17 abr. 2017

Continúa el debate sobre López Obrador y la “ceguera ideológica”

Revista Proceso #2111, 16 de abril de 2017
Continúa el debate sobre López Obrador y la “ceguera ideológica”
PALABRA DE LECTOR
De Alberto Pérez Schoelly
Señor director:
Le solicito que publique en Palabra de Lector esta carta que continúa el debate con Javier Sicilia.
Señor Javier Sicilia:
Gracias por su “no respuesta”, ya que en realidad no responde usted a nada, sólo desea que prevalezca “su” verdad. Así no puede haber debate posible. Critica usted a Andrés Manuel López Obrador porque “Dios es Dios y AMLO su profeta”. Pero usted mismo escribe como creyéndose que es un profeta de verdad, colocándose por arriba de cualquier ideología, de cualquier partido. Se coloca usted mismo más allá del bien y del mal, pues. Con una pretendida superioridad moral que parte de no sé dónde. Un verdadero profeta. Pero me parece que viene siendo usted un “profeta” medio chafa, si me permite el término. Para empezar, le falla bastante ponerse a hacer inferencias lógicas a partir de un texto. Según usted, cuando escribí que los morenos nos comportamos en las redes sociales aportando argumentos y hablando con la verdad, nos comportamos entonces como miembros de una iglesia y afirmamos entonces que “somos la verdad” y que las personas como usted, que vendrían siendo los infieles, “tienen que aguantar, sin chistar, las majaderías que propinamos cuando algo no nos gusta de ustedes, por la simple razón de que somos mayoría en las redes sociales”. De verdad que esta inferencia lógica –que la convierte usted, además, en un argumento que me atribuye– no la haría ni un estudiante de prepa estudiando la materia de Lógica, mi estimado poeta.

Si lo remito a que estudie –no nada más que lea– el Nuevo Proyecto de Nación, es porque a diferencia de la Biblia o del Corán no contiene dogmas ni historias para mentes impresionables, y le va ser de mucha utilidad para que opine con conocimiento de causa. Es un documento realizado por especialistas en temas de la mayor importancia para el país, en economía, en política social, en temas agrícolas, en infraestructura pública, en seguridad, en transporte, etcétera. En esos diagnósticos se proponen las líneas estratégicas para lograr el renacimiento de México. Actualmente, como ya le comenté, se encuentra en proceso de actualización (otra diferencia importante con la Biblia o el Corán) porque la situación del país ha cambiado bastante, y de qué forma, de 2012 para acá.
A usted le da mucho por criticar a López Obrador y a Morena pero sin haber leído antes ni los documentos básicos. Así no se puede, mi estimado poeta. Se pone usted de pechito para que le digan de cosas en las redes sociales y en todas partes. Lea, infórmese por favor. Muchos de mis compañeros morenos no son tan pacientes y educados como yo y sí he visto cómo lo insultan y le dan hasta con la cubeta. No los justifico, pero los entiendo. Por otra parte, le tengo que precisar que López Obrador no es, para nadie en Morena, un profeta ni un mesías. Curiosamente, así solamente lo ven sus enemigos. Para nosotros es nuestro máximo dirigente y es el principal activo de la izquierda en este país. Pero no por ello está exento de errores y de crítica al interior de nuestro partido.
Le tengo que comentar que su mente de profeta bíblico le hace a usted escribir cosas realmente inverosímiles, como la supuesta amenaza de muerte que “provino” de Morena o que López Obrador “despreció” a las víctimas en el Alcázar de Chapultepec ya que se puso a discutir con usted. Deje de inventar historias y de hacerse la víctima y asuma sus posiciones ideológicas.
Le comento, señor Sicilia, que en Morena no tenemos un pensamiento único, es un partido incluyente donde caben diversas posiciones ideológicas; hay militantes de diferentes preferencias sexuales, hay de diferentes religiones: cristianos, judíos, protestantes, y hasta ateos, como un servidor. Pero tenemos muy claros nuestros principios, nuestros valores, nuestros compromisos con el pueblo y nuestra ética política. No es por nada que ahora Morena sea un referente ético y moral dentro de la podredumbre de la partidocracia de México. ¿Cuáles son sus principios, sus valores y sus compromisos con el pueblo, señor Sicilia? Usted critica la ceguera ideológica. Pero, ¿tiene usted acaso alguna ideología, tiene un pensamiento político definido? Porque es muy cómodo ser francotirador desde una atalaya rodeado de vapores de supremacía moral y de referencias bíblicas, que afortunadamente cada vez a menos gente impresionan.
Atentamente:
Alberto Pérez Schoelly
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Respuesta del colaborador
Señor director:
Por este medio me permito responderle al señor Alberto Pérez Schoelly:
 Lamento su enojo. Pero verdaderamente hay poco que debatir. En el artículo que causó su primera intervención, hablé de muchos de Morena –no de todos; ciertamente hay morenos buenos como usted– que se comportan de manera patibularia. Pero usted desde esa bondad dice que entiende que esos patibularios me golpeen porque, según usted, miento, soy ilógico, un profeta medio “chafa”, que pretende estar más allá del bien y del mal, y que cada vez a menos gente impresiono; un hombre que, agrega, inventa historias y amenazas de muerte y desprecios a las víctimas, de las que simulo ser una.
Comienzo a entender ahora por qué me golpean. Había olvidado que “la letra con sangre entra” y que “a los jorobados se les endereza a bastonazos”. Qué bueno que desde el pluralismo de Morena me lo recordó. Lo había olvidado, como seguramente lo olvidó la vieja Stefanini y todos los que han tenido que pasar por campos de reeducación. Creía ingenuamente que esas cosas estaban superadas.
 Lo único que me preocupa es: ¿por qué siendo lo que soy, tan necesitado de reeducación ideológica, se empeña en discutir conmigo? No debería perder su tiempo con alguien como yo. Sobre todo cuando tiene delante de usted al “máximo dirigente y el principal activo de la izquierda en México”. ¿Cómo podría yo dañar a un ser de ese tamaño? ¿Y cómo desde mi condición de imbécil podría yo discutir algo del Nuevo Proyecto de Nación “realizado por especialistas en temas de la mayor importancia para el país, en economía, en política social, en temas agrícolas, en infraestructura pública, en seguridad, en transporte, etcétera”. No, verdaderamente, como usted dice, “así no se puede”. Tienen que reeducarme antes de que pudiera yo a atreverme a tal despropósito.
 Temo, sin embargo, decepcionarlo. Es difícil que me enderecen o que me reeduquen o que le explique mi posición. No podría resumirle lo que he escrito a lo largo de centenares de páginas que usted, es evidente, no ha leído y que probablemente si las leyera no las entendería o las encontraría llenas de mentiras y de argumentos ilógicos. Hablan desde categorías que nada tienen que ver con el reduccionismo y la ceguera ideológica de las partidocracias de las que ustedes son devotos.
Ya no me lea. Es lo mejor que puede hacer por usted. Hágalo, al menos para preservar su higiene ideológica o, si pretende hacerlo, léalo todo y hágalo con atención y de manera abierta. De lo contrario se enojará más; lo que no es sano para pensar con libertad, si acaso todavía puede hacerlo. Mientras decide qué hacer, le reitero mi deseo de que gane López Obrador. Lo necesitamos. Es la decepción que falta para que un día el verdadero diálogo pueda establecerse. Lo deseo con todo mi corazón, créame, a pesar de la condición que usted me atribuye y que describe tan finamente.
Nuevamente, Paz, Fuerza y Gozo. Las necesitan irremediablemente.
Atentamente:

Javier Sicilia

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