9 abr. 2017

El sector salud chihuahuense, mina de oro para César Duarte

Revista Proceso # 2110, 9 e abril de 2017..
El sector salud chihuahuense, mina de oro para César Duarte/
LA REDACCIÓN
El ahora prófugo exgobernador de Chihuahua, el priista César Duarte, encontró en el sector salud de su estado un modo de enriquecerse y de favorecer a sus incondicionales, en perjuicio de la ciudadanía. Su principal maniobra: crear escasez de medicamentos y equipos médicos y luego comprarlos a particulares (es decir, a él y a sus amigos), además de subrogar, con sobreprecios, muchos otros servicios.
CHIHUAHUA, CHIH.- El sector salud de Chihuahua fue utilizado por el anterior gobierno, el de César Duarte, como un negocio en el cual participaron sus más cercanos colaboradores y empresarios cómplices que se enriquecieron a costa del tratamiento de niños con cáncer, de medicamentos para pacientes del Centro de Salud Mental, y en general de la salud de los chihuahuenses.

El actual titular de Salud de Chihuahua, Ernesto Ávila Valdez, cuenta en entrevista que recibió la secretaría del ramo con un adeudo de más de mil millones de pesos a proveedores, sin medicamentos y con una serie de irregularidades en el registro de entrada y salida de material médico en los hospitales.
“Desde fuera todos lo sabíamos, lo vivimos con coraje; los médicos y enfermeras sacaron adelante el problema. Sentimos coraje y desilusión, una gran frustración de que hayan puesto a alguien que no sepa de medicina (el exsecretario de salud Pedro Genaro Hernández Flores)”, refiere Ávila.

Como ejemplo de las irregularidades en el sector, la gestión duartista adquirió un mastógrafo que hasta ahora no se ha podido usar: comprado en Italia, aquí no hay técnicos que puedan ponerlo en marcha. Con ese aparato hubieran podido atender a pacientes que requieren equipo de hemodinamia, cuyo servicio subrogaban con sobreprecios.
Y en Chínipas y Baborigame, por ejemplo, se construyeron centros hospitalarios que se dejaron de atender por falta de equipo y personal. Se deterioraron. Las autoridades estatales inauguraban hospitales, y una vez que lo hacían, se llevaban todo el equipo médico a otro lugar para inaugurar otro nosocomio, y así sucesivamente.
Otro ejemplo: el 14 de agosto de 2012 el Almacén Central de Servicios de Salud de Chihuahua surtió el lote A906322C, con fecha de caducidad del 31 de agosto de 2013. Eran 41 frascos, con un costo de 3 mil 68 pesos cada uno.
Un mes después una empleada del laboratorio notó que la sustancia del medicamento Gemzar, la gemcitabina, para combatir el cáncer, no tenía la constancia adecuada y lo reportó al director del Centro Estatal de Cancerología. De inmediato dieron aviso a sus superiores y al laboratorio Eli Lilly, el cual negó haber surtido ese lote.
Eli Lilly de México se quejó ante la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios, según el registro 123300802×0280, ya que se habían alterado las etiquetas del medicamento. Se interpuso la denuncia, que no se investigó. Hernández Flores renunció en 2013.
Ese lote salió del Almacén Central de Servicios de Salud, ubicado en el Complejo Industrial, por el cual se pagaba una renta de 120 mil pesos mensuales, no era funcional y estaba subarrendado al empresario Eduardo Almeida Navarro, uno de los proveedores más favorecidos con licitaciones no sólo de medicamentos y material médico, sino de otros giros.
“Era un almacén feo, aparentemente estaba subarrendado (…) lo dejamos y contratamos otro espacio en la avenida Zaragoza, y pagamos 80 mil pesos, pero son dos unidades”, informa el actual secretario de salud.
Amistades
En 2014 este semanario (Proceso 1991) realizó una investigación sobre las farmacéuticas de los amigos del exgobernador y una más, que presuntamente él creó. Empleados de una de ellas, Ymmarsa, aseguraron que en esa bodega (el Complejo Industrial), en avenida Rudyard Kipling número 1368, cambiaban etiquetas de medicamentos del sector público por etiquetas comerciales.
“Entraban y salían tráileres de otros estados todos los días, ahí se les cambiaban las etiquetas y salían en vehículos de las farmacias”, dijo una empleada a Proceso.
En un recorrido por las instalaciones en 2014 se observaron tráileres que descargaban medicamentos mientras afuera estaban estacionados vehículos de las farmacias Economik, cadena que creció mucho en la entidad en el sexenio de Duarte y que pertenece a Ymmarsa Pharmaceutica, así como a Servicios y Atenciones Médicas K. Esta última compartía domicilio fiscal con negocios de César Duarte, en Periférico de la Juventud número 8527.
Ymmarsa dio como dirección fiscal, Rudyard Kipling número 1368 del Complejo Industrial Chihuahua, aunque despacha en Periférico de la Juventud 9725 (dirección que también compartía Duarte con negocios personales).
Una vez que salió a la luz el negocio de esas empresas con Duarte y el sector salud, los dueños o socios visibles, Juan Hiram Márquez Rodríguez y Jesús Miguel Robles Villarreal (quienes tenían una farmacia familiar en Durango), vendieron ambas empresas a Almeida Navarro, quien también era proveedor pero con la empresa Administración y Comercialización de Franquicias Internacionales o Prosalud.
Desde las instalaciones de las empresas de Almeida, parte de un corporativo del grupo Alsa (sita en Periférico de la Juventud número 3100 locales 9 y 10), así como de una en la vecina Torre Sphera, favorecían a la cadena farmacéutica Economik y en menos de un año crearon dos locales de las farmacias Única, proveedoras del Instituto Chihuahuense de la Salud (Ichisal) y de Pensiones Civiles del Estado, según testimonios de exempleados de las empresas favorecidas.
En abril de 2015 liquidaron al personal de Servicios K y de Ymmarsa.
“De Ymmarsa liquidaron a todos, eran como 50; se quedaron una o dos personas. Del corporativo eran como 25. Sólo se quedaron cinco”, informó un extrabajador de una de las empresas. El mobiliario lo llevaron a la Torre Sphera, un edificio nuevo en el que están otros proveedores que se fortalecieron con los cambios. Las farmacias Economik siguen dependiendo de la misma gente de gobierno y empresarios. La están queriendo manejar como si no existiera, con otra razón social. Ymmarsa y Servicios K ya no existen, ahora el proveedor se llama Prosalud. Están surtiendo al Ichisal y a Pensiones Civiles en Chihuahua”, relató ese año una exempleada.
Ymmarsa fue el principal proveedor de medicamentos en 2012 y 2013 para Pensiones Civiles del Estado, cuando esta institución era dirigida por Marcelo González Tachiquín. De acuerdo con la Auditoría Superior del Estado, esa empresa registró hasta 15 días de retraso entre la recepción y la captura de medicamentos.
El órgano auditor hizo varios señalamientos de 2012 a 2015, respecto de irregularidades relacionadas con esas dos empresas.
En el caso de Prosalud, su propietario, Eduardo Almeida, es socio de Grupo Alsa, que comprende otras empresas como Desarrollo Corporativo Inmobiliario, Consulting Mercadotecnia, Comercializadora de Franquicias, Comercializadora Corporativa Internacional, entre otras, que fueron creadas entre 2002 y 2004.
De acuerdo con exempleados de las farmacéuticas, desde la Torre Sphera también administran las Farmacias Única, otra línea que inició operaciones a mediados de 2014 y desapareció justo cuando concluyó el sexenio anterior (octubre de 2016).
Tenían dos locales: el primero fue abierto a mediados del año pasado a unas cuadras de la farmacia del Ichisal y hace dos meses comenzó a operar afuera de Pensiones Civiles.
Ávila Valdez confirma que en el gobierno de Duarte se crearon empresas sólo para hacer negocios personales y en otros casos, licitaban de manera discrecional a empresas muy bien ubicadas.
“Hay grupos, empresas creadas, empresas que ya desaparecieron, lugares que ya no localizamos, como el del Periférico de la Juventud, por ejemplo. Sabemos que Farmacias Única eran dos, no las conocimos, pero hay datos. No encontramos algunos archivos. Hemos rescatado algunos papeles que ya se llevaron a la Fiscalía General del Estado, para investigación”, asegura.
“Dar la cara”
El sexenio pasado Almeida se afilió al PRI y fue nombrado presidente seccional del fraccionamiento Rincón de Las Lomas en la ciudad de Chihuahua.
El empresario explica en entrevista que se afilió al PRI por invitación de un compadre, Fermín Ordóñez, quien estuvo encargado del programa Chihuahua Vive en el gobierno de Duarte. “También es mi compadre Javier Corral, es padrino de mi hija”, añade.
Afirma que él siempre concursó en las licitaciones de manera legal e informa que en septiembre pasado la Auditoría Superior de la Federación auditó su empresa, Prosalud.
En su caso, asegura, encontraron todo en orden, mientras que reconoció que él absorbió parte de los bienes de Ymmarsa, porque como empresario fue una oportunidad, compró el inventario de fármacos, mobiliario y los locales de Economik y la cadena ahora se llama Farmacias Chihuahua.
Dice que renegoció con los dueños de los locales, pero que desconoce la relación de esa empresa con las autoridades anteriores, problema por el cual el exsecretario Hernández Flores tendría que “salir a dar la cara”.
El empresario da a conocer que a él también le debían dinero de medicamentos que vendió al gobierno estatal.
Y por su parte, Marcelo González Tachiquín, quien fue director de Pensiones Civiles, dice en entrevista que cuando él se quedó a cargo del organismo, los medicamentos en las farmacias se surtían en 10 minutos y sólo subrogaban alrededor de 40 mil pesos diarios; ahora, añade, se subroga alrededor del millón de pesos diariamente.
“Subrogábamos parejo, a todas las farmacias que quisieran participar”, indica y dice que no existían la Farmacias Única (abiertas en 2015 para suplir a las del gobierno). El exfuncionario estuvo a cargo de la institución del 15 de enero de 2012 al 31 de octubre de 2014.
El negocio
A partir de la alianza con las farmacéuticas señaladas, la Secretaría de Salud de Chihuahua aumentó su presupuesto para el gasto de medicamentos: de 2011 a 2013 pasó de 781 millones 784 mil a 974 millones 223 mil pesos. En cifra global destinó 2 mil 665 millones 707 mil pesos para compra de medicamentos.
Al desglosar los datos obtenidos vía una solicitud de información, se desprende que los Servicios Estatales de Salud gastaron esos tres años mil 113 millones 82 mil pesos. El Ichisal, que maneja el programa federal del Seguro Popular, gastó mil 552 millones 618 mil pesos.
Y Pensiones Civiles del Estado manejó 1 millón 552 mil pesos.
Sin embargo, en lugares como el Hospital Central Universitario, uno de los más usados por los derechohabientes del Seguro Popular, hubo desabasto de equipo y material de curación desde 2013.
En la administración de Pedro Hernández empeoró la situación, era un funcionario muy cercano a Duarte y a su esposa Bertha Gómez Fong, por lo cual fue sostenido en el puesto pese a las múltiples demandas y quejas en su contra.
La actual legislatura aprobó en diciembre pasado la cuenta pública de Pensiones Civiles, a pesar de que también tenía irregularidades.

La cuenta del ejercicio fiscal 2015 del Ichisal registró varias irregularidades, principalmente sobreprecios de medicamentos, subrogaciones de servicios médicos y de laboratorio, falta de licitación conforme a la ley y empresas favorecidas con sobreprecios.   

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