Brigitte Bardot: el último adiós al mito que prefirió la soledad de los animales al ruido del cine
Francia y el mundo despiden hoy a una leyenda que, paradójicamente, ya se había despedido de nosotros hace décadas. Brigitte Bardot ha muerto a los 91 años, dejando atrás una vida que se partió en dos: la de la "BB" que inventó la sensualidad moderna y la de la mujer que encontró en los animales la lealtad que el ser humano nunca supo darle.
Su fundación confirmó la noticia este domingo con la solemnidad que merece quien fue, antes que todo, un huracán cultural. Bardot no solo hizo cine; ella forjó el espíritu de Saint-Tropez y cambió las reglas del estilo con una sencillez que todavía hoy intentamos imitar.
De la pantalla al refugio
Para muchos, Brigitte siempre será la protagonista de "Y Dios creó a la mujer". Sin embargo, ella prefirió ser recordada por otro papel: el de defensora incansable. A mediados de los 70, en la cima de su belleza y poder, decidió que el celuloide no era suficiente. Cambió los focos por el barro de los refugios y, en 1986, convirtió su nombre en una herramienta de lucha con la Fundación Brigitte Bardot.
"La libertad es ser uno mismo, incluso cuando incomoda", escribió hace apenas unos meses.
La contradicción de un icono
No se puede hablar de Bardot sin mencionar sus sombras. En sus últimos años, su voz se volvió áspera y sus opiniones políticas —muchas veces radicales y polémicas— le valieron críticas y condenas por difamación. Pero esa era Brigitte: auténtica hasta el error, habitante de una Francia que, según ella, se había vuelto "sombría y sumisa".
Murió rodeada de lo que más amó en su etapa final: el silencio de su mítica residencia de "La Madrague", sus ovejas, sus perros y esa naturaleza que no juzga. Se fue una mujer que, tras haberlo tenido todo bajo el sol del estrellato, comprendió que la paz solo se encuentra cuando uno deja de intentar agradar al mundo.
Descanse en paz, la mujer que se atrevió a ser libre.
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