7 nov 2021

La tercera boda embrujada en tiempos de la 4T genera nueva crisis política

La tercera boda embrujada en tiempos de la 4T genera nueva crisis política

Se casaron en Guatemala para que México no se enterara. Hoy la boda Nieto-Humphrey es un escándalo que despierta más comentarios inclusive que la carrera de Fórmula 1.

Por Federico Arreola


SDP, noviembre 07, 2021 

No lo merece Andrés Manuel López Obrador. De plano, el más austero y sencillo de los presidentes no lo merece. Pero así como rollo mata carita en la guerra del amor, en temas de fiestas importantes, sobre todo en las bodas, boato mata sencillez.

La boda maldita

Esta celebración ocurrió en tiempos de la 4T, pero no fue precisamente 4T. Sí fue una boda maldita que, desde luego, se difundió en las revistas de sociales, particularmente en ¡Hola!

Boda maldita, en efecto, porque inmediatamente después de la misma llegó la desgracia para los invitados más importantes a la fiesta por el matrimonio de Mar Collado, hija mayor de Juan Collado, abogado de prominentes integrantes de la mafia del poder priista y panista:

Para empezar, el padre de la novia está en la cárcel.

Otra de las invitadas, Rosario Robles, también perdió su libertad.

Eduardo Medina Mora se quedó sin su cargo de ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Diego Fernández de Cevallos no está Almoloya, pero debería estar ahí.

Enrique Peña Nieto huyó del país.

Carlos Romero Deschamps renunció a la dirigencia del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana.

Julio Iglesias, famosísimo cantante, vive desde entonces atormentado por el desprestigio de haber cantado con el abogado Collado en la mesa principal.

La boda fifí

Esta sí fue totalmente 4T. Verdadero pachangón con 600 invitados e invitadas en el que se cenó langosta y se escuchó a lo más refinado de la música culta mexicana, los ritmos de Los Ángeles Azules.

Andrés Manuel López Obrador asistió porque se casaba su más cercano y leal colaborador, César Yáñez, quien cayó de la gracia del mandatario no tanto por la boda, sino porque alguien le hizo al novio la maldad de publicarla en la revista ¡Hola!.

Un hombre honesto como César, quien iba a ser poderosísimo en el primer gobierno de izquierda en México, simple y sencillamente ha desaparecido de la vida pública y no hay fecha fijada para su reaparición.

La boda de guatepeor

El escándalo de hoy es la boda del titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, y de la consejera electoral Carla Humphrey.

Ella y él decidieron casarse en Guatemala para que nadie los viera, pero alguna de sus invitadas, funcionaria del mejor gobierno local de la 4T, el de la CIudad de México, tuvo la mala idea de viajar en una avión privado con miles de dólares no declarados. La policía de ese país se dio cuenta, confiscó el dinero y la boda salió de Guatemala para entrar en territorio guatepeor.

El diario Reforma es excelente para las crónicas de sociales, inclusive mejor que ¡Hola!, lo que es decir. Sintetizo su información sobre la boda Humphrey-Nieto:

Se casaron en Guatemala porque Nieto y Humphrey querían una boda discreta.

Viajó a la boda en avión privado —algo prohibido por el código de ética de la 4T— la ya exsecretaria de Turismo de la Ciudad de México, Paola Félix Díaz. La acompañaba su esposo Jorge Rizo.

El avión pertenece al propietario de El Universal, Juan Francisco Ealy Ortiz, otro invitado a la boda guatepeor. ¿A cambio de qué llevó en su poderoso jet el licenciado Ealy a la hoy exfuncionaria?

Otro pasajero, también invitado a la boda, se llama Alejandro Gou, productor de TV. Este fue el responsable del desfile de Día de Muertos organizado por la señora Félix Díaz, lo que habla de una conflicto de interés.

En el Aeropuerto Internacional La Aurora, de Guatemala, la policía descubrió que en el avión había 35 mil dólares no reportados.

No se arrestó a los pasajeros, pero sí se les retuvo durante unas cinco horas para que explicaran el origen del dinero.

Superaron el problema con la ayuda de la embajada mexicana en Guatemala.

La explicación que dieron, probablemente cierta, es que era dinero para gastos médicos de Ealy Ortiz, a quien le deseo vuelva a gozar pronto de excelente salud.

El dinero quedó incautado en Guatemala, cuyas autoridades financieras seguramente pedirán ayuda al novio, Santiago Nieto, para que este desde la UIF aporte elementos que demuestren, o no, el origen legal de los 35 mil dólares.

Cuando se supo lo que había pasado, Paola Félix Díaz renunció a su cargo, aunque es más creíble la versión de que la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, de inmediato la despidió.

Paola Félix ya había protagonizado un mini escándalo que molestó a Sheinbaum cuando se casó en fiesta multitudinaria en los tiempos duros del covid.

Los invitados y las invitadas de lujo

La boda en Guatemala que terminó en guatepeor fue elegante, y qué bueno: tenían derecho a ello tanto el señor Nieto como la señora Humphrey, dos personas honradas que pueden pagar eso y algo más con sus salarios.

La fiesta tuvo lugar en el Hotel Santo Domingo, de Antigua, Guatemala, exclusivo complejo cultural, arqueológico y turístico.

Hubo alrededor de 300 invitados, en una celebración, dice Reforma, “ajena al pregón de austeridad de la 4T”. Asistieron:

La ministra de la corte Yazmín Esquivel y su esposo, el empresario José María Riobóo.

La panista Josefina Vázquez Mota.

La fiscal anticorrupción María de la Luz Mijangos y su esposo, Jaime Cárdenas. (Otras fuentes me dicen que Cárdenas sí asistió, pero no la fiscal).

La mencionada extitular de Turismo de CDMX, Paola Félix Díaz y su marido Jorge Rizo.

Juan Francisco Ealy Ortiz, dueño de El Universal.

La gobernadora de Campeche, Layda Sansores.

El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Gutiérrez.

El legislador del Partido Verde, Javier López Casarín, tan cercano a Marcelo Ebrard que es considerado el jefe de la precampaña presidencial del canciller.

La priista Carolina Viggiano.

El exgobernador de Sinaloa y próximo embajador en Madrid, Quirino Ordaz.

Que México no se entere, por favor

Cenaron carpaccio con aguacate, tártara de atún, ravioles, asado de tira y robalo crujiente. Bebieron, sobre todo, champaña.

A los invitados y a las invitadas se les pidió no hablar de la boda para que en México nadie se enterara. Una petición sensata porque exhibir tales eventos solo provoca resentimientos entre los envidiosos que no fuimos convidados.

Hoy la boda del titular de la UIF y la consejera electoral es un escándalo que despierta más comentarios inclusive que la carrera de Fórmula 1.

Ya cayó una invitada, por violar los principios de austeridad de la 4T, es decir, no por llevar consigo dinero ilegal, que sí había en el avión en el que viajó y cuyo origen deberá investigar el novio para, en caso de ser necesario, castigar al responsable de lo que evidentemente es un ilícito.

Ya se verá si hay más renuncias en la 4T por esta otra boda de gran escandalera. En fin, supongo (y espero) que, si lo hubo, ya se canceló el contrato de difusión con ¡Hola!


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