Cuando el enemigo duerme en casa..
En los pasillos de Palacio Nacional, el aire de este 2026 está cargado. No es solo la presión que cruza el Bravo; es el peso de lo que se calla adentro. El análisis de Mary Beth Sheridan en The New York Times es brutalmente claro: el mayor desafío de Claudia Sheinbaum no es el poder de fuego en los cerros, sino los hilos que amarran la política con el crimen.
La realidad es cruda: el narcotráfico ya no asedia al Estado; se ha mimetizado con él.
La mutación: del soborno al cogobierno
Lo que Sheridan describe es una metamorfosis terminada. Atrás quedaron los sobres bajo la mesa; hoy lo que opera es una red de poderes territoriales donde alcaldes, gobernadores y capos leen el mismo guion. El dilema para la Presidenta es trágico: Morena, su propio movimiento, cobija figuras cuyas sombras llegan hasta los expedientes más oscuros del rimen organizado. Bajo esta óptica, combatir al narco no es una estrategia militar, es una cirugía de autoconmoción.