9 jul. 2017

La PGR busca a etarras tras el “Comandante Emilio”

Revista Proceso  # 2123, 9 de julio de 2017
La PGR busca a etarras tras el “Comandante Emilio”/
VERÓNICA ESPINOSA
Autoridades federales y la PGJ de Guanajuato han filtrado indicios de que el exguerrillero chileno identificado como el Comandante Emilio, capturado el 30 de mayo en San Miguel de Allende, formaba parte del grupo que secuestró a Diego Fernández de Cevallos. Sin embargo, hasta el momento sólo se le acusa del plagio de la francoestadunidense Nancy Michel. Si la extradición a Chile se realiza, quedarán en el aire las especulaciones que ubican a exintegrantes de ETA como líderes de la supuesta célula internacional.
SAN MIGUEL DE ALLENDE, GTO.- Desde la puerta abierta, tras una reja se ve la estancia del pequeño departamento de la calle Azucena 22, fraccionamiento La Vista Plus II, en la carretera a Dolores Hidalgo. Según la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de Guanajuato, aquí permaneció secuestrada durante dos meses y medio la ciudadana francoestadunidense Nancy Michel Kendal.

Hay cuatro muebles: una cama con las cobijas revueltas, una mesa azul con envoltorios de medicamentos, una silla y un librero con sólo un rollo de papel sanitario. En la reja exterior tiene sellos de aseguramiento.
La procuraduría atribuye el plagio a una banda encabezada por Ramón Alberto Guerra Valencia, alias Raúl Julio Escobar Poblete o Comandante Emilio, el chileno del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) que huyó de su país acusado de terrorismo y homicidio, fue buscado por la Interpol y cayó el 30 de mayo en San Miguel de Allende. Actualmente está preso en el Cefereso de Ocampo.

Las autoridades estatales y federales se apresuraron a exhibir a Escobar Poblete como cabecilla de la banda que por más de dos décadas ha orquestado sonados secuestros, entre ellos el del excandidato presidencial panista Diego Fernández de Cevallos y recientemente el de la sanmiguelense Mónica Jurado Maycotte, quien fuera esposa de Manuel Bribiesca Sahagún y por tanto nuera de Marta Sahagún de Fox.
Algunas autoridades incluso le achacan a ese grupo el secuestro del médico Bosco Gutiérrez Cortina, cometido en 1990, en el que no se entregó rescate porque la víctima consiguió escapar de la casa de seguridad en Puebla.
Fue en esa entidad donde se habrían establecido Escobar Poblete y otros integrantes del FPMR al llegar a México y donde obtuvieron sus identidades falsas, según los escasos datos que han revelado funcionarios federales y estatales.
En los testimonios que ha compartido sobre su secuestro, Gutiérrez Cortina menciona que uno de sus secuestradores “era uruguayo”, a juzgar por su acento y algunas palabras que dijo.
Exfuncionarios del gabinete de seguridad en los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón afirmaron a Proceso que Escobar Poblete puede ser un eslabón de la cadena de mando de un grupo integrado por guerrilleros de distintos países que han operado fundamentalmente en Brasil, México y España, cuyo liderazgo ideológico y estratégico proviene de la ETA vasca.
“El chileno no es el objetivo del gobierno federal, son los etarras. Los guerrilleros chilenos se cobijaron en estos grupos, con los del Ejército Popular Revolucionario que se separaron… La estrategia, la línea ideológica predominante viene de ETA”, dijo un exfuncionario federal a la reportera.
Lo cierto es que Escobar Poblete únicamente está formalmente acusado por el secuestro de Michel Kendal. No lo requiere otra autoridad por los otros delitos atribuidos al presunto grupo internacional de guerrilleros altamente especializado, que desde los noventa ha cobrado rescates multimillonarios tras mantener encerradas a sus víctimas por un promedio de nueve meses.
La Procuraduría General de la República (PGR) se tardó 10 días en dar a conocer su identidad. Lo hizo en un comunicado emitido el 10 de junio, un día después de que fuera capturada en Chile Marcela Eugenia Mardones Rojas, la expareja sentimental del Comandante Emilio, que también vivía en San Miguel de Allende y salió de México el 2 de junio con los dos hijos de ambos.
“Dentro de las líneas de investigación abordadas para la localización de este individuo –decía el comunicado de la PGR– se tuvo conocimiento de que su compañera sentimental (Marcela Eugenia Mardones) también tenía notificación roja (de la Interpol) por los mismos cargos que su pareja y también se encontraba en México con una doble identidad (Marcela Patricia Fernández García).
“La PGR estableció contacto con la representación de la Interpol en cada país latinoamericano donde se ocultaría esta persona, con el objetivo de activar un monitoreo migratorio trasnacional para su captura, la cual se logró el 9 de junio en la República de Chile, donde cuenta con más de siete órdenes de aprehensión por diversos delitos relacionados con terrorismo y homicidio”.
El abogado defensor de Escobar Poblete, José Luis Vargas, fue notificado el jueves 6 de julio por el Supremo Tribunal de Justicia del estado de que su impugnación contra el auto de vinculación a proceso por el secuestro de Michel Kendal fue rechazada, por lo que se ratificó la resolución del juez de oralidad en contra del chileno, basada en los datos de prueba presentados por la PGJ estatal.
Vargas anunció que recurrirá al amparo: “Hay vicios en la cadena de custodia y el informe policial que no fueron observados por el juez. No tienen contra Ramón más que la afirmación de unas cartas que dicen que le encontraron, pero que no aparecen en la carpeta de investigación. De ahí en más, no tienen nada. Hablan de una banda, de que otros chilenos que estaban aquí formaban parte, pero no tienen a un solo detenido más que a Ramón”.
No obstante, el Comandante Emilio no muestra objeciones para que lo extraditen a Chile, donde fue acusado por la dictadura pinochetista de terrorismo por el homicidio del senador Jaime Guzmán, cometido en 1991.
De realizarse la extradición sin dilaciones, Escobar Poblete dejaría sólo hilos sueltos a las autoridades encargadas de investigar al supuesto grupo de guerrilleros, que se hicieron llamar “Misteriosos desaparecedores” o “Red por la Transformación Global”, como se presentaron en el secuestro de Fernández de Cevallos.
Sanmiguelenses con acento
La verdadera identidad de Ramón Alberto Guerra, fotógrafo y vendedor inmobiliario que vivía bien, sin ostentación, sigue inquietando a los habitantes de esta pequeña ciudad.
Ahora se sabe que Raúl Julio Escobar y Marcela Eugenia Mardones no fueron los únicos integrantes del FPMR que se establecieron en San Miguel de Allende.
Ricardo Alfonso Palma Salamanca, uno de los cuatro militantes del frente a los que Escobar Poblete rescató en 1996 desde un helicóptero de la cárcel de alta seguridad de Chile –en la operación Vuelo de Justicia–, se hacía pasar en San Miguel por Esteban Manuel Solís Tamayo, también fotógrafo, y colaboraba con su amigo Ramón Alberto.
La otra exguerrillera identificada en San Miguel por las autoridades federales, según las fichas obtenidas por Proceso, es Silvia Paulina Brzovic Pérez, quien bajo el nombre de Pilar Alejandra Quezada Moreno es pareja de Ricardo Alfonso Palma o Esteban Manuel Solís. Se dedicó a las relaciones públicas de artistas plásticos.
Tras la detención de quien localmente era conocido como Ramón Alberto, los vecinos dejaron de ver a su actual pareja, la española Isabel Mazarro Gómez de Santiago, quien pudo salir del país.
En la investigación sobre el secuestro de Nancy Michel Kendal se relaciona a ésta con la pareja del chileno y la española. Nancy y su esposo dieron una fiesta en su casa de Punta Mita, Nayarit, para celebrar la unión de quienes conocían como Ramón Alberto e Isabel.
Esta relación y la celebración son confirmadas a Proceso por el abogado José Luis Vargas, defensor de Escobar Poblete, quien señala que estas circunstancias “han sido utilizadas para armar el entramado en el que quieren meter a Ramón como el secuestrador”.
Según los datos del gobierno federal y de la PGJ estatal, Mazarro Gómez aparece como propietaria de un inmueble de Raúl Julio Escobar en esta ciudad, un predio adquirido en agosto de 2014 en la comunidad de Cieneguita, donde construyó una casa de dos plantas con un amplio jardín.
El inmueble está asegurado por la PGJ, lo mismo que el departamento de la planta baja en la calle Azucena número 22, fraccionamiento La Vista Plus II, adquirido en 401 mil pesos por Ramón Alberto Guerra, según escritura del 15 de enero del 2016.
Vargas reconoce que ese departamento fue adquirido por Ramón –como él le dice–, aunque está a nombre de uno de sus hijos. Pero niega que allí haya estado secuestrada Michel Kendal entre el 13 de marzo y el 31 de mayo pasados.
El desarrollo no tiene más de cuatro años de haberse iniciado, por lo que hay numerosas casas y departamentos en condominio vacíos. Las calles están solas y tranquilas. Un vigilante que hace su recorrido en bicicleta dice que le encargaron darle sus vueltas al departamento asegurado. “Yo no estaba todavía cuando entraron los policías. Pero dicen los vecinos que nadie se dio cuenta de nada, no se oía nada raro”, comenta.
Tras la pista etarra
El manejo oficial de la investigación ha sido silencioso. En estas semanas la única funcionaria federal que ha asumido públicamente la identidad de Escobar Poblete y su participación en un grupo de plagiarios es la titular de la Coordinación Nacional Antisecuestros, Patricia Bugarín, quien a pregunta expresa le dijo a la reportera Teresa Moreno: Lo que tenemos hasta este momento es que sí se trata efectivamente” de los responsables del secuestro de Diego Fernández de Cevallos y de la exnuera de Marta Sahagún.
Agregó: “Tenemos diferentes casos, no me atrevería a darlos a conocer porque forman parte del detalle de la investigación, pero estamos hablando de cuando menos cinco casos. Es un grupo de casos de alto impacto. También instituciones de otros países han estado colaborando” (El Universal, 26 de junio).
Esta última frase coincide con la versión del exfuncionario federal de seguridad consultado por Proceso: que el liderazgo de este grupo sea etarra:
“Hay un trabajo muy estrecho con las autoridades españolas desde la embajada y el Cisen para rastrear la presencia etarra en México. Una de las principales líneas en el caso de estos secuestros viene por ahí.”
En esta región del país ha sido localizado más de un exintegrante de esa organización. El más reciente fue Ángel María Tellería, alias Antxoka, detenido el 22 de febrero pasado en León, donde vivía con un bajo perfil pero fue ubicado al aparecer en las redes sociales.
El pasado 7 de marzo la agencia Europa Press publicó que esta captura “se realizó sin efectuar un solo disparo, se produjo tras un rastreo in extremis de los servicios de inteligencia, ya que en 30 días hubiera sido inimputable por la prescripción de un delito cometido el 16 de junio de 1981. Entonces, el hoy encarcelado en España mató en Zarautz, Guipúzcoa, junto al comando del que formaba parte, a la inspectora nacional de la Policía María Josefa García, de 23 años”.
A Guanajuato arribó hace un par de meses un nuevo delegado del Cisen: Juan Manuel Sánchez Rosales, experto en contrainteligencia que ya había sido delegado en tiempos de Vicente Fox y que en los primeros años del sexenio de Enrique Peña Nieto fue agregado en la embajada de México en España, en materia de seguridad
En marzo de 2007, durante el sexenio de Felipe Calderón, el Congreso de la Unión autorizó a Juan Manuel Sánchez a recibir y usar la Cruz al Mérito Policial con Distintivo Blanco que le dio el gobierno español como reconocimiento a su colaboración en la localización y captura de etarras en México, mismo reconocimiento que en marzo pasado recibió el director general del Cisen, Eugenio Ímaz, por la captura de Antxoka.
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Los chilenos Escobar y Palma, una pareja letal/FRANCISCO MARÍN
Revista Proceso  # 2123, 9 de julio de 2017
VALPARAÍSO, CHILE.– Los chilenos mencionados por la Procuraduría de Justicia del Estado de Guanajuato como presuntos miembros de una banda internacional de secuestradores liderada por Raúl Escobar Poblete, Comandante Emilio –capturado el 30 de mayo pasado–, formaron parte del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR).
Se trata de Silvia Paulina Brzovic Pérez, alias Natalia –quien fue miembro del comando que secuestró a Cristián Edwards, hijo del dueño del diario El Mercurio, el 9 de septiembre de 1991–, Marcela Mardones Rojas –pareja de Escobar Poblete– y Ricardo Palma Salamanca.
Mardones, quien usaba documentos con el nombre de Patricia Fernández García, escapó a Chile el 1 de junio, después de la captura de Escobar Poblete en Guanajuato, pero fue detenida el 9 de junio en el paso fronterizo de Peulla, en la región de Los Lagos, y remitida a la cárcel de Alta Seguridad de Colina, en las proximidades de Santiago.
Interrogada por el juez Mario Carroza, Mardones confesó su participación y la de su cónyuge en el asesinato del senador Jaime Guzmán Errázuriz, principal ideólogo del general Augusto Pinochet, el 1 de abril de 1991. El crimen se ha catalogado como el más importante durante la transición a la democracia.
Palma Salamanca, conocido por sus compañeros de lucha como El Negro Palma, es el principal integrante de la presunta banda de secuestradores que operaba en territorio mexicano. Palma es un guerrillero legendario y uno de los más buscados en el país.
Junto con El Comandante Emilio, Palma cometió numerosas violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar encabezada por el general Pinochet.
De acuerdo con la información de la Procuraduría Estatal de Justicia de Guanajuato, Palma Salamanca residía en México bajo el nombre de Esteban Manuel Solís Tamayo, informó el diario La Tercera el 21 de junio; incluso colaboró como fotógrafo en la revista Espiral, de San Miguel de Allende, creada en 2013 por Escobar Poblete, quien se identificaba como Ramón Guerra Valencia.
El 1 de abril de 1991, cuando fue ejecutado el senador Guzmán, Palma tenía 21 años y un largo historial de asesinatos políticos, en los que Escobar Poblete era su inseparable compañero de andanzas.
Como casi todos los miembros del FPMR, El Negro Palma tuvo razones de índole personal que favorecieron su arribo a esa organización de extrema izquierda.
El 28 de marzo de 2011 el medio digital Ciper publicó una nota del periodista Cristóbal Peña titulada Ricardo Palma Salamanca: Las contradicciones del pistolero de la transición, en la que informaba que tras el golpe de Estado de septiembre de 1973 la casa de la familia Palma en Santiago fue allanada por militares.
Peña añadió que los padres del Negro Palma, Mirna y Ricardo, perdieron sus trabajos como profesores, por lo que tuvieron serias dificultades para mantener a sus tres hijos: el propio Ricardo, Marcela y Andrea.
En la década de los ochenta las hermanas de Ricardo fueron secuestradas y torturadas en la Central Nacional de Informaciones (policía política de Pinochet) cuando ejercían como dirigentes universitarias y militantes comunistas.
Es factible que esas experiencias personales y sus propias convicciones políticas hayan influido para que en 1985 El Negro Palma se integrara a las Unidades de Combate de las Juventudes Comunistas, que al año siguiente se transformaron en el FPMR, brazo armado del Partido Comunista (PC).
En 1989 Palma conoció al Comandante Emilio cuando éste se enroló en las unidades operativas del FPMR: allí comenzaron su accionar guerrillero conjunto que los convirtió en los terroristas chilenos más buscados.
Ambos pertenecían a la facción “Autónoma” de esta organización, que en 1987 se desvinculó del PC luego de que el partido renunció a la vía armada contra la dictadura pinochetista.
Distanciado del primer gobierno de la Concertación por la Democracia, encabezado por Patricio Aylwin, quien gobernó mediante acuerdos con empresarios y políticos ligados a la dictadura, el Frente Autónomo decidió impulsar la campaña “No a la impunidad” (Proceso 2120), cuyo propósito fue “ajusticiar” a medio centenar de personeros y represores de la dictadura, entre ellos Guzmán Errázuriz.
“Ese 1 de abril de 1991, sospechando de la presencia de ambos jóvenes en las escaleras, Guzmán dio media vuelta y llegó a su auto por otro camino. Fue entonces que los dos pistoleros corrieron a la salida y en una luz roja, frente al Campus Oriente, se encontraron de frente con el objetivo a bordo del auto. Ante el riesgo de que escapara, en una decisión instintiva, (Ricardo) Palma descargó su arma contra el senador. Lo propio hizo Emilio”, escribió Cristóbal Peña en su reportaje.
Los ajusticiamientos
El Negro Palma y El Comandante Emilio ya habían perpetrado otros asesinatos. El 9 de junio de 1989 acribillaron al comandante retirado de la Fuerza Aérea de Chile (Fach), Roberto Fuentes Morrison, El Wally, cuando salía de su casa, en la santiaguina comuna de Ñuñoa.
Como consignó el periodista Gabriel Álvarez en su nota Los otros muertos de los asesinos de Jaime Guzmán (Ciper, 1 de abril de 2011), ese homicidio se hizo en cumplimiento de un dictamen emanado el 2 de mayo de aquel año desde la dirección nacional del Frente Autónomo, que buscaba terminar “con la total impunidad” de la que El Wally gozaba.
El Wally formó parte en 1974 de la Dirección de Inteligencia de la Fuerza Aérea (DIFA), ente creado por la Fach para desarticular al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y al PC.
Poco después fue uno de los gestores y jefes del Comando Conjunto Antisubversivo, agrupación criminal integrada por representantes de la Fach y otras ramas de las fuerzas armadas.
El 10 de mayo de 1990 la dupla letal conformada por Palma y Escobar asesinó al exjefe de la Dirección de Inteligencia Policial de Carabineros (Dipolcar), coronel retirado Raúl Fontaine Manríquez.
Disfrazados de estudiantes, El Negro Palma y El Comandante Emilio ejecutaron de 18 tiros a Fontaine, justo cuando el taxi en que viajaba se detuvo en la esquina de Portugal y Santa Isabel, en el centro de Santiago.
Fontaine había dirigido múltiples crímenes, el más emblemático de los cuales fue el secuestro y asesinato de tres profesores comunistas, cuyos cuerpos aparecieron degollados el 30 de marzo de 1985 en la periferia de Santiago. Uno de ellos, Manuel Guerrero Ceballos, había sido profesor de Palma en el Colegio Latinoamericano de Integración, en Santiago.
El 26 de octubre de 1990, ambos asesinaron a Víctor Valenzuela Montecinos, escolta del general Pinochet. El 9 de septiembre del año siguiente estuvieron en el comando del FPMR que secuestró –en la santiaguina comuna de Providencia– a Cristián Edwards del Río, hijo del hoy extinto Agustín Edwards Eastman, dueño del diario El Mercurio, quien permaneció cinco meses en cautiverio. Al final, su familia pagó 1 millón de dólares por su liberación.
Palma fue condenado a principios de 1996 a dos cadenas perpetuas y 30 años de cárcel por su participación en los asesinatos reseñados. El 30 de diciembre de 1996 El Comandante Emilio, al mando de un comando del FPMR, rescató a su compinche de la cárcel de alta seguridad de Santiago junto con otros tres connotados miembros del Frente Autónomo.

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