11 abr. 2017

Tillerson llega a Moscú en el peor momento de la relación EU-Rusia para que Putin rompa con Asad

Tillerson llega a Moscú en el peor momento de la relación EU-Rusia para que Putin rompa con Asad
Estados Unidos "espera" que Asad abandone el poder en Siria
XAVIER COLÁS, Moscú
El Mundo, 11/04/2017
El jefe de la diplomacia de EEUU, Rex Tillerson, ha llegado a Rusia en un momento en el que las relaciones entre Washington y Moscú están en el periodo más difícil desde la Guerra Fría. La desconfianza rusa ha quedado patente este martes cuando el presidente ruso, Vladimir Putin, ha comparado la situación actual en Siria con los acontecimientos de 2003, cuando -después de su discurso en el Consejo de Seguridad de la ONU- EEUU lanzó entonces una campaña militar en Irak que tuvo como consecuencia "la destrucción del país, el aumento de la amenaza terrorista y la aparición del Estado Islámico en la escena internacional".
Putin ha calificado de "aburrida" la tanda acusaciones contra el Gobierno sirio por los ataques químicos. El jefe del Kremlin las considera "precipitadas". El gobierno ruso ha anunciado que presentará una solicitud formal en la ONU investigar exhaustivamente este incidente y Putin ha dicho que que sospecha que EEUU prepara nuevos ataques.
Tillerson se verá mañana con su homólogo ruso, Serguei Lavrov y puedo incluso haber cita en el Kremlin. Moscú negó en un principio que el jefe de la diplomacia de Trump se fuese a ver con Putin: un gesto interpretado como un castigo por el ataque, pues su antecesor, John Kerry, sí lograba audiencia en el Kremlin cuando visitaba la capital rusa. Pero ahora diversos medios rusos dicen que el presidente podría recibir a secretario de Estado durante la tarde del miércoles.

El Ministerio de Exteriores ruso ha vuelto a condenar el ataque estadounidense contra Siria, calificándolo de "acto de agresión". También ha puesto en duda que Washington realmente esté dispuesto a cooperar con Moscú en la lucha contra el terrorismo. Precisamente este martes se ha sabido que dos militares rusos han fallecido en Siria.
"El reciente ataque de EEUU contra la base aérea de las tropas gubernamentales sirias en Shayrat es un acto de agresión contra un Estado soberano que viola el derecho internacional y refuerza a los terroristas", dice una nota de la cancillería rusa.
Tillerson quiere que Rusia deje caer al líder sirio, Bashar Asad. Pero Moscú cree que si dejan de apoyar a Asad "se alzarán con la victoria los terroristas": así se ha expresado uno de los más destacados miembros del senado, Alexei Pushkov.
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Los países del G7 respaldan al secretario de Estado Rex Tillerson antes de su encuentro en Rusia para discutir sobre Siria
MÒNICA BERNABÉ, Roma
El Mundo, 11/04/2017
Los ministros de Asuntos Exteriores del G-7 volvieron este martes a la casilla de salida. En la primera jornada en la cumbre de Lucca, en Italia, plantearon sancionar a Moscú por su apoyo al régimen de Bashar Asad, y más aún después del ataque con armas químicas llevado a cabo por el Gobierno de Siria la semana pasada en la ciudad de Idlib. En la declaración final de la cumbre, se echaron atrás y abogaron por "dialogar con Rusia" para que "presione a Asad", con el objetivo de lograr el alto el fuego en Siria. El secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, declaró que su país "espera" que el presidente sirio abandone el poder ahora que "el reino de la familia Asad está llegando a su fin".
El ministro de Asuntos Exteriores italiano, Angelino Alfano, declaró ante los periodistas que la reunión del G-7 en la población de Lucca había sido "un éxito político". "Hemos aprobado una declaración final de 30 páginas, y hemos trabajado por la paz", argumentó. El problema es que documentos firmados ya hay muchos, y la paz sigue sin llegar sobre el terreno en Siria.
Alfano expuso que, entre los ministros de Asuntos Exteriores del G-7, prevaleció la posición de dialogar con Rusia y evitar su aislamiento, porque "puede tener un rol fundamental para presionar a Asad y conseguir la paz en Siria", destacó. "Queremos que Rusia respalde el proceso político para una resolución pacífica del conflicto sirio", afirmó el ministro alemán de Exteriores, Sigmar Gabriel.
De esta manera, se descartó la propuesta inicial del ministro de Exteriores británico, Boris Johnson, que el día anterior fue quien más abiertamente abogó por sancionar a Moscú, y llegó a acusar a Vladimir Putin de "hacer tóxica la reputación de Rusia con su continua asociación con un Gobierno que ha envenenado de forma flagrante a su propia gente". Johnson se refería al ataque con armas químicas en Idlib, en el que murieron más 80 personas, entre ellas 20 niños.
El viernes, unos buques estadounidenses estacionados en el Mediterráneo lanzaron 59 misiles de crucero Tomahawk contra un base aérea siria en respuesta a un supuesto ataque químico atribuido al régimen sirio, que causó 87 muertos en la localidad rebelde de Jan Sheijun, en el noroeste de Siria.
El titular de Exteriores italiano también explicó que los países del G-7 apuestan por una "solución política" al conflicto sirio, y descartó una escalada militar, a pesar de que el Gobierno de Donald Trump lanzó la semana pasada 59 misiles crucero sobre la base aérea de al-Shayrat, en Siria, como reacción al ataque de Bashar Asad con armas químicas contra población civil.
En definitiva, todo continúa igual, pero con una declaración más. Y se vuelve a aplazar la solución de un conflicto que ya hace seis años que dura. "El futuro de Asad no se decide en un día", llegó a afirmar el titular italiano de Exteriores, ante las insistentes preguntas de los periodistas.
Alfano explicó que los ministros de Exteriores del G-7 confían ahora en las gestiones que pueda realizar el secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, que este martes viaja a Moscú y se reunirá con su homólogo ruso, Sergei Lavrov. Es decir, la pelota vuelve a estar en el tejado ruso. Y Alfano también destacó el papel que jugará la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del G-7, que tendrá lugar en la ciudad siciliana de Taormina. Pero eso no será hasta el 26 y 27 de mayo.

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