27 jun. 2018

Las columnas políticas, hoy, miércoles 27 de junio de 2018..

Esta noche en punto de las 21 horas, EPN dará mensaje a la nación...
Hará un balance de los 90 días que duró el periodo campañas, comentará lo que observó en las actividades de los candidatos a uno de los 3 mil 326 cargos de elección popular
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Este jueves 28 de junio el papa Francisco creará 14 nuevos cardenales en el Consistorio ordinario público; a hoy,  los cardenales son 212, de los cuales 114 son electores -menores de 80 años-, y 98 no electores. Mañana serán creados 14 nuevos cardenales, incluidos 3 no electores. La cifra de electores se incrementará a 25 purpurados, cinco más del límite....
En México hay cuatro cardenales electores...
Los cardenales provienen de los cinco continentes, concretamente de 83 países.
Los signos que distinguen el nombramiento cardenalicio son la asignación de una Iglesia de Roma (título o diaconía); el anillo, en uso desde el siglo XII, y la birreta roja púrpura. 
En la imagen el consistorio de Pio XI en 1535..
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Las columnas políticas, hoy, miércoles 27 de junio de 2018....; hoy cierre de campañas; a 4 días para la Jornada electoral...
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Bajo Reserva/ El Universal...
El Pejefest en el Azteca
Nos dicen que en el llamado Pejefest para cerrar campaña, los operadores de Andrés Manuel López Obrador buscan llenar con más de 80 mil personas el Estadio Azteca. Nos aseguran que ya se está organizando la manera en que se “apoyará” a los asistentes con el traslado en autobuses, principalmente desde las colonias de la CDMX y del Estado de México. Nos comentan que quizá lo que ahorraron en el pago de artistas, pues algunos de ellos no cobrarán, se podría gastar en el transporte de los espectadores al acto de cierre de campaña del candidato de Morena, quien al cierre de la contienda aparece como el puntero en las encuestas.
El tropiezo nocturno de Gamboa
¡Cuidado, señores priístas!, rezará un letrero imaginario en el cabestrillo que hoy porta el senador Emilio Gamboa Patrón, quien sufrió esta semana un accidente doméstico. ¿Qué le ocurrió al jefe de la bancada tricolor? Nos explican que se levantó de madrugada y tropezó con la sobrecama y la caída le ocasionó fisura en dos costillas. Don Emilio tiene, por el momento, inmovilizado el brazo izquierdo, pero en su equipo de trabajo dan por sentado que se siente con ánimo para acudir al cierre de campaña del candidato presidencial del PRI, José Antonio Meade, programado para esta tarde en la ciudad de Saltillo. Así que, por favor, señores del tricolor, no vayan a ser tan efusivos con los abrazos y las palmadas en el hombro: Gamboa no anda para tanto protocolo político.
Populismo en América ya está en Amazon
Después de que algunas cadenas de televisión rechazaron la trasmisión de la serie Populismo en América, la plataforma Amazon Prime la puso en su servicio de streaming a un día del cierre de las campañas electorales en México. El trabajo incluye un capítulo denominado El redentor furioso, que aborda la trayectoria del candidato presidencial de la coalición Juntos Haremos Historia, quien el mismo martes reaccionó ante la decisión de Amazon y en su cuenta de Twitter dijo que las televisoras no se prestaron a la guerra sucia para la difusión de una “obra de Alejandro Quintero, empleado de Carlos Salinas y EPN. Si necesitas Tafil, llégale”. ¿Estará tan pero tan aburrida?
El primer designado del gabinete de Anaya
El que ya se vio es Manuel Granados. El presidente del PRD está tan seguro del triunfo de su candidato presidencial, Ricardo Anaya, que se hace secretario de Estado. Nos hacen ver que cuando ayer se cuestionó a don Manuel sobre la viabilidad de la tarjeta que ha enviado su aspirante a distintos ciudadanos, a quienes les promete que, en caso de ganar la elección, les depositará en esa tarjeta mil 500 pesos al mes como parte del programa de Ingreso Básico Universal, defendió esta estrategia electoral y adelantó que cuando Anaya sea presidente y él secretario de Estado, van a revisar todos los programas sociales porque muchos de ellos no tienen orden, ni en cantidades, ni en beneficiarios. Así, el perredista se autodesignó el primer miembro del gabinete anayista. En otras palabras, para Granados este arroz ya se coció. Sin embargo, nunca es bueno sacarlo de la estufa antes de su punto, pues podría quedar crudo.
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TRASCENDIÓ/ Milenio
Que acaso bajo el influjo del #imaginemoscosaschingonas de “Chicharito” Hernández, el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, expresó su deseo de que todos los mexicanos estén a la altura del desafío histórico y el 2 de julio se despierten fuertes y satisfechos de que la elección del domingo haya sido un éxito para la consolidación de la democracia.
En la presentación anoche del libro Vida y muerte de la democracia (John Keane, FCE), en la librería Rosario Castellanos de la Condesa, la titular del Tribunal Electoral, Janine Otálora, llamó a su vez a que haya respeto al resultado de los comicios, pues será una decisión de las mayorías, mientras que José Woldenberg, ex presidente del IFE, advirtió sobre las “pulsiones nacionalistas”.
Que siguiendo con el #imaginemoscosaschingonas, el candidato del PRI, José Antonio Meade, pidió a sus seguidores desde Mérida visitar 100 casas durante la veda para convencer que él es el mejor proyecto, pero conforme avanzaban los eventos redujo esa cifra hasta que en Izamal se las dejó más fácil y solo les pidió ir a tres.
De acuerdo con las cifras de su equipo, acaso también amparadas en el dicho del “Chicharito”, están consolidados en el segundo lugar y a casi 10 puntos de AMLO. Por cierto, valga aclarar que la reunión del candidato con empresarios regios el domingo fue en Ciudad de México y no en Monterrey, como se publicó ayer aquí.
Que a diferencia del inicio de su campaña, cuando daba entrevistas a diestra y siniestra e incluso convocaba a conferencias de prensa mañaneras para, según él, fijar agenda, en el penúltimo día de su campaña Ricardo Anaya se le escondió a la prensa y dejó en el limbo su postura en temas como la denuncia del Grupo Riobóo o los dichos de su adversario Andrés Manuel López Obrador sobre la aparición del diablo si se consuma un fraude electoral.
En Tamaulipas se limitó a hablar de sus principales propuestas, como combate a la corrupción e inseguridad, y tanto en Mante como en Ciudad Victoria, donde atiborró estadios, pareció que los 32 grados de calor congelaron su discurso de confrontación.
Que la Comisión Nacional de Seguridad, que encabeza Renato Sales, aseguró a la Comisión Permanente del Congreso que sí se fortalecieron con presencia de la Policía Federal los mecanismos de protección a candidatos y ciudadanos que participan hasta hoy en actos de campaña.
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El Verde le sonríe a Morena
Confidencial/ElFinanciero
Muy activos andan los dirigentes y operadores de la cúpula nacional del PVEM en los estados, y nos confirman que líderes como Jorge Emilio González, El Niño Verde, han tenido diálogo y acercamientos no sólo con el PRI, sino también con… Morena. Reconocen que hay contactos con los responsables morenistas, entre ellos Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal, “o con quien sea necesario para lograr acuerdos” en torno de comicios locales. “Haremos equipo con quien tengamos que hacer equipo, no siempre será con el mismo partido”, nos aclaran.
'Ahora sí, ya ganó Barrales'
Más en broma que en serio se comentaba ayer por la noche que “ahora sí, ya ganó Alejandra Barrales”, con la declinación que hizo en su favor la excandidata a jefa de Gobierno, Purificación Carpinteyro. Donde no les hizo ninguna gracia fue en el partido que encabeza Luis Castro, pues Purificación contó con todo el apoyo y, sin embargo, salió con su domingo siete al cuarto para las doce
Y el respaldo de Zavala fue para…
Margarita Zavala rompió el silencio y a través de un video que circula en redes sociales mostró su apoyo a un candidato… pero no para Presidente, sino para alcalde en la Ciudad de México, en Benito Juárez. La excandidata presidencial independiente expresó su respaldo al panista Santiago Taboada. El respaldo que tanto esperó Ricardo Anaya no llegó para él, pero sí para otro panista.
El encuentro evitado
José Antonio Meade y Andrés Manuel López Obrador tuvieron eventos ayer en Yucatán, muy cerca uno del otro, pero no coincidieron. Es un encuentro fortuito que sigue sin darse, a pesar de que el lunes estaba programado que viajaran los dos en el mismo vuelo de regreso a la CDMX, lo que no ocurrió. Por cierto, en la sala de espera para ese vuelo del lunes por la noche, el tabasqueño estaba muy interesado en saber dónde exactamente serían los eventos de Meade en tierras mayas. Mucha cautela. ¿Será para evitar toparse en el camino?
La veda de AMLO
Luego de que en el último minuto de hoy se dé cerrojazo definitivo a las campañas presidenciales, López Obrador prácticamente tiene lista su agenda para los tres días de veda electoral. Mañana el tabasqueño acudirá a cierre del ciclo escolar de su hijo menor, Jesús Ernesto, acompañado de su esposa Beatriz Gutiérrez. El viernes y sábado los dedicará a su familia, y a la par atenderá algunos asuntos previos a los comicios del domingo. Tres meses de campaña (oficial) y 277 mítines son el resultado de esta etapa para el abanderado de la alianza Morena-PES-PT.
Anaya votará en Querétaro
Será en su estado natal, Querétaro, donde Ricardo Anaya, candidato de la coalición Por México al Frente, emitirá su voto este domingo. Nos confían que el aspirante presidencial acudirá a las urnas entre las 8:00 y las 10:00 horas, en la casilla 485, que se ubica en Paseo Constituyentes No. 809, col. Del Valle, Querétaro. Posteriormente –nos dicen– se trasladará a un hotel de la Ciudad de México, donde, junto con su equipo de colaboradores y simpatizantes, esperará el resultado de la jornada electoral.
Peña, sin romper ley electoral
Para el TEPJF, las actividades que ha desarrollado el presidente Enrique Peña Nieto, en el contexto del proceso electoral, se han apegado a la ley. Pese a que Morena acusó que el mandatario violó la equidad al entregar una carretera en Veracruz y difundir el evento, los magistrados de la Sala Especializada puntualizaron que el Presidente no hizo llamados al voto, promoción de alguna candidatura ni propaganda gubernamental, por lo que su actuación ha sido en apegado a la ley.
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KIOSKO | Corresponsales de El Universal
Lilly Téllez da la lucha contra el machismo
En Sonora, nos cuentan, Lilly Téllez, candidata al Senado de la República por Morena, sentó un precedente en la justicia mexicana al ser la primera mujer protegida por el gobierno federal tras denunciar violencia política de género en su contra. Los ataques misóginos en redes sociales al llamarla basura, menopáusica, vieja hedionda, arrabalera, nos comentan, arreciaron desde que la periodista se reunió con comentaristas de la Mesa Cancún. E incluso, nos detallan, un presunto líder juvenil del PRI, de Ciudad Obregón, fue más allá y publicó: “Eres una basura de persona en toda la extensión de la palabra, créeme que nosotros nos encargaremos de que no llegues a ningún puesto”, palabras consideradas por doña Lilly como amenazas. Por ello, nos dicen, interpuso una denuncia ante la PGR y el 19 de junio solicitó protección personal, debido a que hoy realizará su cierre de campaña en ese municipio. El único tache para las autoridades, nos dicen, es que el “sí” apenas le fue notificado ayer.
UdeG se tiñe de azul y naranja
La Universidad de Guadalajara ya pintó color en la elección pues, nos dicen, ayer citó a dos conferencias de prensa en las que la información benefició a la coalición PAN-PRD-MC, a la que algunos liderazgos universitarios como los ex rectores Raúl Padilla y Tonatiuh Bravo le han apostado. En un primer llamado, nos señalan, se dio a conocer un sondeo que ubica al candidato presidencial Ricardo Anaya a sólo tres puntos de Andrés Manuel López Obrador. Y más tarde, nos platican, el Hospital Civil, que administra la universidad, anunció que después de varios años se han dado cuenta de que uno de sus proveedores de medicamentos les ha vendido a sobreprecio, siendo el implicado el doctor Carlos Lomelí, candidato de Morena a la gubernatura.
Líder perredista ve paja en el ojo ajeno
Al dirigente del PRD en Michoacán, Martín García Avilés, le salió el tiro por la culata al intentar desacreditar a cinco candidatos de Morena en la entidad por supuestamente haber amasado cerca de 100 propiedades de forma inexplicable. Sin embargo, nos dicen, don Martín olvidó que a quienes señala, hasta hace poco y todavía al inicio del proceso electoral, eran militantes de su partido. Lo peor para el perredista, nos aseguran, es que los involucrados, Raúl Morón, Cristina Portillo, Cristóbal Arias, Ignacio Ocampo y Víctor Báez, le recordaron que las propiedades son parte de sus declaraciones patrimoniales y que no se puede tipificar el delito de “enriquecimiento sospechoso”, como lo definió el dirigente, ya que no existe en ninguna legislación. ¡Ups!
Voto útil… para aspirante panista en Mérida
La disputa por la alcaldía de Mérida, nos cuentan, comienza a tornarse interesante luego de que circulan varias versiones de que el aspirante blanquiazul, Renán Barrera, podría beneficiarse con el voto útil de muchos morenistas, tras las últimas exhibiciones de fuerza del abanderado priísta, Víctor Caballero. Así, nos hacen saber, los panistas le apuestan a que los seguidores de Fernando Xacur (Morena) se decidan a no votar por él con el único fin de evitar que el tricolor regrese a la alcaldía más importante de la entidad.
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EN PRIVADO |/Joaquín López-Dóriga
Milenio
Obligado: del triunfo a la reconciliación
Todos hemos fallado un penal. O muchos. Florestán
Con el último minuto de este miércoles habrán terminado las campañas electorales en las que partidos y candidatos nos bombardearon, de acuerdo con datos del especialista Javier Tejado Dondé, con 55 millones de spots, de lo que no hay referente en el mundo, y no lo había en México. Este tsunami fue producto de una reforma electoral de quienes desde el hígado y el rencor, dijeron que así terminarían con la espotización de la política y nos bombardearon con decenas de millones de anuncios.
Hoy, pues, acaba esta etapa de este tortuoso tramo producto de la misma reforma partidista, que nos lleva de una precampaña a una intercampaña a una campaña, a un período de reflexión y, en este caso, a la mayor jornada electoral de que haya registro en México con más de 3 mil 500 cargos de elección en juego.
Así pasamos por esas tres estaciones en un proceso que inició el lejano 8 de septiembre y que culminará, tras la jornada del domingo, con la declaración de candidatos electos, incluido el de Presidente de la República, que es donde, obviamente, se ha centrado la atención.
A lo largo de este proceso vimos y escuchamos de todo. Lo más grave, los 48 aspirantes a un cargo de elección popular borrados de las boletas a tiros por el crimen organizado.
Y esto debe servir para la obligada reforma que sigue a cada elección, y modificar el sistema de comunicación política, recortar gastos y presupuestos a los partidos obligándolos, además, a un ejercicio de transparencia en el uso de recursos, ya públicos, ya privados y la designación de candidatos.
Con la violencia, el más grave daño de este proceso es la polarización social, familias y amigos enfrentados por el proceso, por lo que la prioridad de quien resulte ganador el domingo y de los que no, será llamar a la reconciliación nacional, pero más allá del discurso, con hechos.
¿Cómo vería usted una visita del ganador a sus oponentes…?
Digo, un mensaje claro que abone en la unidad rota por la crispación y la violencia física y verbal.
Una vez con el resultado, la prioridad debe ser la reconciliación nacional.
RETALES
1. ATAQUE. A Amalia García, secretaria de Trabajo de Ciudad de México y perredista de toda la vida, le dio esta semana un ataque de memoria: renunció al PRD y anunció su apoyo a Morena por la alianza entre su partido y el PAN para abanderar a Ricardo Anaya. Y digo ataque de memoria porque esa alianza lleva meses;
2. NADA. Como le adelanté ayer, los gobernadores panistas de Aguascalientes, Durango, Baja California Sur y Querétaro no se deslindaron de Ricardo Anaya ni se pronunciaron para hacerse del PAN tras el resultado del domingo. Ya vendrán los tiempos; y
3. BARREIRO. Este caso dará un giro dramático el mes que viene. El primer aviso lo dio ayer la PGR con el informe que le exigió y envió a la Comisión Permanente, en el que dice que han asegurado 398 cuentas bancarias y realizado 83 entrevistas a 15 imputados. Es decir, el caso sigue y seguirá vivo.
Nos vemos mañana, pero en privado
lopezdoriga@milenio.com
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 AMLO, Meade, Anaya  de cara al 1 de julio
Razones/JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ
Excelsior...
Un político tiene que tener la habilidad de predecir lo que va a pasar mañana,
la próxima semana, el próximo mes y el próximo año,
y poder explicar después por qué nada de eso pasó. Winston Churchill
Hace seis años, cuando concluía la campaña electoral que llevó a la Presidencia a Enrique Peña Nieto, nadie hubiera imaginado el escenario que estamos viviendo hoy, a unos días de los comicios que cambiarán, en muchos sentidos, el sistema político e incluso el modelo de desarrollo del país.
Hace seis años, el PRI parecía renacer con el triunfo de un candidato popular, luego del desgaste panista que significaron doce años en el poder. El PRD pensaba que finalmente se podía deshacer de un López Obrador que después de dos derrotas electorales les parecía ya un lastre. Éste se disponía a crear un partido que muchos creían simplemente testimonial.
La cantidad de errores que cometieron los muchos de los principales actores de este proceso ha modificado ese escenario. El único que no cambió su discurso, que se mantuvo exactamente en la línea que concibió para sí mismo desde el año 2000 fue López Obrador. Se alejó del Pacto por México, de las reformas, no fue parte del diálogo y de los acuerdos entre los partidos y cuando percibió los errores de sus adversarios se fue contra ellos.
Supo aprovechar de tal forma una Reforma Electoral, con algunos capítulos sencillamente insensatos, que, como presidente de Morena pudo hacer campaña durante cuatro años, mientras sus futuros adversarios se desgastaban en tareas de gobierno o partidarias. Y aprendió de sus propios errores, al tiempo que se hacía de un equipo más confiable que los que lo habían acompañado en las dos campañas anteriores.
Por eso, ese político que parecía defenestrado hace seis años, cuyo siguiente paso era tener un papel testimonial, será muy probablemente, salvo alguna sorpresa mayor, el próximo Presidente de México. No es el mejor, no deja de provocar incertidumbre, uno no termina de saber nunca qué es exactamente lo que piensa, muchas de sus ideas rozan con la intolerancia y en lo económico con un regreso al pasado que definitivamente no fue el mejor. Pero goza de un olfato político y de una relación con la gente, de una terquedad (que algunos ven como virtud, aunque sea en realidad un defecto) que lo tienen donde está.
Hoy su movimiento es una amalgama política que va de la izquierda radical a la derecha más conservadora y eso es lo que lo hace tan fuerte en el terreno político y electoral. Ese PRI que hace seis años parecía que regresaba para quedarse en el poder por muchos años, terminó colocando en la candidatura presidencial a un hombre intachable, con la mejor hoja de servicios profesionales que se pueden pedir, serio, honesto, franco, con un profundo conocimiento del mundo y de la economía. Un político sin partido. José Antonio Meade tiene las mejores credenciales para encabezar un gobierno.
Pero comenzó demasiado tarde, no se construyó con tiempo su candidatura. Llegó sin una estructura nacional, sin ser conocido, como producto de un proceso de destape priista demasiado tradicional. Y en la dicotomía entre mostrarse como independiente o priista, durante semanas no era percibido como lo primero por la gente mientras que los segundos no lo veían como uno de los suyos.
En realidad, su campaña comenzó a tener sentido, fuerza, dirección, hace apenas unas semanas. Ha crecido y creo que ha superado a Ricardo Anaya, pero habrá que ver si le alcanza para canalizar hacia su persona el llamado voto útil. En lo personal creo que es el mejor, pero no siempre los mejores ganan.
El PAN y el PRD, junto con MC tuvieron el acierto de decidir formar un frente para competir, pero cometieron el error de basar sus coincidencias en acuerdos personales, cupulares. Un Frente se forma en torno a un liderazgo muy poderoso o a través de una propuesta programática y con un riguroso acuerdo. Un ejemplo es el Frente Amplio de Uruguay, con estrictos mecanismos, siempre abiertos, para designar candidatos, con una plataforma flexible para gobernar, con personajes de muchas corrientes, pero donde las decisiones nunca son individuales.
En nuestro caso, el Frente se creó para lanzar a Ricardo a la candidatura, a Alejandra Barrales a la Ciudad de México, mientras MC se quedaba con posiciones en el Congreso y con Jalisco (donde Enrique Alfaro decidió que iría solo, porque no necesitaba la alianza). No hubo un proceso abierto para designar candidato y eso alejó a Margarita Zavala y a los llamados calderonistas, a Rafael Moreno Valle y Miguel Mancera, incluso a muchos gobernadores. Y para colmo, su estrategia se basó en decir que metería a la cárcel a Peña, a Meade, a medio mundo, al tiempo que era acusado, nunca quedó claro si justamente o como medida publicitaria de corrupción. El Frente ganará estados y municipios, pero no la Presidencia, y habrá que ver al final, cuántos legisladores tendrá cada uno de los partidos de una alianza que quién sabe cuánto tiempo perdurará después del domingo.

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 EL ASALTO A LA RAZÓN/ Carlos Marín
Milenio
Obsceno atraco de la partidocracia
En su ávida búsqueda de poder, los partidos políticos cometen una gran variedad de fechorías, una de las más agraviantes la de imponer su abominable propaganda en los medios electrónicos.
A partir de mañana y para alivio de las audiencias de radio y televisión, cada emisora del titipuchal que opera en el país dejará de transmitir los 90 spots diarios a que se les obligó sin que se les pagara un centavo.
Los partidos y sus candidatos se despachan del “tiempo del Estado” que, en todo caso, debiera emplearse para fines superiores a las pretensiones electorales.
En ese mismo espacio, a partir de mañana, continuarán transmitiéndose los 27 mensajes por emisora que las autoridades electorales han venido empleando en la etapa previa a la jornada del próximo domingo.
Es por demás abusiva y excesiva la cantidad, porque el total de comerciales políticos (frecuentemente patéticos) con que la partidocracia tuvo a bien empachar a radioescuchas y televidentes suma… ¡59 millones 731 mil 200!
Del monto económico que este atraco significa para las empresas del ramo, ni imaginarlo siquiera…
cmarin@milenio.com
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GRAN ANGULAR /Raúl Rodríguez Cortés
El Universal
Las cuentas de Meade y el riesgo del tigre suelto
Una pregunta pertinente a sólo tres días de las elecciones: ¿la totalidad de los mexicanos que votamos lo hacemos de manera libre y a conciencia? La respuesta es no, lamentablemente. Por eso algunos analistas recurren a las categorías de voto blando y voto duro. El primero es de los libres y el segundo es el de la militancia partidista, y el amarrado a sindicatos u organizaciones afines, a programas asistencialistas del gobierno (voto corporativo) o a la compra del sufragio mediante dinero en efectivo, artículos de consumo y, más recientemente, tarjetas o monederos electrónicos.
Acaso el voto blando sea el que expresa su preferencia en las encuestas y un análisis de la publicación quincenal La Carpeta Púrpura lo estima en 42% del total de posibles electores. El 58% restante constituye, por lo tanto, el voto duro que, acaso, no alcancen a medir los ejercicios demoscópicos.
La lista nominal de electores, según la última auditoría del INE, es de 88 millones de posibles votantes en números cerrados. Un consejero electoral dijo a este reportero que un estudio ordenado por el INE estima una participación de 75% (mayor que las registradas en las elecciones de Zedillo y Fox, las de menor abstencionismo hasta ahora).
Si nos atenemos a ese porcentaje, el próximo domingo habremos votado 66 millones de mexicanos. A partir de esa cifra, el voto blando es de 27.7 millones de ciudadanos y el duro de 38.2 millones.
Asumamos que más allá de sus proyecciones estadísticas, las encuestas solo miden el voto blando. La más reciente de Consulta Mitofsky da a AMLO 37.7% (10.4 millones de votos; a Anaya 20% (5.4 millones); a Meade 17.7% (4.9 millones); y a El Bronco 3.9% (1.1 millones). En el rubro de indecisos marca 21.5% (5.9 millones).
El voto duro, según el análisis de La Carpeta Púrpura, es de 15 millones para AMLO (Morena-PT-PES), de 8.9 millones para Anaya (PAN, PRD y MC) y de 8.4 millones para Meade (PRI-Verde-Panal).
La suma de voto duro más voto blando da a AMLO 25.4 millones de sufragios, a Anaya 14.3 millones y a Meade 13.3.
Está pendiente, sin embargo, la franja de los 5.9 millones de indecisos. Sin descontar a los abstencionistas que indudablemente hay en esa franja y de acuerdo con una estimación de la encuestadora PopGroup, 10% (595 mil 980) optaría por AMLO; 26% (1.5 millones) por Anaya; y 38% (2.2 millones) por Meade.
Si sumamos voto blando más voto duro más porcentaje de indecisos AMLO tiene 26.4 millones de votos, Anaya 15.8 millones y Meade 15.5 millones. La diferencia del puntero con sus dos contrincantes sería, como ve usted, de más de diez millones de votos.
Hay un elemento, sin embargo, que hace notar La Carpeta Púrpura en su análisis La Película Completa de Tres Actos: Encuestas + Voto Duro + Indecisos: la decisión del gobernador perredista de Michoacán, Silvano Aureoles, de apoyar la candidatura de Meade. De acuerdo con su información, Aureoles es uno de los principales controladores del voto duro en Michoacán, desde luego, pero también en el Estado de México y en la capital del país. En ese sentido estima que ese acuerdo político movió a favor de Meade 25.7% del voto duro, es decir, 9.8 millones de votos que, si se le suman al candidato del PRI-Verde-Panal, le darían 25.4 millones y que, restados a Anaya, lo dejarían con 6.3 millones de votos.
En lo personal me parece una exageración, pero solo así Meade se afianzaría en el segundo lugar con una diferencia de menos de un millón de votos (637 mil 420) en relación con AMLO, lo suficientemente pequeña para alterarla en el escrutinio, un escenario muy parecido al de 2006 con el panista Felipe Calderón.
Esas son las cuentas alegres que hace el war room priísta y que dan sustento a la operación electoral (¿fraude?) en marcha y, sin duda, a las recientes declaraciones del propio Meade (“nadie debe sorprenderse de que ganaremos”) o de Aurelio Nuño (“es probable que la elección tenga un resultado muy distinto a lo que reflejan las encuestas”).
Visto así, el asunto es ominoso y peligroso. Otra vez se estaría violentando la voluntad popular, no por el voto indeciso, como argumentan, que por sí solo es incapaz de cerrar la diferencia irremontable que marcan las encuestas; sino por la coacción y compra del sufragio. Una reacción social violenta no es eufemismo, ni el tigre suelto o el diablo presente son amenazas, sino realidades. ¿Les alcanzará la maniobra? ¿Se atreverán a tanto? Dejemos, por favor, que las urnas hablen en libertad.
INSTANTÁNEAS: 1. LENTITUD. Poco ayuda, en este contexto, el anuncio del INE en el sentido de que el conteo del PREP será más lento de lo esperado y que los preliminares se conocerán hasta la noche del lunes 2 de julio.
2. PROVOCACIÓN. Me dicen que los ex delegados perredistas en Coyoacán Mauricio Toledo y Raúl Flores, tienen listo a un grupo de golpeadores que buscan generar violencia en el cierre de campaña de AMLO que tendrá lugar hoy en el Estadio Azteca.
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De naturaleza política(ENRIQUE ARANDA
Excelsior..
Todo listo…previsiones
Todo parece indicar que Morena se llevará cuatro gubernaturas, entre éstas la Ciudad de México y Chiapas
Cuando a la medianoche de hoy, se concrete el cierre de campañas de quienes compiten por un cargo de elección, todo quedará listo ya para la trascendental jornada dominical en que, vale recordar, más de tres mil 400 posiciones estarán en juego, la Presidencia de la República, nueve gobiernos estatales y 628 curules en el Congreso federal —500 diputaciones y 128 senadurías— de manera destacada.
La titularidad del Ejecutivo federal que, insistamos, continúa siendo vista como “premio mayor” en la contienda y por el que compiten tres coaliciones: Juntos Haremos Historia de Morena-PES-PT con Andrés Manuel López Obrador como candidato; Todos por México del PRI-PVEM-Panal con José Antonio Meade Kuribreña y Por México al Frente del PRD-PAN-MC con Ricardo Anaya, en ese orden, más un “independiente” que, en el mejor de los casos, no es más que el representante de la fracasada opción de los “sin partido” y que poco o nada aporta.
Luego, la atención se centra en el número de entidades que, se prevé, podría ganar cada una de las fuerzas y que, salvo sorpresas de última hora serían cuatro de nueve —Ciudad de México, Morelos, Chiapas y Tabasco— para el lopezobradorismo, una en cada caso para naranjas (Jalisco), amarillos-azules (Guanajuato) y el tricolor-turquesa (Yucatán), así como dos disputadas, “peleadas” en extremo: Puebla y Veracruz (esta última se afirma, con todo un gobierno estatal, el de Miguel Ángel Yunes Linares, puesto a disposición de la campaña del abanderado frentista, su hijo del mismo nombre…).
A la vista de una eventualmente amplia victoria de López Obrador y los suyos, entones, es que cobra mayor relevancia —y así parece haberse entendido ya en los cuartos de guerra de todos— la elección del Legislativo federal donde, según los más diversos estudios, sí, Morena podría lograr también mayorías relativas —entre 200 y 210 diputados federales y poco menos de 60 senadores— seguido de Acción Nacional con 100-110 y 28-30 en la Cámara baja y alta respetivamente, el Revolucionario Institucional (PRI) con 75-80 y 12-15 según el caso, el de la Revolución Democrática (PRD) con aproximadamente 40 y 10, Movimiento Ciudadano 30-9, del Trabajo (PT) 15-5, Verde Ecologista 10-2, Encuentro Social (PES) con 10-1, Nueva Alianza (Panal) 5-2 y, tanto en Cámara de Diputados como de Senadores, una representación de independientes, 5 y 3 previsiblemente.
Todo listo ya, a la espera sólo de la concurrencia a las urnas —60%-65% se estima— de los poco menos de 90 millones de ciudadanos en edad de sufragar. De aquí al domingo, entones, reflexión y toma de decisión al margen presiones y/o coacción, la que sea.
ASTERISCOS
* La que parece ser la última medición de cara a la elección, la de POP Group, prevé un cierre muy disputado entre Andrés Manuel López Obrador (34%), José Antonio Meade (29%) y Ricardo Anaya (21%) aunque, en verdad, lo que llama la atención es la presunta inclinación del llamado “voto indeciso” que, en este caso, prevé ir 39% en favor del priista-panalista, 20% por el perredista-panista y 12% por el tabasqueño.
* Sin desperdicio, el documento que de cara a los próximos comicios emitió ayer el Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (Imdosoc), que dirige Jorge Navarrete Chimes, y en el que, entre otras cosas, invita a votar, “a no replegarse o ser indiferentes frente al dolor social”, a “no dejarnos manipular para que votemos en bloque por un solo tipo de propuesta” y, menos, “bajo alguna forma de compra” del sufragio.
* Creciente malestar de guanajuatenses, ante las radicales posturas de la morena Malú Micher que, dicen, de llegar al Senado impulsará la aprobación de leyes contrarias a la familia, dará un impulso formal a la agenda LGBT y abortista a nivel estatal y nacional y, más, alentará la división social “alentando privilegiar a una minoría, sobre la mayoría que también tiene derechos”.
Veámonos el viernes, con otro asunto De naturaleza política.
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EN TERCERA PERSONA /Héctor De Mauleón
El Universal
No hay propuesta de seguridad para el próximo sexenio
Cuatro días para las elecciones y el panorama no puede ser más descorazonador. Durante los últimos años el país se ha sumergido en el peor periodo de violencia e inseguridad de su historia reciente. Y sin embargo, ninguno de los candidatos a la Presidencia parece tener una idea clara de qué debe hacer para terminar con todo esto.
El Observatorio Nacional Ciudadano envió un cuestionario con 250 preguntas a José Antonio Meade, Ricardo Anaya, Andrés Manuel López Obrador y Jaime Rodríguez. La idea era que los ciudadanos que votarán el domingo tuvieran la mayor cantidad de detalles sobre las propuestas de seguridad de cada candidato.
Políticas frente a las drogas y tiempo de implementación; objetivos a corto, mediano y largo plazo; indicadores de resultados; presupuesto a erogar; transformaciones normativas e institucionales; diferencias principales entre estas políticas y las que se han puesto en práctica en el país hasta ahora.
Mecanismos previstos para transparentar y rendir cuentas sobre los avances y los resultados de estas políticas públicas; propuestas en materia de lavado de dinero, tráfico de armas, tráfico de personas, prevención social de la delincuencia.
José Antonio Meade respondió las 250 preguntas. Ricardo Anaya atendió solo 75% del cuestionario —y según el Observatorio envió sus respuestas de manera extemporánea.
El Bronco y López Obrador no lo contestaron (el primero parece tener una sola propuesta: mochar manos). A López Obrador lo buscó el director del Observatorio Ciudadano a través de Alfonso Durazo, propuesto como Secretario de Seguridad Pública del nuevo gobierno en caso de que triunfe Morena. La respuesta obtenida fue que de momento el candidato solo estaba concentrado en ganar. Luego de varios intentos —uno de ellos a través de Marcos Fastlicht, quien sería el enlace del gobierno lopezobradorista con la sociedad civil en materia de seguridad pública—, el equipo de AMLO se limitó a enviar un documento general.
De acuerdo con una evaluación de los planteamientos en materia de seguridad de los candidatos presidenciales, dada a conocer ayer por el Observatorio, de dicho documento se desprenden varias generalidades, y “una propuesta reactiva muy similar a la del ex presidente Felipe Calderón”: mantener a las Fuerzas Armadas en labores de seguridad pública, “en tanto se profesionalicen los cuerpos policiales”.
Según el director del Observatorio, Francisco Rivas, la respuesta de AMLO ayuda a predecir su gestión: “poca o nula disposición para trabajar con la sociedad, y para transparentar propuestas”. Señaló que en sus campañas los candidatos “han utilizado como estrategia para no comprometerse ante la sociedad, no hablar de temas de inseguridad”. Ninguno espera que el electorado les pida mayor especificidad.
En resumen, sus propuestas no definen modelos de seguridad y justicia. Todos ellos prometen cambios “sin precisar hacia dónde”, y en el fondo, sin apartarse del rumbo que se ha mantenido en los últimos años. Todos creen que destinar recursos es una propuesta, cuando no lo es, y son incapaces de aterrizar sus ideas en áreas específicas. El Observatorio asegura que la mayor parte de las propuestas “colapsa” a la hora de entrar en detalles. De acuerdo con Rivas, los candidatos confunden también “las responsabilidades y el alcance del gobierno federal con las competencias estatales”.
La evaluación señala que “Meade se arriesgó a enunciar algunas atribuciones que buscaría modificar, como quitarle a los municipios la posibilidad de perseguir delitos relativos al narcotráfico”. A Anaya le reconoció “la visión del país como un agente dentro del contexto internacional y no como un ente aislado” y el esfuerzo “por simplificar las dimensiones y perspectivas del problema”. Y de AMLO destacó “la innovación en materia de sustitución de cultivos, opción política que no ha sido explorada” y “el acuerdo de acelerar la consolidación del Sistema Penal Acusatorio y transformar el modelo de reinserción social de la población penitenciaria”.
Por lo demás, todos coincidieron en mejorar y profesionalizar las policías, pero fueron incapaces de esgrimir un proyecto específico para lograrlo: ninguno supo, por lo demás, cuánto costaría llevar a cabo sus propuestas.
Las conclusiones del Observatorio son demoledoras: a unos días de las elecciones hay importantes fallas en los diagnósticos, la mayor parte de estos son insuficientes —y no deberían serlo a estas alturas, porque en México las fallas cuestan vidas.
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LA HORA DE LAS AMENAZAS/ Rafael Cardona
La Crónica
Suele ser sutil la línea entre la advertencia y la amenaza. Como la lluvia y la llovizna.
Si alguien me advierte de la proximidad de un camión cuando cruzo la calle, me hace un servicio, me auxilia y me evita un accidente. Si alguien me anuncia con el camión cuando cruce la siguiente calle, me amenaza.
La advertencia es una palabra previsora. La amenaza, en ciertos casos, puede ser hasta un delito.
Por eso ignoro si Yeidckol Polevnsky (o como se llame), la presidenta del Movimiento de Regeneración Nacional, Morena, ha advertido o nos ha amenazado con la presencia de Belcebú, Satanás o cualquiera otro de los nombres con los cuales se conoce al maligno, quien no contento con andar suelto y en grupo por el país desde los tiempos de Mario Ruiz Massieu y otros crímenes políticos (los de su hermano y Colosio incluidos), nos regalaría su mefítica y sulfurosa aparición en caso de un fraude electoral.
Si le seguimos la corriente a la señora Yeidckol, el “patas de cabra” se aparecería, seguramente, al galope sobre los lomos de un tigre, pues ya el patrón de la señora nos advirtió o amenazó (durante la convención de los banqueros) de la jaula abierta con el tigre en la calle sin nadie para domar su furia y su frustración si se repetía (dijo él) un fraude electoral como el de 2006.
Sin embargo, las advertencias o amenazas deben tener al menos una base cierta. Si regresamos al ejemplo del camión y el peatón, debe haber por lo menos un viandante y un autobús. Pero en estos momentos, con los observadores de los partidos en cada casilla, con los metiches de la OEA respirando en la nuca de la autoridad electoral, con los cientos y cientos de candados y con los millones de ojos sobre el proceso entero, a pesar de los dislates del Tribunal y las mamilas de los independientes y las cursilerías de los votos en el extranjero y cuanto se mande y quiera, hacer un truco mayúsculo (o minúsculo), es prácticamente imposible.
Pero aun si hubiera otras condiciones técnicas y operativas de seguridad, un desfalco electoral resultaría tan peligroso como un magnicidio.
No habría forma de controlarlo.
Pero si el arcángel Gabriel nos regaló el misterio de la Anunciación arcangélica —con alas negras de Luzbel—, doña Yeidckol, nos anuncia la llegada de Belial, Lucifer o Moloch. Por eso y para el oportuno registro de las cosas y el babalao, pues vale poner la atención en ellas antes de su ocurrencia, no después. Por eso valen la pena estas dos citas contemporáneas.
Algún día le serán útiles a considerados historiadores o al menos cronistas de nuestra evolución democrática: Satanás y “El tigre”.
“(El financiero).- Yeidckol Polevnsky, presidenta de Morena, manifestó que aquellos partidos que intenten algún fraude electoral el próximo 1 de julio se encontrarán con el diablo.
En conferencia de prensa en el Senado de la República, la presidenta de Morena indicó que si bien Andrés Manuel López Obrador ha dicho que no se va meter, ella no permitirá un fraude a ningún precio.
“Andrés Manuel López Obrador ha dicho: yo no me voy a meter, pero yo soy presidenta de Morena y yo sí me voy a meter y voy ir al fondo. Que no se atrevan a querer hacer un fraude porque sí se van a encontrar con el diablo, porque no les vamos a permitir un fraude, a ningún precio, no lo vamos a aceptar”, sentenció”.
Más allá de presumir una independencia de la cual carece y echar aquello de yo soy la presidenta y si el dueño no se mete me meto yo, Yeidckol ha transmitido fielmente el mensaje.
—Diles, diles tú; yo ya dije lo del tigre.
Y meses atrás rechinó la reja de la jaula. Con la lengua en los bigotes y la elástica espina desplegada en un arco magnífico, el hermoso tigre nos miró con sus ojos nictálopes.
—Quieto, la hora no ha llegado.
“(La jornada).- Después del 1º de julio yo me voy a Palacio Nacional o a Palenque, Chiapas.
“Si se atreven a un fraude me voy también a Palenque y a ver quién va a amarrar el tigre. Quien suelte el tigre que lo amarre.
“Yo no voy a estar deteniendo a la gente luego de un fraude electoral. Así de claro, aseguró.
“Por eso deseo con toda mi alma que las elecciones sean libres y limpias y que el pueblo decida.
“Estoy bien y de buenas, tengo mucho tiempo en primer lugar, con 15 puntos arriba en las encuestas. Falta poco y me va a dar mucho gusto trabajar con los bancos, dijo.
“Fue la segunda ocasión que se presenta como candidato presidencial en una convención bancaria, como hace seis años”.
AMALIA
No conoce el diccionario palabra superlativa del cinismo. Tampoco de oportunismo. ¿Abyección?; quizá.
Es el caso de Amalia García, quien tras su cochinero en Zacatecas y su último y mediocre desempeño en el gobierno de Mancera, se dio cuenta, apenas, de la alianza del PRD con Ricardo Anaya.
Y entonces renunció al partido con cuyas siglas ganó dinero a raudales y se formó en la lista de los suplicantes de las migajas de Morena.
rafael.cardona.sandoval@gmail.com
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El lastre de Meade/Raymundo Riva Palacio
Estrictamente Personal/ El Financiero...
José Antonio Meade era secretario de Desarrollo Social cuando en el gobierno al cual servía se decidió la liberalización de los precios de la gasolina, para enero de 2017. Pero fue el secretario de Hacienda que debió administrar la implementación. A mediados de diciembre de 2016, los encargados de la opinión pública en Los Pinos anticipaban molestias, pero le dijeron a los jefes de la comunicación social del gobierno que se podían ir de vacaciones porque no esperaban que durara más de unos cuantos días. Cuando la irritación social se desbordó, los gobernadores buscaron el apoyo de la Secretaría de Gobernación, pero no había nadie. Cuando en Hacienda pidieron respaldo para gestionar la crisis que había estallado, nadie les tomó el teléfono. Meade y su equipo se quedaron solos para enfrentar la metralla, que no fue de días, sino de semanas, y que provocó la peor caída en la aprobación presidencial del sexenio. La desaprobación del presidente Enrique Peña Nieto se acentuó, pero la de Meade se estabilizó. Así podría haber terminado el sexenio, pero lo ungieron candidato del PRI, donde sus positivos se evaporaron y comenzó a pagar culpas ajenas, del presidente y su gobierno.
Meade tiene una preferencia electoral inferior a los 20 por ciento, que es la cifra más baja que ha tenido un candidato presidencial del PRI en su historia. Sus positivos se han evaporado y los negativos del presidente y de su gestión gubernamental se le han colgado del cuerpo como un lastre que cada semana lo hunde más en el mar. En toda la campaña no ha podido remontar la carga negativa en su espalda ni modificar la esencia de la elección presidencial, de ser una de encono y voto contra el gobierno sin importar las características del candidato opositor, a que el electorado vea en Andrés Manuel López Obrador, como argumentan, un líder reaccionario y con políticas regresivas. En su equipo de campaña han admitido que sabían que el electorado estaba molesto, pero nunca se imaginaron cuánto.
La primera aproximación para determinar 'cuánto' es 'cuánto' la aportó la empresa Intélite, que sobre la base de más de 332 millones de registros de informaciones en mil 600 medios de comunicación mexicanos en sus bases de datos, elaboró lo que llamaron El ABC de la Corrupción, donde muestra cómo este fenómeno se coló dentro de los sempiternos temas de preocupación del electorado –económicos e inseguridad–, pero con un hallazgo que explica el porqué hay tanta molestia con Peña Nieto y su gobierno: en todas las subcategorías de la corrupción, el detonante se dio durante la actual administración. Bajo Peña Nieto, todos los indicadores de corrupción, medidos a través de los registros de medios, se incrementaron, en muchos casos, más de 100 por ciento.
El estudio de Intélite muestra cómo las menciones sobre actos de corrupción en los medios se mantuvieron estables durante la primera década de este siglo, y comenzó a escalar la estadística en 2011. En 2012, cuando arrancó el sexenio de Peña Nieto, se registraron 364 mil 320 menciones de corrupción en los medios, que brincó a 60 mil menciones al próximo año y 84 mil para 2015, después del escándalo por la 'casa blanca' del presidente. Al finalizar 2017, el total de menciones superaba las 287 mil. En total, el gobierno de Peña Nieto ha acumulado casi 23 por ciento del total de las ocho millones 701 menciones sobre corrupción que los medios mexicanos han registrado en este siglo. Se puede argumentar que la mala percepción del presidente, y una parte de sus altos niveles de desaprobación, tienen que ver con la imagen de corrupto que se ha proyectado a través de los medios. La corrupción del peñismo es conocida globalmente. El informe de Transparencia Internacional de 2012 calificaba a México con 34 puntos, y en el lugar 105 de 180 países revisados; en 2018 cayó cinco puntos (29) y fue situado en el lugar 135, convirtiéndose en el peor evaluado de los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y, junto con Rusia, el peor del G-20, que son las principales economías del mundo.
Si la evaluación general es negativa, en el desagregado de fenómenos asociados con la corrupción el gobierno de Peña Nieto sale peor. En el capítulo de tráfico de influencias de El ABC de la Corrupción se manifiesta el mismo patrón, de enorme estabilidad durante la primera década del siglo, hasta que entró al poder Peña Nieto. De mil 822 registros de prensa en 2011, se fue a cinco mil 58 al finalizar su primer año de gobierno y a casi siete mil en diciembre de 2017. En el rubro de abusos de ética y autoridad, los registros no pasaron de nueve mil durante los 11 primeros años del siglo, pero se duplicaron al finalizar el primer año de la administración peñista, al dispararse a casi 24 mil en 2014 y estabilizarse en 2016 y 2017, en poco más de 16 mil. El fraude es uno de los capítulos más negativos que registra el actual gobierno, al elevarse las menciones de ese delito de 33 mil, casi al finalizar el sexenio de Felipe Calderón, a casi 100 mil en 2013, el primer año del gobierno de Peña Nieto, y mantenerse arriba de los 70 mil en 2016 y 2017.
Los datos de corrupción en el gobierno de Peña Nieto son devastadores. El 53 por ciento de las menciones sobre corrupción se refieren a servidores públicos y políticos, mientras que 25 por ciento toca a la sociedad y 22 por ciento al sector privado. En todos los casos, la remontada en las cifras se dio durante la actual administración. Analizando el fenómeno cuantitativa y cualitativamente, podría pensarse que el lastre que arrastra Meade es muy oneroso, con un candidato más directamente asociado a Peña Nieto, como un mexiquense o un hidalguense. O sea, si la candidatura presidencial oficial está mal, podría haber sido mucho peor.
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¿Estamos tan mal como decimos?/Pablo Hiriart
El Financiero..
Uso de Razón
Nos hemos pasado todos estos años dando de patadas al pesebre nacional como si estuviéramos en el peor de los mundos.
Tenemos un grave problema de inseguridad y un sentido reclamo por la corrupción en ámbitos federales y sobre todo estatales, que han dado la vuelta al mundo por lo estrafalario de sus excesos.
Sí, pero, ¿de veras nos ha ido tan mal con Peña Nieto como decimos, tuiteamos, escribimos, bromeamos y argumentamos en las sobremesas?
Hay datos que dejan con poco fundamento esa actitud, que es mezcla de reclamo y autodenigración.
De acuerdo con cifras del Inegi, el salario mínimo registró una recuperación de 18.5 por ciento en términos reales (es decir, después de inflación). Es récord.
En lo que va del sexenio se han creado tres millones 600 empleos formales. Récord.
Se han otorgado, vía Infonavit, tres millones 100 mil créditos para viviendas de interés social. Récord.
La inversión extranjera directa ha sido de 181 mil millones de dólares. Récord.
Setenta millones de personas tienen computadora. Récord.
Las tarifas de telefonía celular han bajado 44 por ciento desde la promulgación de la reforma en telecomunicaciones. Récord.
El número de suscriptores de banda ancha (fija y móvil) pasó de 27 a 82.2 millones. Récord.
Los usuarios de internet se incrementaron de 40 a 71.3 millones. Récord.
En cuanto a precios de telefonía fija de larga distancia, bajaron 40.3 por ciento. Récord.
Consumimos un millón 78 mil barriles diarios de gasolina y diésel, de los cuales 72 por ciento es para coches. Récord.
Somos el tercer consumidor de combustibles para coches en el mundo (sólo por debajo de Estados Unidos y China). Récord.
El número de coches en el país es de 30.4 millones, y si sumamos camiones y vehículos pesados la cifra se eleva a 41.4 millones de unidades. Récord.
Aquí en la Ciudad de México, 60 por ciento de la población tiene un coche. Récord.
La esperanza de vida es de 77 años de edad. Récord.
Somos la sexta potencia turística del mundo, pues nos visitan 39 millones de turistas al año. Récord.
Ahora somos el sexto proveedor aeroespacial de Estados Unidos. Récord.
Nos convertimos en el primer país exportador, en el mundo, de cerveza, pantallas planas y aguacates. Récord.
Exportamos más manufacturas que todo el resto de países de América Latina juntos. Récord.
Y así podríamos seguir enumerando logros que se opacan por los memes de que Peña dijo “volvido” en lugar de vuelto.
O que traía calcetines al revés.
Que se confundió con tres minutos en lugar de cinco.
Todos contribuimos a crear la percepción de que somos la escoria del planeta, cuando no es así.
Hasta le echaron la culpa a Peña del secuestro y asesinato de los normalistas de Ayotzinapa, cuando es evidente que fueron víctimas de una guerra entre mafias de la izquierda.
Pero no, repetimos la muletilla interesada de que “fue el Estado”.
Y de tanto patear el pesebre, en lugar de corregir lo malo –inseguridad y corrupción–, vamos a derrumbar la casa que se llama México.
Consumimos como nunca antes.
Tenemos más comodidades que nunca.
La inflación está como nunca de baja.
Hay motivos para el enojo, sí. Pero no para cortarnos las venas y echar al país por la borda.
Reflexionar el voto. De eso se trata.
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AMLO y la libertad de expresión/Jorge G. Castañeda
Amarres
El Financiero...
Varias publicaciones extranjeras han presentado a Andrés Manuel López Obrador como un Trump mexicano, como la respuesta mexicana a Trump, o como un político cuya posible victoria responda a pulsiones sociales parecidas a las que favorecieron al actual ocupante de la Casa Blanca. La analogía se explica en parte por la moda y la facilidad; en parte porque, en efecto, existe una tendencia global hacia los extremos y AMLO es parte de esa ola; y también en vista de algunos rasgos comparables. Entre ellos, el más obvio, desde luego, reside en el nacionalismo económico: tanto Trump como Andrés Manuel creen en la autosuficiencia, el primero en materia de acero, aluminio y automóviles, el segundo en el rubro alimentario, energético y maderero.
Pero existe otro atributo común a ambos políticos que conviene resaltar. Federico Arreola, que conoce bien a AMLO y simpatiza con él, sin ser acólito ni incondicional, publicó una apreciación hace unos días que me parece perspicaz y a la vez alarmante. Dice mi amigo Arreola –lo conocí a través de Luis Donaldo Colosio en febrero de 1994– lo siguiente: “AMLO tendrá el derecho de manejar el presupuesto de comunicación con los criterios que piense más beneficien a su gobierno, siempre y cuando sean legales, y por supuesto la misma libertad que ampara a los medios para hacer su trabajo, la de expresión, autorizará a Andrés a cuestionar a cualquier crítico con el que no esté de acuerdo”. Los fake news de Trump y sus respuestas, críticas o ataques a CNN, MSNBC, The Washington Post o The New York Times, no son otra cosa.
Muchos jefes de Estado o de Gobierno se niegan a permanecer callados ante críticas de los medios de comunicación que les parecen falsas o injustas. Casi siempre pierden esas batallas, pero es comprensible que la incomprensión, la ignorancia o la mala fe de los medios en ocasiones exasperen a quienes realizan la difícil tarea de gobernar. En otros momentos, presidentes impopulares dirigen réplicas amargas y ofensivas a determinados periódicos o columnistas –o conductores de noticieros de radio y televisión– porque ponen en evidencia –o en ridículo– sus errores, mentiras o escándalos.
Trump ha llevado al extremo esta costumbre esporádica y aislada. Denuncia por Twitter a un medio casi diario, y a veces a varios al mismo tiempo. Los insulta, los anatemiza ante sus seguidores –que no son pocos ni indefensos– y les cuelga el estigma de la falsedad, el sesgo y la intolerancia. ¿Y qué?
Y mucho. No es lo mismo una polémica con un colega, es decir, con un par, que con el presidente de un país. En Estados Unidos existe la Primera Enmienda a la Constitución, que en teoría, en la mayoría de los casos, protege la libertad de expresión. Trump la amenaza porque los grandes medios –salvo el NYT– son propiedad de grandes consorcios (el WP de Amazon; MSNBC de Comcast, por ejemplo), que se ven obligados a ser sensibles a las presiones de la Casa Blanca. Pero en México no hay Primera Enmienda, no hay tradición de libertad de expresión, pero en cambio sí una rica tradición de autocensura.
En verdad, ¿salió Rubén Cortés de La Razón por mutuo acuerdo y convenir a sus intereses? O más bien, ¿fue porque Morena sugirió que la primera plana dejara de ser tan crítica de AMLO y los dueños decidieron acceder a esa petición y Cortés no tanto? ¿Se trata de la primera víctima de la autocensura bajo AMLO? 
En México, el presidente –que espero no sea López Obrador– no es un ciudadano de a pie en materia de libertad de expresión. No existe simetría alguna entre lo que dice, escribe o proclama, y lo que pueden sostener críticos, escépticos o fanáticos adversos. Si Arreola tiene razón –y creo que sí la tiene– podemos retroceder muchos años. Quienes comenzamos a escribir en los años setenta –sí, 70– lo sabemos bien.
Por cierto, para seguir con algunos números estatales interesantes. De acuerdo con la encuesta de Reforma para Veracruz, AMLO obtiene 48 por ciento del voto, Anaya 36 por ciento y Meade 15 por ciento en números efectivos. Según la del Centro de Estudios Estratégicos para el Desarrollo de la UdeG, en Jalisco, en votación 'bruta' AMLO logra 35.7 por ciento, Anaya 32.9 por ciento y Meade 13.2 por ciento. Se trata de los padrones tercero y cuarto del país. En Puebla, el quinto padrón, Meade saca 17 por ciento en la encuesta de Reforma (20 de junio). No sé si va a salir en segundo lugar gracias a los votos en Campeche (donde tampoco llega), en Hidalgo o en Colima. En los estados más poblados, no.
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ARSENAL / Francisco Garfias..
Excelsior..
¿Y si se nos aparece el Diablo?
Esta medianoche se acaban las campañas, pero apenas empieza lo bueno. Usted que me lee y que no ha decidido aún si votará por AMLO, Anaya, Meade o El Bronco, tendrá 72 horas para reflexionar hacia dónde quiere que vaya el país.
Todos sabemos que López Obrador ha sido puntero estable en las encuestas, desde que inició la precampaña.
La percepción creada por las encuestas es que ya ganó, au cuando los votantes no han ido a las urnas.
La bronca es que, si pierde, nadie lo va a creer.
Tendremos en ese mismo instante acusaciones de “fraude” y muy probablemente una protesta social.
Ya nos advirtieron que es Andrés Manuel el ganador o se nos va a aparecer “el Diablo” o nos “sueltan al Tigre”.
Modificar mañosamente el resultado de la elección no parece cosa fácil en estos tiempos. Habrá 1.4 millones de ciudadanos que vigilarán la elección en las más de 156 mil casillas que se instalarán por todo el país.
Ni siquiera el senador Manuel Bartlett, a quien le cuelgan el milagro de la caída del sistema en el 88, cree en esa posibilidad.
“Peña Nieto no se atrevería a una cosa así. Quedaría muy mal parado. En cambio, si reconoce el triunfo opositor, se irá como un demócrata”, nos dijo, hace días, el político poblano.
Pero antes de que se nos aparezca Lucifer, si esto llegase a suceder, usted podrá pensar en calma el sentido de su voto.
Hay 87 millones 895 mil 313 ciudadanos convocados a las urnas este domingo.
Tres días enteritos de reflexión. No escucharán el fastidioso ruido de los spots en radio y televisión (nos chutamos 48 millones 522 mil 240 promocionales). Tampoco oirán de los paraísos que nos prometen los candidatos, sin decir los cómos:
Un México sin corrupción, sin violencia, sin crimen, sin pobres, sin gasolinazos, sin desempleados, educado, con moneda fuerte y muchas, muchas oportunidades. Sin deuda y con impuestos bajos.
La bronca es que ninguno de los candidatos trae la receta mágica para alcanzar esas metas.
Y no lo digo por Andrés, como muchos ya se imaginaron. Todos lo hicieron. Ricardo, José Antonio y Jaime. En la guerra y en las campañas todo se vale. Prometer no empobrece.
Los tiempos de la elección son complicados. Hay hartazgo entre los ciudadanos y deseos de cambio. La losa ha sido pesada para José Antonio Meade, representante de la continuidad. La marca no le ayuda.
Las casas encuestadoras, como ya expusimos, lograron arraigar la percepción de que AMLO es invencible. Lamentablemente, las autoridades electorales no tienen credibilidad para contrarrestar esa percepción. Podría venirse una protesta social.
En México no existe la cultura de la derrota. Ya verá usted cómo la noche del 1 al 2 de julio tendremos muchos ganadores en los comicios simultáneos —nueve gubernaturas estarán en juego— que se llevarán a cabo en 30 estados. Podría apostar.
A estas alturas no me queda duda de que Enrique Peña prefiere entregar la batuta al morenista, Andrés Manuel López Obrador, que al frentista, Ricardo Anaya, en caso de que José Antonio Meade no logre remontar los resultados.
La ojeriza entre el priista mexiquense y el panista queretano es mutua. Algo grave pasó entre ellos. Transitaron de la camaradería del Pacto por México a una batalla sin cuartel. En sus respectivos entornos lo guardan como secreto de Estado. Nadie sabe —o fingen no saber— exactamente qué ocurrió.
Pero todo cambió. Allí están como testimonio de los tiempos de camaradería las imágenes de Peña con el “joven maravilla”, cuando éste aplaudía como foca algunas de las reformas estructurales del Presidente de la República.
Ya ungido como candidato presidencial, vía acuerdos cupulares, Ricardo ha hecho de la promesa de investigar a Enrique Peña “y meterlo a la cárcel si resulta culpable de actos de corrupción”, el eje de su campaña.
La idea la empujaron conjuntamente Jorge Castañeda y Agustín Basave, aun en contra de la opinión del PAN. “Pegarle a Peña es rentable”, nos dijo uno de ellos.
¿La estrategia es efectiva? ¿Rendirá frutos pegarle al Tlatoani? Lo veremos el domingo. Si recordamos el “¡cállate, chachalaca!” que le gritó AMLO a Vicente Fox, más bien parece un error.
De lo que estoy cierto es de que el enconado pleito que se libraron Meade y Anaya benefició ampliamente a López Obrador.
La sesión de la Comisión Permanente pintaba para ser la más caliente del año. En la agenda de debates estaba incluido el caso Anaya y las acusaciones de presunto lavado de dinero.
Los priistas querían debatir en el pleno un documento, entregado hace días a la Mesa Directiva del Senado, a través del abogado de Luis Alberto López, chofer del empresario queretano Manuel Barreiro.
López fungió como testaferro en la famosa operación de compra-venta de la nave industrial en Querétaro. Lo hizo, según declaró, a petición de su jefe, sin saber en la que se metía.
Pero el Grupo Parlamentario del PAN se opuso con todo a que se agendara el punto.
Condicionó, incluso, su participación en la sesión de la Comisión Permanente, al hecho de que se retirara el asunto del orden del día, según fuentes de esa bancada.
Vino el jaloneo. La negociación. Un debate de esa naturaleza no le convenía a nadie. En la trinchera del Frente ya preparaban una contraofensiva con temas como Odebrecht, La Estafa Maestra, La Casa Blanca, el socavón…
Emilio Gamboa, coordinador de los senadores del PRI, se encerró un buen rato con Fernando Herrera, su homólogo en la bancada del PAN. Ambos valoraron sus respectivas posturas.
El del PRI, prudente, lo retiró de la agenda de discusiones. La sesión se volvió muy aburrida.
La PGR, por cierto, entregó la mañana de ayer el informe sobre las investigaciones del caso Anaya que hace dos sesiones le solicitó la Comisión Permanente. Le dio un plazo no mayor a diez días, que ya se cumplió.
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La tenacidad de López Obrador/Jesús Silva-Herzog Márquez es analista político y profesor del Tecnológico de Monterrey.
El País, 
Su teología fue la conspiración. Un poder invisible y absoluto le arrebataba una y otra vez la victoria que merecía. La mafia-del-poder dictaba su capricho en todos los ámbitos. Controlando medios, mercados, encuestas y votos, los poderosos se empecinaban en obstruirlo. Hoy México contempla una sintonía de acontecimientos que perfilan a Andrés Manuel López Obrador para ganar la presidencia. Los planetas y los mosquitos se coordinan para darle al candidato de Morena no solamente un triunfo arrollador sino para rehacer el mapa político del país. Hay una conspiración lopezobradorista en el sentido que Cornelius Castoriadis recordaba: todos respiran el mismo aire y al mismo compás, todo sopla en una dirección.
Es el político más raro y más talentoso que ha conocido México en muchas décadas
La inminente victoria de López Obrador es testimonio de una tenacidad asombrosa. Durante décadas ha estado en el centro de la atención nacional. Sus frases, su acento, sus dardos y sus tics se han vuelto parte de nuestra comida diaria. Hecha de más derrotas que de victorias, el hombre que vino del trópico ha creído siempre en su causa y, sobre todo, en sí mismo. Ha sido el político más temido y el más amado. Un factor de polarización y, al mismo tiempo, una antorcha de esperanza. Lo hemos dado por muerto varias veces y está más vivo que nunca. Se creyó que su radicalización tras perder las elecciones en el 2006 sería su fin. Tuvo una segunda oportunidad en 2012 y volvió a perder la presidencia, ahora con un margen claro. Pocos creyeron que tenía futuro por delante. Al cerrársele las puertas en su partido, emprendió la marcha para formar una nueva organización política. Parecía un salto al vacío, la obstinación de un hombre que no admite su ocaso, el capricho que volvía a dividir a la izquierda. Su apuesta terminó siendo acertada: aquella aventura quijotesca se perfila a conquistar la mayoría. López Obrador es un hombre de fe porque ha visto más allá de lo razonable, porque es un creyente en lo inaccesible.
No es extraño que la política sea para él la permanente construcción de adversarios
La fascinación y el temor que suscita pueden explicarse por su extravagancia. López Obrador no se hizo en la política de las camarillas ni en la de los linajes. No ha ascendido presumiendo diplomas ni apostando a las recompensas de la disciplina. No es hijo del centro sino de la periferia. Más bien, es hijo de la periferia de la periferia. Se hizo, literalmente, sobre la marcha. Como nadie, ha recorrido el país de punta a punta. Hace años viajaba horas para reunirse, en un poblado remotísimo, con una decena de simpatizantes. Hoy llena las plazas. Se curtió con tosquedad en la batalla política, ahí donde se quiebran los límites de lo posible, ahí donde se cuestiona lo aceptable. Su singularidad es relevante. En el horizonte mexicano supone la aparición de un liderazgo radicalmente distinto, al mismo tiempo auténtico e indómito, profundo y desbocado. Será el primer líder social que ocupará la presidencia de México. Eso es López Obrador: un espléndido dirigente social. Hombre de instinto, terco, perceptivo, audaz, imaginativo, misteriosamente elocuente. Ahí puede arraigar la intensidad de la devoción y el temor que provoca. El político más raro y también en el más talentoso que ha conocido México en muchas décadas.
Reconocer lo evidente es, tal vez, lo más extraño. López Obrador ha nombrado a nuestro elefante. Lo tenemos frente a nosotros todos los días. Ocupa todos los rincones del país, todas las oficinas, todas las plazas y pocos se atreven a verlo. Es el privilegio que rompe al país. Si todos los políticos, si todos los candidatos registran la desigualdad, solamente López Obrador apunta el dedo al orden oligárquico y no teme nombrarlo. Su discurso embona con el ánimo contemporáneo de México (y del mundo) porque refleja una sincera pasión antielitista. El dirigente de Morena registra como nadie el abismo de México. La polarización que vive el país no proviene del lenguaje ni de la estrategia política de un líder: proviene de una larga acumulación de agravios. López Obrador los expresa y los encauza. ¿Podrá repararlos? Sus denuncias exhiben la captura del poder político, su utilización para el servicio de los intereses privados, la desvergüenza de la corrupción, la atrocidad de nuestra guerra, la falta de oportunidades para millones. Diagnóstico irreprochable. Sus remedios son otra cosa.
López Obrador se hizo a sí mismo, y casi podría decirse que a solas. Si no hay padrinos en su biografía, tampoco hay compañeros. Un insumiso no reconoce pares. Idólatra de sí mismo, está convencido de que la solución para México es él. Tiene la convicción de que, para terminar con la corrupción, basta su presencia. Si el presidente es honesto, todos serán honestos, ha dicho. El aura omnipotente del líder transformará mágicamente la realidad. La fe en sí mismo contrasta con la sospecha por todo lo demás: las instituciones son juguetes de la mafia, las leyes son irrelevantes, la sociedad civil es sospechosa. Sólo él y el pueblo que él encarna le merecen confianza. Quienes han hecho a López Obrador han sido sus adversarios. Contra ellos se formó, contra ellos ha crecido. No es extraño que la política sea para él la permanente construcción de adversarios. Mantenerse en pie es pelear. La política no es la plaza de las conciliaciones sino la condensación del conflicto. Al decretar la enemistad, al enlistar los agravios, al enfatizar la amenaza del enemigo, da cuerpo a una legión combatiente. Sus seguidores son mucho más que votantes. No acompañan momentáneamente a un candidato, no buscan acudir una mañana a la urna para poner un lápiz sobre el papel. Son parte de un movimiento social del que no hay precedente en la historia contemporánea de México. Nadie ha cultivado esa lealtad vehemente como lo ha hecho López Obrador.
Llamando a lo que él llama la Cuarta Transformación de México se esculpe una escultura del tamaño de la del padre de la patria (Hidalgo) del creador del Estado laico (Juárez) y del mártir de la democracia (Madero). Pero ese deseo de gloria parece atemperado en su tercer intento por la presidencia por un plomo pragmático. López Obrador será un populista de manual pero es también un político pragmático. Como alcalde de la Ciudad de México no fue un radical. Encabezó un moderado gobierno de izquierda. Mantuvo un diálogo fluido y fructífero con los empresarios de la capital. Su gobierno fue eficaz, opaco, disciplinado. El equipo que se ha adelantado a nombrar como parte de su gabinete tiene ese perfil. No hay asomo alguno de radicalismo sino, por el contrario, gestos visibles de moderación. En ocasiones ha dejado entrever que la gran reforma debe ser, en realidad, una recuperación de la modestia. El renacimiento del país, ha dicho citando a Francisco J. Múgica, surgirá “de la simple moralidad y de algunas pequeñas reformas”.
Se le acusó de ser el gran peligro para México. Después de doce años de sangre y mugre, de violencia y corrupción, es claro que para los electores mexicanos no hay mayor peligro que la continuidad de lo existente. Por eso hay que decir que el terremoto que provocará la victoria de López Obrador será el gran desafío de México. A todos pondrá a prueba.

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