¿Dos mujeres y un destino para Venezuela?
La próxima semana, Washington será el epicentro de un tablero político venezolano que parece sacado de un guion de suspenso. Aunque todos los reportes apuntan a la capital estadounidense, las protagonistas llegan por carriles opuestos y con agendas que, al menos hoy, difícilmente se cruzan.
Por un lado, tenemos el regreso al foco de María Corina Machado. Tras un periodo en esa incómoda "sala de espera" —mientras Trump priorizaba el control territorial de Delcy Rodríguez para evitar el caos tras la caída de Maduro—, el republicano finalmente confirmó en Fox News que la espera. Más que una visita de cortesía, se puede ver como un gesto de legitimación política. Parece que Trump busca reconocer la estatura moral de Machado, quien llega no solo como la cara de la resistencia, sino con el brillo de su Premio Nobel de la Paz.
Pero el realismo político —o ese pragmatismo transaccional que tanto le gusta a Trump— corre por otra vía. Fuentes como Maibort Petit y el diario ABC aseguran que Delcy Rodríguez ya pidió permiso para aterrizar en D.C. el próximo martes. La agenda de Delcy no es para la foto histórica ni para el aplauso; lo suyo es pura supervivencia y negocios. Viene a verse las caras con ejecutivos petroleros y emisarios de Trump para discutir lo que el magnate ha pedido sin rodeos: "acceso total" al crudo venezolano.
Es, claramente, su moneda de cambio para frenar esa "segunda oleada de ataques" con la que Trump la ha tenido contra las cuerdas.
¿Se sentarán en la misma mesa?
Mmm. No..Trump está jugando a dos bandas de forma magistral:
Con Delcy tiene el trato operativo: Ella hoy tiene las llaves de PDVSA y el mando militar (con ayuda de Trum); es con quien pacta la logística del petróleo para bajar los precios de la gasolina en EU.
Con María Corina busca la gloria: Ella representa el apoyo popular y la épica democrática que el mundo reclama.
Sentarlas juntas obligaría a Delcy a reconocer a Machado como autoridad, algo que el chavismo residual no está listo para digerir, aun.. Además, mientras María Corina entraría por la puerta grande como líder civil, Delcy lo haría casi "por la cocina", con un permiso especial debido a sus sanciones.
Al final, las veremos en la misma ciudad, pero bajo techos muy distintos. Trump prefiere tener la legitimidad con Machado en una mano y los negocios del petróleo con Rodríguez en la otra. Es el "divide y vencerás" en su máxima expresión. Un destino, sí, pero dos caminos que Trump se encarga de que no se toquen... al menos hasta que él decida quién sobra.
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