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El tema Lozoya en columnas, hoy

Las columnas políticas, hoy jueves 30 de julio de 2020..
TEMPLO MAYOR/Reforma

DE LAS COMPARECENCIAS de Emilio Lozoya ante el juez, se pueden desprender dos conclusiones. La primera, que la FGR parece haber armado el expediente con recortes de periódicos, pues hasta ahora no ha presentado nada que no se sepa.
Y la segunda que el ex director de Pemex resultó un subordinado muy obediente pues aceptó sobornos, defraudó al erario, lavó dinero, compró legisladores y se enriqueció a costa de los mexicanos... pero porque se lo ordenaron. De no haber sido por ese detalle, Lozoya sería una inocente palomita.
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ERLA o Lozoya, el Jennifer de la 4T
EL ASALTO A LA RAZÓN/ CARLOS MARÍN
Milenio
A cambio de inmunidad y para que no deshonren más a su madre, esposa y hermana, Emilio Lozoya delatará a supuestos beneficiarios de multimillonarios actos de corrupción. En la lista estarán sus personales desafectos pero, insidiosamente, cuantos “corruptos” le dicten a dúo la Fiscalía General y el Gobierno de la República para que, aunque jurídicamente no prosperen muchas de las acusaciones, “el pueblo” conozca y “juzgue” a funcionarios y políticos de los sexenios 2006-2018, comenzando, claro, por Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.
Su posición ante los jueces entraña una aberración: es “inocente”, pero son “culpables” las personas por quienes “fui sistemáticamente intimidado, presionado, instrumentalizado (usado para conseguir algo)”.
Ajá, Chucha.
Su actitud es la misma de los criminales de guerra nazis que buscaron salvarse de la horca diciendo que solo seguían instrucciones.
Pero a ver: la compra “inflada” de Agronitrogenados fue técnicamente legal. Era un compromiso del Pacto por México; el avalúo lo hizo el órgano para inmuebles gubernamentales de la Secretaría de Hacienda, y la operación fue autorizada por el Consejo de Administración de Petróleos Mexicanos.ç
Supóngase que Lozoya, director de la petrolera, no hubiera querido que se adquiriera pero se lo ordenaron los secretarios de Energía, Hacienda y el mismo Peña Nieto.
¿Dónde está la marranada?
De los sobornos de Odebrecht, la especie que tanto excita a las turbas menos informadas y más devotas del lópezobradorismo, es que se emplearon en la campaña presidencial peñanietista y en la “compra” de apoyos legislativos para sacar la reforma energética (que abomina el actual gobierno). Pero los delitos electorales de 2012 no solo ya prescribieron, sino que lo mismo han cometido todos los partidos y ninguno tiene cara para lanzar la primera piedra. Tres casos estruendosos: Amigos de Fox, Pemexgate y los videoescándalos (los fajos de dólares en maletines que recibieron el incondicional del entonces presidenciable Andrés Manuel López Obrador, René Bejarano, quien pastoreaba la mayoría perredista en la asamblea capitalina, y otros relevantes progres, fueron dinero sucio para “la causa” partidista).
Y para que se aprobara la reforma energética lo menos que se requirió fue sobornar a diputados y senadores. Era una vieja y lógica propuesta panista, tanto por las necesidades del mercado interno y mundial como por las ineficiencias crónicas de Pemex, el monopolio del que ningún mexicano es “dueño” ni “socio”, con graves problemas financieros e incapaz de hacer exploraciones y extracciones en aguas profundas.
¿A quién perjudica la competencia en la banca, la telefonía, la gasolina o el diésel?
Nadie se sorprenda de los nombres que Lozoya profiera.
Siento lástima por él. Mi madre diría que “tiene cara de gente decente”.
Émulo del criminal Jennifer, “testigo protegido” de las autoridades gringas que resultó ser un contumaz calumniador, Lozoya quiere que de hoy en adelante se le identifique como ERLA…
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HISTORIAS DE REPORTERO (Carlos Loret De Mola / 
El Universal)
El truco de Bartlett para esconder nuevos contratos
https://www.eluniversal.com.mx/…/el-truco-de-bartlett-para-…
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ESTRICTAMENTE PERSONAL 
El ajedrez de Lozoya/ Raymundo Riva Palacio / 
El Financiero
Emilio Lozoya ha dado muestras muy importantes de inteligencia estratégica. En dos días de juicio ha puesto a volar el imaginario de una Nación que quiere sangre de corruptos, le ha inyectado helio a los sueños del Presidente para que pueda cumplir el mandato de 30 millones de votos y derruir el sistema político que enfrentó sin éxito casi dos décadas, y subordinado a la Fiscalía General a sus tiempos, formas y deseos.
Con apenas probaditas, no ha aportado absolutamente ninguna de las pruebas que ofreció para no pisar la cárcel, está alistándose para irse a vivir a la casa de sus padres y vivir en libertad provisional mientras lo cuida la Guardia Nacional, al tiempo de ir construyendo la idea de que es inocente y vengarse de quienes siente y cree que lo abandonaron y traicionaron.
Por segundo día consecutivo se declaró inocente de las imputaciones que le hace la Fiscalía por operaciones con recursos de procedencia ilícita en el caso de Odebrecht, como el martes hizo lo mismo en el tema de Agronitrogenados.
Además, repitió la misma frase preparada por la defensa: “En relación con los hechos que se me imputan, fui intimidado, presionado, influenciado e instrumentalizado”. Sus abogados añadieron que Lozoya “fue utilizado en su calidad de instrumento no doloso en el marco de un aparato organizado de poder”.
La estrategia de Lozoya es tramposa, lo que no habla mal de él necesariamente, sino de la Fiscalía General, donde si el fiscal Alejandro Gertz Manero no empieza a exigirle pruebas, terminará pidiéndole perdón, para llevar al extremo grotesco lo que está sucediendo.
Lozoya está utilizando la retórica para confundir. No puede declararse inocente si al mismo tiempo afirma estar negociando con la Fiscalía para convertirse en testigo colaborador. Para apelar al criterio de oportunidad, que es lo que busca le otorguen para disminuir sus penas o que le condonen sus actos criminales, como establece ese recurso, primero tiene que ser culpable de un delito. Si fuera inocente, no tendría necesidad de recurrir a esa figura.
Lo que dicen sus abogados también es engañoso. Cuando afirman que fue “un instrumento no doloso”, se refiere al artículo 13, fracción IV del Código Penal, sobre las personas responsables de delitos.
Los abogados la conocen como la “autoría mediata”, que significa que la persona incurrió en un delito sin saber que estaba cometiéndolo, por lo que es inocente. Los expertos sostienen que esa fracción no se aplica en el caso de Lozoya.
La propia búsqueda del criterio de oportunidad y los testimonios de los exejecutivos de Odebrecht sobre los sobornos, por unos 10.5 millones de dólares al exdirector de Pemex, lo contradicen.
Los fiscales aún no lo confrontan porque se encuentran en la presentación de las imputaciones. Lozoya igualmente ha respondido, y colocado las piezas sobre el ajedrez que está jugando.
El martes y miércoles dijo que daría los nombres de las personas que lo presionaron, dejando ver su estrategia: está preparando una acusación directa contra el expresidente Enrique Peña Nieto, y el ex secretario de Hacienda y Relaciones Exteriores, Luis Videgaray.
Ellos dos son los primeros objetivos claros cuyas siluetas dejó ver en los dos primeros días de audiencias.
Sus cabezas son las que había ofrecido desde un principio a Gertz Manero, en su “Declaración Nitrogenados”, descrita en este espacio, donde los acusó de haber sido los arquitectos de un mecanismo de corrupción desde el poder mismo, como lo han parafraseado sus abogados.
Eso ya lo sabía Gertz Manero, quien después de 48 horas de juicio, aún no tiene nada en las manos de todo lo que ofreció. Por ejemplo, no ha entregado ninguno de los videos que se comprometió, manteniendo en la oscuridad a los fiscales sobre la valía y contundencia de ellos.
Lozoya está manejando el juicio en sus tiempos. Ayer mismo le solicitó al juez de control definir el miércoles su situación jurídica con respecto al Caso Odebrecht. Las jugadas las está definiendo el ex director de Pemex, junto con los tiempos del juicio.
La Fiscalía General, al solicitar el martes la ampliación a seis meses para que puedan acumular pruebas, le regaló a Lozoya un primer periodo para que pueda ir administrando la documentación para construir el caso de corrupción contra los gobiernos de Peña Nieto y, eventualmente, Felipe Calderón.
Los tiempos le funcionarán políticamente bien a López Obrador, pero hasta un cierto límite. El Presidente no podrá mantener el discurso de lo mucho que aportará Lozoya para mostrar la corrupción del pasado si, en efecto, no produce las pruebas esperadas. Probablemente en Palacio Nacional no hay angustia todavía por la falta de pruebas, pero en la Fiscalía General deben estar preocupados. El juicio ya comenzó y no les ha dado nada todavía. Lo único que han recibido son frases y promesas ante el juez, pero dentro de su propia estrategia de defensa.
La Fiscalía General ha cumplido con lo que le pidió Lozoya a través de su padre: no pisaría la cárcel cuando llegara a México, ir del aeropuerto de la Ciudad de México a un hospital, y de ahí a su casa. Tampoco dio algo políticamente útil para la narrativa del Presidente, como la fotografía al llegar a México. La imagen al entrar a la cárcel no existe porque ni siquiera estuvo cerca del reclusorio.
Entonces, nada para el caso jurídico, nada para la semiótica. El trato a Lozoya es notoriamente excepcional a cambio de migajas y promesas de un poco de pan. Es una burla.
Gertz Manero tendría que estar revisando si a todo lo que hizo para que Lozoya regresara a México, le ha faltado una segunda parte de estrategia, antes de que junto con López Obrador empiece a perder todas sus piezas en el astuto ajedrez que está jugando Lozoya.
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AGENDA CONFIDENCIAL /Luis Soto /
 El Heraldo de México
Estrategia mareadora de “ERLA”
Andrés Manuel López Obrador; ofreció seguir dando a conocer nombres y la “red de complicidades“
En la segunda función del circo que montó el gobierno de la 4T para que nos olvidemos un ratito de los contagiados y muertos que sigue causando la pandemia del COVID-19, apareció en la pista el mismo payaso que el martes, pero con un nuevo nombre artístico: “ERLA”. Sin embargo, su repertorio de chistes es el mismo del martes, de hace un mes, un año.
Mientras el respetable espera que el ex director de Pemex diga los nombres de quienes le ordenaron comprar Agronitrogenados, soltar millones de pesos para la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto y participar en otros chanchullos, el acusado mantiene su “estrategia mareadora” que, dicho sea de paso, le está dando buenos resultados, pues ya le prometieron que no pisará las mazmorras por ningún motivo. “…
Como testigo colaborador va a tener ciertas consideraciones porque lo que se busca en este caso y lo establece la ley, es conocer más sobre el modus operandi…” insistió ayer el presidente Andrés Manuel López Obrador; ofreció seguir dando a conocer nombres y la “red de complicidades“ sobre Agronitrogenados y Odebrecht, agregó. Pero hasta el día ayer, de su boquita no había salido ningún nombre.
En su carta dirigida a la opinión pública – 10 de junio de 2019— en donde se quejó de una persecución mediática desde 2017, arbitrariedades, violaciones y otras cosas horribles, “ERLA” expresó: “Quiero manifestar que en el momento que la Fiscalía General de la Nación me dé las garantías a las que tengo derecho, de inmediato estoy dispuesto a colaborar , y manifestar la verdad histórica y jurídica de todos los hechos suscitados en el periodo en el que me desempeñé como Director General de Petróleos Mexicanos , en donde aclararé que funcionarios del nivel que sea, intervinieron en lo que hoy se investiga. Reitero que siempre he estado dispuesto a decir la verdad, con las consecuencias que haya para cualquier persona…”. Ayer y el martes se tiró el mismo rollo.
¡Ya suelta los nombres payaso! Le grita el respetable.
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TOUCHÉ /Alejandro Cacho /
 El Heraldo de México
4T, justicia negociada
Más allá de filias o fobias, los hechos fríos frente a la ley muestran las diferencias producto del interés político.
Vaya paradoja! En redes sociales se debate con intensidad las diferencias entre dos casos de presunta corrupción del gobierno priista de Enrique Peña Nieto. Estafa Maestra vs Odebrecht y Agronitrogenados.
No somos iguales, ha afirmado una y otra vez Andrés Manuel López Obrador. Pero la aplicación selectiva de la ley demuestra que sí, que sí son iguales a los de antes.
Nadie por encima de la ley, frase también pronunciada por el actual presidente. A menos que convenga a mis intereses políticos e ideológicos, claro.
Más allá de filias o fobias, los hechos fríos frente a la ley muestran las diferencias producto del interés político. Ley blandengue o implacable, según me convenga.
Rosario Robles Berlanga no huyó del país, aún cuando sus abogados se lo recomendaron. Estaba en el extranjero y regresó para comparecer ante el Juez de Control que la citó, casualmente sobrino de su acérrima enemiga, Dolores Padierna. Compareció y fue encarcelada, a pesar de que los delitos que se le imputan no ameritan prisión preventiva. Una licencia de conducir falsa -y de origen sospechoso- fue el pretexto para refundirla en la cárcel. El Juez fue implacable, porque consideró que podría huir del país.
Emilio Lozoya Austin huyó de México. Mandó decir con su entonces abogado, Javier Coello Trejo, que no lo atraparían. La Policía Nacional de España le siguió la posta durante nueve meses. Finalmente lo capturó en La Zagaleta, el complejo residencial más lujoso de Europa, en Málaga, al sur de España. Para engañar a la policía, Lozoya exhibió una licencia de conducir falsa del gobierno de la Ciudad de México con su fotografía, pero bajo el nombre de Jonathan. Los delitos que le imputan sí ameritan prisión preventiva oficiosa.
Rosario Robles está en la cárcel y Emilio Lozoya, no.
Todos los recursos legales utilizados por Rosario Robles para llevar su proceso en libertad han sido desechados. Lleva casi un año en prisión.
Lozoya Austin fue traído a México bajo una negociación con el gobierno de López Obrador. En cuanto pisó suelo mexicano fue llevado al hospital privado más exclusivo y caro del país para ser atendido por padecimientos que nunca reportó a las autoridades carcelarias españolas. Sus comparecencias ante el Juez por los casos Odebrecht y Agronitrogenados se realizaron a distancia, desde su suite del Hospital Ángeles del Pedregal.
Rosario Robles Berlanga acusa ser una presa política. Emilio Lozoya Austin se dice inocente y haber sido sistemáticamente intimidado, presionado e instrumentalizado.
Ambos son presos políticos. La diferencia es que Rosario Robles es objeto de los reconoces del poder, de los rencores de López Obrador. Lozoya Austin es solo un instrumento muy rentable para los intereses políticos del presidente.
Bajo esa óptica, la 4T aplica a Rosario Robles la ley implacable, sin miramientos. A Emilio Lozoya Austin, simplemente, una ley blandengue.
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Emilio Lozoya: oportunismo o principio de oportunidad/ Ricardo Raphael, periodista, académico y escritor mexicano. Su libro más reciente es 'Hijo de la guerra’.
The Washington Post en web...July 28, 2020;
Casi todo es novedad en el proceso penal que comenzó el 28 de julio en México contra Emilio Lozoya Austin, exdirector de la empresa estatal Petróleos Mexicanos (PEMEX). La audiencia, presidida por el juez de control José Artemio Zúñiga Mendoza, ocurrió a distancia, bajo el formato de videoconferencia. El imputado asistió desde un lujoso cuarto privado de hospital, debido a una dolencia que presumiblemente no requiere hospitalización. El presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, propuso que el asunto trascienda al Poder Judicial y sea juzgado por “un tribunal ciudadano y popular”; y las filtraciones que preceden al juicio han colocado bajo el reflector a una serie larga de políticos encumbrados, lo cual hace que, en el ambiente público, floten ánimos furibundos de Circo Romano.
Sobre todas las cosas, destaca la expectativa de una delación sin precedente en la historia nacional de las corruptelas mexicanas. A diferencia de otras culturas, aquí el delator es un personaje infrecuente y por ello ha sido tan difícil quebrar el régimen de impunidad.
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La tradición política mexicana prefiere a los chivos expiatorios que asumen individualmente los pecados colectivos, sobre el desmantelamiento de los modos y la corrección de las fallas de un sistema propicio para el crimen de cuello blanco y el hurto multimillonario al contribuyente.
Sería una verdadera novedad si, con este caso, se lograse dar la espalda a los patrones del pasado. Para ello importa mucho que Lozoya haya escogido a un abogado distinto a los hampones de siempre.
A diferencia de Javier Coello Trejo, quien llevaba originalmente la defensa, el nuevo abogado, Miguel Ontiveros Alonso, tiene como propósito aligerar los cargos que pesan sobre su cliente a partir de un intercambio de información con el Estado.
Ontiveros sostiene una teoría del derecho penal que promueve “el principio de oportunidad”. El jurista alemán Claus Roxin, profesor del abogado de Lozoya, alega que este principio sirve para hacer que los intereses prioritarios del Estado, como el conocimiento de la verdad, puedan lograrse gracias a la delación del imputado.
Se trata de una política criminal frecuente en casi todo el mundo democrático que, sin embargo, no tiene precedentes relevantes en México, para asuntos grandes de corrupción nacional.
La importancia de la delación de Emilio Lozoya será mayor a las penas previstas por la ley para los delitos presuntamente cometidos si sirve para revelar el nombre de los principales responsables, así como los mecanismos empleados para orquestar los delitos en los que el exfuncionario estuvo involucrado.
En sentido inverso, si tal estrategia naufragara, la estructura de impunidad que permitió la corrupción permanecerá intacta y, por tanto, se corre riesgo de repetición en el futuro.
No es lo mismo el principio de oportunidad que el oportunismo político. La política criminal mexicana ha sido tradicionalmente oportunista porque en ella ha primado la política a secas sobre el aspecto criminal.
Este caso podría implicar un giro de 180 grados. Lozoya ha sido denunciado por su participación en tres expedientes delictivos grandes: el primero implica a la empresa mexicana Agro Nitrogenados, el segundo a la brasileña Odebrecht, y el tercero a la española Obrascón Huarte Lain (OHL). En todos estos casos se asoman el cohecho, el lavado de dinero y el ejercicio indebido de la función pública.
La Fiscalía General de la República (FGR) asegura tener pruebas de que, cuando fue director de PEMEX, Lozoya manipuló al Consejo de Administración de la paraestatal para que esta celebrara una inversión por 635 millones de dólares, la cual implicó la adquisición de la empresa Agro Nitrogenados.
El dueño del negocio, Alonso Ancira, habría pagado una jugosa recompensa ilícita al exfuncionario porque esa inversión iba a significar un quebranto obvio y grave para PEMEX.
El caso Odebrecht implicó otra promoción del exfuncionario, también dentro del Consejo de Administración, a propósito del complejo Etileno 21, cuyo daño aproximado al patrimonio nacional ronda los 40,000 millones de pesos.
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La Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó un modus operandi parecido respecto a OHL, a quien Lozoya habría también beneficiado a través del Consejo de Administración de PEMEX, con un negocio que involucra una planta solidificadora de azufre, en Coatzacolacos Veracruz, y una operación fraudulenta que ronda los 1,200 millones de pesos.
Mirando estos tres casos, resulta evidente que Emilio Lozoya Austin no pudo haber actuado solo. La secretaría de Hacienda ocupa un asiento muy importante en el Consejo de Administración de PEMEX y, sin embargo, los secretarios que se desempeñaron como titulares no hicieron nada para evitar los fraudes. Tampoco sirvieron de contrapeso las demás personas integrantes del Consejo, ni los órganos de control interno de PEMEX, ni el resto del gobierno, ni los legisladores de oposición.
La oportunidad para desnudar esta maraña es única y, si no se desperdicia el caso Lozoya, la política criminal del país podría dar una vuelta definitiva a la página de la corrupción.
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Don Emilio/Guadalupe Loaeza
en REFORMA, 30 Jul. 2020
Señor Lozoya Austin:
 Me dirijo a usted en buena lid, es decir, sin ningún afán más que el de expresarle algunas reflexiones y unas recomendaciones. El motivo por el que me decidí escribirle fue porque en las fotografías de la prensa que aparecen desde que llegó a México, veo en su rostro una expresión de absoluta tristeza. Se diría que está usted a punto de llorar o de gritar de impotencia. Se le advierte una tristeza infinita. Ignoro si esa expresión de desamparo lo ha acompañado desde hace muchos años, pero no hay duda que en estos días se le ha intensificado. Tranquilícese, señor Lozoya, no pasa nada. Tranquilo, don Emilio, relájese. En este país nunca pasa nada. Salvo algunas excepciones, jamás, así sea el más corrupto del mundo, como por ejemplo Peña Nieto, no mandan a nadie a la cárcel. Esto sucede en otros países, incluyendo los de América Latina, pero en el ¿nuestro? Never! Ya lo dijo la FGR, que para usted no habrá prisión preventiva, ni fianza, ni nada. Muy pronto estará usted de regreso en su casa. ¿Se da cuenta? En su hogar. Como dice Dorotea del Mago de Oz: "There´s no place like home". ¿Se da cuenta la suerte que tuvo? La verdad es que la 4T lo ha tratado como rey. Es cierto que está usted obligado a llevar el brazalete electrónico, a ir a firmar cada quince días y no salir del país, pero ¡¡¡naaada máaas!!! En estos días, en que todo el mundo está confinado, no va a sentir que usted está en "libertad provisional". De alguna manera, mientras dure la pandemia, todos estamos prisioneros en nuestra casa. La verdad es que la libró por un pelito. Ha de saber que todo el mundo lo imaginaba detrás de las rejas. No era para menos, llevábamos semanas escuchando y leyendo en las noticias toda la corrupción de la que fue usted responsable como director de Pemex y de los sobornos que recibió de la brasileña Odebrecht. Y, finalmente, no pasó nada. Ahora sí que le tocó lo que tanto prodiga el Presidente: "amor y paz".
Después de 14 meses de estar prófugo de la justicia mexicana, se debe usted de sentir, don Emilio, sumamente liberado, aunque quiero pensar que está un poco triste por su madre, esposa y hermana, involucradas como usted en este terrible escándalo de corrupción. Espero que, a pesar de todo, no le guarden mucho rencor y que con el tiempo comprendan, como usted dijo en su primera audiencia, que había sido: "sistemáticamente intimidado, presionado e instrumentalizado". Imagino que después de esta experiencia tan amarga, nunca más volverá a votar por el PRI, ni a creer en ese partido tan desprestigiado pero, sobre todo, tan corrupto. Le confieso que nunca creí en él, es más, estoy feliz de que ya no nos gobierne y de que está totalmente fulminado. Más ahora, con todo lo que tiene usted, don Emilio, que confesar con nombres y datos. Por cierto, ¿dónde habrán quedado los 3.5 millones de dólares de Altos Hornos de México? El juez Artemio Zúñiga Mendoza afirma que existen datos de prueba suficientes para suponer que usted los recibió como soborno. Seguramente acabaron repartidos entre "el aparato organizado de poder", en cuyas investigaciones están implicados funcionarios del gobierno de Enrique Peña Nieto.
Dejemos, por ahora, todos esos malos recuerdos, y piense que en lugar de estar tras las rejas, muy pronto estará detrás de los muros de su residencia, la cual imagino súper espaciosa, llena de luz y con todo el confort del mundo. Ahora sí que le vino como anillo al dedo aquello de "quédese en casa". Piense que en unos días dormirá en su cama, con su edredón de plumas que tal vez se compró en San Diego. Piense que lo espera buena parte de su servicio doméstico, y que la cocinera le preparará, para desayunar, unos deliciosos chilaquiles en salsa verde. No me quiero imaginar, ¡cómo lo van a consentir en su casa, don Emilio! Volverá a ser el "patrón de la casa", como siempre ha sido. Por otro lado, le recomiendo que aproveche estos días para reforzar sus contactos. Como sabe en nuestro país no hay nada que funcione más que las relaciones, a todos los niveles. Le recomiendo que empiece a hacerse muy amigo de John Ackerman, además de ser muy allegado al Presidente, es súper "grillo" y ambicioso. Organice, con diputados y senadores priistas algunas cenitas en su casa. Rente un trío y platíqueles sus secretos y la forma en que lo usaron involucrándolo con 8 mil millones de pesos.
Por último, olvídese de esa carita tan triste, está en su casa; conserve la sana distancia y no se olvide de su máscara... cada vez que vaya a firmar a la Unidad de Medidas Cautelares en la Colonia Doctores.
gloaezatovar@yahoo.com

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