6 ago. 2017

'Norberto no tiene perdón de Dios'...Bernardo Barranco

Revista R, de Reforma, 6 de agosto de 2017
'Norberto no tiene perdón de Dios'

Miguel de la Vega
Cd. de México (06 agosto 2017).- Bernardo Barranco cree en Dios, pero ya no cree en la Iglesia. Economista de profesión, ha dedicado casi 40 años de su vida al estudio y análisis de las religiones, de sus ángeles y demonios; pero no los de las Escrituras, sino los de carne y hueso. Su más reciente libro es sobre Norberto Rivera, a quién llama "El Pastor del Poder".
¿Por qué hacer el libro hasta ahora que ya se va Norberto Rivera?
¡Precisamente porque se va! El tema amerita en este momento una evaluación, no solamente para el público en general, sino para la propia Iglesia.
¿No habría sido mejor hacerlo en la plenitud del santo poder?
Hubiera sido interesante, pero podría ser hasta parcial. Este momento es el cierre del ciclo, él mismo lo planteó cuando dijo: "A mí no me corresponde evaluar mi periodo, les corresponde a otros". De ahí le tomé la palabra al cardenal.
¿Hubiera sido posible publicar un libro así hace algunos años?
Yo creo que no.
¿La Iglesia sigue siendo tabú?
La Iglesia sigue siendo poderosa ante los políticos. Particularmente este cardenal ha sido uno de los más políticos en la historia de la Iglesia contemporánea. Los vínculos del cardenal no son con la feligresía, sino con los resortes del poder de este país: mediático, político, económico.
¿Para qué quiere ese poder?
Porque el cardenal tiene la noción de que la historia la hacen las élites y por eso es un pastor de élites.
¿Realmente es un hombre de fe?
Es un hombre que cree en Dios, pero a su manera. Es parte de la generación del Papa Wojtyla, Juan Pablo II, que concibe a la fe casi como una ideología. Una ideología perfecta que tiene que estar por encima de las otras ideologías.
¿Norberto fue parte del sistema?
Norberto Rivera es parte del sistema, es una parte central del sistema y es el actor con más peso que ha tenido la Iglesia en los últimos 20 años.

En términos de los intereses de la Iglesia, ¿actuó bien Norberto?
Norberto Rivera buscó posicionar a la Iglesia como un factor de poder en la agenda pública. Que en los grandes temas la Iglesia estuviera debatiendo sobre la mesa, palmo a palmo, su agenda. Y en el plano político, la Iglesia quería decir qué candidato era viable y cuál no. Norberto quería que la Iglesia se convirtiera en un factor de poder tan importante como los demás factores.
¿Lo logró?
No. Tuvo asideros en algunos políticos, en algunos magnates, pero hay que ver los fracasos en las grandes polémicas que ha tenido, fracasos en el tema del aborto, en el de la píldora del día siguiente, incluso en los matrimonios igualitarios.
¿Cuál será el legado de Norberto Rivera?
Lo vamos a recordar como artífice de un modelo de Iglesia caduco, como el modelo de una Iglesia triunfalista, de masas, mediático, con respuestas para todo, pero que no deja huella. Norberto Rivera no va a dejar huella. Al contrario, si uno ve las estadísticas de manera fría, en la Ciudad de México se ha caído el número de fieles.
¿No lo veremos en los altares?
¡Por supuesto que no! Imagínate un personaje que ha encubierto a pederastas, un personaje que ha vivido una vida de magnate, de ricos, que ha viajado en los jets de sus amigos, comido de las grandes comilonas de los ricachones, no se le va a recordar a nivel popular. Es una persona que incluso tuvo relaciones de afecto y sociales con personajes que la historia califica como indeseables como (Óscar) Espinosa Villarreal, que fue regente de la ciudad. Estamos hablando de que él lo saca de la cárcel de Nicaragua, él intercede. En los funerales de Carlos Hank González lo compara con Cristo diciendo que tuvo dos dones: administrar y reproducir panes. Los vínculos de cercanía con las familias Moreira, con Marcial Maciel... Si hay un legado que va a dejar, es un legado negativo.
¿San Juan Diego no se le debe a él?
Sí, pero San Juan Diego es un fracaso. Está abandonado su santuario, ni siquiera existe, fue más bien una utilización mediática y oportunista ¿Quién recuerda a San Juan Diego en este momento? Juan Diego es el reflejo de lo que es Norberto Rivera, un fracaso pastoral.
¿Norberto Rivera tiene perdón de Dios?
Norberto Rivera no tiene perdón de Dios porque ha solapado a verdaderos gánsters religiosos.

¿Este libro se puede considerar como un ajuste de cuentas?
No. Llevo 20 años cuestionando a Norberto Rivera, pero un libro escrito sólo por mí iba a ser muy vulnerable porque el cardenal Norberto Rivera actúa políticamente, es decir, no entra al fondo, sino que descalifica al autor. Por eso invité a diferentes personas a que escribieran el libro, la mayoría somos católicos, la mayoría son mujeres. Le encantan al cardenal las teorías de las conspiraciones, el enemigo externo.
¿Se ve a sí mismo como un mártir?
Como un perseguido, sí, como un cristero, tiene esa ideología.

Uno de los aspectos que se tocan en el libro es el económico...
Mónica Uribe habla sobre los negocios del cardenal, desde quitarle la Basílica de Guadalupe a Guillermo Schulenburg hasta la excesiva comercialización de las visitas del Papa, que pondríamos como "Las papas del Papa". Los dineros es otra constante que tiene Norberto Rivera.

¿Ha sido buen empresario?
Aprendió muy bien de Maciel. Ha hecho buenos negocios, no sé dónde tendrá el dinero, pero de que ha hecho negocios, los ha hecho. Hay agencias de viajes y otras cosas.

El dinero que genera la Iglesia, ¿se lo queda el cardenal?
El ejemplo es que el santuario más grande de México, el guadalupano, genera millones y millones de pesos mensuales, con moneditas. Tienen una mesa con diferentes ficheros donde van entrando las monedas y se va cuantificando, son lugares oscuros, hay una enorme opacidad. Lo único que conocemos es que el abad Schulenburg tenía edificios, inmobiliarias, se convirtió en un archimillonario. ¿Dónde queda ese dinero?, ¿a quién le rinde cuentas? Está en el limbo, no sabemos, ni Norberto Rivera ni la Iglesia rinden cuentas de qué pasa con ese dinero, que es mucho.

Es un personaje complejo el cardenal...
El texto de Guadalupe Loaeza es muy interesante porque habla de un Norberto que viene del mundo indígena y está dentro de la socialité mexicana, esos grupos de poder, esas redes que tiene. Cómo se comporta Norberto Rivera, ahora abriendo botellas de champagne, vinos franceses; es un catador de vinos, habla varias lenguas, le gusta la buena vida. Y también tiene un aspecto jocoso, Loaeza nos habla de los tintes de cabello, esa parte frívola del cardenal, a veces usa negro azulado como cuervo y un negro rojizo medio azabache.

¿No le preocupa irse al infierno con este libro?
¡Al contrario! Con este libro me voy a ganar el cielo.

¿Cuál fue el último milagro que presenció?
No he presenciado ningún milagro, como sociólogo soy creyente pero nunca he presenciado ningún milagro.

Tras estudiar las religiones, ¿usted ha perdido la fe?
En las instituciones, sí. Norberto es un causante de mi pérdida de fe en la institución. Vengo de una profunda formación católica, fui dirigente de Pax Romana a nivel internacional, fui dirigente en Acción Católica a nivel local, dirigente universitario, mi trayectoria podría ser parecida a la de Carlos Castillo Peraza en otra generación. Inclusive estuve muy tentado en algunos momentos de incorporarme al PAN, pero gracias a Dios no lo hice.

¿Cuál es su cruz?
El ver justamente una Iglesia institucionalmente empobrecida, una estructura religiosa muchas veces a la deriva.

¿Y en lo personal?
No creo en las instituciones, me cuesta trabajo entender las instituciones, creo en la fe de la gente, en mi fe, pero es una fe que a veces es dispersa, es medio cósmica.

¿Cree en Dios?
Sí, creo en el misterio de la fe. Yo creo en Dios, a pesar de todo.

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CINCO DATOS
1. Es economista por la UNAM y maestro en Sociología del Catolicismo Contemporáneo por la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París.

2. Fue consejero del Instituto Electoral del Estado de México, director de la Fundación Vamos y presidente ejecutivo de Procura.

3. En los últimos años ha publicado tres libros: El evangelio social del obispo Raúl Vera (2014), Las batallas del Estado laico (2016) y Norberto Rivera, el pastor del poder (2017).

4. Conduce el programa de televisión Sacro y Profano, de Canal 11.

5. Fue fundador del Centro de Estudios de las Religiones de México.


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