15 ene 2026

Las columnas políticas hoy, jueves 15 de enero de 2026

La “Ley Maduro”: crónica de un tropiezo hacia 1976

Ayer, las piedras mudas del Palacio Nacional fueron testigos de un nuevo capítulo en nuestra biografía política; uno que exhala un rancio aroma a déjà vu. En ese epicentro del poder, el equipo de “expertos y operadores” liderado por el incombustible Pablo Gómez entregó a la Presidenta Sheinbaum lo que el oficialismo etiqueta como “voluntad popular”, pero que la oposición —con un escalofrío en la espalda— ha bautizado como la “Ley Maduro”.

Tras noventa días de simular oídos atentos en foros de voces “entrecomilladas”, el séquito acudió a rendir cuentas. La nota de color —y de advertencia— la puso Adán Augusto López. El senador tabasqueño irrumpió en la escena como quien escapa de un incendio: a horcajadas de una motocicleta de resguardo, sin casco, con la urgencia tatuada en el sudor de la frente. Pero el destino, que suele ser un editorialista implacable, le puso una trampa: al cruzar el umbral del Palacio, un mal paso lo hizo tropezar frente a las cámaras.

El incidente fue una metáfora involuntaria: por más prisa que se tenga en imponer una reforma desde la soberbia, un descuido en el pavimento de la negociación puede terminar en una caída estruendosa.

Entre el "tijeretazo" y el control

Dentro, en la calidez del Salón de Asuntos, el lenguaje se disfrazó de virtud. Se habló de “democracia participativa” y del “tijeretazo” a las curules plurinominales. Sin embargo, en política, el papel aguanta todo, pero la realidad tiene memoria.

Morena pretende adelantar la revocación de mandato a 2027 para que la figura presidencial sea el motor que arrastre votos en la elección intermedia. Es, en esencia, diseñar un ecosistema donde la disidencia se quede sin oxígeno. Pero mientras en Palacio se servía el café de la estrategia, en los pasillos del Legislativo el aire se volvía denso. Reginaldo Sandoval, del PT —la voz de Beto Anaya—, recordó que la aritmética es una amante celosa. Lanzó una pregunta que dolió por lo honesta: ¿Para qué mover las reglas si ya tienen el control de los tres Poderes? Incluso Noroña llamó a la prudencia; sabe que abrir un frente interno entre crisis energéticas es un error táctico. Es la “rebelión en la granja”: los aliados ya no quieren ser solo la comparsa; exigen su parte del pastel antes de que el horno se apague.

El espejismo del pasado y el matiz de hoy

Como bien apunta mi amigo Jorge Fernández Menéndez, parece que hemos entrado en un túnel del tiempo que nos retrotrae a 1976, cuando la pluralidad era un decorado. La ironía es perversa: Pablo Gómez, que se benefició de la apertura de Reyes Heroles, hoy opera el desmantelamiento de la autonomía electoral al sentenciar que un órgano administrativo "no puede ser autónomo".

Esta mañana, sin embargo, la Presidenta Sheinbaum intentó suavizar las aristas más filosas. Desde el púlpito de la mañanera, aseguró que el INE conservará su autonomía y que las minorías no serán borradas. Pero el diablo está en los detalles: el dilema de los “Pluris” (que podrían bajar a 100 con listas controladas) y el recorte seco a la chequera del INE sugieren que, bajo el estribillo de la austeridad, lo que se busca es domesticar la voluntad.

El juego de los espejos

Lo que vimos hoy fue un ejercicio de equilibrismo. Sheinbaum matizó los desplantes de Pablo Gómez y nos vendió un sistema más “del pueblo”, pero no nos llamemos a engaño: el verdadero pulso es la supervivencia. Habrá que ver cómo aterriza la propuesta final en febrero. Lo más probable es que el texto termine siendo un traje a la medida para complacer al PVEM y al PT; en este "segundo piso", la lealtad de los satélites se paga con reformas que aseguren su permanencia en el festín.

Veremos... pues si no se corrige el rumbo, el destino es un regreso a la era de Díaz Ordaz: un desastre para la democracia. "Ojalá pase algo que te borre de pronto", reza la canción de Silvio Rodríguez. Ojalá, por el bien de las instituciones, que el sentido común prevalezca antes de que el calendario termine de retroceder cincuenta años.

Al final, el debate no debería agotarse en la fría aritmética de los presupuestos. La verdadera encrucijada radica en no permitir que el reloj de la historia se detenga, o peor aún, que sus manecillas giren hacia atrás. Si quienes caminaron las calles exigiendo apertura hoy pretenden reducir la autonomía a un simple trámite administrativo, nos obligan a recordar que una democracia sin contrapesos no es más que un monólogo disfrazado de asamblea. La prueba de fuego para Sheinbaum no será el ahorro, sino si tiene la estatura de Estado para garantizar que, en el futuro, alguien más pueda ganar el poder de la misma forma en que ella lo hizo. Una reforma que asfixia a las minorías no es una victoria del pueblo; es el epitafio de la pluralidad que tanto nos costó construir.

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El pulso por la soberanía: entre las botas de Washington y los desmentidos de Palacio

El aire en la relación bilateral entre México y EU se ha vuelto espeso, cargado de una tensión que evoca los episodios más ríspidos de nuestra historia compartida. Mientras las páginas del New York Times revelan hoy una presión sin precedentes desde la Oficina Oval, en el Salón Tesorería de Palacio, la presidenta Sheinbaum intenta contener un vendaval de tinta que llega desde el norte.

La sombra de las fuerzas especiales

Un extenso reportaje publicado este 15 de enero por el NYT —firmado por experimentados corresponsales como Maria Abi-Habib y Julian E. Barnes— pone sobre la mesa una realidad cruda: la Administración Trump no solo quiere observar, quiere actuar. La Casa Blanca está redoblando la presión para que fuerzas de Operaciones Especiales y agentes de la CIA pisen suelo mexicano para ejecutar redadas directas contra laboratorios de fentanilo.

Washington parece haber encontrado en el reciente arresto de Maduro el combustible necesario para su narrativa.

La oferta de Washington: ¿colaboración o intervención?

La propuesta que llega desde el Capitolio no es sutil. EU busca que sus fuerzas no solo asesoren, sino que dirijan misiones tácticas en territorio nacional. A esto se suma el despliegue de drones de vigilancia avanzada que, aunque ya se usaban para rastrear químicos, ahora pretenden ser los ojos permanentes sobre nuestras zonas urbanas. El riesgo es latente: el reporte advierte que, ante una negativa persistente de México, el uso unilateral de drones es una carta que Washington está dispuesto a jugar, desafiando la frontera de la soberanía.

La respuesta de Sheinbaum: "La verdad, inventan"

Frente a este escenario de asedio mediático y diplomático, la presidenta Sheinbaum ha levantado un muro de contención verbal. Ante las versiones previas del Wall Street Journal que sugerían un supuesto temor en Morena por posibles arrestos de políticos mexicanos, la mandataria fue tajante: “La verdad, inventan”.

Para la presidenta, existe un abismo entre las conversaciones privadas con Trump y lo que los diarios estadounidenses proyectan. "No ha habido un caso donde nos digan 'tenemos prueba de esto'", aseguró con serenidad, buscando desactivar la narrativa de una "advertencia" estadounidense tras el caso Maduro.

Un país en la encrucijada

La postura de México es clara, pero difícil de sostener bajo fuego cruzado: Colaboración sí, botas armadas no. El gobierno mexicano ha ofrecido inteligencia y mayor peso en los centros de mando, pero la Constitución y el sentimiento nacionalista actúan como un cerrojo infranqueable para la presencia operativa extranjera.

Al final del día, lo que se juega en este 2026 es algo más que una estrategia contra el fentanilo. Es una lucha por el relato. Mientras los medios estadounidenses dibujan a un México asediado y temeroso, Sheinbaum apuesta por la "calma institucional", recordando que en la mesa de la diplomacia, la dignidad no es negociable, aunque los titulares digan lo contrario

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Las columnas políticas hoy, jueves 15 de enero de 2026

Templo Mayor/ Reforma.

SI LA cuesta de enero económica le ha parecido empinada, el terreno político está a punto de ponerse más cuesta arriba pues la reforma electoral promovida por el gobierno federal ya fue analizada ayer en Palacio Nacional entre la comisión especial, los coordinadores parlamentarios y la presidenta Claudia Sheinbaum.

LO QUE SE CONOCE hasta ahora del proyecto de la reforma indica que, además de quitarle la muy valiosa autonomía al INE, otro golpe es recortar plurinominales, lo que pegaría a minorías y opositores en el Congreso. Súmele a esto que van por reducir el financiamiento público a partidos de oposición, dejando esos "ahorros" a quien maneja presupuestos y dineros a su criterio.

LA PARADOJA es evidente. Morena impulsa hoy cambios que en otra época denunció en las calles, como el fortalecimiento del poder de un partido casi único. Llama la atención que el jefe de la comisión redactora que borra plurinominales, Pablo Gómez, la mayoría de las veces ha llegado como legislador por esa vía de representación proporcional.

CURIOSAMENTE quien mejor explicó la paradoja de la iniciativa fue un aliado de la 4T que no estuvo invitado al cónclave de Palacio. El coordinador de los diputados del PT, Reginaldo Sandoval, lo dijo sin rodeos: "Tenemos el Poder Ejecutivo, tenemos el Poder Legislativo, ganamos por la vía de las elecciones el Poder Judicial, ¿habrá necesidad de una reforma?". La respuesta del gobierno es... sí.

AL BORRAR los plurinominales, los petistas serían de los principales afectados. Por eso tanto los dirigentes del PT como del Verde ya advirtieron a los morenistas que no cuenten con ellos en la votación. Claro, falta ver que no sea sólo un arma de negociación.

¿A QUIÉN le importa Davos? El afamado Foro Económico Mundial ya no es lo que parece, pues la presidenta Claudia Sheinbaum decidió que este año tampoco asistirá al encuentro de jefes de Estado, empresarios, gurús de la tecnología, especialistas y observadores internacionales.

LA ÚLTIMA VEZ que un mandatario mexicano acudió al foro en Suiza, fue Enrique Peña Nieto, en 2014.

SEGÚN INFORMÓ la Presidenta, en su lugar asistirá Alicia Bárcena, titular de la Secretaría de Medio Ambiente, para hablarle a los asistentes sobre el "modelo mexicano de desarrollo con justicia" vinculado con los temas ambientales. ¿Como el Tren Maya?

LA ALCALDESA TIENE BLINDAJE. Por unanimidad, la Suprema Corte decidió mantener la protección judicial que impide sancionar a la edil morenista de Acapulco, Abelina López, por un supuesto desvío de 898 millones de pesos. El detalle está en que se trata de fondos federales y fue la Auditoría Superior de Guerrero la que descubrió el desfalco. Así que, en términos legales, la Auditoría Superior de la Federación tendría que actuar... pero no parece interesada en hacerlo.

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Reforma regresiva

JAQUE MATE / Sergio Sarmiento

REFORMA, 15 enero 2026;

"La democracia es hermosa en la teoría;

en la práctica es una falacia". Benito Mussolini, 1928

Benito Mussolini conquistó el poder en Italia con la "marcha sobre Roma" del 27 al 29 de octubre de 1922. El rey Víctor Manuel III se negó a firmar el decreto del primer ministro Luigi Facta que declaraba un estado de sitio para detener a los fascistas y en cambio le pidió a Mussolini, el 29 de octubre, que formara un nuevo gobierno, pese a que los fascistas eran una minoría en el parlamento.

Bastante menos se conoce que la dictadura vino posteriormente tras una reforma electoral. La impulsó el diputado fascista Giacomo Acerbo, con el argumento de lograr gobernabilidad en un país de enorme fragmentación en las bancadas parlamentarias. Acerbo propuso que el partido que ganara una elección con 25 por ciento de los votos obtuviera en automático una mayoría calificada de 66 por ciento. La ley fue aprobada con el respaldo de partidos y diputados demócratas y se promulgó el 18 de noviembre de 1923. La sobrerrepresentación le permitía a Mussolini gobernar sin oposición.

"Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo", escribió el filósofo Jorge Santayana en La vida de la razón. Por eso hoy debemos recordar cómo se perdieron la democracia y la libertad en otros tiempos y otros países. En México, donde vivimos casi todo el siglo XX bajo un régimen de partido hegemónico, la "dictadura perfecta" como la llamó Mario Vargas Llosa, las lecciones del pasado son especialmente pertinentes, porque hoy se está haciendo un llamado a una reforma electoral cuyo propósito parece ser el de consolidar un nuevo régimen de partido único.

Ya Pablo Gómez -beneficiario de las reformas electorales de los años noventa que llevaron a México a tener por primera vez en la historia una verdadera democracia con alternancia de partidos en el poder- ha señalado que "un órgano administrativo como el INE no puede ser autónomo". La presidenta Claudia Sheinbaum ha dicho que la reforma debe ahorrar dinero: reducir el financiamiento público de los partidos, disminuir el costo de hacer elecciones, bajar el número de legisladores para que el Congreso cueste menos. Pero ya vimos con las reformas del expresidente López Obrador que los cambios políticos que se hacen supuestamente para lograr ahorros se utilizan más bien para beneficiar a la mafia del poder.

La reforma electoral no debe ser regresiva, no debe llevarnos una vez más a un régimen de partido hegemónico. El INE debe gozar, por supuesto, de autonomía, pero no puede ser una institución dominada por una sola persona, la Presidenta, sino que debe convertirse nuevamente en un organismo colegiado en todas sus funciones. Por supuesto que debemos disminuir el costo de las elecciones y de los partidos políticos, pero ese no debe ser el objetivo de la reforma, sino construir un sistema en el que efectivamente queden representados todos los grupos sociales y se preserven los derechos de las minorías. La reforma electoral debe garantizar la alternancia de partidos en el poder, porque a fin de cuentas esa es la prueba de fuego de una democracia.

Los fascistas, afirmaba Mussolini, "hemos enterrado el pútrido cadáver de la libertad", "la gente está cansada de la libertad". Quizá por eso los partidos democráticos italianos no detuvieron en 1922 la marcha sobre Roma ni en 1923 la Ley Acerbo. Los mexicanos no debemos caer hoy en el mismo error. Una reforma electoral debe ser progresista, avanzar en la alternancia y en los contrapesos al poder, no regresar a un régimen de partido único.

· VISAS

El Departamento de Estado de la Unión Americana anunció ayer que está "pausando" el procesamiento de visas para inmigrantes de 75 países, entre ellos Brasil y Rusia, porque sus inmigrantes reciben programas sociales a "tasas inaceptables". El Instituto Cato, sin embargo, ha demostrado que los inmigrantes obtienen menos apoyos sociales que los nacidos en Estados Unidos.

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De regreso a Díaz Ordaz/Jorge Fernández Menendez, 

Excelsior,  15 ENERO, 2026;

Dicen que los sistemas que funcionan tienen leyes laxas que se aplican de forma estricta, y los que no funcionan tienen leyes estrictas que se aplican de forma laxa, y eso es lo que hemos estado viviendo en este país en muchos ámbitos. Pero lo que viene con la reforma electoral es todavía peor: será un sistema con leyes estrictas y parciales que se aplicará de forma estricta y parcial.

No es casualidad que en un contexto de suma tensión con Estados Unidos, se imponga otra etapa de mayor cerrazón del régimen político, con una reforma electoral profundamente retrógrada.

La reforma electoral nos retrotrae a 1976, a aquellas elecciones en las que José López Portillo fue candidato presidencial único del PRI, acompañado por un par de partidos paleros, el PPS y el PARM. En el congreso todos los senadores, en esa época eran 64, fueron para el PRI, y en la cámara de diputados, de 236 diputados, 196 fueron para el PRI, más otros 12 del PPS y 9 del PARM que eran también del PRI. La única oposición, el PAN obtuvo sólo 20 diputados. Esas elecciones llevaron a López Portillo a comprender que el sistema no daba para más. El objetivo de aquella reforma, que instrumentó Jesús Reyes Heroles fue explicó: preferimos, se dijo entonces, que haya más gritos en el congreso y menos bombas en la calle.

Pablo Gómez, fue uno de los participantes y beneficiarios de aquella reforma que le abrió la participación tanto al partido comunista como al sinarquismo, fue de los primeros cien diputados plurinominales de 1979 por el partido comunista. Hoy es el principal operador para volver al sistema contra el que tanto luchó en aquellos años. Ahora claro, está en el poder. 

El sistema electoral tiene que modernizarse, tiene que liberalizarse, los recursos irracionales que se dedican hoy a financiar partidos tienen que usarse para certificar gastos reales de campaña. Los espacios en medios deben ser comprados por los partidos con sus propios recursos. El contenido de esos espacios debe ser libre, salvo los casos evidentes de difamación. Las campañas deben ser más cortas pero los partidos deben tener libertad para decidir cómo y cuándo elegir sus candidaturas. 

La participación de nuevas fuerzas y candidatos debe tener condiciones más laxas. Hoy, tener un partido con registro es muy difícil pero también es casi como obtener una patente de corso a perpetuidad, financiada por el Estado y los contribuyentes. Los partidos deben formarse o rediseñarse de acuerdo a sus exigencias y posibilidades, pero deben valerse de sus propios recursos para operar. El financiamiento público debe ser para el control, la participación, el respeto de las normas. 

Necesitamos imponer la segunda vuelta. El llamado ballotage se aplica en Francia desde 1852 y se diseñó para que nadie sin mayoría fuera designado jefe de gobierno o diputado uninominal. Cuando no se alcanza una mayoría absoluta (en muchos países se pone como límite el superar un 45 por ciento o una diferencia con sus rivales de por lo menos 15 por ciento), se repite una segunda vuelta con los dos principales contendientes, t para presidente. a veces también para legisladores, y se mantiene a los plurinominales para equilibrar la representación proporcional. Es más toda la distribución de posiciones en el congreso y otros órganos colectivos, en las vedaderas democracias, debería ser simplemente por representación proporcional, erradicando la sobrerrepresentación.

Hoy casi todas las democracias del mundo tienen segunda vuelta. En ambientes políticos que tienden a la polarización, pero también donde el voto suele estar pulverizado, es la segunda vuelta la que permite que quien gane en ella haya tenido que asumir una serie de acuerdos con los rivales o sectores que lo apoyaron para lograr esa mayoría, lo mismo para la presidencia que para las diputaciones o senadurías. Dicen los franceses que en la primera vuelta se escoge, en la segunda se elimina. En otras palabras, en la primera vuelta la gente expresa sus preferencias, en la segunda elimina, descarta a quien no quiere en el gobierno. Es un instrumento muy útil para garantizar la estabilidad y crear mayoría legislativas. No asegura nada, como ningún sistema político, pero ha demostrado ser muy útil sobre todo en los procesos de democratización en América latina. Por supuesto que de nada sirve sin un organismo electoral independiente y autónomo. 

Todo eso es lo que se quiere eliminar: se quiere un sistema electoral más cerrado, controlado por el gobierno, con pocos espacios para la oposición y para crear nuevos partidos, financiado por el Estado para que de esa forma se perpetúe la inequidad, con un INE que, como dijo Pablo Gómez no sea autónomo, y donde la sobrerrepresentación del oficialismo en el congreso sea la norma. 

Lamentablemente, por lo que hemos visto hasta ahora, la reforma va, en todas sus iniciativas, de regreso a 1976. Y a eso se agrega el peligro de sumar en la misma jornada la revocación de mandato y la elección judicial, un galimatías en sí misma, con un INE debilitado, sin autonomía y sin OPLES, sin las instancias estatales para organizar los comicios en esos ámbitos. Lo que viene será, sencillamente, un desastre para la democracia. 


Elecciones más baratas por docena

El asalto a la razón/Carlos Marín

Milenio, 

Ayer se reunió con la presidenta Claudia Sheinbaum el titular de la comisión que elabora la iniciativa de reforma política, Pablo Gómez, para presentarle el proyecto de los cambios constitucionales (que requerirán una legislación aún desconocida).

Dos días antes lo hizo con nueve de los once consejeros del Instituto Nacional Electoral, que le entregaron 241 propuestas imposibles de ser tomadas en cuenta en 48 horas para lo que se le presentó a la mandataria.

El INE tardó cinco meses en elaborar ese paquete y a Gómez le llevó unos minutos desairarlas.

A los consejeros les comentó no creer en la autonomía de las instituciones públicas (con excepción de las universidades), lo cual despide el tufo del poder presidencial metiendo mano donde no debe.

Si no le gusta que el instituto se gobierne, ¿de quién creerá que debiera depender?

Por si fuera poco, Gómez se burló de los consejeros al decir que es difícil lograr consensos, porque ni ellos los tienen (Dania Ravel y Claudia Zavala no estuvieron presentes ni suscribieron el documento propositivo).

Es muy explicable que en los órganos colegiados haya discrepancias, pero los mejores acuerdos son los que se deciden en consenso. De hecho, sería preocupante que no las hubiera en el INE.

Lo alarmantemente torcido es usar esa pluralidad como coartada para descalificar los consensos legislativos que durante más de 30 años permitieron construir el andamiaje electoral de México.

Y aunque Gómez lo negó, desde hace más de 30 años las reformas político-electorales fueron aprobadas en el Congreso por consenso o aplastante mayoría, como las impulsadas por el lopezobradorismo, cuando exigía reglas claras, autonomía, profesionalismo y árbitros robustos.

Al parecer no desaparecerán los Organismos Públicos Locales Electorales, pero se les asignarán presupuestos franciscanos. Tampoco las representaciones plurinominales, a las que se reducirá el número, y se eliminó la atrocidad de que los consejeros, como los juzgadores, sean electos.

Lo previsible, sin embargo, es que la iniciativa presidencial resulte un bodrio normativo que destruya buena parte de lo alcanzado en la organización y calificación de las elecciones. Nadie sabe en qué terminará el engendro, que contempla adelantar un año la consulta de revocación de mandato y la “elección popular” de más de tres mil 500 jueces y magistrados federales y estatales prevista en la destructiva reforma judicial.

Mezclar urnas políticas con urnas judiciales es dinamita, es inconstitucional, contamina ambos procesos, desnaturaliza la función jurisdiccional, porque las mayorías del obradorato no saben ni lo que aprobaron en la reforma judicial y empuja a los futuros juzgadores al basurero del activismo partidista.

La reforma que viene, lejos de fortalecer las instituciones, las domesticará.

El objetivo es concentrar más el poder presidencial, pero ya vivimos lo suficiente para saber que esas recetas no mejoran, sino caricaturizan la democracia…

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De plácemes en Caracas con el Jefe Naranja

Día con día/Héctor Aguilar Camín

Milenio.

Menos torturadas parecen las conversaciones telefónicas presidenciales entre Caracas y Washington que entre Washington y México. Menos urgidas de interpretaciones y glosas.

La bolivariana presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, dijo a los medios ayer:

“Sostuve una larga y cortés conversación telefónica con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, desarrollada en un marco de respeto mutuo, en la que abordamos una agenda de trabajo bilateral en beneficio de nuestros pueblos, así como asuntos pendientes entre nuestros gobiernos”.

La versión de Trump coincidió con la de su encargada:

“Hablamos por teléfono, ella es una persona fantástica con la que trabajamos muy bien. Marco Rubio está viendo esto, y yo también, tuvimos una llamada larga, hablamos de muchas cosas, estamos llevándonos bien con Venezuela”.

Notable que las únicas reservas serias sobre el futuro de la relación de Washington con Venezuela no hayan venido de Venezuela, sino de las grandes empresas petroleras, que vieron con frialdad la invitación de Trump a quedarse con el petróleo venezolano.

Exxon encontró la cosa “ininvertible”, otros dijeron que había incertidumbres que zanjar antes de hacer inversiones largas; solo Chevron, que nunca se salió de Venezuela, vio en la oferta una buena oportunidad.

El sometimiento de Caracas es evidente, con autorización para decir que lo hace todo por el bien de la revolución bolivariana y para rescatar al sustraído Maduro y a su esposa, presos en Nueva York.

No fluye gran información de la marcha puntual del protectorado, salvo que no hay fricciones. Protector y protegido la llevan bien,como dice Trump, y empieza a haber ganancias para la sociedad venezolana.

En particular, el hecho de que han regresado al país la cuenta de X, antes Twitter, que el gobierno apagó durante las jornadas postelectorales de hace dos años, para anular la movilización opositora.

Suponemos que los más beneficiados por la medida serán los que buscaban ser castigados con ella, y que la conversación transversal entre los votantes opositores de aquella elección, cerca del 70%, se restituirá plenamente.

No es poca cosa, y a la vez es nada. Falta mucho por andar, aunque se muestren tan de plácemes en Caracas con el Jefe Naranja.

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Petróleo para Cuba/ Carlos A. Pérez Ricart 

REFORMA, 15 enero 2026

Fui a Cuba en septiembre. Lo que encontré fue un país que juega a ser país.

En el aeropuerto de La Habana, la ventilación es intermitente. Hay apagones de ocho, de diez, de hasta cuarenta horas en los barrios más ricos. En los más pobres, la luz puede irse días, incluso semanas. Como metáfora del fracaso, Coppelia, la principal heladería de La Habana, no tiene helados. No hay combustible suficiente.

En La Habana, la vida cotidiana se organiza alrededor de la escasez. Se camina cuando no hay gasolina; se espera cuando no hay transporte; se pospone cuando no hay energía.

El país avanza en cámara lenta.

Para sostener actividades mínimas -mover autobuses, refrigerar alimentos, mantener hospitales operando- Cuba necesita combustible. No lo tiene.

Es verdad: no vi las condiciones para un colapso espectacular. Vi algo acaso peor: una sociedad detenida, exhausta, funcionando por inercia.

Un país que juega a ser país.

En cámara lenta.
 
Desde esa experiencia concreta resulta difícil tomar en serio uno de los argumentos que ha ganado espacio en el debate público mexicano: la idea de que México debería dejar de vender petróleo a Cuba para no incomodar a Donald Trump.

Es una lógica sumisa. No discute si la política es legal, si es coherente con la tradición diplomática mexicana o si tiene efectos materiales sobre la vida de millones de personas. Discute, apenas, si puede provocar un gesto de enojo del señor que manda en Washington.

En ese razonamiento, Cuba desaparece como realidad material y México se reduce a un país que ajusta su política exterior por anticipación, por cálculo preventivo, por miedo. No se me ocurre una confesión de subordinación más evidente.

Reconozcámoslo. La parálisis que hoy vive la isla no se entiende sin su marco estructural: un embargo económico diseñado para forzar un cambio político mediante el aislamiento.

Los resultados están a la vista. Tras seis décadas, el régimen no ha caído ni se ha democratizado. El costo social, en cambio, ha sido brutal. No mató de hambre a los Castro. Sigue intentándolo con la población.

Conviene, al mismo tiempo, no eludir el otro lado del diagnóstico. Cuba es hoy un régimen autoritario, con todas sus letras. Su modelo político ha cerrado los márgenes de participación y su modelo económico ha fracasado en generar bienestar, productividad y horizonte. En Cuba la palabra futuro hace mucho dejó de conjugarse.

Cuba no es una revolución bloqueada que podría florecer si se levantaran las sanciones. Es un sistema que agotó su capacidad de ofrecer algo más que control y administración de la escasez. Defender el derecho de México a comerciar con Cuba no equivale -ni remotamente- a defender ese modelo.

Para entender hay que separar. Porque la discusión de fondo es otra: si México conserva o no el derecho a decidir su política exterior sin tutelaje. Vender petróleo a Cuba no viola ninguna norma internacional ni contraviene resoluciones multilaterales. Es una decisión soberana y amparada por criterios humanitarios.

Por eso resulta problemático que el debate se reduzca a una pregunta mal planteada: si conviene o no irritar a Trump. El eje del debate es otro: si México debe subordinar su política energética y exterior al temor de una reacción caprichosa y volátil, aun cuando esa decisión tenga efectos materiales directos sobre la vida de millones de personas.

Hoy es Cuba, pero mañana puede ser migración, seguridad, comercio o fronteras. Mientras esa lógica prevalezca, el peso de la bota de Trump se sentirá cada vez más.
·Al final, el asunto no es Cuba, sino algo más elemental. Odiosamente elemental.
Como escribió Federico Bonasso en X, "lo que ocurre es que en Cuba viven seres humanos". Conviene no perderlo de vista. "El cubano -o el palestino- a pesar de lo que sienten o piensan algunos, pertenecen a nuestra especie. Cerrarles el acceso a recursos, medicinas y alimentos es un acto inhumano y racista. Los gobierne quien los gobierne. Y si el mundo va a tirar a la basura la solidaridad para no molestar a Trump, gana el supremacismo y la barbarie".
Vender petróleo a Cuba no es apoyar un régimen fallido. Es rechazar el miedo como criterio de política exterior y negarse a normalizar el castigo colectivo.
 @perezricart
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EE. UU. presiona a México para que fuerzas estadounidenses combatan a los cárteles

Reportaje del NYT de hoy, 15 de enero eleborado por  Maria Abi-Habib, Julian E. Barnes, Eric Schmitt Tyler; ademas de Jack Nicas y James Wagner colaboraron con la reportería desde Ciudad de México y Edward Wong desde Washington, D.C.

Estados Unidos está intensificando la presión sobre México para que permita a las fuerzas militares estadounidenses llevar a cabo operaciones conjuntas a fin de desmantelar laboratorios de fentanilo en el país, según funcionarios estadounidenses.

El impulso sucede mientras Donald Trump insiste al gobierno mexicano para que otorgue a Estados Unidos un papel más importante en la lucha contra los cárteles de la droga que producen fentanilo y lo introducen de contrabando en territorio estadounidense.

La propuesta se planteó por primera vez a principios del año pasado y luego se abandonó en gran medida, dijeron los funcionarios. Pero la petición se renovó después de que las fuerzas estadounidenses capturaron al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el 3 de enero, y ha implicado a los más altos niveles del gobierno, incluida la Casa Blanca, según varios funcionarios.

Autoridades estadounidenses quieren que fuerzas de su país —ya sean tropas de Operaciones Especiales u oficiales de la CIA— acompañen a soldados mexicanos en redadas contra presuntos laboratorios de fentanilo, según funcionarios estadounidenses que hablaron bajo condición de anonimato para comentar cuestiones diplomáticas delicadas y de planificación militar. Estas operaciones conjuntas supondrían una importante ampliación del papel de Estados Unidos en México, medida a la cual el gobierno mexicano se ha opuesto hasta ahora rotundamente.

La presidenta del país, Claudia Sheinbaum, ha dicho en repetidas ocasiones que los dos países colaborarían en la lucha contra los cárteles, pero que su gobierno rechazaba la propuesta de Estados Unidos de enviar soldados estadounidenses al otro lado de la frontera.

Trump “en general, insiste en la participación de fuerzas de Estados Unidos”, dijo en una conferencia de prensa poco después de hablar con Trump por teléfono el lunes por la mañana. “Siempre decimos que no es necesario”, dijo, y añadió que él “fue receptivo, escuchó y dio su opinión y quedamos en que vamos a seguir trabajando” juntos.

En lugar de operaciones conjuntas, funcionarios mexicanos ofrecieron este mes algunas contrapropuestas, entre ellas, un mayor intercambio de información y que Estados Unidos desempeñe un papel más importante en los centros de mando, según una persona familiarizada con el asunto. Según funcionarios estadounidenses, ya hay asesores de Estados Unidos en los puestos de mando militares mexicanos, que comparten información de inteligencia para ayudar a las fuerzas mexicanas en sus operaciones antidroga.

Las autoridades mexicanas se encuentran bajo presión para llegar a un acuerdo, ya que a algunos funcionarios estadounidenses les gustaría que el ejército de EE. UU. o la CIA llevaran a cabo ataques con aviones no tripulados contra presuntos laboratorios de drogas, una violación de la soberanía mexicana que debilitaría significativamente al gobierno.

No obstante, los laboratorios de fentanilo son particularmente difíciles de encontrar y destruir, afirman los funcionarios estadounidenses, y Washington sigue desarrollando herramientas para rastrear la droga mientras se produce. Los laboratorios emiten menos rastros químicos que los de metanfetamina —que pueden detectarse con drones— y a menudo operan en zonas urbanas con los utensilios rudimentarios que se encuentran en una cocina familiar, según funcionarios y exfuncionarios. Los laboratorios de metanfetamina y cocaína, sin embargo, requieren espacios mucho mayores, lo que facilita su detección.

Durante el gobierno de Joe Biden, la CIA empezó a realizar vuelos secretos con aviones no tripulados sobre México para identificar posibles ubicaciones de laboratorios de fentanilo, una operación que se ha ampliado desde que Trump asumió el cargo.

Los aviones no tripulados se utilizan tanto para encontrar laboratorios como para rastrear los precursores químicos que llegan a los puertos marítimos mexicanos y luego son transportados a sus destinos, según un funcionario estadounidense informado sobre la operación.

Esa información de inteligencia se entrega actualmente a unidades militares mexicanas, muchas de las cuales han sido entrenadas por fuerzas de Operaciones Especiales estadounidenses. A continuación, los soldados mexicanos planifican y ejecutan las redadas para acabar con los laboratorios.

Según la nueva propuesta de Washington, las fuerzas estadounidenses participarían en las redadas encabezadas por fuerzas mexicanas, dirigiendo la misión y tomando decisiones clave, según personas familiarizadas con las conversaciones, incluidos funcionarios estadounidenses. Pero las fuerzas estadounidenses estarían en apoyo, brindando inteligencia y asesoramiento a los soldados mexicanos en primera línea.

Al consultarle sobre la planificación para México, el Departamento de Defensa dijo en un comunicado que “está preparado para ejecutar las órdenes del comandante en jefe en cualquier momento y en cualquier lugar”.

Una portavoz de la CIA declinó hacer comentarios.

El éxito de la incursión de este mes en Venezuela parece haber envalentonado al gobierno de Trump. Poco después de esa operación, él dijo que lo siguiente era un cambio de régimen en Cuba y resucitó las exigencias de que Washington tomara el control de Groenlandia.

Aunque Washington se ha centrado en Maduro y Venezuela como principal fuente de las drogas introducidas de contrabando en Estados Unidos, el país sudamericano desempeña, en realidad, un papel menor en ese comercio ilícito. La mayoría de las drogas introducidas de contrabando en Estados Unidos llegan a través de la frontera de 3200 kilómetros que comparte con México.

El fentanilo también es responsable de la mayor parte de las muertes por sobredosis en Estados Unidos y es, con diferencia, la droga callejera más peligrosa.

El año pasado, la Casa Blanca designó el fentanilo como “arma de destrucción masiva” y a varios cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras

El gobierno de Trump empezó a presionar para que hubiera fuerzas estadounidenses dentro de México poco después de llegar al poder el año pasado, pero las autoridades mexicanas han rechazado sistemáticamente esas propuestas, exigiendo que Washington respete su soberanía.

Nosotros tenemos unidades del ejército, de fuerzas especiales sumamente capacitadas”, dijo el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México, Omar García Harfuch, en una entrevista el mes pasado. “¿Para qué se requerirían?”, añadió, en referencia a las fuerzas estadounidenses. “Lo que necesitamos es información”.

Que tropas estadounidenses operen dentro de México es una cuestión especialmente delicada, teniendo en cuenta la historia compartida: Estados Unidos ha invadido México alrededor de una decena de veces y ha emprendido varias apropiaciones de tierras que incluían Texas y California.

Esa profunda desconfianza ha disminuido gradualmente en las tres últimas décadas, en las que México ha colaborado más estrechamente con las fuerzas estadounidenses y ha compartido más información de inteligencia, sobre todo con los agentes de la Administración para el Control de Drogas (DEA). García Harfuch dijo que hay menos de varios centenares de agentes de seguridad estadounidenses en México y que todos están desarmados y cuentan con la aprobación de las autoridades mexicanas.

Los agentes de la DEA en México colaboran principalmente con las fuerzas mexicanas y tienen prohibido participar en operaciones terrestres antidroga. Pero antiguos funcionarios estadounidenses que han trabajado con las fuerzas mexicanas afirman que si Trump se excede en la presión, esa cooperación podría romperse.

Sheinbaum se encuentra en una situación precaria. Si acepta las exigencias de Washington para realizar operaciones conjuntas con las fuerzas estadounidenses, podría sufrir una revuelta dentro de su propio partido político, una organización de izquierda que alberga profundos recelos hacia Estados Unidos.

Pero si el gobierno de Trump decidiera lanzar un ataque militar unilateral en territorio mexicano sin el conocimiento de la presidenta, ella podría perder rápidamente el apoyo dentro de su partido gobernante y entre los votantes mexicanos.

La propuesta de operaciones conjuntas también presenta un conflicto frente a las recientes leyes mexicanas que restringen la presencia de soldados extranjeros en suelo mexicano, incluida una enmienda constitucional aprobada el año pasado.

Poco después del ataque en Venezuela, el Senado mexicano retrasó una votación prevista para el 5 de enero para permitir la entrada en México de fuerzas especiales de la Marina estadounidense para realizar ejercicios conjuntos de entrenamiento a partir de finales de este mes. La Constitución del país exige al Senado que apruebe la entrada de soldados extranjeros.

Sheinbaum, quien originalmente había solicitado la entrada de los soldados estadounidenses, negó la semana pasada que el retraso estuviera relacionado con el ataque a Venezuela, al decir que se debía a que el Senado aún no había entrado en sesión, pero un senador mexicano dijo que el aplazamiento se debía efectivamente a la acción estadounidense.

Sheinbaum ha pedido a García Harfuch que actúe con mayor dureza contra los cárteles desde que llegó al poder a finales de 2024. Desde entonces, México ha desplegado cientos de fuerzas en el estado de Sinaloa para contrarrestar al cártel de Sinaloa, el mayor distribuidor de fentanilo del mundo, lo que ha dado lugar a detenciones de alto nivel y a una escisión y debilitamiento de la organización narcotraficante.

El gobierno afirma que está deteniendo a miembros del cártel y destruyendo laboratorios de drogas a un ritmo de casi cuatro veces el del gobierno anterior.

“No estamos diciendo que el problema esté resuelto”, dijo García Harfuch. Pero, añadió, “lo que estamos haciendo es que pegamos en una estructura criminal abajo, en medio, arriba. Todo”.

Jack Nicas y James Wagner colaboraron con la reportería desde Ciudad de México y Edward Wong desde Washington, D.C.

Maria Abi-Habib es corresponsal de investigación con sede en Ciudad de México y cubre América Latina.

Julian E. Barnes cubre las noticias relacionadas con las agencias de inteligencia estadounidenses y los asuntos de seguridad internacional para el Times. Lleva más de dos décadas reportando sobre temas de seguridad.

Eric Schmitt es corresponsal de seguridad nacional para el Times. Lleva más de tres décadas informando sobre asuntos militares y antiterrorismo en Estados Unidos.


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