3 abr. 2017

Batalla perdida /Editorial

Batalla perdida/
Editorial
Noroeste, 03/04/2017 |
Ayer cerró un periódico más. Con un encabezado simple y directo: Adiós, el diario Norte de Ciudad Juárez se convirtió en una “baja” más de la batalla que libra la libertad de expresión en contra de la violencia en el País.

En su portada, el director del diario explica a sus lectores la razón por la que paran la prensa de manera definitiva, y la razón no es otra que la falta de garantías para que sus periodistas puedan realizar su trabajo.
El diario que se suma a los cientos de periódicos, blogs, programas de radio y televisión que han dejado de operar debido a la violencia fue la casa editorial de la periodista asesinada el pasado 23 de marzo, Miroslava Breach Velducea.

La también corresponsal del diario La Jornada fue durante algún tiempo directora editorial del diario y donde actualmente era colaboradora.
Si le “rascamos” un poco, seguramente encontraremos que el matutino también enfrentaba problemas económicos, el mal que ahoga a los medios informativos y que junto con la violencia está acabando con los canales ciudadanos de información.
La pérdida de un medio de información es el fin de años de carreras periodísticas de profesionales de la comunicación, es un ojo vigilante menos, es una voz más que se apaga y que recrudece el silencio en el que opera la corrupción y la delincuencia.
En tiempos donde urge que más voces se unan en contra de nuestros problemas, el cierre de un periódico es una pequeña tragedia, una batalla perdida en contra de los problemas que “ahogan” a México.
No es noticia que México sea el lugar más peligroso del mundo para los periodistas, incluso a la altura de países en guerra, lo que más sorprende es la tasa de impunidad en los ataques en contra de los comunicadores: 89 por ciento, según las cifras de los gremios de periodistas, ya que las cifras oficiales ni siquiera existen.
Acorralados por la difícil situación económica, la presión de los gobiernos corruptos y la delincuencia organizada, los medios viven una de sus peores épocas en la historia de México.
Y si los medios sufren o desaparecen, los primeros afectados son los ciudadanos, indefensos ante el poder creciente de la delincuencia y de los gobiernos sometidos a ella.

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