Cuba: El fin de la ilusión y el peso de la realidad
Enrique Krauze desmitifica hoy en El País, la narrativa romántica de la Revolución Cubana: ni el embargo es el único culpable, ni los logros en salud y educación justifican el totalitarismo. La isla pasó de ser una potencia económica regional en 1958 a un "estalinismo con palmeras" que devoró la iniciativa privada y abolió el mercado. Tras décadas de subsidios soviéticos y venezolanos, el saldo es una improductividad crónica donde hoy se importa el 80% de lo que se consume y el pueblo padece un colapso alimentario sin precedentes. Al final, lo que Fidel "mandó a parar" fue el futuro de varias generaciones, dejando un paisaje de escombros donde antes hubo jazmines.
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