Cuba en Venezuela: El trágico fin de la mentira histórica/Fred Alvarez Palafox
@fredalvarez
La Silla Rota, 7 de enero de 2026
Lamento el deceso de mi amigo César Rodríguez Newman; todo tiene su tiempo.
El 3 de enero de 2026 marca un quiebre definitivo en el orden global. Lo ocurrido en Caracas no fue una "misión judicial" ni un trámite burocrático; fue una operación militar —quirúrgica pero de fuerza bruta— que capturó a Nicolás Maduro y a su esposa, fracturando la legalidad internacional y las normas de la ONU.
Hay que decirlo con claridad: Washington ignoró los cauces legales para el uso de la fuerza. Sin la autorización del Consejo de Seguridad, sin el argumento de la legítima defensa y careciendo del aval del Congreso estadounidense, se impuso el "garrote" sobre la ley. Es un remake de las invasiones a Granada (1983) y Panamá (1989). Bajo el pretexto del narcoterrorismo, se ha instalado una preeminencia imperialista que hoy redefine las reglas del juego en el hemisferio.
El factor Delcy y el botín petrolero
En medio del caos, han colocado a Delcy Rodríguez para encabezar una supuesta "transición". Es fascinante observar la metamorfosis: en menos de 24 horas, la funcionaria pasó del grito revolucionario al "susurro conciliador". No nos engañemos: su permanencia no es diplomacia, es una rendición estratégica dictada por el miedo a correr la misma suerte que su otrora jefe.
Pero el trasfondo real es el crudo. Washington ha comenzado a cobrar la factura militar, desplazando de un plumazo a China, Rusia e Irán del control energético venezolano. Mientras María Corina Machado celebra con el pueblo el fin de la dictadura, analistas como Gustavo Tovar Arroyo sugieren que la figura de Delcy podría ser el "mal necesario" —un puente temporal— para contener a las mafias que han podrido al Estado. La pregunta queda en el aire: ¿qué tan temporal?Nada garantiza que Rodríguez suelte el poder voluntariamente. Estamos ante un punto de no retorno donde la democracia no se restaura; se impone a conveniencia.
La caída de las máscaras cubanas
El estruendo de las armas también descorrió el velo de dos décadas: la mentira del "apoyo social" de Cuba. Durante años, La Habana y el chavismo negaron sistemáticamente lo que hoy es una realidad fúnebre: "Perdieron la vida en acciones combativas 32 cubanos", admitió finalmente el gobierno de Miguel Díaz-Canel.
El anuncio es una confesión de parte. Cuba reconoció la muerte de 21 agentes del Ministerio del Interior (Minint) y 11 de las Fuerzas Armadas (FAR). Este dato desmantela el mito de los "médicos y maestros" que iban a Caracas a realizar trabajo social. No eran cooperantes civiles; eran oficiales —desde suboficiales hasta coroneles— incrustados en el corazón de Venezuela.
Esta "invasión silenciosa" es añeja, se selló tras el golpe de 2002. Hugo Chávez, receloso de sus propios militares, delegó su seguridad y la vigilancia de los cuarteles a la inteligencia cubana. El intercambio fue cínico: petróleo a cambio de una "guardia pretoriana" que controlaba desde la cedulación hasta las aduanas. Cuba no ayudó a Venezuela a prosperar; la ayudó a construir un sofisticado sistema de vigilancia interna para perseguir a la disidencia y vigilar al propio ejército venezolano, y esa guardia fue destruida en minutos por los Delta Force.
¿Soberanía u ocupación?
Resulta ofensivo que la Embajada de Cuba en México invoque la "soberanía" al homenajear a sus militares caídos. ¿De qué soberanía hablan cuando el centro del poder en Caracas estaba custodiado por extranjeros? Es la contradicción absoluta de un régimen que se decía antiimperialista pero que confiaba más en fusiles foráneos que en sus propios ciudadanos.
Mi video comentario en la red...
Patético.
Por otro lado, la denuncia de Cuba ante la CELAC suena a retórica hueca. Hablar de derecho internacional tras mantener tropas clandestinas en suelo ajeno es una burla al sentido común. Al final, queda la realidad cruda: 32 familias cubanas lloran a soldados que murieron en una guerra que no les pertenecía, defendiendo a un régimen ajeno.
México: ¿El nuevo pulmón de la Isla o el próximo objetivo?
Debemos poner la lupa en casa. Si Cuba movilizó inteligencia bajo el disfraz de misiones médicas en Venezuela durante 20 años, ¿qué nos asegura que no ocurra lo mismo en nuestro territorio? La seguridad de nuestra República no admite ingenuidades.
Mientras el chavismo colapsa, México emerge como el salvavidas de la isla. Según el Financial Times y Kpler, México ha desplazado a Venezuela como el mayor suministrador de petróleo a Cuba. Pemex, a través de su filial Gasolinas Bienestar, ha notificado envíos por 400 millones de dólares.
En la "mañanera" de este miércoles la presidenta Sheinbaum defendió los envíos de petróleo a Cuba calificándolos como una "relación histórica" y "ayuda humanitaria". Ante el colapso de Venezuela como proveedor, admitió que México ha tomado un rol relevante, aunque aseguró que el volumen de exportación no ha aumentado respecto a administraciones pasadas. Incluso, recordó que en el sexenio de Peña Nieto se llegaron a condonar deudas a la isla para justificar la continuidad del apoyo actual.
Sin embargo, bajo la mirada pragmática de la "Doctrina Monroe" que parece revivir, este crudo no es caridad: es un desafío directo.
Estamos ante una "tormenta perfecta".
El Gobierno de México mantiene su cercanía ideológica con Cuba, mientras un Trump de regreso busca el control total. Como advierte Jorge G. Castañeda, Washington tiene bajo la lupa una estructura política que antes no cuestionaba. Para Trump, apuntalar a un régimen hostil tiene un precio muy alto. La soberanía, hoy más que nunca, parece estar condicionada.
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