13 may. 2017

El papa Francisco dijo qué espera de su reunión con Donald Trump


Elisabetta Piqué/ corresponsal de LA NACION en El Vaticano.
SÁBADO 13 DE MAYO DE 2017 • 16:37
Papa en avion regreso desde Fatima
A BORDO DEL VUELO PAPAL.- En la habitual conferencia de prensa que concedió en el vuelo de regreso a Roma desde Fátima, que duró media hora y en la que se mostró en muy buena forma pese a la intensa visita de 23 horas al santuario mariano, el papa Francisco habló de diversos temas.

A diez mil metros de altura, volando en un Airbus A320 de TAP, aerolínea portuguesa, una pregunta obligada fue qué espera de la audiencia que tendrá con el presidente estadounidense, Donald Trump, considerado su opuesto, el 24 de mayo próximo en el Vaticano.
Y el Papa fue diplomático, cauto y sincero: "Nunca juzgo a una persona sin escucharla, creo que no debo hacerlo", dijo. "Yo diré lo que pienso -y ustedes ya saben bien lo que pienso-, y él, lo que piensa. Siempre hay puertas que no están cerradas, hay que buscar puertas que están entrecerradas y hablar de cosas comunes y seguir adelante", agregó.
"La paz es artesanal, se hace cada día, también la amistad, el conocimiento mutuo, la estima mutua, es artesanal, se hace todos los días. Hay que decir con respeto lo que cada uno piensa, para caminar juntos y ser sinceros con lo que uno piensa", insistió.El cara a cara entre el Papa y Trump se espera con inmensa expectativa mundial por tratarse de dos figuras con visiones muy distintas sobre inmigración, clima, justicia social, proliferación de armas, etc, el Papa fue cauto y, también, optimista.
Preguntado si creía que Trump iba a suavizar sus políticas, Francisco contestó que no se permitía hacer semejantes "cálculos políticos" y aclaró que no pensaba cambiar a nadie. "No soy uno que hace proselitismo, ni siquiera en religión", sentenció.
Marie Collins
Ante otra pregunta sobre el portazo que dio, en marzo pasado, la irlandesa Marie Collins, víctima de pedofilia de niña, que integraba la Comisión para la Tutela de Menores del Vaticano, que se fue acusando a la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) de no escuchar sus recomendaciones, Francisco le dio en parte la razón.
Admitió de hecho ciertas dificultades, pero dijo que el Vaticano está haciendo lo posible para avanzar en un tema crucial. "Marie Collins me explicó bien las cosas, hablé con ella, es una buena mujer, sigue trabajando en la formación de sacerdotes (en la comisión) y un poco de razón tuvo al hacer esta acusación porque hay muchos casos retrasados y amontonados (en la CDF)", admitió.
Al respecto, reconoció que falta personal en el sector que se ocupa de los casos de abusos de sacerdotes y aseguró que, de todos modos, la Secretaría de Estado y el prefecto de la CDF, el cardenal Gerhard Muller, estaban buscando corregir eso, con más funcionarios. Adelantó, por otro lado, que se está planeando crear, para agilizar las cosas, "tribunales continentales", por ejemplo, uno para América latina.
Destacó, por otro lado los "grandes progresos" realizados por el Vaticano en este tema: "Hoy, en todas las diócesis hay un protocolo", recordó, al subrayar asimismo la existencia de un nuevo tribunal que juzga los recursos que presentan los curas abusadores, después de ser reducidos al estado laical.
Al respecto, recordó que puso al frente de este tribunal el arzobispo de Malta, Charles Scicluna, que fue durante años promotor de Justicia de la CDF, que el Papa calificó como una "persona indiscutible, la más fuerte en el tema abusos". Finalmente, pese a que hubo en febrero versiones de prensa que lo acusaron de haber perdonado a sacerdotes pedófilos, el Papa aclaró que eso es falso: "Nunca firmé una gracia", aseguró.
Santuario Mariano de Medjugorje
Preguntado sobre el santuario Mariano de Medjugorje, en Bosnia-Herzegovina, Francisco indicó que aún no ha concluido la investigación del Vaticano sobre las apariciones de la Virgen en este santuario, que se dan desde 1981.
"Todas las apariciones o presuntas apariciones pertenecen a la esfera privada, no son parte del magisterio publico ordinario de la Iglesia", dijo. Recordó que existe un informe, aún no publicado, realizado por el cardenal Camillo Ruini bajo encargo de Benedicto XVI, que recibió en 2014 y consideró "muy buen hecho".
Después, sin embargo, la CDF lo puso en duda, algo sobre lo cual el Papa no estuvo muy de acuerdo. Indicó, por otro lado, que hay que distinguir las primeras apariciones, que deben seguir siendo investigadas; y las actuales, que puso en duda y pareció descartar, al igual que el informe de Ruini. "Yo personalmente soy más malo, yo prefiero a la Virgen madre y no a la Virgen jefa de oficina postal, que todos los días envía un mensaje a tal hora. Ésa no es la mamá de Jesús. Estas presuntas apariciones no tienen tanto valor. Esto lo digo como opinión personal", opinó.
Por otro lado, destacó que, como indicó el informe de Ruini, en Medjugorje se da "un hecho espiritual, pastoral" importante, ya que muchos de los que van a este santuario se convierten, encuentran a Dios y cambian su vida. "No hay una varita mágica, este hecho pastoral y espiritual no se puede negar", agregó. Concluyó que ahora, con todos los datos en manos del Vaticano, las respuestas de los teólogos y con la nominación de un obispo (el polaco Henryk Hoser, designado "enviado especial de la Santa Sede" en el santuario en febrero pasado, para ocuparse de la parte pastoral), finalmente se dirá "algo".
Lefebvrianos
Sobre los recientes rumores de que el Vaticano estaría a punto de sellar un acuerdo con los disidentes tradicionalistas de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, también llamados lefebvrianos, el Papa hizo entender que se está trabajando en algo, sin dar mayores detalles. Se especula con la constitución de una prelatura, como la del Opus Dei, para sanar la división con el grupo, escindido desde 1989, cuando Juan Pablo II excomulgó a Marcel Lefebvre luego de que este ordenó a cuatro obispos.

"Las relaciones actuales con los lefebvrianos son fraternales", aseguró Francisco, que recordó que el año pasado les dio licencia para poder confesar y una forma de jursdicción para poder celebrar matrimonios. Resaltó también que tiene "buena relación" con el superior del grupo, el obispo Bernard Fellay, con quien habló varias veces. "Pero no me gusta apurar las cosas, hay que caminar, después veremos", dijo. "Para mí no es un problema de vencedores y vencidos, sino de hermanos que tienen que caminar juntos", concluyó.

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