¿Sacudida en Morena? Los pasillos no mienten
Todo tiene su tiempo…
Regresemos a septiembre de 2024. El ambiente era de fiesta. Más de 3 mil congresistas, con las tarjetas en alto y el ánimo por las nubes, ungieron a Luisa María Alcalde y a “Andy” López Beltrán. Se les veía felices; ella, aún como Secretaria de Gobernación, y él, portando el apellido que lo es todo en ese movimiento. "¡Presidenta, Presidenta!", retumbaba en el recinto bajo la mirada de Alfonso Durazo. Parecía un mandato de hierro, una herencia bendecida.
Pero en política, año y medio es una eternidad. Hoy, las cosas han cambiado.
El eco de la tensión
Los pasillos de la sede nacional de Morena ya no resuenan con vítores, sino con pasos apresurados y cuchicheos. Hay una tensión creciente que marca el fin de una era y el inicio de otra: la de la consolidación personal de la presidenta Claudia Sheinbaum. El poder, por naturaleza, no admite vacíos ni se comparte eternamente.