17 may. 2017

El ex director del FBI acusa a Donald Trump de tratar de obstruir a la Justicia en el 'Rusiagate'

El ex director del FBI acusa a Donald Trump de tratar de obstruir a la Justicia en el 'Rusiagate'
Nota de PABLO PARDO, Corresponsal
Washington
El Mundo, 17 may. 2017 07:39
James Comey, ex director del FBI, y Michael Flynn, ex asesor de Seguridad Nacional. AFP-PHOTO
El presidente de EEUU saca pecho del 'Trumpleaks' en Twitter

El ex director del FBI, James Comey, a quien Donald Trump destituyó hace una semana, fue presionado por el presidente de EEUU para que paralizará las pesquisas acerca de la relación del entonces consejero de Seguridad Nacional, Mike Flynn, con el Gobierno ruso.
Flynn tuvo que dimitir en febrero por sus contactos con el embajador ruso Sergei Kislyak, y se enfrenta ahora a un proceso legal y a una investigación del Senado por esa misma causa. Trump despidió a Comey hace ocho días. La razón de la destitución, según declaró el propio presidente a la cadena de televisión NVC, fue "esa cosa de Rusia, con Trump y Rusia, es todo inventado".

Ahora, según la prensa estadounidense, Trump le pidió a Comey, en un encuentro privado en el Despacho Oval de la Casa Blanca, en febrero, que "se olvidara" ("let it go") de la investigación a Flynn. Eso es lo que afirman los medios estadounidenses, encabezados por el 'New York Times', citando las notas que el propio Comey tomó tras la reunión. Según el diario neoyorquino, una persona del entorno de Comey ha difundido la información, aunque sin permitir a los periodistas ver el documento original.
De ser cierta esa información, el 'Rusiagate' -es decir, el escándalo de las relaciones entre Donald Trump y sus asesores y el Gobierno de Vladimir Putin- entraría en una nueva dimensión. La actuación de Trump podría ser considerada obstrucción a la Justicia, y, además, las notas de un agente del FBI en acto de servicio tienen valor como prueba legal en un juicio.
De acuerdo con el 'Washington Post', Comey interpretó las palabras de Trump como un claro intento de manipular a la Justicia, y decidió no contar nada a los agentes del FBI que llevaban a cabo la investigación sobre Flynn. Aparentemente, el ex director del FBI elaboró un informe con todos los intentos de obstrucción a su investigación sobre el 'Rusiagate', lo que parece indicar que hay más revelaciones potencialmente dañinas para Trump.
El FBI no ha querido hacer comentarios, y la Casa Blanca ha desmentido la información en un comunicado en el que declara que Trump "nunca ha pedido a Comey ni a nadie que termine con una investigación". Según el Ejecutivo, la noticia "no es un relato verídico o exacto" de la conversación.
La filtración de las notas de Comey parece un paso más en la venganza del ex director del FBI por su inesperado cese, del que se enteró, literalmente, por la televisión. La semana pasada, el 'New York Times' ya público que trump le había pedido al director del FBI su lealtad personal, a lo que éste se había negado. Tanto el secretario de Estado, Rex Tillerson, como la embajadora en la ONU, Nikki Haley, han declarado esta semana a los medios de comunicación que Trump les exige fidelidad personal.
Trump reaccionó a la noticia acerca de su supuesta exigencia de fidelidad amenazando en la red social Twitter a Comey con la publicación de presuntas grabaciones sobre sus conversaciones privadas. Por ahora, sin embargo, es Trump quien se está llevando la peor parte en la guerra, tras la difusión, el lunes por el 'Washington Post', de su conversación con Kislyak y el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov y, ayer, por el 'New York Times', de la que mantuvo con en ex director del FBI.

Comey, paradójicamente, es la persona a la que Hillary Clinton acusa de haber entregado la Casa Blanca a Donald Trump cuando, a falta de 20 días para las elecciones, hizo público que iba a reabrir la investigación de los correos electrónicos de la ex secretaria de Estado. Los demócratas culpan a Comey de que lo anunciara, en una clara ruptura con la tradición política del FBI de no interferir en un proceso electoral. Cuarenta y ocho horas antes de los comicios, el FBI declaró cerrado de nuevo el caso sin que hubieran aparecido indicios de delito en los correos de la ex secretaria de Estado.

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