20 jun. 2018

El TEPJF contamina el conteo electoral

 El TEPJF contamina  el conteo electoral
Razones/JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ
Excelsior..., 20 de junio..
La jornada electoral del próximo primero de julio no será en absoluto sencilla. Incluso procedimientos en los que la autoridad electoral está muy bien preparada desde hace años, como es el manejo de casillas y actas, serán en esta ocasión mucho más complejos hasta por la sencilla razón de la cantidad de boletas electorales distintas que tendrá cada elector, cada ciudadano que se acerque a ejercer su derecho al voto.
Esa situación seguramente hará más lento el ejercicio del voto, pero también llevará a confusiones. La propuesta del voto diferenciado, en ese sentido, será difícil que se aplique, por la sencilla razón de que la mayoría de la gente terminará confundida con tantas boletas diferentes y tantas opciones.
La autoridad electoral (en realidad es consecuencia de la Reforma Electoral del 2013-14) ha hecho más complejo el tema al permitir que en la boleta se registre el nombre del candidato por cada uno de los partidos de la coalición que lo respalda, con lo que Andrés Manuel López Obrador, José Antonio Meade y Ricardo Anaya aparecen tres veces cada uno, Jaime Rodríguez en una ocasión, pero con su seudónimo El Bronco, y también está Margarita Zavala, quien desde hace semanas renunció a esa candidatura, pero el INE argumentó que ya la mitad de las boletas estaban impresas y no había tiempo ni material para volver a imprimirlas.
Pero el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que ha tomado ya tantas decisiones controvertidas e incluso alejadas ya no de la letra, sino hasta del espíritu de las leyes, acaba de hacer mucho más complejo, difícil y tortuoso el procedimiento de conteo y validación de los votos. El Tribunal ha sido protagonista y no árbitro en el proceso: ya había dado el registro a El Bronco cuando legalmente no había alcanzado el número de firmas necesarias como para competir.
 Lo justificó con el argumento de que había sufrido faltas al debido proceso y le dio el registro. Luego en una decisión desconcertante, autorizó las candidaturas de Napoleón Gómez Urrutia y de Nestora Salgado cuando, evidentemente, los dos estaban impedidos constitucionalmente para ser candidatos por tener doble nacionalidad, no haber renunciado a ella y en el caso del dirigente minero, por no residir en el país. Ambos tienen, además, procesos penales abiertos. Pero el TEPJF decidió “maximizar” sus derechos hasta otorgarles el registro.
Ahora ha tomado dos decisiones incomprensibles y que violan, incluso, el sentido común. Por una parte, decidió que se considerará voto válido si en cualquier lugar de la boleta electoral, el elector escribe “el nombre, sobrenombre, apodo, siglas o abreviaturas” de cualquier candidato. La ley establece que se considera voto válido aquel en el que se cruza el nombre del candidato en su respectiva casilla. Existe la previsión de que si un candidato aparece en más de una casilla y el elector cruza dos o tres veces su nombre, se distribuirá porcentualmente ese voto. Pero es ridículo aprobar que se pueda escribir en cualquier lugar de la boleta el nombre o incluso el apodo de un candidato y que ese voto tenga validez. Para empezar qué apodos se consideran válidos: ¿si alguien escribe Peje en la boleta se considerará un voto para López Obrador? ¿Si alguien escribe Pepe será para Meade?¿incluso, si a alguien se le ocurre votar por Riki Rikín Canallín será para Anaya?
Es ridículo porque, incluso, la ley establece que si un candidato quiere usar un apodo puede hacerlo y así está en la boleta electoral, por ejemplo, Jaime Rodríguez identificado como El Bronco. Si el candidato no lo pidió y no registró el apodo electoral, sencillamente no es válido. Más aún, si se escribe un apodo o un nombre de un candidato, ¿para qué partido se contabilizará ese voto? ¿Se imagina por un momento a los pobres funcionarios de casilla decidiendo si algo de lo que se escribió es un apodo, un insulto despectivo, si es un voto válido y para quién? Para eso no imprimamos boletas, simplemente demos un trozo de papel a cada elector y que escriba lo que quiera.
La otra decisión tomada por el Tribunal es igual de irracional. Decidió que si alguien vota por Margarita Zavala, si cruza el cuadro con su nombre, ese considerará un voto nulo, pero si escribe su nombre en el recuadro de candidato no registrado así se contabilizará. Eso ya de por sí no tiene sentido, en todo caso ambos tendrían que ser contados como votos para candidatos no registrados.
Pero el TEPJF culminó su obra decidiendo que si alguien cruza el nombre de Margarita en su casilla, pero también el de otro candidato se contabilizará el voto para ese otro candidato. ¿Por qué? No tiene sentido, no se puede anular el voto o votar por un candidato no registrado y al mismo tiempo por otro candidato y contar el voto para éste. Ese voto debe ser nulo.
Las decisiones del Tribunal son inatacables, pero como hemos visto también son incomprensibles. Complejizan la elección, el conteo y aumentan las controversias políticas y legales. En lugar de simplificar la elección, la contaminan.

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