4 feb. 2017

Diputado no se confundió, asegura.., precisiones.

El Correo Ilustrado, La Jornada, 4 de febrero de 2017.
Diputado no se confundió, asegura
A nombre del Partido Encuentro Social y del mío propio, solicito ejercer, con base en el artículo sexto constitucional, nuestro derecho de réplica respecto de la nota publicada el 2 de febrero tituladAnte el factor Trump, unidad: diputados, firmada por Roberto Garduño y Enrique Méndez, en la cual omitieron referir que hice una cita del célebre constituyente, Francisco José Múgica, señalando dolosamente que confundí la tribuna con un púlpito.
“Termino, nuevamente citando el desafío. Revisemos íntegramente nuestro texto constitucional y lo diré en las palabras de ese gran constituyente, Francisco José Múgica: ‘Luchemos para que nuestra democracia viva y los derechos del hombre sean respetados. Demos la mano al paralítico, a quien llamamos soberano y digámosle con voz potente, con voz de altivo ciudadano, como Jesucristo a Lázaro…”.
En su texto, los reporteros no son claros al informar y van más allá, al emitir su punto de vista señalando que no se hizo alusión al centenario de la Constitución Política de 1917, cuando el discurso aludía a la relación bilateral con Estados Unidos, mismo que se puede verificar en la versión estenográfica de dicha sesión.

Mientras el resto de los oradores se refirieron a la efeméride y al contexto político, el coordinador del PES, Hugo Eric Flores, se extravió y confundió la tribuna con púlpito, situación que es alejada de la realidad.
Hugo Eric Flores Cervantes, presidente Nacional del Partido Encuentro Social
Respuesta de los reporteros
En referencia a la carta del diputado Hugo Eric Flores, nos permitimos señalar que su referencia al milagro de Jesucristo con Lázaro está disponible para su consulta en la versión estenográfica de la Cámara de Diputados.
Enrique Méndez y Roberto Garduño#
Versión estenográfica de la sesión solemne para para conmemorar el centenario de la Promulgación de la  Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, celebrada el miércoles 1 de febrero de 2017
El diputado Hugo Eric Flores Cervantes: Honorable asamblea. El Grupo Parlamentario del Partido Encuentro Social, por mi conducto, honra con gusto y respeto el centenario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, que originalmente reformaba a la del 5 de febrero de 1857.
Honramos a esos mexicanos, a esos valientes que nos devolvieron nuestra patria, heredera de una gran historia constitucional que empieza con la Constitución Liberal de Cádiz, más allá de nuestras fronteras.
Que pasa por los Sentimientos de la Nación y, por lo tanto, por la Constitución de Apatzingán, que nunca se promulgó. Que de manera real y formal se da con la Constitución Federalista de 1824 y, desde luego, con la Constitución Liberal del 57. La Constitución de 1917 fue una nueva norma, pero también fue un nuevo pacto social.
Hoy tenemos que recordarla, hoy tenemos que honrarla, porque debe ser el motivo para la reconfiguración total del Estado mexicano y de su régimen político. No podemos nombrar en esta historia constitucional brillante de nuestro país a las Constituciones del 36 y del 43, porque sabemos que su centralismo y su conservadurismo solo trajeron oprobio a nuestra historia constitucional.
En la Constitución del 24 surgió la patria común que hoy tenemos. De ahí, el fervor y la emoción de la lucha que se institucionalizó, dominada por la máxima de Morelos que propuso una ley por encima de las leyes para aminorar la opulencia y mitigar la indigencia.
En 1857 se buscó aumentar la preponderancia de los órganos colegiados y su espléndida redacción resultó del talento y compromiso intelectual de una generación brillante que está inscrita en los muros de todos los Congresos de nuestro país.
Y, luego, 1917, Constitución que surgió otra vez de una lucha armada y que elocuentemente definió derroteros, que ahí siguen, para darle un perfil a México, un perfil eterno con sus propios paradigmas, sus razones y sus tiempos. Ahí está la gran herencia histórica del constitucionalismo social mexicano, herencia que por cierto trascendió fronteras.
Nuestra Carta Magna tiene un lugar indiscutible en la historia universal y de México por su vocación garantista; por su artículo 3 de educación laica, gratuita y obligatoria; por su artículo 24 y 130 en materia de libertad religiosa, y que define escrupulosamente la idea juarista de separación de funciones entre el Estado y la iglesia; por el 27, la propiedad de la nación, la propiedad colectiva y pública de la tierra, y por el 123, los progresistas derechos laborales. Todos esos artículos están ahí y sin embargo tristemente seguimos aguardando su cumplimiento.
Rendir homenaje a Rojas, a Palavicini, a Aguilar, a Mujica, a Bojórquez, a Cravioto, a Prieto, a Jara, a Pastor Rouaix, es recordar su espíritu, su espíritu rebelde; se impusieron al proyecto de Venustiano Carranza; recordemos, el proyecto de Carranza sólo reformaba la Constitución del 57. ¿Qué hicieron estos constituyentes? Terminaron haciendo una nueva.
En Encuentro Social sabemos que aquí y ahora tenemos en nuestras manos la extraordinaria y quizás irrepetible oportunidad de devolver a este nuestro Poder Legislativo su carácter de verdadero Congreso de la Unión, y menguar el descrédito que socialmente pesa sobre nuestra labor parlamentaria y política.
Montesquieu definió en su libro clásico El Espíritu de las Leyes, lo que querían decir los legisladores,  lo que estaba atrás de una norma constitucional, atrás de cualquier ley. Sin duda alguna los constituyentes del 17 rebasaron al espíritu de las leyes porque imprimieron en nuestra Constitución el alma nacional y lo volvieron cuerpo con reformas que no eran por nadie pensadas hasta esos momentos.
La Constitución rusa fue posterior a la nuestra. Apenas empezaba la revolución rusa cuando en México ya estaban instaurados los derechos sociales. Ane esta posibilidad, ante este descrédito, me parece que tenemos que retomar el espíritu de los constituyentes de 1917 y revelarnos, y revisar íntegramente nuestra Constitución porque hoy es necesario crear un nuevo régimen político en nuestro país, un régimen que trascienda y que confronte los nuevos tiempos.
Es necesario, y por qué no crear un nuevo pacto social, nosotros que somos el Constituyente Permanente. Por qué no regresarle a esta soberanía el poder de revisar las cuentas a través de la Auditoría Superior de la Federación. Por qué no desaparecer de una vez a la Secretaría de la Función Pública para que sea este Congreso quien con su poder controle al gasto público de los ejecutivos estatales cuando ejerzan recursos federales de los municipios y desde luego del Poder Ejecutivo federal.
Ha llegado el momento de redimensionar el trabajo del Poder Legislativo y que regrese a este órgano la facultad de revisar las cuentas, solamente así podemos ser contrapeso del Ejecutivo.
Ha llegado el momento de reinventarnos porque México y los ciudadanos lo demandan. Ha llegado el momento de fortalecer al Poder Legislativo porque muchos de nosotros no estamos dispuestos a pagar el precio del descredito social porque simple y sencillamente decimos que debe ser el Poder Legislativo la punta de lanza del régimen político en nuestro país. Eso es lo que debemos de buscar, hay que redimensionar y revisar las facultades del Congreso.
Venimos aquí a sugerir, quitémonos el fuero. Acabemos con el financiamiento público total de los partidos políticos. Vámonos a la calle sin dinero a buscar el voto de la gente. Ha llegado el momento de honrarnos, y honrar nuestra palabra cuando juramos todos respetar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Queremos proponer que se forme una comisión para revisar íntegramente las facultades del Congreso Mexicano. Ha llegado el momento que nos dignifiquemos nosotros a nosotros mismos si no, nadie lo va a hacer allá afuera.
Señoras y señores legisladores, a cien años no ha habido mejor momento que éste para marcar un nuevo parteaguas en nuestra historia, es el tiempo de la unidad nacional, de transformar a nuestro país de una vez por todas y a travesar la incertidumbre que vivimos, privilegiando las puentes de entendimiento y enfrentando los muros de la intransigencia de los poderes imperiales.
Mientras que la tendencia mundial en otras latitudes, alternativas que niegan el quehacer político y se reconocen como antisistema, han conquistado las voluntades de la ciudadanía, es así que existe un país en que la gente da la espalda a la integración, otro en que la paz no es bien valorada y otro en que las propuestas estridentes prevalecen por encima del buen juicio. Y hoy las ocurrencias se han vuelto políticas públicas torpes, discriminatorias y globalmente reprobadas.
Nuestra Constitución, señoras y señores legisladores, debe mantenerse vigente, ser una obra plural de derecho positivo, que sea aceptada y aceptable, que pueda cumplirse en sus términos, que honre las virtudes de la buena norma. Y la buena norma no es la que se establece en la ley; sino la que se observa, se divulga y se acepta. Tenemos que darle vigencia, este Constituyente Permanente, a nuestra Constitución.
Termino nuevamente citando el desafío, revisemos íntegramente nuestro texto constitucional. Y lo diré en las palabras de ese gran constituyente, Francisco José Mújica: luchemos para que nuestra democracia viva y los derechos del hombre sean respetados.
Demos la mano al paralítico, a quien llamamos soberano, y digámosle con voz potente, con voz de altivos ciudadanos, como Jesucristo a Lázaro: Surge, oh, pueblo. Levántate en el terreno de la ley y sé fuerte, para que tu soberana voluntad se cumpla. Sufres porque quieres. Los que sueñan ser grandes se burlan de ti, porque menosprecias tus derechos, porque vives desunido y resignado. Surge, oh, pueblo. Levántate en el terreno de la ley y sé fuerte. Honremos a esos constituyentes. Por su atención, muchas gracias.
El Presidente diputado Edmundo Javier Bolaños Aguilar: Gracias, diputado Flores Cervantes.

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