19 jul. 2017

Regensburg; 547 niños del coro de la Catedral fueron víctimas de abusos

Regensburg; 547 niños del coro de la Catedral fueron víctimas de abusos
Vatican Insider, Pubblicato il 18/07/2017
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

Violencia corporal, desde bofetones hasta maltratos y castigos físicos, además de violencias sexuales, desde caricias hasta abusos. Alrededor de 547 niños del coro de la Catedral de Regesburg, dirigido durante 30 años por el hermano del Papa emérito, Georg Ratzinger, fueron víctimas de todo ello durante 4 décadas. Es el desconcertante resultado del informe final presentado por el abogado Ulrich Weber, encargado en 2016 por la diócesis alemana para esclarecer este dramático caso que afectó durante años a los pequeños miembros del Regensburger Domsplatzen, los llamados “Pájaros del Domo”. 

Weber denunció el año pasado que entre 1953 y 1992 alrededor de una tercera parte de los alumnos del coro y de la escuela adyacente sufrieron algún tipo de violencia física, refiriéndose a hechos como golpes, privación de comida o agresiones carnales. Decenas de víctimas fueron escuchadas por el abogado, así como los responsables de la institución, y todos concordaban en definir el coro como «una prisión, un infierno y un campo de concentración». 
En un primer momento la investigación se refería a 231 casos de maltratos: 40 menores fueron violados, según declaró el abogado a BBC Mundo. Unos cincuenta niños indicaron también los nombres de los responsables del coro, la mayor parte de los cuales ya ha muerto. Sin embargo, los delitos ya habían caído en prescripción, por lo que, de cualquier manera, no habrían sido condenados. El informe final indica que el número de las víctimas el doble y confirma que 49 de los culpables han sido identificados. 
 En 2010, los abusos en el coro fueron admitidos por el entonces obispo de Regensburg, el cardenal Gerhard Ludwig Müller, quien hasta el pasado primero de julio era el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, quien, además, fue acusado por Marie Collins, que renunció a la Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores y fue víctima de abusos cuando fue niña, de haber hecho poco en la lucha contra la pederastia en el Vaticano al 1° luglio scorso prefetto della Congregazione per la Dottrina delle Fede. 
 Müller admitió hace siete años los crímenes, pero precisó que los episodios de violencia no coincidían con el periodo del encargo del maestro Ratzinger, director del ensemble de 1964 a 1993. Por su parte, monseñor Georg precisó que no sabía nada sobre episodios de violencia sexual, aunque en una entrevista con el periódico conservador bávaro (“Passauer Neue Presse”), declaró que algunos chicos le habían contado que ciertos episodios extraños sucedían en la escuela de preparación, pero, indicó, «no me indujeron a pensar que habría tenido que intervenir de alguna manera». 
 Georg Ratzinger pedía perdón, como sea, por haberle dado alguna bofetada o algún jalón de orejas a los chicos durante los años 70, cuando era normal (incluso en las escuelas) en aras de la «disciplina y del rigor», requisitos necesarios para «alcanzar un nivel musical y artístico superior». Él mismo había recibido algún bofetón cuando era pequeño, dijo. Y afirmó que se sintió «aliviado» cuando los castigos físicos fueron prohibidos por la ley a principios de los años 80. 
 Weber puso en discusión la veracidad de las declaraciones del hermano de Benedicto XVI. De cualquier manera, no es él el principal acusado en el caso. En el informe se indica el nombre de Johan Meier, director de la escuela adyacente al coro entre 1953 y 1992, y que falleció poco después de su jubilación en circunstancias todavía misteriosas. Según la investigación Meier sería el principal responsable de los abusos. Muchos testigos refirieron que arrojaba bancos a los alumnos (una vez le habría roto el hombro a un niño). También indicaron que tenía la costumbre de llevar a dos o tres niños a su habitación para ofrecerles alcohol y después castigarlos. Un sistema que le habría proporcionado placer sexual. 
 A las víctimas de la diócesis de Regensburg (que el año pasado admitió en un comunicado que 72 exalumnos del famoso coro habían sido golpeados con tal violencia que habían sufrido lesiones corporales) se ofreció una indemnización económica de 2550 euros por persona. El vocero diocesano, Clemens Neck, garantizó la absoluta colaboración con el abogado Weber, cuyas entrevistas con las víctimas habían sido de vital importancia. También insistió en que el trabajo de investigación habría proseguido autónomamente y que solo el informe final habría sido decisivo. El que fue publicado hoy revela el rostro más oscuro del coro que, con más de mil años de historia, es probablemente el más antiguo del mundo. 





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