Hay silencios que gritan más que cualquier discurso, y hay llamadas que, con un solo timbrazo desde el norte, tienen el poder de sacudir el reloj de la "sagrada" mañanera en Palacio Nacional. En este tablero de ajedrez que compartimos con el vecino, la decimosexta conversación entre los jefes de Estado se sintió, hasta donde la vista nos alcanza, menos como un trámite y mucho más como un ejercicio de equilibrismo al borde del abismo.
Tras 40 minutos de diálogo, la Presidenta Sheinbaum calificó como "productiva y cordial" esta nueva entrega de su relación con Trump. Con la seguridad y el T-MEC como ejes, ambos mandatarios coincidieron en que la relación "va muy bien", en un intercambio que incluso permitió un saludo de cortesía con la primera dama, Melania Trump. El mensaje oficial es de continuidad; sin embargo, en la política, lo que se ve suele ser solo la punta del iceberg.