Crónica de un choque de visiones: entre el dato y el estruendo
La atmósfera en Palacio Nacional se sentía densa este viernes. No era para menos: desde Washington, las voces de la "línea dura" —encarnadas en figuras como Marco Rubio— lanzaban estocadas con ese sello de intransigencia que se ha vuelto su marca personal. Al calificar los avances de seguridad en México como "inaceptables", no tendían un puente diplomático; lanzaban un guante, exigiendo cuentas con la actitud de quien se asume fiscal del mundo.
Sin embargo, la presidenta, aunque muy presionada, no baja la mirada ante el estruendo. Con la metodología de quien confía en la solidez de sus números, respondió no con adjetivos, sino con datos que buscaban imponer silencio. En el centro de su defensa: una reducción del 40% en homicidios dolosos en apenas quince meses de gestión. Para ella, el Gabinete de Seguridad no es una oficina de trámites, sino un búnker de vigilancia permanente encabezado por un equipo que, en sus propias palabras, "prácticamente no duerme".
La Presidenta no se quedó en la trinchera; cruzó la frontera con una lógica de reciprocidad que incomoda en el norte. Su argumento funcionó como un espejo: si Washington exige balas y capturas en el sur, debe ofrecer campañas de salud y prevención en sus propias calles. Al detallar que las incautaciones de fentanilo en la frontera cayeron un 50% porque el decomiso se está haciendo en suelo mexicano (sumando 320 toneladas de drogas diversas), Sheinbaum dejó clara una premisa: México está haciendo su parte, pero el fentanilo no es solo un producto de exportación, sino el síntoma de una crisis de consumo que Estados Unidos no ha sabido —o no ha querido— frenar.
El reclamo fue directo: el músculo de los cárteles no brota de la nada; se nutre del acero de las armas —el 75% de las cuales provienen ilegalmente de allá— y del flujo de dólares que circulan libremente por su sistema financiero.
Bajo esta narrativa de soberanía, las recientes revelaciones de The New York Times y las presiones del Pentágono sobre el uso de drones o fuerzas especiales introducen una nota de suspenso en la mesa. Mientras el norte presiona por la entrega de "narcopolíticos", México juega una carta más sutil: más inteligencia, menos botas.
A pesar de la intensidad del intercambio, el reloj diplomático ofrece un margen de maniobra. Tras el reciente comunicado del Departamento de Estado, queda claro que existe un blindaje temporal; una certeza de que, al menos hasta el 23 de enero, no habrá acciones unilaterales en territorio mexicano. Es un compás de espera donde la diplomacia camina sobre cristales rotos.
Al final, el choque es de naturalezas irreconciliables. Mientras el sector más radical en Washington intenta imponer una fiscalización basada en la fuerza bruta, Sheinbaum apuesta por una gestión política y técnica del conflicto. El verdadero drama reside en la fragilidad de esa línea fronteriza: el fantasma de una acción unilateral no es solo una amenaza logística, es una herida potencial a la columna vertebral del Estado mexicano. Nos recuerda que, detrás de cada estadística y cada amenaza tecnológica, hay una estructura social que no se puede reconstruir solo con pólvora.
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Comunicado Conjunto México-Estados Unidos
Llamada del canciller Juan Ramón de la Fuente con el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio
Secretaría de Relaciones Exteriores | 15 de enero de 2026 | Comunicado
El texto de la siguiente declaración fue difundido por los Gobiernos de México y los Estados Unidos de América.
Tras la llamada sostenida a principios de esta semana entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el presidente Donald Trump, el secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, y el secretario de Estado, Marco Rubio, conversaron hoy por teléfono para abordar los desafíos que en materia de seguridad enfrentan ambos países. Los secretarios reafirmaron la importancia de la colaboración entre México y los Estados Unidos, basada en el respeto mutuo a la soberanía y coincidieron en que es necesario hacer más para enfrentar las amenazas compartidas.
Ambos secretarios reconocieron que, aún con el progreso alcanzado, subsisten desafíos significativos.
Acordaron que el Grupo de Implementación de Seguridad bilateral, cuya próxima reunión está prevista para el día 23 de enero, debe seguir generando acciones tangibles para fortalecer la cooperación en seguridad con resultados significativos, para contrarrestar a los carteles y detener el tráfico de fentanilo y de armas en la frontera compartida.
Asimismo, acordaron dar seguimiento a las iniciativas bilaterales para promover el intercambio de información en iniciativas de seguridad transfronteriza.
El secretario Rubio y el secretario De la Fuente convinieron en convocar una Reunión Ministerial de Seguridad en Washington, D.C., en febrero, con motivo del primer aniversario del inicio de este nuevo capítulo en la cooperación bilateral en temas de seguridad. Dicha reunión de alto nivel ofrecerá la oportunidad de evaluar avances alcanzados y definir con claridad futuras colaboraciones.
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