27 jun. 2017

Dos policías rebeldes disparan contra el Tribunal Supremo venezolano en un helicóptero robado

Dos policías rebeldes disparan contra el Tribunal Supremo venezolano en un helicóptero robado
D. SANTANDER | D. LOZANO Caracas
El Mundo, 28 JUN. 2017
Las autoridades los alrededores del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en Caracas tras el ataque. EFE
"He activado toda la Fuerza Armada para defender la tranquilidad. Vamos a capturar el helicóptero y a los que han realizado este ataque terrorista". Nicolás Maduro ha confirmado el ataque realizado por al menos dos policías contra el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que ha provocado la militarización del centro de Caracas y el repique de ollas, habitual protesta antigubernamental. Un grupo de policías de número desconocido, comandados por el comisario Óscar Pérez, ha protagonizado el robo de un helicóptero, a bordo del cual sobrevolaron el centro de Caracas y lanzaron disparos y dos granadas, según el gobierno, contra las sedes del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y del Ministerio del Interior. 


Durante horas, parte del país creyó estar viviendo una sublevación, desmentida por Rocío San Miguel, experta militar y directora de la ong Control Ciudadano para la Seguridad y las Fuerzas Armadas: "Es falso que esté ocurriendo un alzamiento militar en Venezuela". En la oposición también dudaron de una operación digna de una serie de Netflix. No así el presidente, que en una de sus constantes apariciones televisivas explicó que "había en el TSJ una actividad social, podían haber ocasionado una tragedia. Dispararon contra el TSJ y luego sobrevolaron el Ministerio de Interior y Justicia. Este es el tipo de escalada armada que yo he venido denunciando". Maduro confirmó que una de las granadas no explotó. Toda la zona administrativa de la capital se encontraba protegida después del sobrevuelo de los rebeldes, que pertenecen a la Brigada de Operaciones Especiales del CICPC, la policía científica. Todos con una excepción: el Parlamento sufre el asedio de chavistas radicales desde hace horas. Diputados, trabajadores y periodistas están refugiados en el interior del Palacio Legislativo mientras les lanzan artefactos pirotécnicos ante la inacción de la Guardia Nacional, encargada de proteger el edificio. El gobierno definió la acción del comisario Pérez y de los suyos como un acto subversivo. De hecho, el policía, una especie de Rambo que incluso ha protagonizado una película, dejó grabado un vídeo en el que exigía el restablecimiento del orden constitucional. "Somos una coalición entre militares, policías y civiles en búsqueda del equilibrio y en contra de este gobierno transitorio criminal, no pertenecemos a tendencia política o partidista. Somos nacionalistas, patriotas e institucionalistas", detalló Pérez, líder de este grupo. 
El presidente le acusó de ser el piloto del general retirado Miguel Rodríguez Torres, antiguo jefe de la Inteligencia con Chávez y que también estuvo al frente del Ministerio de Interior con Maduro. El oficialismo acusa a uno de los militares más cercanos al "comandante supremo", crítico con el primer mandatario y contrario al proceso constituyente, de haberse vendido a la CIA y de llevar a cabo varios asesinatos.El ataque no asustó a los magistrados del TSJ, que incluso han hecho pública esta noche una nueva sentencia directamente contra la fiscal general de la República, Luisa Ortega. El Supremo dictaminó la retirada de parte de sus competencias como jefa del Ministerio Público y única acusadora ante los tribunales para entregárselas al Defensor del Pueblo, un militante acérrimo del madurismo. Además, también decidió sacar fuera de juego al vicefiscal, principal colaborador de Ortega y llamado a sucederla si este mismo alto tribunal acaba destituyéndola o apresándola. Unas horas intensas solo posibles en el surrealismo trágico venezolano, que estuvieron precedidas de una arenga presidencial que no tiene desperdicio. "Aspiro que el mundo escuche después de 90 días de violencia, de destrucción y de muerte. Si Venezuela fuera sumida en el caos y la violencia, y fuera destruida la revolución bolivariana, nosotros iríamos al combate, nosotros jamás nos rendiríamos. Y lo que no se pudo con los votos, lo haríamos con las armas, liberaríamos nuestra patria con las armas", afirmó el presidente durante un acto político en la capital. Maduro ha apretado el acelerador cuando solo faltan 33 días para la celebración de unos comicios diseñados para otorgarle una mayoría imposible de lograr en unas elecciones sin artimañas. Con la elección de medio centenar de delegados para la Asamblea Constituyente, el "hijo de Chávez" pretende atornillarse en el poder. "Las palabras de Maduro fueron una declaratoria de guerra contra los venezolanos", denunció el gobernador Henrique Capriles. "Esto que sucedió hoy a nosotros no nos amilana, nos da más fuerza para seguir luchando por un país democrático. Esto se llama Maduro, el mismo que dijo que si no sirven los votos, sirven las balas", respondió Julio Borges, presidente de Asamblea Nacional. Desde que estallaran las protesta hace 88 días, represión, violencia y saqueos han provocado 76 víctimas mortales y miles de heridos, además de la detención de más de 3.300 personas. Minutos después de la arenga presidencial se volvieron a registrar incidentes graves en la propia Asamblea Nacional. Miembros de la Guardia Nacional respondieron con violencia cuando un grupo de diputados se les encaró al comprobar que portaban unas cajas con supuesto "material electoral", que pretendían poner a resguardo en el Palacio Legislativo. En paralelo, radicales chavistas iniciaban el asedio contra el Parlamento, que persiste en este momento.


El Universal

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