2 may. 2018

Meade: declinación inviable/Eduardo R. Huchim

Meade: declinación inviable/Eduardo R. Huchim
Reforma 02 May. 2018
Ante la fundada probabilidad de que Andrés Manuel López Obrador gane por mayoría abrumadora las elecciones presidenciales de julio próximo, se habla con insistencia de que sus dos principales adversarios unirán fuerzas y José Antonio Meade declinará en favor de Ricardo Anaya.
Tal declinación, sin embargo, no tiene viabilidad legal, como explicaré en este artículo.
La versión de la declinación, previo acuerdo con el presidente de la República y su partido, cobró fuerza cuando se divulgó el video (procedente del equipo de Anaya, dijo Proceso) de una reunión del candidato de Por México al Frente (PAN-PRD-MC) con un grupo de directivos de Citibanamex.
El video muestra que, ante la insistencia de Leonardo Curzio sobre el tema, Anaya termina por responder: "Yo estoy absolutamente abierto a construir con quienes haya que construir para ganar esta elección y darle viabilidad al futuro del país". Posteriormente, tanto el candidato como varios de sus seguidores destacados negaron la posibilidad de un pacto cupular.
¿Qué pasaría si José Antonio Meade, tercer lugar en las preferencias, decidiera apoyar a Anaya? La Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (Legipe) no prevé esa posibilidad, pues sólo regula la sustitución de candidatos. Comoquiera, la hipótesis de declinación abre varios escenarios:

 a) Si José Antonio Meade declina sin renunciar formalmente a la candidatura, los votos por los partidos que lo postularon contarían para él. Es decir, se perderían (Legipe, 267). Si no renuncia y queda en tercer lugar, de todos modos sus sufragios también se perderían y por eso Anaya está llamando al voto útil.
b) Si Meade renunciara a su candidatura a más tardar el 31 de mayo, su coalición podría sustituirlo y los votos contarían para el sustituto legalmente registrado. El sustituto no podría ser Anaya, a menos que se cometa fraude a la ley, porque la coalición Por México al Frente ya no puede ser modificada para incluir a otro u otros partidos y éstos, por sí mismos o coaligados, no pueden postular legalmente a quien haya sido registrado por una coalición de la que no forman parte, porque lo prohíbe la Ley General de Partidos Políticos (LGPP, 87).
c) Si el partido o coalición no sustituye al renunciante pudiendo hacerlo, quedaría sin candidato y los votos por los partidos que lo postularon también se anularían al no haber candidato registrado (Legipe, 267).
d) Si la renuncia de Meade se presenta dentro de los 30 días anteriores al de la elección, ya no podría haber sustitución y los votos por los partidos que lo postularon se anularían (Legipe, 241).
e) Una vez que las boletas presidenciales estén impresas (el lunes 6 de mayo empieza su impresión), ya no se podrían modificar, aunque hubiera sustituciones. Si la sustitución de un candidato ocurre cuando ya las boletas estén impresas, los votos para el candidato anterior (en este caso, Meade) contarían para el sustituto (Legipe, 267; como ya se dijo, este sustituto no podría ser Anaya).
f) Cualquiera que fuere el escenario, si el gobierno y su partido lo deciden, la forma pragmática para una virtual declinación sería que Peña Nieto, el PRI y los gobernadores priistas echaran a andar la poderosa maquinaria priista-gubernamental para movilizar sus estructuras en favor de Anaya. Algo como lo que algunos analistas creen que se hizo en 2006, en favor de Calderón.
La revisión a las disposiciones legales que permiten llegar a las conclusiones aquí expuestas la he hecho con el apoyo del jurista y consultor electoral Rogelio Muñiz Toledo. Con todo, no puedo soslayar que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que ha sido capaz de imponer contra viento y marea el registro de Jaime Rodríguez El Bronco y de inaplicar disposiciones legales para multiplicar el financiamiento privado a candidatos independientes, podría sacar un conejo de la chistera y adoptar alguna resolución absurda, si se lo ordena alguno de los personajes ante quienes la mayoría de magistrados son sumisos.
Si López Obrador y sus huestes suponen que la sólida ventaja de las encuestas asegura un triunfo en las urnas, se estarían equivocando dramáticamente. No debieran soslayar que, con declinación o sin ella, deberán enfrentar la muy vasta e ilegal operación de Estado que ya está en marcha en el país, para favorecer a Meade ¿y/o a Anaya?
@EduardoRHuchim

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