12 jun. 2017

Carlos Aguiar Retes estuvo en Roma...,

El cardenal Carlos Aguiar Retes, arzobispo de Tlalnepantla, asumió ayer domingo la guía de la parroquia en la diócesis de Roma que le asignó el Papa Francisco cuando le entregó el capelo cardenalicio; se trata del templo de los Santos Fabiano y Venanzio en Villa Fiorelli ubicada al sur de la capital italiana.

Aguiar estuvo en Roma toda la semana; el jueves fue recibido en audiencia privada por el papa Francisco...¿De que hablaron? 
¿De la sucesión?
Y es que nayarita es uno de los más sonados a ocupar el cargo de Primado de México..Es muy cercano al papa Francisco..
En su Twitter de ayer compartió su homilía.
 Los invito a leerla homilía que compartí en la parroquia de los santos Fabián y Venancio en Roma: https://www.tierradeenmedio.org.mx/homilias/homilia-en-el-domingo-de-la-santisima-trinidad/396 …
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Fiel. Finalmente la fidelidad es la expresión y consecuencia del amor. Implica tener fe y confianza en el otro, y por ello le soy fiel.



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HOMILÍA EN EL DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
junio 11, 2017
Yo soy el Señor, compasivo y clemente, paciente, misericordioso y fiel.
Estos cinco adjetivos, que en la primera lectura del libro del Exodo, describen a Dios, son muy elocuentes y oportunos para presentar a Dios al hombre de nuestro tiempo. Necesitado de afecto, de ser comprendido, y de llenar el gran vacío existencial, producto del individualismo y de la pérdida de la dignidad humana en la cotidiana relación de la sociedad. Por eso es interesante profundizar cada uno de estos cinco adjetivos.
Compasivo. La compasión es la sensibilidad de hacer propio el sufrimiento, dolor, o alegría del otro para entenderlo y acompañarlo. Recordemos que el ser humano es un ser creado para la relación, solamente en relación con sus semejantes podrá encontrar el sentido de su existencia.
Clemente. La clemencia es el resultado de responder a una súplica con comprensión y con una respuesta favorable; es decir que la respuesta esté al alcance y posibilidad real del que suplica.
Paciente. La paciencia es la virtud que nos permite dar al otro los tiempos necesarios para cumplir y llevar a cabo un proyecto, un cambio de conducta, o un servicio.
Misericordioso. La misericordia va en la línea de la compasión. Es mover nuestro corazón, nuestro interior, nuestra sensibilidad ante lo que vive el prójimo que me comparte su situación o que me entero de ella por algún otro medio. La misericordia es una verdadera expresión de la vida divina íntimamente conectada con la experiencia del amor. Por ello, el Papa Francisco la ha puesto de relieve como primera expresión de la vida cristiana.
Fiel. Finalmente la fidelidad es la expresión y consecuencia del amor. Implica tener fe y confianza en el otro, y por ello le soy fiel.
Esta cinco características permiten clarificar el testimonio que hoy como personas, y especialmente como comunidad cristiana, necesitamos dar al hombre contemporáneo para que descubra a través de nosotros la presencia de Dios Trinidad, de Dios amor.
En la segunda lectura el Apóstol Pablo se despide de la comunidad de Corinto, deseándoles la Gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo. La gracia es la ayuda divina que recibe todo aquél que decide seguir a Jesucristo como camino, verdad y vida. A seguirlo en su forma de vida que ha sido con esas cinco características propias de Dios y que encontramos en los Evangelios. Así recibiendo la gracia nos conduce desde el modelo de Jesús, a la comunión con los hermanos y a la comunión con Dios, y así llegaremos a vivir la experiencia del amor.
El Apóstol Pablo, que ha vivido la experiencia de discípulo de Cristo, nos descubre que es el camino de la verdadera y constante alegría. Una alegría que viene de la comunión y secundariamente de los factores externos y situaciones existenciales que nos toca vivir. Y también de la paz y armonía de la comunidad cristiana.
Por su parte el Evangelio afirma con toda claridad que ha sido el amor del Padre, que deseando compartir a la humanidad entera su vida divina, envió a su hijo al mundo, entregándolo a las circunstancias de la vida humana para poderle mostrar al hombre la real posibilidad de la salvación, de la redención, de la increíble experiencia de participar de la misma vida divina, de vivir ya aquí en esta tierra una primicia de lo que viviremos para toda la eternidad. 
La experiencia de ser miembro de la comunidad de discípulos de Cristo necesita en su recorrido el aprendizaje y la ejercitación de la oración tanto personal como comunitaria. Recíprocamente se alimentan. La oración es fundamental para el discípulo de Jesucristo. Si realizamos este proceso solo de manera individual es posible que fácilmente nos extraviemos, de alguna o de otra forma, ya sea interpretando mal lo que el Espíritu quiere decirnos o descuidándonos cuando sólo ponemos la atención en nosotros mismos sin tomar en cuenta a los demás.
Así la oración deberá ser comunitaria, esta es una de las tareas importantes que tiene la Parroquia, reunir, congregar, convocar en nombre de Cristo y de la Iglesia y poner en comunión la vida, a la luz de la Palabra de Dios, del Magisterio y de los acontecimientos que van pasando, y consolidar con la vida sacramental la comunión con Dios y la misión de evangelizar a los hermanos.
Me alegra en el Señor Jesús estar aquí y presidir la Eucaristía para ustedes; y me llena de esperanza establecer la comunión con la comunidad parroquial de San Fabián y San Venancio, porción de la Iglesia de Roma; es una experiencia de enorme dimensión, que expresa de manera tangible la comunión de la Iglesia de Tlalnepantla, de la que soy Pastor, con la Iglesia de Roma que preside el Sucesor de San Pedro. 
Les dejo en signo de esta comunión la imagen de Nuestra Señora de los Remedios, Patrona de la Arquidiócesis de Tlalnepantla y devoción fundacional del culto a María en México. 
Por ello, los invito a orar continuamente por ambas Iglesias y especialmente por el Papa Francisco, quien por su decisión de integrarme al Colegio Cardenalicio y designarme el título de San Fabián y San Venancio, jurídicamente me integra al Clero Romano. Sea pues, ocasión de crecimiento en la conciencia de que somos la Iglesia de Cristo expandida en todos los rincones de la tierra y de compromiso en el anuncio de Reino de Dios al hombre de nuestro tiempo. Que así sea.
+ Carlos Cardenal Aguiar Retes
Arzobispo de Tlalnepantla




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