29 mar. 2017

Sinaloa: periodismo en la mira.: Ríodoce y La Pared...?

Sinaloa: periodismo en la mira Hoy Miroslava, ¿luego quién?/
Alejandro Sicairos
Noroeste, 29/03/2017;
El Cártel de Sinaloa estuvo a punto de retirar la prohibición de agresiones directas a periodistas, a raíz de que dos medios impresos de frecuencia no diaria decidieron publicar el deslinde de Dámaso López sobre su presunta traición a Ismael Zambada García y los hijos de Joaquín Guzmán Loera.
Estuvo en riesgo la determinación que “El Mayo” Zambada tomó desde la década pasada, consistente en guardar distancia de periodistas y medios, código o táctica que inclusive impuso a otras células del cártel, apagando varias veces las tentaciones de la ráfaga sobre comunicadores.
Sin embargo, la injerencia actual de varios mandos y, lo que es peor, la confrontación entre estos, llevó el sábado 18 de febrero a una discusión interna en algún lugar del Valle de San Lorenzo sobre qué hacer con el semanario Ríodoce y La Pared, tabloide este último que se publica en intervalos mayores, que habían accedido a una entrevista con emisarios de “Los Dámasos”.

La gente de Zambada alegó que el terreno ya estaba lo suficientemente caliente como para agregarle más lumbre y que, así como Jesús Alfredo e Iván Archivaldo Guzmán han publicado sus cartas en medios informativos sin que ello trajera consecuencias, en este caso tampoco pasaría nada.
La parte que quería evitar a toda costa que se conociera la versión donde Dámaso López niega que haya disparado contra los hijos de “El Chapo” y le reitera sus respetos a “El Mayo”, logró tranquilizarse y cambiar de planes. Ese mismo día por la noche armó el operativo para el día siguiente retirar de circulación la edición 734 de Ríodoce.
En el caso de La Pared, el decomiso estuvo agravado con la amenaza a los voceadores de atacarlos si volvían a vender el periódico, así como por la decisión del grupo de reporteros y editores de ya no sacar nuevas impresiones del tabloide. El número 22 es el último que salió con un editorial que anuncia “la pausa”.
En el contexto de una organización del narcotráfico que vive una guerra interna, el periodismo debe asumir acciones inteligentes de autoprotección. Publicar sobre delincuencia organizada significa hoy más que nunca el riesgo de ponerse en la mira de los caposs y de gatilleros irracionales, cuyo estado alterado los hace perder de vista a sus propias jerarquías.
Reporteros y medios debemos remarcar la raya roja de prudencia que separa al periodismo de los grupos delincuenciales, límite también para tribunas que en el nombre de la noticia traspasan la imperceptible línea de la cordura. El dilema es trágico por donde se vea: dejar de publicar para ser parte del silencio cómplice, o difundir información sabiendo que en ello se puede ir la vida.
Mañana a las 12 horas, en el atrio de Catedral en Culiacán y el Monumento al Pescador de Mazatlán, los periodistas sinaloenses nos reuniremos para pedir justicia en el asesinato de Miroslava Breach, corresponsal en Chihuahua del diario La Jornada. Del coraje que produce ver caer a otro colega, vamos a tomar fuerzas para gritar que pare la masacre nacional.
Habremos de exclamar también por la vida de un gremio que en Sinaloa ya está dentro de las fauces de la bestia de la delincuencia. La fiera, en estado de irritación, solo espera un pretexto para embestirnos.
 Re-verso
 De salva, nuestras balas,
Son de ideas y noticias;
Fuego manso de bengalas,
Y de municiones, albricias.
 Zona de guerra
 Aquí hacemos periodismo en zona de guerra y por si alguna duda quedaba ahí está el nuevo desembarco de soldados y equipo militar que nos prevé sobre la dimensión de la beligerancia. Cuidémonos pues, como corresponsales de guerra.

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