30 jun. 2017

Cuidemos a La Jornada/Heriberto M. Galindo Quiñones

 La tarde de este viernes 30 de junio de 2017, los trabajadores del diario La Jornada votaron a favor de iniciar un movimiento de huelga - 33, a favor; 54, en contra; y 6 se abstuvieron- en defensa de su contrato colectivo, luego que la empresa Desarrollo de Medios (Demos) decidió recortar las prestaciones pactadas.
Las banderas de huelga fueron colocadas justo a las 17:00 horas, conforme al emplazamiento entregado a la empresa y a la Junta Local de Conciliación y Arbitraje.
Circula un supuesto comunicado de Demosen el que se señala que la huelga será declarada “inexistente”.

Es oportuna la opinión de Heriberto Galindo "Cuidemos a La Jornada/
Heriberto es político, comunicador y diplomático, colaborador de vartioos medios entre ellos SDP Noticias y de misma  Jornada, de la cual es accionista.
La huelga en el periódico La Jornada es motivo de preocupación y por ningún motivo debe generar júbilo. Solo mentes enfermas podrían alegrarse con este hecho.
Independientemente de las razones económicas y financieras que hayan engendrado y originado el movimiento laboral que devino en una huelga que, de todo corazón, deseo que se resuelva lo antes posible, por el bien de la sociedad mexicana que tiene en este diario a un nicho de libertad de expresión y a una atalaya de la izquierda mexicana, en un universo en el que enarbola las causas más patrióticas y nobles de nuestro país y del mundo. 
No hay causa de sustento popular que no haya sido abrazada y defendida por La Jornada a lo largo de su existencia. 


Con aciertos y con errores en sus diferentes enfoques, este medio de comunicación social representa oxígeno en el enfoque diario de un segmento importante de la opinión pública mexicana, dígase lo que se diga.
Paladín de las causas más progresistas y nobles, eso es La Jornada.
Por ello clamo por una solución pronta, realista y justiciera, consciente como estoy de que a las y a los trabajadores les asiste la razón en sus demandas laborales, salariales y de prestaciones económicas, habida cuenta de la deplorable situación del poder adquisitivo de la gente de menores recursos, pero también debe haber conciencia en el sentido de que la situación económica del país y de La Jornada no está en condiciones como para concederles lo que no es viable ni sustentable.
Deseo, de todo corazón y con clara conciencia de la importancia del medio que nació bajo los mejores augurios que la situación se resuelva. 
Cuidemos que no se ponga en peligro a La Jornada como medio de expresión; y hago un llamado a evitar que la crisis devenga en problemas mayores, que no permitan una solución armoniosa, y que después tengamos mucho más que lamentar.
Cuidemos pues que la sangre no llegue al río.  
Evitemos que intereses mezquinos se apoderen de causas y medio tan nobles, cuidémoslo para que no logren transgredir y agredir a un medio digno de larga vida, de ascenso y de avances en todos los órdenes.
Hago votos, también, para que las partes en conflicto lleguen a acuerdos y para que le den nuevos aliento y estímulo a La Jornada, por el bien de la libertad de expresión.


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