29 abr. 2018

Las crueldades de Trump hacia los niños migrantes suceden porque nadie lo frena

Ms de setecientos niños han sido separados de sus padres inmigrantes desde octubre.
¿Por qué se tolera una política tan cruel con los niños pequeños? 
Las crueldades de Trump hacia los niños migrantes suceden porque nadie lo frena
Nicholas Kristof, ha sido columnista para The New York Times desde 2001.
The New York Times, Domingo, 29/Abr/2018
Una caricatura del Dr. Seuss de 1941 en la que quien usa una blusa que dice “Primero Estados Unidos” lee un cuento para niños sobre Adolf Hitler como lobo. La leyenda dice: “Y el lobo masticó a los niños y escupió sus huesos, pero esos eran niños extranjeros, por lo que no importó”. Credit Colecciones Especiales y Archivos de la Biblioteca de la Universidad de California en San Diego

Hace toda una vida, la familia de Ana Frank solicitó visas estadounidenses para escapar de Hitler, pero rechazamos a los Frank y a otros refugiados judíos desesperados. Pensamos: “Es problema de Europa, no nuestro, y no queremos que nos invada ‘esa gente’”.
Hoy, el presidente Donald Trump de nuevo les está cerrando la puerta a los refugiados desesperados. De hecho, el gobierno de Trump ha ido aún más lejos, pues está arrebatando niños de los brazos de adultos que buscan asilo, al parecer como una manera de infligir crueldad innecesaria para desalentar a las personas a que se dirijan a Estados Unidos.
José Demar Fuentes, licenciado de 30 años, llegó en noviembre con Mateo, su hijo de 1 año, desde El Salvador. Fuentes estaba en la lista de ejecuciones de una pandilla salvadoreña, según su abogada, Noreen Barcena, quien añadió que padre e hijo entraron a Estados Unidos legalmente, se presentaron ante un oficial de inmigración, proporcionaron actas de nacimiento y otros documentos, y solicitaron asilo para salvar sus vidas.

Varios días después, los oficiales de inmigración llegaron y se llevaron a Mateo.
“Básicamente, lo arrancaron de los brazos de mi cliente y le dijeron que tenía que entregarlo”, me dijo Barcena. “Ambos estaban llorando”.
Mateo terminó en un centro de cuidado tutelar en Texas durante casi tres meses y tuvo poco o ningún contacto con su familia. Hasta los secuestradores permiten más comunicación.
Caitlin Dickerson, de The New York Times, reportó que más de setecientos niños han sido separados de sus padres inmigrantes desde octubre.
Busqué a Kirstjen Nielsen, la secretaria de Seguridad Nacional, para que comentara al respecto, pero se negó a responder. Tyler Houlton, un portavoz, dijo que el Departamento de Seguridad Nacional “actualmente no tiene una política de separar a las familias en la frontera con fines disuasorios”.
El gobierno señala, y es correcto, que algunos de los solicitantes de asilo llegan con niños pequeños que no son de su familia para generar compasión. Evidentemente, las autoridades deben tomar medidas en esos casos, pero cada vez es más claro que se separa a las familias, en parte, para que el trauma que sufren los niños desaliente a los padres de venir a Estados Unidos.
De hecho, el jefe de personal de la Casa Blanca, John Kelly, dijo públicamente el año pasado que estaba considerando la separación familiar de rutina “para disuadir” a los inmigrantes. La Casa Blanca después respaldó esa medida, aunque no se ha hecho ningún anuncio al respecto.
¿Por qué toleramos una política tan cruel con los niños pequeños? Precisamente por la razón que Dr. Seuss identificó en una caricatura de 1941. Aunque Dr. Seuss es mejor conocido por obras como El gato con sombrero, publicó esa caricatura como un comentario acerca del rechazo de Estados Unidos a los refugiados judíos que intentaban escapar de Hitler.
Como lo escribió Dr. Seuss en la nota al pie de la caricatura: “Esos eran niños extranjeros, por lo que no importó”.
Los refugiados están escapando del terror verdadero. Tomemos como ejemplo a una niña hondureña, Elena, a quien le pidieron, a los 11 años, que fuera la “novia” del líder de una pandilla. A una de las amigas de Elena le habían hecho una propuesta similar, pero la rechazó… Poco después, Elena la vio tambaleándose desnuda por la calle después de que la violaron y le dispararon. Elena finalmente escapó cuando la pandilla amenazó con asesinar a su familia.
Critiqué con fuerza al expresidente Barack Obama en materia de inmigración, pero la diferencia es que las políticas de Obama eran involuntariamente crueles, mientras que las de Trump lo son de manera deliberada. Trump se las ingenia para deshumanizar a los inmigrantes e incluso se queja de que se “reproducen”.
Al final, la esposa de Fuentes pudo venir a Estados Unidos y pedir asilo, y esta vez los oficiales de inmigración la liberaron y le regresaron a Mateo, aunque su esposo aún está detenido. Este trato desigual es un reflejo de lo aleatorio que es el proceso.
La Unión Americana de Libertades Civiles ha interpuesto una demanda en nombre de otra madre, que escapó de la violencia en República Democrática de Congo y llegó en busca asilo junto con su hija de 7 años. Las autoridades migratorias se llevaron a la niña, mientras gritaba aterrada.
La demanda dice que la niña “se sienta por sí sola en unas instalaciones de Chicago, asustada y traumatizada, llorando por su mamá y sin saber cuándo volverá a verla”.
Trump también ha reducido el número de refugiados aceptados para su reasentamiento en Estados Unidos, de un promedio histórico récord de 95.000 al año; este año solo cerca de 20.000 serán reubicados. Como lo señaló en The Washington Post David Miliband, de la organización humanitaria Comité Internacional de Rescate, más sirios fueron asesinados con gas tóxico en Duma (por lo menos sesenta) de los que habían sido admitidos a Estados Unidos desde el inicio del año fiscal en octubre hasta el momento (44).
No creo en las fronteras abiertas, y la política de inmigración es compleja y difícil. Sin embargo, Trump no está tomando decisiones difíciles, sino inadmisibles.
Soy hijo de un refugiado, un beneficiario de la magnanimidad de Estados Unidos, y las políticas actuales me avergüenzan. Cuando los oficiales de inmigración le arrebatan a un padre a su hijo en llanto para enviarlo a un centro de cuidado tutelar, no estamos viendo cómo se aplica una “política de inmigración”. Estamos presenciando una barbarie.

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