Entre el "tijeretazo" y el control: el matiz de Sheinbaum
Esta mañana, desde el púlpito de la mañanera, la Presidenta Sheinbaum intentó suavizar las aristas más filosas de lo que ya se conoce como la “Ley Maduro”. Con la mira puesta en la primera semana de febrero, la mandataria salió al paso de las alarmas para asegurar que el INE conservará su autonomía y que las minorías no serán borradas del mapa. Sin embargo, en política, el diablo no solo está en los detalles, sino en las intenciones.
Los ejes de la narrativa oficial:
El dilema de los “Pluris”: Dice la Presidenta que se quedan, aunque quizá pasen por la guillotina para quedar en solo 100. La novedad es que busca arrebatarle a las “cúpulas partidistas” el control de las listas para dárselo al dedo del pueblo. Una propuesta que suena bien al oído ciudadano, pero que en la práctica podría convertir la representación proporcional en un nuevo concurso de popularidad oficialista.