23 jun. 2017

A Ochoa lo desprecian (III y último)/Martha Anaya


A Ochoa lo desprecian (III y último)/Martha Anaya
El Heraldo, 21, 22 y 23 de junio de 2017
Nunca el PRI estuvo tan lejos del Presidente. Ni siquiera Zedillo –dicen- puso a un no-militante a dirigir el partido
Corre una anécdota entre los priistas. Cuentan que ocurrió en una reunión que sostuvo Enrique Ochoa Reza, Presidente Nacional del PRI, con integrantes de la LX Legislatura (2006-2009), en la que les habló sobre la próxima Asamblea Nacional del PRI.
En su discurso, el de Michoacán presumió que esta XXII Asamblea del priismo sería crítica, abierta, plural, similar a la que organizó Luis Donaldo Colosio en 1990 y que en su momento fue como un “volcán político en erupción”.
Cuando Ochoa terminó de hablar, uno de los asistentes solicitó la palabra.
Era Samuel Palma, priista reconocidísimo en el partido, uno de los hombres más cercanos a Colosio y quien llevó precisamente las riendas de la organización de aquella histórica Asamblea del PRI en la que los militantes se rebelaron y cerraron el paso a los técnicos imponiendo varios candados.
El dirigente del PRI accedió y Palma expuso entonces a Ochoa, detalle a detalle, por qué la Asamblea que estaba organizando –de acuerdo a la Convocatoria y los trabajos a los que estaban convocando- nada tenía que ver con la de Colosio.
Pero lo increíble ocurrió poco después: Cuando terminó su exposición el colosista, Ochoa Reza le preguntó: ¿Cuál es su nombre?

-Samuel Palma-, contestó el intelecto.
El dirigente del PRI anotó su nombre.
Ante semejante escena, ningún otro priista participó: “Si no conocía a Samuel, imagínate a nosotros…”, comentan. La escena retrata perfectamente lo que piensan muchos priistas: No consideran a Ochoa militante del PRI (aunque muestre una credencial). No lo reconocen como tal y por ello lo desprecian.
Van más allá. Los militantes de hueso colorado sostienen que “nunca el PRI había estado tan lejos del Presidente como ahora”. Ni siquiera Ernesto Zedillo, alegan, “se atrevió a poner a un no-militante al frente del partido…, y de ideólogo a (José) Murat”.
Lo grave –porque se exacerban los ánimos y es más difícil establecer una conversación- es que precisamente él, Enrique Ochoa es quien encabezará los trabajos de la próxima Asamblea Nacional del PRI.
Y éste no es el momento de quitarlo y poner a otro en su lugar: “Habrá que esperar a que pase la Asamblea –la plenaria está prevista para el 12 de agosto próximo- para removerlo”, opinan entre los propios disidentes.
Saben que los de arriba les tienen miedo. Que están conscientes de que el ánimo social está en contra de ellos y de todo lo que huela al Presidente. Por ello no dudan de que la batalla en la Asamblea –y por ver quiénes se quedan con el Partido- será encarnizada.
GEMAS: Obsequio de Enrique Peña Nieto: “(Yo mismo he recibido mensajes) de una fuente desconocida, pero procuro en todo caso ser cuidadoso con lo que hablo telefónicamente”.
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El enojo es con Peña (II)
“El enojo de los priistas es directamente con el Presidente Enrique Peña Nieto”, acusa la ex secretaria general del PRI, Ivonne Ortega.
Lo ha visto, sentido, palpado, en sus diversos recorridos por el país. Por ello no le da vueltas al tema, ni teme decirlo abiertamente: “Si así nos ha ido con él, que es priista, imagínate con uno que no sea militante…”
Lo mismo escuchamos de distintas corrientes disidentes dentro del partido cuando les preguntamos al respecto: “Efectivamente, el enojo es con el Presidente Peña porque gobernó su grupito y el Partido pagó el costo de sus desaciertos… Desmadraron al PRI!”, aseveran.
En 2016, ejemplifica Ivonne, “el PRI no fue el que perdió, sino las decisiones erróneas que tomaron (para elegir a los candidatos y la manera de acompañar los procesos) y aquellos a quienes les concedieron tomar la decisión”.
Ejemplos claros de esas decisiones equivocadas, apunta la yucateca, fueron Carlos Joaquín en Quintana Roo y Leticia Herrera en Durango. “Ellos debieron ser los candidatos del PRI. Habríamos ganado…”
Y ni qué decir de la cantidad de senadores propuestos por Emilio Gamboa para contender por las gubernaturas en los estados, ¡ninguno ha ganado! De hecho, la única senadora que ha logrado la victoria por el gobierno de su Estado, en esta etapa, es la sonorense Claudia Pavlovich, impulsada por su paisano Manlio Fabio Beltrones.
Los disidentes le ponen números a esta historia: En los cinco años de gobierno de Peña y su grupito, el PRI ha perdido 4 millones 700 mil votos, y retienen 14 gobierno de los 21 con que inició.
Ante este panorama –y lo que ven venir-, los priistas inconformes traen dos posiciones importantes frente a la gran disputa: ¿Quién elige al candidato presidencial de su partido y bajo qué método?
Unos van por la Consulta Abierta a la Ciudadanía, organizada por el INE –aunque sea costosa-, porque consideran que así le arrebatan la decisión de la sucesión al Presidente de la República y obtendrían a la vez “una altísima rentabilidad electoral”.
Otros consideran que lo ideal sería que el Presidente tomara conciencia de lo que pasa y dejara que los delegados del Partido escojan, de manera abierta, real y sin simulaciones, a quien quieran de candidato presidencial.
Este último grupo —aunque también está molesto con Peña- recuerda que La “consulta a la base” –provocada precisamente por el pleito de un grupo contra el Presidente por arrebatarle la Decisión- fracturó al PRI anteriormente: con Roberto Madrazo y Francisco Labastida.
Pero lo que sí tienen claro unos y otros, es que el Ungido “no puede estar identificado con Peña Nieto porque la elección de 2018 va a ser un plebiscito para su gestión”.
Gemas: Obsequio del diputado Vidal Llerenas (Morena): “Es interesante cómo el New York Times tiene un nuevo detractor. Ya no sólo Donald Trump. Ahora es el PRI”.
marthamercedesa@gmail.com
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Ivonne enarbola disidencia priista (I)
El pasado fin de semana, Ivonne Ortega Pacheco terminó convirtiéndose en la abanderada de la disidencia de su propio partido: el Revolucionario Institucional, el PRI.
Ocurrió de una manera un tanto inesperada –aunque si se analiza bien lo ocurrido, hay bastante trabajo de la ex gobernadora yucateca detrás de lo acontecido-, pero así suele suceder.
El caso es que Ivonne acudió a la reunión convocada, el viernes pasado, por “Alianza Generacional” –con José Ramón Martel y José Encarnación Alfaro a la cabeza-, corriente formada en 1973 en la que participan todos aquellos que pasan por un cargo directivo en el PRI.
Pero este encuentro tenía un ingrediente adicional: conjuntaba personajes integrantes de otras corrientes internas del priismo, como las que encabezan Manlio Fabio Beltrones, por un lado; Francisco Rojas con la LXI Legislatura por otro; César Augusto Santiago por su cuenta; o Ulises Ruiz, por su parte.
Y un objetivo común congregaba a las principales corrientes disidentes -acudieron cerca de un centenar-, además de sus propias propuestas e ideas de gobernabilidad y de nación:
Evitar que en la próxima Asamblea del PRI se retire la cláusula que obliga a tener una militancia de cuando menos diez años a quien contienda por ser candidato del PRI a la Presidencia de la República.
Muchos piensan que quitar “la identidad partidista” de los requerimientos obligatorios para convertirse en candidato presidencial del PRI, lleva dedicatoria para el actual secretario de Hacienda, José Antonio Meade, quien no es militante del tricolor.
Pero en opinión de la ex secretaria general del PRI, lleva también intención de abrirle el camino a Luis Videgaray ya que, comenta, con el único cargo que el actual canciller puede acreditar su militancia data de 2009, cuando fue diputado plurinominal.
“Le faltaría un año”, para cumplir el requisito, precisa.
El hecho es que esa reunión del viernes pasado, bien pudo haber pasado sin pena ni gloria, si no fuera porque el líder de la CNOP, Arturo Zamora –obligado por la dirigencia de su partido que pedía sonoro comunicado contra los disidentes- soltó una penosa declaración, calificando a los disidentes de “políticos de café” y acusando que sus palabras provenían de la “frustración”.
Los adjetivos lanzados provocaron un efecto boomerang. Muchísimos priistas se indignaron, incluidos aquellos que ni siquiera se habían decantado por la disidencia:
“Hasta los que no estaban se pusieron”, relataría con humor la sobrina del mítico político çyucateco Víctor Cervera Pacheco (continuará).
GEMAS: Obsequio de Edward Snowden sobre el espionaje a defensores de derechos humanos y comunicadores: “No importa si es una sorpresa, o si nos advirtieron. Lo que importa es que se trata de un crimen contra el público”.
marthamercedesa@gmail.com

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