La sociedad sbierta y sus sombras:
La historia, como bien sabía Karl Popper en 1945, no es un camino lineal hacia el progreso, sino una batalla constante entre dos formas de entender la existencia humana.
El refugio de la incertidumbre
La sociedad abierta es, en esencia, la aceptación de que nadie posee la verdad absoluta. Es el mundo de la democracia liberal, de la duda, del mestizaje y de la conversación entre culturas. Sorman nos recuerda que la fuerza de este modelo no reside en la imposición, sino en su modestia: la capacidad de aceptar que el futuro es incierto, pero que esa incertidumbre es precisamente lo que nos hace libres.