2 may. 2018

Enrique Ochoa o la lealtad extrema

Enrique Ochoa o la lealtad extrema
POR JENARO VILLAMIL, 
Proceso, 12 JULIO, 2016 
Era el director de la Comisión Federal de Electricidad y hasta hace unos días no pintaba para el relevo de la dirigencia priista. Pero el jueves 7 se destapó y, al día siguiente, la “cargada” del PRI –bien disciplinada– ya lo arropaba. Se trata de Enrique Ochoa, un neotecnócrata cercanísimo al secretario de Hacienda, quien este martes 12 se convertirá oficialamente en el sucesor de Manlio Fabio Beltrones rumbo a los comicios de 2017 en el Estado de México y de 2018 en todo el país, gracias a que siempre ha seguido el guión que le ha dictado Luis Videgaray y a que ha protegido devotamente a Enrique Peña Nieto.
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- La noche del 9 de marzo de 2011 se realizó una singular cena en la casa de la entonces magistrada presidenta del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), María del Carmen Alanís, para discutir la polémica sobre el spot de 43 segundos del V Informe de Gobierno del entonces gobernador Enrique Peña Nieto, correspondiente a 2010, que supuestamente violó los artículos 134 de la Constitución y el 228 de la ley electoral por transmitir un mensaje que implicaba “una promoción personalizada” del mandatario mexiquense.

En el spot apareció Peña Nieto presumiendo sus “compromisos cumplidos” a cinco años de iniciar su gobierno. Apareció con la camisa blanca arremangada, en una lujosa camioneta negra, hablando ante las cámaras de televisión. Y se observó en todo el país, no sólo en el Estado de México, durante agosto de 2010.
Meses después, en el penthouse de la casa de la magistrada Alanís, en la colonia Jardines de la Montaña, asistieron para “explicar” su posición el diputado federal del PRI Luis Videgaray, personaje de toda la confianza de Peña Nieto, convencido por su amigo Enrique Ochoa Reza, quien estudió la licenciatura en Economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) durante los mismos años en que el futuro secretario de Hacienda fue presidente de la sociedad de alumnos.
Ochoa Reza formaba parte del equipo de confianza de Alanís Figueroa. Era el director del Centro de Capacitación Judicial Electoral del TEPJF, operador de la magistrada junto con Patricio Ballados, el entonces coordinador de asesores de Alanís. Ochoa Reza, además, tenía una añeja amistad con Emilio Rabasa, esposo de la presidenta del tribunal.
En esa cena participaron también el representante del PRI ante el Instituto Federal Electoral (IFE), Sebastián Lerdo de Tejada; el consejero del propio IFE Marco Antonio Baños, exsocio de Alanís en la consultora Demos, y el cabildero Frank del Río, contratado por el PRI.
Según Roberto Zamarripa, en su columna publicada el 21 de marzo de ese año en Reforma, Frank del Río “habría recibido una encomienda: hacer jugosos ofrecimientos a los magistrados del Tribunal Electoral para tratar de revertir en esa instancia la decisión del IFE que castigó a Peña Nieto por violar la Constitución al promover su imagen con spots sobre su V Informe de Gobierno”.
No era poco lo que estaba en juego. Era la primera vez que el IFE ordenaba una sanción a la millonaria campaña de Peña Nieto en medios electrónicos. Tan sólo ese spot le dejó 60 millones de pesos a Televisa, 23 millones de pesos a TV Azteca, 1.4 millones a Milenio TV y 1.5 millones de pesos a Telefórmula, según los datos acreditados por el IFE.

Cuando este dispendio fue exhibido, el equipo de Peña Nieto justificó: el pago por la difusión nacional se debía a que “para llegar al Estado de México era necesario contratar pautaje en medios nacionales. Es la única manera de llegar al Estado de México… por las condiciones técnicas que hay, se obliga a hacer una contratación nacional”, de acuerdo con el comunicado oficial del gobierno mexiquense del 27 de enero de 2011.

La operación de Ochoa fue determinante para lograr que el tribunal revirtiera la decisión del IFE, en la polémica sesión del 14 de mayo de 2011, según recordaron fuentes internas del TEPJF consultadas por Proceso.

Al enterarse de la cena, el PAN presentó una queja para que la magistrada Alanís, presidenta del TEPJF, se excusara de la votación por evidente conflicto de interés. Alanís no negó la cena, argumentó que se hizo fuera de las instalaciones del tribunal, en su casa particular, y que eso no comprometía su voto. Afirmó que normalmente se acostumbra escuchar a “las distintas partes” de un litigio. Por unanimidad, la Sala Superior del TEPJF consideró “infundada” la queja del PAN en la sesión del 14 de abril de 2011.

El fondo del litigio con el PRI y con Peña Nieto se resolvió tres semanas después, el 4 de mayo del mismo año. La votación quedó cuatro votos a favor de revertir la sanción del IFE al gobernador mexiquense, y tres en contra.

La decisión del TEPJF fue responsabilizar a las televisoras por la difusión del spot que no debía verse más allá del territorio mexiquense. Las autoridades de la entidad no tuvieron ninguna responsabilidad. Mucho menos el PRI.

Minimizar su militancia priista

Después de este episodio, Ochoa recibió el apoyo del PRI y del peñanietismo para su máxima aspiración de ese año: ser consejero electoral del IFE.

Ochoa compareció en abril de ese año ante la Comisión de Gobernación de la Cámara de Diputados, presidida por el panista Javier Corral, para explicar su proyecto como consejero.

El político, identificado como funcionario de la burocracia electoral del TEPJF, presentó un ensayo de 11 cuartillas para justificar la necesidad de “flexibilizar” el modelo de comunicación política aprobado en la reforma electoral de 2008. Justo la misma demanda de Televisa, TV Azteca y las estaciones de radio, beneficiarias de los millonarios y secretos convenios de publicidad con Peña Nieto, el entonces precandidato puntero a la Presidencia de la República.

–¿Usted era o es miembro del Consejo Político Nacional del PRI? –le preguntó en esa comparecencia el diputado federal del PT Juan Enrique Ibarra.

–No formo parte del Consejo Nacional del PRI –se desmarcó Ochoa. Explicó que en 2006 presentó un juicio ante las instancias electorales para cuestionar la permanencia en el cargo de Mariano Palacios Alcocer y Rosario Green, entonces presidente y secretaria general del PRI. Ochoa ganó el juicio.

“Dejé de pertenecer a dicho consejo. Sólo lo fui por un tiempo breve”, afirmó el aspirante a consejero, licenciado en Derecho por la UNAM, con maestría y doctorado en Ciencia Política en la Universidad de Columbia.

Otro dato poco conocido de su biografía es que fue consejero electoral del Distrito 21 de la Ciudad de México en las elecciones de 1997, cuando el PRI perdió ante el PRD y Cuauhtémoc Cárdenas ganó la jefatura del gobierno capitalino.

No logró ser consejero del IFE, pero fue rescatado por su amigo Luis Videgaray para participar en el equipo de transición de Peña Nieto, una vez ganada la contienda presidencial en julio de 2012.

Fue nombrado subsecretario de Hidrocarburos en la Secretaría de Energía, con Pedro Joaquín Coldwell al frente. Su paso anterior en el gobierno federal fue como asesor de Luis Téllez, secretario de Energía entre 1997 y 1999, en el gobierno de Ernesto Zedillo.

Por este dato biográfico, algunos conocedores de los grupos políticos priistas consideran a Ochoa un tecnócrata del grupo zedillista, sin vinculación alguna con los sectores del PRI y menos con trayectoria dentro del partido.

Ochoa nunca ha tenido un cargo de elección electoral. En 2003 trató de ser candidato a diputado federal de representación proporcional por el PRI, pero fue “bajado de las listas”, como se dice en el argot.

María del Carmen Alanís lo salvó. Primero lo llevó al IFE como asesor, donde ella fue secretaria ejecutiva antes de su polémica renuncia por diferencias claras con el entonces presidente del Consejo General, Luis Carlos Ugalde.

A su llegada al TEPJF, Alanís nombró a Ochoa como su secretario particular y después lo convirtió en director del Centro de Capacitación Judicial Electoral, donde él armó su propia red.

Fuentes del tribunal prevén que Ochoa buscará influir desde la presidencia nacional del PRI en la designación de los próximos candidatos a magistrados electorales, quienes tendrán la última palabra en las elecciones presidenciales de 2018.

El PRI será determinante en el Senado para la elección de los siete magistrados de la Sala Superior del TEPJF que entrarán en funciones el próximo 4 de noviembre. Las ternas serán propuestas por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Deberán ser electos por mayoría.

Los nuevos magistrados también serán fundamentales en los comicios del Estado de México en 2017. Dos de los magistrados electos concluirán su encargo en octubre de 2019, dos en octubre de 2022 y los tres restantes en octubre de 2025, según el método de elección escalonada que se acordó en la reforma electoral.

De “bombero” de la CFE al PRI

En febrero de 2014, en vísperas de la discusión de la “reforma estelar” del peñanietismo –la energética–, Francisco Rojas Gutiérrez renunció a la dirección de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), por diferencias con el “equipo compacto” (encabezado por Videgaray) del primer mandatario para esta materia.

Videgaray movió de la Subsecretaría de Hidrocarburos a Ochoa para que dirigiera la CFE y enfrentara una dura negociación con el sindicato por el pasivo laboral de la Comisión, que ascendía a más de 630 mil millones de pesos y que, tras la negociación y “convencimiento” de los líderes del SUTERM, se redujo en mayo de 2016 a 160 mil millones de pesos.

El nombre de Ochoa Reza se barajó en varias ocasiones para sustituir a algunos secretarios de Estado e, incluso, como posible director de Pemex, siempre bajo la batuta de Videgaray, uno de los dos precandidatos fuertes del peñismo para el 2018. El otro es el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.

Su nombre nunca se escuchó para dirigir el PRI, aunque en octubre de 2015, durante el 70 aniversario luctuoso del general Plutarco Elías Calles, el orador principal no fue el dirigente nacional priista, Manlio Fabio Beltrones, sino el titular de la CFE, Enrique Ochoa, quien ofreció un discurso que pasó sin pena ni gloria.

Tras la derrota del PRI en siete entidades de la República durante las elecciones del 5 de junio pasado, y la renuncia de Beltrones, las especulaciones sobre la designación del próximo presidente del Comité Ejecutivo Nacional del partido gobernante comenzaron a correr en el viejo edificio de Buenavista e Insurgentes, en la Ciudad de México.

Primero se manejó la versión de que el exgobernador de Querétaro José Calzada podría ocupar la cúpula del partido. El nombre de Luis Videgaray se ventiló en varias columnas de trascendidos, pero el titular de Hacienda negó rotundamente que le interesara dejar el mando de la política financiera.

La designación del sucesor de Beltrones en el PRI se aceleró ante el interés de la presidenta interina del CEN, Carolina Monroy, prima del presidente de la República e integrante de la dinastía del Grupo Atlacomulco, quien expresó interna y externamente su interés de quedarse al frente del tricolor. Peña Nieto la vetó, según reportes internos de Los Pinos consultados por Proceso.

Extraoficialmente la lista de suspirantes a dirigir el PRI se integró por el yucateco Jorge Carlos Ramírez Marín, actual diputado federal, extitular de la Sedatu, con amplia militancia en el PRI y excolaborador de Beatriz Paredes; Enrique Martínez Martínez, gobernador de Coahuila antes de Humberto Moreira, precandidato presidencial en 2006 y extitular de la Sagarpa en este sexenio; Osorio Chong, secretario de Gobernación y el precandidato presidencial más fuerte del gabinete peñista según las encuestas, y por Carolina Monroy.

El jueves 7, Ochoa sorprendió cuando admitió públicamente que llegar a la dirigencia nacional del PRI “sería el mayor honor” de su vida. Ante las versiones de que no cumple con el requisito estatutario de tener 10 años de militancia como mínimo, el titular de la CFE utilizó su cuenta pública de Twitter, @EnriqueOchoaR, para mostrar su credencial de afiliación al PRI, de julio de 1991, firmada por Luis Donaldo Colosio. Tiene el número 0003.

“Soy un orgulloso militante del PRI nacional desde 1991”, escribió el ahora exdirector de la CFE.

La maquinaria de la “cargada” comenzó a operar al día siguiente. El viernes 8 renunció como director de la CFE, y la Confederación de Trabajadores de México (CTM), encabezada por Carlos Aceves, anunció su “apoyo unánime” a Ochoa Reza. La Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) y su dirigente, la senadora Cristina Díaz, también se “sumaron”.

El CEN del PRI publicó la convocatoria para la elección extraordinaria del presidente sustituto para el periodo 2015-2019. “Actualmente los únicos tiempos que existen en nuestra agenda son los de la transformación y la modernización”, declaró crípticamente Carolina Monroy.

A Ochoa le corresponderá conducir al PRI en la elección más importante de 2017, la del Estado de México, así como la de Coahuila y Nayarit. En el Estado de México, la “joya de la corona” del peñanietismo, se juega no sólo la sucesión de Eruviel Ávila, actual gobernador, sino las aspiraciones del exalcalde de Ecatepec y aliado político de Videgaray para la candidatura presidencial del PRI en 2018.

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