarle muchachas para que las viole. Pedro Páramo muere a cuchilladas de un arriero borracho.
La novela es un relato fiel de una comunidad sin Estado de derecho en la que medran los violentos y prevalecen los menos susceptibles a la culpa y al escrúpulo moral. Bajo esas reglas las virtudes de los rectos son armas que usan en su contra los desalmados. El resultado es siempre el mismo: el cacique, el señor feudal, dispone de sus bienes y de sus vidas. La novela es la biografía de un cacique, pero sobre todo es la historia común de una sociedad sin autoridad, el retrato de la violencia propio de la anarquía.
Los cuentos de Rulfo no abrevan de fuentes diferentes. El menos grave de los indicios que aparece en ellos es el arriero que viaja con su gallina para que no se la roben. Pero abunda el ambiente sórdido de las venganzas privadas, los crímenes impunes, la justicia por propia mano, característicos de los Estados fallidos. El protagonista de un cuento mata a un cacique que lo acusa de haber matado a su hermano, que había muerto en realidad entre los cuchillos de una familia afrentada. El de otro mata a machetazos con pruritos de cortesía: "discúlpenme la apuración", a una familia mientras duerme, señora e hijos, para luego ser vengado por el esposo y padre que le llena de agujeros la nuca. El de otro, un arriero basto y viejo, mata a su patrón con una piedra cuando éste lo ataca mientras se escabullía -el patrón- luego de abusar sexualmente de su sobrina. Una pareja extenúa hasta la muerte al marido enfermo de ella y hermano de él, porque no quieren estorbos en sus prácticas adúlteras. En otro cuento se relatan las crueles andanzas de una gavilla de guerrilleros, que lo mismo desbarrancan trenes que se roban muchachas. No sigo: que recuerde, sólo en uno o dos de los cuentos de Rulfo no se respira ese ambiente hobbesiano.
Me he puesto, pues, a releer con perplejidad la obra de Juan Rulfo. La comarca del Llano Grande que narró asolada por la violencia en su obra no es muy diferente a la actual. El periodista Agustín del Castillo hizo una crónica aterradora de la región para Milenio Diario. El narco, un sucedáneo moderno del cacique, campea como nuevo dueño de vidas y bienes.
De algún modo vivimos todos aún bajo la sombra oscura de Pedro Páramo.




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