4 jun. 2017

Las columnas políticas, hoy domingo 4 de junio de 2017

Hoy es día de elecciones y de Pentecostés,  festividad que pone término al tiempo de pascua .
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El terror de nuevo vuelve a  las calles de Londres, apenas dos semanas después de los hechos de Manchester. Poco después de las 22 horas  una camioneta se lanzó velozmente sobre un grupo de personas en una popular zona de bares y restaurantes. Tras dejar varios muertos y heridos, tres hombres salieron del interior del vehículo, armados con cuchillos y con chalecos "suicidas" que resultaron ser falsos.
Los tres atacantes fueron abatidos por la Policía; hay al menos siete muertos, entre ellos un Policía metropolitano, y 48 heridos, cuatro de ellos franceses.
Hay doce personas detenidas, presuntos culpables.
La gente tiene miedo...Muy lamentable..
¿ISIS?
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Efectivos de de la Policía estatal irrumpieron hace unas horas en un hotel en Tejupilco, Estado de México, en donde estaban hospedados miembros de Morena, para hacer un operativo por supuesto reporte de portación de armas.
La política capitalina llamó al Gobernador Ávila a no usar las fuerzas policiales para fomentar el miedo entre la población..
!Cuidado, señor Eruviel!
¿Se trata de inhibir el voto?
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Las columnas políticas, hoy domingo 4 de junio de 2017
Templo Mayor de Reforma
MUCHO se juegan hoy los dirigentes nacionales de los principales partidos en el Estado de México, Coahuila, Nayarit y Veracruz.

LAS ASPIRACIONES presidenciales de Ricardo Anaya dependen de repetir los triunfos del 2016. Una o más victorias le allanarían el camino a la candidatura blanquiazul. Por el contrario, no obtener al menos una de las gubernaturas en juego le complicaría el panorama.
EN EL CASO de Andrés Manuel López Obrador, aunque su lugar en la boleta presidencial está prácticamente asegurado, el resultado en el Edomex resulta de capital importancia dado que él, y no la candidata Delfina Gómez, fue la figura principal de la campaña.

PARA la perredista Alejandra Barrales, cuyo partido va en picada desde hace un par de años, estos comicios son la encrucijada en la que se decidirá si el PRD aún es viable o si tiende a la desaparición.
Y EL PRIISTA Enrique Ochoa se juega la permanencia en el cargo. Si no rescata al menos una gubernatura es muy probable que no pase del lunes como cabeza del tricolor.
ASÍ ES QUE si hoy ve a los presidentes de los partidos tanto o más nerviosos que los propios candidatos, no se extrañe.
MAL Y DE MALAS han estado en el Instituto Electoral del Estado de México y en el Instituto Nacional Electoral con el tema de los sistemas informáticos.
A MEDIA SEMANA no funcionaba correctamente el sistema para acreditar a los representantes de los partidos en las casillas. El viernes, cuando intentaron hacer una demostración a los medios sobre la manera en la que se generará esta noche la muestra de casillas para el conteo rápido... la computadora no funcionó.
Y AYER, durante horas, la página del INE en la que los mexiquenses supuestamente podían consultar la ubicación de su casilla estaba saturada y no aceptaba conexiones.
SOBRA decir que varios partidos pusieron el grito en el cielo y entran a la jornada de hoy acusando que la autoridad electoral no es confiable. Ojalá que esa "mala racha" con las computadoras no se prolongue a la hora de contar los votos.
AUNQUE ya quedó claro que el gobierno de la CDMX no modificará la decisión de la Asamblea Legislativa de que los 16 alcaldes que serán elegidos en el 2018 tendrán el control del 60% de los Concejos de su demarcación, las organizaciones ciudadanas que pugnan por las alcaldías abiertas no se rinden.
YA SE SUPO que se están reuniendo con abogados para buscar una manera de impugnar la ley electoral local. A esta historia aún le falta un capítulo.
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 Frentes Políticos/Excelsior
I. Hora de la verdad. Cuatro entidades, Coahuila, Estado de México, Nayarit y Veracruz, llegan a las urnas en medio de las más intensas campañas de las que se tenga memoria. Pero la que sin duda roba cámara es la del Edomex, donde  Pedro Zamudio Godínez, consejero presidente del Instituto Electoral local, pidió a los más de 11.3 millones de electores mexiquenses no dejarse amedrentar por los mensajes difundidos en las últimas horas. La batalla por sentarse en la silla de la gubernatura se volvió turbia. No queda sino un camino para la ciudadanía, ejercer el voto; a las autoridades electorales, investigar, y a quienes resulten ganadores, cumplir mínimamente sus promesas.
II. Llegó la fecha. Siguiendo con temas electorales, el tan esperado domingo 4 de junio ya está aquí, es día de elecciones en cuatro estados de la República. En voz de su consejero presidente, Lorenzo Córdova, el Instituto Nacional Electoral echará toda la carne al asador para que los comicios se caractericen de pulcritud y veracidad en el conteo de votos, además de velar para que la jornada transcurra en paz y tranquilidad, y que exista ánimo en la ciudadanía para ir a las urnas. Sobra decir que la mirada está puesta en lo que suceda en territorio mexiquense, donde los partidos y sus candidatos no repararon en caer en un lodazal de acusaciones, recriminaciones y toda clase de vituperios. Sabemos que en el árbitro electoral está la última palabra sobre el resultado de los comicios, con base en el libre ejercicio del voto ciudadano.
III. Mano firme. Dueños de inmobiliarias en la Ciudad de México quisieron pasarse de listos, no una, sino varias veces, pues no sólo rompían sellos de clausura, sino que además sus construcciones ameritaban la sanción de demolición, por lo que las autoridades tuvieron que derribar los pisos excedentes de algunos edificios para dejarles claro que va en serio. Ahora, el gobierno capitalino firmará un acuerdo con constructores para que respeten las normas de edificación, afirmó la secretaria de Gobierno, Patricia Mercado. Se trata, dijo, de una especie de código de ética para que se comprometan a no rebasar niveles, densidades, o violar cualquier otra norma. Ya era hora.
IV. Entre tanto. Una de las desventajas de la era digital es la velocidad con la que corren las noticias falsas. Los rumores, antes temas de café, hoy se dirimen en los dispositivos móviles. Esto ocurrió con la supuesta orden de captura para Roberto Borge, el exmandatario de Quintana Roo. Funcionarios de la Procuraduría General de la República desmintieron que un juez haya liberado esta orden de aprehensión, por desvío de recursos y lavado de dinero. Borge está acusado de la compra a precios subvaluados, a través de prestanombres, de terrenos patrimonio del estado, y por la adquisición de barcos para la empresa Barcos Caribe. De cualquier modo, no lo encuentran.
V. Terrorismo, ¿hasta cuándo? No pasaron ni 15 días de los atentados de Manchester, Reino Unido, cuando otra vez, una nube violenta ahora se posó sobre la ciudad de Londres, al sufrir tres incidentes la noche de ayer. El primero fue en el Puente de Londres y el segundo, cerca del mercado de Borough, los cuales han sido calificados como actos terroristas. Mientras que el tercero, según la policía, no está relacionado con los otros dos. Hay nueve personas muertas y una veintena de heridos hospitalizada, por lo menos. Estas acciones han sido condenadas a nivel internacional, pues no sólo afectan a un país, sino cimbran a todo el mundo, porque el terrorismo fundamentalista es uno de los más grandes desafíos de la humanidad. La paz cada vez se aleja más.
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Ahora, para atrás
La estación/GERARDO GALARZA
Excélsior
Quienes hoy consideran como un triunfo histórico y medida inédita la reducción del financiamiento público de los partidos en Jalisco, aprobada ya por el Congreso de aquel estado y el número suficiente de municipios para que la reforma entre en vigor, quizás ignoren que hace tres décadas la entrega del dinero público a los mismos partidos fue considerada también como histórica e inédita.
A finales de los años 80 del siglo pasado (1988-89), una de muchas reformas político-electorales histórica (también, faltaba más, al igual que las anteriores y las posteriores), en México se aprobó el financiamiento público a todos los partidos políticos (el PRM-PNR-PRI siempre lo tuvo y lo ha tenido con ley o sin ella).
No era la primera prerrogativa oficial que gozaban los partidos, pero sí la primera por la que recibían dinero público, en efectivo. Antes, en 1962-63, se aprobó la exención de impuestos para esos organismos, y en 1973, se otorgaron franquicias telegráficas y postales y el acceso gratuito a la radio y televisión, entre otras.
Hasta entonces, los partidos políticos de oposición, los de a de veras, habían logrado sobrevivir como podían: rifando autos y casas, cuotas de sus militantes y simpatizantes, donativos de grandes y pequeños empresarios, mediante la creación de empresas de su propiedad. Al PAN le acusaban entonces de ser el partido de los empresarios y al Partido Comunista Mexicano (PCM) de sobrevivir gracias “al oro de Moscú”.
Y hubo escándalos cuando se reveló que el PAN recibía financiamiento de fundaciones y organismos extranjeros, como los de los partidos Republicano y Demócrata de Estados Unidos, entre otros países (pese a que organismo priistas como la CTM o instituciones educativas privadas también recibían esos fondos), o cuando se acusó al PCM de recibir dinero producto de secuestros políticos y “expropiaciones revolucionarias” (asaltos y robos) y también donativos de algunos empresarios.
A cambio de ello, el PRI era una dependencia sostenida generosamente por los gobiernos federal, estatales y municipales.
La presunta equidad en la competencia electoral fue el argumento principal para promover y aprobar el financiamiento público y nuevas prerrogativas para los partidos, basados en el artículo 41 constitucional. Por supuesto que también se habló, como se habla ahora, que era para evitar la llegada de dinero sucio (sobre todo de intereses políticos y económicos, porque en ese tiempo todavía no se hablaba del crimen organizado) a los partidos y organizaciones políticas.
En el PAN, el tema del financiamiento público avivó las llamas del enfrentamiento entre corrientes internas. Una de ellas, la conocida como “los foristas” en la que participaron personajes como Bernardo Bátiz y Vázquez y Jesús González Schmal, entre otros, sostuvo que el financiamiento público atentaba contra la libertad y la independencia de los partidos políticos.
Treinta años después, la corriente es inversa. Lo de hoy es al menos reducir el acceso a los recursos públicos; la moda es ir para atrás. El desprestigio de los políticos tiene, entre muchos orígenes, el desmesurado gasto (sostenido por el erario) de sus partidos, no siempre para asuntos político-electorales, sino también para el disfrute personal de sus dirigentes.
Además, el financiamiento público para los partidos no ha conseguido la equidad en la competencia político-electoral y tampoco ha evitado la infiltración de dinero sucio en las campañas. De acuerdo con una información en Excélsior, de las reporteras Leticia Robles de la Rosa, Tania Rosas y Aurora Zepeda, la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) tiene actualmente abiertas  30 investigaciones por el presunto uso de dinero de procedencia ilícita (en su mayoría proveniente del narcotráfico) en los cuatro procesos electorales estatales (Estado de México, Coahuila, Nayarit y Veracruz) que hoy celebran su jornada de emisión del voto ciudadano.
Los expertos juristas, politólogos, analistas, y también los comentócratas dicen que el financiamiento públicos para los partidos tiene más ventajas y beneficios que desventajas; que las leyes lo prevén y lo regulan; que son preferibles los excesos actuales al control de los procesos electorales y, por consecuencia, de las instituciones, por parte de particulares del talante que sean.
Y sí, tienen razón. El problema no está en el dinero. El problema es de quienes lo usan, aprovechan, abusan, derrochan sin control ni fiscalización alguna, ni mucho menos transparencia, pese que las leyes lo exigen y, por supuesto, las autoridades (que ya existen, por cierto) encargadas de aplicar esas normas. Más o menos, así ocurre en México.
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De naturaleza política/
ENRIQUE ARANDA
Excelsior
En manos (sólo) del Papa…
Norberto Rivera Carrera sometería su renuncia a seguir encabezando la más importante y compleja jurisdicción eclesial del país, al apenas cumplir los 75 años.
Entregada presumiblemente en mano desde la pasada semana al Papa Francisco por su autor, aunque con fecha 6 de junio, la carta-renuncia al arzobispado de México no implica, de manera alguna, que el cardenal Norberto Rivera Carrera deba abandonar el cargo este martes ni, menos, que la encumbrada posición quedará vacante en espera de su supuesto sucesor pues, vale aclarar, ni lo uno ni lo otro ocurrirá, sino hasta que el Pontífice así lo decida. No antes, independientemente de las presiones mediáticas, aspiraciones y/o autopromociones.
Es verdad, como explicó él mismo en su oportunidad, que en cumplimiento de lo que establece el canon 401, párrafo 1 del Código de Derecho Canónico de 1983, el primado sometería (¿sometió ya?) su renuncia a seguir encabezando la más importante y compleja jurisdicción eclesial del país, en lo que a peso político y gobierno refiere, al apenas cumplir los 75 años de edad. Ello hoy, sin embargo, o en unas horas más de no haber sucedido ya, alienta más dudas y expectativas que certezas…
Más dudas, porque si bien propios y extraños dan por hecho el “inminente” relevo del duranguense que en 1995, procedente de la diócesis de Tehuacán, Puebla, llegó a la arquidiócesis metropolitana, sede del más importante santuario mariano existente a nivel mundial, a suceder a monseñor Ernesto Corripio Ahumada, nadie atina a definir una fecha de retiro y, menos, un destino para un hombre cuya innegable influencia y liderazgo, a la vista de la más compleja elección presidencial de las últimas décadas y en la que, puede usted apostar, la Iglesia tendrá mucho que decir, y eventualmente decidir, tiende a acrecentarse.
Así, al menos se perciben las cosas al más alto nivel gubernamental, por los rumbos del exPalacio de Covián para ser más explícitos, donde se alienta la idea y se cruzan apuestas en el sentido de que Rivera Carrera, quien apenas el viernes por la noche volvió de su más reciente visita a la Sede Apostólica, a la eterna Roma, pudiera mantenerse en el cargo “hasta bien avanzado el año en curso o, en una de ésas, hasta pasadas las presidenciales…”, en razón de ser él, en la actualidad, el único jerarca católico en activo con capacidad para interactuar en forma directa y clara con la totalidad de los actores políticos del país… independiente su filiación partidista y/o su personal posicionamiento doctrinal.
Definidas así las cosas entonces, y dejando siempre a salvo la personal y exclusiva facultad que al santo padre compete de aceptar de inmediato o diferir (el tiempo que juzgue conveniente) la aceptación de ésta u otra dimisión episcopal, nadie hoy puede apostar a la presión mediática como vía para avanzar en tal o cual sentido…
Nadie pues, ni siquiera el exsacerdote Alberto Athié —fallido aspirante a obispo, por cierto— que, en un gesto de oportunismo extremo, pareciera que intenta aprovechar la ocasión para construir consensos públicos con miras a imputar al prelado delitos y/o bien, hacerlo blanco de difamaciones.
El asunto, insistamos, depende sólo de una persona… de nadie más.
ASTERISCOS
* Cada vez más insistente, el reclamo que, de sus más cercanos, recibe el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray Caso, para que “ponga distancia ya…” respecto de Jared Kushner, el cada vez más cuestionado yerno y principal asesor de Donald Trump, a quien apuntan las sospechas sobre la trama de espionaje y traición que, hoy, tiene en riesgo al lenguaraz presidente norteamericano.
* Positiva, digna de mención, la decisión del poblano Antonio Gali de incluir más de 1,850 propuestas ciudadanas en el Plan Estatal de Desarrollo que dio a conocer y que, explicó, prevé trabajar en cinco ejes estratégicos, a fin de crear prosperidad y empleos, generar igualdad de oportunidades y resolver temas de sustentabilidad, entre otras cosas.
Veámonos aquí mañana, con otro asunto De naturaleza política.
                Twitter: @EnriqueArandaP
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Vientos de cambio/Eduardo Caccia
Reforma
Parecía un noticia tan exótica que había que leerla de nuevo: "Bajarán hasta 69% recursos a partidos" (Mural, 2 de junio), "Recortan en Jalisco recursos a partidos" (Reforma, 2 de junio). Las buenas noticias originadas por la política mexicana retan nuestra reserva de optimismo: nada puede ser tan bueno como para ser cierto. Pero ahí estaba, una perla brillando en medio de la mezquindad, una proeza surgida desde la locuacidad de un diputado independiente que al grito de #SinVotoNoHayDinero germinó, por fin, en terreno fértil con el apoyo mayoritario del Congreso de Jalisco y que habrá de pasar a la historia como un día en que lo improbable sucedió: los muros sí pueden caer.
El financiamiento para los partidos políticos se reducirá entre 48 y 69 por ciento, según sea año electoral o no, y si bien no se cristalizó en su totalidad la iniciativa de Pedro Kumamoto, habrá, para años electorales, una indexación al número de votos válidos obtenidos en la elección a diputados (empezando en el 2018). Más allá de los cientos de millones de pesos que Jalisco se ahorrará y podrá destinar a áreas prioritarias como seguridad pública, salud, infraestructura, educación, desarrollo social, simbólicamente este logro representa, para la República, ver de nuevo el rostro de la esperanza, nos devuelve de golpe la capacidad de creer y crear.
Los cambios en México son posibles pero requieren el empuje de un evento inercial para provocar lo que he llamado metáforas de cambio posible, pequeñas o grandes acciones donde un mexicano ve y experimenta el cambio positivo, un acto de contagio social que empieza como algo aislado hasta convertirse en tendencia. Quizá la primera ley del cambio es creer que el cambio es posible. De ese tamaño es el muro que acaba de caer en Jalisco. Esa caída provoca vientos de cambio. Esperemos que más congresos estatales tengan la estatura que reclama el país.
Desde la tribuna del Congreso un rebosante Pedro Kumamoto habló de "esta enorme victoria" y con la humildad que le caracteriza confesó: "puedo jurar que me siento en algunos momentos que estoy soñando" y luego agradeció a todas las fracciones partidistas, al gobernador Aristóteles Sandoval y al presidente municipal de Guadalajara, Enrique Alfaro, sin cuyos apoyos no se habría conseguido lo alcanzado. También agradeció a los ciudadanos que empujaron la iniciativa; una alusión anclada en la forma de ver la política de este joven jalisciense quien desde su campaña le decía a la gente "quiero que tú también seas político", exhortación a ver que la participación ciudadana debe ir más allá del día de las elecciones.
"Nunca más palabras bonitas sin hechos congruentes, nunca más la política sin las personas", decía "Kuma", como le dicen sus amigos, y al escucharle con esa retórica plagada de amaneceres, me transporté al siglo XIX y me imaginé a Kumamoto vestido a la usanza de aquellos tiempos y retratado entre los grandes como Mariano Otero, por supuesto no porque piense que escuchaba conceptos pasados de moda sino porque la deuda de la clase política con los ciudadanos en México viene de siglos y porque los políticos generosos, de estatura moral, generadores de cambios positivos, no han sido la regla sino la excepción.
Me contó Pedro las incidencias de los últimos días, de los jaloneos entre las redes sociales y las juntas de coordinación política. Este espacio es insuficiente para narrar lo que debería contarse con una serie al estilo House of Cards.
Un comercial de las computadoras de la marca de la manzana viene a cuento, y dice: "Esto es para los locos. Los inadaptados. Los rebeldes. Los alborotadores. Las piezas redondas en los agujeros cuadrados. Los que ven las cosas de forma diferente. No les gustan las reglas y no respetan el status quo. Puedes citarlos, estar en desacuerdo con ellos, glorificarlos o vilipendiarlos. Pero lo único que no puedes hacer es ignorarlos; porque cambian las cosas, empujan a la raza humana hacia adelante. Y mientras algunos pueden verlos como los locos, nosotros vemos al genio. Porque las personas que están lo suficientemente locas como para pensar que pueden cambiar el mundo, son las que lo hacen".
El loco es lo suficientemente audaz como para creer en la esperanza. Necesitamos más de esa locura.
@eduardo_caccia
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 La palabra populista/Enrique Krauze
Reforma
En junio del año pasado, en una conferencia de prensa con sus contrapartes de México y Canadá, Barack Obama se asumió como populista en la definición anglosajona del término, la referida a "aquellas políticas que buscan apoyar al pueblo, y en particular a las personas de clase trabajadora". En ese momento aún se veía remoto, por no decir imposible, el arribo de Trump al poder. No sé si ahora, tras el triunfo de Brexit y del fascista que habita (a veces) la Casa Blanca, y ante el ascenso mundial de los líderes que desde la izquierda o derecha representan y defienden feroces políticas antiliberales, Obama -tan sensible y preciso con las palabras- seguiría definiéndose como un populista. No lo ha hecho y es probable que ya nunca lo haga. Y es que la palabra ha terminado por encontrar (en la realidad, no en los diccionarios) su significación definitiva, no tanto por las vagas ideologías que defiende sino por la perversa dominación que trae consigo.
Obama -estadista admirable- era víctima de una ilusión óptica, muy típica por lo demás del mundo estadounidense: pensar que toda la historia es historia americana. Andrew Jackson, en efecto, fue "populista" porque abrió una era de intensa participación popular en la democracia estadounidense. Pero en la acepción moderna, la que opera en Europa o en América Latina, no era un populista, entre otras cosas porque nunca rompió el orden institucional.
La palabra populismo ha tenido buena fama no sólo en Estados Unidos. También en Rusia, donde el movimiento Narodniki tuvo una importancia enorme en la formación de la conciencia revolucionaria. Los populistas rusos (estudiados por Franco Venturi y referidos en varios ensayos de Isaiah Berlin) eran jóvenes de la burguesía o la aristocracia que abandonaban sus hogares para ir al pueblo, para integrarse a él, aprender de él, redimirlo y redimirse. Eslavófilos por lo general, hallaron una voz en León Tolstoi, que no sólo vestía como Muzhik sino que creó la máxima idealización del alma pura en Platón Karataev, el santo campesino de La guerra y la paz. Curiosamente, fueron los propios campesinos rusos los que expulsaron a los jóvenes populistas de sus comunidades. No los reconocían como sus salvadores ni se reconocían en ellos.
En América Latina no hemos dudado en llamar populista al populista, con el sentido real del término. Populista fue Eva Perón, que dijo: "Yo elegí ser 'Evita'... para que por mi intermedio el pueblo y sobre todo los trabajadores encontrasen siempre el camino de su líder". Populista fue Hugo Chávez, que en infinitas ocasiones alardeó de ser la encarnación del pueblo: "aquí no hay nada más que amor: amor de Chávez al pueblo, amor del pueblo a Chávez". Su sucesor no ha podido ser populista porque el carisma no se hereda, porque ya no tiene "pueblo" con el que identificarse (la inmensa mayoría se le opone, hasta el martirio). Y porque es simplemente un asesino.
En el México de los setenta tuvimos dos gobiernos que llamamos populistas: los de Luis Echeverría y José López Portillo. Lo fueron por su estilo demagógico y su política económica (que sepultó la economía del país en un mar de inflación y endeudamiento) pero en estricto sentido ninguno de esos mandatarios fue propiamente populista porque no establecieron un vínculo personal de dominación con "el pueblo". El poder no residía en sus personas sino en la Silla presidencial. Entre ellos y los sufridos acarreados a sus manifestaciones mediaba un entramado sólido: la institucionalidad del sistema. Era esencialmente corrupto pero tenía límites internos y reglas infranqueables, sobre todo una: la no reelección. Los líderes populistas buscan perpetuarse.
"Si por ser honesto, por actuar con responsabilidad social y luchar por la vía pacífica, me acusan de populista, que me apunten en la lista", declaró hace unos meses Andrés Manuel López Obrador. Nadie lo acusó de populista por esas razones. Pero su nombre está "apuntado en la lista" por motivos que lo alejan de Lázaro Cárdenas, el presidente más popular del siglo XX, a quien admira profundamente. Cárdenas no alentaba el culto de su personalidad, no utilizaba expresiones religiosas para definir su vocación, no amenazaba con actuar por encima de las instituciones, no promovía el odio de una parte de la nación contra otra.
En las librerías del mundo occidental proliferan ahora las obras sobre el populismo. Ya no hay equívocos. El populismo es el uso demagógico de la democracia para acabar con ella. A Obama la realidad le corrigió la plana: es popular, no populista.
www.enriquekrauze.com.mx
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 Vientos de cambio/Eduardo Caccia
Reforma
Parecía un noticia tan exótica que había que leerla de nuevo: "Bajarán hasta 69% recursos a partidos" (Mural, 2 de junio), "Recortan en Jalisco recursos a partidos" (Reforma, 2 de junio). Las buenas noticias originadas por la política mexicana retan nuestra reserva de optimismo: nada puede ser tan bueno como para ser cierto. Pero ahí estaba, una perla brillando en medio de la mezquindad, una proeza surgida desde la locuacidad de un diputado independiente que al grito de #SinVotoNoHayDinero germinó, por fin, en terreno fértil con el apoyo mayoritario del Congreso de Jalisco y que habrá de pasar a la historia como un día en que lo improbable sucedió: los muros sí pueden caer.
El financiamiento para los partidos políticos se reducirá entre 48 y 69 por ciento, según sea año electoral o no, y si bien no se cristalizó en su totalidad la iniciativa de Pedro Kumamoto, habrá, para años electorales, una indexación al número de votos válidos obtenidos en la elección a diputados (empezando en el 2018). Más allá de los cientos de millones de pesos que Jalisco se ahorrará y podrá destinar a áreas prioritarias como seguridad pública, salud, infraestructura, educación, desarrollo social, simbólicamente este logro representa, para la República, ver de nuevo el rostro de la esperanza, nos devuelve de golpe la capacidad de creer y crear.
Los cambios en México son posibles pero requieren el empuje de un evento inercial para provocar lo que he llamado metáforas de cambio posible, pequeñas o grandes acciones donde un mexicano ve y experimenta el cambio positivo, un acto de contagio social que empieza como algo aislado hasta convertirse en tendencia. Quizá la primera ley del cambio es creer que el cambio es posible. De ese tamaño es el muro que acaba de caer en Jalisco. Esa caída provoca vientos de cambio. Esperemos que más congresos estatales tengan la estatura que reclama el país.
Desde la tribuna del Congreso un rebosante Pedro Kumamoto habló de "esta enorme victoria" y con la humildad que le caracteriza confesó: "puedo jurar que me siento en algunos momentos que estoy soñando" y luego agradeció a todas las fracciones partidistas, al gobernador Aristóteles Sandoval y al presidente municipal de Guadalajara, Enrique Alfaro, sin cuyos apoyos no se habría conseguido lo alcanzado. También agradeció a los ciudadanos que empujaron la iniciativa; una alusión anclada en la forma de ver la política de este joven jalisciense quien desde su campaña le decía a la gente "quiero que tú también seas político", exhortación a ver que la participación ciudadana debe ir más allá del día de las elecciones.
"Nunca más palabras bonitas sin hechos congruentes, nunca más la política sin las personas", decía "Kuma", como le dicen sus amigos, y al escucharle con esa retórica plagada de amaneceres, me transporté al siglo XIX y me imaginé a Kumamoto vestido a la usanza de aquellos tiempos y retratado entre los grandes como Mariano Otero, por supuesto no porque piense que escuchaba conceptos pasados de moda sino porque la deuda de la clase política con los ciudadanos en México viene de siglos y porque los políticos generosos, de estatura moral, generadores de cambios positivos, no han sido la regla sino la excepción.
Me contó Pedro las incidencias de los últimos días, de los jaloneos entre las redes sociales y las juntas de coordinación política. Este espacio es insuficiente para narrar lo que debería contarse con una serie al estilo House of Cards.
Un comercial de las computadoras de la marca de la manzana viene a cuento, y dice: "Esto es para los locos. Los inadaptados. Los rebeldes. Los alborotadores. Las piezas redondas en los agujeros cuadrados. Los que ven las cosas de forma diferente. No les gustan las reglas y no respetan el status quo. Puedes citarlos, estar en desacuerdo con ellos, glorificarlos o vilipendiarlos. Pero lo único que no puedes hacer es ignorarlos; porque cambian las cosas, empujan a la raza humana hacia adelante. Y mientras algunos pueden verlos como los locos, nosotros vemos al genio. Porque las personas que están lo suficientemente locas como para pensar que pueden cambiar el mundo, son las que lo hacen".
El loco es lo suficientemente audaz como para creer en la esperanza. Necesitamos más de esa locura.
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