Un diálogo bajo advertencia
En el corazón de Roma, el cardenal Víctor Manuel “Tucho” Fernández, actuando como la mano derecha del papa León XIV, ha protagonizado un encuentro que es, en esencia, un duelo de voluntades. El escenario fue el Dicasterio para la Doctrina de la Fe; el interlocutor, don Davide Pagliarani, líder de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (los lefebvristas).
La trama se resume en tres actos fundamentales:
1) Tras el anuncio de los lefebvristas de ordenar nuevos obispos en julio sin permiso papal —un acto que técnicamente significaría un nuevo cisma y la excomunión—, el Vaticano ha sido tajante. El diálogo teológico solo continuará si esta decisión se suspende de inmediato. No hay espacio para negociar bajo amenaza.
2) Un Diálogo en Español (pero Tenso): Curiosamente, la reunión se desarrolló en castellano, un guiño al pasado de ambos en Argentina (específicamente en el seminario de La Reja). Sin embargo, la cordialidad no ocultó las profundas grietas: los lefebvristas rechazan pilares del Concilio Vaticano II y critican que Roma se niegue a llamar a la Virgen "corredentora".
3) La Propuesta de Reconciliación: El Vaticano no solo puso frenos, sino que ofreció una hoja de ruta. Propone un estudio profundo sobre qué es "esencial" para ser parte de la Iglesia y qué puntos pueden seguir debatiéndose, con el fin último de darles un estatus legal dentro de la Iglesia católica.
En pocas palabras
León XIV ha lanzado un mensaje claro: hay voluntad de caminar juntos, pero nadie camina solo ni por encima de la autoridad del Papa. Ahora, el balón está en el campo de los ultraconservadores, quienes deben decidir si eligen la comunión o el aislamiento definitivo.
"La posibilidad de desarrollar este diálogo presupone que la Fraternidad suspenda la decisión de las ordenaciones episcopales", dicta la sentencia vaticana.
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Con el aval de León XIV, el cardenal “Tucho” Fernández le puso un freno al desafío lanzado por los lefebvristas
El prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe advirtió al superior del grupo ultraconservador que tienen que suspender su decisión de ordenar obispos en julio si quieren continuar un diálogo con el Vaticano
LA NACION, 12 de febrero de 2026;
CORRESPONSAL EN ITALIA: Elisabetta Piqué
ROMA.- Después de un “cordial y sincero” encuentro, con el aval del papa León XIV, el cardenal argentino Víctor Manuel “Tucho” Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF), le puso este jueves un freno importante al desafío lanzado por los lefebvristas.
Según se informó, en lo que representó un intento de poner a prueba al Pontífice, los seguidores de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), un grupo católico ultraconservador creado por el fallecido arzobispo cismático francés, Marcel Lefebvre, a principios de febrero anunciaron que, no contentos con las respuestas que habían tenido de parte de la Santa Sede, iban a ordenar nuevos obispos en julio.
La FSSPX rechaza diversos aspectos del Concilio Vaticano II (1962-65) y utiliza la denominada misa tridentina preconciliar, oficiada en latín y de espaldas al pueblo (a la que Francisco le impuso restricciones).
Para evitar una nueva ruptura con este grupo rebelde y cismático, el cardenal Fernández -al frente del “ministerio” que debe lidiar con estos temas y uno de los prelados más cercanos al papa Francisco-, convocó a don Davide Pagliarani, superior de la FSSPX, para una reunión este jueves.
Al final de este encuentro, que tuvo lugar en la sede del DDF, en el Vaticano, un comunicado del dicasterio puso los puntos sobre las íes. Firmado por Fernández y “con el beneplácito del papa León XIV”, amén de dejar en claro la importancia de instaurar un amplio diálogo para resolver divergencias de fondo con los lefebvristas que se arrastran de lejos, advirtió que las conversaciones (o negociaciones) solo podrá seguir adelante si los lefebvristas suspenden la decisión de ordenar nuevos obispos. Esto implicaría, en efecto, irrumpir nada menos que en una nueva excomunión y en un cisma.
“Ha sido reiterado de parte de la Santa Sede que la ordenación de obispos sin mandato del Santo Padre, quien detenta una potestad suprema, que es plena, universal, inmediata y directa, implicaría una decisiva ruptura de la comunión eclesial (cisma) con graves consecuencias para la Fraternidad en su conjunto”, avisó.
Una historia difícil
En 1988, en tiempos de san Juan Pablo II (1978-2005), el arzobispo Marcel Lefebvre, junto con el obispo brasileño Antônio de Castro Mayer, consagró a cuatro obispos sin mandato papal. Todos quedaron excomulgados de forma automática. En 2009, en un intento de acercamiento y reconciliación, Benedicto XVI (2005-2013) les levantó la excomunión a los cuatro obispos consagrados en 1988. Ese gesto en su momento creó un gran escándalo porque uno de ellos, el británico Richard Williamson, rector de un seminario lefebvrista en la Argentina (La Reja), era un negacionista del Holocausto.
El superior actual de la FSSPX, Davide Pagliarani -primer italiano que llega a ese cargo-, también fue rector del seminario de La Reja, Moreno, por casi seis años. Quizás por esto, en su encuentro con el cardenal Fernández de este jueves hablaron en español. Aunque no debe haber faltado tensión en el encuentro: en una reciente entrevista, Pagliarani disparó munición gruesa contra el documento del DDF que a fin del año pasado consideró “inoportuno” llamar a la Virgen María “corredentora”, título que grupos conservadores siempre quisieron adjudicarle.
“Negar el título de ‘corredentora’ equivale a destronar a la Santísima Virgen. Eso hiere el alma católica en lo más preciado que tiene”, protestó Pagliarani.
Lo cierto es que el documento del DDF sobre el encuentro de este jueves también dejó muy claro que, más allá de la decisión de ordenar obispos, son muchas las cuestiones que distancian la FSSPX y la Santa Sede. Y que vienen de lejos.
“Después de haber aclarado algunos puntos presentados por la FSSPX en diversas cartas, enviadas en los años 2017-2019, -entre otros se discutió acerca de la cuestión de la voluntad divina con respecto a la pluralidad de las religiones-, el Prefecto propuso un camino de diálogo específicamente teológico, con una metodología bien precisa, sobre temas que aún no han tenido una suficiente precisión como: la diferencia entre acto de fe y ‘religioso obsequio de la voluntad’, o los diferentes grados de adhesión que requieren los diversos textos del Concilio Ecuménico Vaticano II y su interpretación.
Al mismo tiempo, propuso tratar “una serie de temas enumerados por la FSSPX en una carta del 17 de enero de 2019”, señaló el comunicado.
“Este camino tendría como objetivo evidenciar, en los temas debatidos, los mínimos necesarios para la plena comunión con la Iglesia católica y en consecuencia para delinear un estatuto canónico de la Fraternidad, junto a otros aspectos que deben profundizarse ulteriormente”, subrayó. “Por tanto, la posibilidad de desarrollar este diálogo presupone que la Fraternidad suspenda la decisión de las ordenaciones episcopales anunciadas”, sumó, en tono amable, pero firme.
La pelota quedó ahora en la cancha de los lefebvristas. “El superior general de la FSSPX presentará la propuesta a su consejo y dará su respuesta al DDF. En el caso de una respuesta positiva, se establecerán de común acuerdo los pasos, etapas y procedimientos a seguir”, indicó el dicasterio.
“Se le pide a toda la Iglesia que acompañe este camino, especialmente en los próximos tiempos, con la oración al Espíritu Santo. Él es el verdadero artífice de la verdadera comunión eclesial querida por Cristo”, concluyó.
Según los últimos datos publicados en noviembre, la Fraternidad San Pío X cuenta con 1482 miembros de unas cincuenta nacionalidades, con una edad media de 47 años. Entre ellos se encuentran dos obispos, 733 sacerdotes, 264 seminaristas y varias personas consagradas: 145 hermanos religiosos, 88 oblatos y 250 monjas.
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