El cielo que enmudeció en El Paso, Texas; entre el miedo y el misterio
Hay silencios que pesan más que el rugido de un motor. La noche del martes, cuando las luces de la Administración Federal de Aviación (FAA) se encendieron para ordenar el cierre del espacio aéreo sobre El Paso y Santa Teresa, el cielo de la frontera no solo se quedó vacío; se llenó de preguntas.
Para los que viven con un pie en cada país, el avión que despega es el pulso de la ciudad. Verlo detenerse de golpe, sin una explicación clara, fue el primer síntoma de una desconexión profunda entre quienes mandan en los despachos de Washington DC y quienes caminan las calles del desierto.
El laberinto de las versiones
En el Capitolio, la paciencia se ha agotado. Senadores como Ben Ray Luján y Martin Heinrich, junto a la congresista Verónica Escobar, han puesto su firma en una carta que es, en esencia, un reclamo de transparencia. No piden solo datos; piden la verdad que calme el caos.
La Administración Trump, con el Secretario Sean Duffy a la cabeza, sostiene con firmeza la narrativa del "narcodrón". Pero en los pasillos del poder, el eco de los rumores cuenta una historia distinta y casi surrealista:
i) Se habla de armas láser de última generación;
ii) Se menciona una confusión trágica con un simple globo de fiesta.
Este vacío de información oficial ha permitido que las teorías conspirativas corran más rápido que cualquier aeronave, alimentando una angustia colectiva que los legisladores demócratas —y también republicanos como Ted Cruz— quieren frenar en una reunión a puerta cerrada, bajo el resguardo de las bóvedas del Capitolio.
El silencio que no termina
"Todos han guardado silencio", sentenció el Senador Luján ante el Comité de Comercio. Y es ese silencio el que duele en la frontera. Porque mientras los secretarios de Defensa y Seguridad Interna mantienen el hermetismo, los ciudadanos miran al cielo con una mezcla de sospecha y cansancio.
Al final del día, más allá de si fue un dron sofisticado o un error humano con tecnología de punta, lo que queda es la sombra de una frontera que se siente vigilada pero no informada. El espacio aéreo se ha reabierto, pero la claridad sigue atrapada en algún escritorio del Departamento de Transporte.
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